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 Mi deseo (Respuesta al reto libre del DIS 2013) Final

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Majo-san
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MensajeTema: Mi deseo (Respuesta al reto libre del DIS 2013) Final   Mar Oct 29, 2013 10:10 pm

Epílogo


La noticia de que Severus Snape, magnate de una de las empresas más grandes de Inglaterra tuviese pareja, revolucionó los medios. Las revistas rosas y programas televisados de farándula, no hacían más que hablar de Severus y la gran interrogante ¿Quién era Harry Potter? ¿De dónde viene? ¿Qué enfermedad padece que no puede salir de casa?

Algunos estipularon que se trataba de un casa fortuna que se estaba aprovechando del, en palabras de unos pocos, poco agraciado magnate. Otros, sin embargo, barajaban la teoría de que Severus tenía sometido a Harry y que seguramente lo tenía a su lado a bese de chantajes.

Severus por su parte estaban viviendo la mejor época de su vida,  se había terminado por trasladar a la mansión Snape, porque ya no podía estar lejos de Harry. Había decidido “presentarlo a la sociedad”, algo que se llevó a cabo en una fiesta en la misma mansión en donde Harry brilló y encandiló a los presentes.

Harry estaba dividido entre sus dos mundos. Por un lado amaba con el alma a Severus, pero como ser de luz, también se regía por las leyes de la naturaleza, su vida se limitaba  a la existencia de Severus, pues fue el mismo quien le creo, pero sabía que Severus quería dejar una marca en el mundo, algo que fuera más allá de su relación, por eso estaba ahí, en la habitación de ambos, para plantearle una idea que estaba rondándole en la cabeza.

-Quiero hablarte de algo, Severus –le dijo en medio de los besos que su amante repartía en su cuello, abrazándolo contra su cuerpo bajo las sabanas.

-¿Tiene que ser ahora? –preguntó viendo la hora, pasaban de las diez de la noche y mañana, para su desgracia, tendría que trabajar.

-Es algo importante –respondió.

-Bien, pues dime –dijo viendo cómo se volteaba para quedar cara a cara.

-¿Qué piensas de los niños? –preguntó mirando sus ojos con detenimiento, sintiendo en su cuerpo la inseguridad que emitía el de Severus- No sé si entendiste mi pregunta, pero quiero que me escuches bien ¿Quieres tener hijos, Severus?

Severus lo pensó detenidamente, mirando los ojos verdes de Harry, pensando en su pregunta y queriendo ahondar mas en sus pensamientos, no tenía la ventaja que tenía su pareja al sentir sus emociones. Harry se lo había dicho, podía sentir cada vez que lo necesitaba, lo sintió cuando se fue al extranjero y lo llamaba en sus pensamientos, por eso tenía que hacer funcionar su cerebro, tomar palabra por palabra la pregunta de Harry, pero por sobre todo, hilvanarla con las habilidades que día a día le mostraba su amante.

Hijos, claro que siempre quiso tener hijos, fue un niño que vivió dentro de la burbuja burocrática en que lo mantuvieron sus padres, por eso ahora quería cambiar eso, quería tener hijos a los cuales criar, a los cuales ver crecer y ser felices, pero por sobre todo, amaba a Harry y no lo pondría por sobre nada ni nadie.

Eso fue lo que le dio la respuesta, Harry sabía que era lo más importante de su vida, por eso en su mente tenía que haber algo importante y eso tenía que ver con los hijos.

-¿Qué propones? –preguntó viéndolo a los ojos.

-¿Quieres tener hijos, Severus? –contra preguntó, sintiendo, ya no sólo en las sensaciones de Severus, sino que también en su piel. Cada fibra en el cuerpo de su pareja se erizaba.

-Quiero –respondió de manera sincera, sin una pisca de cuestionamiento.

-Quiero que cumplas tu sueño…

-No pondré a un niño por sobre lo que siento por ti –le cortó antes de continuar.

-Severus…

-No. Si estar a tu lado significa el no tener descendencia…

-Te amo tanto –le dijo sonriendo y besándolo, siendo correspondido inmediatamente-. Si te pregunto es porque tengo una solucionar a ello.

-¿Ah sí?

-Sí, quiero que tengas un hijo, tu corazón lo anhela, quiero que seas feliz y vivas todos tus sueños.

-Contigo me basta

-Lo sé, pero es importante para mí.

Severus son podía apartar la mirada de esos ojos que le miraban con tanto cariño y entrega.

-Dime que tienes en mente –dijo casi hipnotizado.

-Yo tendré a tu hijo, porque sé que no lo quieres de otra manera –le dijo atento a los cambios en las facciones del rostro de su amado- será parte de mí, de tu luz en mí. Se creará de mi magia y energía, será como yo en todo sentido, te amará desde el momento en que nazca y seguirá a tu lado para brindarte todo el orgullo que quieras depositar en él.

Severus estaba atónito, tenía la oportunidad de hacer las cosas que siempre quiso. Ese ser hermoso y lleno de vida le daba solución a todo lo que quería.

-Dime que puedes hacerlo.

-Puedo –le dijo antes de recibir el beso de Severus, que entre caricias le repetía cuento le amaba, le decía lo feliz que estaba de estar a su lado, lo mucho que manaría a su hijo o hija, pero sor sobre todo, se dedicó a adorar ese cuerpo que tanto le daba.

Los meses pasaron y la energía de Harry estaba completamente restaurada, era casi un embarazo, por seis meses Severus le hiso el amor cada noche, le adoró y besó, llenó su cuerpo de amor y energía. La energía para crear un nuevo ser de luz.

En la mansión Snape recibieron la noticia de que adoptarían un bebé, que los trámites estaban casi listos y que llegaría en pocos días. Que un hombre tuviera un hijo era imposible para un ser humano, por eso no podían decir que quien llevaba al niño en su cuerpo era Harry.

Severus se divertía en las noches. Algunas veces pidió la autorización a Harry para cambiar su apariencia y concentrado cambiaba su vientre plano a uno hinchado como el de una embarazada para poder tener la fantasía de ver a Harry con un niño de verdad.

Hasta que el ciclo estuvo completo. Severus le dio el día libre a la servidumbre, a todos, les dijo que quería la casa para ellos solos completamente el día que irían por su bebé, pues era algo íntimo y sólo de ellos, querían vivirlo en pareja, en familia, sólo ellos, ya después podrían conocer a la criatura.

Cuando la casa estuvo vacía Harry se sentó en el jardín, cerca del estanque en donde apareció frente  a Severus por primera vez. Los pájaros cantaban, la brisa soplaba suave y calma. El agua se mecía con elegancia de lado a lado. La naturaleza estaba en completa armonía.

Severus lo veía desde unos metros más alejado, esto lo tenía que hacer sólo Harry, pero estaba maravillado con todo lo que estaba pasando. Se sentía pleno por completo.

Harry cerró sus ojos sentado en posición de loto. Su vientre estaba plano, su cuerpo comenzaba a brillar poco a poco y la tierra tembló.

Severus sintió el temblor queriendo acercarse a Harry para protegerlo, pero su cuerpo no se movió. Sólo podía ver a su pareja ahí, inhiesto sin mirar a nadie ni nada, brillando como una estrella y cautivándolo. Se sujetó de un árbol a su lado y vio como frente  a Harry una nueva estrella empezaba a brillar, una estrellita salida desde el cuerpo de su Harry.

La tierra dejó de temblar y los pájaros pudieron volver a moverse y volar lejos. El aire, que en un momento se volvió denso, volvía a ser limpio y fluido.

Harry abrió los ojos, sin sentir el dolor en los parpados que cualquier sentiría al recibir un brillo de frente. Estiró los brazos  y sus manos alcanzaron una masa sólida. La luz empezó a desaparecer y la “estrellita” por fin tomó forma.

Severus pudo por fin enfocar sus ojos en Harry y su hijo. Su cuerpo pudo moverse por fin y se acercó con premura. Sus manos temblaban al llegar junto a Harry que arrullaba al bebé. Lo vio frágil, de piel rosada y cabellos negros, su faz era calma, tranquila y pacífica. Tenía las manos pequeñitas y cerradas en puño, su cuerpecito desnudo no se estremecía de frio pues el calor que emanaba del cuerpo de su “madre” le mantenía confortable.

-Es hermoso –dijo tocando la mejilla del bebé que dormía entre los brazos de Harry.

-Tómalo –le dijo dejando al bebé en sus brazos.

Severus por fin pudo tener a su hijo en brazos, su calor y sentirlo respirar. Era parte de él, parte de Harry y de la naturaleza. Era simplemente perfecto.

-Se llamara Briza –decretó. Fue el momento en el que el bebé abrió sus ojos e hizo sonreír a su padre-. Sus ojos serán verdes como los tuyos que tanto amo –dijo mirando a Harry quien sonrió y se dejó abrazar.

El tiempo pasaría, Severus viviría en familia, su hijo, que estaba unido a él, podría dejar la casa en el momento que él quisiera, pues llevaba la energía de su padre.

Harry le explicó que  Briza era un hibrido entre humano y ser de luz, algo que existía en todas partes del mundo, por que no era el único ser de luz que existía, eran muchos, caminaban por las casas, o se aferraban a  las casas de quienes les invocaron.

Severus le preguntó qué pasaría con Briza al momento que él muriera. Harry le dijo que una parte de briza moriría irremediablemente, quizás sufriría en su adultez alguna enfermedad como Autismo o Alzheimer, que le llamarían loco por soñar despierto, pero que lo prepararían para eso, lo criarían para ser alguien amado, que al momento de su partida tuviera alguien que le amara y le cuidara hasta el momento de su muerte.  Le dijo que si tenía algún hijo, ese hijo sería lo más cercano a un ángel, lo más hermoso que cabe en la tierra, alguien tan maravilloso que no sintiera odio sino solo amor. Le dijo que muchos le llamaban Síndrome de Down, sin saber que estaban en presencia de estrellas que llegaron para brillar en los corazones de quienes le conocieran.

Severus escuchó todo con atención y se maravilló con todo. Tenía un hermoso hijo a quien amaría, hasta el momento e su muerte, al igual que a Harry  quien en el momento de su muerte partiría con él, más allá de la vida… más allá de la muerta.


Fin
.

“En memoria de Lee-ann Won  Walles, la estrella de mi vida”

N/A: Antes de todo, lamento si el tema final afectó a alguien, pero viví de cerca lo que es tener una bebé con dicha “enfermedad”, fue mi hermana y siempre será nuestra estrella y ángel que nos dejó antes de tiempo, pero que fue lo más importante de mi vida por el corto tiempo que estuvo a nuestro lado.

Bien, fuera  de eso muchas gracias por leer y espero que de verdad le guste mi versión de un “amigo imaginario”

Un beso

Majo


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