La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 24 de Mayo

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Lizie CoBlack
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 24 de Mayo   Vie Mayo 24, 2013 10:29 pm

a) Título del fanfic: Amor Gitano

b) Autora:
Valethsnape

c) Link a la historia:

http://www.slasheaven.com/viewstory.php?sid=37654&index=1

d) Fragmento que deseen recordar del fanfic en cuestión.

“Estaba llena de colorido y canto, siempre le habían gustado las fiestas y se sentía especialmente atraído por las celebraciones que recién comenzaban. La música Flamenca de pronto se hizo más alegre, atrayente e igualmente misteriosa como lo era todo lo que se mostraba frente él; inevitablemente no solo sus sentidos se sintieron cautivados por la música sino que su corazón se detuvo en el instante que fijó la vista en el responsable de tal cambio.


Sirius volvió a detenerse esta vez por causa de Severus quien estaba paralizado con sus mirada fija al frente, tan serio y adusto como siempre; sin embargo, la fascinación que reconoció en sus ojos solo la había visto en sí mismo cada mañana cuando se veía al espejo y era el momento que Draco siempre elegía para colgarse de su cuello y darle los buenos días. Sorprendido, también fijó su vista el frente esperando encontrar la razón.


Severus se olvidó que necesitaba respirar y sólo hasta que fue verdaderamente necesario exhaló profundamente sin dejar de mantener su mirada en el gitano que danzaba en la acera de al frente.


¿Cuánta magia podía trasmitirse en sólo un momento?



No era que la vestimenta de aquel gitano fuera estrafalaria porque al contrario, era bastante humilde; tampoco se debía al alboroto que producían los cantantes o al grupo de familiares que habían decidido unirse al muchacho zapateando a su lado.


Todo se trataba de ese gitano, de los sentimientos que se acumulaban en su corazón con ese baile y de las sonrisas que distinguía desde esa esquina poco iluminada; eran tan fuertes cada uno de ellos que el mundo quedaba eclipsado para él. Solo existía esa felicidad y la danza.


Era el corazón de ese gitano que se impregnaba en cada movimiento; tácitamente todos lo disfrutaban por la misma razón: el gitano sonreía y lograba que todos amaran ese baile por verle tan pleno y feliz. En ese instante, la vida mísera y poco digna de los gitanos podía ser puesta tan en alto por los simples pasos de un muchacho que inspiraba a los demás a no conformarse con danzar entre las sombras sino hacerles saber a los demás cuan buenos podían ser con su amado Flamenco y que debía ser bailado entre grandes multitudes.


Solo hacía falta un poco de disposición para ver que hasta el lado más marginado de una sociedad podía brillar en un momento inesperado ante el mundo, mostrando que en ese lugar también se podía encontrar el amor.


Fue en ese momento que deseó ser un gitano y poder bailar a su lado, esperando tener un poco de su gracia.


Pero la música repentinamente se detuvo y la magia se perdió con ello. Los pasos del muchacho se detuvieron ante el griterío de varias damas, que le ordenaban ir a la cama y dejar de armar jaleo. El gitano no dijo nada, sólo obedeció.


Aunque la música volvió a sonar, Severus no pudo sentir la misma magia e hipnosis por los gitanos que continuaron danzando y sin poder explicárselo a sí mismo o a Sirius quien permanecía callado observándole, recuperó la movilidad y siguió su camino a casa sin mediar palabra."



"Aunque lo hubiese deseado, no pudo conciliar el sueño esa noche. Cada vez que lograba que sus parpados se cerrasen veía el gitano danzando, esta vez sin nadie a su alrededor: solo bailaba para sus ojos.


El deseo de volverle a ver a cada momento se hacía más grande y no había ningún pensamiento que pudiera opacarlo.


Severus tomó una resolución muy en la madrugada cuando era obvio que ya no podría descansar esa noche; debía volver a esa plaza, observarle y si era posible, conocerle porque no podía permitirse sentirse tan impactado por un extraño, alguien con quien jamás había cruzado una palabra. Esperaba poder atreverse.


Al encontrarse en la misma esquina de hace pocas horas, notó que la noche apenas se despedía y el frio era implacable. La plaza estaba desolada, porque los gitanos aún dormían; fue cuando supo que se estaba comportando como un imbécil. ¿Por qué no había podido dormir en toda la noche? ¿Por qué había regresado a ver a ese chiquillo insignificante? ¿Qué rayos le estaba pasando?


Pero todas y cada una de esas preguntas se respondieron por sí solas, cuando volvió a verle con las mismas ropas sencillas de anoche, el cabello negro muy revuelto y los increíbles ojos verdes brillando en todo su esplendor frente a él.

...

—Tiene una línea de la vida larga y fuerte lo que me dice que es un hombre muy seguro de sí mismo —Severus poco prestaba atención, porque estaba concentrado en los toques que hacía el muchacho en sus manos, le gustaba analizar cada uno de sus movimientos, pero sentía verdadera fascinación por el modo en que le miraban los increíbles ojos verdes—, como es profunda y roja, usted es un apasionado y seductor. La línea del corazón por el contrario, es muy astillada lo cual dice que usted ha tenido muchos desengaños, pero después se une y es muy larga, tal vez está por conocer el amor si aún no lo ha hecho.

Severus desprendió el agarre y se permitió por un momento quitar los ojos del hermoso gitano, sus palabras parecían brillar de sinceridad, su voz era serena y pacífica, sonreía sin esfuerzos y tenía la confianza del que parecía acostumbrado a tratar con extraños, llevaba una vida diferente a la suya y aún así le hablaba del amor como si le hablara a un hermano.

Se volvió a colocar el guante y enfrentó nuevamente la hermosa mirada, esperando encontrar algo que le dijera que el gitano era un vil mentiroso, un ratero estafador que solo parecía encantador porque deseaba aprovecharse de él. Pero solo estaba allí mirándole como si se sintiera avergonzado porque sus palabras le habían causado ese repentino silencio.

—Gracias por la lectura —el gitanillo asintió, bajando la mirada al piso como si no supiera que esperar—, ¿cuánto debo pagarte?

—No, no lo haga, usted no parece complacido. —Harry no podía comprender a ese hombre, no parecía el tipo de personas que buscara saber su destino, pero tampoco se veía como un hombre que iba a un lugar como ese sin una buena razón.

—¿Me dijiste todo eso sólo para complacerme? —Cuestionó Severus con cierto tono de disgusto; no le agradaba sentirse timado.

—No, le dije la verdad; —Harry fijó su vista en los ojos negros. ¿Realmente eran negros? Porque a pesar de ser negros, nunca los había visto lucir tan apropiados para una persona, parecía que el color hubiera sido creado para un hombre como él. Lucían perfectos. —Pensé que le alegraría saberlo.




—Lo sé, pero quiero asegurarme que mañana podrás leerme las hojas del té. —Harry se quedo observándole sin saber que decir, no era muy intuitivo con gente desconocida pero algo le hacía pensar que el hombre no estaba allí por las lecturas. — Soy Severus Snape, ¿con quién tengo el gusto?

—Harry Potter. —Harry no sabía mucho de la cultura de los magos, pero sabía interpretar una presentación así; aceptó la mano que se extendía para él y sin poder guardárselo para sí le hizo saber al hombre—: usted no parece ser el tipo de hombre que cree en el destino.

—Y no creo, Harry.

El hombre se alejó dejándole con miles de preguntas en la mente y una extraña sensación de calidez en su pecho que deseaba que no se esfumara y fuera tan fuerte para perdurar hasta el día siguiente cuando volviera a verle.”




“Una vez que el cielo se oscureció, las ilusiones de Harry se hicieron pedazos. Ya era demasiado tarde para que el hombre apareciera, así que lo mejor era recoger las tazas, deshacer el hechizo de calefacción del té y olvidarse del deseo de volver a ver a Severus Snape; a pesar de que ante la idea, su garganta cerrara el paso del aire a sus pulmones y sus ojos se mostraran vidriosos.



—Me preocupas; has estado distraído y callado esta noche —el tono de voz de la chica era cauteloso pero tierno y cálido como siempre pero aún así Harry pudo percibir su preocupación—, no es habitual en ti.
Harry deseaba poder hablarle sobre su encuentro con el apuesto mago, pero estaba consciente de que Hermione no le entendería; ni siquiera sabía si podría confiárselo a Ron sin riesgo de ser delatado con su familia. Harry no confiaba en los magos y ningún gitano lo hacía, pero cuando estaba con Severus Snape se olvidaba que eran diferentes.

Aunque el mago de ojos oscuros era un desconocido, Harry anhelaba profundamente volver a verle y por más que el hombre no dijera mucho en sus encuentros, para el gitano era suficiente que mantuviera los ojos negros fijos en los suyos por un instante y eso le bastaría para saber que tendría la misma sensación indescriptible de la mañana anterior. Pero Severus Snape no había aparecido en todo el día; tal vez, solo debería olvidarlo.”




“Harry agradeció que la chica se fuera alejando. Hermione era demasiado astuta para su propio bien y de haberse visto obligado a seguir mintiendo habría sido fácilmente atrapado; quitando a la chica de su cabeza, se agachó con la intención de recoger las tazas cuando volvió a escuchar la voz de aquella mañana.

—Espero que no sea demasiado tarde, pero he visto difícil escapar antes de un compromiso laboral. —Severus estaba de pie junto al gitano; había estado largo rato cerca de allí observándole, hasta que se dio cuenta que estaba retrasado.

Harry levantó la cabeza y sonrió por instinto ante la alegría de saber que el hombre no había olvidado la cita; rápidamente borró la sonrisa de su cara pero no de sus ojos y juntó las palabras necesarias para responderle.

—Es tarde, pero… usted ya está aquí. —Harry se sentó sobre la manta y avivó la llama del té, antes de invitar el hombre a sentarse—. Por favor, siéntese para que pueda beber su té más tranquilo.

Severus había tenido que lidiar todo el día con un montón de viejos ineptos del Wizengamot y estaba agotado. Hasta finalizar la audiencia no se vio liberado de su responsabilidad como miembro de la junta, pero ahora, observando al hermoso joven que ofrecía sonrisas tímidas junto a su cautivadora mirada se le olvidaban todas sus anteriores preocupaciones y cualquier cansancio.

Severus recibió la taza de té que le ofrecía el muchacho y fue cuando recordó el motivo por el cual estaba allí. Se llevó la taza a los labios procurando beber lentamente.

—Hay mucha alegría en los alrededores, ¿celebran algo más que la noche de San Juan? —Severus no pudo evitar preguntarle y se sintió aliviado al ver que lejos de sentirse incómodo el gitano sonrió con cierta melancolía.

—Esta noche se va a realizar un compromiso y seguramente no pasará mucho tiempo para que se celebre el matrimonio. ¿Sabe algo sobre las tradiciones gitanas? —quiso saber Harry sin poder evitarlo; el hombre se veía culto, vestía y olía espléndidamente pero tal vez, al igual que la mayoría de los magos no conocía mucho de su cultura.

Severus apartó la taza de té de su boca y respondió con sencillez:

—Muy poco. He leído en algunos textos que los compromisos se realizan de forma hablada con los padres y patriarcas de la comunidad, también sé que para los matrimonios, los novios pueden elegir el rito por el cual quieren unir sus vidas. —Severus observó por un momento a Harry sin saber si lo próximo que diría iba a incomodarle, aunque seguramente no lo haría ya que eso formaba parte de sus costumbres.


>>—Algunos libros describen la boda y sus rituales, hay uno en especial que llamó mi atención, mencionaba que se celebra antes del la boda… la prueba del pañuelo(Cool ¿es real? —cuestionó Severus aún sin poder imaginar cómo cualquier mujer o hombre fértil podía someterse a algo semejante por voluntad propia.

—Es cierto. Es un ritual para comprobar la virginidad de la novia, ya que si una gitana o hombre fértil no es virgen, no puede casarse —Harry respondió con tal normalidad que Severus imaginó que lo había presenciado cientos de veces.

—Es un poco difícil de entender para nosotros los magos, que se sometan a esa prueba sin oponer resistencia. —Le hizo saber el hombre de ojos negros volviendo a su té.

—Es difícil, siempre hay temor. —Reconoció Harry, que había asistido con su madre a tres de esas pruebas y sabía cuan asustadas estaban a veces las chicas pero a la vez orgullosas—. He asistido a algunos rituales como asistente de la ajuntaora*.

>>—Los gitanos sienten mucha felicidad por un matrimonio aunque tengan un poco de miedo al pensar en la prueba del pañuelo. Se espera que para nosotros sea un orgullo demostrar cuanto respetamos nuestras tradiciones y generalmente los hombres lo toman como un gran honor y su esposa toma mayor valor. —Harry deseaba vivir la experiencia algún día; no para que un calé supiera cuan valioso era, sino porque era una tradición ancestral y deseaba en algún momento contarlo a sus hijos sin glorificarlo ni empequeñecerlo; decirles lo que significaba para un gitano, no para su esposo.

Severus había escuchado con atención y tratado de comprender lo importante de las costumbres para ellos y debía reconocer que le era difícil; aunque Harry hablaba de su familia como Severus lo haría de la suya propia, algunos conceptos le parecían inadmisibles. Empezó a comprender que algunos prejuicios habían calado en él sin querer, pero curiosamente ahora no cobraban importancia porque la compañía del gitanillo y conocerle era mucho más importante.

—¿Eres un fértil? —Cuestionó Severus esperando una confirmación, aunque para él era muy obvio—. Esa marca en tu frente la he visto a otro par de muchachos en la plaza, supongo que es la marca de fertilidad de tu familia gitana. —La lógica de Severus una vez más había demostrado ser brillante, porque el chico se llevó la mano a su cicatriz y sus mejillas se sonrojaron pecaminosamente.

—Sí, así es. —Reconoció Harry avergonzado; muy poca gente tenía la marca de fertilidad tan visible, antes acostumbraba a usar pañuelos en su frente para ocultarla pero después había aprendido aceptarlo.

—Así que esperas poder casarte pronto. —Insinuó Severus esperando que el jovencillo fuera abierto y sincero con su respuesta como hasta ahora. Severus volvió a llevar la taza a sus labios, aunque estaba prácticamente vacía.

Harry se removió, intentando dar una respuesta objetiva. No se trataba de que tuviera miedo al compromiso y a asumir responsabilidades, más bien era temor a nunca poder conocer el amor y si algo quería imitar, de la histérica Hermione, es que ella había logrado hallar a alguien a quien no se sentía obligada a querer y por lo tanto, todas las tradiciones eran solo un requisito más para vivir a su lado.

—Si eso deciden mis padres tendré que hacerlo, aunque… —La voz de Harry vaciló como sus pensamientos, pero el corazón le decía muy claro lo que anhelaba y lo expresó; Severus esperó esa respuesta conteniendo la respiración porque estaba convencido que el gitano iba a revelar sus verdaderos deseos.

>>— Me gustaría tener más tiempo y poder conocer a esa persona, no solo cumplir con las tradiciones. En nueve días cumplo mi mayoría de edad y estoy convencido de que mis padres querrán hablar conmigo al respecto. —Harry miró al hombre que estaba absorto observándole, asentía a cada palabra y le hacía sentir importante como si su vida valiera la pena ser escuchada. Algo avergonzado se percató que el hombre había vaciado la taza.

Llevó sus manos a las del hombre y tomó la taza sin prisas deseando prolongar el contacto, lo encontró tan apropiado que se sintió alarmado al pensar así de un mago.

—Creo que he hablado mucho de mí y usted no está aquí para escucharme relatar mi vida; lo siento mucho, señor. —Admitió Harry observando los gránulos que se acumularon en el fondo de la taza, haciendo formas circulares.

—Preferiría que me llamaras Severus. —El hombre de ojos negros no despegó la vista de su rostro mientras hizo la aclaratoria y la profundidad de esa mirada, la pasión impresa en ella no dejaban de asombrarle, porque era evidencia silenciosa de lo grande que era el hombre frente a él—. Te dije anteriormente que no creo en el destino y lo reitero por lo que si estoy aquí de nuevo es solo por ti.

El corazón de Harry amenazó con salirse de su pecho, sin recordar cómo se respiraba adecuadamente, preguntó casi de forma idiotizada.

—¿Por mi? —Clavó sus ojos verdes en el piso; estaba confundido y extrañamente halagado. Con tantas preguntas en la mente, Harry deseó saber la respuesta a la más simple de todas— ¿Por qué estaría aquí solo por mí? Yo no soy nadie importante.

Esta vez fue el turno de Severus de desviar la mirada sin poder comprenderse a sí mismo, nunca había actuado de forma tan impulsiva como ahora, jamás se había permitido ser controlado por las emociones, pero cuando estaba frente a Harry se olvidaba de quién era y quien había sido.

—Yo… —Fijó sus ojos negros en los esplendorosos verdes que sobresalían en la oscuridad de la plaza, en la sonrisa implícita en ellos y en la bondad que emanaban… Lo supo; no encontraría defecto alguno en ese gitano, no hallaría razón valedera para alejarse, ningún motivo por el cual debiera hacer distancia, nada sería lo suficiente feo, malo o lejano para evitar que sintiera como su corazón se paralizaba ante la sola mención de su nombre—. Estoy enamorado de ti y no hay nada en tu mundo o en el mío que me haga pensar que es algo malo.


La taza de té se deslizó de las manos de Harry hasta voltearse y caer sin quebrarse sobre la tela; los ojos negros le exigían una respuesta que curiosamente, no tendría tanto reparo en dar, sino hubiera un par de factores involucrados.

—Le conozco desde hace apenas dos días. —Señaló Harry impactado con los sentimientos de Severus y los suyos propios ¿eran apenas dos días? Le parecía que hubieran sido más.

—Estoy igual de impresionado; jamás en treinta y ocho años había dicho estas palabras a una persona y solo bastaron dos días conociéndote para decírtelas a ti. —Severus no dejaba de analizar las reacciones del gitano ante sus palabras, esperando encontrar una señal que le diera esperanza.

Harry volteó la taza de té, consciente de que la lectura ya no podría hacerse; prefería pensar en el té derramado que en la declaración realizada por el hombre que podría significar tantos problemas y luchas para ambos si se dejaban arrastrar por los sentimientos.

No sabía que decir ni que hacer, porque ni en sus sueños más remotos, y había tenido unos cuantos de esos, se imaginó siquiera en semejante situación.

Severus no sabía cómo interpretar el largo silencio, por lo que pidió:

—No tienes que decir más que lo que deseas y si eso es que me vaya y no regrese más, no dudes en pedirlo. —El tono de voz de Severus fue duro, no para hacer reaccionar a Harry sino a sí mismo, quien a lo mejor se estaba engañando, intentando crear historias de amor donde solo habían gentileza.

Harry levantó la mirada asustado, considerando la posibilidad y creyéndola imposible. Sintiéndose incapaz ante la idea de no volverle a ver en la vida.

—No…N-No puedes irte, yo, solo… —Harry intentaba poner en orden sus pensamientos pero le era difícil; miles de cosas acudían a su cabeza en ese instante—. Sé que no quiero que se vaya, pero no le conozco y no puedo simplemente olvidar todo lo que soy por un sentimiento que ni siquiera comprendo.

—Sí, entiendo. Alguno de los dos debía conservar la cordura en este momento —la voz del hombre al responder era conciliadora así que Harry se tranquilizó al ver que había entendido sus palabras a pesar del nerviosismo—, sin embargo, estoy dispuesto a sacrificar lo que sea con tal de que podamos conocernos porque desde hace dos días no existe un sueño ni una meta que desee realizar que no te incluya a ti… Es atemorizante saber que estás en un lugar de mi corazón que hasta ahora, yo desconocía.

—¿Cómo es esto posible? —Deseó saber Harry tan espantado como Severus con sus sentimientos, llevó la mano a su corazón que latía tan aprisa a causa de esas confesiones que le asustaban pero sabiendo que, nunca antes, se había sentido tan pleno y feliz.

—No tengo idea, pero no voy a ignorarlo —sentenció Severus; observando el gesto del gitanillo, se dio cuenta que no estaba solo en ello ya que el jovencito se sentía igual de asustado e impresionado por la forma violenta en que los sentimientos estaban surgiendo—. ¿Puedo regresar mañana sin tener que fingir que estoy interesado en una lectura de cartas?

—Nada me gustaría más. —Harry agachó la mirada y le hizo saber con cierta tristeza impregnada en la voz—. Aunque debes saber que mañana es nuestro último día en Londres. Debemos buscar un lugar donde realizar la boda de mi hermana y vivir los próximos meses ya que aquí no nos dejaran quedarnos, apenas si nos permiten estar estos días solo por las celebraciones.

—¿Si ofreciera el frondoso jardín de la casa de mis ancestros para la estancia de tu familia sería cordialmente rechazada? —Preguntó Severus, quien sentía amarga la idea de verse alejado de Harry, aunque si era necesario recorrería muchas distancias para estar un momento junto a él.

—Lo sería, ellos tendrían que estar muy desesperados para aceptar la solidaridad de un payo poco prejuicioso. No creen que ustedes conozcan la buena fe —Harry levantó la mirada hacia el cielo, sintiéndose desesperanzado.

—¿Payo? ¿Eso soy para tu familia? ¿Soy alguien tan distinto de ustedes? —Preguntó Severus sin poder evitarlo, había escuchado el término con anterioridad y sabía que era algo ofensivo.

—Lo siento, Severus; solo repito lo que he escuchado por años, no usaría esa palabra sin motivo. —Afirmó Harry algo avergonzado por haber olvidado que eran diferentes—. Somos diferentes… no debemos olvidarlo y creo que hace un momento yo lo he olvidado.

—No, Harry, nuestras culturas son diferentes, nuestros conocimientos y actitudes —Severus tenía la vista fija en Harry quien estaba apenado, mientras intentaba expresar su propia opinión ante lo que estaba ocurriendo entre ellos—, pero tú y yo somos humanos y amamos, en estas circunstancias solo existe la similitud de nuestros sentimientos. No somos tan diferentes, tú amas a tu familia y yo amo a la mía, aunque la mía incluya solo a un par de abuelos bien metiches y unos pocos amigos muy desvergonzados y la tuya sea obviamente enorme.

Harry no pudo evitar reír ante lo último aunque había mucha verdad en las palabras de Severus pero el mundo mágico no le vería de igual forma.

—¡Harry! ¡Harry James! —gritó una voz femenina desde una corta distancia cosa que llamó la atención del gitano y de Severus quienes se levantaron sobresaltados.

Era una mujer de cabellos rojos y ojos tan verdes como los de Harry así que Severus pudo adivinar rápidamente de quién se trataba.

>>— Ya es hora de cenar y tenemos que preparar la tienda para las conversaciones. —La mujer miró a Severus con desconfianza y sin preámbulo, interrogó a su hijo—. ¿Quién es este hombre?

Harry miró al mago de ojos negros debatiéndose entre la sinceridad y la mentira; no sabía que acción tomar pero Severus le facilitó la decisión presentándose a sí mismo.

—Severus Snape; un placer, señora Potter. —El tono galante y educado sorprendió a Lily quien aceptó el apretón de manos y esperó que el hombre explicara su presencia allí, era bastante tarde para que ésta se debiera a una lectura de té—. He venido con intenciones de pedirle permiso para pretender a su hijo.

Lily volteo a mirar a Harry tan rápido que Severus no tuvo duda que estaba muy impresionada por sus palabras.

—¡Harry James! ¿Esto es una broma? —La voz de Lily estaba llena de incredulidad, las delicadas facciones de la mujer se volvían severas y rudas ante su evidente molestia.

—No, mama; desearía que lo permitieran. —Harry miró a Severus con anhelo impreso en los ojos verdes y fue sincero—. Quiero conocerlo, deseo saber si lo que siento ahora no va cambiar y si cambiase, aceptaré cualquier decisión que tengan ustedes para mi vida.

Lily bufó, aún con expresión amarga miró a los ojos de su hijo y habló con crudeza.

—Hablas de conocerlo, me encantaría que explicaras eso. —Lily clavó sus ojos en Severus que permaneció en silencio y preguntó a su hijo sin dejar de mirar al hombre— ¿Cuánto llevas conociéndole? ¿Horas, acaso? Harry no vale la pena que arriesgues tu vida en esta comunidad por un hombre del que no sabes absolutamente nada. Solo estas estás impresionado porque nunca hemos conocido a gente como él.

—Tienes razón, son solo horas… pero los momentos con él ya están en mi corazón y sé que desean que siga las tradiciones familiares pero me cuesta imaginar que voy a enamorarme más de un hombre al que conoceré solo horas antes de convertirme en su esposo… Madre, por favor, te lo ruego… piénsalo —suplicó Harry sintiéndose tan emocionado y aterrado que temió empezar a llorar.

Lily suspiró como si pensara que eso iba aliviar la tensión y la preocupación que sentía acerca de las acciones de Harry.

—Hablaremos más tarde sobre esta petición, con tu padre. —Fue firme al decir esas palabras, así que Harry asintió de acuerdo—. Ahora vamos a celebrar el compromiso de tu hermana y usted señor —Lily fijo sus ojos verdes en los negros de Severus que se mostraban seguros a pesar de que la mirada de Lily no era bondadosa—… espero verle por aquí mañana temprano, estoy segura que mi marido le hará muchas preguntas.

—Por supuesto, dulce dama de fuego. —Respondió Severus despidiéndose de Lily con una inclinación de cabeza; después volteó a ver a Harry, le sonrió esperando que el gesto le tranquilizara y se despidió—. Nos vemos, mi pequeño gitano.

—Hasta mañana, Severus.

Harry nunca había sentido tanta nostalgia por despedirse de alguien que vería al día siguiente; se sorprendió al saber que deseaba poder irse junto a él, pero la voz de su madre le regresó a la realidad y caminó con cierta tristeza hacía la plaza, en dirección opuesta al hombre de sus sueños.”


e) Razones por las que recuerdan ese fragmento en especial.

Son fragmentos de los primeros capítulos de la historia, me encantó la idea de Harry gitano y Sev mago, me hizo verlos como un romeo y Julieta, es una historia hermosa de principio a fin, contiene mucho romanticismo y en general tiene muchas cosas por recordar, pero me enamoro esto lo que sintieron desde un inicio, como si fuera amor a primera vista, el flechazo. Así que esta historia me enamoro por el romance y por como abordan los personajes la desigualdad.
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