La Mazmorra del Snarry


 
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 Death Eater takes a Holiday. Capítulo 15. Algunas cosas es mejor dejarlas atrás

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alisevv

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MensajeTema: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 15. Algunas cosas es mejor dejarlas atrás   Dom Abr 12, 2009 4:22 pm


Death eater takes a holiday
Capítulo 15

Algunas cosas es mejor dejarlas atrás



Harry se arrastró fuera de la cama, fue al baño y se cepilló los dientes. Pudo escuchar a Filius que en la sala común charlaba alegremente con un Hufflepuff.

“Bien”, pensó. “Con un poco de suerte, Sev todavía estará en la cama” .

Cuando abrió la puerta, pudo escuchar la respiración estable de alguien dormido que venía desde detrás de las cortinas. Empezó a reír luego de abrir la cortina, para encontrar el cuerpo del durmiente, completamente oculto bajo las cobijas, cabeza y todo.

—Buenos días, sexy—musitó, subiendo seductoramente a la cama. Rió entre dientes cuando un gemido cansado fue todo lo que recibió en respuesta; el tipo de sonido que se hacía cuando no se estaba listo para despertarse por un buen rato—. Vamos, Sev, tienes que levantarte. Hoy es nuestra última oportunidad de tontear por ahí antes que regreses. Y no puedo esperar a que conozcas a Hermione. Ella va a llegar más o menos a la hora del desayuno.

Harry pensó que había escuchado una risa apagada. Bajó la cobija para revelar una somnolienta chica, sonriéndole. Ella tenía una suave dormilona de algodón, y su cabello estaba recogido en un apretado moño, que se veía bastante incómodo.

—¡Hermione! ¿Cuándo regresaste?— preguntó, lanzándose a abrazarla.

—Anoche muy tarde. Anoche estaba afuera de Las Tres Escobas, y bien, es una larga historia. Se la contaré a ti y a Ron juntos.

—Vale, cuéntanos durante el desayuno. Lindo aspecto el que tienes, profesora—bromeó sobre su cabello.

—Ni me lo recuerdes, me duele la cabeza de tenerlo así toda la noche.

Harry se echó a reír, alegre de ver a su amiga.

>>He estado toda la semana visitando amigos o hablando con ellos por la red flu. Estoy tan emocionada de haber conseguido conectarme finalmente, pero deberías ver como queda mi cabello luego de usar la chimenea varias veces al día; de ahí el moño—balbuceó, antes de estirar la mano hasta su mesita de noche y sacar su varita del cajón—. Finite Incantatum—dijo, tratando de deshacer el hechizo que usaba para mantener su cabello, pero nada ocurrió.

—¿Cuánto bebiste anoche?—se burló Harry, al ver que su hechizo no sufría efecto sobre su cabello. La chica se sentó, pensando un momento, mientras el chico liberaba el moño de su apretada restricción. Una irritada Hermione, ignoraba porqué su hechizo no había funcionado, pero algo más le ocurrió de repente. Sus ojos se abrieron de par en par y una sonrisa apareció en sus somnolientas facciones.

—¡Harry James! ¡Tú pensaste que estabas despertando a alguien más!— exclamó, dando vuelta para enfrentarlo—. ¿Quién querías que me conociera? ¿Dijiste que estaba tonteando?—su amigo asintió, esbozando una sonrisa nerviosa, y mordisqueó un lado de su labio. Ella tomó sus manos y prácticamente chilló—. ¡Cuéntame, cuéntame!

Harry tomó una profunda bocanada de aire y le habló de su semana con Sev. Le contó lo que había pasado antes de ser presentados, y su reacción a las noticias, las veces que ambos estuvieron conversando y cómo terminaron en la situación que ahora estaban.

—Hermione, ha sido la mejor semana que puedo recordar desde hace mucho tiempo. Es muy divertido estar con él; es ingenioso, considerado y gentil. Oh, sí, es fuerte como el demonio; puede levantarme y… bien, es muy fuerte—concluyó, enrojeciendo.

—Oh, Harry—dijo suavemente—. Te enamoraste.

Él bajó la cabeza, mirando sus manos juntas.

—No digas eso—pidió, abatido.

—¿Pero por qué? Tengo que decir que estoy impresionada por la relación de ustedes, pero puedo verlo en tu cara.

—La gente no se enamora en una semana, e incluso si lo hiciera, ayudaría si yo supiera más que la pequeña parte que conozco del hombre. Si es que esta parte todavía existe

Mientras más se acercaba el lunes, o más bien el domingo, más nervioso se encontraba acerca de lo que pasaría luego. Sev le había dado optimismo, pero él todavía temía a la esperanza.

Hermione lo abrazó fuertemente. Apenas podía esperar a reunirse con Sev en persona, y ver la interacción entre los dos. Un toque conocido en la puerta interrumpió sus pensamientos.

—Entra, Ron—invitó desde la cama.

Cuando el pelirrojo entró y encontró a su novia en la cama con su mejor amigo, la expresión de su rostro fue cómica.

—Umm, Harry, ¿por qué estás en la cama con mi… Mione?—preguntó, en un intento por ocultar su desliz.

Hermione subió un poco más la cobija que cubría su camisón y palmeó la cama a su lado, invitándolo a que se uniera a ellos.

—Harry acaba de contarme sobre su semana. Apenas puedo esperar a reunirme con todos. Por lo que me dijo, tú has reaccionado con mucha naturalidad a todo esto. Estoy impresionada—concluyó con un guiño, palmeando su espalda.

—Creo que ayudó el que Ron estuviera aquí toda la semana, el ver cómo las cosas casaban en su lugar.

El aludido tosió.

—Vi más de lo que hubiera deseado, muchas gracias.

Harry rió cuando escuchó que su amigo empezaba a murmurar algo sobre un obliviate.

—Lo siento, compañero.

Ron no estaba seguro si Harry estaba disculpándose por lo que él había visto, o por encontrarse en la cama de Hermione.

>>Dado que estamos aquí sentados discutiendo mi vida amorosa, ¿no creen que es hora de que ustedes dos anuncien su amor eterno y se den uno al otro un saludo adecuado? ¡Ha pasado una semana, por Dios! ¿Desde que están saliendo, han estado tanto tiempo separados alguna vez?

Ron lució impactado. Hermione sonrió, antes de dar a su chico un apropiado beso de salutación.

—Lamentamos no habértelo dicho antes, Harry. ¿Estás molesto con nosotros?—preguntó su amiga, tomando nuevamente una de sus manos.

El aludido sacudió la cabeza con una sonrisa.

—Por supuesto que no. Imaginé que me lo dirían cuando estuvieran listos, y ha resultado ventajoso para mí que alguna gente no supiera.

Todos se echaron a reír. Llevaba un tiempo corriendo el rumor de que Harry y Hermione estaban saliendo, y ellos no se habían preocupado por desmentirlo porque ello ayudaría a Harry a ocultar sus inclinaciones sexuales hasta que estuviera listo para lidiar con ello. Era algo común verlos juntos en la sala común. Eran buenos amigos y un gran consuelo el uno para el otro cuando los tiempos se ponían difíciles. Hermione se mostró encantada cuando se enteró que Harry era gay; eso significaba que no tendría que sentirse culpable acerca de sus sentimientos por Ron, y podría seguir estando cómoda con él, sabiendo que no tenía que preocuparse por darle la impresión equivocada.

Ron la atrajo hacia sus brazos. El alivio en su cara era fácil de ver.

El chico moreno sonrió a sus amigos, sus ojos llenos de emoción.

>>Hacen una hermosa pareja. Los amo, chicos.

—Aww—arrulló Hermione, atrayéndolo dentro de un gran abrazo. Harry estrechó a su vez antes de alejarse.

—Bien, el amor es genial, pero yo tengo que ducharme y encontrar a Sev—declaró, encaminándose a la puerta—. No hagan nada que yo no haría.

Ron susurró algo en el oído de Hermione, y ella rió y lo golpeó en el brazo.

—Harry, yo soy hetero. Hago todo lo que tú no harías.

Cerrando la puerta con cerrojo, Harry sonrió, para luego lanzar una carcajada al escuchar como Hermione llamaba a su novio ‘cerdo’

En el desayuno, se sentó junto a Sev y frente a Filius. Sev se veía un tanto ausente esa mañana. Hagrid agitó un enorme bizcocho de almendras y semillas de amapola, llenando de migas media mesa.

—Buenos días, Harry, ¿viste a Ron? ¿Te dijo que Hermione regresó?

El chico asintió.

—Sí, los vi arriba. Estoy esperando a que ella me cuente porqué llegó antes. Dijo que nos lo contaría más tarde.

Hagrid dejó de sonreír, frunciendo el entrecejo.

—Creo que debes conversar con tu novia sobre las compañías que frecuenta—aconsejó, con un breve asentimiento.

“Oh, esa sería una historia interesante”, reflexionó Harry para si mismo.

Hizo crujir su último pedazo de tocineta, levantando la mirada hacia el techo encantado. Era un hermoso día; el sol estaba brillando y sólo había unas pocas nubes hinchadas en el cielo. No le sorprendió que ni Hermione ni Ron aparecieran a desayunar. Puso un puñado de bizcochos dentro de una servilleta agrandada, y tomó unas cuantas servilletas más y una jarra de jugo.

—¿Salimos a empaparnos de sol?—propuso, mirando en dirección de Severus y Filius—. Probablemente, Ron y Hermione bajarán muy pronto.

Cuando llegaron al lago, sacó la servilleta de su bolsillo y la agrandó hasta el tamaño de un mantel de picnic, colocando la comida y la bebida en el medio. Severus parecía nervioso ante su inminente reunion con Hermione. A él no le preocupaba. Aunque ella pareció impresionada cuando se lo contó, era inteligente, y él sabía que su amiga recogería toda la información necesaria que pudiera antes de tomar una decisión acerca de cómo se sentía. A veces, su mente analítica lo enloquecía, pero en momentos como el actual, era un consuelo. Ella notaría cuan maravilloso era Sev, y todo estaría bien. Pero… Sev estaba ausente, y esperaba que pronto regresara a su estado habitual.

“Quizás si alejo su mente de ella”, pensó, antes de dirigirse al maestro más bajito.

— Filius, ¿fue extraño cuando descubriste que eras profesor?

—No fue demasiado sorpresivo. Después de todo, estamos aquí, en una escuela, por vacaciones. Aunque, debo admitirlo, unas cuantas de mis primeras suposiciones resultaron ser muy equivocadas—comentó riendo entre dientes—. ¿Piensas que sería dañino contarme algo sobre mi mismo, ya que hoy es el último día y todo eso?—indagó, mostrándose esperanzado.

—Supongo que no haría daño decirte algunas cosas. ¿Qué te gustaría saber?

—No lo sé… Lo básico, supongo; ¿qué edad tengo, y si soy muy diferente del hombre que conoces?

Harry reflexionó un momento.

—Hmm, bien, sé que ya eras profesor cuando el hermano mayor de Ron estuvo aquí, en los ochenta, y creo que él una vez comentó que ya para entonces llevabas aquí un largo tiempo, así que estimo que tienes aproximadamente la edad de Hagrid, ¿alrededor de setenta?— se echó a reír cuando Filius chilló.

—¿Setenta? ¡Dios, he tenido unos cuantos años para que me crezca la barba!

—¿Cómo sabes que acostumbras llevar barba?—indagó Harry, logrando que Severus se echara a reír.

—Es una expresión, Harry—le explicó el Slytherin.

Una vez mas, Harry se dio cuenta de cuantas cosas, comunes para los magos, ignoraba, aún cuando Ron y Hermione le habían enseñado un montón.

—Veamos qué más puedo pensar… Ya sé, una vez fuiste campeón de Duelo, y eres el Jefe de la Casa Rawenclaw—los ojos de Filius se abrieron enormes, complacido al escuchar que era Jefe de Casa. Tener tal título hablaba de la capacidad de un profesor—. En realidad, Severus también es Jefe de una Casa, por Slytherin—informó, haciendo un guiño cuando Sev levantó abruptamente la cabeza ante el anuncio.

—¿Qué edad tiene Severus?—indagó Filius, con una sonrisa conspiradora.

Harry casi se atragantó. No quería decir que Severus tenía la misma edad que sus padres.

—Él es uno de los profesores más jóvenes, quizás cuarenta años menos que McGonagall, o algo así—contestó, sin mencionar que la bruja debía tener la misma edad que Filius. Pudo ver que Sev no iba a dejarlo escapar con esa vaga respuesta, pero fue salvado por la llegada de Hermione y Ron.

Harry presentó a la chica. Agradecido por la comida, Ron masticaba un bizcocho de arándanos. Mientras Hermione decía a Filius lo emocionada que estaba por conocer a sus profesores convertidos en adolescentes.

—Es tan fácil pensar en los profesores como accesorios de la escuela, siempre ahí. Es fácil olvidar que son personas reales, con vidas fuera de las clases.

—Sí, son realmente humanos, Hermione—bromeó Harry, en el preciso momento en que llegaban McGonagall y Hooch—. Bueno, generalmente humanos—agregó, cuando Hooch lo observó con sus ojos amarillos.

Harry observó como su amiga interactuaba con Filius y Sev. Dejo que ella señalara, en los primeros cinco minutos, que Dumbledore estaba pendiente de todo, o al menos de una buena parte. Escuchó como la chica jadeaba y se dio cuenta que Ron le estaba contando sobre la pelea con agua. El pelirrojo estaba haciendo grandes gestos con la mano, dando una justa impresión del Director, parado ahí, con el agua goteando de su barba.

—Albus Dumbledore estuvo dispuesto a recibir el ataque por mí—decía teatralmente, con las manos sobre la cabeza. Su novia estaba histérica, escuchando las travesuras que habían realizado a lo largo de la semana. Repentinamente, Ron miró a Severus—. Nunca pude devolverte ese disparo—levantó una fruta, riendo entre dientes—. Te lanzaré de regreso a las mazmorras—gritó.

Sev atrapó la fruta en el aire, de la misma forma que hiciera con el rollo de Harry esa primera noche en el Gran Comedor. Luego la mordió, sonriendo mientras el jugo de kiwi goteaba por su barbilla. Hermione se sentó, aturdida, con la boca ligeramente abierta.

“¿Quien hubiera pensado que Ron y Severus Snape estarían bromeando entre ellos? Y, Dios, ¿ése es mi profesor de Pociones? Es sexy”

La voz de Harry distrajo a la chica de sus inmorales pensamientos sobre su profesor.

—Nunca nos dijiste lo que pasó anoche. ¡Suéltalo!

Filius se levantó.

—Creo que me iré, así los niños pueden contar su historia en privado—declaró con una risita—. ¿Sev? ¿Te gustaría venir por ahí y mezclarnos con el cuerpo docente?

Ron y Harry corearon las risas del pequeño mago. Severus sacudió la cabeza.

—No voy a ninguna parte. Si juego mis cartas correctamente, pasado mañana podré quitar unos cuantos puntos a su Casa por esto.

Ron casi se cae, ante la expresión impactada en el rostro de su novia. Harry sacó sus notas sobre Sev.

—¿Crees que podrías colocar una nota aquí, indicando que no me matarás ni restarás oportunidades a que ganemos la Copa de la Casa?

Severus sacó sus propias notas que siempre tenía encima, haciendo una imitación casi perfecta de Harry imitándolo a él. Pronto, se encontró derribado sobre el suelo. Bueno, en realidad ya estaban en el suelo, pero fue atropellado. Permaneció acostado, presionado contra el terreno, sonriéndole a Harry.

—¿Qué planeas hacer conmigo ahora?—preguntó, seductor.

—Bueno, cuando Ron te lanzó la fruta, terminó en tu boca. Yo me he lanzado hacia ti…

—¿Te estás llamando fruta a ti mismo, Harry?—preguntó Ron—. Porque odias cuando yo hago eso. ¡Oh… no frente a mí!—gritó, mientras Harry y Sev se besaban.

Hermione sólo observaba. Era la primera vez que veía a su amigo actuar tan abiertamente afectuoso con alguien, se veía inmensamente feliz.

—¡Calla, Ron! Podría observar a esos dos todo el día. Se ven tan lindos juntos—dijo a la nueva pareja.

Severus se dio cuenta que debía considerar quienes los estaban viendo, mientras reclamaba la boca de Harry como propia.

—Hermione—dijo al final, con un tono de voz que ella se alegró de estar sentada, porque de repente sintió que se debilitaban sus rodillas—, no soy lindo—se quitó a Harry de encima y se sentó para mirarla.

Ron observó como su chica se derretía ante el sonido de la voz del Slytherin.

—Cuéntanos tu historia—pidió, para cambiar de tema. No estaba seguro de qué se trataba lo otro, pero sería mejor escucharla hablando que seguir sintiéndose inadecuado. Afortunadamente, funcionó, y ella empezó a contar su historia.

—¡Nunca voy a volver a salir con esa mujerzuela, Hannah Abbott!—los ojos de Ron se abrieron de par en par ante la explosión de ella—. Se suponía que me reuniría con ella a las ocho en Las Tres Escobas; nos quedaríamos allí un rato y luego pasaría la noche en su casa, antes de regresar hoy aquí. Cuando llegué, ella ya estaba sentada en una mesa, con dos chicos. Había arreglado todo el asunto. Aparentemente, Kevin no saldría con ella a menos que pudiera encontrar alguien para su amigo Owen. Para las diez y treinta, ya tenía a ambos comiendo de su mano, y yo estaba sola en la barra, tratando de imaginar si las puertas de la escuela estarían cerradas a esa hora. Suponía que no se podía simplemente caminar hasta aquí en la noche, pero ya saben, esa no es la clase de cosas que se puede leer en Hogwarts, una Historia.

—Gané—gritó Harry, pero Ron le indicó que se callara. Hermione se puso escarlata y chilló.

—¡Ronald, prometiste que no apostarías! ¡Harry, estás animándolo!

Sev se echó a reír.

—¿Qué apostaste?—preguntó.

—Cuanto tiempo tomaría para que ella la nombrara.

Sev se mostró confundido.

—¡Hogwarts, una Historia!—corearon Harry y Ron.

—¡Francamente!—se enfurruñó la chica.

Ron la abrazó, acercándola más.

—Lo lamento, cariño, termina tu historia. Prometo que no volveré a apostar sobre ti.

Sev estaba luchando para contener la risa.

—No hay mucho más que decir. Después de un rato, Hagrid, que estaba sentado en el otro extremo del bar, decidió que ya había visto suficiente y me trajo a Hogwarts, dándome un largísimo discurso sobre ser más cuidadosa con las personas con las que paso mi tiempo.

—Hermione, ¿cómo entraste en la torre Gryffindor? La contraseña fue cambiada para los chicos. Esta semana, las chicas están durmiendo en la torre Ravenclaw— preguntó Harry, dándose cuenta de repente que la chica había estado durmiendo en su propia cama la noche anterior.

La expresión de la castaña se mostró pensativa; parecía estar maquinando algo, pero no conseguía poner todas las piezas juntas.

—Los Premios Anuales tenemos la contraseña invalidada, siempre podemos entrar en cualquier sala común—contestó al fin. Obviamente, sus pensamientos giraban alrededor de algo más. Permanecieron sentados en silencio, disfrutando por un rato el primaveral día. Hermione se acostó, apoyando la cabeza en el estómago de Ron, hasta que pudo escuchar que su respiración se hacía más pesada al quedarse adormecido.

Ella se enderezó y miró a Sev con una sonrisa. Él le regresó una débil sonrisa, pero alejó la mirada con rapidez.

>>¿Te gustaría que fuéramos a hablar, Severus? ¿No te importa, Harry?—preguntó, tomando a ambos por sorpresa.

El Gryffindor sacudió la cabeza, indicando que no había problema. Sabía que algo estaba pasando con Severus, y era obvio que ella había estado dando vueltas a algo. En vista de que no parecía que ninguno de ellos fuera a contarle, pensó que lo mejor era dejar que lo solucionaran. En el pasado, había aprendido a confiar en el buen juicio de Hermione, y no quería presionar a Sev, dado que él también tenía cosas de las que no deseaba hablar.

—Claro, ¿por qué no?—contestó el aludido, después de mirar a Harry para ver qué le parecía. Éste se sentó al lado de su amigo dormido, tal y como el pelirrojo había hecho el día anterior, mientras observaba como Hermione y Sev se alejaban hacia el perímetro del lago.


—¿Has tenido unas vacaciones agradables, Severus?

—Sí. Tú tienes buenos amigos.

Ella permaneció callada un momento, mientras seguían caminando.

—Nunca he estado tan ligada a alguien como lo estoy a Ron y Harry. Tú los estás conociendo recién, por así decirlo. Estoy interesada en saber cuál es tu opinión, al tener nuestra edad justo ahora.

Severus la observó detenerse para tomar una pequeña flor amarilla.

—Bien… Pienso que Ron es un tío agradable, aunque un tanto tenso a veces. Fue muy amistoso el primer día, hasta que fui presentado. Luego se volvió… protector— luchó para no decir ‘brusco’—. Ahora está más relajado—Hermione rió entre dientes, comprendiendo—. Harry es…—hizo una pausa, inseguro sobre qué decir—especial.

Ella sonrió ante sus palabras, sus ojos hablaron caudales. Ése era un pensamiento que nunca habría imaginado que tendría sobre su profesor de Pociones.

—Él es especial, aunque odia escucharlo. Pero, viniendo de ti, esto significa algo más. Está muy apegado a ti y puedo ver porqué—terminó Hermione, ruborizada, recibiendo una sonrisa en respuesta—. Nunca vi tu sonrisa antes de hoy; ilumina todo tu rostro—caminaron un poco más, deteniéndose ocasionalmente para que ella recogiera alguna florecilla salvaje.

>>No te pedí venir a caminar para hablar de los chicos—Severus permaneció en silencio, esperando para ver qué más le diría ella—. ¿Tú me lanzaste un Obliviate?

—¿Perdón?

—Si estoy equivocada, me disculpo. Pero si estoy en lo correcto y mientes, Dumbledore será capaz de descubrirlo. Es contra la ley que un profesor lance un Obliviate a un estudiante.

Severus respiró profundamente.

—¿Cómo lo averiguaste?— estaba entre el sentimiento de enojo y la impresión de que lo hubiera descubierto y lo estuviera manejando con calma.

—Ante todo, Harry ha sabido por años donde duermo, pero cuando saltó sobre mi cama esta mañana, se sorprendió al verme. Después, traté de deshacer el último hechizo que hice y no funcionó. La tercera cosa que noté fue que un equipaje con las iniciales FF estaba en la cama del otro extremo de la habitación. Tenía sentido que estuvieras durmiendo con el profesor Flitwick, pero no puedo imaginar porqué no eligieron uno de los dormitorios de los chicos para dormir—declaró, puntualizando las dudas con sus dedos.

—Tomamos la habitación de los de tercero pero olía horrible—Sev hizo una mueca al recordar la apestosa habitación de los chicos de trece años. No mencionó el hecho de que los otros dormitorios de las chicas tenían afiches de unicornios y gatitos, mientras que los de las de séptimo eran sobre equipos profesionales de quidditch vistiendo mucha menos ropa que en los uniformes oficiales. No había competencia.

—¿Severus, qué ocurrió para que sintieras que era necesario quitarme mis recuerdos?—preguntó ella, suave pero firmemente.

—Lo has descubierto, básicamente. Fue sólo un malentendido; uno bastante embarazoso—contestó tristemente—. Algunas cosas es mejor dejarlas atrás.

—Estoy muy incómoda con esto, y tengo derecho a mis propios recuerdos. El Severus Snape que conozco es un hombre honorable, y por lo que Harry me contó, tú significas mucho para él. Harry no se entrega fácilmente, así que confío en que no harías nada para dañarme intencionalmente—terminó. Cuanto más pensaba en eso, más deseaba saber.

Severus se resignó al hecho de que tendría que devolverle sus recuerdos, aunque él mismo deseaba olvidarlos.

—Quizás deberías sentarte—sugirió, tomando su varita—. ¿Estás segura que deseas esto? Estabas muy disgustada; pensé que sería lo mejor—la joven se mordió el labio y asintió. Severus recitó una sarta de palabras en latín y, de repente, ella deseó haber pensado en preguntarle cómo se revertía un hechizo como ése. Las reflexiones sobre el hechizo volaron de su mente mientras un nuevo pensamiento, un recuerdo, tomaba su lugar.


Noche anterior
POV de Hermione



Hermione se quitó la túnica y la ropa muggle, dejándose un boxer de seda y un camisón que colgaba hasta sus caderas. El boxer había sido un regalo para Ron, pero el chico ‘yo sólo llevo ropa interior blanca y aburrida, o de algodón a cuadros’ nunca se lo puso, así que ella lo conservó para si misma.

—Zorra Hufflepuff, ya veremos si ahora la ayudo con los finales. Ron va a tener una pataleta cuando se entere—se dijo para si misma, trepándose a la cama. Cuando se acomodaba, moviéndose más cerca del centro de la cama, sintió un largo y cálido cuerpo a su lado.

“Que romántico, Ron me extrañó y vino a dormir a mi cama”

Sev salía lentamente de su sueño mientras sentía un cuerpo acurrucarse contra él. Puso un brazo alrededor de su cintura, demasiado adormecido para notar que el ‘firme’ estómago era ahora ‘suave’.

Hermione dio un suspiro feliz, mientras se retorcía contra el hinchado miembro de él, que besaba suavemente su hombro. Sev gimió al tiempo que una mano rodeaba su polla.

“Wow. ¡Me echó de menos, está enorme!”, pensó ella, antes de susurrar:

—Te amo.

—Oh… Harry— dijo Sev.

Y entonces escuchó un grito.

Con un barullo de varitas (la de ella en la mesilla de noche, la de él bajo la almohada), ambos hablaron casi al mismo tiempo.

—Lumus.

—Lumus.

Cuando él sacó su varita, se dio cuenta que había un camisón colgando del instrumento. Aparentemente, la chica lo guardaba bajo la almohada.

Una mano de ella salió disparada, agarrando la prenda de la punta de la varita, y la sostuvo contra si misma.

“¡Oh, mi Dios! ¡Ron nunca me perdonará!”, pensó la Gryffindor, mientras comenzaba a hiperventilar. Las lágrimas se deslizaban por su rostro.


El joven saltó de la cama en cuanto le fue posible.

—Lo lamento. ¡Obliviate.



Severus se sentó a una distancia segura de la chica. La observó mientras la expresión de ella pasaba de la impresión a la mortificación. Estaba sentada, temblando, con la mano sobre la boca, enjugándose unas lágrimas que en realidad no estaban ahí, que sólo eran una repentina remembranza de las de su recuerdo. Era como si acabara de suceder, al no haber tenido oportunidad de tamizar las emociones originadas por la experiencia.

>>¿Estás bien?—preguntó él, tentativamente.

La chica permaneció en silencio.

>>¿Quieres que me vaya?

Todavía en silencio, Hermione sacudió la cabeza, negando.

Sev se sentó callado mientras ella descifraba sus sentimientos acerca de lo que había pasado.

La muchacha reflexionó sobre sus acciones y sobre cómo afectarían su relación con Ron. Era de la creencia que, en una relación seria, no debían guardarse secretos (chica tonta). Pensaba en lo que pasaría si Harry y Severus terminaban juntos. ¿Podría Ron volver a relajarse cuando estuviera cerca de Sev? Probablemente no, y eso provocaría muchas tensiones en su amistad con Harry.

“Me subí a la cama con un profesor y acaricié su…!

Sev levantó la vista cuando escuchó su gemido. Ella nuevamente tenía la mano sobre la boca, incrédula.

—¿Me permites el pergamino de tu bolsillo?—pidió Hermione al fin, manteniendo su voz tan estable como le era posible, que no era mucho.

El Slytherin le entregó sus notas sin dudar. Observó mientras ella desenrollaba el pergamino, encontraba el carboncillo en su interior y escribía en la parte de atrás.

—Algunas cosas es mejor dejarlas atrás— dijo en voz alta mientras escribía—. Severus, lamento haber insistido en que hicieras esto. Tenías razón.

—¿Estás segura?—preguntó, tomando un pañuelo de su bolsillo y enjugando una lágrima solitaria del rostro de la chica.

Ella asintió solemnemente.

Finite Incantatum—el recuerdo desapareció nuevamente.

Hermione bajo la mirada a la nota que había estado estrujando; la leyó, reconociendo su propia letra, y suspiró. Podía rememorar su conversación con Severus luego del recuerdo, pero no el recuerdo en si mismo. Era una sensación extraña. Se sentaron en silencio por un largo rato, mientras Sev se preguntaba cómo reaccionaría ella. Reflexionó que no se sentía demasiado cómodo en compañía de las chicas.

“Pero Harry ha estado muy ansioso por encontrarse con ella, debe significar mucho para él”

Y también recordó, brevemente, el momento en que había creído que era Harry quien había dicho ‘te amo’.

Cuando regresaron a donde estaban los otros dos, Severus fue recibido por una cálida sonrisa de su chico. Por su parte, Hermione apoyó su cabeza en el hombro de Ron y se acurrucó junto a él.

Harry echó un vistazo alrededor para ver si veía a McGonagall, Hooch, o alguien más, antes de jalar a Severus para que se sentara a su lado.

—¿Todo está bien?—preguntó suavemente en su oído.

El otro sonrió.

—Sí, ahora sí.

Harry sonrió nuevamente, engarzando cálidamente los ojos verdes con los negros durante mayor tiempo. Sev colocó la mano sobre su hombro, deslizándola para acariciar su cuello, para luego introducirla en su cabello, antes de acercarlo lentamente para besarlo.

El Gryffindor cerró los ojos mientras sentía la presión de los suaves labios sobre los propios. Una lengua caliente acarició sus labios, pidiendo entrada.

Ninguno de ellos notó unos ojos avellana que observaban su apasionado beso. Hermione se volvió para acurrucarse cerca de su amado, una alegre sonrisa adornando su rostro.










“No es el árbol, ni la chimenea.
La Navidad es el calor que vuelve al corazón de las personas,
la generosidad de compartirla con otros
y la esperanza de seguir adelante”
Anónimo


Última edición por alisevv el Dom Ene 24, 2010 4:50 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 15. Algunas cosas es mejor dejarlas atrás   Vie Oct 02, 2015 7:28 pm

No puedo creer que vaya en el capitulo 15 esta historia va que vuela jaja
En este capi si que hubo manoseo indiscriminado de parte de Hermione jajajja, (bueno teniendo la oportunidad e meterle mano a Sev o a Harry yo también lo haría jajjajaja), bueno Hermi perdio esos maravillosos momentos pero nosotros lo recordaremos claro jajajjajajaja, me agrada qeu tanto Harry como Ron no se pusieran tensos o molestos porque Hermi quisiera hablar con Sev a solas, es bueno ver que son dos chicos muy maduros (jajaj claro cuando les conviene)
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Death Eater takes a Holiday. Capítulo 15. Algunas cosas es mejor dejarlas atrás
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