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 Death Eater takes a Holiday. Capítulo 49. Sentidos intensificados

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alisevv

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MensajeTema: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 49. Sentidos intensificados   Mar Sep 14, 2010 2:06 pm


Death eater takes a holiday
Capítulo 49

Sentidos intensificados



Hermione estaba cómodamente recostada contra Ron mientras conversaban con los padres de éste acerca del lugar donde estaba localizada la escuela de la chica y su carga académica. Molly aprovechó para señalar que ahora tendrían que pasar mucho tiempo atendiendo a sus deberes escolares y de entrenamiento, y que para mantener fuerte su relación, deberían apreciar el tiempo que pasaban juntos.

Hermione miró hacia donde Harry y Severus hablaban con Charlie. Sonrió al ver que todos reían y cómo Harry estaba parado muy cerca de Severus. Ginny regresó de convencer a Bill para que le dejara quedarse unos días con él y aprovecho para tirarse en la hierba. Se inclinó contra las largas piernas de Ron y soltó un gruñido de queja.

—¿Qué pasa ahora? —preguntó el pelirrojo, empujando a su hermana menor con su rodilla—. Has estado muy malhumorada hoy —sonaba un tanto molesto por la actitud de la chica durante la fiesta. Hermione le codeó suavemente en las costillas.

—No estoy malhumorada —espetó Ginny, defendiéndose—. Me siento apenada por Harry. No imagino cómo puede mostrarse tan feliz. ¿Todavía está viendo un Consejero? —preguntó, como si no fuera gran cosa—. Yo estaría muy decepcionada si fuera mi cumpleaños y mi ligue…

—Ya es suficiente, jovencita —dijo Arthur severamente—. Severus Snape es un hombre honorable que…

—¿Qué diablos tiene que ver el profesor Snape con que el chico de Harry no se haya aparecido? —casi antes de terminar la pregunta, las piezas del rompecabezas encajaron en su lugar. Arthur estaba a punto de explicarle cuando su esposa puso una mano sobre su brazo, deteniéndole. Molly había reconocido la expresión de repentina claridad en el rostro de Ginny y asintió a modo de confirmación—. ¿Harry y Snape? —preguntó, evitando desesperadamente llegar a otra conclusión errada—. Pero él es… no sé. Simplemente, es tan… —no sabía cómo terminar la oración sin decir algo que la metiera en problemas.

—Él está riendo —dijo Hermione, terminando su oración—. No sé si he visto eso antes —lo último lo musitó suavemente, casi para sí misma.

Ginny se giró para ver a Harry y Severus, quienes les daban la espalda mientras conversaban con Charlie. El brazo de Severus rodeaba la cintura de Harry, sosteniéndole muy cerca. Los tres hombres reían de algo que ellos no alcanzaban a oír, dada la distancia.

—¿Por qué no me dijeron? —Ginny casi chilló mientras golpeaba con el puño el pecho de Ron—. Todo este tiempo he hecho el tonto. Cuando él apareció, prácticamente le dije que no era bienvenido a nuestra fiesta. Y he estado como una gilipollas mirando hacia la entrada, esperando a que se apareciera algún tipo —despotricó.

—Pensaba que Hermione te lo había contado —se defendió Ron, frotando el punto en que le había pegado—. Y hubiera pensado que era obvio en la cena, cuando uno prácticamente comió del plato del otro —espetó, murmurando algo sobre pequeñas amas de casa felices sirviendo comida.

—En serio, Ron —le regañó su novia—. Él solo le dio una rebanada de pastel. Convenientemente, no notaste que Severus le estuvo sirviendo sus bebidas a Harry toda la tarde. Yo creo que todo es muy dulce —musitó con cariño—. Ginny, no estaba segura de si lo sabías; cuando me di cuenta de que no, no pareció ser el momento oportuno para aclararlo. Esperaba que tú te percataras sola. Disculpa.

La chica no contestó. Siguió observando a la pareja, deseando haberlo sabido antes para poder notar todas esas cosas que Hermione había mencionado. Los gestos sutiles son difíciles de captar si no se sabe lo que debes mirar. Había perdido la oportunidad, y la fiesta estaba a punto de concluir.

Ron aprovechó la oportunidad para escabullirse de las chicas. Ginny trepó a la banca del jardín donde su hermano había estado sentado, para poder observar a la pareja junto con Hermione. Escuchó las opiniones de su amiga y trató de entender su punto de vista, pero todavía no comprendía cómo Harry podía sentirse atraído por Snape.

—¿Le has visto el trasero? —le preguntó Hermione. Ginny se burló, pero tenía que admitir que Snape tenía más oculto bajo la túnica que lo que ella esperaba—. Y eso sin mencionar su voz. Lo comprenderás una vez puedas imaginar escucharle sin pensar que va a quitarle puntos a tu Casa.

—Es difícil no verle como un hombre mayor. No creo poder encontrar atractivo a nadie con más de veinticinco.

—¿Qué hay sobre Bill, o Charlie? Ambos pasan de los veintes —inquirió Hermione.

—Apenas pasan —argumentó—. Bill tiene mi premio al ‘hermano más popular’ —comentó con una risita—. Dijo que él y su novia me dejarían ir con ellos el próximo fin de semana.

—Severus no es viejo. Estoy bastante segura de que asistió a Hogwarts en la época de Bill. Quizás sólo durante los primeros años de tu hermano, pero no se llevan muchos años.

—Supongo, pero él no está saliendo con Bill, está saliendo con Harry. Es más o menos asqueroso.

—Deberías haberle visto en vacaciones —canturreó Hermione—. Él era tan sexy. Además, Harry no puede relacionarse con chicos de nuestra edad. Nosotros estamos realmente conscientes de lo que está pasando en el mundo porque tus padres están en la Orden. La mayoría de los tíos no tienen ni idea, y sólo quieren pasarlo bien. Harry merece ser feliz. Odiaría que tuviera que esperar hasta ser mayor para encontrar alguien que fuera lo suficientemente maduro para él.

—A veces —susurró Ginny—, me es difícil imaginar a un Harry más viejo. Temo que no viva lo suficiente como para envejecer —terminó sombríamente.

Hermione se mordió el labio. No le gustaba pensar en eso.

—En ese caso, ¿no crees que debería tener cada oportunidad de ser feliz? —dejó de mirar a la pareja para ver como Ginny asentía—. Bien. Entonces, cuando maduren juntos, verás cuán guapo es un Harry de treinta, y para entonces podrás apreciar a Severus y sus atributos.

—¿Atributos? Ésa es tu gran palabra del calendario del día —bromeó Ginny—. ¿Qué significa? ¿Cositas sexy?

—Bruja.

—Mojigata —replicó, bromeando mientras señalaba un punto por detrás de Hermione—. Oh, allí va Ron. ¿Crees que les dirá lo que acabo de descubrir? Me siento como una tonta. Desearía poder escuchar lo que están hablando —se quejó.

Hermione, por supuesto, conocía un hechizo que les permitiría escuchar, pero eso invadiría su privacidad. Su sentido de la moral no se lo permitiría. Además, Severus era un espía y probablemente la descubriría.

Mientras tanto, al otro lado del jardín…

—Bien, Ron —decía Charlie—. ¿Tú sabes por qué las chicas llevan mirando en esta dirección los últimos cinco minutos?

—Ginny finalmente cayó del guindo y está observando a la nueva pareja —comentó Ron, molesto—. Harry, ¿quieres abrir tus obsequios adentro o aquí afuera? —al recibir como respuesta un encogimiento de hombros, el pelirrojo decidió que afuera era mejor y no tan abarrotado—. Afuera, entonces. Acompáñame, Charlie; puedes ayudarme a traerlos. Bill está ocupado hablando con mamá y papá acerca de Ginny.

De repente, Harry y Severus se encontraron solos por primera vez desde que empezara la fiesta.

—¿Estás disfrutando tu fiesta? —le preguntó Severus, manteniendo su brazo cómodamente alrededor de su amante.

—Sí. Me alegra que vinieras. Siento como si estuviera trayéndote a mi hogar a presentarte a mi familia, sólo que ellos ya te conocen —rió Harry—. ¿Puedo conseguir un beso? —musitó con coquetería.

Severus miró con discreción alrededor del jardín. Sólo las chicas estaban cerca de ellos, pero estaban observando cada uno de sus movimientos.

—¿Realmente deseas montar un espectáculo? —preguntó, esperando que dijera que no.

—No. No deseo hacer nada que te haga sentir incómodo —contestó Harry, sonando casi demasiado condescendiente.

Severus estaba a punto de agradecerle por su madurez y comprensión, cuando sintió una fuerte mano aferrando su trasero. Apartó la indiscreta mano llevándola hasta su cintura, mientras escuchaba el chillido proveniente del banco donde las chicas observaban ávidamente. Gritaron ante la vista de Harry metiéndole mano a Sev. El ataque de risas cesó ante el anunció de Molly de que era hora de abrir los obsequios.

Harry se sentó en una silla en el centro del grupo. Su frió comportamiento no podía ocultar la excitación en sus ojos. Estaba rodeado por sus amigos y su amado, no estaba a las puertas de la muerte, y todos estaban disfrutando.

—Quiero agradecerles a todos. Esto significa mucho para mí —dijo, esperando no sonar cursi—. Ha sido muy divertido. Sé que tuve mi primera fiesta el año pasado, pero costó tres pociones contra el dolor y una poción Pimentónica lograr que partiera el pastel. Siento que en lugar de estar celebrando mi cumpleaños, estamos celebrando que todavía estoy vivo. Esto es lo más normal que sentí en mi vida. Gracias.

Harry sintió la mano de Severus apretando su hombro. Molly parecía a punto de llorar. Entonces, una voz desde el fondo del grupo rompió el silencio.

—Eso fue grandioso, Harry. Sé que esto es nuevo para ti, pero habitualmente abrimos los regalos primero y damos las gracias después. Para el año próximo lo harás del modo correcto —bromeó George.

Nadie escuchó el hechizo, pero momentos más tarde una rebanada de pastel flotó desde la cocina y cayó en la cabeza de George. Arthur, quien estaba sentado a su lado, fue salpicado con glaseado por segunda vez en la noche.

—¿Eso era realmente necesario? —se quejó el patriarca, sacudiendo una fresa de su camisa.

Harry se esforzó por no reír. Estaba seguro que la torta había sido entregada por Sev. Ah, que caballero. Mientras abría sus regalos, Severus comenzó a entender el porqué Albus insistía en utilizar el hechizo de niños en los obsequios del joven. Era difícil no disfrutar al ver el entusiasmo con el que desenvolvía cada paquete. Él nunca podría hacer nada tan escandaloso, pero comprendía los motivos de Albus.

Harry agradeció efusivamente a Molly por la alfombra de retazos que había hecho para el piso de su cocina.

—Sé que siempre andas descalzo por ahí, ahora no tendrás los pies fríos mientras preparas el desayuno —declaró la bruja con orgullo, mientras explicaba los colores que había utilizado y porqué. Harry hizo la alfombra a un lado con reverencia antes de abrir el siguiente regalo. Charlie le había dado una snitch autografiada por un buscador del que Severus no había oído jamás, pero a juzgar por la reacción de Ron, era un gran obsequio para un aficionado al quidditch.

Harry sostuvo el último presente sobre su regazo durante unos minutos antes de abrirlo. Estaba saboreando un poquito más el momento en tanto Ron explicaba con todo detalle el juego en que la snitch había sido utilizada y cuál era su estado actual. Antes que el pelirrojo pudiera mostrarles el daño en las plumas de las alas a consecuencia de su captura, Hermione animó a Harry a abrir el regalo de Severus.

Harry observó a Sev por encima del hombro, una enorme sonrisa cruzando su cara. Pensó haber oído a Fred mascullando algo que sonó como ‘’mientras todavía somos jóvenes’. A primera vista, el papel de regalo parecía bastante simple, pero Harry notó que había sombras de fénix en su superficie. Era como si las aves volaran sobre él, originando tenues sombras sobre el papel. La tarjeta rezaba: ‘Feliz Cumpleaños, Fawkes’. El joven jadeó mientras abría la caja para revelar un nuevo juego de túnicas negras de quidditch. Bajo la túnica estaban las muñequeras y protectores de espinilla, en un tono marrón cuyo contraste con la fluida prenda negra había gustado a Severus.

—¿Acaso no tienes un juego de túnica cómo esa? ¿Auch, qué? —se quejó el gemelo, que acababa de ser azuzado por ser descortés.

—Si encuentras los restos, puedes usarlos para hacer una alfombra negra —rió Harry—. La estaba usando cuando Severus me lanzó a través de la ventana de Hogwarts —explicó antes de girarse hacia su pareja—. Gracias, es perfecta —sostuvo la túnica contra su pecho para mostrar cómo lucía.

Severus explicó que la prenda era más pesada debido a una removible funda interior que producía calor. A Harry le gustó la idea de esa capa extra en lugar de tener que agregar ropas pesadas durante el frío invierno. Tenía la sensación de que Severus lo había hecho para que no tuviera que llevar mucha ropa debajo. Planeaba modelarla para Sev más tarde. Una vez más, agradeció a todos sus amigos por la fiesta y los regalos.

Arthur miró el montón de paquetes, antes de comentar amablemente:

—Eso es mucho para Aparecerse en un solo viaje, quizás alguien debería echarte una mano para llevarlos a casa —miró alrededor para ver si alguien se ofrecía como voluntario.

—Estoy segura que a Severus no le importará ver el hogar de Harry —sugirió Molly. Los ojos de su esposo se iluminaron, como si recordara de pronto que eran pareja.

—Ah, sí, buena idea, querida —convino. Molly luchó contra la urgencia de poner los ojos en blanco—. ¿Severus?

—Será un placer —contestó el aludido con elegancia.

—Sí, lo será —susurró Harry. Desafortunadamente, su susurro no fue lo bastante bajo, haciendo que un acceso de risas estallaran de Ginny y Hermione. Cuando los demás las miraron pidiendo una explicación de su arrebato, ellas simplemente rieron más fuerte.

Después de despedirse y el agradecimiento final, Harry se Apareció en su casa. Sabía que Severus se retrasaría unos minutos, pues Arthur estaba haciéndole unas preguntas dada su calidad de instructor en Defensa Contra las Artes Oscuras. Harry le había dejado mientras respondía las preguntas de Arthur para poder cambiarse a su nueva túnica de quidditch.

Ubicado en el centro de la habitación, aguardó a Sev. Las botas le daban algo más de altura, y hacían juego con las muñequeras de fuerte cuero y demás protecciones que completaban su atuendo. Sus ojos brillaron con anticipación; sus mejillas teñidas de rojo por la velocidad con la que había cambiado sus ropas.

Severus se Apareció en la salita de estar, llevando la alfombra de retazos y varias cajas más. Cualquier cosa que inundara su mente momentos antes, fue rápidamente olvidada ante la visión de Harry parado ante él con su túnica negra. Una mirada lujuriosa y predadora reemplazó su expresión distante y pensativa. Se lamió los labios ante lo que veía. Harry lucía tan emocionado como si acabara de ganar la Copa Mundial de Quidditch. Sus mejillas estaban rojas, su cabello alborotado. Siempre estaba alborotado, pero parecía azotado por el viento. Harry permaneció en silencio, llevando una mano revestida de cuero a su boca. Severus observó atentamente mientras el joven probaba la punta de su dedo medio antes de extender la humedad por su labio inferior de forma seductora. Definitivamente, los guantes hasta mitad de los dedos eran una buena idea.

Severus dio círculos a su alrededor, antes de detenerse a unas pocas pulgadas de su rostro, haciendo que Harry se sintiera como una presa perseguida.

—Accio escoba —dijo Severus, y la escoba recuperada de Harry voló desde el armario de los abrigos—. Perfecto —musitó, al ver al joven erguido sosteniendo el objeto. El maestro le pidió que se montara en la escoba, pero hacia adelante, para que le permitiera a él sentarse detrás.

Harry pronto descubrió que, de hecho, era posible tener sexo en una escoba. Eso, si una persona tenía su pie bajo el sofá, para que dicha escoba vibrara y corcoveara como si el ‘jinete’ la impulsara para volar hacia arriba, pero evitara que lo hiciera. Harry prácticamente gritó su liberación cuando Severus rodeó con la mano su pulsante polla y aferró la escoba con la otra, intensificando las sensaciones.











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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 49. Sentidos intensificados   Vie Dic 09, 2016 8:17 pm

Que fiesta tan entretenida yo hubiera querido estar, pero bueno lo importante es que Harry se la paso Muy bien y bueno la velada terminó muy bien babeando babeando babeando babeando
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