La Mazmorra del Snarry
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La Mazmorra del Snarry


 
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La Mazmorra del Snarry... El escondite favorito de la pareja más excitante de Hogwarts

 

 Por su error. Capítulo 3: Harry Potter. Majo-san

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Majo-san
Vencedor de Voldemort
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Majo-san

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Por su error. Capítulo 3: Harry Potter. Majo-san Empty
MensajeTema: Por su error. Capítulo 3: Harry Potter. Majo-san   Por su error. Capítulo 3: Harry Potter. Majo-san I_icon_minitimeLun Oct 24, 2011 3:53 pm

Por su error



Resumen: Severus Snape no soporta que nadie se meta en su vida, y por ende, que trate de hacer cambios en esta, pero cuando conoció a James Potter, el hijo del que fue su alumno hace muchos años, todas las cosas se trastornaron y ahora tratará de que ese chico deje de verlo como el monstruo que su padre le dijo que era.

Categoría: Harry Potter

Personajes: Harry Potter, Severus Snape

Géneros: Drama, Romance.

Clasificación: NC-17

Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino.

Desafío: Día Internacional del Snarry (23 de octubre) - Convocatoria 2011

Capitulo: 3/?

Completa: No

Beta: Lorient/Snarry-lucid

Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.


Harry Potter


Harry salía del colegio sin importarle a quien se llevaba por delante. Arremetía por los pasillos, hasta llegar a las puertas de la salida, pero estas les cortaron el paso.

La directora McGonagall, que lo había visto salir furioso del colegio, lo siguió con temor a que algo estuviera pasando al chico, a quien nunca había visto de manera tan furiosa.

— ¡Harry! —le llamó al ver como movía las rejas de manera desesperada, tratando de abrirlas con ira.

— ¡Déjenme salir de este lugar! —Gritó con rabia.

— ¡Por favor, Harry! —Veía como el chico estaba cada vez mas desesperado y como su respiración se iba intranquilizando cada vez más.

Harry se volteó, apuntando a la mujer con su varita. Su mirada se notaba trastornada, y sus ojos rojos evidenciaban que estuvo llorando y que luchaba por no volver a hacerlo. Sus manos temblaban y sus ropas se veían desarregladas.

—Harry, por favor…

—Abra las puertas, directora —le dijo lentamente, apretando los labios y temblando de vez en cuando —. Me iré de este maldito lugar, y nadie me hará cambiar de opinión —dijo acercándose a la mujer.

La profesora McGonagall no podía creer lo que estaba viendo. Harry, el chico con el que luchó codo a codo contra Voldemort, al que vio caer y levantarse cientos de veces, que vio llorar por la perdida de sus seres queridos, a quien vio sufrir ante el sufrimiento de los demás; estaba parado frente a ella, amenazándola con herirla si no lo dejaba ir. Algo le decía que no lo hiciera, que preguntara, que buscara e indagara para encontrar el por que.

—Por favor, hablemos…

— ¡No quiero hablar! —Dijo acercándose aun más — ¡Quiero que abra esta puerta para lárgame de una vez por todas y no volver más!

— ¡Quiero ayudarte!

— ¡Y yo no quiero lastimarla! —Dijo bajando la varita, cayendo de rodillas ante la mujer —Déjeme ir. Ya cumplí acá. Di todo lo que querían que diera. Pelee todo lo que quisieran, pero ya no puedo más.

—Harry…

—No es justo —dijo si dejarla continuar —, todos se creen con el derecho de decidir por mí, de que hacer, como hacerlo, a quien amar y a quien no… sólo quiero irme de aquí.

La profesora no había visto tal grado de dolor nunca. Sabía que mucho de lo que decía Harry era verdad, pero le dolía que lo dijera de manera tan dura, de manera tan dolorosa.

Harry se volteó cuando las puertas sonaron en un clic y se puso de pie. No miró atrás, no dijo adiós, simplemente desapareció.


— ¿Profesora? —Le llamó James, al darse cuenta que la mujer no seguía caminando.

—Lo siento, James —dijo la mujer, saliendo de sus recuerdos —ya estamos aquí —le dijo cuando llegaron a la puerta del hospital en el que se encontraba Harry.

—Buongiorno, signorina, io sono James Potter, vorrei portarmi nella stanza dove mio padre, Harry Potter*. —Le dijo el chico, en perfecto italiano.

— Allora, giovanotto. Unitevi a me**. — Le respondió la recepcionista, e inmediatamente salió de atrás del mostrador y acompañó a ambos a atreves de largos pasillos. —Il signore vi accompagnerà da qui***. —les dijo para luego retirarse.

— ¿Es usted James Potter? —Le preguntó el hombre, y el joven asintió —Acompáñenme por aquí. Comprenderán que debido a lo que le pasó a su padre que no podemos darnos el lujo de permitir la entrada a cualquier persona.

—No se preocupe. Sé perfectamente cuales son los procedimientos —dijo con seriedad.

La profesora McGonagall vio la interacción entre ambos, pero no le gustó que llevara al chico del brazo como si lo arrastrara.

—Disculpe, pero me gustaría que soltara a James —dijo la mujer, mostrando su inconformidad con el asunto.

— ¿Cómo?

—No se preocupe —dijo James, al notar la incertidumbre del hombre. —. Profesora, hay algo que usted no sabe, y creo que a estas alturas es mejor que lo sepa.

Cuando la directora McGonagall supo lo que ocultaba James Potter, no pudo hacer más que sorprenderse, era increíble lo que le decía el chico, y claro, ahí estaba la respuesta a la duda sobre si el chico era un Squid o no. Nunca se lo hubiera imaginado. Mirando al chico a simple vista, no tenía mayores problemas, pero esto la dejaba completamente perpleja.

— ¿Por qué no me lo dijiste antes, James? Pudo haber sido peligroso para ti el estar en el colegio con tan pocas seguridades.

—Por eso mismo. —dijo caminando junto a la mujer, que iba tomada de su brazo, mientras el hombre que antes iba junto a James, iba delante de ellos, dándoles un mínimo de intimidad para que hablaran —Siempre he sido así, no quiero ser de otra manera, no quiero que la gente me trate de manera diferente.

—Ya veo —dijo pasmada —. Eres un niño admirable, James —le dijo con una sonrisa que el chico no vio.

—Gracias, profesora.

Siguieron caminando por largo rato, hasta que llegaron a la habitación donde un par de Aurores italianos esperaban de pie junto a la entrada.

Cuando James entró a la habitación, el aroma le llegó de golpe, esa mescla entre pociones y medicina muggle era inconfundible.

—Papá —dijo con dolor.

La profesora se acercó con James a la única camilla que había en la inmensa habitación. En ella yacía Harry Potter, pero no el joven al que vio partir de Hogwarts, sino a un hombre apuesto, joven, pero maduro. Sus ojos estaban cerrados y en la mesita de noche que estaba a su lado, se encontraban las eternas gafas del hombre, junto a un inservible vaso de agua, que sólo estaba ahí para ocupar espacio en blanco.

James llegó al lado de la camilla y tomó con cuidado la mano de su padre.

>>Papá, tienes que volver. No puedes dejarme solo. Sabes todo lo que te necesito, ahora más que nunca —se acercó un poco más, como si lo hiciera para que nadie más le escuchara —. Lo conocí, papá. Es tal y como lo dijiste —dijo apretando los labios —no lo quiero cerca de nosotros, por eso tienes que volver, sino…

La angustia en el chico era tal que la directora se acercó y lo ayudó a incorporarse.

—No podemos estar mucho tiempo, James —dijo la mujer, antes de poner en su mano un pañuelo, para que se limpiara una lagrimas que salieron y ahora bañaban sus mejillas.

—Lo hecho de menos, directora —le dijo cuando sintió que la mujer lo trataba de alejar aun mas.

—Lo imaginó, James, pero no es bueno que permanezcas aquí, tengo que protegerte mientras tu padre esta en coma.

—Entonces no permita que ese hombre se acerque a mí —dijo cuando salieron de la habitación. No quiso despedirse de su padre, era como alejarlo de él, y eso no estaba dispuesto a hacerlo.

—James —le llamó un tanto afectada, mientras se alejaban por el pasillo —, no sé que es lo que Harry te pudo haber dicho de Severus, pero estoy segura que si lo trataras…

—No lo haré, profesora —dijo tajante —. No traicionaré a mi padre de ninguna manera, y si llegara a pasar de alguna manera, sé que mi padre no lo aprobaría.

La directora no dijo nada más. No entendía por que Harry podría haber hecho todo eso, pero estaba segura que el hombre se recuperaría, se pondría ben, y ella estaría allí para ese momento, y enterarse el por que del odio de James Potter hacia Severus Snape.


*Buenos días, Señorita, soy James Potter, me gustaría que me llevaran a la habitación donde está mi padre, Harry Potter.
**Enseguida, joven, acompáñenme
***El caballero los acompañará desde acá

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MensajeTema: Re: Por su error. Capítulo 3: Harry Potter. Majo-san   Por su error. Capítulo 3: Harry Potter. Majo-san I_icon_minitimeMiér Jun 04, 2014 7:19 pm

sigo sin entender cual es el motivo del por que odian a Severus, pero también espero que Harry se recupere pronto
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Por su error. Capítulo 3: Harry Potter. Majo-san
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