La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 28 de Mayo

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Lizie CoBlack
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 28 de Mayo   Mar Mayo 28, 2013 10:43 pm

a) Título del fanfic: Won’t You Please Stay With Me?

b) Autora: XMizzfreestyleX

Traductora: Alisevv

c) Link a la historia: http://www.slasheaven.com/viewstory.php?sid=27963&index=1

d) Fragmento que deseen recordar del fanfic en cuestión.

“Harry estaba disfrutando mucho su visita a las habitaciones de Snape; tanto, de hecho, que jadeó asombrado cuando miró el reloj varias horas más tarde y se dio cuenta de la hora que era.

—Discúlpame, Severus, pero debo irme. ¡Son casi las cinco!

El hombre giró su atención hacia el viejo reloj que colgaba sobre la chimenea.

—Sí, lo son.

Harry se levantó.

—Trataré de regresar más tarde, si está bien para ti— seguía sin moverse de su posición, deseando secretamente que el hombre lo despidiera con un gesto cariñoso.

Pero Snape no se dio cuenta. Estaba demasiado ocupado tratando de pensar un modo de seguir teniendo a Harry por allí.

—Harry, ¿podrías acompañarme a observar el amanecer?

Harry estaba, por decirlo de alguna forma, un tanto sorprendido. Nunca supo que Snape fuera romántico.

—¿Estás seguro?

—Si no lo estuviera, no te lo pediría.

La mano del hombre tocó ligeramente su hombro mientras lo guiaba hacia la puerta. No fue sino hasta que Severus giró la perilla que Angelus despertó. Levantó su cabeza como un ángel y enfocó su visión para ajustarla a la tenue luz de la habitación. Cuando notó que Harry estaba cerca de la salida, Gorjeó. Snape se maldijo mentalmente mientras Angelus corría a toda prisa al lado del chico. No iba a lograr estar a solas con Harry como había esperado.

“Me pregunto qué clase de poción incluye pedazos de bebé de Dragón Siberiano de Sílice machacado”

—Severus, Angelus puede venir, ¿verdad?

—Siempre y cuando la vigiles.

Varios minutos más tarde, Severus estaba bullendo quedamente, deseando haber prohibido a Harry llevar el maldito dragón. El chico estaba abrazándola a ella, sosteniéndola a ella, casi había olvidado que él estaba allí.

“¡Esto es ridículo! ¡No puedo estar celoso de una bestia de cuatro patas!”

Ah, pero lo estaba.

Una vez que Angelus agotó finalmente a Harry, éste se inclinó contra un árbol, que estaba a unos diez pies de Snape. El profesor continuó observándolo con añoranza, hasta que decidió que era suficiente y debía recuperar la atención de su prometido.

—Sígueme; podemos observar mejor el amanecer desde el lago.

—Oh, pero Severus, estoy cansado.

Había esperado que el hombre lo ignorara, no que lo levantara en brazos como a un niño fatigado. Por un segundo, Harry colgó allí, completamente estupefacto y laxo como una muñeca, pero una vez que asimiló que Severus lo estaba cargando, colocó gentilmente los brazos alrededor de su cuello. Mentalmente, el maestro sonrió. Finalmente tenía a Harry por completo para si mismo.

Una vez que alcanzaron en lago, Snape lo colocó sobre una roca. Para ese momento, Angelus estaba buscando peces mientras Severus se sentaba al lado de Harry. Por un momento, sólo por un momento, la pareja permaneció tensa. Fue el mayor quien rompió la tensión, pasando su brazo alrededor de la cintura de su prometido, acercándolo más. Harry jadeó suavemente ante la repentina cercanía de Snape, y cerró los ojos cuando éste frotó su mejilla con su nariz. Nunca había imaginado que el hombre pudiera ser tan afectuoso. El rostro del maestro estaba increíblemente caliente, pero ni de cerca tanto como repentinamente se había puesto la cara de Harry.

—…Humm… Severus, pensaba que íbamos a observar el amanecer…

El otro no contestó, solo atrajo a Harry un poquito más cerca, hasta que tuvo la cabeza del chico descansando sobre su hombro. Desde este punto, Harry pudo ver el sol elevándose entremedio de dos montañas. Los rayos dorados de la mañana, caldearon a la pareja, mientras observaban la salida del sol en silencio. Fue Angelus quien interrumpió la paz cuando, finalmente, atrapó un pez y empezó a despedazarlo mientras lo lanzaba al aire. Harry trató de mirar hacia atrás para verla jugar, pero Severus lo evitó, acercándose más, manteniendo al chico relajado contra su pecho.

—¿Severus?

—Angelus está bien, no le prestes atención.

Harry alzó la ceja, escéptico. ¿Severus estaba celoso?

Varios minutos más tarde, el sol estaba mucho más alto en el cielo y Snape propuso:

—Vamos. Caminemos por el lago.

Manteniendo el brazo rodeando apretadamente la cintura de Harry, lo guió mientras caminaban alrededor del lago. Angelus los seguía, por supuesto, pero saltaba alrededor, intentando liberar toda su energía. Después de unos diez minutos caminando en silencio, comenzó a nevar ligeramente. Harry extendió su mano derecha y sonrió ante los copos que se derretían sobre su palma. Levantó la vista hacia su acompañante, esperando encontrar sus ojos, pero notó que el hombre estaba profundamente pensativo.

—¿Profesor?

Snape dejó de caminar y lo obligó a quedar frente a él.

—¿Dónde está el anillo que te regalé?

El joven metió la mano en el bolsillo y sacó el anillo. Su acompañante lo tomó, antes de pedir:

>>—Dame tu mano.

Harry así lo hizo y el mago deslizó el anillo en su dedo anular, mientras musitaba:

>>—Con este anillo, Harry James Potter, hago un voto de larga vida de lealtad, a ti y solamente a ti. Juro que lucharé por tu protección hasta el día que lance mi último suspiro. Te doy todo mi corazón, cuerpo y alma, que nadie ha demandado antes. Prometo hacer mi mayor esfuerzo para asegurar una vida larga y feliz junto a ti. Todo lo que pido a cambio— se inclinó y susurró en su oído—, es que seas mi esposo. Cásate conmigo.

Harry estaba tan abrumado con la felicidad recién descubierta, que ni cuenta se dio que se había lanzado en los brazos de Severus, sosteniéndolo como si fuera la única cosa que pudiera mantenerlo con vida.

—Sí— musitó suavemente, mientras se preguntaba en qué momento había comenzado a enamorarse de Severus.”



“—Usted es la última persona que quería ver hoy, Potter.

Harry bajó la cabeza mientras se encaminaban a las mazmorras.

>>Diré esto una vez más, Potter. Estoy de un humor de perros hoy. Si no coopera, no dudaré en infligir sobre su triste trasero una atroz cantidad de incomodidad.

¿Por qué no podía el Maestro de Pociones ser sencillamente directo y decir que iba a golpear su triste trasero hasta hacerlo pulpa si no hacía las cosas a su manera?

En todo caso, la imagen que surgía en la cabeza de Harry tenía al menos una parte agradable.

—Sí, señor.

Cuando llegaron a la mazmorra que fungía de aula, Snape se reclinó contra su escritorio, cruzando los brazos y mirando a Harry.

>>Malfoy comenzó— se defendió el chico rápidamente para romper la tensión en la habitación. No funcionó. Snape no hizo ni un movimiento para convenir con él—. ¿Puedo preguntar por qué tuvo un mal día?

El hombre no dijo nada.

>>Lamento si arruiné su semana— Harry bajó la cabeza.

—La vida sigue, Potter, con o sin usted.

El Gryffindor lo miró a través de sus lentes circulares y empezó:

—Respecto al contrato… yo…

El Profesor de Pociones analizó las delicadas facciones de Harry con extremo cuidado. El chico estaba intentando decir algo pues subía y bajaba la cabeza, se mordía los labios y sus ojos brillaban nerviosos. Snape comprendió que intentaba encontrar las palabras correctas. Después de todo, de un resbalón de los pies uno se puede recuperar rápidamente, pero de un resbalón de la lengua es posible que no se recobre jamás.

—Si ya lo firmó, puede dejarlo sobre mi escritorio. Si no, es mejor que lo haga.

Harry tomó su capa y, dudando, la sacó de las sombras. Entonces, lo miró con sus claros ojos.

—Ése es el asunto, señor…

Snape no captó en absoluto lo que Harry quería decir, pero no deseaba observarlo desenrollando el pergamino. Sentía que su corazón se aceleraba, sus piernas temblaban y el sudor fluía a través de sus poros. No quería esperar a averiguar si Harry había firmado el maldito certificado o no.

—Tengo otras cosas que atender, Potter. Cuando termine con esto, déjelo en mi escritorio— se levantó y empezó a caminar hacia la puerta. Sin embargo, antes que pudiera sobrepasar al chico, éste aferró su brazo, evitando que se siguiera moviendo.

—¡No voy a firmar! ¡No lo haré!— gritó, moviendo el certificado frente a sus ojos.

La mano de Snape atrapó precipitadamente su muñeca y bajó la mirada hasta su estudiante.

—¿Hacerse un corte con la hojilla es tan difícil para usted?

—Yo sólo pensaba…

—No, Potter. Pensó mal— espetó, mientras empujaba el brazo de Harry lejos de él.

—No puedo firmar el contrato, señor.

—¿Es tan incapaz?

—Escuche, lo lamento. De verdad, verdad, siento todo lo que hice.

—No tiene idea de lo que me hizo pasar. Me perdonará, Señor Potter, pero sus disculpas no remedian eso.

Harry miró su dedo y después al hombre.

—Habla completamente en serio cuando me dice que firme el contrato, ¿verdad?

—Yo he continuado, Potter. Quizás es tiempo que usted también lo haga.

Mierda. Ese hombre nunca olvidaba. Su mirada osciló entre los dos ojos de marta cibelina del profesor.

—¿Ella es quien me va a reemplazar?

Atrapado con la guardia baja, Snape se inclinó, alejándose de Harry.

—¿De qué habla?

—Esa chica… Grace Gale… ¿Va a elegirla en mi lugar?

—Ése no es su problema…

—¿Por qué se parece a mí?

Snape se quedó sin palabras. Simplemente, respiró profundamente y luego declaro, con una muy calmada y controlada voz:

—Potter… Harry… Por favor, vete.

—Ella se parece a mí, señor. ¡Podría pasar por mi hermana mayor! ¡Usted debe sentir algo por mí si fue y consiguió alguien que físicamente le recuerda a mí!

Era cierto. Snape no lo había olvidado y no deseaba hacerlo tan repentinamente. Necesitaba llenar la sangrante herida de su corazón, pero nadie esperaba que Harry pudiera curarlo. Pronto encontró que estaba buscando, deliberada y desesperadamente, entre cientos de carpetas, una mujer que pudiera, aunque fuera remotamente, parecerse a Harry, de quien había terminado tan inesperadamente enamorado.

Cuando se cruzó con la fotografía de Gale, no pudo ignorarla. Se parecía tanto a Harry que dolía. Puede que se estuviera mintiendo a si mismo, y definitivamente a ella, pero si con eso lograba apaciguar el dolor de su corazón, entonces que así fuera.

—Siempre tan engreído. Es demasiado parecido a su padre.

—¡Al menos no voy por ahí tratando de encontrar alguien que se parezca a mi ex! ¿Cómo piensa que se sentiría ella si lo supiera?

—Ése no es asunto suyo.

—¡Sí lo es!— Harry caminó hacia delante, pero Snape retrocedió—. Ella es un obstáculo entre nosotros.

—¡Usted me tuvo, Potter! ¡Me tuvo y no me quiso!

—¡Estaba asustado! ¡No sabía que haría si Voldemort descubría lo nuestro! ¡No podría vivir conmigo mismo si lo atrapara y lo usara para controlarme!

Harry miraba profundamente en los ojos de su amado Profesor de Pociones, quien a su vez permanecía hechizado por los ojos verdes. Momentos después, Harry sintió la sensación desagradablemente familiar. Su mente, abierta y vulnerable, estaba siendo probada por su profesor.

>>Snape…

No trató de luchar. Permitió que el otro vagara libremente por su mente. No tenía nada que ocultar.

Segundos más tarde, el hombre rompió el contacto visual. Luego, cerró los ojos y apartó la mirada de Harry. Seguramente, había tropezado con cierta fantasía.

>>¿Qué vio?

—Su incontenible lujuria.

Snape cruzó los brazos. Más allá de lo dicho, no parecía querer profundizar sobre la imagen encontrada en su memoria, la de Harry masturbándose.

El joven pudo sentir que sus mejillas ardían.

—No pude evitarlo… Te deseaba tanto.

—Ahórreme los comentarios.

El corazón de Harry latía anormalmente rápido, su temperatura estaba subiendo sin parar y todavía no había conseguido que el hombre reconsiderara. Se paró frente a Snape y, a pesar de las advertencias que el profesor le había dado al principio, lo aferró por los hombros y presionó su cuerpo, más pequeño, contra el de su Profesor.

—Libéreme en este instante— amenazó en el oído del Gryffindor, a través de sus dientes apretados.

—Yo deseo esto, señor. Lo quiero y… quiero que seamos un ‘nosotros’.

—Potter, no puede expulsar a la gente de su vida y momentos después llamarla de vuelta.

—Cometí un error. Lo lamento. No volverá a pasar.

Snape lo empujó con rudeza para apartarlo antes de decir:

—¡Eso es seguro porque no le daré los elementos necesarios para invertir en un fraude tan insensible!

Harry no podía culparlo por estar tan furioso y desconfiado con él. No estaría en sus cabales si se entregara a Harry sin rechistar. Había un obstáculo más en el camino para que Snape regresara con él.

>>Usted me dijo, Potter, que estaba seguro de no querer nada con su Profesor de Pociones, ¿me equivoco?

Harry se mordió la lengua.

>>¿Me equivoco, Potter?

—No, señor.

—Exacto. Ahora, fuera.

En lugar de obedecer, el joven caminó hacia delante.

>>¡Márchese!

—¡No!

Snape tomó su varita pero Harry, imaginando que el hombre podría bloquear cualquier hechizo que intentara mandarle, saltó sobre él. La varita del mayor voló al otro extremo de la habitación, y de manera muy similar a aquella vez que quedó desarmado en presencia de James y Sirius, Snape se sintió completamente indefenso.

—¡Se está pasando de la raya, Potter!

—En realidad, señor, creo que estoy justo donde debo estar.

Aferró los brazos del Profesor y descansó su cabeza en el recodo de su cuello, inhalando profundamente su esencia, disfrutando su calidez. Con Harry tan cerca, Snape no pudo evitar hacer lo mismo. Estabilizó sus brazos, cerró los ojos, y encontró que la única y anhelada esencia del joven tenía un efecto alarmantemente tranquilizador sobre él. Estaba aterrado. Quería alejarlo, pero su cuerpo no escuchaba razones. Sus brazos caídos a sus costados se aflojaron bajo el apretado agarre del Gryffindor. Estaba perdiendo la batalla, si es que no la tenía ya perdida.

Cuando Harry se alejó para mirarlo, encontró que su muy amado prometido había apartado la vista de él y estaba mirando el piso.

>>¿Profesor?

—¿Cuántas veces tendré que decírselo para que esté satisfecho?

—Profesor… Severus… yo…

—No te lo preguntaré de nuevo, Harry— cubrió el rostro del joven con sus manos y lo miró a los ojos.

Harry jadeó y permaneció inmóvil, aguardando a que el hombre finalizara.

>>Harry Potter, ¿te quedarías conmigo, por favor?— Snape nunca pensó que volvería a repetir tales palabras al Niño-Que-Vivió. Cuando había dicho ‘adiós’ a Harry, pensó que no lo volvería a ver cerca y tendría que buscarse otro pretendiente. Olvidar el amor. Nunca pensó que sería bendecido con tal fortuna.

Pero mientras Harry se adelantaba a besarlo, el hombre descubrió que quizás, sólo quizás, él no estaba condenado a morir sin sentir el amor de otra persona….


e) Razones por las que recuerdan ese fragmento en especial.

Para empezar escogí estas dos partes porque para mí marcaron un antes y un después en la relación de nuestra parejita, la primera parte realza el valor del amor y el romanticismo, no se me encanto la propuesta de matrimonio de Sev y también sus celos por el dragón. La segunda es como luchar por el amor que se te escapa de las manos y salir vencedor.

Esta es una traducción que me encanto muchísimo, habla también del matrimonio forzado solo que esta vez la actitud de Harry, si bien en un inicio no me pareció muy buena y algunas partes me arto por insensato, me encanto que se rindiera al amor que Sev le profesaba. Me enamore de Sev porque aunque no mostraba sus sentimientos tan abiertamente, la autora supo reflejarlos de una manera muy romántica. Excelente historia.
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