La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo... por Majo Walles. 8 de Mayo

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Majo-san
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo... por Majo Walles. 8 de Mayo   Miér Mayo 08, 2013 8:17 pm

Titulo: The Boy Who Lived A Bit (El chico que vivió un poco)
Autor: Barbarella (Traducción: winter)
Link Original: http://www.walkingtheplank.org/archive/viewstory.php?sid=719&textsize=0&chapter=1
Link Traducción: http://www.slasheaven.com/viewstory.php?sid=34574&chapter=1

Fragmento:

Los ojos de Snape se abrieron. Techo. Cabello negro desordenado. Gafas redondeas. No podía ver mucho más. Y entonces, entonces ahí estaban unos orbes esmeraldas abriéndose ante él, y la suavidad que había contra su boca se retiró a corta distancia.

-Harry.

Sonrisita. -Bienvenido de vuelta.

-¿De vuelta de dónde, Potter?

-De donde hayas estado las últimas cinco horas.

-¿Dormido?

-Desmayado, más bien. ¿Cómo te sientes?

Snape consideró la pregunta un momento. -Estoy bien. Excepto... -suspiró resignado. -No puedo sentir las piernas.

La preocupación y el miedo aparecieron en los ojos verdes antes de que una sonrisa se extendiese lentamente por la pálida y encantadora cara. -Lo siento-. Y Potter se apartó y se bajó de la cama, quedándose a su lado frotando inútilmente las piernas de Snape por encima de la colcha. -¿Mejor?

Snape apenas miró las manos de Potter un momento. -Estabas sentado sobre mí-. Era una afirmación, y la había susurrado sintiéndose a la vez aliviado, tonto, y agradecido mientras iba notando pinchazos en sus extremidades inferiores. De repente alzó la vista. -¿Cuánto tiempo has estado sentado sobre mí, niño idiota?

-No sé. Casi una hora, creo. No podía quedarme sentado junto a la cama mucho rato. No viendo que no te despertabas. Sólo, sólo quería abrazarte. Supongo que no debí quedarme tanto rato. Lo siento...

Snape dejó que su mirada viajase sobre el chico. Mirarle era casi doloroso, estaba tan vivo y hermoso... -¿Y tú? ¿Estás herido?

Potter apartó las manos de las piernas de Snape y se sentó sobre la cama informalmente. -Me golpeé la cabeza un poco cuando caí. Aparte de eso...- Encogió sus bien formados hombros. -En realidad yo, me siento genial-. Miró a Snape con timidez, como si no tuviese permitido sentirse "genial" en esos momentos.

-¿Estás ileso?

-Sí. Ya te lo he dicho-. Potter le miró de reojo, con cara de incertidumbre y cautela. -Estoy bien, Severus.

-Bésame.

Los ojos verdes se agrandaron y la boca sonrió. Potter se encaramó de nuevo a la cama, esta vez arrodillado a horcajadas en el regazo de Snape, y cayó en sus brazos. Se sentía sólido y corpóreo en el abrazo de Snape, no era el Cielo, no era un sueño, no era un truco de la mente de Snape. Él estaba vivo, Harry estaba vivo, y la boca de Harry se movía contra la suya. Lo habían conseguido.

De repente las preguntas se agolparon en su cerebro. Le lengua de Potter golpeaba la suya. Mmm. No, primero las preguntas, después las lenguas. Snape consiguió apartar un poco su cabeza de la de Potter.

-¿Y el Señor Tenebroso, Potter?

-¡Desaparecido!- Su sonrisa volvió. -Totalmente acabado. Dumbledore dice que eliminamos su fuerza vital, ¿puedes creerlo? Así que nunca podrá volver. Es tan guay...- Harry suspiró mientras miraba en los ojos de Snape. -Eres libre, Severus. Ambos lo somos. Se ha ido.

¿Libre? Aún era una idea demasiado difícil de admitir. Más tarde Snape tendría que madurarlo un rato, preferiblemente solo y con un buen escocés. Asintió con solemnidad, permitiendo que Potter supiese que al menos había entendido las palabras. Potter se inclinó a por otro beso, pero Snape le frenó con un ligero toque en su pecho. -¿Has hablado con el director? ¿Albus, ha sobrevivido?

-Sí, está bien. Y Remus, y Ron, y...

-Shh, por favor, Harry. No me hagas el inventario todavía. No quiero saber quién lo ha conseguido y quién no. Al menos de momento.

Potter asintió.

A Snape se le ocurrió algo más. -¿No ha habido explosiones?

-Fred y George-. Potter puso los ojos en blanco alegremente. -Eran como niños en una tienda de chucherías. Todo lo que Albertus Tollinger iba a..., ¡lo han destrozado en minutos! Además el ministerio ha estado quejándose de que muchas cosas parecen haberse "perdido"...

Snape casi podía sentir una sonrisa amenazadora. En su lugar dio un seco asentimiento. -¿Y qué es ese jaleo infernal que hay ahí afuera?

-Qué, ¿los cánticos? ¡Las celebraciones, Snape! ¡La guerra ha terminado! ¡Si Pomfrey abriese alguna ventana podrías oír la banda de música de Hogsmeade desde aquí!

La guerra. La guerra había terminado.

Snape tomó firme la parte de atrás de la cabeza de Potter con una mano y, acercando al chico, le besó fuertemente. Inspiró, llenando sus pulmones de Harry, sintiendo como su nariz era aplastada contra el pómulo del chico, atrayéndole y ciñéndole contra su cuerpo.

-¡Señor Potter! ¿Qué CREE que está haciendo con mi paciente?

Ambos se giraron a mirar a Poppy Pomfrey, que estaba en pie a medio metro de la cama de Snape con la boca tensa y las manos en las caderas.

Snape contestó antes de que Potter lo hiciese. -Es bastante obvio, Poppy, me felicita por mi vuelta a la consciencia. Y está haciendo un gran trabajo.

Poppy sacudió la cabeza con una mueca de desdén mientras se aproximaba y ahuyentaba a Harry del regazo de Snape. -¿Tienes mareos, Severus? ¿Náuseas?- Recorrió con su varita el tórax y las piernas.

-No, Poppy. ¿Puedo irme?

-¿Irte? ¡Acabas de pasar cinco horas inconsciente, estúpido! ¿En serio crees que te voy a permitir salir corriendo al segundo de recuperar el sentido?

-Si no, me veré obligado a sodomizar a Harry Potter aquí en tu enfermería, Poppy. Y te prometo que ni siquiera me molestaré en correr antes las cortinas alrededor de la cama.

-Siempre diciendo obscenidades, Severus-. Pomfrey le tomó el pulso y la presión sanguínea, después le inclinó ligeramente la cabeza hacia atrás y lanzó un débil Lumos en cada ojo para comprobar la dilatación de las pupilas. -Hmm. Todo parece estar en orden-. Apartó la varita y le lanzó una mirada fija. -¿Es necesario que te advierta de que no se te debe ir la mano demasiado pronto?- Su mirada se dirigió a Potter. -¿O tal vez debería advertirle a USTED de que no canse a mi paciente, señor Potter?- Harry se sonrojó y la mirada de Pomfrey se transformó en una descaradamente insolente. -Venga, los dos. ¡Largo de aquí a celebrar vuestra victoria! Tomaos un poco de tiempo para vosotros* antes de que las multitudes os reclamen, ¿sí?- Les guiñó un ojo y se dirigió ajetreada hacia su oficina.

La vieron salir y después sus miradas volvieron la una sobre la otra. Harry parecía como si apenas pudiera contenerse. O quería que se lo tragase el suelo de la vergüenza porque le habían pillado besuqueándose en el regazo de Snape, o no podía esperar a lanzarse sobre Severus y repetir la transgresión.

-¿Lo hacemos?- le preguntó Snape.

-¿Qué? ¿Aquí?- Los verdes orbes brillaron traviesos.

Snape hizo un ruido de frustración. -No, idiota. ¿Nos vamos de la enfermería? Mi cuarto nos llama, ¿o no?

Las mejillas de Potter se encendieron de nuevo. -Oh, rotundamente-. Miró hacia las puertas por las que entraba una sonora explosión de risas. -Pero ya podemos olvidarnos de tener un momento de paz si pasamos por ahí. ¿Flu?

Snape apartó la colcha y se levantó de la cama de hospital buscando su ropa a su alrededor. -Indudablemente.

Potter le alcanzó la túnica. -Ponte esto y vámonos. Ya volverás a por el resto más tarde.

Snape sonrió al joven. -¿Impaciente, Potter?

-¡He estado esperando cinco horas para mi Follada de la Victoria!

-Merlín no lo permita, han hecho esperar al gran Harry Potter.

-Ha sido completamente crispante, Snape. Era todo lo que podía hacer para no molestarte en tu coma.

-Mi memoria me dice que me desperté de dicho coma precisamente por eso...

Riendo, Harry atrapó con sus manos la cabeza de Snape y le besó firme pero brevemente, empujándoles a ambos hacia la chimenea mientras lo hacía. Cuando cayeron fuera de la chimenea del salón de las habitaciones en las mazmorras de Snape, sus piernas y lenguas ya estaban entrelazadas.

-¿Vamos al dormitorio?- preguntó Snape contra la boca de Potter mientras yacían juntos en la alfombra frente al fuego.

-Mmm, luego-, murmuró Potter, quitándose su jersey y su camiseta a la vez y tirándolos a la otra punta de la habitación. -Ya no puedo esperar más-. Se arrodilló y se desabrochó los vaqueros, bajándolos junto con su ropa interior hasta las rodillas.

Snape se permitió un momento para apreciar la visión de la firme carne y la dolorosa erección de su amante antes de levantarse para quitarse la túnica y el pijama de hospital. Se arrodilló en la alfombra frente a Potter y se lanzaron entre los brazos del otro, la intensidad de sus besos subiendo mientras sus pechos y pelvis se apretaban. Snape alcanzó con su mano derecha sus erecciones y sosteniéndolas juntas las acarició como si fuesen un sólo órgano. La manos de Harry estaban sobre todo él, sosteniendo sus pelotas y su culo, recorriendo sus brazos, frotando su pecho, acariciando sus hombros y su garganta, tirando de sus caderas.

Harry arrastró su húmeda lengua a lo largo de la mandíbula de Snape y después arremetió contra su oído. -Fóllame, Severus. Por favor. Ahora. Fóllame.

Snape acarició con su mano izquierda el contorno del rostro de Harry para después elevar la mano en el aire. -Accio lubricante- dijo a la habitación. Un envase voló de uno de los estantes y aterrizó en su mano extendida. Lo miró. Eh... no. Lo lanzó a un lado y levantó la mano otra vez. -Accio lubricante íntimo- intentó de nuevo. Ambos levantaron la vista ante el sonido de un vidrio rompiéndose, y entonces una pequeña botella transparente voló por el salón y cayó en la mano de Severus. -Mucho mejor-, dijo, mirando la etiqueta.

-¿Qué se ha roto?- La voz de Potter sonaba espesa por la excitación.

-Probablemente el armario del baño. Lo arreglaré luego con un hechizo-. Besó profundamente a Potter. -Date la vuelta.

Harry gimió suavemente y se giró arrastrándose de rodillas hasta que pudo descansar la parte superior de su cuerpo en el asiento del sofá. Severus se colocó tras él, entre sus piernas, y empujó su impaciente polla en la caliente hendidura del chico mientras volcaba un poco del contenido de la botella en su palma. Estaba fría y olía a naranja. Tapó la botella, la tiró y rodeó con la mano su polla, temblorosa ante el repentino cambio de temperatura en su carne caliente.

-No te entretengas mucho con la preparación-, dijo Harry sobre su hombro, mientras aferraba con sus manos los cojines del sofá debido a la anticipación. -Sólo entra. Lléname, Severus.

-Merlín, eres diminuto...- Snape apretó un dedo en la entrada de Harry, extendiendo el lubricante a su alrededor en firmes círculos y permitiendo que la punta entrase y saliese un par de veces.

-¡Y tú eres grande! ¡Cómo siempre he dicho!- Harry se inclinó aún más hacia adelante y haciendo sobresalir su culo más arriba.

El pequeño bastardo realmente no iba a dejarle que se tomase su tiempo. Severus movió su mano izquierda a la cadera de Harry y sostuvo firmemente al chico, mientras la derecha guiaba su polla al estrecho agujero. Se inclinó hacia adelante y miró la oscura cabeza de su polla empujando contra el culo de Harry. Agitó un poco sus caderas sabiendo cómo ese movimiento haría sentir a su joven amante. Obediente, Harry suspiró y empujó hacia atrás, frotándose contra la polla de Snape.

-¡Oh!- Harry se apoyó en un brazo y llevó el otro tras él agarrando con sus dedos la cadera de Snape intentando acercarle más. -Más. Por favor.

Severus bajó la mirada justo a tiempo para ver cómo la cabeza de su polla se deslizaba dentro de Harry. El joven arqueó hacia atrás la cabeza y gimió. -Ahora. Fóllame.

Las paredes del cuerpo de Harry se sentían bastante temblorosas a su alrededor mientras Severus pegaba su pecho a la espalda de Harry y le apuntalaba contra el sofá. Suspiró y empujó hacia adelante con suavidad. Sí... Frotó su nariz contra la garganta de Harry y empujó sus caderas otra vez. -Perfecto-, susurró dentro del desordenado cabello negro.

-Má..., más-, murmuró Harry. Tenía los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás para que Snape tuviese más garganta que lamer y besar y chupar.

Snape empujó de nuevo, más fuerte, y supo que estaba realmente vivo. Su pelvis ceñida al culo de Harry y su polla completamente rodeada por la caliente estrechez del cuerpo de su amante. Apoyó la frente en el hombro de Harry y esperó un momento, sintiendo los músculos moverse bajo él y a su alrededor, adaptándose a él, dándole la bienvenida otra vez.

-Te quiero.

Harry le miró por encima de su hombro y sonrió. -Lo sé-, dijo suavemente.


Es increible, que de un fic tan bueno como este, lo qué más recuerde es que a Harry le gusta el Té en bolsitas, a lo muggle.
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