La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 14 de Mayo

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Lizie CoBlack
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 14 de Mayo   Mar Mayo 14, 2013 10:32 pm


a) Título del fanfic:Quid

b) Autora: [/color]Perla Negra

c) Link a la historia:

http://www.slasheaven.com/viewstory.php?sid=30171&chapter=1

d) Fragmento que deseen recordar del fanfic en cuestión.

“Después de lo ocurrido en el partido, de haber visto semejante despliegue de bribonería y aventajamiento, a Severus ya le quedaban claras muchas cosas. Muchas. De hecho, ahora todo quedaba totalmente claro y explicado. Casi se podría decir que, si Severus moría en ese justo momento, lo podría hacer en completa y sana paz.

Son sus malditos poderes Veela, pensó, tratando fieramente de autoconvencerse. Es eso. Todo el tiempo ha sido eso. Todo este tiempo… “ese” ha sido el quid del asunto.

Severus lo observó con los ojos entrecerrados. Dios, Potter era… no existía palabra en el mundo para definir lo bien parecido que el muchacho le resultaba. Era como si su cuerpo completo irradiara magnetismo y Severus fuera un simple polo opuesto atraído sin remedio hacia él. Moría por acercarse y tomarlo de la cara, estrujarle esas hermosas mejillas, besarlo. Tragó pesadamente. No podía desviar la mirada y tampoco podía dejar de pensar en lo mucho que lo deseaba. En lo mucho que lo había deseado desde que Potter había dejado de ser un niño.


Y entonces, lo comprendió. Se levantó de un golpe de su silla, tan bruscamente y haciendo tanto ruido, que Potter se giró a verlo con gesto desconcertado.


—¡DEJA DE HACERLO, POTTER! —le berreó, furioso. Aterrorizado por lo que estaba sintiendo y lo poco controlado que se percibía a él mismo—. ¡TE LO ORDENO! ¡Deja de hacerlo!


Potter, obviamente, lo ignoró y en vez de obedecer, sonrió ampliamente.


—Entonces, ¡es verdad! —dijo con esa enorme y engreída sonrisa—. Soy como Fleur, y si yo quiero, puedo…


Desesperado, Severus rodeó el escritorio y se paró ante él.


—¡No sé de quién me estás hablando, Potter, pero usar tus poderes para engatusarme y librarte del castigo no te servirá de nada! —le siseó entre dientes—. Más te vale que obedezcas, o mucho me temo que tu castigo se verá extendido durante tanto tiempo, que tendrás que quedarte aquí aunque hayas terminado tu séptimo año para poder cumplirlo.



Pero Potter no dejó de hacer lo que fuera que estuviera haciendo. Descaradamente, como era su costumbre, se puso de pie de manera desafiante, quedando parado justo enfrente de Severus. Éste, más por orgullo que por otra cosa, no se atrevió a moverse hacia atrás aunque lo estuviese deseando.


Potter lo miró entrecerrando los ojos. Si Severus no hubiera estado tan seguro de que era un inepto para la Legeremancia, hubiera creído que estaba tratando de leerle los pensamientos. De todas maneras, por si las dudas, Severus intentó dejar de pensar en lo mucho que le apetecía callarle sus impertinencias a besos y mordidas.


—¿Qué es lo que se siente, señor? —se atrevió a preguntar Potter con toda la frescura del mundo a su disposición—. ¿Cree que soy guapo, o siente algo más, como deseos de besarme…? O, mejor aún, ¿deseos de…?


—Eres un insolente, Potter —masculló Severus, temblando de rabia y de algo más que se negaba a ponerle nombre—. ¿Cómo te atreves a tratar de seducir a un profesor? Esto te valdrá la expulsión del colegio si…


—Si se enteran, por supuesto —completó Potter por él, mirándolo de un modo extraño—. ¿Quiere saber quién era la persona en las gradas? ¿La que yo quería que me mirara durante el partido? —preguntó Potter usando un extraño y perturbador tono ronco en su voz.


Severus frunció el ceño.


—No hay nada que me interese menos, Potter, te lo asegur…


—Era usted, Snape —lo interrumpió el mocoso—. Siempre, cuando vuelo y lo veo a usted ahí, intento llamar su atención. Que me mire, que se sienta orgulloso de mí, que, de alguna manera…


Severus no podía ni respirar. Ni en sus más profundos y privados sueños se hubiera imaginado alguna vez que Potter le estaría confesando eso. ¿Él? No, se negó a creerlo.


—Potter, si por un momento crees que esta treta te salvará del castigo, permíteme reírme de tu estupidez.



Potter se sonrió, y Severus casi comenzó a temer de él.



—¿No cree que eso explica bastante bien las cosas, Snape? —le preguntó Potter, usando exactamente la misma frase que Severus había usado unos momentos antes y desarmándolo completamente durante un par de segundos.



—Por supuesto, explica bastante bien que, aparte de ser un niño raro con poderes Veela, estás completamente demente.


Potter lo miró a los ojos durante un instante, una mezcla de decepción, miedo y esperanza brillando intensamente en ellos. Severus, de nuevo, deseó poder alejarse de él antes de cometer algún error que fuera irreparable.


Y como si Potter le hubiera leído el pensamiento, se acercó más hacia él, eliminando la distancia completa entre ellos. Llegó justo hasta Severus y, levantando las manos, lo tomó de los brazos, los cuales el profesor tenía firmemente cruzados encima de su pecho.



Potter, que era mucho más bajo de estatura que él, se levantó en las puntas de los pies, acercando peligrosamente su cara a la de Severus. Éste no podía ni respirar, menos podía moverse. El fresco aliento de Potter y el ardiente aire exhalado por su nariz, chocaban contra el rostro de Severus mandándole escalofríos de placer anticipado por todo el cuerpo.


—No es justo que uses estas armas conmigo, Potter —murmuró, inclinando la cabeza un poco hacia Potter, sólo un poco. Lo suficiente como para casi rozar sus labios con los suyos—. Un Gryffindor como tú debería saberlo.



—Snape… —respondió Potter, y nunca en su vida Severus había escuchado que alguien pronunciara así su nombre—. En este momento no estoy usando los poderes Veela. Se lo juro. Soy… sólo yo.


Severus separó su cara un poco de la de Potter, sorprendido y analizando lo acabado de decir por el chico. Porque si en verdad no estaba usando sus poderes del demonio, eso quería decir que la atracción que Severus sentía hacia él era completamente auténtica.


Severus cerró los ojos y se relamió los labios. Tal vez era hora de rendirse un poco. Tal vez, si era cierto que Potter se sentía igual que él, y si, tal vez, era verdad que aquel despliegue de horrorosa atracción mágica había sido en su honor… tal vez… Un escalofrío de gozosa anticipación lo envolvió, y Severus no recordaba haber sentido una sensación tan placentera en ninguna otra ocasión de su vida.


Aspiró profundo e inclinó la cabeza de nuevo. Sintió las manos del chico apretándole fuertemente los brazos, y, enseguida, aquella trémula y tierna boca besándolo como nunca antes nadie lo había hecho.”


e) Razones por las que recuerdan ese fragmento en especial.

Pues la verdad me gustó mucho porque Harry es un Veela y la verdad no he leído otro de este tipo así que me encanto, más Sev tratando de justificar su atracción.

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