La Mazmorra del Snarry


 
ÍndicePortalRegistrarseConectarseFacebook
Mejor posteadora de Enero: Nanndyta ¡¡Felicitaciones!!

Comparte | 
 

 No puedo esperar más por ti (One shot)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Araleh Snape

avatar

One shots-Vacaciones 2015 Juego del verano 1 Reto Feliz cumpleaños Harry 2014 Maraton Junio 2014 Juego palabras hechizadas DIS 2015 Juego lechuza chismosa-D.I.S 2015 Chistes Snarry DIS 2015 Juego Yo entré-D.I.S 2015
Femenino Cantidad de envíos : 4315
Galeones Snarry : 213219
Fecha de inscripción : 16/01/2009

MensajeTema: No puedo esperar más por ti (One shot)   Dom Feb 14, 2010 6:50 pm


Este es la respuesta al reto Yo te amo.
Espero que les guste


Resumen:Esa noche del catorce de Febrero, Harry descubrió que no se puede asumir que un experto lo sepa todo… para su buena suerte.
Un pequeño error puede propiciar el comienzo de un gran amor.


Snarry


.
Categorías: Libros, Harry Potter
Personajes: Harry Potter, Severus Snape
Géneros: Romance
Advertencias: Chan=Adulto/Menor
Desafíos: Yo te amo
Series: Ninguno
Capítulos: 1
Completa: Palabras: 6022



Link a Slasheaven

No puedo esperar más por ti




Notas de la historia:
Están Séptimo año… sexto y séptimo libro jamás ocurrieron por lo que Dumbledore vive (aún).
Disclaimer: Los personajes son de JK Rowling ¿y quién no lo sabe? ¬¬

Esta es una respuesta al reto "Yo te amo" de la Mazmorra del Snarry.

.





No puedo esperar más por ti





Severus giró sobre sus talones para mirar la tira colgante de corazones escarlatas enlazados en cintas doradas esparcidas por todo el techo de la cocina de Grimauld Place. Su rostro no dejaba asomar ni una sombra de lo que pensaba al respecto, simplemente giraba con lentitud manteniendo sus manos enlazadas a sus espaldas.


Aprovechando que se encontraba a solas se permitió dejar sacar el aire de sus pulmones, era absolutamente un consuelo el saber que no iba a quedarse ahí demasiado tiempo. Sólo le informaría a Dumbledore acerca de la carta del Ministerio en respuesta a la petición del Director para respaldar la continuación de Remus como Profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras.


El ojinegro se sentía traidor a sí mismo por tener que ser portador de tan buenas noticias para el licántropo. Aún le parecía una absurda injusticia no ser tomado en cuenta para el puesto cuando obviamente estaba más que calificado para desempeñarlo que cualquier otro imbécil contratado por el demente Director.


Sobrecalificado, esa había sido la ofensiva palabra que Dumbledore usara para justificar su predilección por los Gryffindor.


Miró el reloj de la pared, cada vez más ansioso por marcharse. Podía escuchar la música apagada tras de las paredes. Esa noche hubo una festiva reunión en honor a Sirius Black, quien finalmente había podido ser rescatado del velo… Otro motivo más para sospechar que algún hada malévola le maleficiara en su nacimiento.


El ruido de los goznes de la puerta le hicieron salir de sus pensamientos para recibir a Dumbledore, de esa forma daría la catastrófica noticia y podría regresar a sus tranquilas mazmorras, lejos de tantos cretinos que le ponían de muy mal humor.


Pero lo que vio en la puerta hizo que la nubecita negra que flotaba sobre su cabeza lanzara un rayo hasta su estómago. Harry Potter era quien entraba.


— ¿Qué hace aquí, Potter? —Severus supo desde el momento en que salieron las palabras de su boca que aquella era una pregunta muy estúpida, el chico había sido autorizado para pasar el fin de semana con su padrino. Aunque él obviamente se refería al hecho de que había sido muy claro cuando le dijo a Kreacher que llamara a Albus Dumbledore.


Por su parte, Harry lucía algo nervioso, apenas se atrevió a dar un paso junto a la puerta que dejó sin cerrar, miraba hacia el pasillo como si estudiara las posibilidades de escapar en caso de ser necesario.


— Errr… Dumbledore me pidió que lo recibiera. —explicó volviendo a mirar hacia el Profesor—. Bien, yo… ha sido sorprendente que esté aquí en la fiesta para Sirius y…

— ¿Piensa que he venido a festejar a ese perro? —escupió molesto.


Harry abrió ligeramente los ojos, su expresión era extraña y Severus no pudo descifrarla. Le miró apretar sus labios y no supo si era por ira o desilusión. No tuvo mucho tiempo para pensar en eso, el chico suspiró con resignación para volver a hablar.


— ¿Entonces en qué puedo ayudarle?

— En nada… Solo llame a Dumbledore para poder marcharme de aquí.


El ojiverde asintió sin moverse. Fue entonces que Severus pudo observarle más detenidamente, ya no parecía un niño en lo absoluto, y sin el uniforme escolar tenía la facha de un joven muy peculiar. Por más que hizo memoria no recordaba haberle visto ataviado antes de esa manera tan fashion… con chaqueta de piel color aqua y su camisa tan oscura como su entallado pantalón.


— ¿Y qué espera, Potter? —le apremió señalando la puerta para que saliera.


Harry obedeció con prontitud y Severus bufó al verlo desaparecer, Potter lucía excesivamente elegante y siempre había odiado la presunción, mucho temió que Black ya estuviera influyendo en su ahijado intentando convertirlo en un descerebrado casanova.


Decidió que tenía que aprovechar esa espera que estaba resultando más larga de lo pensado y se dirigió hacia la estufa para prepararse un poco de té. Con absoluta monotonía puso la tetera a calentar, estaba acostumbrado a hacer uso de esa cocina como si fuese suya debido a las largas jornadas que había tenido con la Orden. En ese momento escuchó algunas risas procedentes de la Biblioteca, seguramente ahí era la dichosa fiestecita. Abrió la puerta superior de la alacena, ahí encontraría el té de hierbas que necesitaba para soportar aquel bacanal.


Ahí estaba, el contenedor con el té que le gustaba, y justo en el mismo lugar donde lo había dejado la última ocasión que se preparó un té en ese lugar. Parecía que nadie más compartía su gusto por el sabor aromático de esa fina mezcla original de Darjeeling.


Pero al sujetar el recipiente notó algo que jamás antes había visto. Era un frasco de cristal ambarino muy decorado, quizá demasiado. Intentó ignorarlo y vació dos cucharadas de su té en su taza, sin embargo no podía retirar los ojos del pequeño recipiente de cristal. Curioso como era, lo tomó en sus manos, era algo pesado, seguramente las paredes eran más gruesas de lo que aparentaban.


Sus labios se fruncieron al ver la etiqueta blanca en donde podía leerse “Para el té especial de Sirius” escrito en la perfecta letra de Remus Lupin.


Miró hacia la puerta, aún no había señales de que alguien viniera. Cuidadosamente retiró la tapa redonda que resguardaba el contenido para poder echarle un vistazo, obviamente justificándose con su sentido tan estricto de inspeccionar todo lo “inspeccionable”.


Canela.


Era un dulce olor a canela que penetró por su nariz llegando a invadirle cada uno de sus sentidos. Intentó descubrir algún otro ingrediente pero no le fue posible, parecía ser solamente una especia para hacer más agradable la bebida.


Le dudó un poco, después de todo aquello podría arruinar su perfecto té. Sin embargo, el aroma era prácticamente irresistible y suponiendo que Remus sería incapaz de hacerle una jugarreta a su gran amigo de toda la vida, vació unas gotas del líquido sobre su té.


No hubo ningún cambio. El preparado parecía igual, sin embargo, al darle un pequeño sorbo volvió a sentirse casi embriagado de placer. Cerró los ojos gimiendo extasiado, hasta las rodillas le temblaban por lo que tuvo que sujetarse del borde de la barra donde había preparado su té. Sin darse cuenta, sus labios se entreabrieron dejando escapar una respiración cálida y relajante.


Sin embargo, cuando un ruido a sus espaldas lo hizo girarse, su ceño volvió a fruncirse. Dumbledore estaba ahí, pero no venía solo, el estúpido pulgoso le acompañaba.


— ¿Qué haces tú aquí? —increpó el animago—. No eres bienvenido, Snape.

— Sirius, te pedí que te quedaras en tu fiesta. —apuntó Dumbledore pacientemente—. Por favor, permíteme hablar a solas con Severus.

— No es necesario, no me demoraré más que un par de segundos. —refutó Severus sin ganas de ponerse a pelear—. Vine solo porque usted me pidió que le avisara si hay noticias sobre Lupin y así fue, llegó la carta del Ministerio aprobando su nombramiento como profesor del colegio.


Dumbledore sonrió ante la noticia, y Sirius incluso se olvidó de que odiaba la presencia de Severus en su casa, y salió corriendo de regreso a la Biblioteca, estaba ansioso por darle la buena nueva al ojimiel.


— Agradezco mucho que hayas venido precisamente a eso, Severus. —manifestó el Director—. Le has dado a esta reunión un doble motivo para celebrar.

— Muy conmovedor, pero ahora debo irme.

— ¿Porqué no te quedas un rato?


Severus iba a negarse pero al mirar hacia la puerta que había quedado abierta tuvo un extraño sentimiento. Fue acercándose hacia ella sin saber bien lo que buscaba. Llegó al pasillo, todo estaba en perfecto orden, nadie parecía estar ahí, sin embargo, su experiencia le decía todo lo contrario.


— ¿Estás bien? —preguntó Dumbledore llegando a su lado.

— Sí, todo bien. Ve a esa fiesta ya, yo me iré enseguida.

— ¿Quieres que te acompañe?

— Conozco el camino, gracias. —manifestó mordaz.


Dumbledore asintió y fue a reunirse de nuevo con sus amigos. Severus escuchó la algarabía desatada seguramente con la noticia que Sirius acababa de llevarles, y suspiró fastidiado cuando Dumbledore volvió a cerrar la puerta dejando el pasillo en silencio.


— Salga ya de su escondite, Potter… no lo repetiré una segunda vez.


Lentamente fue cayendo la capa de invisibilidad dejando ver a Harry sentado en las escaleras que llevaban a los pisos superiores, su rostro manifestaba la culpabilidad por haber estado escuchando a escondidas, pero sobre todo la vergüenza de haber sido descubierto.


— ¿Porqué estaba espiando?

— No espiaba, solo…


Harry guardó silencio, no podía continuar su frase ¿qué iba a decir?... ¿solo quería quedarme un poco más, por lo menos hasta que se marchara?... aquello podía ser interpretado como una mayúscula grosería. De cualquier forma no hubo necesidad de que dijera más, Severus le ordenó que bajara y él obedeció.


Se sintió un poco nervioso cuando el profesor dio unos pasos hacia él. Retrocedió intimidado por la cercanía hasta que su espalda tocó el barandal de la escalera. Para entonces, Severus estaba ya a solo un palmo de distancia, imponiéndose con su altura.


— ¿A qué huele? —preguntó sorpresivamente.


Harry no pudo ni responder, contuvo la respiración mientras era testigo de cómo su Profesor se inclinaba hacia él hundiendo su rostro en su cuello. Podía sentirlo olfateándolo con discreción y los latidos de su corazón ya eran muy fuertes. Tuvo que sostenerse del barandal por la súbita pérdida de fuerzas de sus piernas.


— Es como canela. —afirmó Snape aspirando un mechón del cabello de Harry—. ¿Usted también bebió del té?

— ¿C-Cuál té?

— Olvídalo… ¿Potter?

— ¿Qué? —preguntó titubeante.

— Potter… —repitió Snape, su respiración parecía contenida, era como si estuviera costándole demasiado el poder pronunciar las siguientes palabras.

— ¿Q-qué?

— Potter…


Harry no sabía qué hacer, ¿volver a preguntar “qué”?... no, mejor esperar y cerrar los ojos para disfrutar del ruido que hacían sus ropas al frotarse, de escuchar una respiración jadeante, de las manos de su Profesor en su cadera. Y entonces, Severus por fin pudo terminar su frase…


— Potter… te me antojas.


Harry jadeó al escuchar esas palabras, no tanto por su significado sino por el hecho de haber sido susurradas gravemente a su oído, y el aliento del ojinegro acariciar suavemente su piel.


De repente, el ruido de la puerta de la biblioteca empezó a abrirse. Harry no tuvo tiempo de reaccionar, tan solo se sintió como envuelto en una bruma de placer en el momento en que los brazos de Severus le rodearon por la cintura para encerrarse ambos en el armario más cercano.


— ¿Q-qué hacemos aquí? —preguntó el ojiverde, confundido por sentirse tan bien siendo acorralado contra la puerta por el cuerpo de su profesor.

— Ah, podemos hacer lo que usted quiera. —propuso volviendo a susurrarle al oído, procurando en todo momento que sus pieles se rozaran.

— S-salir… quiero salir.

— No se escucha muy convincente, Potter.

— G-gritaré si no… si no me deja salir ya.


Pero el único sonido que brotó de la garganta de Harry fue un jadeo que parecía gritar “¡Más!”. Y precisamente fue más lo que Severus le dio. Sin importar escuchar pasos en el corredor, el Profesor lamió el contorno de la oreja de Harry, satisfecho al sentir al chico aferrársele a la tela de su túnica.


— E-esto no está… bien. —continuó jadeando Harry, percibiendo su propio cuerpo cómo iba encendiéndose hasta casi sentirse en llamas.

— ¿No te gusta?


Demasiado. Pensó Harry, pero no respondió. Severus se apartó un poco para apoyar la frente en la del chico mientras le retiraba los anteojos dejándolos caer en un rincón del estrecho armario.


— Te deseo, Harry Potter. —le confesó con esa voz tan grave que el chico tuvo que bajar su mirada hacia los labios de Severus, admirando el tono que era capaz de pronunciar un ser humano—. Quiero hacerte al amor ahora mismo.

— ¿A-aquí? —preguntó sin saber qué más decir.

— Podemos ir a tu habitación si lo prefieres, personalmente me siento incapaz de aguantar ir más lejos.

— No… no… salir no.


Harry no podía explicárselo, pero presentía que si regresaban al pasillo, a donde la luz y el entorno de la mansión les diera en el rostro, regresarían a la cruda realidad, donde solo eran y siempre serían un profesor y un alumno que, para colmo, se repelían.


Severus sonrió satisfecho por la respuesta, tampoco quería salir, era delicioso sentir el cuerpo caliente de Harry bajo sus manos, de su embriagador aroma a canela que le urgía a satisfacerse. Sin embargo, aún notaba a Harry dudoso y así no se atrevía a continuar, por más que lo deseara.


— ¿Qué pasa? —quiso saber sin dejar de acariciar el rostro de su alumno.

— Es que… ¿Aquí?

— Dijiste que no querías salir. —manifestó confundido, pero casi enseguida sonrió creyendo comprender—. No me digas que eres romántico, Potter. Tal vez habías soñado hacerlo en un lecho de rosas.

— ¿Eh? ¡No! —negó abochornado aunque supo que Snape no estaba intentando burlarse de él, o por lo menos eso esperaba.

— Admito que no es el sitio más apropiado, pero tendrás que conformarte con la compañía ¿es eso suficiente?

— Es lo único que necesito. —aseguró con absoluta franqueza.

— Bien, quizá no pueda darte un lecho de rosas, pero sí algo especial, solo para ti.


Severus sacó su varita, y colocándola en sus labios sopló suavemente su punta. Harry vio que el aliento de Severus se convertía en un etéreo vapor rosado que jugó un poco en el aire hasta tomar la forma de una rosa que lentamente empezó a materializarse quedando finalmente en una flor auténtica. Severus la tomó y ante la mirada deslumbrada de su alumno, le acarició los labios con ella.


— Ahí lo tienes, Potter, un beso mío en forma de rosa… para ti.


Harry la sujetó, las manos le temblaban y el corazón le latía extremadamente rápido, creyó que se desmayaría de la impresión. Severus ya no le dio tiempo de decir nada y ansioso buscó los labios juveniles para besarlo.


El chico volvió a gemir, era la primera vez que alguien le besaba así, con esos suaves mordiscos a su labio inferior que le hacían sentirse tan vivo. Se estremeció con las caricias a su lengua proporcionadas por otra más fuerte y poderosa, con un sabor del que podría volverse adicto en un segundo más.


Venciendo un poco su timidez, fue deslizando sus manos hasta rodear el cuello de Severus y poder corresponder al beso en la manera que podía, su experiencia era excesivamente pobre al respecto. Su movimiento alentó al otro mago para empujar su cadera hacia la de Harry.


Aquello hizo reaccionar al ojiverde, se sintió preocupado por lo que sucedería a continuación y con algo de esfuerzo logró separarse.


— Espere… por favor… es que yo no… nunca… jamás…

— Para de balbucear, Potter ¿Qué pasa? —increpó mientras intentaba volver a apoderarse de la boca de su alumno—. ¿Qué no ves que me enloqueces, que ya no puedo esperar más por ti?


“Ay Dios mío” Oró Harry, las palabras dichas le parecían ser inmensamente sinceras, Severus Snape había estado esperando por él. Se sintió flotando en las nubes, miró su rosa aún en sus manos admitiéndose tan irremediablemente enamorado que no podría jamás renunciar a ese hombre.


— Es que yo jamás he tenido relaciones con nadie. —le confesó sonrojado—. ¡Pero sí quiero hacerlo ahora con usted, lo juro!

— Lo sé. —respondió más relajado—. Estás excitado, pequeño. —dijo rozando sus labios a los de Harry mientras volvía a empujar sus caderas hacia delante, de esa forma ambos sintieron la erección del otro—. Pero creo que te entiendo… eres virgen ¿cierto?

— Odio esa palabra. —manifestó frunciendo el ceño—. Prefiero considerarme un aprendiz… demasiado aprendiz.

— Bien, será un placer enseñarte algunas cosas que te encantarán.


Al instante Harry se sintió elevado por los aires para un segundo después estar recostado en el estrecho espacio de ese viejo armario, con Severus encima devorando extasiado sus labios.


Demoró un segundo en poder corresponder, abrumado por la sensación de que su cuerpo fuese manejado con tanta facilidad, nunca pensó que Snape fuera alguien fuerte físicamente hablando, no que lo considerara un debilucho, pero de eso a cargarlo como si fuera una pluma había un mundo de diferencia.


Su corazón volvió a acelerarse mientras mandaba al demonio su timidez, la inexperiencia y el hecho de tener a un par de magos a unos cuantos metros capaces de desatar guerra sobre guerra si se enteraban de lo que sucedía en ese armario. Ya no pensó en nada más, tan solo en corresponder a los besos, a las caricias, a gemir cada vez que Snape le tocaba en cualquier parte de su piel… sus dedos parecían sacar chispas de magia, de otro modo no explicaba esa capacidad de electrizarle cada célula.


Severus apenas podía contener sus manos para no romper aquella ropa tan elegante de Harry, pero ya la detestaba a pesar de que aún sobre ella lograba ir conociendo poco a poco el cuerpo que se estremecía con su toque. Le gustó ver que el chico le ayudó a deshacerse de su chaqueta mientras él se disponía a desabotonar su túnica.


— No. —pidió Harry logrando desocupar sus manos para colocarlas sobre las de Severus—. Me gustaría hacerlo yo… ¿puedo?

— Soy todo suyo, Potter.


Harry sonrió nervioso, y aunque intentó no temblar demasiado le fue imposible mantener sus dedos firmes mientras iba zafando cada uno de los botones, no tenía idea de que era precisamente ese temblor el que estaba enloqueciendo a Severus… no de impaciencia, de adoración.


Volvieron a besarse cuando estuvieron desnudos. Y a pesar de su ansiedad no querían hacer aquello demasiado rápido, tomaron su tiempo para reconocerse, para ir saboreando cada instante. Severus apenas podía creerse poder ser paciente cuando nunca en su vida había experimentado tanta necesidad por unirse a otra persona.


Harry se vio a sí mismo cooperando, adivinando los deseos de Severus para poder facilitar cada movimiento. Y era fielmente recompensado, recibió besos y caricias donde jamás nadie le tocó antes, y casi sintió ganas de llorar de placer en el momento en que sintió el roce del cabello de Severus deslizarse entre sus piernas. Era una de las experiencias sexuales más intensas que había soñado tener… y con él, lo más imposible de sus sueños era cierto ahora.


Ofreció su cuerpo tan desinteresadamente como su alma, tal como sentía que le era ofrecida a él. Y en el momento en que Severus le tomó, cuando lo sintió tan dentro suyo que parecía como si hasta ese momento se armara el rompecabezas de su vida, se aferró con fuerza a aquel sentimiento, y nunca fue tan feliz como cuando escuchó su nombre en forma del máximo placer que proporciona un hombre.


Sentir a Severus moviéndose en su interior le ayudó a descubrir que se puede morir una y otra vez, y que era una muerte deliciosa, se sintió dispuesto a experimentarla por el resto de su vida.


“Oh mi Dios” Pensó Harry extasiado al sentir por primera vez en su vida las manos de un hombre recorriéndole ávidamente sus piernas mientras intentaba sostenerle por la cadera para no lastimarlo en cada embestida. Se esforzó por contener la culminación, Severus tenía una expresión de inmenso placer y no quería que eso terminara a pesar de que creía que si no se corría pronto iba a estallar.


— Ahh, Potter… —jadeó Severus atrayendo al chico más hacia él.


Harry se sintió imposibilitado para responder, tan solo mordió suavemente el hombro izquierdo de su profesor en un último intento por no terminar.


— Potter… —continuó el ojinegro—… quiero correrme dentro de ti.

— Sí. —fue lo único que pudo articular, y un segundo después experimentó una caliente humedad inundándole sus entrañas mientras que la mano de Severus buscó su pene. Fue necesario un simple roce para que él también se descargara sin poder reprimir un suave grito.


Ambos cayeron relajados, no tenían ni fuerza para hablar, cada energía era utilizada tan solo en respirar agitados. Harry no pudo ni quejarse por el peso de Severus sobre él, ni siquiera aunque eso le dificultara un poco el poder llevar aire a sus pulmones, no lo necesitaba más que el calor que ahora lo envolvía.


Cerró los ojos, aquella noche jamás iba a olvidarla, un gran sueño que creyó imposible había dejar de serlo.


Sonrió al sentir los dedos de Severus acariciarle el rostro con las pocas fuerzas que le quedaban. Se giró a mirarlo para notar que el profesor se había quedado dormido. Y aunque quizá podía estar cometiendo un error, decidió acompañarle en su descanso, cerró los ojos y casi enseguida también se quedó dormido.



0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0



— Profesor… debe despertar ya.


Harry no sabía cuánto tiempo habían dormido, pero aún continuaba embriagado de alegría, aquel fue el mejor despertar de su vida, Severus le tenía abrazado con fuerza a pesar de que no mostraba señales de despertar.


— Profesor, si alguien nos encuentra así nos meteremos en un lío.

— Calla, Harry… —susurró cariñoso pero sin abrir los ojos—… Se siente tan bien tenerte por fin conmigo.


El chico se sonrojó notablemente, tanto por ser la primera vez que su Profesor le hablaba ignorando su apellido como por las palabras dichas por éste.


— S-Severus… —insistió tímidamente—… por favor, no podemos quedarnos toda la vida aquí.


Pero ya no volvió a obtener respuesta, el Profesor había vuelto a su pesado sueño, tan pesado que Harry empezó a preocuparse. Fue algo difícil deshacerse del abrazo pero finalmente lo consiguió y se puso a buscar su ropa esparcida por el pequeño espacio.


Ya vestido, y sin olvidar su hermosa rosa, salió apresurado del armario, estaba seguro que algo malo sucedía y lo único que ahora le importaba era ayudar a Severus. No llegó a ir muy lejos, Sirius, Dumbledore y Remus salían en ese momento de la cocina y alcanzaron a verlo saliendo del armario con la ropa toda desarreglada, el cabello revuelto y los anteojos mal colocados.


Sin embargo, lo que más le delató fueron sus mejillas enrojecidas mientras intentaba inútilmente esconder su flor.


— ¿Qué hacías ahí? —preguntó Sirius sin saber si enojarse o sentirse feliz de haberlo encontrado luego de pasar la noche pensando en mil tragedias que pudieron haberle ocurrido.

— Yo puedo explicarlo. —titubeó avergonzado—. Pero ahora, por favor… ¿pueden ayudarlo?... no despierta.


Remus y Dumbledore entendieron el mensaje y se apresuraron a ir hacia el armario a donde Harry señalaba, pero cuando Sirius intentó hacerlo también, se vio detenido por la interposición de su ahijado en su camino.


— Así que tuviste una aventurita ¿eh? —bromeó sin percatarse del motivo de la actitud nerviosa del ojiverde—. Lo que no entiendo es con quién, anoche solo estuvieron los Weasley y alguno que otro de la Orden, no creo que Kingsley sea tu tipo… ¿o sí?

— Sirius, por favor…

— Bueno, luego hablamos de esto, ahora déjame ir a ver qué pasa en ese armario. Creo que agotaste a tu pareja. —concluyó en una escandalosa risa.


Pero Harry volvió a impedírselo, volteó a mirar hacia el armario donde Dumbledore había permanecido en la puerta y le estaba observando incrédulo. Harry supuso que era Remus quien se estaba encargando de Snape, ahora lo que más le preocupaba, además de la salud de su Profesor, era alejar a Sirius cuanto antes.


Sin embargo, antes de poder hacer algo, se escuchó la voz de Snape dentro del armario. Harry apretó los ojos como si estuviera a punto de recibir un fuerte golpe.


— ¡¿Qué demonios estoy haciendo aquí… y desnudo?!


Lentamente el chico se atrevió a mirar, y supuso que se estaba volviendo loco de histeria si se sentía con ganas de reír al ver la cara de Sirius. El animago había quedado como estatua, con la quijada caída y mirando sin parpadear hacia el armario.


El deseo de reír desapareció como por encanto al notar que su padrino empezó a temblar como si fuera una tetera gigante a punto de silbar, casi pudo imaginar el humo saliendo de sus orejas.


— ¡¡¡SNAPE!! —gritó embravecido. Harry estaba seguro que nunca había visto un morado tan intenso en la piel de un ser humano.


Ya no tuvo tiempo de hacer nada, un hechizo pegó de lleno en el pecho de Sirius dejándolo completamente petrificado. Harry miró a Dumbledore agradeciendo en su interior por su atrevida ayuda, prefería seguir teniendo un padrino sin antecedentes de infartos.


Severus salió en ese momento del armario, lucía furioso, quizá tanto como Sirius.


— ¡Esta vez se han sobrepasado, Lupin! —bramó mientras empujaba al licántropo y continuaba el camino hacia la cocina abotonándose la túnica—. ¡No sé qué planeaban con semejante broma, pero tú lo has visto, Dumbledore, y espero que pongas un alto a sus idioteces!

— Creo que estás confundido, Severus.

— ¡Jamás debí venir! —escupió mirando asqueado hacia el licántropo quien continuaba en silencio, como procesando la escena de la que era testigo.


Al ver que Severus pasaba sin verlo siquiera, Harry intentó hablar. Apenas fue suficiente el gesto para llamar la atención del ojinegro quien detuvo su andar para mirar hacia su alumno.


— ¿Está involucrado en esto, Potter? —preguntó con inmensa seriedad, Harry no supo qué responder, esa actitud le confundía, no podía ser posible que su profesor no recordara nada de lo sucedido esa noche, y Severus no se daba cuenta que su silencio no era por remordimiento—. Si alguna vez tuve la esperanza de que usted llegara ser todo un hombre honesto, definitivamente me equivoqué.


Aquello dolió. Harry ni siquiera sabía cómo aclarar lo que realmente había pasado, era demasiado triste el hecho de haberlo desilusionado, y peor aún, sin tener culpa. Severus retomó su camino hacia la cocina y cuando Harry reaccionó corriendo tras de él, ya no pudo alcanzarlo, lo único que alcanzó a ver fue como desaparecía tras la chimenea.



0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0




Un poco más tarde, se encontraban reunidos en la cocina. Desde su lugar, Harry podía mirar hacia la chimenea mientras que por debajo de la mesa acariciaba con melancolía la rosa que Severus le regalara. Apenas ponía atención a lo que Dumbledore y Remus conversaban, y lo único que agradecía era que Sirius continuaba acallado por un hechizo, no hubiera podido soportar sus reclamos en ese momento.


— Creo que ya entendí lo sucedido. —suspiró Remus llegando a la mesa con un frasco de cristal que depositó en el centro, a la vista de todos ellos.


Harry miró el recipiente con desinterés ¿cómo iba eso a explicar lo que obviamente no tenía explicación? Sin embargo, Dumbledore actuó diferente y tomó el frasco para estudiar su contenido.


— ¿Qué es? —cuestionó luego de olfatear cuidadosamente sin lograr identificar el líquido ambarino.

— Es un filtro de amor.


Harry dejó caer la cabeza sobre la mesa, ahora se sentía peor que nunca, y luchó por no ponerse a pensar demasiado pero parecía que ya no era necesario saber más.


— Lo hice para Sirius. —informó Remus algo abochornado—. Pensaba usarlo el próximo fin de semana, nosotros planeamos un viaje corto a una villa para disfrutar de nuestro reencuentro a solas.


Sirius miraba a su pareja sorprendido por la revelación, aunque no entendía el porqué Remus pensó en usar un filtro de amor si él ya estaba loco por el licántropo. Su mirada interrogante fue captada por el ojimiel quien le sonrió con timidez.


— ¿Pero cómo es que Snape no lo identificó? —cuestionó Harry levantando abruptamente la cabeza—. ¡Él es el mejor pocionista de la historia, lo sabe todo!

— Nadie lo sabe todo, Harry. —manifestó Remus sin poder evitar sonreír divertido por la indiscutible admiración que el chico dejó ver por su profesor—. Mucho menos puede saberlo si es una invención mía.

— ¿Tú fabricaste el filtro? —quiso saber Dumbledore—. ¿Pero con qué intención? Hay muchos que puedes conseguir fácilmente.

— No el que yo necesitaba para Sirius.


Remus alargó su mano para acariciar la de su pareja quien no pudo corresponderle debido a su estado pero con su mirada fue suficiente para demostrar que continuaba curioso por enterarse del resto de la historia.


— Sirius ha estado muy tenso desde su regreso del Velo. —continuó Remus sin dejar de acariciar la petrificada mano del animago—. Ha tenido pesadillas y tiene periodos de nerviosismo intenso. Temí que la experiencia hubiese sido lo suficientemente traumática para no dejarlo descansar. Por eso modifiqué el filtro, con él iba a conseguir que se olvidara de los malos recuerdos, de todo aquello que le mortificaba y se concentrara solo en lo que su corazón enamorado le hacía sentir. Mi intención era darle un tiempo de completo relajamiento.


Harry notó que los ojos grises de su padrino lograron trasmitir una cascada de ternura por las intenciones que había tenido Remus para con él. Sin embargo, en ese momento no podía concentrarse más que en una sola cosa…


— ¿Y qué tiene que ver eso con Snape?


Casi se arrepintió de haber sido inoportuno pues Remus se giró a mirarlo como si estuviese haciendo un esfuerzo por recordar lo que conversaban. Luego de pasado el primer momento de bochorno, el más joven mantuvo su mirada en espera de una respuesta, ya la había armado así que necesitaba saber lo que Remus diría.


— Severus debió beber el filtro…

— ¿Pero porqué? —insistió Harry—. Aunque él no lo haya fabricado debió haberse dado cuenta que se trataba de una poción.

— Ya te expliqué mi deducción, él no podía imaginar lo que estaba bebiendo por más experto en pociones que sea. Éste filtro es único, Harry, y sinceramente no me imagino a Severus como experto catador de este tipo de pociones; casi podría asegurar que nunca se ha interesado por experimentar su sabor.


Harry no pudo más que asentir mientras un agradable calorcito le inundaba el alma, y Remus se encargó de intensificarlo con lo que dijo a continuación…


— La poción debió actuar en él borrando todos los inconvenientes para estar contigo. Mi teoría es que dejó de importarle ser tu profesor, que además seas mucho más joven que él, e incluso, probablemente se olvidó de quienes eran tus padres.

— Pero, él me llamaba “Potter” —manifestó sonrojándose.

— Harry, él no se olvidó de quien eras, al contrario, lo debió tener más claro que nunca… fue simplemente que dejó de importarle que siempre odió a tu padre, en esos momentos lo único que le interesó es lo que deseaba tener contigo.

— Pero lo olvidó. —suspiró volviendo a entristecerse.


Incluso Sirius se mostró afectado por la desilusión de Harry, a pesar de que ansiaba gritar mil obscenidades al depravado que mancilló a su adorado ahijado, no quería verle nunca más esa mirada tan opaca. Remus decidió hacer algo y fue a sentarse junto a Harry acariciando fraternalmente su cabello.


— Yo no soy un experto en pociones, la mía tiene sus efectos secundarios y perder los recuerdos de las últimas horas es uno de ellos.

— Bien, entonces ahora debe de odiarme otra vez. —volvió a suspirar, cada vez más resignado a su suerte.

— Te equivocas, en primer lugar, tú mejor que nadie debe saber que Snape no te odia. —Harry asintió tímidamente, recordó la afirmación de su profesor “No puedo esperar más por ti” y otra vez supo que no se refería solo a sexo—. Y en segundo lugar… —prosiguió Remus sacándolo de su embeleso—… la amnesia es temporal, jamás le daría algo así a Sirius, el efecto se termina en unos minutos, así que casi podría jurarte que en estos momentos Severus Snape debe de estar recordando lo que sucedió dentro de ese armario. Y no solamente lo que pasó entre ustedes, él estará más conciente que nunca de recordar sus verdaderos sentimientos.


Saber eso consiguió que Sirius se olvidara de su momento de debilidad, le ardía el estómago tan solo con imaginar que su odiado archienemigo no se mantuviera lejos de Harry, y eso le impidió notar que su ahijado estaba sonriendo como nunca en su vida.


— Pero, Remus… ¿qué hago ahora? —preguntó extasiado.

— No lo sé, esa es tu decisión.


Dumbledore carraspeó ruidosamente, había estado en silencio demasiado tiempo pero eso sí que no podía pasarlo por alto, aunque Severus y Harry eran personas muy especiales para él, no quería decir que podía olvidar el hecho de que continuaban siendo Profesor y Alumno del Colegio que él dirigía.


Harry volteó a mirarlo pero en ese momento el astuto mago también quedó petrificado. Al girarse de nuevo hacia Remus lo vio guardando su varita con disimulo, casi estuvo a punto de lanzarse al licántropo para abrazarlo.


— Quizá rompa récord y sea el Profesor que menos tiempo haya durado, pero no creo arrepentirme.

— ¡Te juro que no será así! —exclamó Harry emocionado mientras tomaba nuevamente el frasco con el filtro.

— ¿Qué vas a hacer con eso?


El chico ya había abandonado la mesa, e intentando ignorar la existencia de dos petrificados que observaban, uno con histeria contenida y otro con preocupada resignación, se giró hacia Remus guiñándole un ojo.


— Iré a enseñarle a mi Profesor de Pociones a catar filtros de amor… como bien dijiste, nadie lo sabe todo.


Harry volvió a mirar hacia la chimenea, lanzó un puñado de polvos flú con rumbo hacia Hogwarts, y mientras lo hacía pensó: ”Yo tampoco puedo esperar más por ti”










0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0

















Volver arriba Ir abajo
sjare2012



No tienes logos aún.
Femenino Cantidad de envíos : 2
Galeones Snarry : 8540
Fecha de inscripción : 25/02/2010

MensajeTema: Re: No puedo esperar más por ti (One shot)   Dom Feb 28, 2010 12:04 pm

me encanto , una delicia jajajajja!! pobre mi sev, como le costo literalmetne salir del armario !!
Volver arriba Ir abajo
Goldie Bramble
Aprendiz de vuelo
Aprendiz de vuelo
avatar

No tienes logos aún.
Femenino Cantidad de envíos : 242
Fecha de nacimiento : 12/04/1989
Edad : 28
Galeones Snarry : 9715
Fecha de inscripción : 19/05/2009

MensajeTema: Re: No puedo esperar más por ti (One shot)   Dom Feb 28, 2010 2:12 pm

¡Hola! La verdad me has sorprendido con esta historia; realmente me gusto mucho. Ahora Sev va a tener que ser más cuidadoso con lo que le pone a su té y no ofrecer nada de lo que el ojiverde le de.
Volver arriba Ir abajo
kakarotta
Explota calderos
Explota calderos
avatar

No tienes logos aún.
Femenino Cantidad de envíos : 74
Fecha de nacimiento : 09/03/1986
Edad : 31
Localización : México
Galeones Snarry : 9356
Fecha de inscripción : 26/06/2009

MensajeTema: Re: No puedo esperar más por ti (One shot)   Jue Jun 24, 2010 5:10 pm

s pobre de mi sev le costo trabajo pero valió la pena
Volver arriba Ir abajo
Mia Oshea

avatar

No tienes logos aún.
Femenino Cantidad de envíos : 6
Fecha de nacimiento : 03/12/1974
Edad : 43
Galeones Snarry : 7124
Fecha de inscripción : 19/06/2011

MensajeTema: Re: No puedo esperar más por ti (One shot)   Vie Oct 28, 2011 11:29 pm

hola!!!

no encuentro el duelo pero e leído esta historia por tercera vez esta inscribible felicidades por tener esa imaginación y facilidad para escribir

sabes me es mas difícil buscar historias acá pero espero encontrar rápido como pues me encantan los snarrys

si tienes consejos para que me sea mas fácil te lo agradeceré pero me lo mandas en slash


bye xoxo
Volver arriba Ir abajo
Araleh Snape

avatar

One shots-Vacaciones 2015 Juego del verano 1 Reto Feliz cumpleaños Harry 2014 Maraton Junio 2014 Juego palabras hechizadas DIS 2015 Juego lechuza chismosa-D.I.S 2015 Chistes Snarry DIS 2015 Juego Yo entré-D.I.S 2015
Femenino Cantidad de envíos : 4315
Galeones Snarry : 213219
Fecha de inscripción : 16/01/2009

MensajeTema: Re: No puedo esperar más por ti (One shot)   Vie Oct 28, 2011 11:37 pm

Aún no he tenido tiempo de subir la historia aquí, intentaré hacerlo mañana

en SH también está, este es el link

http://slasheaven.com/viewstory.php?sid=38490

Espero que te guste

Y gracias por haber vuelto a leer esta historia

Besitos!













Volver arriba Ir abajo
lady_chibineko
Duelista
Duelista
avatar

One shots-Vacaciones 2015 [Mejor posteador del mes] Junio 2015 Yo entré-Mes del amor [Mejor posteador del mes] Febrero 2015 Yo entré-Vacaciones 2015 Reto one shot DIS 2015 Juego Yo entré-D.I.S 2015
Femenino Cantidad de envíos : 725
Fecha de nacimiento : 27/09/1978
Edad : 39
Galeones Snarry : 124480
Fecha de inscripción : 30/06/2011

MensajeTema: Re: No puedo esperar más por ti (One shot)   Jue Feb 12, 2015 6:47 am

Siempre he dicho yo que la canela es un peligro... mira que el filtro tenía que oler a canela -__-

Pero me gustó, me gustó que Sev se librase de sus prejuicios por suficiente tiempo para que Harry se diese cuenta que era el adecuado. Precioso fic, todo estuvo increíble.
Volver arriba Ir abajo
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: No puedo esperar más por ti (One shot)   

Volver arriba Ir abajo
 
No puedo esperar más por ti (One shot)
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
La Mazmorra del Snarry :: Biblioteca de la Mazmorra :: Fanfics Snarry :: Fanfics de Araleh Snape-
Cambiar a: