La Mazmorra del Snarry


 
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La Mazmorra del Snarry... El escondite favorito de la pareja más excitante de Hogwarts

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 Traducción Invisible Capítulo 45

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Eowyn
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MensajeTema: Traducción Invisible Capítulo 45   Dom Abr 15, 2018 4:52 am

Podeis encontrar la historia original aquí https://www.fanfiction.net/s/3780602/1/Invisible

Nota: Estos personajes no son nuestros, le pertenecen a la multimillonaria escritora J.K. Rowling, y otros que hayan comprado sus derechos. Este fic no es de mi autoría, yo solo estoy traduciendo del idioma inglés, este fic pertenece a DebsTheSlytherinSnapefan.

Capítulo 45: Lidiando con las consecuencias

Minerva rápidamente cambió a su forma animaga, sabiendo que sería más rápida a cuatro patas. Subió las escaleras corriendo, haciendo su camino lo más rápido hacia la sala común de Gryffindor. Se le dijo a los alumnos que fueran a sus habitaciones inmediatamente cinco minutos antes. Agradecidamente todos habían hecho lo que se les dijo, y llegaría a ellos antes de que llegaran los rumores. No es algo que se debería escuchar de los demás alumnos. Estaba completamente en shock y atontada tras la noticia, no quería pensar en lo que sus pobres alumnos pensarían o harían. ¿Cómo reaccionarías si alguien te dice que tu madre ha lanzado una imperdonable? Incluso con la influencia de Albus, Lily estaba en muchos problemas. Problemas de los cuales no sería capaz de salir, tanto como duela pensarlo, era la cruda realidad. Lo que Lily había hecho iba más allá de la redención, y más allá de su entendimiento también. Con un solo movimiento, o más bien un salto, estaba otra vez en su forma humana. Estando de pie fuera de la sala común de Gryffindor.

"¿Contraseña?" gruñó la dama gorda, mirando a Minerva, obviamente no yendo a dejar pasar ni a la Cabeza de la Casa pasar sin la contraseña.

"Wattlebird," dijo Minerva esperando impaciente a que la dama gorda abriera el paso. Era algo bueno que tuviera tan buena memoria, de otra forma no habría estado nada feliz con el retrato. Para el caso, se cambió ayer, así que agradecidamente la palabra se había quedado retenida en su mente.

Minerva entró en la sala común, todo el mundo estaba hablando, algunos con miedo, pero la mayoría solo curiosos. ¿Por qué se les había mandado a la sala común? ¿Había un ataque al colegio? ¿Estaría todo bien? ¿Estarían los aurores en camino? Esas eran solo algunas de las cientos de preguntas que Minerva era capaz de descifrar del bombardeo de preguntas de sus alumnos de primero hacia arriba.

"¡SILEEENCIO!" gritó Minerva, y de una vez todos se callaron, no queriendo hacer salir a la furia de su jefe de casa. Cuando estaba enfadada quitaba puntos y, sí, también de ellos. Era algo que aprendieron pronto en su educación en Hogwarts. De hecho era más dura con ellos, les hacía sentir un poco de lado a veces. Aunque mientras crecían, sentían cada vez más respeto por su jefe de casa. "Señor Potter, Señorita Potter, por favor síganme."

Todos se dieron la vuelta a ver a Nick quien había vuelto a la sala común sin rechistar como le habían mandado. Todos le miraron curiosos y un poco enfadados, asumiendo que él sabía lo que había pasado, y por qué se les había enviado aquí y no al Gran Comedor. Nick pasó de ellos, su cara no mostraba emociones, una nueva cara que acababan de conocer de Nick Potter. No prestaron atención a Roxy, nunca lo hacían. No mucho después el retrato se volvió a cerrar, y no podían oír nada, una vez que la profesora McGonagall se había ido el ruido volvió a empezar. Esta vez Nick Potter era mencionado todos preguntándose que por qué de todos se le llevaban a él.

"Profesora, ¿qué está pasando?" preguntó Nick después de 5 minutos de silencio, mientras que eran llevado él y su hermana al otro lado del castillo. Roxy no parecía de humor para hacer ninguna pregunta, o eso o estaba muy preocupada. No les tomó mucho tiempo saber a donde iban. La oficina del director apareció delante de ellos muy pronto. Ninguno de los niños hizo caso a la contraseña, puesto que sus corazones latían con preocupación. Ser ambos llevados a la oficina del director no podían ser, y no serían, buenas noticias. Ambos se miraron, probablemente viéndose de verdad por primera vez. Al unísono se movieron hacia la gárgola, sus corazones latiendo con velocidad ante la atenta mirada de la jefe de casa de Gryffindor. Si nadie lo sabía sólo hacía falta ver a Albus Dumbledore para saber dónde había estado en Hogwarts. Como era el caso, no había niño que no supiera quién era Albus Dumbledore. Incluso los nacidos de Muggle leían sobre ello antes de pisar Hogwarts.

"Por favor, siéntense," dijo Albus pareciendo 10 años mayor desde el desayuno. No le gustaba esta parte de ser director; lo único peor que esto, era informar a los padres de la muerte de sus hijos. Incluso antes de ser director se le obligó a hacerlo. El anterior director, Armando Dippet, le había dejado a él decirle a los pobres señor y señora Myrtle sobre la muerte de su hija. No hace falta decir que no se ha hecho más fácil con el tiempo. "¿Un caramelo de limón?" les ofreció, preocupado, tratando de alargarlo lo máximo posible.

"Gracias director," dijo Roxy aceptando el dulce, ella a diferencia del resto amaba los caramelos. Siempre que podía los compraba, de hecho normalmente compraba los de limón bon-bon. Su hermano rechazó el dulce en cambio, sacudiendo la cabeza en silencio; había estado así por un tiempo ya.

"¿Qué es lo que está pasando? ¿Porqué nos han llamado aquí? La profesora no nos lo ha dicho." dijo Nick, disuadiendo los atentados de Dumbledore por tratar de alargar lo inevitable. Los labios de Minerva se fruncieron ante la falta de respeto, pero considerando lo que se les iba a revelar, no había ningún punto. Los pobres niños iban a vivir un infierno en la tierra, pero harían todo lo posible por tratar de que lo soportaran. Si es que era algo que se podía sobrellevar.

"Tengo una información un poco delicada que compartir con ustedes," dijo Dumbledore aclarándose la garganta, chupando el caramelo de limón, antes de continuar con la explicación. "Ha habido un incidente en Hogwarts hoy, envuelve a vuestra madre y a... vuestro hermano." Harry era todavía su hermano, y debía ser tratado como tal. No quería ver como los gemelos se separaban de la forma en la que Roxy y Nick lo habían hecho. Sabía por experiencia propia que te podía destrozar, él y su propio hermano nunca fueron capaces de decirse palabras cariñosas, no desde que su hermana...no, se negaba a recaer en ello. No importaba cuanto tiempo pasara, la culpa no había disminuido. Deseaba que él y Aberforth tuvieran una decente relación, como otras que había visto a lo largo de los años. Desafortunadamente se quedaba sólo en un deseo, Aberforth nunca le perdonó su falta de juicio.

"¿Qué ha pasado?" preguntó Nick enderezándose, sus ojos abiertos, ¿qué narices había pasado?

"¿Qué fue lo que hizo?" preguntó Roxy, ya asumiendo que la culpa era de Harry.

"Harry no hizo nada, era la víctima del ataque, y no quiero oír ni una palabra contra él ¿de acuerdo?" dijo Minerva firme; ella simplemente había retado a Dumbledore.

"Harry no es culpable de lo que está pasando señorita Potter, no es un adulto, es sólo un niño, tu hermano, un niño que fue criado en la misma casa que usted mientras crecían. No sé ni como puede culparle de todo lo que está pasando, pero debe parar." dijo Albus su brillo notablemente perdido. "Tu madre y padre estaban erróneos al culparle a él, pero desafortunadamente a veces la gente simplemente necesita a alguien para culpar de sus desgracias y sus problemas." Él debía saberlo, había vivido con ello.

Roxy tragó, incapaz de creer lo que él estaba diciendo. Aún así las duras palabras llegando a su cabeza, pudo haber sido sorteada en Ravenclaw. Muy dentro siempre había tenido miedo de ser regañada como Harry. ¿Eso significaba que sus padres estaban equivocados? Si estaban equivocados... significaba que debió escuchar al sombrero. Ella debió ir a donde debía. Un mago tan poderoso no debía estar equivocado, el profesor Dumbledore no mentiría. Era un golpe duro escuchar esas palabras, y por fin entendía las palabras de Nick de antes. El cristal que siempre había tenido por fin se rompió, dándose cuenta de la realidad, y dejándole ver el mundo tal y como era para que se centrara en él.

"¿Qué ha pasado? ¿Está bien?" preguntó Nick, mirando a Dumbledore casi urgiendo por tener noticias de su hermano. Emancipado o no, cabeza de familia o no, Harry era su hermano. Alguien a quien había decepcionado más de lo que un hermano debería. Sabía que Harry nunca le perdonaría, y no podía culparle. No impedía que sus nuevos sentimientos aparecieran.

"No fue herido físicamente," dijo Dumbledore eligiendo sus palabras con cuidado, "me temo que es algo mental más que nada." vale, estaba rodeando el punto ahora, y Minerva le estaba mirando con exasperación. Si no se lo decía pronto, sabía que ella se introduciría y se lo diría ella misma. Minerva podía ser un poco...directa cuando quería, so he hastened on.

"¿Mentalmente?" preguntó Roxy mirando blanca a Dumbledore, no entendiendo lo que le estaba diciendo. Parecían olvidar que ella solo tenía 12 años, sólo era su segundo año en Hogwarts.

"Me temo que su madre, ha sido arrestada y llevada al Ministerio pendiente de una investigación." dijo Albus poniendo todo el confort que podía tras sus palabras, esperando que facilitara las cosas.

"¿Qué ha pasado?" preguntó Nick levantándose, empezando a desesperarse por los rodeos que les estaba dando Albus Dumbledore. Su madre fue arrestada y Harry mentalmente dañado, ¿qué podía ser peor que esto? Y obviamente sí que había algo peor si Dumbledore todavía seguía hablando.

"Vuestra madre me temo que intentó usar una imperdonable bajo las barreras de Hogwarts. Trató de usar la maldición Cruciatus en el señorito. Harry Peverell hace exactamente 35 minutos." dijo Minerva, le había dado a Dumbledore los suficientes avisos y tiempo para que se lo contara. Ella no creía en acunarles; bueno a menos que lo necesitaran.

"¿Trató? ¿Así que no hirió a Harry?" preguntó Nick, bueno eso era algo al menos. Significaba que Harry no fue herido, y su madre podía salir de esta ligeramente. Incluso Nick no entendía la totalidad de la pena que le esperaba a una persona que usaba una imperdonable. Pero, otra vez ¿porqué debería? Durante casi toda su vida fue protegido de las cosas horribles del mundo. Tuvo su primera muestra con 14 años, no solo por Voldemort sino también por todos cuando se supo sobre sus acciones.

"No, Harry consiguió moverse del camino," dijo Minerva viendo como Dumbledore was currently sulking.

"¿Porqué está herido mentalmente?" preguntó Roxy.

Nick cerró los ojos ante la estupidez que acababa de decir su hermana, pero ella era joven, aprendería. Antes o después, pero a juzgar por los eventos que estaban pasando, iba a pasar más pronto de lo que desearía para su hermana. Abrió los ojos para ver a Albus y a Minerva mirarla, en una forma que decía ‘No puedo creer lo que he oído’.

"Roxy, tu hermano estuvo a punto de ser alcanzado por un hechizo que le podía haber causado mucho daño. Dolor con el que solo puedes soñar y rezar por no sentirlo nunca. Un dolor con el cual tu hermano está muy familiarizado desgraciadamente. Sin duda sabes que fue dañado por Lord Voldemort y por sus mortífagos cuando fue secuestrado durante 3 días, antes de que milagrosamente pudiera escapar." dijo Albus mirando a la niña por encima de als gafas de media luna, las cuales como siempre estaban en su larga nariz.

"¿Porqué lo hizo?" preguntó secamente Nick, ¿porqué haría eso? ¿Cómo pudo hacerlo? Sus padres habían sido siempre luz, y tan fuertes en sus valores. Siempre estuvieron en contra de cualquier hechizo que no fuera de la 'Luz'. Ni siquiera él había aprendido ningún hechizo que no se considerase de la luz. Sus padres no lo permitirían; no podía creer lo bajo que había caído su madre.

"Lo siento Nick, esa es una pregunta que desafortunadamente no podemos contestar, sólo tu madre puede." dijo Minerva, mirándoles solemnemente.

"¿Lo saben todos?" preguntó Nick temblando ante el pensamiento de lo que la gente diría ahora. Los periódicos se iban a volver loco, ¿iba a ser odiado otra vez? Aunque no podía importarle menos. Aprendió muy tarde que la gente que pensaba que eran sus amigos realmente no lo eran. No, salían con él por su fama, y la atención que les traía.

"Me temo que algunos estudiantes lo vieron, no sé si vieron todo o solo el resultado final. Puedo decirte que estará en los periódicos, ni siquiera yo tengo el poder para evitar que esto salga." dijo Albus.

Minerva le dio a Dumbledore una mirada que significaba todo; no le habría dejado acallarlo. Había visto lo que le hizo a Severus todos estos años, le llevó a un camino que era oscuro e inevitablemente le llevó a convertirse en un mortífago. Ella no había pensado en sus repercusiones por ayudar a Dumbledore, en asegurarse que Severus se mantuviera callado sobre Remus. Había aprendido de sus errores, y se negaba a dejar que pasara otra vez. No dejaría que eso le volviera a pasar a otro estudiante, no importaba su casa o reputación. Alguien tan poderoso como Harry, bueno no quería pensar lo que podría hacer al lado de Voldemort. Estaba agradecida de que tuviera tan fuertes valores, especialmente para un niño de 16 años. Necesitaría llamar a Severus y descubrir cómo estaba el joven.

"¿Qué es lo que le va a pasar a mi mamá?" preguntó Roxy sus ojos marrones llenos de miedo y tristeza.

Albus suspiró tristemente, mirando a los niños con pena, "No lo sé, la pena por usar una imperdonable es Azkaban." Ambos estudiantes temblaron ante la palabra, y todos los estudiantes reaccionaban así. Azkaban no era un buen sitio para estar; de hecho era el infierno en la tierra. Casi nadie salía mentalmente bien.



"¡NO!" lloró Roxy en negación, una lágrima cayendo por su cara, no importaba lo enfadada que estaba con su madre y padre ahora. No importaba por que al final del día eran sus padres.

"Lo siento mis chicos," dijo Albus, y realmente lo parecía. "¿Quieren pasar un tiempo con su padre?" no le iban a dejar estar cerca del caso, y sus hijos le necesitarían.

"¿Puedo irme?" preguntó Nick levantándose, sus ojos estaban oscurecidos, por primera vez en su vida sentía claustrofobia, como si las paredes del despacho se estuvieran cerrando sobe él. Tenía que irse, no podía soportarlo más, su vida estaba pasando de malo a peor otra vez.

"Por supuesto," dijo Albus triste, viendo como el niño de 16 años corría hacia fuera. Como si el lobo estuviera detrás de él. Sin duda los niños necesitaban tiempo para asimilar la última noticia. Tendría que hablar con todos los estudiantes, se aseguraría de que entendiesen que tenían que dejar a Roxy y a Nick en paz.

"Vamos señorita Potter, le llevaré de vuelta a la sala común," dijo triste Minerva, la niña parecía sola y perdida, su corazón se estaba rompiendo por ella. Nada de ello se mostraba en su cara, no era de mostrar sus emociones.

"Está bien," gruñó Roxy, quitándose las lágrimas, "Encontraré el camino." Antes de levantarse e irse. Simplemente no tenía ganas de volver a su sala común. No, iría a donde se sentía más segura, la biblioteca. Se había convertido en su refugio, desde que pisó Hogwarts. No se encontró con nadie mientras iba allí, todos estarían todavía en sus salas comunes probablemente.

A la mañana siguiente – Mansión Snape

Severus Snape solo consiguió dormir un par de horas, cabeceando cuando era inevitable al lado de la cama de Harry. Nunca había pasado tanto tiempo en ese cuarto antes, el cuarto de Harry. Estaba cansado pero no mucho, acostumbrado a no dormir más de un par de horas por la noche. Los rallos del sol llenando la habitación de Harry le despertaron hace una hora. Justo ahora se estaba terminando su segunda taza de café traída por Dobby, quien estaba tan preocupado como él por el joven hombre. Dobby adoraba a Harry, besaba la tierra por donde pisara, por que le había salvado de una muerte segura y de abusos. No sabía si el ministro había venido; no había dejado la habitación de Harry ni había visto a su madre.

Justo cuando estaba dejando la taza encima del plato en la mesilla, Harry finalmente comenzó a moverse. Una vez que llevó a casa a Harry, le había dado una poción para dormir sin sueños. Lo menos que se merecía era una noche sin pesadillas. Podía haber maldecido a Lily Potter por lo que había hecho. ¿Cómo se atrevía a usar semejante hechizo en su propio hijo? No importaba que estuviera emancipado, aún así venía de ella. Era el único hijo con sus ojos, haciendo más que obvio quién era su madre. Ojos verdes como los de Harry y Lily's no eran muy popular.

"¿Cómo te sientes Harry?" preguntó Severus, mientras los ojos verdes de Harry se abrían, momentánea confusión hasta que fue remplazada por verguenza. Vergüenza ante lo que Severus no sabía pero planeba descubrir.

"Lo siento," dijo Harry disgustado por su voz. No podía ni mirar Severus. Su cara plasmaba derrota mientras miraba los cobertores de la cama, preguntándose cuando le dijeron que se retirara.

"¿Porqué lo sientes Harry?" preguntó Severus en voz baja, dándose cuenta que este no era el momento de ser duro con él. Por lo menos no hasta que se enterara de qué era lo que le molestaba. Aunque seguro que no lo gustaba, si Harry se estaba disculpando por las acciones de Lily Potter. Sabía que Harry tenía problemas de confianza, a pesar de lo que los demás pensaban. No pensaba que Harry les contrariaría, Harry había pensado que le echaría por besarle. Que él, de todos, estaría disgustado con Harry por sus afecciones. Nunca había visto a nadie con tantos problemas de confianza como los de Harry. Había pasado toda la vida invisible y desapercibido; saliendo de las sombras hacía sólo un par de años. Harry todavía no sabía lidiar con la gente, o el pensamiento de la gente queriendo ser su amigo. Ni siquiera podía lidiar con la simpatía; eso le hacía estar más a la defensiva. Sólo para acabar enamorado de alguien tan antisocial como él, sino más. Él tenía algunos amigos y estaba contento con eso, habían sido sus amigos antes de que fuera reconocido por lo que seguramente era la razón por lo que siguieran siéndolo. Notó las lágrimas en la cara de Harry e inmediatamente se sentó en la cama a su lado, limpiándolas, nunca había visto a Harry llorar antes.

"¿Harry? Dime." dijo Severus gentilmente moviendo la cara de Harry a un lado para que se pudieran mirar cara a cara. Limpió más lágrimas que instintivamente estaban cayendo. Era como si un vaso se hubiera roto, mientras la cara de Harry se inundaba.

"Siento ser tan débil." dijo Harry, su voz temblorosa no pudiendo mantener la firmeza, no importaba lo duro que tratara.

"¿Cómo puedes pensar por un minuto que eres débil?" preguntó Severus, moviendo los cobertores, sentando a Harry encima. Harry era fuerte, uno de los jóvenes hombre más fuertes que Severus conocía, y le alababa.

"Me congelé," replicó Harry, incapaz de ayudarse a si mismo, mientras que se movía hacia el confort que le daba el hombre que amaba. Un hombre al que pensaba que había decepcionado. ¿Cómo podría luchar contra Voldemort si se congelaba contra alguien que le lanzaba la maldición cruciatus?

"Harry, pasaste por algo muy traumático, algo que nadie debería pasar. No eres débil por ello, eres demasiado fuerte, muy fuerte para pasar por lo que pasaste y sobrevivir." dijo Severus, quitando la camiseta de Harry, causando temblor al menor, que se protegió el pecho con los brazos como escudo. "Esto no es algo de lo que estar avergonzado, de hecho cuando las veo, veo lo fuerte y poderoso que eres. Harry amo todo de ti, no hay nada de ti de lo que avergonzarse o pensar que es débil." Le dijo al adolescnte, sus dedos pasando por las cicatrices recientes, mostrándole lo mucho que sentía lo que decía.

Harry se mordió su labio, incapaz de detener sus reacciones; había pasado tanto tiempo desde que alguien le tocó. Nadie tocó sus heridas, ni siquiera él, se había sentido tan avergonzado por ellas, era un constante recordatorio de lo que había pasado. Aunque mientras Severus hablaba se encontró a si mismo viéndolas desde una nueva luz, por supuesto no valía con solo una conversación para convencerle. Un gemido salió de la boca de Harry cuando los labios de Severus besaron sus cicatrices. Todas y cada una de ellas recibieron el mismo trato.

Sus ojos entrecerrados, vio como Severus se dio cuenta o pensó que estaba yendo muy lejos. Paró inmediatamente, pero sus ojos, expresaban una lucha interna mayor de la que el hombre reconocería. Severus quería continuar tanto como él quería. Severus abrió la boca para decir algo, lo que era, Harry no lo supo. Rodeó a Severus con sus brazos, juntándolos, besándole con desesperación, y necesitándole más de lo que necesitaba el aire para respirar. Usando el momento de sorpresa, para ganar esta baza.

"Harry, Harry para," dijo Severus moviendo su boca, pero se veía incapaz de mover a Harry completamente de su lugar. "Acabas de pasar por algo muy difícil, no estas pensando bien. No haré nada de lo que te arrepentirás después." Era una muy vaga excusa y lo sabía. "Eres vulnerable ahora, nunca me perdonaría." Esta excusa en cambio, era la verdad. Retrocedió un poco cuando Harry se arqueó hacia él, presionando sus durezas juntas. Se sintió como un adolescente, pero cómo se iba a sentir cuando alguien tan guapo como Harry estaba retorciéndose bajo el con desesperación.



"Por favor, por favor, por favor, no pares, por favor," murmuró Harry sus ojos verdes llenos de desesperación. ¿Porqué no entendía Severus que él necesitaba esto? ¿Quería esto? Necesitaba sentirse querido por una vez en su vida. Quería que le cuidasen, ser querido, Merlin sólo necesitaba que alguien le cuidase de vez en cuando. Estaba tan cansado de todo, aquí podía ser él mismo, y por primera vez Harry se dio cuenta de esto. Por primera vez desde que era un niño, había derramado lágrimas, y Severus no pensó que era débil.

Harry podía ver la lucha de Severus, así que añadió lo que vio que le garantizaba termianr con lo que habían empezado. "No tenemos que llegar al final, sólo ámame...por favor." Rogó una vez más. Mirando directamente a los ojos de Severus, transmitiendo todas sus emociones en una pequeña y desesperada mirada.

Una vez que Harry dijo eso, sabía que no podía negarle nada a Harry que necesitara. Lanzando las precauciones al aire, incapaz de negarse a lo que tenía debajo. ¿Quien rogaba tan desesperadamente por él? ¿Quién le rogaba por más? Tomando los labios de Harry desesperadamente, fuerte, demandando el beso, acallando los gemidos, mientras presionaba sus labios con los de Harry tan fuerte como podía. Estaba agradecido de tener autocontrol, de otra forma los ruidos y gemidos que Harry estaba haciendo le habrían llevado al límite hace tiempo.

Harry sintió que estaba en el cielo, siempre prefirió estar abajo. Recibir placer en vez de darlo. Le hacía sentir especial, querido y apreciado, todas esas cosas que había estado deseoso de sentir. Había estado arriba un par de veces con Viktor solo para saber lo que era. Mientras había un poco de placer por estar arriba, no era nada con el placer que se sentía al estar abajo. Harry rodó a Severus con sus piernas, mientras ambos se separaban para recuperar el aliento. Quería quitar toda la ropa de Severus, pero no quería arriesgarse a que parara o se contuviera. En cambio simplemente metió las manos debajo de la camiseta de dormir de Severus. Sintiendo su orgasmo aparecer, sólo de oir el gemido de Severus ante el contacto piel con piel. Ver a Severus así de descolocado, todo por él, le hacía sentir como si pudiera volar a la luna sin escoba. Esto era lo que más le gustaba de él; le hacía sentirse bien consigo mismo, e incluso mejor al saber que le gustaba a alguien tanto como para quererlo.

Harry desesperadamente besó el cuello de Severus tan bajo como podía sin quitar la ropa que le molestaba. Cerrando los ojos, temblando al sentir como ascendía, mordió el hombro de Severus, tapando el gemido de éxtasis mientras se perdía con el hombre que amaba. No paró de moverse, a pesar de estar cansado, queriendo ver la cara de Severus' cuando se corriera. Sus manos recorriendo el pecho de Severus, causando que Severus gruñera y buscara sus labios de nuevo. Su beso esta vez fue fantástico, posesivo, y entonces Severus gimió, sus frentes se juntaron mientras Harry pudo ver la cara de placer de Severus. Cambiaron todos sus rasgos, se suavizaron, después sólo podía oir su laboriosa respiración.

Severus se tumbó en el lado libre de la cama de Harry, su control casi había vuelto. Lanzó un hechizo limpiador sobre ellos, sabiendo lo irritante que se podía quedar si lo mantenían mucho tiempo. Harry no dejó pasar mucho tiempo antes de acurrucarse con Severus, pareciendo todavía desesperado por contacto. Severus no le podía negar nada, no después del último susto.

"¿no has lidiado con lo que ha pasado verdad Harry? Simplemente lo suprimiste." soltó Severus, sus dedos automáticamente acariciando el cabello largo de Harry. Era más largo que el suyo y menos manejable, aún así Harry lucía genial con él. No lo admitiría ante nadie, pero finalmente ser capaz de sujetar a Harry así era un alivio. Estaba tan cansado de luchar contra sus sentimientos y contra el hecho de la edad de Harry. Siempre pensó que le llegaría a parecer horrible. Harry sólo tenía 16, y él era prácticamente el doble de edad. A lo mejor era por que Harry sabía lo que quería, él era lo suficiente mayor para saberlo, y esperó por que él se diera cuenta. No tenía intención de ir más lejos de lo que había ido, si Harry estaba todavía alrededor cuando tuviera 17, un adulto, entonces sí lo haría, pero solo entonces.

"Es la única forma que se." admitió Harry en voz baja, se sentía tan feliz, a pesar de su conversación. Después de dos años, tenía al hombre que amaba exactamente donde quería. Sólo podía esperar que Severus no le rechazara, eso le dolería más que Severus diciendo que no desde el principio.

Severus asintió en silencio; parecía que Harry no sabía como lidiar con nada. Así que simplemente lo encerraba fuera, lo encerraba en el fondo de su mente, negándose a pensar en ello. Necesitaba hablar con alguien, alguien que pueda saber sin interferir y que le pueda ayudar a sacarlo todo. Necesitaba a un curador de la mente; no sabía cómo sacar el tema. Harry podía pensar que había algo malo con él, todo lo que se le decía era muy analizado y tomado literalmente por Harry. Entonces se dio cuenta de algo..."Harry ¿volviste a poner los recuerdos una vez que el Ministerio terminó con ellos?"

"No," contestó el de 16 años soñoliento.

Severus cerró los ojos exasperado, no había duda de por qué no había tenido que lidiar con ello. No había puesto las memorias de vuelta, no había lidiado con ellos. No podías lidiar con algo que se sentía como emociones fantasmas y sentimientos asociados con memorias que no estaban. No era de asombrarse por qué se congeló, tenía que devolverlos, pero ahora a lo mejor no era el mejor momento. "Duerme Harry," dijo Severus, mirando hacia el joven hombre, quien le amaba. Su corazón se encogía al verle así, parecía tan inocente, incluso angélico, no roto o dañado por el mundo a su alrededor. Y aún así lo estaba, malamente, más de lo que pensaba. Él siempre estaría ahí para Harry cuando le necesitara, tanto como él le quisiera.

Acurrucándose Harry hacia si mismo posesivamente, queriendo protegerse de los horrores de este mundo sin poder hacerlo. Sus ojos se hicieron pesados mientras veía a Harry, hasta que sucumbió al cansancio. Después de una noche sin dormir, por parte de Severus, brazo con brazo, Harry durmió libre de las emociones turbulentas que le llenaban. A salvo en los brazos del hombre que amaba sobre cualquier otro y más allá de lo que ninguno imaginaba. No sería un viaje fácil, para el final su amor será probado más allá de los límites, más allá de lo duro. La gran pregunta es, ¿es Severus lo suficientemente fuerte por los dos para verlo? ¿Era Harry lo suficientemente fuerte como para hacer lo que tiene que hacerse para tener alguna esperanza en el fututo? ¿Había futuro para los enamorados? Esas preguntas no eran importantes para los dos amantes dormidos entrelazados uno con el otro. Un día lo serán, y sólo el tiempo será capaz de responder las preguntas.
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Traducción Invisible Capítulo 45
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