La Mazmorra del Snarry


 
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La Mazmorra del Snarry... El escondite favorito de la pareja más excitante de Hogwarts

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  Death Eater takes a Holiday. Capítulo 76-II. Inocentes Deshaciendos II

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alisevv

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MensajeTema: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 76-II. Inocentes Deshaciendos II   Lun Ago 06, 2018 6:01 pm

Traducido por thesnarrysarchivist  



Death eater takes a holiday
Capítulo 76-II

Inocentes Deshaciendos II






Harry estaba reuniéndose quince minutos tarde con Severus para almorzar, pero estaba feliz de que su salida hubiera ido tan bien. Cuando la mujer regresó de la cocina, seguida por el padre derrotado, ella le hizo una oferta para que Severus fuera a trabajar con su padre por una tarde a cambio de que Harry ayudara con la protección de su nuevo hogar. Como la protección no sería hasta dentro de unas pocas semanas, Harry pensó que le daría a Severus la "Tarde con el Chef" para el Día de San Valentín.

Severus no necesitó molestarse en cuestionar la falta de apetito de Harry; la salsa de crema goteando en su camisa era una buena indicación de que ya había comido. Harry mencionó que había ido a entrenar, pero obviamente no estaba ofreciendo dónde más había estado. Como Harry estaba de muy buen humor, no parecía sudoroso ni recién duchado, Severus estaba seguro de que Harry había hecho otra parada al lado del gimnasio. Pero con la Navidad a menos de una semana de distancia, él no lo cuestionaría.

La mayor parte de la tarde transcurrió sin problemas, con Harry ocupado preparando sus propios relajantes musculares y pociones para el dolor. Había estado nervioso por eso desde que Severus le había estado dando las pociones la mayor parte del tiempo y no las había preparado en mucho tiempo, pero estaba bien. La habitación estaba un poco tensa cuando Harry le entregó las orugas que había cortado para la poción que Sev estaba preparando. A pesar de que hizo todo lo posible para hacerlo exactamente como había practicado, parecían haberse convertido en papilla. Con un gritado "¡Estas no sirven de nada!" de Severus, Harry volvió a centrar su atención en el siguiente ingrediente, mientras que Severus respiró hondo ante los imbéciles que no habían revisado la frescura de las orugas antes de empaquetarlas. Harry recibió miradas gemelas de compasión del otro Maestro de Pociones y su aprendiz. sin saber que Harry no fue quien empacó los suministros. Severus estaba enojado consigo mismo, no Harry.

Con la excusa de necesitar reemplazar las orugas que le había prestado el otro Maestro de Pociones, Severus envió a Harry lejos. Sabía que a Harry le tomaría poco tiempo conseguirlos, y podría pasar el tiempo extra recibiendo el masaje del que le había hablado durante el almuerzo. Los otros no sabían que Harry podría Aparecer la gran distancia. Severus se vería como un correcto bastardo por forzar a Harry a hacer un largo viaje por Flu por algo tan trivial. Por suerte para él, a Sev no le importaba lo que otros pensaran de él. Quería asegurarse de que Harry disfrutara su fin de semana. Por mucho que amaba preparar pociones, la idea de un masaje de 90 minutos sonaba muy bien. Severus haría un punto para hablar con Harry mientras la poción necesitaba cocerse a fuego lento. Necesitaba una poción que agudizara el ingenio para evitar que la idea de que su amante estuviera cubierto de aceite lo distrajera.







Raphael gimió cuando vio al gerente del hotel caminando hacia él, seguido por el mago que había visto haciendo ejercicio esa mañana. El gerente había dejado instrucciones para "cuidar bien" de su invitado V.I.P., causando que tanto Harry como Raphael hicieran una mueca de dolor ante el irritante acrónimo.

—Juro que el hombre tiene un dispositivo de rastreo sobre mí—se quejó Harry cuando el gerente se fue, obteniendo una risa de Raphael. Le agradó ver que el ambiente era muy relajante. La mesa de masajes estaba en la misma área que la piscina, con el sol brillando en lo alto, pero protegido por una elegante pantalla de privacidad. También notó que la música era más relajante en esa área. Había percibido un campo de magia mientras pasaba por allí. Era un hechizo silenciador en el área general, lejos de la piscina, y el aire era más cálido también. Antes de comenzar, Raphael ofreció pedirle una bebida a Harry y le dio una selección de varias fragancias de aceite de masaje.

—¿Puedo sugerir el especial de hoy? —preguntó, mostrándole a Harry una foto de una bebida tropical de un pequeño menú del bar—No me molestaría uno para mí—añadió en voz baja, pero Harry aun así lo escuchó.

—No volverá aquí de nuevo, ¿o sí? —Harry se refirió al gerente del hotel. Asegurado de su privacidad, continuó—Realmente solo quiero relajarme sin una audiencia—A él le había gustado la piscina, pero entre el gerente y otros bañistas mirando su físico, a Harry le había resultado difícil relajarse. Había sido tan bien entrenado por Kieran y Severus que era difícil no estar en constante vigilancia.

Raphael le aseguró a Harry que tendría privacidad, pero sintió que era necesario explicarle que, a pesar de lo que decía su jefe, le pagaban por dar un masaje profesional y no sexo. Harry se sintió agradecido, pero se echó a reír cuando creyó haber escuchado a Raphael comentar acerca de que estaría feliz de regalarlo una vez que lo había mirado de cerca.

Harry estaba sobre la mesa, cubierto solo por una pequeña toalla sobre su trasero cuando llegaron las bebidas. En una bandeja al lado de la bebida elegante, completada con un paraguas de papel, había una jarra de agua fría—Tomaré el agua—dijo Harry, sorprendiendo al otro mago—Puedes beber, si quieres. ¿Pelo del perro que te mordió**? —le guiñó un ojo, y Raphael supo que de alguna manera Harry había reconocido que tenía resaca.

—Gracias, no puedo—respondió cortésmente—¿Alguna área problemática, lugares donde almacenas el estrés? —se refirió a los músculos apretados de Harry.

—Supongo que mis hombros, pero mi mayor problema en este momento es encontrar un buen lugar para descansar sin ser molestado por empleados excesivamente celosos y vacacionistas que buscan a alguien para conocer—Para deleite de Harry, no fue necesario engatusar mucho a Raphael para que hiciera lo que realmente quería. Después de un masaje de diez o quince minutos sobre sus hombros, el terapeuta se sentó en una tumbona transfigurada, bebiendo su cóctel, mientras Harry se relajaba bajo el sol. Hablaban de nada en particular y Harry descubrió que realmente disfrutaba hablar con un completo desconocido que no tenía idea de que era Harry Potter. Raphael encontró la situación de Harry divertida.

—Así que tienes un Maestro para el fin de semana... —hizo una pausa con una sonrisa cómplice—¿o es tu costumbre? —Raphael levantó sus cejas sugestivamente. Harry rió, el sonido amortiguado contra la mesa de masaje.

—Nah. Me estoy divirtiendo, sin embargo. Tiene esta mirada en sus ojos cuando lo llamo 'Maestro' y por un creo que momento va a empujar el caldero a un lado y doblarme sobre la mesa de trabajo—.







—¿Podrías decirme dónde está la piscina? —preguntó Severus, aunque sus capas de túnicas flotantes no sugerían que planeara darse un chapuzón. Cuando la persona en la recepción le dio una mirada, Severus tuvo una réplica mordaz en la punta de la lengua, pero recordó justo esa mañana cuando Harry lo había molestado acerca de atrapar más moscas con miel—Estoy buscando a mi aprendiz—agregó. Estaba en contra de su naturaleza dar explicaciones cuando no era asunto de nadie. Si no fuera por nada más, aprovecharía la oportunidad para demostrar su punto. Cuando ser bueno no funcionaba, lo hacía a su manera.

Se ofrecieron a llamar por teléfono al área de la piscina para ahorrarle el viaje, pero él lo rechazó, diciendo que quería ver las instalaciones. ¿No podrían simplemente responder una simple pregunta y señalarle la piscina? Estas personas son demasiado útiles; gruñó para sí mismo y comenzó a entender por qué Harry se había sentido frustrado. Odiaba admitir que probablemente no habría obtenido mejores resultados si lo hubiera hecho a su manera. Severus pensó que les pagaban por ser corteses y serviciales a pesar del temperamento del huésped del hotel.

Sintiendo una firma mágica familiar, Harry desarmó los encantos que mantenían los sonidos de la piscina fuera del área de masajes y luego pudo escuchar el chasquido de los tacones de bota pasando rápidamente sobre la superficie de la piscina. Él y Raphael esperaron a que Sev doblara la esquina, pero escucharon un inesperado enfrentamiento entre Severus y el maldito gerente del hotel.

—Lo siento señor, no puedo permitirle interrumpir un masaje—dijo en un intento de evitar que Severus entrara. Harry solo se rió entre dientes, sabiendo que no habría un buen resultado para el hombre que a él no le gustaba. Raphael tampoco fue de ayuda cuando habló con suficiente claridad para que los otros tres hombres lo escucharan.

—¿No has tenido suficiente? Puedo ocuparme de eso si quieres—su voz era más bochornosa de lo que había sido durante todo el día, continuó en un tono seductor—Te llenaré... —.

Harry pensó que el gerente seguramente pensaría que Raphael había estado haciendo lo que se le había dicho, dándole al VIP lo que quisiera. Actuó sorprendido cuando Raphael fue interrumpido por los dos magos que chocaron contra la habitación. Sobre todo, fue Severus quien entró, el otro hombre trató desesperadamente de evitar que lo hiciera, pero haciendo un escándalo en el proceso.

—¡NO señor, por favor! —Sus palabras se detuvieron cuando levantó la vista para ver a Harry acostado sobre la mesa, con la parte posterior apenas cubierta por una toalla minúscula y su brazo extendido, sosteniendo un vaso mientras el masajista le servía una recarga.

—Todo lleno—dijo Raphael casualmente, como si dos hombres no acabaran de irrumpir. Disfrutaba mucho cuando su jefe hacía cosas como esta. Fue muy divertido verlo cuando hizo el ridículo.

—Maestro—dijo Harry con una inclinación de cabeza, su voz justo por encima de un susurro, pero su tono se elevó cuando se volvió con una mirada.

—Le dijo a Raphael que era un V.I.P. ¿Le dijo por qué? —El gerente todavía estaba demasiado aturdido para responder. O quizás Severus lo había silenciado cuando había tratado de farfullar disculpas por la interrupción. Harry continuó como si la pregunta hubiera sido retórica.

—Fui humillado por su personal mientras estaba en un estado vulnerable durante una entrevista de seguridad—Se encogió con la idea de que el guardia tocara sus nuevos juguetes sexuales—¿Cómo cree que me siento ahora? —Harry agarró la toalla más cerca de él como para colocar una barrera entre ellos, pero solo logró exponerse más cuando se sentó y se giró ligeramente para enfrentar al intruso—Lo siento, Maestro—Harry dirigió a Severus como si de alguna manera fuera su culpa por deshonrar la posición de su Aprendiz de Pociones por la terrible situación.

Severus, por su parte, no estaba seguro de si debería dar una ronda de aplausos por la actuación o reprimir a Harry por la sobreactuación. Pero dado que el gerente del hotel parecía completamente castigado, decidió no criticar. En su lugar, se interponía entre su amante casi desnudo y el gerente encogido.

—A menos que planee seguir mirando a mi aprendiz, le sugiero que se vaya. No dirá otra disculpa, ni hablará con él por el resto de nuestra estancia—A Severus o Harry no les importaba que el hombre estuviera en su derecho de intentar proteger la privacidad de Harry. Sobre todo, porque, después de todo, su verdadero motivo había sido que no quería que Snape atrapara a su aprendiz/compañero de viaje en una posición comprometida con el masajista del hotel. No, no les importaba la injusticia, solo que se las habían arreglado para asegurarse de no estar besándose con Harry todo el fin de semana. Severus sonrió.

Cuando se escapó, recordándoles a Colagusano, Severus se volvió para ver a Harry. Su piel brillaba al sol, la pequeña toalla cubría cada vez menos. Estaba ligeramente distraído por la vista deliciosa cuando el masajista bebió el resto de su bebida, emitiendo un sonido sordo.

—Raphael—dijo Harry dulcemente, llamando su atención.

—¿Sí? —él respondió; su acento de repente era mucho más notable.

—Sal—Harry se rió, dándose cuenta de que había hablado a la par que Severus.

—Sí, señores—sonrió traviesamente el masajista—Gracias, señores—agregó con una pequeña reverencia, y se escabulló, bebida en mano. Había estado más que feliz de aceptar la gratificación adicional que le había dado Severus.

—¿Terminaste de jugar a la pobre víctima? —preguntó Severus maliciosamente y golpeó a Harry en el culo. ¿Dónde se había ido la toalla? —¿Qué dije sobre llamar la atención sobre ti? —.

—¿Me va a castigar, Maestro? —preguntó Harry, su tono sumiso, la cabeza inclinada hacia abajo, aunque deseaba poder ver la cara de Sev. No estaba seguro de cómo se sentía acerca de la idea de recibir una paliza, aunque su polla no tuvo problemas para decidir.

La polla de Severus estuvo de acuerdo con la de Harry cuando saltó a la atención. No podía negar que había disfrutado de esa perversión particular en el pasado, pero de alguna manera la dinámica de su relación y el pasado de Harry no era propicio para someter a Harry a un dolor intencional. También se preguntó si en el pasado no necesitaba satisfacer la sensación de tener el control y causar dolor cuando lo que se le exigía estaba tan dolorosamente fuera de su control. Aparte de eso, Severus todavía tenía un dolor severo cuando Harry lo llamó Maestro, y sabía tantas maneras de castigar al joven advenedizo.

—Sí, necesitas que te castiguen—su voz dominante hizo temblar a su amante. Severus agarró las caderas de Harry, deslizándolo hacia el borde e hizo una nota mental de que la mesa de masajes era de la altura perfecta.







Aunque sabía que eso no ayudaría a su causa, Harry siguió llamando a Severus "Maestro" mientras gritaba desesperado que su castigo terminara. Su respiración era errática mientras jadeaba contra la superficie de la mesa de masaje. Una mancha húmeda indicaba dónde habían caído sus lágrimas, o tal vez dónde había babeado.

—¡Por favor, Sev! ¡Por favor, no puedo soportarlo! Oh... Dios—jadeó, y guardó silencio, aunque su jadeo aumentó.

—No he terminado—la voz justo al lado de su oreja hizo que Harry saltara—Quiero estar seguro de que has aprendido tu lección—ronroneó.

—¡Severus, bastardo! —gritó, pero el tono exigente perdió su filo cuando estuvo a punto de sollozar—Por favor—suplicó sin aliento—Tengo que correrme—Lo que sea que estaba envuelto alrededor de su polla, se sentía como una serpiente invisible retorcida alrededor de su miembro, latiendo de tal manera que hacía que sus ojos giraran hacia atrás en su cabeza, perdido en éxtasis. A pesar del inmenso placer, limitaba con el dolor ya que el objeto similar a una serpiente también había seguido girando más abajo alrededor de su saco, evitando su liberación hasta que Severus lo creyera así.

Severus se acercó a su oído otra vez antes de decir algo en francés. Harry estaba seguro de que era un hechizo. El pulso de la espiral similar a una serpiente aumentó a una presión enloquecedora, y afortunadamente para Harry, el extremo de la cola soltó su saco, otorgándole la liberación que tan desesperadamente había rogado que se le permitiera. Justo antes de que Harry gritara, Sev dejó escapar un gemido y se vació dentro de Harry. Lo que sorprendió a ambos (o al menos a Harry) fue el sonido distante de un tercer clímax.

El área de la piscina ya había sido despejada cuando el "masaje" de Harry fue tan bruscamente interrumpido, por lo que era solo Raphael en la pequeña habitación donde el personal doblaba las toallas y cosas por el estilo. Se tendió sobre un montón de toallas con su polla que se ablandaba en la mano y agradeció a su deidad de elección que los otros dos magos se habían olvidado de usar un hechizo silenciador. Incluso con su resaca temprana, estaba resultando ser un muy buen día.







—Hola, Thomas. ¿Va bien hasta ahora? —preguntó uno de los Maestros de Pociones cuando se encontró con un colega afuera de la habitación de los hombres—¿Con quién estás compartiendo? —preguntó, refiriéndose a la estación de trabajo.

—Snape—respondió—Y su aprendiz—agregó, aparentemente distraído.

—No puedo creer que Snape haya tomado un aprendiz—.

—No estoy tan seguro de que deba hacerlo—comentó Thomas—Es duro con el chico—.

—No es sorprendente. Recuerdas cómo era ser un aprendiz, incluso si fue hace cien años—bromeó—Todos pensamos que nuestros Maestros eran demasiado duros con nosotros—.

—Apareció esta mañana con un hematoma en la cara y prácticamente tuvo un ataque de pánico cuando Dobbs se ofreció a levantarse para poder sentarse junto a Snape—no mencionó el arrebato de Snape sobre las orugas, pensando que él mismo habría estado igualmente enojado, aunque no habría enviado a su aprendiz a hacer un largo viaje por Flu cuando no era necesario. El chico se había perdido la mayor parte de las actividades del día, en su opinión el verdadero castigo.

—Parece que puede manejarlo solo. No me involucraría—no dejó tiempo para responder a su consejo, ya que eligió ese momento para ingresar al retrete. Él no quería hacer un enemigo de Snape, que estaba bien conectado y uno de los mejores Maestros de Pociones que asistieron.

—Hablando del diablo—murmuró Thomas, viendo a Snape y su aprendiz cuando se acercaban. Es cierto que el chico parecía estar de un humor excepcionalmente bueno.

—Thomas—saludó Severus casi alegremente—¿Entrarás en la competencia "Pociones Raras"? —preguntó y se alegró de ver la sacudida negativa de la cabeza del otro Maestro de Pociones.

—¿Pociones Raras? Suena como un grupo de música—se rió Harry, aunque parecía ser el único divertido por el comentario.

—Bueno, entonces—Severus continuó como si Harry no hubiera dicho nada—Tendrás la estación de trabajo para ti, ya que planeo competir—y ganar.







Harry escaneó la gran sala donde se instalaron doce o más mesas de trabajo—¿Dime otra vez por qué solo tienes dos calderos instalados y todos los demás tienen al menos cinco? —preguntó y notó que Severus tenía casi el doble de ingredientes establecidos que al menos otros siete Maestros de Pociones.

Severus revisó sus suministros por tercera vez antes de dirigir su atención a Harry—Me tomará la mayor parte del tiempo asignado preparar las pociones que he planeado. Cuento con la complejidad de una de las pociones y la originalidad de la otra para compensar la falta de cantidad—Severus miró para ver si alguien estaba prestando atención antes de acercarse para que solo Harry lo escuchara—Vas a ayudar—observó que Harry arqueaba las cejas con preocupación y sorpresa—Sé de lo que eres capaz y solo te pediré que realices tareas que puedas hacer sin cuestionar—.

—Está bien—Harry sonaba nervioso.

—Lo que necesito de ti es hacer exactamente lo que pido. No cuestiones mis órdenes y confía en que sé lo que estoy haciendo. ¿Puedes hacer eso? —preguntó como si le pidiera a Harry que hiciera algo tan simple como ayudar a preparar una taza de té.

—¿Has inventado esta? —Harry vio el nombre de Severus como el creador original—Esto está fechado hace casi dos años. ¿Habrías ingresado si hubieras podido asistir a la conferencia el año pasado? —Harry se sintió culpable porque Sev se la había perdido porque estaba en Hogwarts.

—Aunque estoy seguro de que estás acostumbrado a culparte por cosas que escapan a tu control, te aseguro que no tenía intención de liberar esta información a un frenesí alimenticio de Maestros de Pociones antes de que pudiera patentarlo—sonrió Severus mientras ponía el papel a un lado. Planeó guardar esa poción para el final después de que las dos primeras se completaran. Sabía que muchos de los Maestros de Pociones hacían cambios de último minuto después de ver lo que establecía su competencia al principio de la competición. Al comenzar con solo dos calderos, Severus estaba dificultando que otros determinaran lo que él había planeado.

Fue dos horas después cuando Harry descubrió una extraña raíz. Nunca había sido capaz de cortarlas de forma pareja sin tomarse una buena cantidad de tiempo y cuidado, pero Severus tampoco lo permitía. El ocupado Maestro de Pociones chasqueó los dedos mientras ordenaba que se moviera más rápido. Harry estuvo muy tentado de comentar, pero ya se le había recordado dos veces que no cuestionara el juicio de su Maestro. Con las raíces mal cortadas entregadas, Harry continuó removiendo un pequeño caldero. Había estado trabajando en una poción extremadamente simple y mientras Severus lo vigilaba, Harry tendría que haber sido un completo idiota para arruinarlo. Harry no sabía por qué una poción tan simple entraría en un concurso o por qué era tan importante que Severus pusiera el último ingrediente, pero una vez más, sabía que no debía cuestionar. Avisaría a su Maestro cuando estuviera listo para agregar el último ingrediente.

Uno de los jueces pasó por la mesa de trabajo mientras Severus colocaba las rodajas de raíz una por una. El mago de aspecto extraño de pie era aún más alto que Severus y tenía una pluma de notas rápidas detrás de su cabeza. Harry trató de no reírse, ya que parecía que el hombre llevaba una pluma temblorosa en su sombrero de mago.

—Ah—cantó el juez, metiendo la nariz cerca del caldero—Un corte de raíz completamente al azar—comentó mientras miraba a Severus de cerca, haciendo que Harry se encogiera—Un método clásico para la liberación retardada—agregó. Harry no estaba seguro de lo que eso significaba. Por la expresión complacida en la cara de Severus, él sabía exactamente lo que estaba haciendo cuando apresuró a Harry. Severus no hizo ningún comentario cuando oyó a Harry murmurar acerca de su anticipada incompetencia, aunque luego se arrepentiría de hacer que Harry sintiera que estaba de regreso en clase nuevamente.

En la manera clásica de Harry para no pensar en nada cuando se irritaba con su "Profesor de pociones" decidió hacer un gran esfuerzo. La poción en la que estaba trabajando era lo suficientemente simple como para que con seguridad pasara rápidamente por los preparativos y terminara la poción antes de que ninguno de los dos esperara. El problema con tal eficiencia fue que Severus había cronometrado las pociones para que pudiera dejar fácilmente su propia infusión para agregar el último ingrediente necesario para Harry.

Severus contó cada movimiento mientras mantenía un patrón complicado. Sus labios se movieron ligeramente cuando cambió de dirección y continuó contando. Después de cada séptimo cambio de dirección, se detenía y esperaba a que el hervor aumentara hasta que las burbujas de tamaño deseadas salieran a la superficie y luego comenzaran de nuevo. Concentrándose en el patrón necesario, ignoró todos los sonidos en la sala fuera de su propia estación de trabajo.

—¡Listo! —Harry felizmente le informó sobre su poción casi terminada—El último ingrediente está listo para entrar en cualquier momento—.

Severus respiró repentinamente, totalmente sorprendido por la declaración de Harry, pero continuó contando. Solo cuando pudo dejar de moverse para esperar a que volviera a hervir, miró hacia el caldero de Harry para verse exactamente como debería ser... en otros cinco minutos. Revisando su propio caldero para ver si las burbujas eran del tamaño correcto, mentalmente hizo los cálculos. Con un suspiro derrotado, se frotó la cara con las manos.

—Ponlo—dijo desde atrás de sus manos, sabiendo que no podía apartarse de su propio caldero para hacerlo.

—Pero... —comenzó Harry, pero fue interrumpido por Severus quien había vuelto a su patrón de agitación. Sin más preguntas, Harry cortó el último ingrediente y cuidadosamente lo removió en su caldero. Luego de cinco minutos, Severus bajó su llama para permitir que la poción completa en su caldero se enfriara. Harry vio como la expresión de resignación en el rostro de Severus estaba enmascarada—¿Todo está bien? —.

Severus no respondió de inmediato. Se acercó al caldero de Harry, comprobando la consistencia y el color—Esto fue hecho a la perfección—se detuvo para pensar qué más quería decir—Hiciste un gran trabajo—sonrió Severus, aunque Harry podía decir que algo estaba mal—Tengo una última poción para preparar. Vamos a limpiar y luego puedes tomarte un descanso mientras trabajo en esto—.

Harry asintió y comenzó a limpiar los cuchillos y las varillas mientras Severus embotellaba la poción en pequeños viales. Había sido una clara despedida, pero Harry dudaba en irse sin saber qué sucedía. Se demoró secando el último artículo—¿Hay algo que pueda hacer por ti, Severus? —preguntó, omitiendo el "Maestro" esta vez. Observó a Severus leer detenidamente su lista. Harry podía decir que estaba contando en su cabeza por la forma en que asentía levemente con cada elemento.

—En dos horas y veintisiete minutos, lo más probable es que esté listo para un retiro. Tengo algo aquí, pero si me puedes traer un vaso de jugo de calabaza, eso sería muy apreciado—.

—Puedes apostarlo—Harry sonrió ampliamente, divertido por Severus y su precisión.

—No recomendaría un beso de despedida—dijo Severus en voz baja cuando notó que Harry había dado un pequeño paso adelante. Harry se detuvo y se sonrojó, demostrando que había tenido razón en su suposición. No fue fácil pasar tanto tiempo en público con su amante. Habían estado acostumbrados a ser distantes e insensibles el uno al otro cuando pasaban por los pasillos de Hogwarts, pero esto era muy diferente.

Harry se inclinó más cerca y silbó su respuesta en Pársel antes de partir.

Notas del traductor:

* Un plug o tapón anal es un juguete sexual que ha sido diseñado para ser insertado en el recto para obtener placer sexual. Son parecidos a los dildos o consoladores, pero suelen ser más cortos y tienen el final acampanado o ensanchado para evitar su inserción total en el recto.

** "Hair of the dog that bit you" es una frase que se usa para indicar que se necesita alcohol para quitarse una resaca, como "tomar/comer pelo de un perro que te mordió para curar su mordida".





sev Capítulo 77 . harry






“No es el árbol, ni la chimenea.
La Navidad es el calor que vuelve al corazón de las personas,
la generosidad de compartirla con otros
y la esperanza de seguir adelante”
Anónimo
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