La Mazmorra del Snarry


 
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La Mazmorra del Snarry... El escondite favorito de la pareja más excitante de Hogwarts

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 No hay "Feliz Halloween" sin ti

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Neki Snape
Explota calderos
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Neki Snape

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MensajeTema: No hay "Feliz Halloween" sin ti   No hay "Feliz Halloween" sin ti I_icon_minitimeVie Oct 30, 2015 1:51 pm

Temática: Halloween

Clasificación: PG

Pareja: Severus/Harry

Disclaimer: Todo el mundo de Harry Potter pertence a J.K. Rowling

Advertencias: Slash!= Relación hombre/hombre.

Resumen: Porque un Halloween sin Harry Potter, no es feliz.

Respuesta al Reto de One shots y/o fanarts D.I.S. 2015 propuesto por La Mazmorra del Snarry


Y pues xD una participación más antes de que termine el reto  Rolling Eyes para darle mucho amor a Harry :3







No hay "Feliz Halloween" sin ti
***


En aquella misteriosa casa de la Hilandera, se podía ver actividad por las risas y pequeños gritos en el interior. Fuera, los arboles eran agitados por la brisa y sus hojas caían adornando el suelo, era la única casa sin decoración en toda la cuadra. Por la ventana del segundo piso se pudo ver pasar a una niña presurosa con las manos llenas con telas y chucherías.

Los vecinos de la calle solo sabían que un día el antiguo habitante, Severus Snape, había vuelto a vivir allí, nadie sabía cuándo exactamente, ni porque no se le vio arribar, sin embargo, había llevado consigo a tres preciosos niños, una niña de al menos nueve años y dos mellizos de siete.

Dentro, la hermana mayor, Willow, depositó las telas y chuches sobre la alfombra de la estancia, frente a la chimenea, donde los mellizos organizaban en montoncitos las cuentas, botones y todo lo que habían encontrado en su saqueo por la casa. Algunas de las cosas eran tan antiguas que habían pertenecido a su abuela o a alguien de la familia Prince y Sage estaba encantada. Su hermano mellizo, Rowan, arrugó la nariz ante el olor a encerrado que inundó el aire. Willow procedió a catalogar lo que había encontrado en el ático también, porque sí, aquellos tres hermanos eran muy organizados. Y Severus estaba bastante orgulloso de ello.

Era el primer Halloween, en lo que llevaban viviendo allí, en que su padre les acompañaría a pedir dulces. Siempre había sido Harry quien les acompañara pero, debido a su ausencia, Severus había tenido que aceptar pasear con ellos para no romper sus corazoncitos. En la mañana habían decidido comenzar con los preparativos ellos solos, aunque no fuera lo mismo, ya que su padre había tenido que salir a arreglar algunos pendientes. Rowan, que comía libros a diestra y siniestra, les había contado de los monstruos típicos de América del Norte y había descrito cual pensaba él que podía ser cada uno, quedando en el siguiente orden:
Willow, que era la menos emocionada de todas, definitivamente debía ser una bruja fea, porque tenía toda la pinta. Sage debía ser un fantasma de lo blanca que estaba. Y él, como era tan inteligente, debía ser Víctor Frankenstein. No que a sus hermanas les encantara la idea.

Cuando todo estuvo en perfecto orden, aunque desperdigado por la estancia, Sage se levantó para evaluar lo encontrado y posó sus hermosos ojos verdes en una túnica blanca muy linda, con cuello alto y las orillas mordisqueadas por polillas. Era perfecto para ella o eso pensaba, porque le quedaba como unas diez tallas más grande.

Rowan no encontró como vestirse de Víctor Frankenstein, pero luego vio una capa negra muy parecida a las que su padre solía usar. Debía ser de él, de sus años de joven porque no era tan larga como las actuales. La pasó sobre sus hombros y fue como ver a un Severus Snape en miniatura, solo que sin la nariz aguileña. Willow lo evaluó un momento.

—Si tuviéramos colmillos falsos, podrías ser un vampiro —Observó, preguntándose donde podría conseguirlos. Rowan se lo pensó un poco.
—¿Podrías pintarlos en mi cara? —Le preguntó, pestañeándole como sabía que su hermana no podía negarse. Willow era muy buena dibujando y hasta podría hacer algo que pareciera sangre.
—Vale —Aceptó la mayor.

Luego se volvió a examinar de qué se disfrazaría ella. Sage se acercó a ella presurosa y le señaló el vestido que llevaba entre sus manos.

—Willow, ¿podrías cortarlo un poco para que me quede a la medida?
—Claro —Respondió y Sage esbozó una sonrisa radiante. Ella le imitó, aunque más modestamente.

Hizo que su hermana se pusiera el vestido y midió hasta donde debía llegar. Luego cosió para que quedara corto sin arruinarlo, quizá podrían usarlo en otra ocasión, además era de la abuela Eileen, una reliquia. Ató un listón a su cintura y dio por terminado su trabajo. Sage parecía una novia muerta realmente. Rowan le reclamó después, pidiendo que pintara su cara, cosa que hizo muy bien.

Al final, sus dos hermanos menores estaban completamente pintados de la carita y con sus trajes puestos. Se veían adorables, aunque no les diría eso si no quería una patada en el trasero. Rowan y Sage corrían por la estancia haciendo ruido de fantasmas y saltaban por los muebles. Willow volvió a su tarea de ver que disfraz utilizaría ella y aprovechó para recoger todo. Estaba ya anocheciendo cuando la chimenea hizo el sonido característico de conexión con la red flu.
Los tres se pusieron rectos y esperaron a que la persona que llegaba saliera de la chimenea. Su padre, Severus, con su imponente figura negra, hizo que sus ojos brillaran.

—¡Papi! —Gritó Sage y se abalanzó sobre él. Severus la tomó en brazos y la alzó, enarcando las cejas al mirarla.
—¿Y quién es esta dulce damita aterradora? —Le dijo con la voz sedosa pero amorosa de siempre. Sage rio como boba.
—Soy yo, papá. Willow me ha maquillado y peinado como una novia cadáver ¿te gusta? A que doy miedo.
—Por supuesto, cariño —Besó la pequeña mejilla con cuidado y la dejó en el suelo.

Entonces vio a Rowan, que estaba serio como siempre que su padre aparecía y volvió a enarcar una ceja.

—¿Conde Drácula, es usted?

Willow rio por lo bajo a lo que Rowan le envió una mirada de advertencia. Severus esbozó una sonrisa sincera, como solo podía con sus hijos y extendió los brazos para que el niño le abrazara. Este se contuvo y camino parsimoniosamente hacia él pero al final se lanzó como Sage a sus brazos.
Finalmente notó a Willow y ladeó la cabeza al verla con sus ropas normales.

—Hola, padre —Sonrió la niña y se acercó a besar su mejilla—. Me alegra que estés en casa.
—Hola, cariño —Le saludó y besó su frente. Hizo un espacio en el sofá abarrotado y se sentó—. ¿No irás a pedir dulces?
Ella se mostró un poco avergonzada y suspiró.
—Aún no sé qué ponerme.
—¿Por qué no optas por algo sencillo? —Sugirió y tomó una sábana blanca—. ¿Un fantasma quizá?

Willow quería verse más glamurosa como sus hermanos pero no sé quejó y puso la tela sobre sí. Severus le ayudó a abrir dos hoyos para sus ojos. El pocionista sonrió y acarició su cabeza. Luego pareció acordarse de algo más y metió la mano en su túnica, de la cual sacó tres calabazas de plástico diminutas, como del tamaño de un dedo meñique.
Los tres niños miraron atentamente como las volvía a su tamaño normal y les daba una a cada uno. Sage la examinó y preguntó:
—¿Para qué es?
—Pues para los dulces, boba —Contestó Rowan. Sage le sacó la lengua.
—No le digas así a tu hermana —Amonestó Severus y Rowan enrojeció—. Y sí cariño, es para los dulces… entonces ¿están listos?

Los mellizos lanzaron un chillido y asintieron dando brincos, Severus se levantó y los tomó de las manos. Willow fue la única cuya emoción no se dejó ver, el hombre lo notó cuando estaba cerrando la puerta, ella parecía más apagada. Dejó que los otros dos corrieran y caminó junto a ella por la acera iluminada por la luces de las calabazas en los jardines.
—¿Qué sucede, cariño?
Willow levantó la cabeza y sus ojos verdes brillaron tras los hoyos de la sábana.
—¿No vendrá?

Y entonces allí estaba, aquella esperanza de que dijera que sí, aquel anhelo que solo su hija mayor, quien ya entendía mejor las cosas, podría esbozar. Severus lo sintió en el corazón y quiso abrazarla, así que paso un brazo por sus hombros y se detuvo.

—¿Por qué piensas eso, mi amor?
—Pues porque no está aquí —Obvió la niña y dio otro suspiro—. Lo extraño mucho.
—Lo sé, también yo.
—¿Por qué tenía que dejarnos? —Y esa era, la tan temida pregunta. La que Severus sabía que haría pero no terminaba de saber cómo responder—. ¿Ya no nos quiere?
—No, cariño, no pienses eso ni por un instante. Él les ama, solo que…
—¡Papi! ¡Mira, mira! ¡Mis primeros dulces!

Sage llegó agitando su calabaza, había al menos tres dulces que la señora de al lado les había dado. Rowan tenía los ojos tan abiertos mientras los miraba.

—Willow, si no te das prisa no te darán nada —Le riñó la pequeña y la tomó de la mano. La niña no tuvo más remedio que seguirla y dejar para después la charla que tenía con su padre.

Poco después los tres gritaban “¡Dulce o truco!” por las casas ante las curiosas miradas de los vecinos, que iban de ellos al hombre adusto y huraño que endurecía la mirada cuando notaba que era observado y se volvía miel cuando sus hijos corrían a mostrarle su botín. Incluso Willow se olvidó de su preocupación cuando una mujer anciana les dio unas chocolatinas deliciosas.
Tiempo después la niña notó algo extraño, mientras daban la vuelta a la manzana alguien iba siguiéndoles. Una persona disfrazada de fantasma, justo como ella, con solo dos hoyos en los ojos. Al principio pensó que solo seguía el mismo rumbo, que quizá era el padre de algún otro niño, pero no, no parecía ir con nadie y se detenía cuando ellos lo hacían.

Sin embargo, Severus parecía no haberlo notado, pues no daba señal alguna de advertencia. Entonces Willow comenzó a temblar… ¿y si era algún extraño que quería robarles los dulces? ¿O llevarse a uno de sus hermanos? Si su padre no se daba cuenta podría atacarles de improviso. Ella aún no tenía varita… ¿Qué podría hacer?

Decidió mantenerlo vigilado por lo que quedaba de recorrido y se pegó a sus hermanos para protegerlos en caso de ataque. Sage y Rowan le miraron como bicho raro cuando la sentían muy protectora pero la ignoraron por conseguir más dulces.

Estaban a un par de casas de la suya cuando ya no lo encontró. Normalmente estaba cerca de su padre pero ahora ya no. Le buscó con la mirada y vio a los padres de todos los demás, unos disfrazados de hombres lobo, otros de dinosaurio, pero no al fantasma.
Entonces sintió un calosfrío en la nuca y miró detrás de ella, el fantasma estaba parado sin moverse y le miraba fijamente. Asustada, retrocedió un par de pasos, la persona bajo el disfraz se acercó de nuevo.

Willow no sabía si echarse a llorar gritándole a su padre por ayuda o atacar, la valentía aflorando por su piel era solo equivalente al miedo que sentía colarse a su interior. La escena era curiosa, dos fantasmas, uno grande y uno pequeño, mirándose el uno al otro. Severus enarcó ambas cejas al verlos.

El mayor se movió primero y una mano salió de entre la tela. Willow saltó en su lugar y miró asustada al fantasma. Unos ojos verdes le devolvieron la mirada y ella sintió un cosquilleo en el estómago, ella conocía esos ojos.

—¡Boo! —Dijo entonces a la voz tan amada que había estado esperando por días, tanto como si hubieran sido años.
—¡Eres tú! —Chilló y se abalanzó sobre el fantasma mayor, abrazándolo y haciéndose un enredo. Rowan, Sage y Severus les miraban sin entender lo que sucedía. Al menos hasta que las sábanas cayeron y solo quedaron Willow y Harry, abrazándose como si la vida se les fuera en ello. Los mellizos chillaron también y corrieron hacia ellos, en la cuadra, todos les miraban curiosos.
El azabache besó las mejillas de sus hijos una y otra vez sin parar mientras los apretujaba en un abrazo.
—Por Merlín, les extrañe tanto —Dijo felizmente.
—¡Pensamos que nunca volverías! —Exteriorizó entonces Willow, con lagrimitas en los ojos. Harry se asustó de su llanto.
—¿Qué? ¿Por qué pensabas eso, mi amor?

Y la niña se largó a llorar con Severus, que la abrazó y miró a Harry como si lo culpara. Rowan y Sage se encogieron de hombros cuando les interrogó con la mirada y el pocionista le hizo señas para que entraran a la casa. Ya dentro, Willow estaba más tranquila pero aún llorosa. Harry se acuclilló frente a ella.

—Cariño, solo me fui por dos semanas…
—¡Pero pensé que ya no nos querías! —Le dijo ella reanudando su llanto.
—¿Por qué? ¿Qué te hizo pensar eso?
—Porque el día antes de que te fueras, yo quería dormir contigo, estaba tan triste porque te marchabas. Así que fui a su habitación —Dio un pequeño hipido y miró a Severus y Harry como la viva imagen de la preocupación—. ¡Y estaban peleando!
—¿Peleando? —Repitió Severus ahora tan confundido como Harry, pensando que su hija tal vez había escuchado la discusión del desacuerdo del pocionista a que Harry se marchara a ese seminario para aurores que duraba dos malditas semanas. Recordaba la tristeza que se había instalado en toda la casa cuando partió.
—Sí, se golpeaban y papá Harry se quejaba porque le dolía —Explicó Willow—. Te decía que no le pegaras tan fuerte pero no hacías caso.

Entonces todo cobró sentido y pasaron dos cosas. La primera fue que Harry y Severus enrojecieron como dos saludables tomates. La segunda, Rowan y Sage se lanzaron a Severus con un grito de guerra para pegarle con las calabazas de plástico mientras chillaban «¿Por qué le pegaste a papá Harry?»

—Y pensé que te ibas para siempre —Terminó Willow entre hipidos y voz temblorosa.

Avergonzado, Harry boqueó como un pez varias veces, recordar aquella ocasión no era bueno después de dos semanas de abstinencia. Miró a Severus, que carraspeó y tomó el control de la situación.

—Eso no es así, cariño —Le explicó suavemente—. Entendiste mal lo que sucedía. Papá Harry y yo no peleábamos, estábamos…
—Jugando —Completó Harry—. Jugábamos a golpearnos, ya sabes, no era de verdad.

Severus le lanzó una mirada y ambos pasaron saliva mientras esperaban a que su hija se secara las lágrimas y respondía. Fueron segundos de suma importancia. Jamás se olvidarían de insonorizar la habitación de nuevo.

—¿Entonces no te irás? —Murmuró Willow.
—Claro que no cariño, solo fui a un viaje de trabajo. Aunque les extrañe tanto que no creo volver a irme nunca más.

Su niña le abrazó entonces y las preocupaciones se disiparon como humo en el aire. Los mellizos le dieron palmaditas a su hermana mayor y luego todos se sentaron en la sala para ordenar y repartir el botín de dulces que habían colectado ese día.
Después de la lucha campal que era bañar a los mellizos, la historia para dormir y haberlos arropado, ambos se quedaron parados en su habitación matrimonial y se desinflaron en un gran suspiro.

—¡Oh, Merlín! —Exclamó Harry dramáticamente—. Eso estuvo tan cerca… ¿cómo haremos para explicarle cuando al fin lo comprenda? ¡Tendrá esa imagen en su mente para siempre! —Entonces hizo una mueca de asco—. Aún recuerdo cuando escuche a la tía Petunia gritándole y gimiéndole al tío Vernon que…
—Cállese, Potter —Intervino Severus, bloqueando aquella imagen y sentándose en la cama—. No es necesario que me traumatice a mí también.
—Lo siento —Dijo y le miró. Entonces se dio cuenta de que realmente ni lo había saludado. Pensó en todas aquellas ocasiones en las que volvía a un apartamento vacío antes de enamorarse y casarse con aquel hombre, lo solitario que era ser recibido por el silencio. Era la primera vez que volvía a casa de un largo viaje y realmente le estaban esperando. Un anhelo bastante grande se apoderó de su corazón—. ¿Sev…?

El susodicho le miró interrogante.

—Estoy de vuelta —Le dijo con la emoción de aquellas palabras reflejada en sus ojos verdes. Severus esbozó una sonrisa suave.
—Bienvenido a casa, Harry.

Sonrió ampliamente y se lanzó a sus brazos, besándole como si no lo hubiera hecho en una eternidad. El hombre no se quejó en absoluto, después de todo no habían tenido a tres hermosos hijos si Harry no fuera siempre tan amoroso. Se dieron una ducha juntos y, luego de hacer el amor en la tina —con todo bien insonorizado, por supuesto—, se recostaron en la cama para dormir.
Harry acarició el pecho de Severus y suspiró de felicidad.

Poco antes de la media noche la puerta de su habitación se abrió y Severus, que tenía un sueño ligero, escuchó cuchicheos y abrió un solo ojo. En la puerta, sus mellizos les estaban mirando. Sage tenía puesto de nuevo el vestido y Rowan la capa.

—¿Ves? —Le susurró el niño a la niña—. Te dije que no se iría de nuevo. No tenías por qué tener miedo.
—Cállate —Murmuró ella con un puchero.

Entonces entendió que Willow no era la única que tenía tanto temor a que Harry les dejara y pensó que a él también le daría miedo tal cosa, amaba demasiado al ojiverde como para vivir sin él.
—Creo que deberían estar en la cama —Les dijo Severus en un susurro y ambos saltaron en su lugar. Sage dio un pequeño chillido que no llegó a despertar a Harry y Rowan se escondió. Severus se levantó con cuidado, cuidando de no despertar a su pareja, cuyos cabellos rebeldes estaban desperdigados por la almohada. Sonrió, pensando fugazmente en la forma en que se habían reencontrado. Se acercó a sus hijos y les tomó de las manitas.
—A dormir traviesos. Halloween ya ha terminado oficialmente.
—Sage temía que papá Harry se fuera de nuevo —Confesó Rowan porque a Severus no le guardaba secretos, su padre sabía todo sobre él.

Sage bajó la cabeza enfurruñada y le miró con la palabra “traidor” en sus ojos verdosos. A él no le importo mucho.

—Él no se irá de nuestro lado —Les dijo el pocionista y colocó a ambos en sus camas. Besó las pequeñas frentes y acarició sus lacios cabellos—. Les ama tanto que ni siquiera quiere ir a trabajar todos los días.
—¿Y por qué no se queda? La niñera no es divertida —Preguntó Sage.
—Se lo propondré en la mañana —Prometió—. Ahora a dormir.

Los mellizos se acurrucaron y Severus se dirigió a la cama de Willow, donde esta dormía tranquila y apaciblemente. Besó su frente también y acarició el cabello rebelde tan parecido al de su otro padre. Se paró en la puerta y les observó dormir, sintiéndose satisfecho de su vida no por primera vez desde que Harry había llegado para quedarse.

Al llegar con su esposo, se recostó de nuevo a su lado y automáticamente este volvió a abrazarle. Había extrañado el calor que su cuerpo desprendía y le rodeó con los brazos.

—Tal parece que nadie es feliz si tú no estás.
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MensajeTema: Re: No hay "Feliz Halloween" sin ti   No hay "Feliz Halloween" sin ti I_icon_minitimeVie Oct 30, 2015 4:46 pm

Pedir dulces ¿? ¡¡para que si tengo un fic como este!! Pobres chicos pesaron que Harry no volvería (y yo me sumo a ellos) aunque jajajaja Severus va a tener que explicar bastante a Willow cuando crezca y entienda que paso en ese cuarto muajajaja Hermoso fic, la verdad me gusto muchisimo jajaja esos tres niños son muy tiernos Smile

PD: la imagen de Petunia y Vernon no la queria,,, en serio traumaaaaaaaaaaaaa :p
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MensajeTema: Re: No hay "Feliz Halloween" sin ti   No hay "Feliz Halloween" sin ti I_icon_minitimeLun Nov 30, 2015 9:28 am

Buehh, creo que en vez de traumarme por el Harry-Fantasma, fue con la imagen mental de Petunia y Vernon... No podré dormir hoy Q.Q!

Pobres niños, mira que Severus y Harry no tuvieron ni la decencia de Insonorizar la habitación. Pero me reí mucho con sus reacciones xD

Me encantó, espero leer más fics como este.
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MensajeTema: Re: No hay "Feliz Halloween" sin ti   No hay "Feliz Halloween" sin ti I_icon_minitimeMiér Dic 09, 2015 11:11 am

Me ha encantado maravillosa historia de la familia Snape Potter

Casi lloro pensando que Harry y Severus se habían dejado que bueno que solo fue un malentendido jajja un muy divertido malentendido jajajajjajaja.

Que bueno que ya no continuo con la linea de recuerdo de la tía Petunia porque todos quedaríamos traumatizados jjaja.

Esperemos que Harry reduzca sus horas de trabajo para que pase mas tiempo con los niños y con Sev.

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MensajeTema: Re: No hay "Feliz Halloween" sin ti   No hay "Feliz Halloween" sin ti I_icon_minitime

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