La Mazmorra del Snarry
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La Mazmorra del Snarry


 
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La Mazmorra del Snarry... El escondite favorito de la pareja más excitante de Hogwarts

 

 Hollow´s Eyes (DIS 2020) Angost - Suspence

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Hollow´s Eyes (DIS 2020) Angost - Suspence Empty
MensajeTema: Hollow´s Eyes (DIS 2020) Angost - Suspence   Hollow´s Eyes (DIS 2020) Angost - Suspence I_icon_minitimeVie Oct 23, 2020 1:13 am

Bueno, hermanitas de la mazmorra... debo confesar que por alguna extraña razón creía que el DIS era el 28. Lo sé, lo sé, sacrilegio, pero soy humana y rectifique a tiempo (afortunadamente es algo que venia preparando con un mes de antelación), así que les traigo este bello oneshot...

¡Disfruten!

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El doctor Mitchfox arriba en el pueblito casi desolado de Hollow's Eyes para atender a Lord Rodenshield, un amigo de la infancia de su madre. Pronto descubrirá que el mal que aqueja al buen hombre no es natural y, juntos, tendrán que lidiar con ello antes de que el pequeño Teddy se quede huérfano ¿podrán lograrlo a tiempo?

Este fic es parte de una historia más grande que AUN no está publicada.

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El carruaje volvió a dar un nuevo salto por lo terroso del camino, logrando despertar a su ocupante. El joven médico que viajaba desde su natal York, restregó su rostro para lograr espabilarse. Su nombre era Christopher Mitchfox y tenía 32 años, no era tan alto pero su complexión era delgada y ágil, sus vivaces ojos verde esmeralda siempre relucían de vida, su cabello indomable dándole una apariencia juvenil, contrastando con sus facciones varoniles que levantaban las pasiones de las damas (y algunos caballeros, también). Chris, como le gustaba que le llamaran, estaba viajando al pueblito de Hollow's Eyes para atender a un paciente que fue amigo de la niñez su madre. Hombre que no había visto en más de veinte años, si mal no recordaba era un antiguo Lord caído en desgracia por culpa de la peste que azoto el pueblo, ahora casi abandonado. Chris se preguntaba que podía estar padeciendo para que buscara ayuda afuera del pueblo, pero esperaba poder contribuir a aliviar la pena del pequeño hijo que, según le habían informado, tenía el antiguo Lord.

Estaba por ponerse a leer cuando el carruaje empieza a disminuir el ritmo, señal inequívoca de que estaba por llegar a su destino. Se asomo por la ventanilla y distingue una enorme casa de campo que, seguramente, tuvo días mejores. Pero, a pesar de ello, todavía desprendía cierto poderío. Con sus grandes ventanas, algunas tapeadas, otras rotas, pocas sanas, algunas de las tejas del techo desprendidas, mientras otras estaban desgastadas por el tiempo y el clima. El pasto medio muerto, los árboles pelados y las estatuas en la entrada (cubiertas por enredaderas) imponiendo un aire sombrío pero tranquilo. El joven hombre distinguió la figura esvelta de una mujer esperándolo en la puerta principal que, al bajar de su transporte, se le acercó con el rostro serio y una agilidad inesperada.

⸺¿El doctor Mitchfox?
⸺Si ¿es usted la señora Minerva?
⸺La misma. Sígame, por favor, lo llevare a su habitación. El chofer se encargará de su equipaje.
⸺Gracias, madame. ⸺y con un leve asentimiento hacia el chofer, el carruaje se pierde a la vista del invitado.

La mujer, quien posee un ligero acento escoses, lo conduce por el gran pasillo de entrada, el enorme salón de fiestas (cuyos únicos muebles son algunos candelabros, un piano de cola algo viejo, y unos sillones a un costado de la estancia) hasta las escaleras dobles por donde suben al piso superior. Madame Minerva le explica que el estudio, la biblioteca y el salón de juegos se encuentran allí. Y, más al fondo, el propio cuarto de la mujer. En el segundo piso, Chris se instala en la recamara más próxima a las escaleras, a dos puertas está el cuarto del infante y su pequeña habitación de juegos, contiguo está el cuarto de su niñera. Y tras dos puertas más, la del dueño de casa; madame Minerva hace especial hincapié en que no trate de adentrarse en esas habitaciones cerradas con llave a lo que el doctor promete no entrometerse. La adusta mujer lo evalúa un poco, antes de dar el visto bueno de confianza. Le aclara que, aparte de ella y la niñera (la señorita Jean), hay otros dos empleados más: el chofer Argus y el cocinero Neville, el primero vivía en la casita cerca del bosque con su esposa Arabella (y sus muchos gatos), mientras que el segundo vivía en el pueblo con su esposa Ginevra y su pequeño hijo recién nacido. Estos dos últimos, se retiraban alrededor de las siete de la noche y no volvían hasta las diez de la mañana siguiente. Una vez que la mujer termina de informar todo aquello, sale del cuarto para dejar instalar al recién llegado.

Su habitación es amplia, revestida con un tapiz de pared viejo pero elegante que ayuda a que la luz llegue bien a cada rincón. Hay unos pocos muebles de madera tallada importada como el ropero, la cama y el escritorio, unas mesitas de noche que parecen artesanales y de manufactura local, cortinas que parecen ser de una época anterior por el diseño y su forma de costura, quizás herencia de algún pariente lejano. Una alfombra de animal, probablemente de la caza de algún pueblerino diestro en tal materia y unos candelabros más actuales con grandes velas blancas. Sus seis maletas están colocadas a un costado de la puerta del baño personal, esperando a ser acomodadas.

Christopher abre el ropero y deja allí su saco de viaje y su chaqueta, para estar más ligero al desempacar, coloca algunas de las valijas en la cama y empieza a llevar la ropa a su correspondiente lugar. Toma su tiempo, pero al cabo de varios minutos, las tres maletas de ropa están vacías y las desliza debajo de la cama. La próxima media hora, va del cuarto al baño colocando sus artefactos de cuidado personal dejando para el final la última maleta con sus materiales médicos. Lleva al escritorio algunos libros, pergaminos y tinteros, la foto con su familia y su caja de música (obsequio de su hermana menor al graduarse). Revisa a su alrededor para comprobar que todo está en orden, se refresca en el baño y sale en busca de su paciente.

Baja las elegantes escaleras observando los cuadros solemnes de antepasados o paisajes hermosos y desolados, cuando la voz de un niño llega a sus oídos.

⸺¡YO LO VI!
⸺Teddy, cariño... No hay nadie en el bosque, nadie vive allí.

Al doblar hacia el comedor, la escena se deja ver. Un pequeño niño de cabello castaño claro y grandes ojos celestes, parece estar muy enojado con su niñera. La mujer joven tiene unos bellos bucles recogidos en una media coleta, con la mirada castaña fija en la infantil y con los brazos cruzados en el pecho. Ambos son observados por Madame Minerva (quien parece estar cansada de ese asunto, sea cual sea) y por el hombre que supone, es el padre del chico.
Christopher solo podía recordar una vez en que su madre había invitado al hombre a su casa, en ese entonces él era un niño y no tenía muy fresco su rostro, pero si recordaba la hermosa sonrisa que le dedico al darle su regalo de cumpleaños. Por ello, le tomo desprevenido el semblante serio y la ceja fruncida del atractivo rostro, que era enmarcado por cabello rubio oscuro y largo.

⸺¿No podríamos ir a ver? ⸺pregunto angustiado el pequeño.
⸺¡Suficiente, Teddy! ⸺interrumpió la voz calmada, pero autoritaria, de Lord Rodenshield.
⸺Pero, padre...
⸺Nada de peros, has caso de una vez o serás castigado.

La carita llena de pena del pequeño, estrujo el corazón del médico. Carraspeo un poco para llamar la atención, lo que zanjo el tema por el momento. La joven Jean fue quien se acercó para saludarlo de manera más informal.

⸺Bienvenido señor Mitchfox, por favor, tome asiento.
⸺Gracias, pero agradecería que me llamara Chris.
⸺Entonces debes llamarme Jean a mí. ⸺La sonrisa de la chica le dio una gran confianza, como si fuesen amigos de toda la vida.

⸺Claro... y tú debes ser al amito de la casa, ¿no? ⸺le tendió la mano a Teddy.
⸺Si, soy Theodore S. Rodenshield III y tengo 6 años. ⸺le responde estrechando la mano como un caballero, tal cual le enseño su padre.

⸺Encantado de conocerte, jovencito.
⸺Pero todos me llaman Teddy, así que puede usarlo también ¿va a curar a mi padre? ⸺la voz ilusionada lo pone algo nervioso.

⸺Hare cuanto esté en mi poder, te lo prometo.
Teddy asiente ante esas palabras y toma su lugar en la mesa. Su padre, Alexander, finalmente se acerca al doctor para estrechar su mano.
⸺Me siento algo viejo, si he de serle sincero: recuerdo perfectamente el día en que nació … ¡Y ahora es mi médico personal!

⸺¡Tontearías! Tiene la edad de mis padres y se ve mejor que ellos... o al menos, mejor que mi padre y padrino.
⸺Los locos de Jeremy y Sean ... ¿aún siguen con sus jugarretas? ¿o lograron madurar?
⸺¡Nah, que va! ⸺ambos se sentaron con los otros, justo cuando la merienda era servida ⸺Siguen siendo dos adolescentes bromistas.

⸺La paciencia que debe tener tu madre. ⸺su rostro se relajó un poco, pero Chris pudo notar que el aura de tristeza seguía allí. ⸺ Supe que la amiga de Liseth (¿Pamela?) y su esposo murieron en un accidente, lamente mucho eso... eran buenas amigas.

⸺Prudencia y Xavier Lowell. Madre estuvo decaída unos días y su carta la ayudo a recuperarse.
⸺Me sentí terrible por no ir a verla...
⸺Estaba en su luna de miel, ella lo entendió.
⸺Y se lo agradecí en la respuesta a su respuesta, ¿tenían una pequeña?
⸺Si, de seis meses.
⸺¿Qué paso con ella? ⸺interrumpió la mujer mayor con algo de preocupación.
⸺La adoptaron mis padres, mi madre siempre quiso una niña, pero no pudo volver a concebir. Y no quería que la hija de su amiga se criara en un orfanato, esos lugares son horribles.

⸺Lo son, he trabajado en varios y siempre me estruja el corazón ver todos los niños que se quedan allí varados.
⸺¿Cuál es su nombre? ⸺pregunto curiosa, la niñera.
⸺Luna.
⸺Es un bonito nombre. ⸺comento el más chico del comedor.

La merienda transcurrió entre algunas anécdotas de los hermanos y los tiempos de juventud del Lord y los padres de Chris. El pequeño Teddy se carcajeaba cada que escuchaba de las traviesas andanzas de Jeremy Mitchfox y Sean Von Durft. Al buen doctor le recordó a sí mismo y Madame Minerva pareció rejuvenecer unas décadas al presenciar la alegría del ambiente. Cuando acabo la charla y el aperitivo, niño y mujeres, salieron al patio trasero para jugar.

⸺Bueno, estimado doctor. Lo acompañare al laboratorio que mando a armar su antecesor.

Alexander se puso de pie con un gran peso en sus ojos negros, ojos que hasta hacia un rato, estaban tranquilos y algo alegres.
Chris asintió y dejo que el amo de la casa lo guiara por más pasillos bellamente adornados, pero algo lúgubres ya que no había tantos candelabros.

⸺Disculpe la falta de luz, pero como vengo muy a menudo y mis ojos lo recienten....

⸺No se preocupe, leí el informe del doctor Riddle. Por suerte mi visión es bastante buena.

Alexander asiente con agradecimiento. Después de unos minutos logran llegar al ala del invernadero, pero siguen de largo hasta la entrada a un anexo del mismo.

⸺El doctor Timothy Riddle ocupaba bastantes hiervas así que instalo el laboratorio cerca del invernadero para mejor acceso. Y no me pareció mala idea, así que lo deje tal cual.

⸺Además, ayuda a que esta fuera del rango infantil…

Alexander sonrió en acuerdo, logrando que un calorcito se instale en el corazón del joven hombre frente a él. La sonrisa cálida que recordaba Chris aun no había desaparecido… seguía allí, oculta. ¿Qué es lo que le paso? Se cuestiono apesadumbrado.

Volteo a ver la disposición de su nueva área de trabajo. La gran mesa principal, colocada en el centro de la estancia, estaba siendo parcialmente ocupa por un set completo de química con algunos libros y pergaminos. En la mesita auxiliar del fondo había más libros, con tinteros esparcidos por la superficie, varios sets para extracción de sangre y dos sofisticados microscopios para estudiar las muestras. Cercano a la puerta, había dispuestos algunos elementos de enfermería empaquetados, el tacho de basura y un lavamanos con dos sillones cómodos, la única silla del cuarto estaba al lado de la enorme ventana que daba al invernadero.

⸺Es perfecto, lord Rodenshield.

⸺Me alegra, pero llámeme Alexander… estamos entre conocidos.

⸺De acuerdo ¿le parece prudente si le saco la primera prueba? Prefiero examinar por mi mismo, se he de ser sincero.

⸺Como debe ser. ⸺Y el alto noble toma asiento en uno de los sillones, al tiempo de que se quitaba el saco para remangar su camisa.

Estuvieron el resto de la tarde allí metidos, entre el historial medico que había preparado Timothy Riddle para su sucesor y el nuevo reporte del propio Christopher. Con los detalles narrados por la boca de Alexander, tratando de descartar algunas opciones y dando énfasis en estudios nuevos para ver que podían descubrir con ellos. Ambos sintiéndose muy a gusto, como si nunca hubiese habido una separación entre los dos, como si realmente se conocieran de siempre… a Alexander le fascinaba la mente espabilada y ávida de conocimiento que tenia el joven, a Chris le gustaba la tranquilidad que emanaba del cuerpo mayor y su conocimiento amplio del mundo. Las horas se les fue pasando y pronto se vieron llamados para cenar. Tras la misma, se despidieron de Argus y Neville.

Los residentes de Hollow Mansion fueron al pequeño salón de lectura. El pequeño Teddy convenció al buen doctor para que jugara con el y su casita de muñecas.

⸺¿Sabes una cosa? Esta casita perteneció a mi abuela, cada vez que juego con ella es como tenerla cerca.

⸺Es muy hermosa y me parece fabuloso que la quieras tanto.

⸺Mi madre, Eleonora, siempre fue alguien que amaba las muñecas y todo lo que gira en torno a ellas. Tuvo otras tres casas más, pero esta es la que mi padre le regalo cuando se casaron.

⸺Es un legado hermoso para perpetuar. ⸺resoplo románticamente Jean.

⸺¿Algo en particular hay en esa historia? ⸺pregunto curioso el hombre de ojos verdes.

⸺Mis abuelos maternos no estaban muy encariñados con los judíos y la familia que adopto a mi padre eran eso precisamente. No fue hasta que mi abuelo y padre se enfrentaron juntos a uno de los socios (que estaba estafando a mi abuelo), que la rencilla ceso.

⸺Albert pensó que, si el hombre que pretendía a su hija era lo suficientemente valiente para enfrentarse a la canallería, bien merecía el honor de desposar a su pequeña. ⸺Fue el solemne recuerdo de Madame Minerva.

⸺Parece que tiene buenos recuerdos de ellos…

⸺Eran personas increíbles, no perfectos, sino honorables. No temían equivocarse pues decían que así era como se aprendía. Y así es como mi madre me educo también…

⸺Fueron grandes personas.

La sonrisa amorosa de Alexander logra hacerlo sonrojar, viéndose en la necesidad de voltear el rostro para no ser descubierto por las damas. Jean vuelve a su tejido, mientras Minerva da por finalizado la partida de ajedrez con el noble. Este se levanta y sirve unos tragos a todos, mientras toma un libro de la mesita y se sumerge en sus páginas. Pasan varios minutos cuando la niñera anuncia la partida del pequeño y suya, Minerva uniéndose a los dos ya lista para descansar. Tras los saludos de rigor (y que padre e hijo discutieran un poco sobre no levantarse en la noche), en el saloncito solo quedaron los dos hombres.
Con los ojos algo cansados, pero sin ánimos de irse a dormir, Alexander le propuso una partida de ajedrez al joven.

⸺No soy muy bueno, mi mejor amigo solía aplastarme a menudo.

⸺¿Solía?

⸺El corazón lo llevo a dejar su tierra para seguir a su amada… pero aun no sabemos nada de él.

⸺¿Le han preguntado a su novia?

⸺Si, pero como era una sorpresa para ella… ⸺suspiro triste⸺ Nunca llego a destino, ella no lo ha visto. Se cree que lo asaltaron en el camino y está perdido…

⸺Espero que puedan encontrarlo, y pronto. Los lugares como bosques, terreno abierto y demás, suelen ser peligrosos y más, si no se esta bien preparado para la intemperie.

⸺Su madre esta desconsolada, ya se puede imaginar…

Alexander tiende su mano y aprieta la ajena en señal de apoyo, con los ojos serios queriendo transmitir algo de calidez. Chris se siente muy bien al sacar aquello que llevaba una semana atascado en su pecho. El apoyo empalagoso de sus padres siempre fue algo casi asfixiante, su hermana era la única que no lo agobiaba a pesar de su aplastante honestidad. La tranquila muestra del alto hombre, le daba un poco de paz y de esperanza sin dejar de ser realista.

⸺Si puedo hacer algo por ayudar, solo dime ¿de acuerdo?

⸺Si, muchísimas gracias.

Volvieron al juego (que gano Alexander, claramente) y por un buen rato, solo estaban allí tomando vino mientras observaban en silencio las llamas de la chimenea. Perdidos en sus propios pensamientos, pero con la complicidad de la compañía que estaba emergiendo entre ambos.
Al cabo de una hora más, Chris decidió acostarse para afrontar mejor el nuevo día.

⸺Apagare el fuego y te sigo. Buenas noches, Chris.

⸺Buenas noches Alexander, que descanses.

⸺Igualmente.

Cuando el Lord finalmente sale del cuarto, el frio del naciente invierno se cuela en las paredes del saloncito familiar.


*******


Chris se despierta sobresaltado en medio de la noche. Desorientado por el abrupto, trata de alcázar su reloj y calmar su corazón que bombea como loco. Una vez logrado el cometido, se asea un poco en el baño y se sienta al escritorio, observando por la ventana. Tiene la espantosa sensación de que alguien trato de ahorcarlo mientras dormía…
Trata de recordar lo que soñaba, pero la mente esta algo nublosa y el aun esta algo asustado. Haciendo un pequeño esfuerzo, logra recordar la sensación de estar en el fondo de un lago, sintiéndose muy desdichado y rabioso… pero no podía recordar nada más. Aquello era algo extraño ya que él no solía tener sueños específicos; inclusive, no puede recordar ninguno que proviniera de su niñez. No sabe si eso sea algo bueno o malo, pero allí esta: por primera vez despertándose en mitad de la noche.
Con esa sensación de asfixia y unas extrañas manos alrededor de su cuello, había despertado todo sudoroso y eso no era habitual.

Chris viendo que no podía volver a dormirse, tomo un candelabro que había sobre su escritorio y decidió recorrer un poco la mansión para despejar su mente y recuperar el sueño.

Una vez fuera del cuarto y abrigado, trata de abrazarse a sí mismo un poco y alejar el frio de la noche, que parecía calar en los huesos. Caminó por el pasillo solitario escuchando los típicos sonidos que emergen a esas horas, con la impresión de ser observado desde la esquina de algún rincón del corredor.

Él nunca fue alguien supersticioso, pero había oído las historias que su madre y su tía tenían del pueblo. Leyendas y mitos: sobre muertos que reviven poco después de ser enterrados, de maldiciones lanzadas por brujas malvadas, de ritos satánicos de gente trastornada y codiciosa, y algunas cosas más. Aun así, casi toda la familia no creía en nada de todo aquello, pero su hermana era harina de otro costal.

Luna Mitchfox siempre fue alguien diferente, contraria a sus pares tenía la capacidad de creer en muchas cosas que por lo general no existían. Desafortunadamente eso le hacía ganar una reputación bastante desagradable, pero como también era amable y leal lograba ganar el corazón de las personas que se proponían conocerla antes de juzgar. Para Chris era su pequeña hermanita y la adoraba como era.

Christopher observo los cuadros de ese pasillo, que de día le habían parecido bonitos y que, ahora en medio de la noche, pareciese como si cobrarán una cierta vida: los arboles de los paisajes se mecían con el viento, los arroyos susurraban una canción inteligible al oído humano, las ovejas de otro de los cuadros parecían seguirlo con la mirada y hasta el niño del columpio se movía con suavidad con los ojos fijos en los verdes del médico.

No era fácil que él se sugestionara, pero las historias de terror siempre lo ponían algo nervioso. Ya que a pesar de ser alguien bastante lógico, sabía que hay cosas que no se pueden explicar con sus métodos… que hay algo más que no se puede saber a ciencia cierta. Lo que lograba que esas historias perturbaran un poco su accionar y pensar, aunque no terminara de creerlas tal cual.

Después de dar un par de vueltas al corredor, decidió bajar de nuevo al saloncito a ver si podía leer algo. Entonces, las cosas cambiaron para el joven hombre.

Al estar por bajar las escalaras, pudo sentir un aliento en la nuca que lo achaco a una corriente de aire. Pronto, comenzando a descender, pareció percibir suaves susurros prevenientes de todas partes que ignoro como mejor pudo. Ya se estaba arrepintiendo de su idea cuando a mitad de camino en las escaleras una sombra aparece al final de las mismas como si lo estuviera esperando.

Frena de golpe su bajada, extrañado y algo alerta. Extendiendo el brazo con la luz lo más que puede (inútil porque la negrura rodea todo y apenas puede percibir la silueta) trata de descubrir si la misma figura es de hombre o mujer. Decide tomar valor y carraspea un poco para no sonar tan asustado como realmente se sentía.

⸺¿Alexander? ¿Madame Minerva? ¿Jean?

Parece que su voz rompe el aire cargado de un ambiente tétrico, la sombra se mueve un poco como evaluando que hacer y, a un parpadeo de Chris, la cosa desaparece. Termina de bajar el tramo que le faltaba, con el corazón acelerado, pero ahora ya no está seguro de querer ir tan lejos con solo unas pocas velas alumbrando las penumbras de la mansión.

Planea darse la media vuelta y volver a su habitación cuando un sonido como de lloriqueo lo hace voltear hacia la entrada del comedor, un poco más lejos de donde estaba. Esta vez sí puede distinguir que la figura es una mujer, gracias a unos rayos de luna que se cuelan por una de las ventanas sanas. Es más alta que él, pero más baja que el Lord, con un hermoso vestido largo que en la oscuridad parece blanco; tiene el pelo recogido en un rodete y la piel se siente (aún a la distancia) que no es algo normal: como si la hubieran comido los insectos, su color no es distinguible y sólo basta verla para saber cabe la posibilidad de que no está viva.

Retrocede un poco y trastabilla con uno de los escalones, logrando que se le caiga el candelabro. Jadea asustado y apurado trata de recuperarla, entonces escucha los pasos acercarse de unos zapatos con tacones rotos.

Chris a toda prisa se agacha y logra recuperar el objeto a tiempo para enderezarse y subir a toda prisa las escaleras hacia su cuarto. Cuando llega, cierra con llave, deja el candelabro apagado en el escritorio y se sube a su cama para refugiarse debajo de las sábanas. Hacía mucho tiempo que no se asustaba tanto y, probablemente, nadie le creería si lo contara. Rogaba para que la mañana viniera pronto o, en su defecto, cayera dormido para no enfrentarse a lo que sea que estuviese del otro lado de su puerta.

Se sentía como un niño otra vez, pero era algo que no podía controlar. Sin darse cuenta, se cumplió su petición y, tras una hora, volvió a dormirse profundamente y sin malos sueños que lo despertaran otra vez. A la mañana siguiente, Chris estaba recuperado del susto. Decidió que su mente le había jugado una mala pasada y que no sacaría mas que burlas si contaba lo sucedido.

Se reunió con los demás en el comedor, entre sonrisas y noticias del pueblo por parte de Neville. Estaba por pedir al noble que lo acompañara para hacer otro examen, cuando Teddy le miro enojado y le aventó un poco del agua de su baso. Su niñera y el ama de llaves se levantaron a reprender al niño, y su padre se disculpó por el exabrupto.

⸺¿Por qué hiciste eso, Teddy? ⸺el joven estaba sorprendido, ayer ambos estaban en buenos términos.

⸺Usted es malo, salió de su habitación anoche y mama se enojó… ahora piensa que vino a reemplazarla.

Aquello parece que enfrío el cálido ambiente y puso en todos, una mirada preocupada.

⸺Nadie vino a reemplazar a nadie, hijo… Y mama ya no esta aquí. ⸺la voz cansada del hombre de ojos negros se impone al niño.

⸺Pero, papa…

⸺¡Basta, por favor! No me estas ayudando Theodore… ⸺la angustia de la mirada de su padre, deja al pequeño desinflado.

⸺Lo siento, papa… ⸺los casi llorosos ojos logran conmover a su progenitor.
⸺Esta bien, campeón… se que te inquieta todo este asunto, pero necesito que seas fuerte por mi ¿lo harías?

⸺Si, lo seré. ⸺la cariñosa solemnidad de su hijo tranquiliza al hombre.

Una vez los dos hombres solos en el laboratorio, Chris se disculpa por todo aquel drama. Alexander le explica que no es necesario, que no es culpa de el y que disculpe a Teddy.

⸺No es fácil para el niño… la posibilidad de quedarse solo en el mundo lo aterra…
⸺No pretendo ser indiscreto, pero ¿hace cuánto falleció su mujer?

⸺Teddy tenia un año entonces, ya van cinco…
⸺Lo siento mucho.
⸺Liseth y Jeremy fueron maravillosos al venir al funeral, no hubo mucha interacción entre ellos y mi esposa… y, a pesar de ello, estuvieron toda la ceremonia y un par de días después. Me hicieron sentir menos solo…

Chis apretó la mano ajena en señal de apoyo, realmente se sentía la pena en el bello rostro del noble.

⸺Háblame de ella, seguro era una mujer fantástica.

Una pequeña y tímida sonrisa se cuelo por los finos labios del rubio.

⸺Nereida Hills tenia una amabilidad y valentía increíbles, junto con la torpeza tierna que hizo que nos conociéramos. Ella era siete años menor que yo, pero eso no le impidió hacerse mi amiga. Al principio eran risas y traviesas aventuras, para molestar a su hermano o espantarle prometidos (que a su criterio no eran adecuados) a su hermana. Pronto, eso cambio, tras invitarla al último baile que realizaba mi madre para recaudar fondos y salvar al pueblo. Juro que jamás vi mujer mas hermosa, brillaba como estrella. Me declare unos meses después y nos casamos al año, sus padres y los míos estaban muy contentos… yo acababa de cumplir los 26 años, cuando nos fuimos de luna de miel. Todo entre nosotros parecía marchar bien, al regresar, pero los cambios en ella empezaron siendo minúsculos (cosas como quedarse mirando la nada, caminar dormida por el jardín o hablar entre susurros consigo misma) hasta alcanzar el máximo punto de no retorno al nacer nuestro único hijo… Eida, como la llamábamos cariñosamente, decía que la mansión quería matarla, que deseaba irse de allí… El doctor Riddle le diagnostico esquizofrenia, pero (al igual que los lugareños) el creía que había un mal en estas tierras y me aconsejo irme con el bebe. Yo me negué, mis padres habían hecho hasta lo imposible por mantener a las pocas personas que quedaban en la villa, yo no las pensaba dejar abandonadas a su suerte. El resto es historia, ella falleció y desde entonces su mal me aqueja a mi… Teddy cuenta historias de fantasmas y pone a todos nerviosos… no lo hace con mala intención, pero su mente es incapaz de entender que esas cosas no existen.

Chistopher se le queda mirando y, al decir esas últimas palabras, desvía la atención al ventanal ¿realmente no existían o es que ellos eran incapaces de aceptar tal realidad?


*****


El tiempo, inclemente, paso volando. Pronto, Chis cumpliría los tres meses en Hollow Mansion y no estaba ni cerca de dar con la respuesta a la dolencia del buen Lord Rodenshield. Las cosas en las noches tampoco mejoraron, hasta se podía decir que empeoraron conforme el de ojos verdes mas se desvelaba para dar con su cometido. Ya no solo estaba el espectro de esa mujer, sino que sabía había (por lo menos) otros tres más: el de un infante, el de una anciana (que intuía que era la señora Eleonora) y el de algo mucho mas antiguo que la casa misma. Aquel ultimo espectro era el que mas miedo le daba, el que menos aparecía y, que, al mismo tiempo, era el mas peligroso de todos.

La relación entre Alexander y Christopher se estrechó tanto que, pronto, estaban enamorados el uno del otro. Aquello fue notado por los otros cuatro adultos y, a pesar de que ambos eran hombres, no tuvieron corazón para ir en contra de la enorme sonrisa (que cada vez más) aparecía en el rostro del amo de la mansión. Después de todo lo malo que había pasado esa familia, creían que un poco de luz no vendría nada mal… sobre todo viendo el poco progreso del desesperado doctor, ahora mas motivado a salvar al alto rubio.
Jean era la que mas servía de cómplice, pues ella logro entablar una bonita amistad con el medico y fue este mismo quien le confeso lo que sentía. Ella ayudaba a que la pareja tuviera sus momentos a solas, aunque ninguno había dado muestras de confesarse al otro… todavía. En cuanto a Neville, el pensaba mas abiertamente que los demás y no tenia problema alguno con ese particular romance tan inesperado. Argus y Minerva, solo deseaban que las cosas no fueran mal para el mas joven de la casa. Desafortunadamente, aquello no se cumpliría por mucho que lo desearan.

A mediados del cuarto mes, las cosas escalaron un nuevo punto máximo y Chris tuvo que hacer frente a la posibilidad más loca, pero más real, dado los inexistentes resultados de sus exámenes: el mal que aquejaba a su amado no era de este mundo.

⸺No vengas tú también con eso, por favor…
⸺¡Basta, Alexander! Estas viendo mis estudios y los resultados de los mismo: estas clínicamente sano… ¡Y NO TIENE SENTIDO ALGUNO!

La desesperación del rostro amado le estrujo el corazón… tal vez no era tan descabellado creer en aquello…

⸺Ya no hay estudio que pueda hacerte para averiguar que tienes… Hay que barajar otras opciones, aunque parezcan descabelladas…

⸺¿Y que puedo hacer si este mal es sobrenatural?

El joven Mitchfox delibero un poco, viendo el panorama con los datos obtenidos en el tiempo que llevaba viviendo allí. Al cabo de un buen rato, respiro profundo y le conto sus experiencias vividas durante las noches. Además de las conjeturas a las que había llegado, tras revisar la parte más vieja de la biblioteca familiar.

⸺Entonces… la madre de mi hijo, mi madre y mi tío abuelo están atrapados aquí, en espíritu, porque hay una entidad maligna ligada al terreno anterior a la fundación de Hollow´s Eyes ¿correcto?

⸺Si, es lo que deduje por mi investigación.

⸺Suena a ciencia ficción… pero… ⸺de pronto, Alexander recuerda todas esas veces en que su hijo le conto de las presencias de su madre y abuela⸺ ¡Teddy!

⸺Si, los niños tienen mejor sensibilidad…

⸺¿Podríamos hablar con ellos? ⸺el temor se dejo escapar ante la posibilidad de volver a tener enfrente suyo a Nereida.

⸺Podemos intentar, a lo mejor nos quieren ayudar y nosotros nos espantamos sin dejarles hablar.

Los dos hombres trazan un par de planes para tener algo seguro en que basarse y, a la hora de cenar, ya están más que decididos.

Argus y Neville se retiran por ese día, llevándose con ellos a Jean quien tiene una cita y su amiga Ginny le va a dar una mano en cuestión de maquillaje. Madame Minerva le desea suerte y el pequeñajo le pide que le traiga un chocolate de la señora Greenhilds (a lo que la niñera asiente entre carcajadas).

La cena transcurre silenciosa, pero en paz, Alexander le pide a su ama de llaves que se puede ir a descansar tranquila ya que entre Chris y el atenderían al pequeño. La mujer agradece el gesto de su patrón y se marcha a su alcoba. Una vez instalados los tres en el saloncito familiar, el padre aborda al niño.

⸺Teddy… ¿recuerdas que me has contado del ser que habita el bosque? ¿me contarías mas a detalles lo que viste?

El pequeñajo se alegra de que su padre, al fin, le preste atención a su descubrimiento.

⸺Es un tipo feo padre, parece quemado pero su piel es violeta y tiene unos cuernos raros que tapa con un sombrero. Me da miedo, porque siempre tiene una mueca horrible en la cara… y dice cosas extrañas. Jamás las escuché cara a cara, solo lo vi de lejos, madre y la abuela lo mantienen lejos de mí. El tío abuelo Hugo fue el único que le conoció cara a cara, es el quién me recomendó alejarme y no escucharlo porque miente.

Ante el desconcierto del rostro infantil, Chris le pregunta al noble sobre ese pariente.

⸺Creí que habrías leído sobre él en la biblioteca.
⸺En el registro de tu árbol familiar esta el nombre y las fechas, pero poco mas se dice de los que allí están retratados. Salvo algunos periódicos viejos, pero no encontré ninguno sano que hablara de Hugo Rodenshield.

⸺No es de extrañar, la biblioteca se incendio hace un tiempo y se perdieron algunas cosas… Bueno, veamos… Mi padre tenia tres hermanos: dos varones y una niña. Igor y Madeline eran mayores que él, mientras que Hugo era el mas pequeño. Se decía que el niño pelirrojo era algo extraño, prefería estar jugando solo con sus cosas a ir con otros de su edad. Sin embargo, era un ser amable y tímido que siempre pedía las cosas por favor, y dando las gracias después. Los abuelos lo adoraban y sus hermanos lo cuidaban mucho, sin embargo, la ultima gran fiesta que celebró mi abuelo antes de que la peste arrasara, Hugo se perdió en el bosque y jamás pudieron dar con él. Es por eso que se cree que la peste fue obra del demonio, el mismo que se llevo al mas joven de la familia. La casa estuvo en duelo unas cuantas semanas cuando Madeline, aterrada e histérica, juro ver a su hermano jugando con los candelabros de la biblioteca. La misma ardió esa noche y lo atribuyeron a las historias que pululan en el pueblo. Se intento hacer un ritual de limpieza en la casa, pero de nada sirvió, los sacerdotes estaban espantados y les aconsejaron que abandonaran la casa por su seguridad. Algo que no se hizo, obviamente…

⸺¿Y por que no? Si esa puede ser la solución ¿Por qué no dejar la casa?
Teddy y Chris observaron esperanzados a la respuesta.

⸺Nadie lo sabe, pero se intentó: Mi tía Madeline se fue lejos, logro rehacer su vida y se casó, pero, al nacer su tercer hijo, murió con la misma expresión de horror que tenía cuando dijo haber visto a su hermano muerto. Con Igor paso peor, jamás llego a conocer a su primogénito, lo atropello un carruaje al salir del trabajo. Cuando mi madre empaco sus cosas y las nuestras, cayo enferma y murió al poco tiempo. Sea lo que sea, está ligado también a la sangre…

Christopher abrazo aterrado al pequeño rubio, quien estaba entrando en pánico.

⸺Pero… entonces… ⸺el joven de cabello desmarañado observo el semblante tenso del otro adulto.

⸺No, Teddy no corre peligro.

⸺Pero, si tu dijiste… ⸺y algo hizo clic en la mente del doctor. Le lanzo una mirada a Alexander esperando su respuesta, y este asintió sabiendo que había pasado por su mente.

⸺Padre… ¿estaré bien?

⸺Si, mi niño. No tienes nada que temer, estas a salvo.

Los hombres estuvieron tranquilizando al jovencito un buen rato, hasta que lograron hacer que durmiera tranquilo. Juntos, lo llevaron a su recamara y lo dejaron entre sus peluches, perdido en sus sueños infantiles rogando que no fuera interrumpido en su descanso.

Se reunieron en el saloncito, dispuestos a tratar de entablar una conversación con las almas de sus parientes. Alexander le tendió un sobre notario, ante la mirada de negación de su amado.

⸺No, por favor… aún hay esperanza…

⸺Lo siento en el aire, amor mío… ⸺tomo el rostro ajeno con infinita ternura⸺ Tu me has liberado del dolor y el peso de la soledad. Y tienes que liberar a mi niño del posible destino que tendría si se queda aquí conmigo.

⸺Alexander… te amo tanto ¿Cómo voy a soportar tu perdida?

⸺Nos volveremos a encontrar, lo siento en mi alma… no es un adiós definitivo.

De pronto, el frio se coló en la estancia apagando las pocas velas que habían prendido y, en medio de la total oscuridad, las tres figuras se hicieron presentes. Alexander exhalo con anhelo al ver a su madre, a pesar de lo demacrada y terrorífica que se veía.

⸺Hijo mío ⸺la voz de ultratumba sonó lejana como susurro al viento⸺, ya es tiempo… ven, necesitamos un cuarto pillar.
⸺¿Qué es lo que habita en el bosque? ⸺pregunto un aterrado joven médico.

⸺Es un mal como ninguno que puedas imaginar, ancestral casi… no debes toparte con el o la desgracia caerá en ti también. ⸺a pesar de la oscuridad que rodeaba a la difunta, se notaba la preocupación en su voz.

⸺Debes marcharte con Minerva y Teddy antes de que sea muy tarde para los tres. ⸺esta vez, el que hablo fue el niño pequeño⸺ Ya se llevo a mi familia, no dejes que se lleven a la tuya.

Chris asiente, estrujando la carta con la convicción en sus ojos tapando por algunos minutos el miedo.

⸺Para mañana a esta hora, joven Christopher, no debe estar aquí: el vendrá a buscarlos, pero no debe poder encontrarlos. ⸺volvió a interrumpir el silencio pesado, lleno de angustia.

Y así se hizo, la mañana encontró a la familia empacando todo para el viaje. Argus y Arabella se mudarían al pueblo, a la vieja casa de los padres de ella (que su hermana le cedió con gusto, finalmente contenta de que dejara el límite del bosque). Neville había recibido, de parte de su jefe, la tierra abandonada que se encontraba antes de entrar al pueblo, para que abriera su propio invernadero junto a una (no tan pequeña) cuenta inicial.
Madame Minerva y Jean estaban invitadas a la casa del joven doctor, para seguir retomando sus puestos allá en York a lo que ambas agradecieron no perder su trabajo ni la conexión con el querido señorito Teddy.

Con el amito hubo otro cantar, pataleo y chillo, rasguño y maldijo, pero al final acepto irse con la pareja de su padre. Le tuvieron que decir admitir, que no podían salvar a su papa y que esto era lo mejor para si mismo. Teddy lloro largo y tendido por casi todo el día, cayendo dormido al poco de subir al carruaje que lo llevaría lejos de su padre.

La ultima mirada cómplice que tuvieron los amantes, los dejo con el corazón entristecido, pero sabiendo que hacían lo correcto. Christopher Mitchfox, tras unas dos semanas de vuelta en su hogar, recibiría la noticia del fallecimiento de lord Alexander Rodenshield sabiendo que, al menos, había salvado al hijo del hombre que tanto amo.


****


Camille se levanto sobresaltada al escuchar un fuerte golpe proveniente de afuera de su cuarto. Preocupada, se despabiló un poco y salió del cuarto en busca del origen del ruido. No tuvo que caminar mucho, en la sala de juegos estaba la luz encendida y en el pasillo sus padres.

⸺¿Esta todo bien? Escuche un golpe.

Severus se volteo a su hija mayor con una mueca de disculpa y señalo a la casita de muñecas de la mas chica de la casa.

⸺Eleonor parece que volvió a dejar sus juguetes tirados, tu padre y yo nos acabamos de golpear con esta.

⸺Que raro… me pareció escuchar a Jeremy y Albus guardarla en la salita…

Harry y su esposo se miraron escépticos, pero decidieron no decir nada. Entre los tres tomaron el juguete y lo volvieron a meter en la habitación de juegos infantiles. La jovencita volteo al armario observando en la oscuridad, sus padres no lo notaron.

⸺Bueno, será mejor que volvamos a la cama.

⸺¿Qué hacían levantados? ⸺recién se acababan de mudar, le parecía extraño que sus padres no aprovecharan para dormir lo que no pudieron durante los preparativos de la misma.

⸺Oh, solo queríamos ver si teníamos todo… ya sabes como es de meticuloso tu padre… ⸺rio jocoso el hombre de ojos verde.

⸺Si, di lo que quieras, pero cuando no encuentres tus cosas de quidditch ya veremos… ⸺le sonrío malicioso el ex profesor.

Su esposo se carcajea un rato y termina por besarlo con ternura a lo que Severus sonríe amoroso.

⸺Bueno, los dejo. Buenas noches, mis locos favoritos.

⸺Buenas noches, cielo.

⸺Que descanses, princesa.

Tras un beso de cada uno de ellos, la chica sale del cuarto rumbo al suyo. Puede escuchar detrás de si a los esposos usar la puerta anexa para ir a su propia recamara. Camille se pregunta si debería decirles sobre la casa, pero cree que es mejor esperar un poco. Ya en su cama, a punto de volver a dormirse, su hermanita pequeña se acerca a ella tomando de la mano a La Dama Blanca. Ambas hermanas se acuestan juntas a la espera de la historia de esa mujer, misma que sonríe amorosa antes de empezar a narrar su cuento.

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