-Papá, papá, papá -llamaba incesante el niño de cuatro años saltando en la cama

-Hijo, por favor, déjame dormir -dijo el hombre ocultando la cara bajo la almohada.

El niño se sentó enojado y se cruzo de brazos. Él quería jugar, pero ni su papi ni su hermano estaban en casa y su papá no quería despertar.

Sebastián se bajó de la cama y caminó torpemente hasta el jardín por sus juguetes. El día estaba hermosos y corría un viento rico que le movía el cabello. Entonces su vista se vio entorpecida cuando un pétalo le cayó en la nariz, la sopló y esta voló. Entonces su vista se centró en el gran árbol que estaba en su casa.

Con la curiosidad y siendo inmune al miedo, corrió hasta el árbol con la intención de subirse por sus ramas.

-¿A dónde crees que vas, jovencito? -preguntaron mientras lo tomaban por las axilas y lo hacían volar en el aire antes de ser atrapado por los protectores brazos de su padre.

-Quería jugar -dijo poniendo un dedo en su barbilla y luego apuntando el árbol.

-Pero es muy peligroso que lo hagas -dijo Severus caminando con el niño de regreso a la casa. Le había tomado casi quince segundos reaccionar a que si Seba estaba tan callado es por que alguna travesura estaba maquinando y no se equivocó.

-Papi sube conmigo…

-Y puedes subir con él cuando quieras -le dijo dejándolo en el sillón-, pero siempre estando acompañado.

-Está bien -dijo sin complicaciones.

Severus sonrió y desordenó los cabellos del niño antes de prender el televisor y poner el canal de niños.

-¿Dónde se habrá metido tu papá? -preguntó al aire tomando asiento junto al niño, no es que le gustara el programa, pero si mantener al bebé a su lado… y vigilado.

-Aquí estoy -dijo Harry entrando a la casa cargando unas bolsas, Draco venía tras él con otro montón de cosas y le hacían señas a Severus para que distrajera al bebé- ¿Cómo te portaste, Seba? -preguntó luego de que Stephan le quitara sus bolsas luego de cerrar la puerta de la entrada.

-Bien -dijo estirando los brazos para ser alzado.

-¿Compraron todo? -preguntó Severus antes de abrazarlo y besarlo rápido.

-Sí, la cosa con mucha crema y redonda llegará a las cuatro de la tarde -dijo en código.

Hoy era el cumpleaños de su bebé y le tendrían una fiesta sorpresa, así que todos estaban poniendo de su parte para que el chico de verdad se sorprendiera.

-Deja los arrumacos para después, padrino, aún hay mucho que hacer -dijo el rubio cruzándose de brazos, pero entonces el también fue abrazado con fuerza por la espalda.

-Oh, y yo que también quería tener arrumacos -dijo Stephan sonriendo de lado mientras besaba a Draco.

-¡No se besen! -dijo Seba enojado, cruzándose de brazos.

-¿Son celos los que detecto, hermanito? -dijo Stephan quitando al niño de los brazos de su padre para salir corriendo con él al jardín y jugar un rato.

Draco negó con la cabeza, a veces no entendía como salía con alguien tan infantil como Stephan Snape. Bueno, suponía que las sesiones amatorias que ello tenían eran una muy buena razón para soportarlo.

Harry sonrió al escuchar la risa cristalina de su hijo y abrazó a su pareja, besándolo antes de salir al jardín tomados de la mano.

Desde el árbol, tres figuras veían a la familia y como los cinco se divertían a unos pasos de ellos, sin notar en nada su presencia.

-Ellos son felices -dijo la mujer pelirroja, abrazada al hombre de cabellos castaños a su lado.

-Lo son, hija, lo son -dijo el anciano que puso la mano sobre su hombro y poco a poco iban desapareciendo, fusionándose con el árbol que, movido por el viento, dejó caer sus pétalos y se metía entre esa rara familia.



FIN