La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo... Juno Snape...18 de mayo

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Juno Snape
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo... Juno Snape...18 de mayo   Sáb Mayo 18, 2013 7:54 pm

a) Título del fanfic: Amanecer
b) Autor (a): Crazyfantasia
c) Link a la historia : http://www.slasheaven.com/viewstory.php?sid=6384
d) Fragmento que deseen recordar del fanfic en cuestión.

Las olas del mar lamían suavemente las piernas del muchacho que estaba sentado en la arena esperando el amanecer. Sus brillantes ojos verdes no se despegaban del horizonte mientras el cielo se empezaba a teñir lentamente de rosa. No podía entender la necesidad que sentía de ver un nuevo día llegar, pero nunca se perdía uno. No importaba cuán tarde se acostara o si estaba muy cansado, así como tampoco el lugar donde se encontrara… siempre estaba ahí para ver el sol nacer. Lo llenaba de una paz pero también de una extraña añoranza que lo desconcertaba.

No le importó no estar completamente solo… sabía que alguien lo vigilaba a los lejos pero se obligó a ignorarlo y siguió mirando hacia el mar. Escuchó unos suaves pasos acercarse a él, pero no volvió la cabeza. Sabía muy bien de quién se trataba y sonrió con dulzura cuando unos fuertes brazos lo envolvieron. Ladeó la cabeza para recibir el beso que sabía sería depositado en su cuello y suspiró cuando sintió unos cálidos labios acariciar su piel.

-¿De nuevo aquí, Harry? –la voz tenía una leve nota de reproche–. Aunque no sé ni por qué me sorprendo… siempre haces lo mismo… siempre lo has hecho.

-Me encantan los amaneceres –le contestó él con su suave voz–. Pensé que seguirías dormido –volteó a ver a su acompañante y sus miradas se encontraron… verde sobre gris.

-¿Y cómo voy a dormir si siempre me abandonas? –depositó un beso en los labios entreabiertos del joven.

-No digas eso, Lucius –se recargó en el pecho desnudo del hombre y volvió la mirada al horizonte–. Siempre estoy contigo.

-Menos en estos momentos –volvió el reproche

(...)
Entre la bruma del sueño, Harry apenas estuvo conciente de que Lucius lo desvestía y cuando comenzó a acariciarlo, estuvo a punto de aventarlo a un lado para que lo dejara dormir. Lo escuchó murmurar algo y sólo pudo captar algunas palabras sueltas antes de que su miembro fuera acariciado con maestría. Suspiró y trató de impedir de que Lucius se alejara de él… siempre era muy placentero cuando hacía eso. Su pareja abandonó su maravillosa tortura y lo besó. Fue entonces que abrió los ojos y su mirada verde se perdió en unas profundidades negras que lo hicieron estremecerse.

Lucius ya no estaba con él… en su lugar estaba un hombre con largo cabello negro como ala de cuervo, sus ojos eran tan negros como su cabello y había tal expresión de deseo en su rostro que hizo que su corazón latiera apresurado. Ni siquiera se puso a pensar quién era él ni adonde se habría ido Lucius. Lo tomó del rostro y lo besó con pasión… devolviéndole beso por beso. Jadeó de placer cuando sintió dos dedos en su interior preparándolo y se retorció con sensualidad para indicarle que no necesitaba preparación… que lo único que le interesaba era sentirlo dentro. Se siguió retorciendo con desesperación… ¡tardaba demasiado en tomarlo! Sintió como sus caderas eran levantadas y gimió fuerte cuando por fin fue poseído. Le entraron ganas de llorar… hacía tanto tiempo que no estaba con él y lo había extrañado con locura.

-¡Te amo! –le gritó Harry con desesperación a su desconocido amante–. ¡Oh, Dios! ¡Cuánto te amo! –le parecía que no estaba lo suficientemente dentro de él y se movió con fuerza para empalarse él mismo en el erguido miembro–. Sigue así… así… así… hmmm… nunca dejara de amarte… nunca… nunca –se aferró a sus hombros y lo miró a los ojos–. Te amo… te amo… te amo –le repitió jadeante y echó la cabeza hacia atrás cuando sintió como su miembro era envuelto por una mano que lo llenó aún más de placer.

El clímax llegó con fuerza para los dos y de la boca de Harry salió un nombre que resonó en la habitación como un disparo y dejó congelada a la pareja.

-¡¡¡Severus!!!

(...)Fue hasta la hora de la comida de que Harry se dio cuenta de que Lucius no le había dado su medicina en la mañana. Con lo que había pasado en la noche y la emoción del regalo, se le había pasado por alto ese detalle pero ahora que lo pensaba, se le hacía raro que a Lucius también se le hubiera olvidado. Estuvo a punto de recordárselo pero decidió guardar silencio… tenía hambre y no quería arruinar su apetito. Además, no creía que el rubio la llevara consigo.

Contrario a lo que acostumbraba, Lucius rechazó el vino que les fue ofrecido y pidió refrescos para acompañar la comida. Harry se sonrojó al darse cuenta de que Lucius no quería que volviera a emborracharse y dijera cosas inapropiadas. Cuando salieron del restaurante siguieron vagando por la ciudad tomados de la mano haciendo que muchas personas los miraran con asombro y algunas con desagrado. Crabble no los acompañaba… nunca lo hacía cuando estaban los dos juntos. Acertaron a pasar frente a un museo y Harry insistió en visitarlo. Lucius lo complació y compró las entradas. Como se trataba de un museo de cera, el chico disfrutó mucho con las estatuas y corría de una sala a otra como un niño bajo la mirada divertida pero vigilante del rubio.

Harry no supo cómo pasó, primero pensó que le gustaría estar solo en una sala que no había querido ver Lucius y al siguiente instante estaba en ella. Miró hacia todos lados buscando a su pareja pero el rubio no se veía por ningún lado. Se encogió de hombros y comenzó a caminar por la habitación admirando las cosas que ahí estaban. Además de algunas figuras de cera que representaban fieros guerreros, había antiguas armaduras y muchos instrumentos de guerra colgaban de las altas paredes.

Caminó hasta el final de la sala y cuando estaba a punto de volver sobre sus pasos, se dio cuenta de que una alta figura oscura caminaba hacia él y su corazón latió atemorizado. Tontamente pensó que una de las figuras de cera había cobrado vida y no era precisamente porque el hombre vistiera de la misma forma, si no por la terrible expresión que llevaba en el rostro. Jamás había visto una expresión tan llena de odio y desprecio. Vio como sus ojos negros brillaban con una luz asesina y supo que estaba en peligro. Miró hacia la puerta con desesperación pero el hombre se interponía entre él y su escape.

El hombre se movió lentamente hacia Harry y el chico lo vio mover algo en su mano y supo instintivamente que era una daga aunque no la pudo distinguir en ningún momento. El chico dio pasos inseguros hacia atrás tratando de alejarse del hombre que no le despegaba la vista de encima. La pared no dejó que Harry se alejara más y se supo perdido. Su cuerpo estaba inmóvil de terror y apenas fue conciente de que la puerta de la habitación se abría con estrépito como si alguien le hubiera mandando un cañonazo.

-¡¡¡Lucius, ayúdame!!! –gritó Harry aterrorizado cuando distinguió a su pareja.

Todo pasó muy rápido. Harry escuchó como Lucius gritaba algo y vio que una brillante luz verde volaba hacia ellos a sorprendente velocidad, pero el hombre que amenazaba a Harry fue mucho más rápido. El chico lo vio abalanzarse sobre él cubriéndolo por completo con su cuerpo y de pronto… ¡todo desapareció a su alrededor! El asombro superó al miedo cuando Harry se sintió flotando en la nada… no podía distinguir la habitación, ni siquiera podía sentir su propio cuerpo.

Con algo de incredulidad, supo que esa extraña sensación ya la había experimentado antes pero no sabía ni cuando ni donde. Una débil voz en su cabeza le indicó que necesitaba concentrarse para no desintegrarse y luchó con denuedo para mantener su cuerpo en su lugar. Le pareció que había pasado mucho tiempo en esa situación totalmente inverosímil antes de caer con brusquedad en el piso. Se quedó tendido en el suelo mirando al hombre de ojos negros que seguía viéndolo con odio mal disimulado.

-Te he visto mejores aterrizajes, Harry –dijo el hombre con voz escalofriante.

(...)-¿Acaso no te lo imaginas? –el hombre se acercó a Harry de manera amenazadora y el chico se alejó lo más que pudo de él–. Debiste haberte imaginado que no podrías escapar indefinidamente de tu castigo –si acaso era posible, esos ojos negros brillaron aún con más odio–. Nadie se burla de mí de la manera en que tú lo hiciste y se queda sin recibir su merecido. Cuando me abandonaste me dejaste en ridículo frente a todos y eso es algo que no puedo ni quiero perdonar. No niego que te escondiste muy estos dos años Harry Potter, pero por fin estás en mis manos y te juro que vas a pagar con sangre y lágrimas tus mentiras y tus burlas.

Harry tragó saliva con dificultad y se estremeció de miedo. Ese hombre estaba loco y lo peor de todo es que lo haría sufrir por algo que no había hecho. Le había dicho Potter y él se apellidaba Malfoy. Quería gritarle que se había equivocado de hombre pero su garganta estaba cerrada y no podía decir nada. Por un momento había pensando que tal vez iba a pedirle dinero por su persona y él estaba dispuesto a prometerle hasta la luna con tal de que lo dejara ir, pero ahora sabía que no podría hacer tratos con ese demente… no iba a entender razones… ni siquiera podría hacerle ver que él no era Harry Potter.

-No niego que te ves bien –una despreciativa mirada negra lo recorrió de arriba abajo haciéndolo sentir desnudo y sumamente vulnerable–. Tu sucio amante ha de estar contento contigo y ha de haber disfrutado mucho en tu… cuerpo –acabo diciendo con los dientes apretados.

Harry no vio acercarse el golpe. La mano del hombre se movió a tal velocidad que no le dio tiempo de pensar siquiera en hacerse a un lado. La sonora bofetada hizo que el chico cayera al piso y que un hilito de sangre se deslizara por la comisura de su boca.

-No sabes cuánto deseo matarte y tal vez lo haga, pero no ahora… no te librarás tan fácilmente de tu castigo, Harry –el chico vio sostenía algo en su mano derecha pero las lágrimas le impedían ver qué era y pensó nuevamente que era un cuchillo.

‘¡Dios! ¡Va a descuartizarme! –pensó Harry aterrorizado y cerró los ojos esperando sentir el filo del cuchillo en su cuerpo.

Pero lo que sintió fue algo tan terrible y tremendamente doloroso que pensó que prefería sentirse herido por el arma blanca. Sentía que su cuerpo se despedazaba y que todo en su interior ardía en llamas haciéndolo gritar y gritar. Esa indecible tortura duró lo que le pareció una eternidad y cuando terminó no pudo hacer otra cosa que quedarse donde estaba gimiendo lastimeramente. Después de un momento, la inconciencia le brindó un pequeño escape a esa horrible pesadilla.

(...)El llamado del amanecer hizo que Harry abriera los ojos y por primera vez en dos años, no sintió el deseo de levantarse para verlo llegar. El cuerpo que estaba enredado con el suyo le impedía cualquier movimiento y supo que si se movía despertaría al hombre que dormía casi encima de él. Sus ojos se desviaron hacia la ventana y desde ahí pudo ver que si no levantaba en los próximo 5 segundos, se lo perdería irremediablemente, pero por más que quiso no pudo hacerlo, al contrario, se hundió aún más en el cálido y amplio pecho que había recibido más besos y caricias que el de Lucius en esos dos años. Desde su posición, Harry vio que el cielo se tornaba rosa y un suspiro de pura felicidad surgió de su garganta sin que pudiera evitarlo.

Dos ardientes lágrimas resbalaron por sus mejillas al comprender que una de sus tantas preguntas ya tenía respuesta. Muchas veces se había preguntado donde estaba su hogar… su verdadero hogar y por fin sabía la respuesta… su hogar estaba en cualquier parte siempre y cuando estuviera entre esos brazos fuertes que ahora le impedían escapar. Cerró los ojos para evitar seguir llorando y mojar al durmiente, pero falló y éstas salieron cuál cascada. Una fina mano vagó por el brazo que lo tenía sujeto firmemente de la cintura y un inmenso sentimiento llegó a su corazón… no… mentira… no llegó a su corazón… un sentimiento que siempre estuvo ahí, oculto pero nunca perdido, salió a flote haciéndolo sentir feliz y desdichado al mismo tiempo.

¿Cómo era posible que amara a ese desconocido con toda su alma? No lo sabía pero el sentimiento era tan real como él mismo y supo que el amor que sentía por Lucius no era ni la pálida sombra de lo que ahora sentía por…

-Severus –dijo en voz baja y el nombre le dejo miel en los labios.

Había repetido ese nombre muchas veces durante la noche… unas veces plagada de placer… otras veces gritándolo con desesperación, pero en todas y cada una de ellas, supo que era el correcto. Las lágrimas siguieron corriendo sin parar mientras recordaba la mejor experiencia sexual que hubiera tenido jamás… incluso el placer que había experimentado hacía apenas dos noches, había sido opacado con creces aún sabiendo que su pareja había sido la misma. ¡Oh, sí! Una vez que Severus estuvo sobre de él, llenándolo de besos, reconoció esos hermosos ojos negros como los que lo llevaron a la locura en lugar de Lucius la otra noche.

Con un sobresalto recordó al rubio… ¿en verdad apenas llevaba separado de su pareja unas pocas horas? Le parecía que habían pasado centurias desde la última vez que lo vio… hasta le costaba trabajo recordar con claridad sus facciones. Ahora todo lo que su mente podía evocar era el atractivo rostro de un hombre con los ojos más negros y hermosos del mundo entero… un cuerpo que quitaba el aliento y que sabía como complacerlo con un simple roce… se estremeció de placer cuando su mente repasó una y otra vez la forma en que había hecho el amor con Severus.

(...)Harry volvió a despertarse puntualmente al alba y esta vez sí se levantó para ver al sol nacer. Se llenó los ojos con el hermoso paisaje que se extendía ante sus ojos y se preguntó una vez más que habría hecho Lucius para alejarlo de Severus y de su hogar. Una noche más de desenfrenada pasión le hizo confirmar que él no había abandonado a su amado por propia voluntad. A cada minuto se sentía más seguro de que el rubio se lo había llevado lejos y se aprovechó de su amnesia. Le hizo creer que él era su pareja y lo mantuvo lejos de Severus. Empezó a odiarlo por eso… jamás le había hecho daño… había sido cariñoso y amable con él, pero haberle impedido estar cerca de Severus durante tanto tiempo lo llenaba de furia.



El alba llega todos los días para iluminar nuestras vidas…
Y por eso es igual a nuestro amor…
Nuestro amor nace y crece con cada nuevo amanecer…
Y por eso te digo aquí y ahora que siempre te amaré…
No importa donde me encuentre…
Sólo recuerda que te amo y siempre te amaré.



Recitó una profunda voz a las espaldas de Harry haciendo que el chico se estremeciera y que los ojos se le llenaran de lágrimas

-Qué hermoso –acertó a decir Harry.

-La he recitado sin parar cada nuevo amanecer y cada día rogué para que estuvieras a mi lado para que la escucharas –Severus lo abrazó por la espalda–. ¿Por qué me abandonaste, mi amor? ¿Qué fue lo que hice para merecer semejante castigo? Aún sabiendo que estabas en los brazos de Lucius, sin siquiera acordarte de que existía, nunca dejé de amarte… te amo más que nunca, Harry… siempre te amé y siempre te amaré –ya lloraba inconsolablemente sobre el hombro del chico–. ¿Por qué me dejaste?

-No sé por qué te dejé, Severus –volteó a verlo y le llenó la cara de besos–. Pero te juro que no volveré a hacerlo, ¿puedes creerme?

-Quiero creerte, pero…

-Sé que es difícil hacerlo después de haber roto todas mis promesas, pero te prometo que esta vez sólo muerto me alejarán de tu lado.

Severus miró esos luminosos ojos verdes una eternidad… no sabía bien que buscaba en esas profundidades… tal vez una luz que le indicara que estaba mintiendo o sólo la confirmación de sus palabras. Lo que fuera que haya encontrado, fue suficiente para hacerlo sonreír aceptando la nueva promesa de Harry.

-Lo único que quiero es tenerte a mi lado, mi amor –le dio Severus besando su frente–. No soportaría una nueva separación

-No volveré a dejarte –Harry estaba igual de feliz que el hombre–. ¿Volvemos a la cama? –le preguntó con picardía–. Ya me dio frío.

-Conozco una forma por demás conveniente de hacer volver el calor a tu cuerpo –Severus lo cargó con facilidad y depositó al chico en la cama.

-¿Entonces que estás esperando? ¡Estoy congelado! –se movió sensualmente bajo el hombre que ya se había acomodado sobre su estómago.

(...)Harry se subió en una con un poco de temor pero una vez que estuvo en el aire, se sintió seguro de poder controlarla y pensó entusiasmado que debía volar más seguido. Charlie los organizó y muy pronto ya estaban jugando quidditch, o al menos lo intentaban. Severus los miraba jugar desde abajo y comenzó a sentirse nervioso. Los gemelos Weasley se pasaban la bludger entre ellos con excesiva fuerza y la vio pasar peligrosamente cerca de Harry un par de ocasiones. De pronto se le vino una idea y se levantó para detener el juego. Al parecer, Fred se dio cuenta de las intenciones de Severus e hizo lo que tenía planeado desde un principio. Le pidió la bludger a su hermano y le pegó con todas sus fuerza hacia la cabeza de Harry. Cerró los ojos al oír como la bludger golpeaba a su amigo y rogó con todo su ser de que funcionara lo que tenía planeado porque si no, sabía que Severus Snape le proporcionaría una muerte lenta y dolorosa.



* * * * * * * * * *



Harry sintió un terrible golpe en la cabeza que lo hizo ver miles de estrellas y perder el sentido un segundo. Sintió como flotaba en el aire y manoteó tratando de asirse a algo pero no lo logró… no había nada que lo ayudara a detener su caída. Sintió el primer impacto en el hombro y oyó como los huesos se quebraban haciéndole pensar que el brazo se le desprendería. Sus piernas chocaron brutalmente contra algo terriblemente punzante y las sintió quebrarse sin remedio. Ya sin ninguna fuerza en su maltratado cuerpo, sintió como rodaba por la cuesta haciéndose daño en cada vuelta que daba. Cuando por fin se detuvo su espantosa caída, se quedó esperando a que llegara la muerte, pero no fue ésta la que apareció ante él, si no Lucius Malfoy que lo miraba con los ojos llenos de lágrimas.



* * * * * * * * * *



-¡¡¡Harry!!! –el grito de Severus desgarró el aire cuando vio que la bludger le daba en plena cabeza a su amado y corrió para tomarlo entre sus brazos cuando éste cayó de la escoba sin sentido–. ¡¡¡Te mataré, Fred!!! ¡¡¡Te juro que voy a matarte!!!! –le gritó furioso al joven pelirrojo que ya estaba en el suelo con el resto de los jugadores–. ¿¡En qué diablos estabas pensando al golpearlo de esa manera!?

-Yo… es que… pensé… –tartamudeó Fred totalmente rojo al sentir las miradas de reproche de su familia sobre de él.

-Más te vale que no le haya pasado nada grave… por que te mataré –volvió a repetir Severus, pero ya estaba llorando sobre Harry que seguía inconciente.

Arthur se acercó a Severus completamente pálido pero retrocedió cuando el hombre lo rechazó con una mirada envenenada. Hubo un completo silencio hasta que Harry comenzó a quejarse.

-¡Ya está recuperando el sentido! –exclamó Hermione con voz chillona por la tensión–. Debemos llevarlo a…

-¡Lucius! ¿Dónde está Lucius? –dijo Harry con claridad haciendo que todo el mundo volviera a quedarse paralizado–. ¿Dónde está? –abrió los ojos y se le quedó viendo fijamente a Severus que temblaba visiblemente–. ¿Dónde está Lucius? –repitió y se incorporó alejándose de los brazos que habían impedido que se hiciera daño al caer de la escoba–. Debo ir a buscarlo –y desapareció dejando a todo el mundo con la boca abierta.

Severus se quedó con la vista perdida en la nada sin poder creer que Harry había vuelto a abandonarlo por Lucius Malfoy. Le costaba trabajo respirar y sólo acertó a quedarse sentado en el suelo mientras las lágrimas corrían sin control por sus mejillas. A todos se les partió el corazón al ver las lágrimas del hombre pero nadie se atrevió acercársele para consolarlo. La escena era patética y muy pronto los sollozos de las mujeres acompañaron a los de Severus que llamaba a Harry con desesperación.

Sin previo aviso, Harry volvió a aparecer frente a todos haciéndolos sobresaltarse y Severus lo vio entre las lágrimas que nublaban sus ojos y pensó que era una jugarreta de su mente… quería tan desesperadamente que el chico de ojos verdes volviera a su lado que pensó que lo estaba imaginando.

-No llores, mi amor –escuchó decir Severus a su amado entre sueños–. Te prometí que no volvería a dejarte y voy a cumplir mi promesa, pero debo ir a buscar a Lucius… tenemos una cuenta pendiente –cubrió con sus labios los temblorosos y salados de su amante quién lo abrazó queriendo detenerlo para que no volviera a irse de su lado–. Estaré contigo antes del amanecer… espérame –volvió a besarlo antes de desaparecer.

-¡Harry! ¡No te vayas! –le gritó Severus a la nada pero sintió que el alma le regresaba al cuerpo al comprender que Harry no lo estaba abandonando… volvería a su lado antes del amanecer y él lo estaría esperando.

(...)Sentía que la habitación lo ahogaba y abrió la ventana para llenar sus pulmones con el frío aire de la noche. Sus ojos negros se clavaron en el horizonte y comenzó a temblar sin control… estaba a punto de amanecer y Harry aún no volvía a su lado. Una lágrima ardiente se deslizó por su mejilla y el incipiente miedo que se había anidado en su corazón desde que su amado desapareciera para ir en busca de Lucius Malfoy, se convirtió en franco terror al comprender que Harry había vuelto abandonarlo y posiblemente esta vez para siempre. Sintió como sus fuerzas flaqueaban y sus rodillas se doblaron sin que pudiera evitarlo. Habría caído irremediablemente al suelo si dos brazos no lo hubieran impedido.

-Te dije que volvería antes del amanecer, mi amor –escuchó murmurar a Harry en su oído y la piel se le erizó al sentir su cálido aliento–. Una vez te hice una promesa y una torpeza de mi parte hizo que la rompiera, pero te prometo que no volveré a hacerlo –lo ayudó a incorporarse y el amanecer sorprendió a un par de amantes que se murmuraban una renovada promesa de amor.



El alba llega todos los días para iluminar nuestras vidas…
Y por eso es igual a nuestro amor…
Nuestro amor nace y crece con cada nuevo amanecer…
Y por eso te digo aquí y ahora que siempre te amaré…
No importa donde me encuentre…
Sólo recuerda que te amo y siempre te amaré.

(...)Severus no volteó a verlo pero ya se sentía completo de nuevo porque Harry ya estaba con él.

-Regresé en cuanto terminó el juego –el chico se acercó al cuerpo desnudo que ya comenzaba a temblar por el frío de la noche y lo envolvió en sus brazos–. Te ví venir para acá pero no pude alcanzarte antes de que te metieras al lago.

-¿No ibas a salir con tus amigos? –trató de alejarse pero el moreno no se lo permitió.

-Cambié de opinión –ya unas manos inquietas vagaban por el frío cuerpo.

-¿Acaso Giorgio no te pidió que salieras con él? –un nuevo intento de huída que fracasó rotundamente.

-Por supuesto que lo hizo. De hecho fue bastante difícil deshacerme de él y de sus atrevidas manos –hizo a un lado el mojado cabello y besó el helado cuello–. ¿Pero por qué querría salir con él o con cualquier otro si puedo estar en mi casa haciendo el amor con mi esposo?

-¿Y por qué piensas que voy a hacer el amor contigo? –le preguntó celoso y enojado al imaginar a Giorgio tocando a su amado.

-Porque sabes perfectamente que no puedes estar lejos de mi cuerpo así como yo tampoco puedo estar lejos del tuyo.

Dejó de abrazarlo, pero sus manos no se despegaron un centímetro de la fría piel y siguió recorriéndolo con lujuria.

-Basta, Harry –se alejó un paso de esas manos que lo enloquecían–. Si crees que puedes…

-¡No, Severus! ¡Basta tú! –lo cortó enojado el moreno y Severus volteó a verlo con los ojos muy abiertos–. No voy a seguirte rogando… ni para que me acompañes a los juegos ni para que hagas el amor conmigo –se alejó de su pareja y comenzó a caminar hacia la casa.

Severus no lo dejó alejarse demasiado, tomándolo del brazo lo hizo darse la vuelta y lo abrazó temblando… no quería seguir enojado con Harry… no soportaba que estuviera molesto con él.

-Perdóname, Harry –le pidió con humildad.

-¿Qué es lo que pasa, Severus? –le devolvió el abrazo–. ¿Por qué te has estado comportando de esta manera?

-Por que tengo miedo… –recargó su frente en la de su amado–. … mucho miedo.

-¿Miedo de qué, mi amor? –abrazó ese cuerpo frío aún más fuerte.

-Del quidditch –confesó y Harry lo miró con asombro–. Me quedo temblando de miedo y angustia cada vez que te vas a jugar porque pienso que si alguna bludger te golpea, volverás a olvidarme –sollozó.

-¡Oh, Severus! ¿Entonces es eso? –rió bajito–. ¿Por qué no me lo habías dicho?

-Por sé que te gusta jugar y yo…

-Sabes que eso no volverá a pasar –apretó sus labios contra los helados de Severus–. Nada en el mundo hará que vuelva a olvidarte y ni bludgers ni hombres podrán separarme de tu lado jamás –lo miró a los ojos con seriedad–. Me crees, ¿verdad?

-Te creo, mi amor, pero…

-No hay peros que valgan –hizo una pequeña pausa–. Es más, si te pone tan nervioso que vaya a jugar, te prometo que no lo haré más.

-¡¡¡No!!! –se separó de él y lo miró asustado–. No puedo pedirte que hagas eso… ¡te encanta jugar!

-Sí, pero te estoy haciendo sufrir y no estoy dispuesto a dejar que lo sigas haciendo… ya sufriste bastante por mi culpa durante dos horribles años.

-No, Harry –negó con firmeza–. No dejarás de jugar por mi estúpido temor. Me controlaré y te acompañaré a todos tus juegos sin pensar que puedas salir lastimado.

-¿Estás seguro? –lo miró dudoso.

-Segurísimo –le sonrió–. Además, ¿te imaginas lo que me harían tus fans si te alejo del quidditch? ¡Me lincharían! Y la verdad no quiero morir –su risa disipó la tensión que había entre ellos.

-Un asunto ha quedado resuelto –Harry se quitó la túnica blanca y la puso en el pasto para luego recostar a su pareja sobre ella–. Sólo queda uno más –se colocó sobre su estómago reanudando las caricias en la fría piel de su amante–. ¿Harás el amor conmigo?

-¿Tú qué crees, cielo? –le preguntó Severus ya con los párpados entrecerrados–. ¿Cuándo he podido negarme a ti? –se estremeció cuando unas ansiosas manos juguetearon con sus pezones.

-Nunca –se agachó para apoderarse de los labios entreabiertos–. En verdad eres un facilote.

-¿¡Facilote yo!? –abrió mucho los ojos fingiendo indignación–. ¿Quién es el que me arrastra a la cama a la menor provocación?

-De acuerdo –Harry rió de buena gana–. Acepto que soy un adicto a tu cuerpo, ¿ya estás contento con mi confesión?

-Por supuesto que sí, mi amor –se unieron en un beso apasionado–. Además, yo también soy adicto a ti.

-Lo sé –le sonrió con inmenso amor antes de deshacerse de su ropa con rapidez.

Severus se enredó en ese cuerpo que sabía era completamente suyo así como el alma que contenía y se entregó por completo a ese acto de amor. El temor de que Harry volviera a olvidarlo y perderlo de nueva cuenta se había esfumado para siempre… por primera vez desde que el moreno había vuelto a su lado, pudo respirar con plenitud al saber que estarían juntos por el resto de sus vidas.


e) Razones por las que recuerdan ese fragmento en especial. Bien este fic es excelente, comienza con algo incomprensible un lió bastante grande hasta su secuestro maldito Lucius!!! arrebatador de Harry!!
Es una historia genial que mantiene la duda hasta el final, pero es algo injusta con Sev, ( uno que es defensora incondicional de Severus da coraje!!) Le hacen daño el ama tanto a su Harry y se lo quitan y lo dejan mas inseguro no se vale! , pero al menos tiene un final feliz y bello Very Happy
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