La Mazmorra del Snarry


 
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 Death Eater takes a Holiday. Capítulo 17. La tormenta

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alisevv

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MensajeTema: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 17. La tormenta   Miér Mayo 20, 2009 10:01 am



Death eater takes a holiday
Capítulo 17

La tormenta



Severus continuó despotricando alrededor de las mazmorras durante tres horas más, destrozando las cosas cada veinte minutos o algo así. Continuó su recorrido, murmurando para si mismo todo el tiempo. En ese momento, caminaba por el aula de Pociones, con los recuerdos de la pasada semana destellando en su mente. Era peor que las retrospectivas que tenía de su tiempo como Mortífago, antes que se transformara en espía. Hacer algo así, profanar feliz y estúpidamente a un estudiante y todo eso mientras estaba bajo el cuidado de Albus Dumbledore. ¿El hombre que parecía conocerlo todo realmente sabía todo? Quería acercarse al monstruo de ojos brillantes y gritarle.

—¿EN QUÉ ESTABAS PENSANDO?

Colocar a un cachondo adolescente en un dormitorio lleno de chicos y decir, ¡pasa unas vacaciones geniales!

>>¡Al demonio contigo, Albus!

Severus sacudió la cabeza. No, no había sido solamente su culpa, aunque nunca lo admitiría ante él. El anciano había querido presentarlos como primera prioridad en la cena de su llegada.

“Ha… Potter nunca se hubiera acercado a mí de haber sabido quien era. Merlín, si hubiera desempacado antes…”

El recuerdo de presionar al joven Gryffindor contra la pared durante su primer beso llenaba su mente. Harry había sido tímido y cuidadoso al no permitir que llegaran demasiado lejos, demasiado rápido.

“Yo fui el agresor”, pensaba, furioso contra si mismo, mientras otro vaso de precipitados* encontraba su fin contra una de las paredes del aula de Pociones.


Luego de los helados, Hermione arrastró a los chicos a la librería. Ella y Harry estaban hablando sobre un curso que él deseaba tomar en la escuela a la que la chica iba a asistir una vez se graduara en Hogwarts.

—¿Qué quieres decir con que ya tomaste la clase? ¿Por qué no me comentaste sobre eso? Habría ido contigo—protestó Harry, refiriéndose a una clase a la que asistían los magos hijos de muggles para relacionarse con las costumbres y tradiciones del mundo mágico.

—Asistí el último verano

En realidad, ella no tuvo que decir nada más. Harry había estado la mayor parte del verano recuperándose, demasiado drenado emocionalmente a causa de la muerte de Sirius para hacer otra cosa que comer, dormir y contar las salpicaduras en el techo de la enfermería.

>>Si te hace sentir mejor, Harry, se requería un nivel de notas, y no creo que hubieras estado calificado. Mis clases adicionales de Aritmancia apenas fueron suficientes para que yo entrara, y eso era el doble de los puntos que tú conseguiste por Adivinación.

—Oh, Harry—intervino Ron—, tal vez si hubieras muerto como decían las predicciones, Trelawney te hubiera dado puntuación adicional.

—¡Ronald! No digas esas cosas—lo regañó Hermione. Harry y Ron continuaron riéndose mientras ella, enfurruñada, entraba en la librería cercana.

—Ey, Ron, se me acaba de ocurrir una idea genial para los gemelos. Hojas de té de broma. ¡Garantizadas para mostrar un gesto hosco en cada taza!—echaron una mirada a su amiga mientras entraban en la tienda, riendo—. Relájate, Hermione; es una librería, no una biblioteca.

Una hora más tarde o algo así, el trío emprendió su regreso, caminando. Estaban comenzando a cansarse, aburrirse, y listos para regresar. Harry siseó con dolor; automáticamente, su mano se alzó para frotar su cicatriz. Sus dos amigos aguardaron a ver si empeoraba, pero el dolor se fue tan rápidamente como había llegado. Harry les aseguró que se encontraba bien, preguntándose qué estaría sucediendo con Voldemort.

—Papá comentó que habrían muchos juicios este mes. La mayoría de los Mortífagos capturados el verano pasado fueron enjuiciados, pero algunos todavía no habían sido procesados, y unos pocos dieron los nombres de otros Mortífagos que ahora tendrán un juicio—Ron hizo una pausa, mirando a su amigo, donde la cicatriz estaba mostrándose—. Éste puede ser un periodo duro para ti—continuó, pensando en cuánto dolor podría sufrir Harry si los juicios condenaban a muchos seguidores de la oscuridad—. Umm… Harry, estás un poco bajo en tus suministros de pociones, ¿verdad?—indagó, ruborizado. Estaba tratando de recordarle delicadamente que había utilizado algunos de sus suministros con Sev. El moreno sintió que sus mejillas se teñían de rubor mientras asentía.

—Necesitamos conseguir más sin que Pomfrey nos descubra—dijo Harry. En ese momento Hermione intervino.

—No me digan que ustedes dos hicieron algo tan infantil como tomar poción para el dolor. Saben lo que ocurrió con ese estúpido Hufflepuff; todavía continúa en la sala de desintoxicación de San Mungo.

—No soy el único que usa pociones inapropiadamente—señaló Ron.

No había tenido posibilidad de avergonzar a Harry por un largo tiempo, y ahora que sabía que su amigo conocía sobre su relación con Hermione y que llevaban un buen tiempo saliendo, quería devolver todas las veces que su amigo lo avergonzó sobre sus cartas para ella. El moreno lo miró, furioso.

—¡Ron, cállate!—gritó, incrédulo. Hermione observó que intercambiaban varias miradas acusadoras.

—¿Qué?—preguntó la chica, alegremente—. ¿Qué hiciste?

—Tiene sentido—continuó Ron—. Él es un maestro de Pociones.

Harry enrojeció aún más; no podía creer que Ron estuviera bromeando con eso. Es posible que fuera hora de poner una araña de goma en su cama.

—Ron, eso es personal—masculló con los labios apretados y rodando los ojos ante Hermione.

—No lo entiendo. ¿Cómo es que tomar una poción para el dolor puede ser personal?

Ron estaba hiperventilando con la risa ante la pregunta de ella. Harry la jaló hacia un lado, lejos de un, ahora, histérico Ron.

—Hermione—habló pausado, mirando al pelirrojo y luego nuevamente a ella, sin permitir que Ron notara su sonrisa—. Lo que el CRETINO está tratando de decir— “que demonios, bien se puede poner algo de impacto”, pensó—, es que no sería personal si la poción fuera usada oralmente

Hermione bajó las cejas, reflexionando durante un momento. Parpadeó al darse cuenta de lo que su amigo estaba implicando. Una de sus manos tapó su boca abierta en asombro.

—¡Oh, Dios mío, Harry! ¿Cuándo? ¿De verdad lo hiciste?—chilló, y lanzó sus brazos para abrazarlo, divagando—. Oh, Harry, sé que querías esperar. No querías estar simplemente con cualquiera. Él debe significar mucho para ti. No puedo creerlo—repitió—. Oh, y luego de la última cita con … ¿cómo se llamaba? … el chico rubio fresa, no creo que hayas estado lo suficientemente cerca de nadie por un tiempo. Él era demasiado egocéntrico para preocuparse por tus necesidades. Apenas puedo esperar a que me lo cuentes todo. Vamos a llevarnos unas cervezas de mantequilla—Harry se echó a reír ante sus divagaciones, en tanto Ron dejó de reír abruptamente.

—¿Cómo sabes todo eso sobre Harry… quiero decir, sobre sus citas y todo eso?

—Francamente, Ron, solamente porque tú tengas la regla de no detalles—dobló sus dedos indicando comillas—, no quiere decir que yo tampoco quiera escucharlos.

Ron jadeó.

—No quiero que mi novia ande escuchando detalles sobre esa clase de cosas—declaró, haciendo una mueca—. Ey, no es justo…

—Madura, Ron—dijo ella, interrumpiéndolo efectivamente—. ¿Sinceramente piensas que fue Pansy quien me dio consejos sobre la mayoría de las cosas que hago?—los ojos de Ron se abrieron de par en par. No deseaba sobre como ella sabía hacer esas cosas que le hacía con su lengua, sólo que se lo hubiera hecho solamente a él. Hermione había estado tentada a contarle sobre la demostración que Harry había hecho para ella, usado una bien formada banana, pero pensó que eso llevaría a Ron al límite.

Cuando todos se hubieron calmado, se dieron cuenta que todo había comenzado en el hecho de que Harry necesitaba más poción contra el dolor. Intentaron comprar un poco, pero el dependiente no se las vendería. Aunque ya eran adultos en el mundo mágico, seguían siendo estudiantes y estaba restringida para ellos. ‘Al demonio con ese Hufflepuff, idiotas como él arruinaban a todos los demás’. Mientras ellos estaban aguardando en la fila, una lechuza descendió en picada hacia el boticario. Harry se congeló cuando escuchó como el empleado llamaba al fabricante de pociones residente.

—Debe haber ocurrido otra explosión en los laboratorios de Hogwarts. Están colocando una orden enorme con toda clase de vasos de precipitados, viales, y cosas de ese tipo.

Los tres amigos abandonaron la tienda en silencio.

—Quizás comer en Las Tres Escobas sería una buena idea después de todo, no hay razón para apresurarnos en regresar— sugirió Ron. Ninguno le discutió.

Durante la callada comida, Harry reflexionó sobre lo que podría hacer para llegar a conocer a Severus, asumiendo que éste no lo maldijera primero. Mientras tanto, en Hogwarts, una gran lechuza parda entregaba un mensaje a Albus Dumbledore.

Querido Albus

Espero que te encuentres bien. En vista de los recientes pedidos, sólo puedo esperar que Severus todavía siga de una pieza. Lamento preocuparte en el momento que más presiones tienes entre manos, pero me temo que este asunto requiere tu atención. El menor de los Weasley, creo que se llama Ronald, estuvo hoy en mi droguería intentando comprar pociones contra el dolor. Como ya sabes, mi política habitual es alertar a los padres, pero como Arthur es un buen amigo de ambos, sentí que era preferible que tú manejaras este asunto personalmente. Ciertamente, una carta formal a la casa Weasley tendría que agregarse al historial y estoy seguro que estarás de acuerdo en que eso no es necesario. Confío en que podrás manejar este asunto. Gracias por tu atención.

Te saluda atentamente

Ferdinand Jiggers
De Slug & Jiggers, Droguería


Albus suspiró y colocó la carta sobre su escritorio. Tendría que averiguar esto. Una nota de agradecimiento al señor Jiggers por informarle, asegurándole que había hecho lo correcto al contactar con él, fue enviada en respuesta con la lechuza parda. Decidiendo que primero debía lidiar con el asunto más urgente, lanzó un puñado de polvos flu a la chimenea.

—Severus—llamó, decidiendo que era hora de que tuvieran una conversación.

Tan pronto como pronunció el nombre un recipiente de vidrio conteniendo una sustancia verde se estrelló contra la repisa de la chimenea, estando a punto de bañarlo..

>>Severus, creo que es necesario que vengas a mi oficina para que podamos discutir esto frente a una taza de té.

Snape gruñó y envió chispas hacia la otra esquina de la habitación. Estaba fuera de la línea de visión de Albus, pero por el chillido que se escuchó, algún pobre elfo doméstico, que seguramente estaría tratando de limpiar, acababa de salir asustado de la habitación. Albus se acercó a la chimenea.

>>No entiendo porqué estás tan enojado, te relacionaste espléndidamente con Harry. ¿Qué es lo que te molesta tanto?

Severus dejó de pasear por un minuto.

—El hecho de que no puedo poner mis manos sobre un giratiempo.

Albus suspiró.

—Estás reaccionando exageradamente. ¿Recuerdas nuestra conversación del martes en el lago? Solo necesitas ser sincero contigo mismo. Si no odias a Harry, díselo y podremos terminar con toda esta insensatez—razonó el Director, haciendo un gesto hacia el vidrio roto desperdigado por los alrededores.

—No es tan simple—contestó Severus, todavía dando vueltas alrededor de la habitación.

—Sí lo es. Necesitas salir, tomar aire fresco y tranquilizarte. ¿Por qué no les ahorras el viaje a unas cuantas lechuzas y vas tú mismo a retirar el pedido de la droguería?

Severus se mostró sorprendido por un momento. ¿Cómo sabía el hombre que había hecho un pedido? Quiso discutir, pero la sugerencia de Albus sobre el paseo era muy parecida a una orden. Sabiendo que el anciano no desistiría, salió a caminar.

Mientras se dirigía a los límites de la escuela para aparecerse, pasó por ese punto en el lago. Le parecía que podría ver a Harry ahí sentado, aguardando a que el sol se posara. Pero no, no estaba allí.

“Casi es el atardecer, falta una hora o algo así. El tren llegará y los pasillos se volverán a llenar de detestables estudiantes. Albus es un anciano senil si piensa que todo es tan simple”

Si tenía que ser sincero consigo mismo, no había dado ni un pensamiento a si odiaba a Harry o no. Todavía estaba demasiado irritado sobre todo el asunto para pensar si odiaba al chico… bueno, más bien hombre, siendo honesto. Raramente se permitía sentir demasiado, y los recuerdos de esa semana estaban sobrecargados de unas emociones que pensaba habían muerto hacía mucho tiempo. En todos sus múltiples roles, Mortífago, espía, miembro de la Orden, y profesor, era asunto de auto preservación no permitirse frivolidades como encariñarse demasiado profundamente de otra persona. ¿O quizás era una excusa que utilizaba para mantener a la gente a raya?



Harry se sentó frente a la ventana en Las Tres Escobas; Hermione y Ron se sentaron juntos frente a él. La chica hablaba de lo celosa que estaba de que sus dos amigos pudieran aparecerse, pero sus padres querían que ella aguardara un poco más antes de tomar la prueba. Harry sólo escuchaba con poco entusiasmo, todavía continuaba pensando en Sev. Al principio creyó que, dado que estaba pensando tan continuamente en él, estaba empezando a ver personas parecidas a Snape. Pero no, quien estaba caminando calle abajo era el alto, oscuro y pensativo hombre. Observó al meditabundo maestro de Pociones caminar profundamente hundido en sus pensamientos. Parecía deslizarse en lugar de caminar. Harry se preguntó si había trabajado en hacer que su túnica fluyera de esa forma tras él o si lo hacía sin esfuerzo. Lucía natural. Observó como los brazos de Sev estaban a los lados, apenas balanceándose, y el botón superior de su camisa era apenas visible. Su rostro carente de emoción…estaba mirando directamente hacia él. Harry se sobresaltó. No se había dado cuenta que el hombre lo había visto. Parpadeó unas cuantas veces, sorprendido, y le ofreció una débil sonrisa. Severus lo miró con furia y se alejó rápidamente.


El cielo no estaba brillante y el bar estaba bien iluminado; eso permitió a Severus divisar aquellos brillantes ojos verdes a la distancia. Harry había estado observando a través de la ventana, sin mirar a ningún sitio en particular, perdido en sus pensamientos. Había sido obvio el momento en que el chico lo había visto. Era una sensación extraña saber que alguien estaba observándote.

“¿Cuándo se va a dar cuenta que lo vi haciendo esto? Ah, ahora lo sabe. Sus expresiones son tan fáciles de leer; el rubor le sienta bien. Está inseguro, pero me sonríe, y siento como las esquinas de mi boca comienzan a curvarse. Subo la máscara con rapidez. Estoy furioso conmigo mismo. Lo vi por sólo dos minutos y casi sonreí. ¡Maldita sea! ¡Yo no sonrío!”

—¡Maldito Potter, y no puedo matarlo!—refunfuñó.

—No, Severus, no podemos; pero no te preocupes, el tiempo llegará—se escuchó una voz familiar. Severus alzó bruscamente la cabeza para ver a su antiguo compañero del crimen.

—Lucius, Draco—dijo con un brusco asentimiento.

“Estoy perdiendo mi toque si ellos han podido acercarse sin que lo notara. Este tipo de distracciones son peligrosas”

—Hola, Profesor—saludó Draco con cortesía. Siempre cortés, después de todo era un Malfoy.

—¿Ocupada semana en el Ministerio, Lucius?

—Pues, sí, muy ocupada—contestó el aludido con malevolencia—. El juicio de Nott será a finales de esta semana; el resultado será significativo—hizo una pausa—. En cualquiera de las formas.

Severus no contestó, pero asintió lentamente, conviniendo.







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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 17. La tormenta   Dom Oct 04, 2015 5:01 pm

badmood badmood badmood badmood badmood badmood badmood Me encanta el mologo que tiene Severus jajaja, esta bastante furioso con todos mas con el mismo jajaja es gracioso badmood badmood badmood badmood badmood badmood badmood badmood saberlo tan enojon jejejejejeje.

argue argue argue claro si Dumbi supiera lo que ellos hicieron entonces eso no seria tan simple lol! lol! lol! lol!

Albus debe dejar de pensar que todo lo que ocurre entre Harry y Severus es algo simple de solucionar, que no sabe que ellos son muy complicados por si mismos. lol! lol! lol! lol! lol! lol!

Lo que siente Harry es muy comprensible pobre no sabe lo qu ele falta enfrentar badmood badmood badmood badmood un Sevy muy cabreado

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