La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo... Juno Snape... 23 de mayo

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Juno Snape
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo... Juno Snape... 23 de mayo   Jue Mayo 23, 2013 7:46 pm

a) Título del fanfic: Dientes de león
b) Autor (a): Por Acid (ac1d6urn), en colaboración con Sinick
Traducido por America Lupin - Beta: Ronna

c) Link a la historia: http://www.slashzine.com/09/Ficcion/9/Traducciones/Snarry/Intruders_Slashzine_Ficcion_Traducciones3.htm

d) Fragmento que deseen recordar del fanfic en cuestión.
A principios de la primavera,
el diente de león aun no ha florecido.
La mente ya ve sus semillas
volando lejos.

La primera vez que Snape y yo hablamos con propiedad, Ginny ya no estaba.

Aun no quiero pensar en que se ha ido. Quiero pensar en ella sonriendo. Quiero recordar la manera en que éramos en Hogwarts, cuando cargábamos las escobas sobre el hombro después de la práctica y caminábamos desde el campo hasta el lago, yo con la Snitch y ella con la Quaffle. Los dientes de león forraban ambos lados del sendero. Un día, ella hizo una corona con ellos y la puso sobre mi cabeza. Diciendo que hacía juego con los detalles de mi uniforme. No me gustan mucho las flores; ¿a qué tío le gustan? Pero en realidad, los dientes de león no son flores, no en el sentido de algo que le das a una chica. Sólo es hierba, muy común, así que estaba bien.

Snape me dijo que no se hace más fácil con el tiempo, pero que aprendes a vivir con ello. Luego dijo que los mortífagos planeaban atacar el Departamento de Misterios el siguiente miércoles por la noche, y entonces se desapareció.

Detuvimos ese ataque. Pero no pudimos detener el que le siguió. Aún estoy aprendiendo.

(...)Me encontró a mí. Yo soy el horrocrux de Gryffindor.

Snape se rió cuando le conté esa teoría: ni siquiera sabía que el cabrón pudiera reírse así.

—Si fueras un horrocrux, me habría quedado quietecito y habría dejado que te volaras los sesos en tu primer año de pociones —sacudió la cabeza y agregó—: No te preocupes, probablemente dentro de diez años mires hacia atrás, a una pila de antigüedades rotas, y te rías —tal y como él reía entonces.

—¿Diez años? Ni siquiera sé si viviré para ver el final de este año.

Resopló ante eso.

—Los idiotas como tú sobreviven a todo, porque nunca faltan otros aún más idiotas dispuestos a hacer lo que sea por mantenerte alejado de los problemas.

—Pero tú también me estas ayudando —sonreí ampliamente.

Snape se limitó a enarcar una ceja.

—Exactamente.

(...)—Han pasado dieciséis meses —me encontré diciendo sin venir a cuento—, desde lo de Ginny…

—Ya hemos pasado por esto —sus palabras eran duras como nunca, pero su voz era suave. Cálida, de la misma manera que su costado y su pierna junto a mí—. Trata de no pensar en ello.

—No lo hago. Es sólo… ¿Cómo encuentras a alguien? A otra persona. Después de su muerte —ha pasado un largo tiempo y estoy empezando a preguntarme, ¿y si nunca encuentro a nadie? Oh, a la mierda. Probablemente Snape se reiría de mí si le dijera eso—. Quiero decir, es difícil conocer a nadie cuando hay una guerra, de todas formas. Y quizás nunca lo vuelva a hacer. Cómo… ¿Cómo lo conseguiste, estando solo?

—A base de años.

—¿Años? ¿Qué quieres decir con “años”?

Snape me dedicó una de esas miradas de “tú sigue por ahí” tan suyas

—De. Estar. Solo.

¡¿Años?!

—¿De verdad?

Él sólo enarco una ceja.

¡Coño! Antes de que empezar siquiera a pensar después de la impresión, ya me estaba girando e inclinando hacia él, consiguiendo algo más cercano y personal.

—Debes de estar ansiándolo.(1)

El otro problema con el alcohol muggle es que hace que mi otra cabeza piense más rápido que la que uso normalmente.

Él gruño tan bajo que casi podía sentir las vibraciones.

—Parece que no soy el único que está ansiándolo —tuvo el valor de barrerme lentamente con la mirada. Sí, yo ya tenía una erección para entonces. El puto tenía una voz que podía poner duras unas natillas.

—¿Ah sí? —fue lo único que se me ocurrió decir; para entonces, la mayor parte de mi sangre se había ido al sur.

Y cuando la única respuesta que se molestó en darme fue esa pequeña y engreída sonrisa maliciosa suya, bueno, ¿qué más podía hacer un tío? Tenía que enseñarle quien estaba ansiando hacerlo.

Deslicé mi mano hacia arriba por la parte interna de su muslo, hasta debajo del dobladillo de su chaqueta, buscando…

Hostia puta, era grande. Y dura. Y caliente como el infierno.

—Sí… —le devolví la sonrisa maliciosa mientras me movía alrededor del sofá, tocando las duras líneas de su polla, palpando el caliente bulto de sus bolas. Aunque probablemente mi sonrisa se volvió algo vacilante al momento siguiente, porque Dios, eso era su mano en mí. Se giró en mi dirección, con esa maldita sonrisa maliciosa ensanchándose, y yo quería arrancársela de un puñetazo o un mordisco, pero su otra mano me abría el cinturón y desabrochaba mis vaqueros, y yo no estaba por la labor de hacer nada para detenerlo.

(...)No creía que fuera a aparecer ese día.

Eh, creía que si seguía diciéndome eso, tal vez empezaría a creérmelo.

Tuve que recordarme que había habido un par de veces antes en que no había podido llegar a la cita. Así que esperé toda la noche, y entonces conjuré un glamour para que Hermione no pudiera notar los círculos alrededor de mis ojos cuando fuera a trabajar por la mañana. Ya había sobrevivido sin dormir antes. Esta ocasión no era diferente.

Sólo que lo era. Porque cuando llegué a casa esa tarde, Hedwig me dio la bienvenida junto a la puerta. No llevaba una carta para mí, sólo un vial de poción para dormir sin sueños. Probó ser inofensiva. Mucho mejor que inofensiva, en realidad. Había desarrollado cierta tolerancia hacía la habitual porquería del boticario, pero ésta me hizo dormir como un bebé.

El cabrón nunca se disculpa del todo, pero a veces está tan cerca.

(...)
La última vez que lo vi, finalmente me rendí cuando se marchaba y le dije que tuviera cuidado.

Dijo que siempre lo tenía; ése es su trabajo.

(...)Quizás él esté bien y me estoy preocupando por nada. La semana pasada llegó un informe: alguien lo había visto en Dover, conjurando un Morsmordre. Desearía que no se hubiera arriesgado a ser atrapado de esa manera, sólo para hacerme saber que aun está vivo.

Pero, Dios, cómo me alegré de oírlo.

Tengo suerte de no necesitar darle signos como ésos, seguramente la cagaría. Pero él sabe que estoy vivo. De alguna manera, siempre lo sabe.

(...)Debe de haber odiado la idea de terminar así; sólo un cadáver más en una sepultura común, como la mayoría de los mortífagos. Abandonado en una fosa común.(2)

A veces odio mi nombre.

Odio que todos seamos tan inútiles. Nos llevó años sólo encontrar el guardapelo. ¿Cuántos horrocruxes estarán todavía ahí fuera, pasando desapercibidos y sin destruir? ¿Cuántas personas más tendrán que sufrir, hasta que lleguemos a ellos?

Puede que nunca los encontremos todos. Ni siquiera con la ayuda de Snape. Nadie puede ser tan afortunado, o vivir tanto tiempo sin cometer un error. Y si finalmente él está… bueno, no creo que vaya a querer continuar sin él. En absoluto.

No soy bueno en esto sin él. Cada maldito horrocrux que he encontrado, ha sido sólo gracias a él.

No tendría que haber sido así. Estaba tan feliz esta mañana, porque por fin lo vería de nuevo. Tuve que ocultar mi sonrisa a todos, incluso de Hermione, y poner una cara agria como la que él solía usar en la escuela, para evitar que la gente hiciera preguntas.

Teníamos esta habitación para nosotros solos, segura y protegida. Los planes contra el ataque sólo habrían llevado un par de horas, y luego… iba a sacarlo de su disfraz… y de su ropa. Habría tenido esta cama, y toda la noche en ella, con Severus.

Ahora la noche ha llegado, y estoy en la cama. Pero eso no importa. Ya ha terminado todo. Porque él no está conmigo, y nunca lo estará.

Reconozco que acurrucarme aquí y no moverme no va a ayudarme, pero no me importa. Se está calentito aquí. Y estoy tan cansado. Tan jodidamente cansado de todo. Quiero que se detenga.

Con los ojos cerrados, puedo imaginar que él esta tumbado junto a mí. Casi puedo olerlo.

Ahora no quiero abrir los ojos otra vez.

No quiero ver una habitación vacía. No quiero saber que estoy solo. No cuando puedo imaginar que aspiro su aroma, y tocar la cama junto a mí fingiendo que él está justo fuera de mi alcance.

¿Qué es eso? Algo se arruga bajo mi mano. No estaba allí antes. Debajo de las mantas.

(...)De entre todos los días de esa miserable guerra, ése es el que más recuerdo. Tres mil seiscientos cincuenta días interminables (cien más o cien menos), y ése en particular fue el más largo de todos. Sin embargo terminó bien, después de todo. Él se retrasaba, por supuesto, y apareció en el hotel cuando yo ya había vuelto a la oficina. No nos encontramos. Pero al final eso no importó; lo único que realmente importaba era que yo sabía que seguía vivo, y que lo vería de nuevo algún día.

Podría parecer extraño que ése fuese el día que mejor recuerdo. No es el que todos los demás recuerdan: cuando por fin ganamos. Ni siquiera es el día en que destruimos el último horrocrux. Pero fue el único día en que casi me rendí, y fue el día en que encontré la esperanza para el futuro -la posibilidad de verlo nuevamente- que me hizo seguir adelante ante todo. Ése fue el día en que me di cuenta que la esperanza es como un diente de león: puede surgir en el lugar más inesperado. Ese día encontré mi esperanza, en la persona más improbable.

Ahora es primavera, y varias millas alrededor de nuestra casa, los campos están cubiertos de dientes de león. Han sido diez años, preocupándonos y esperando entre una apresurada reunión y otra, hasta que la guerra terminó para siempre. Demasiado tiempo. Aún así, un solo día habría sido demasiado tiempo para esperar una oportunidad de ver a Severus de nuevo, de la manera en que puedo verlo ahora.

Su cuerpo está más lleno de cicatrices que antes, pero su cabello sigue siendo casi completamente negro. Eso sólo demuestra que cosas como la edad no importan. Mi cabello se volvió blanco hace años, antes del fin de la guerra. Todavía está desordenado en todas direcciones, y es imposible de domar. Pero no me importa, especialmente cuando Severus se restriega contra él, o cuando sopla suavemente a través de las hebras.

Él dice que está pidiendo un deseo a su diente de león particular.

Yo sé que ya se ha cumplido nuestro deseo.

e) Razones por las que recuerdan ese fragmento en especial. Es una historia bella, escrita de manera diferente a lo normal mostrando todo del punto de vista de Harry, como Snape le ayuda de apoco, como su relación comienza, sus encuentros camuflados, es una historia tierna y suave.
Con un final feliz a pesar de todo lo que pasaron. Es como una suave brisa de verano sin acción al máximo pero te deja esa sensación de emoción por la relación de ellos. Me encanta es para recordar Smile
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