La Mazmorra del Snarry


 
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La Mazmorra del Snarry... El escondite favorito de la pareja más excitante de Hogwarts

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 Traducción Invisible Capítulo 32

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Eowyn
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MensajeTema: Traducción Invisible Capítulo 32   Lun Sep 28, 2015 2:49 pm

Holaaa mis amantes del snarry, espero que hayais tenido una buena semana jeje, y como he podido leer el capi anterior ha sido toodo un éxito. Espero que este nuevo capítulo sea también un éxito.

Ahora sin más dilación os doy paso al nuevo capi, difruten.

PD: Podeis encontrar la historia original aquí https://www.fanfiction.net/s/3780602/1/Invisible

Capítulo 32

El despertar de Eileen, Sirius y Nick reparan su relación

Mansión Prince – Habitación de Eileen - Eileen

Eileen se levantó grogui; su mente llenas de telarañas que parecía que no podía deshacerse, ¿qué estaba haciendo de vuelta en su habitación de la mansión Prince? Se fue tan pronto como pudo cuando era adolescente, a la edad de 17 años. Se casó con el primer Muggle que le prestaba atención, cometiendo el error de no compartir con él el hecho de que era una bruja. Despacio pero con seguridad las telarañas comenzaron a desaparecer y comenzó a recordar todo, no solo volvieron recuerdos, también volvió el dolor. Una mueca cruzó su cara a pesar de que orgullo y calor se asentaron. ¿Había imaginado la mirada orgullosa de amor que Severus había dado a Harry en su delirio? Decidió que no lo había hecho. Conocía a su hijo, y no expresaría ese amor tampoco. No lo hizo por Lily y eventualmente la perdió, quien sabe lo que habría pasado si solo se lo hubiera dicho. No quería pensar en Lily Evans-Potter. Las ironías de la vida no la sorprendían; era su hijo el que le atraía ahora. Cuando era joven Severus probablemente no había pensado en tener una relación con un hombre, tan enamorado de Lily para pensar en ello sin duda. Como espía no tuvo una relación con nadie. Solo algo de una noche eso sin duda, no estaba segura del género que su hijo prefería. A juzgar por las miradas, parecía que iba por los dos lados, ahora solo tenía que encontrar un modo de juntarles. Hacer que Severus notara cada vez más a Harry, a lo mejor incluso lo mismo con Harry notando a su hijo. A Harry le gustaban los hombre mayores; salió con Krum si lo recordaba bien. Aunque había más diferencia de edad con Severus que con Krum, pero Harry era demasiado maduro para salir con alguien de su edad. La pregunta era ¿cómo lo hacía? Pensaba con una mirada que trazaba un plan. A lo mejor debía sugerir unas pequeñas vacaciones, les haría bien a ambos para salir de la mansión, a bonitos restaurantes, a lo mejor debería ir a América otra vez o a donde sean las conferencias. Sin duda Harry mostraría su nueva poción, no su poción, de Severus y Harry.

"¿Dobby?" dijo Eileen, respirando profundamente, estaba muy incómoda, y quería una poción contra el dolor.

"Señora Eileen ¿cómo esta?" preguntó Dobby hablándola solemnemente, mirándola a donde yacía en la cama.

"¿Han pasado las doce horas?" preguntó Eileen, su cama empapada, esperaba que con un par de pociones pudiera respirar sola. Hacer que los elfos pudieran cambiar la cama y girarla, así podía yacer en sábanas limpias.

"Sí señora Eileen," dijo Dobby asintiendo con la cabeza, sus orejas balanceándose arriba y abajo peligrosamente.

"¿Puedo tomar una poción contra el dolor, una poción pimentoica y una poción para fortalecer?" dijo Eileen, preguntando en vez de demandar, nunca fue horrible con los elfos domésticos. Sus padres tampoco, pero no fueron tampoco amables. Dobby fue tratado horriblemente en su anterior casa, así que siempre se aseguraba de ser más amable con él.

"¿Debería preguntarle al Maestro Severus primero?" preguntó inseguro Dobby, él dijo 12 horas y 12 horas habían pasado. Aunque, no quería arriesgarse a dar pociones que pudieran dañar a su Señora.

"¿Está despierto?" preguntó Eileen curiosa.

Dobby cerró los ojos por uno segundos antes de volver abrirlos, "No señora Eileen," replicó Dobby negativamente.

"Entonces no, solo trae las pociones Dobby," dijo amablemente Eileen.

"Sí, señora Eileen," dijo Dobby desapareciendo en silencio.

Dobby volvió 5b minutos después con una bandeja llena de desayuno, café, té y zumo de calabaza. Más importante era que tres pociones estaban en uno de los lados de la bandeja, y eran las pociones que había pedido. Podía decirlo con solo mirarlas, no era tan buena como su hijo pero no era una novicia tampoco. Inmediatamente quitó el corcho y se las bebió, suspirando con alivio cando los dolers se le pasaron. Sus dolores no eran tan malos como lo habían sido antes. Estaba agradecida por ello, también sabía que debía estar en lo correcto, de repente tan famélica que se volcó en su desayuno con gusto que no había sentido por lo que le pareció mucho tiempo.

"¿Hay algo más que Dobby puede hacer señora Eileen?" preguntó Dobby retirándose, viendo que podía comer sola. Eso excitó a Dobby; significaba que su amable señora estaba bien. No es que tuviera muchas dudas, el maestro Severus era muy conocido en la comunidad mágica, incluso a los elfos domésticos. Oían y veían cosas que otros no, por que a nadie le importaba la presencia de elfos domésticos. Aunque Dobby comenzaba a darse cuenta de que a esta familia le importaba. Por lo menos a su Maestro Harry le importaba, sin él Dobby sabía que Narcissa Malfoy le habría matado. Después de todo había traicionado a la familia, y es lo que le pasaba a los elfos traidores. Se les cortaba la cabeza y se le ponía con el resto de los elfos domésticos, había muchas en la mansión Malfoy – para recordarles que no había compasión como le gustaba decir a Lucius. En opinión de Dobby Lucius Malfoy estaba donde debía estar, en Azkaban y Dobby no podía evitar pensar que ojalá muriese ahí.

"Debería bañarme Dobby, ¿podéis tu y Saff nuevas sábanas y airearlas?" dijo Eileen.

"Por supuesto señora Eileen," dijo Dobby desapareciendo, cogiendo ya sábanas frescas y planchadas para cuando las necesitara.

Mansión Prince – Habitación de Eileen - Eileen, Severus, Harry.

Unas horas después, Eileen estaba muy cómoda, nuevo pijama, nuevas sábanas, y limpia de su baño. Aunque le tomó mucho, se dio cuenta de que no iba a ser fácil arreglarlo; debió estar muy mal. Las pociones solían ayudar sobre cualquier cosa inmediatamente, a no ser que el cuerpo no estuviese en buena forma. Se dio cuenta de que obviamente ella no lo estaba, había perdido mucho peso así que le tomaría unos días poder ponerse de pie.

Saltó cuando Harry entró de golpe en su habitación, sus ojos verdes llenos de preocupación y aprehensión. Ella le sonrió dulcemente, viendo como la tensión dejaba cada uno de sus músculos. "¿Cómo te sientes?" preguntó, su atención puesta en ella.

"Mucho mejor, ¿cómo estás tu muchacho?" preguntó Eileen dando golpecitos a un lado de la cama, esperando que Harry se sentara.

"¿No te sientes enferma o con dolor?" preguntó Harry.

"Enferma no, pero si que un poco adolorida, pero creo que eso tiene que ver conmigo no con la poción," dijo Eileen, golpeando suavemente el brazo de Harry. Tenía que decir la verdad; Harry quería publicar la poción sin ninguna duda. Así que había sido su rata de laboratorio esta vez, Harry fue su propia rata para su primera poción.
"¿Has tomado alguna poción?" preguntó Harry listo para llamar a Dobby.

"Lo he hecho, no te preocupes mucho," dijo Eileen. ¿Quién habría pensado que su vida terminaría así? Ella desde luego no. Era mil veces mejor de lo que había soñado.

Harry suspiró aliviado, finalmente convencido de que Eileen de verdad estaba bien, había sobrevivido e iba a estar bien. Atrajo a la frágil mujer a un abrazo, cerrando los ojos feliz. El gruñido de su estómago hizo que Harry se retirase avergonzado. Estaba hambriento y su estómago se lo estaba diciendo, había tenido lo suficiente, quería comer y lo quería ahora. Eileen se rió suavemente, su cara sorprendida, por primera vez desde que se sintió enferma.

"¿Dobby?" preguntó Eileen.


"¿Sí Señora Eileen?" preguntó Dobby apareciendo.

"¿Puedes traerme algo de comida?" preguntó Eileen.


"Sí señora," dijo Dobby desapareciendo.

Eileen miraba a Harry preguntándose lo que sentiría por su hijo, no iba a tratar de juntarles si su hijo iba a estar disgustado. No es que él hubiera estado con una chica horrible, no, ella era una horrible mujer. ¿Estaba bien para ella llamarla eso cuando ella tampoco había sido una modelo de madre? Probablemente pero por lo menos ella nunca ignoró a su hijo. Incluso peor...¿estaba mal por estar agradecida de que Lily lo hiciera? Por que si Harry hubiera amado a sus padres no sería el hombre que es hoy. Harry nunca habría querido trabajar en su tienda, no se habría convertido en algo diario en su vida, y eventualmente en su vida y en la de su hijo. Suponía que no había ningún punto en sentirse culpable de sus pensamientos, habían pasado, nada podía cambiarlos, incluso si pudiera ni quería ni lo haría. Tenía que ser cuidadosa con ello, ver como Harry se sentía antes de planear nada. Su hijo era lo más importante de su vida, y no le iba a ver con el corazón roto.

"¿Hay algo en mi cara?" preguntó Harry sintiendo que eso pasaba pues Eileen le estaba mirando intensamente.

"Lo siento muchacho, me perdí en mis pensamientos," dijo Eileen sacudiendo los pensamientos, determinada a hacer lo que pensaba. Mirar y esperar – ver lo que pasaba, como se sentía Harry primero.

"Está bien," sonrió Harry, quitando la mano de su cara ahora que sabía que no había nada en ella. Justo entonces Dobby apareció con tres comidas, así que ni Eileen ni Harry estaba sorprendido de ver a Severus unírseles unos minutos después.

"Mamá, ¿cómo te sientes?" preguntó Severus, era su turno ahora. Estaba vestido con vaqueros negros, camisa blanca y jersey blanco. No llevaba nada en sus pies; tomó un sitio en el borde de la cama, agradeciendo a Dobby cuando le dio un plato de comida.

"Estoy bien hijo," dijo Eileen exasperada, preguntándose cuanto tiempo estaría preguntándole eso.

"¿Algún efecto secundario?" preguntó Severus mirando intensamente a su madre.


"Ninguno," dijo Eileen.

"Hm, haré el escáner después de comer," dijo Severus, sentándose con las piernas cruzadas en la cama, si un estudiante le veía así en ese momento seguramente se habría desmayado. Incluso sentado con las piernas cruzadas, lo hacía ver como la cosa más natural del mundo. Su espalda todavía recta y alta, todavía consiguiendo parecer severo.

"¿Vas a publicar la poción?" preguntó Eileen con cara de inocencia.

"Por supuesto," dijo Severus, esa no era una poción para guardar para si mismos, ayudaría a mucha gente. No solo a los que fueron gravemente heridos repetidamente, sino aquellos que fueron gravemente heridos con la maldición Cruciatus. Prácticamente renovaba los huesos, infiernos aquellos que sufrían artritis se beneficiarían también. Aunque no era normal que un mago o bruja sufriera esa enfermedad, era algo sabido.

"¿Cuándo creéis que lo haréis?" preguntó Eileen pescando más información.


"Pronto," dijo Severus "Si quieres Harry, se que estabas muy incómodo la última vez."

La boca de Eileen en una ralla, ¿así que su hijo había estado observándole de cerca desde entonces? ¿Durante cuanto tiempo llevaba Severus admirando y si se le permitía sintiendo afecto por Harry? Sus ojos prácticamente bailaban, brillando cuando vio como Harry se sonrojaba. Casi grita como una niña pequeña, a Harry le gustaba su hijo, era la mejor noticia que había recibido en años. Se forzó a mantener la compostura; pensaría más en cuanto estuviera sola. De esa forma podría pensar en todo, aunque todavía observaría todo.

"Es por que no se lo que esperarme..." dijo Harry; Harry no entendía por que su mente volvía una y otra vez a cuando Severus le abrazó. No era tan musculoso como Viktor, peor desde luego tenía un cuerpo duro escondido bajo esa ropa que llevaba. Sus sueños estaban cambiando; ya no estaba Viktor en ellos sino un fuerte, guapo hombre con largo pelo oscuro. No hacía falta ser un genio para saber quien era. Sabía que Severus probablemente no pensaba en él de esa forma. Era solo un adolescente de 16 años después de todo; obviamente no veía su propia belleza. No veía su propio pelo negro largo, y su cuerpo musculoso y joven, solo veía a un niño joven. No estaba en su mejor confidencia todavía, aunque no le importaba lo que los otros pensaran solo lo que las personas que amaban pensaban. Llegaría un momento en el que confiaría más en si mismo eso seguro, "No esperaba que la gente me dijese que la había plagiado." murmuró Harry de hecho resentido, y tenía derecho a estarlo. Ahí había estado, publicando su primera poción orgulloso de si mismo, solo para que alguien le preguntase si la había robado. Se sintió dos pulgadas más alto, se mantuvo fuerte, silencioso y orgulloso incluso si su 'Maestro' le rescatase. Mirando a cualquiera que se atreviera a criticar a Harry o se atrever a decir que Harry no la había creado.

"Eso debí predecirlo, eras extremadamente joven, la mayor parte de la gente está terminando su aprendizaje cuando crea su primera poción. De hecho se espera, que crees una poción para ganar un tercio de tu nota final. Para demostrar a la comunidad de pocionistas que tienes lo que hace falta, que ayudaras a que avance la comunidad de pociones y que ayudarás a otros que están interesados." Dijo suavemente Severus, había estado enfadado con esos aprendices y nuevos maestros que habían cuestionado a Harry así. No tenían derecho a hacer eso; desafortunadamente los celos eran algo horrible e infeccioso. Era el pan de las peleas y hacía que no se llevasen tan bien como deberían.

"No es tu culpa," dijo Harry encogiéndose de hombros, no estaba lanzando culpas a nadie solo preocupado de lo que pasara lo mismo.

"Creo que esta vez te respetaran mucho más," explicó Severus su atención en Harry ahora olvidándose de todo lo demás de la habitación. "Por supuesto no puedo garantizar nada pero solo debes mantener la espalda recta, pecho arriba y mirarles hacia abajo. Sabes que no copiaste, la creaste, al final del día solo tu puedes decidir como te afecta."

"No la cree yo solo lo sabes, me ayudaste mucho, si hacemos esto lo hacemos juntos," dijo Harry firme. "No voy a tomar crédito de algo que no solo se ha creado por mis acciones."

"Si eso quieres," dijo Severus asintiendo con respeto. No necesitaba el reconocimiento pero si era lo que Harry quería así se haría.

"Lo es," dijo Harry, "Además llegará el momento donde deba crear yo solo una poción. No me di cuenta de que tenía que crear una poción para pasar mi maestría." Estaba agradecido de haberlo descubierto, sino habría entrado en pánico. Odiaría enterarse en el momento.

"Claro que debes, ¿de qué otra forma se puede demostrar que mereces pasar tu maestría si no eres totalmente leal al arte?" preguntó simplemente Severus.

"Así que todos a los que conocí...¿han creado pociones?" preguntó Harry girando la cabeza a un lado, pensando en los aprendices, estaban enfadados... a lo mejor esa era la razón.

"No, no todavía, por lo menos no todos. No consiguen el aprobado hasta que no crean algo, y hasta que no lo hagan se quedan como aprendices." dijo Severus. "Algunos de ellos llevan siendo aprendices entre 3 y 5 años."

"¿5 años? ¿Y todavía no han creado una poción?" murmuró Harry no se lo esperaba.

"Sí," dijo Severus dándose cuenta de que Harry estaba comenzando a darse cuenta por qué estaban impresionados con sus habilidades. "Algunos de los maestros son muy pretenciosos." Terminó secamente.

"Creo que entiendo por qué reaccionaron así," dijo Harry, era un nuevo, todavía en el colegio y ya les robaba el protagonismo. Enseñándose, avergonzándoles. Todavía no entendía por qué no habían creado una poción. "¿Nos piden una poción específica o es de nuestra elección?" queriendo confirmar algo.

"Algo de tu creación y basada en tus propias decisiones." dijo Severus firme. "¿Qué elegiste?" preguntando Harry una pregunta personal.

"Hice un suero de la verdad, no Veritaserum esa vino después." dijo Severus en voz baja, "Quise hacer modificaciones en las anteriores versiones de la poción Wolfsbane. Desafortunadamente no tenía tiempo ni medios para hacerlo. Así que hice algo complicado pero fácil en cuanto a hacerla y a los ingredientes."

Viendo la mirada confusa de Harry continuó.

"El maestro que tenía, esperaba que la hiciera yo solo, con mis propios ingredientes en mi tiempo libre. No me quedé con él, y en el momento no tenía los ingredientes para mejorar la poción Wolfsbane." Dijo suavemente Severus.

Si acaso la confusión de Harry se triplicó, estaba sentado en una mansión después de todo.

"No conseguí esto hasta que no pasé mi maestría," dijo Severus sus manos señalando al lujo que les rodeaba.

"Yo tampoco tenía nada para dar a mi hijo, puesto que me desheredaron, después de casarme con Tobias." dijo Eileen y era algo de lo que se arrepentía profundamente, no ser capaz de ayudar a su hijo. Le miraba ahora, había hecho mucho más que mejoras en la poción Wolfsbane, había creado su propia versión que era 10 veces mejor. La versión original solo ayudaba a la transformación, las facilitaba un poco. Severus había creado una para mantener su mente y disminuir el dolor.

Harry asintió; entendía muy bien lo que era estar sin dinero. Era algo que le preocupaba desde los 11 años. Desde que se dio cuenta de lo que quería hacer son su vida, solo quería haber vuelto ante James Potter y emanciparse. No sabía muy bien lo que había hecho hasta que recibió total control del estado y dinero de los Potter. Los sitios del Wizengamot, el poder que venía con ello, y para ser honestos el apellido Peverell tenía mucho más poder que el de Potter. Ya no tenía que preocuparse más por el dinero, y eso era algo bueno. Lo malo es que no se dio cuenta de que le estaba dando a sus padres un poco de su propia medicina.

"¿Estás preparado para volver a Hogwarts?" preguntó Eileen, mientras Dobby aparecía y se llevaba los restos de la comida. "Sí, aunque tengo deberes de Runas Antiguas que terminar," dijo Harry.

"¿Terminaste todo lo demás?" preguntó Severus no muy seguro de si debía estar sorprendido o no. Harry era muy organizado. Aunque por los últimos días podía decirse lo contrario, los pergaminos todavía yacían en el suelo del laboratorio de pociones. Aunque todo lo demás fue limpiado eso todavía no, por lo menos ellos no lo habían limpiado, los elfos domésticos podían haberlo hecho.

"Los hice los primeros días," replicó Harry. "Eso está bien," dijo orgullosa Eileen.

"¿Encuentras algo difícil?" preguntó Severus, no tuvo oportunidad de hablar con Harry sobre sus deberes de Hogwarts.

"Runas Antiguas es un...reto, a veces difícil pues los movimientos rápidos de varita deben aparecer en el momento oportuno," dijo Harry. "Es bueno tener una clase pues no es fácil, así que me da más tiempo para pensar en Runas."

"Es un reto e inútil en las actividades del día a día." dijo Severus honestamente.

"No lo se, odiaba Runas Antiguas," dijo Eileen, lo dejó a mitad del periodo de hecho. Su magia no era lo suficientemente fuerte como para lidiar con esa clase. A penas se graduó del colegio por su falta de magia. Probablemente por eso se aferró tanto a las pociones cuando era joven, prefiriendo eso a movimientos tontos de varita. Es algo que le dijo a su hijo, 'Prefiero hacer pociones que los movimientos tontos de varita que todos hacen.' irónicamente no se dio cuenta de que eso quedó en la mente de su hijo también. No sabía que siempre decía lo mismo en la introducción del primer día de clase de Pociones mientras era profesor. 'No habrá movimientos tontos de varita,'

Severus sonrió, sabiendo los pensamientos de su madre sobre los tontos movimientos de varita. "¿Todas las demás clases están bien?"

"Sí, Aritmecia es muy fácil," comentó Harry.

"No tomé esa clase cuando era joven," dijo Severus descartándolo, no tenía mucho interés en esa materia.

"¿Cómo os sentís?" preguntó Eileen después de que reinó el silencio por unos minutos.

"Mejor de lo que me he sentido por un tiempo," sonrió Harry.

"Coincido," dijo Severus.

"Será mejor que saques esas revistas de pociones y mires donde será la siguiente conferencia." dijo Eileen sonriendo orgullosa.

"Sí, será lo mejor." dijo Severus.

"Esperemos que no sea ni el lunes ni el martes," dijo Harry, no quería perderse ninguna clase, no es que tuviera miedo de retrasarse. Estaba orgulloso de decir que aprendía rápido, y si perdía clase tenía todos los libros – podía mirar lo que se había perdido.

"Si lo es te perderás las clases, la conferencia es mucho más importante," dijo Severus, y era por que Harry quería establecerse a si mismo como maestro de pociones. Era lo más importante para Harry, para su futuro. Además que sabía que un par de clases no retrasarían a Harry, era un alumno muy dedicado, cuando ponía su mente en algo. "Hay algo más que quiero preguntar... si puedo publicar el texto de pociones, el texto de pociones de Salazar Slytherin. El que tradujiste de parsel a inglés." Había muchas pociones interesantes en él, perdidas u olvidadas por el mundo. No iba a publicarlo como suyo, escribiría la verdad, y que fueron creadas por Salazar Slytherin. Que él y Harry fueron los que lo encontraron y tradujeron. Ese conocimiento de pociones merecía salir al mundo y ser conocido.

"Por supuesto que puedes," estuvo de acuerdo inmediatamente Harry.

Oficina de Dumbledore - Hogwarts - Dumbledore, Nick.


Albus Dumbledore se dejó caer en la silla completamente exhausto, no mucha gente se daba cuenta de lo exhausto que era ser él. Tenía suerte si dormía un par de horas, entre las reuniones de la Orden, reuniones del Wizengamot, reuniones personales con el Ministro Fudge, hacer su tarea de Director, responder a su correo y por supuesto entrenar a Nick. Nunca tenía la oportunidad de hacer lo que quería y menos de dormir. Tratando de descubrir el siguiente movimiento de Voldemort, y tratando de ver si Slughorn sabía información y se la estaba guardando. Había ideado la idea de usar a Nick Potter para saberlo.

Suspirando exhausto, cogió un paquete de caramelos de limón de su armario, cogiendo una poción pimentoica y bebiéndosela. Humo salió de sus orejas, y Dumbledore instantáneamente se sintió renovado. Desenvolviendo su caramelo, una de sus muchas indulgencias, había comenzado a tomarlo para quitarse el odioso sabor de la poción que acababa de tomar. Todos sabían su apego a los chicles, pero el viejo hombre solo podía pensar que nadie le compraba ninguno. No podía evitar agradecer que el colegio hubiera terminado, aunque fuera solo por un día más, los estudiantes volverían el domingo por la noche. Volviendo al trabajo el lunes por la mañana, pero eso no era lo que estaba verdaderamente en su mente.

Había algo distinto sobre Nick Potter; era diferente, no tan alegre como solía ser. Pensarías que empezó en navidad, y tener que pasarla con su familia en sería algo bueno para él. A no ser que los Potter les contasen a sus hijos sobre sus problemas de dinero. No podía ver que eso pasara, ambos habían sido firmes sobre no contárselo a nadie. Lo cual era inútil, puesto que estuvo en los periódicos, los nacidos de muggles podían no haberlo entendido, pero los sangre pura lo entenderían y lo entendieron. Ya fuera que Lily y James se lo dijera o no, los niños probablemente se habrían dado cuenta. Después de todo no recibirían tantos regalos de navidad como antes. No podía negar que estaba preocupado, parecía que el adolescente se estaba separando de todos ellos. Incluso más curioso era que había estado usando su mano izquierda en los duelos, y siempre había usado su mando derecha. Por ello iba a hablar con él, sobre té y galletas entender lo que le estaba pasando. No le gustaba la depresión y oscuridad en los ojos verdes del niño.

Justo en ese momento un toque dudoso se oyó en su oficina, mirando al precioso y sofisticado reloj de su abuelo para ver que era la hora en el que le había pedido a Nick que llegara.

"Entra Nicolás," gritó claramente Dumbledore.

Nick entró pareciendo muy incómodo, y sus ojos le parecieron a Dumbledore que tenían una mirada muerta. Había de hecho controlado sus emociones, y Dumbledore no podía leerlos. Tendría que entrar en su mente si quería descubrir algo. Dumbledore no se arriesgaría a entrar en la mente de nadie, no sin tener una buena razón.

"Siéntate, ¿té? ¿Tarta?" preguntó Dumbledore feliz, moviendo sus manos hacia lo que tenía en la oficina listo para tomar.

"No gracias señor," dijo Nick su estómago rebelándose ante la vista. No había estado comiendo mucho, estaba agradecido por el pequeño indulto. No tenía un segundo para si mismo, a no ser que estuviera durmiendo. No ayudaba que los Gryffindor le hubieran echado del equipo. Sabía que no era excepcional pero le encantaba volar. No ayudaba que su padre estuviera disgustado con él. Era como si todo lo que hacía no era suficiente, no era lo suficientemente bueno entrenando, no era lo suficiente bueno en el colegio, y lo que Umbridge estaba haciendo por él. Había tenido tantas ganas de hablar con su padre, explicarle lo que le estaba haciendo. Desafortunadamente el miedo de que James estuviera de acuerdo con ella le petrificó. No sería capaz de volver a ver a sus padres si eso pasaba. Sus pensamientos fueron a su hermano, lo cual estaba pasando cada vez más. Estaba tan libre, no afectado por sus padres, capaz de hacer lo que quiera. A diferencia de él, mucho más maduro. Había visto a Harry y a Luna desde el atrio, parecían felices hablando en el lago. Ya no estaba celoso de él, ya no le culpaba de todo – por que se dio cuenta patéticamente y tristemente, que Harry no estaba más en su vida- ¿así que cómo podía culparle? Simplemente no podía. No es que estuviera feliz por que su hermano tuviese amigos de verdad, solo deseaba tenerlos también.

"¿Cómo estás Nick?" preguntó Dumbledore, sus ojos no brillaban como siempre, había algo más. ¿A lo mejor era a Lily y a James a quien debería hablar también? Si no lo arreglaba entonces hablaría con ellos.

"Bien señor," mintió Nick, como a Dumbledore realmente le importaba siempre y cuando pudiese entrenar. A nadie le importaba realmente, y le dolía mucho. Estaba tan cansado y era solo por la mañana, había estado durmiendo mucho últimamente. Aunque siempre estaba exhausto, era todo muy frustrante, si dormía más estaría durmiendo por días. El pobre chico no se daba cuenta del mal nivel en que sus reservas mágicas estaban.

"¿Hay algo que deseas decirme?" preguntó Dumbledore.

"Nada señor," dijo Nick impasivo.

"¿Algo que quieras hacer antes de que Hogwarts empiece?" preguntó Dumbledore sintiéndose desesperado ahora. El niño le estaba contestando con respuestas cortas, le recordaba un poco a Severus. Obviamente estaba enfadado y a la defensiva, justo como Severus había estado. La pregunta era por qué estaba así Sabía que Nick no estaba feliz con el entrenamiento...pero seguro que no hasta ese punto ¿no? No, seguro que no.

"Me gustaría visitar a mi padrino," dijo Nick después de unos minutos contemplando la pregunta.

"¡Estoy seguro de que eso puede hacerse!" exclamó Dumbledore, así que eso era; echaba de menos a Sirius, su padrino. Desafortunadamente la amistad se había roto, cuando el mundo se enteró de Harry. Fue un golpe duro para Sirius, por lo menos de acuerdo con Remus, se sentía muy culpable. No solo Sirius, Dumbledore había observado, Remus también estaba enfadado. Casi no les decía nada ni a James ni a Lily. No había esperado que durase tanto, se habían conocido por más tiempo del que no se habían conocido. Todavía había esperanza, especialmente con las frecuentes reuniones de la Orden. Ahora no era el momento de decepciones o enfado, se lo aclararía. Sobretodo si eso enfadaba a Nick, simplemente era demasiado importante para que estuviera enfadado, sobretodo ahora.

"¿De verdad?" preguntó Nick con esperanza.

"¡Por supuesto!" dijo Dumbledore su brillo resurgía con plena fuerza. "Ven a mi oficina por la mañana y lo tendré todo listo. Puedes pasar el día con tu padrino, estoy seguro de que te echa de menos también."

"Gracias señor," dijo Nick, escondiendo su escepticismo, Sirius no había estado en contacto con él por lo que debía estar enfadado. Solo esperaba que su padrino le hablase; para decirle por qué estaba enfadado con él. Tenía que arreglar las cosas; sus propios padres no le escuchaban. Esperaba que su padrino por lo menos lo hiciera.

"¡No hay problema mi muchacho!" exclamó Dumbledore. "Diles a tus padres que quiero hablar con ellos ¿vale?" tenía muchas cosas que hacer antes de la comida. Después de la comida tenía que trabajar un poco, no podía retrasarlo más.

"Sí señor," dijo Nick sus ojos con un poco más de vida que cuando entró. Nick se fue de la habitación, y todo el rojo y dorado que Dumbledore tenía en la oficina, era obvio a qué casa había pertenecido y a cual daba soporte.

Grimmauld Place - Cocina - Sirius y Nick

Nick se levantó brillante y pronto, listo para exponer su caso ante su padrino; solo quería a alguien de su lado. Remus fue tan frio y duro con él, forzándole a usar magia y a entrenarse cuando no quería. Era diferente ahora; cuando comenzó le había entendido y ayudado. No empujándole en nada, ahora era una historia distinta. Su padre no estuvo feliz cuando regresó justo antes de la comida. Había estado murmurando por horas, su madre le había abrazado y le había dicho que al día siguiente iría a visitar al 'Tío Sirius'.

Cogiendo su ropa se la pudo, notando mucha diferencia en su ropa, le estaban quedando grandes. Obviamente había perdido más peso del que pensaba, usó un hechizo para adaptarlas y que no se le cayesen – y no acabará dando pena a los demás. Una vez que hizo eso se fue de las habitaciones de su madre, sin siquiera decir adiós, no estaba de humor para estar cerca de ellos más -nunca.

Nick corrió hasta la oficina de Dumbledore, feliz de salir de este opresivo colegio. Era un contraste tremendo con como se sintió cuando entró en el colegio. Había estado feliz, tan orgulloso y feliz de estar finalmente en Hogwarts. Después de todas las historias que su padre le contó, la atención que obviamente. Ahora odiaba a todos sus profesores, era odiado por todos los estudiantes, y estaba siendo dejado de lado. Se lo merecía esta vez; había dejado a su hermano a la muerte para salvar su propio pellejo. Era lo peor que podías conseguir de un Gryffindor; había perdido hace mucho su camino.

"¿Listo para irte?" sonrió Dumbledore feliz de hacer algo bonito por su soldado. "Sí," dijo Nick impaciente.

"Aquí estás entonces, debería verte de vuelta antes de las 8 de la noche," dijo Dumbledore eso le daría tiempo suficiente como para volver antes del toque de queda.

Nick asintió con su cabeza sin molestarse en contestar esta vez. Cogiendo un puñado de polvos flú, entró en la chimenea y gritó la localización de la casa de su padrino.

Sirius Black estaba esperando en el otro lado con una mirada de curiosidad en su cara.

"Hola Nick, ¿por qué querías verme?" preguntó Sirius haciendo gesto para que se sentase. El desayuno todavía servido en Grimmauld Place. Remus tomó el desayuno y se fue, era obvio que Nick solo quería ver a Sirius y Remus respetaba eso.

"¿Por qué estas cabreado conmigo?" preguntó Nick intentando deshacer el nudo de su garganta. Estaba sorprendido de que las lágrimas no rodasen por su cara, adivinó que no tenía más que volcar.

Sirius suspiró tristemente, sabía que no debería estar enfadado con él, pero no podía evitarlo. A lo mejor si era honesto podrían trabajarlo, era obvio que Harry no le quería en su vida. Así que a no ser que arreglara las cosas con Nick perdería a sus dos ahijados. No dolía intentarlo ¿cierto? Y por eso enterró su enfado y dijo.

"no solo estoy enfadado contigo Nick, estoy enfadado con tus padres también," dijo Sirius.
"¿Es por que me fui?" preguntó Nick tragando duro otra vez, sus ojos verdes llenos de temor.

"Estoy disgustado contigo por eso, pero no es todo Nick," dijo Sirius eventualmente. "¿Cómo pudiste robar los regalos de Harry?"

Nick pestañeó mirando a Sirius confundido, ¿qué quería decir con eso? ¿Qué regalos? "¿A qué te refieres?" preguntó Nick completamente confuso, su miedo y tristeza se habían ido.

"Siempre os enviaba a los dos regalos, hasta que teníais 8 años. Paré cuando Harry me contestaba para decirme que le había gustado o dar las gracias." admitió Sirius.

"No lo entiendo...me daban los dos – no había nombre en las tarjetas...siempre pensé que tu y Remus acababan reglándome lo mismo." dijo Nick genuinamente sorprendido.

"¿Así que no los robabas?" preguntó Sirius, rogando por una confirmación. ¿Si no estaba en lo cierto sobre eso, sobre que más no estaría de acuerdo? Por lo menos era una cosa por la que estar menos enfadado con Nick. Se habría dado cuenta, era un niño, o lo era por aquel entonces.

Nick solo asintió con la cabeza, todavía completamente sorprendido de que Sirius le parase de hablar. Sirius dejó escapar un suspiro de alivio; por lo menos no fue un mal niño. "¿Por qué dejaste a tu hermano?"

"¡Estaba asustado!" dijo Nick el terror que sintió ese día escrito en su cara.

Sirius se paró y miró a Nick, su ahijado estaba aterrorizado, y con razón, después de todo ¿cuántos niños de 14 años querían estar más de lo necesario en compañía de Voldemort? Un gemido de derrota dejó los labios de Sirius, ¿cómo podía enfadarse cuando lo entendía perfectamente? Había visto a Voldemort una vez, desde lejos batallando con Dumbledore. Fue suficiente para él, desde luego no le gustaría llamar la atención de Voldemort – sabía que nunca esperaría sobrevivir.

"Harry te quitó las ataduras, Harry empezó a lanzar hechizos, parando que tú y él fueseis asesinados. Os salvó a los dos, ¡solo estaba a unos pies de ti Nick! Había hecho la mayor parte del trabajo – debiste llevártele contigo. ¿Tienes idea de la suerte que tuvo Harry para sobrevivir?" argumentó Sirius.

"Lo se Sirius no necesitas decírmelo, ¡ya me siento lo suficientemente culpable todos los días!" gritó Nick lágrimas bajando por su cara.

"¿Culpable?" dijo Sirius "¿Entonces por qué mentiste sobre la muerte de Harry?"

"Por qué pensabas que lo estaba," susurró Nick roto, "No tenía ni idea de que Voldemort le mantendría con vida y le heriría."

"Desafortunadamente no es a mi a quien debes decir esto, es Harry a quien has herido más." admitió Sirius.

"Lo sé," dijo Nick.

"Ven aquí," dijo Sirius llevando a sus brazos a su ahijado roto, abrazándolo. Nick se agarró a Sirius como si fuera su vida. Eso era lo que estaba esperando, alguien a quien abrazar. Alguien que se preocupe por él, solo quería alguien que entendiese por lo que estaba pasando. No solo alguien que se enfadaba por haber manchado el apellido familiar o su prospecto de fututo. Nick se enterró más en su padrino dejando caer lágrimas amargas de frustración y tristeza durante una hora. Sirius le abrazó todo el tiempo, diciéndole que estaría bien, que todo estaría bien pronto. Que estaba bien llorar, que él Sirius no pensaba menos de él por eso.


Bueno poco hay que comentar que no supieramos ya, Eileen va a ser una maravillosa ceclestina jeje Y ahora viene la nueva presentación de la poción. En cuanto a Nick qué podemos decir, qué opinais de lo que ha pasado entre Nick y Sirius? Lo ha hecho bien Sirius? Espero sus comentarios Smile

Bueno mis fieles amigas me despido hasta la semana que viene. Besitoos.

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Yuki Fer
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MensajeTema: Re: Traducción Invisible Capítulo 32   Lun Sep 28, 2015 6:40 pm

ahh sensei la verdad esta semana se me fue como pan caliente..XD practicamente cuando me vine a dar cuenta ya era lunes.XD espero y esta semana se me vaya volando..XD
Espero que el amor entre sev y harry floresca mas ahora que vayan a la presentación de la nueva poción..>.< eso alegraria mi corazón..XD con nick no puedo decir que me compadezco pero teniendo unos padres como james y lily pobre niño bueno niños porque a la pobre de roxy por tener ese para como padres..u_u ok hasta el proximo capitulo..>.<
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MensajeTema: Re: Traducción Invisible Capítulo 32   Mar Sep 29, 2015 10:12 am

Por fin algunos destellos de lo que siente Harry por Sev jjajaja si Eileen es un amor jajajaj va hacerle de celestina y apenas recuperándose y ya quiere juntarles jajajja genial.

Creo que estoy empezando a sentir lastima pro Nick, por todo el daño que sus padres lean hecho, pero como dicen cada quein tiene lo que se merece ni modos.
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MensajeTema: Re: Traducción Invisible Capítulo 32   

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Traducción Invisible Capítulo 32
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