La Mazmorra del Snarry


 
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 Death Eater takes a Holiday. Capítulo 18. Buscando respuestas

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alisevv

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MensajeTema: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 18. Buscando respuestas   Lun Jun 01, 2009 9:02 pm


Death eater takes a holiday
Capítulo 18

Buscando respuestas



Severus Snape entró a través de las grandes puertas de roble de la entrada principal, su mente todavía en Lucius. Había sido una reunión especialmente tranquila. El rubio había estado allí para comprar algunas cosas a su mocoso consentido y así mantenerlo tranquilo por un tiempo. Fue una suerte para él que, de todas las personas que podían haber escuchado su estúpida perorata sobre querer matar al Niño Que Vivió, fueran los oídos de Lucius los que captaran sus palabras.

“Seguramente, puede que reporte ese pequeño comentario, lo que me colocaría en una mejor posición, a menos que piense que ha sido planeado de alguna manera. Afortunada o desafortunadamente, según se mire, fue obvio para Lucius que yo no era el de siempre. Esta tarde resultó todo un juego verbal. Él nunca hablaría de asuntos importantes delante de Draco, a menos que quisiera, intencionalmente, conseguir que el chico creyera que estaba siendo tomado en cuenta para algo, cuando Lucius necesitara algún favor de su hijo”

Albus, quien casi lo había emboscado, interrumpió sus pensamientos sobre Malfoy. Severus entregó sus paquetes a un elfo doméstico que el Director llamó, dándole instrucciones de llevarlos a las mazmorras mientras el maestro de Pociones iba con él a tomar una taza de té. Pronto, Severus se encontró sentado en una silla frente al escritorio de Albus, aceptando una taza de Dragonwell*. Mordisqueó una galleta mientras reflexionaba que nunca antes había aceptado los manjares que el anciano ofrecía.

“¿Me lo ofreció? ¿Sólo me lo dio y yo me lo comí sin pensar?”

Claro, habían habido ocasionas en que el viejo tonto había tenido en sus manos una bolsa de galletas que se veían pecadoramente deliciosas, llenas de chocolate y nueces, pero él siempre las había rechazado.

—Algo pasa con mi marca—musitó Severus, más para si mismo que para Albus.

—Parecería que la transición de regreso a tu viejo yo ha tenido algunos efectos.

En anciano notó como su subordinado lo miraba con furia y bajaba la galleta que había olvidado que estaba sosteniendo, sacudiendo las inexistentes migajas de su túnica.

“¿Por qué te resulta tan difícil aceptar que estás disfrutando esto?”, pensó Albus, observando silenciosamente como Severus se deshacía del dulce.

>>Son los placeres sencillos de la vida los que hacen que valga la pena vivirla.

Éste no era un comentario que Albus hubiera hecho en circunstancias normales, pero de eso se trataba esa reunión, después de todo.

—Ya disfruté suficiente de mi mismo durante una semana, muchas gracias.

—Creo que estás siendo muy severo contigo mismo. ¿Qué es lo que realmente te preocupa sobre tus vacaciones?

—¡Albus, pasé toda la semana con tu Chico de Oro!—Severus echó humo al ver que los ojos azules brillaban más aún—. Querías que esto sucediera, Albus, sé como trabajas. Pensaste que si me regresabas como un adolescente cabeza hueca, me haría amigo de Harry y de todos los demás, y eso ayudaría a nuestros futuros planes como miembros de la Orden. Pero hay algo que realmente quiero saber, Albus; ¿Planeaste todo esto o no esperabas que nos acercáramos?

El tono de Severus no auguraba nada bueno. Tranquilamente, Albus dio un sorbo a su té y mordisqueó una galleta. Esto enfureció al hombre más joven aún más.

—¿Es tan horrible que ustedes dos se hayan llevado mejor de lo que yo esperaba?

“Así que él no había planeado todo. Pero, ¿cuánto?”, se preguntó Sev

—¿Sabías que Harry es gay?

“¿Sabías que era virgen? ¡Ésa sería la palabra clave aquí!

Estaba tan ocupado en su diatriba interna, que casi ignoró el hecho de que el Director le estaba hablando.

—No, Severus; no estaba consciente de sus preferencias sexuales. Aunque, con la escuela casi vacía, el señor Potter tuvo oportunidad de relajarse y ser él mismo. Después de un tiempo, me di cuenta que estaba bastante unido a ti.

—Eso es obsceno, Albus—fue prácticamente un gruñido.

—Ustedes podían hacer una buena pareja. No vi nada obsceno en eso, Severus.

“No lo viste en la ducha”

Severus casi se tapó la boca con la mano. Mentalmente, rebobinó la última línea, asegurándose de que no lo había dicho en voz alta. No se perdería en eso ahora. Siempre había estado en control de su mente y cuerpo; no pensaría de ese modo. No pensaría en Harry en la ducha. Se lo estaba repitiendo a si mismo, pero sólo el pensamiento de Harry en la ducha estaba teniendo sus efectos. Llevó la mano a su sien, tal como había hecho mientras Albus recitaba el encantamiento que le regresaría sus recuerdos.

—¿Cómo puedes decir eso? ¿Una buena pareja? Francamente, Albus, a veces pienso que te faltan unos cuantos tornillos.

El anciano ignoró el comentario y levantó una galleta para mordisquearla.

—Te dije eso porque es la verdad; Harry terminará Hogwarts en un par de meses y ambos deberán trabajar estrechamente. Creo que le debes a él, y a ti mismo, ser sincero sobre tus sentimientos.

—Albus, mis sentimientos son irrelevantes. Harry pasó la semana con mi yo de dieciocho años, a ciegas. Yo no soy esa persona. Demonios, Albus, nunca fui esa persona; siempre hubo algo que me impidiera relajarme y abrirme.

—Tus sentimientos nunca serán irrelevantes, Severus. Sé que tienes arraigado ese profundo sentimiento de arrepentimiento, pero ya sabes como siento respecto a eso.

“Sí, sí. Sé que piensas que ya he pagado mi deuda y que debería permitirme vivir de nuevo. ¡Ni hablar, maldición!”

>>Si piensas que Harry no te conoce, entonces déjale descubrir la persona que eres.

“Oh, por supuesto, Albus, simplemente me confesaré ante él. Entonces, cuando vea el hombre que soy y corra gritando, me quedaré solo y expuesto, de nuevo, pensó Severus, pero no dijo nada.

Un extenso silencio y varias galletas más tarde, Albus dejó escapar un suspiro.

>>Severus, ¿puedo sugerir que integres tus pensamientos de la última semana con los de ahora?—el más joven lo miró, perplejo—. ¿Todavía tienes el pergamino en el que estabas haciendo las anotaciones?—Sev sintió el papel doblado en el bolsillo de su túnica y asintió—. Encuentra las respuestas a tus preguntas, Severus. Cuando tengas todas tus respuestas, sabrás como te sientes realmente. Entonces, tus emociones no estarán divididas, y podrás actuar de la mejor forma según tus sentimientos.

Severus asintió y se levantó para partir. No habló. Albus tenía razón es eso último; tendría que conseguir las respuestas a sus preguntas. Al menos, él pondría todo en su lugar y recuperaría el control. Todavía quería gritarle, decirle lo que habían hecho Harry y él, pero no sería esa noche. Esperaría hasta estar sereno y poder disfrutarlo más. Si jugaba sus cartas correctamente, puede que hasta pudiera ser capaz de impactar al anciano.

Albus no sonrió mientras su chico abandonaba su oficina, consciente de que eso lo enfurecería más aún, pero el brillo regresó. Tomaría un buen tiempo para que Severus se reconciliara con este asunto, y eso estaba bien, ya que Harry seguiría siendo un estudiante por un par de meses más. La sonrisa apareció al tiempo que la puerta era cerrada. Severus no se había referido ni una sola vez al joven como ‘Potter’ cuando usaba su nombre; lo había llamado Harry durante toda la conversación. Sí, tomaría algo de tiempo, pero las cosas funcionarían.


Mientras la mayoría de los estudiantes desempacaban lo llevado en vacaciones y se preparaban para comenzar nuevamente las clases al día siguiente, Harry, Ron y Hermione se sentaron en la sala común, pero Harry no tomó su lugar habitual reclinado contra su amiga. Echó la culpa al calor, pero la verdad era que, si no podía acurrucarse contra Severus, no sentía bien inclinarse sobre nadie más por el momento. Por su parte, Ron asumió que, dado que ahora sabía sobre Hermione y él, estaba en su derecho al tomar el lugar del sofá al lado de su novia.

Hablaron mayormente de cosas sin importancia; Harry se pasó la mayor parte del tiempo pensando en qué podría hacer para comunicarse con Sev. Al menos, trató de pensar en las formas de resolverlo, pero en todas terminaba pensando sobre de los cambios que habría entre ‘Sev’ y ‘Severus’ en su estado actual. Harry sintió un aleteó en el pecho; era la franela que los gemelos le habían regalado. La camiseta roja tenía una snitch dorada que se agitaba ocasionalmente alrededor de las llamativas letras negras que rezaban: ¡Que Buen Partido!

Era una camiseta muy apretada, que le hacía estremecer si la snitch volaba demasiado sobre el pezón. Los recuerdos de Sev lavando el endurecido punto corrían por su mente.

Una ardiente lengua alternando lamidas con suaves mordiscos sobre su carne. Mordisqueando y chupando un camino a lo largo de su cuello, subiendo hacia la sensible piel detrás de su oreja derecha.

La presión en los jeans negros de Harry aumentaba y luchó por no gemir mientras sentía el aire cálido soplar sobre su cuello y orejas. De pronto, se dio cuenta que era real; la ardiente respiración que estaba sintiendo era aire fluyendo tras él. Era una gran lechuza marrón perteneciente a la escuela.

—¿De quién es? Acabamos de ver a todos en la cena—preguntó Ron con curiosidad. Hermione abrió el sobre con cuidado. Las únicas personas que conocía que le enviarían una lechuza y no estaban en la escuela en ese momento eran el resto de los Weasleys. La letra era demasiado elegante para que perteneciera a uno de los gemelos. La reconoció rápidamente, de sus ensayos de Pociones; era de Severus.

Dentro del sobre había una nota y otro sobre más pequeño con el nombre de Harry. Hermione leyó la nota y sonrió. Ron y Harry la observaron, expectantes, pero ella guardó las notas sin decir nada.

—¿Y bien?—interrogó Ron.

—¿Bien qué?—replicó ella, traviesa. Ron lanzó sus manos al aire con exasperación y la chica rió de lo dramático e impaciente que podía ser—. Tú, querido Ron, necesitas aprender la diferencia entre mantener un secreto y permitir al otro algo de privacidad.

Las palabras fueron firmes, pero la sonrisa nunca abandonó su rostro. Ron se recostó en el asiento, mirando a Harry en busca de comprensión.

—A mí no me mires, compañero. Se cuando no meterme con esa mujer—declaró Harry, bromeando a su amigo mientras Hermione subía hacia el dormitorio de las chicas—. Ya sabes—continuó, luego de una pausa—. Desde que sus líneas se redondearon, Hermione tiene un lindo trasero.

Ron, quien también estaba observando como la chica se retiraba escaleras arriba, lo miró boquiabierto.

—Pensaba que no te iban las chicas—el rostro de Ron se crispó. No estaba muy seguro de cómo sentirse con Harry revisando el trasero de Hermione. Sólo se sentía cómodo con la cercanía física de ellos porque sabía que su amigo nunca pensaría en ella de esa forma.

Harry observó su expression con diversion. Se sentó cómodamente en su gran sillón, estirando una pierna sobre el apoyabrazos.

—Ron, no tengo que sentirme atraído hacia alguien para apreciar su figura—había comenzado, muy seguro y cómodo con algunas cosas que Ron todavía estaba asimilando.

—Es sólo que resulta un poco extraño escucharte hablando de esa manera sobre Mione.

—Si te hace sentir mejor, guardaré mis comentarios sobre su cuerpo para mí mismo, o al menos no los haré frente a ti—dijo con un guiño—. ¿Eso significa que Hermione y yo no podemos hablar sobre tu cuerpo tampoco?

No pudo evitar reír ante la ridícula expresión en el rostro de Ron. Sus ojos estaban abiertos, y su boca también, pero sus labios seguían juntos. Harry se preguntó brevemente cómo podía Hermione besar una boca que ponía una expresión tan estúpida. Ron, por su parte, tenía sentimientos encontrados. Por una parte, el pensar en su mejor amigo, un chico, discutiendo con su novia sobre su cuerpo, le hacía alucinar; pero por otra, no podía evitar sentir curiosidad. Después de todo, le encantaba ser el centro de atención.

—¿Tú y Mione hablan sobre mí? ¿Sobre mi… cuerpo?—preguntó tímidamente, dudando de si realmente deseaba una respuesta a esa pregunta.

Harry sonrió. Iba a divertirse apenas un poquito con él. Se inclinó y miró el cuerpo de Ron, revisándolo claramente de los pies a la cabeza. Sus ojos estaban en su segunda inspección cuando el pelirrojo se retorció en el sofá, inquieto. No dejó que el pobre sufriera demasiado.

—Relájate, Ron. Sólo te estoy tomando el pelo—el otro dio un suspiro de alivio—. Ella sólo me ha dicho cuanto disfruta de un hombre alto, como tú.

Era cierto, Hermione le había dicho eso, junto con muchas otras cosas, pero Harry sabía que era preferible no decir demasiado. Ron probablemente alucinaría si supiera cuan detalladas eran las conversaciones que sostenía con Hermione.

>>—Ey—exclamó, ante una idea repentina—. Todavía podremos tener nuestra ‘noche de cita’ después que terminemos Hogwarts, ¿verdad?

A inicios de ese último año, Ron había entrado en contacto con otros buenos jugadores de ajedrez. Se reunían a jugar una vez a la semana, y muy pronto, éste se convirtió en un tiempo que Harry y Hermione utilizaban para pasar juntos. Ahí fue cuando comenzaron los rumores de que ellos estaban saliendo. Al principio, lo tomaron como una noche que utilizaban para revisar las tareas, pero pronto se convirtieron en noches de cerveza de mantequilla, con Harry derramando secretos de sus citas con los chicos que había conocido. Hermione escuchaba embelesada las experiencias de su amigo y sobre como se sentía en sus relaciones, si podían llamarse así. Hablaban especialmente del amor, sobre como complacer a un hombre. Algunos días conversaban sobre el futuro que esperaban tener, mientras otras noches, Harry describía con todo detalle como usar su lengua para lograr que un hombre se derritiera. Hermione no era mojigata, pero al haber crecido sin hermanos ni hermanas, y con dos chicos por amigos, no había logrado oportunidad de tener ‘conversaciones de chicas’, como hacían el resto de las muchachas. Estas charlas dieron un giro a su relación. Y tampoco resultaron mal para Ron. Puede que él no supiera de lo que hablaban esas noches, pero Harry ciertamente había notado un paso algo más animado en Ron, la noche que seguía a la ‘noche de cita’

—¿Noche de cita? Oh, sí; en realidad, yo también estaba pensando sobre eso. Entre tú y yo Harry, creo que Hermione debe extrañarme la noche que juego ajedrez, porque la noche siguiente, habitualmente ‘hace algo al respecto’, si sabes a lo que me refiero.

Harry solo sacudió la cabeza.



Muchos tramos de escaleras más abajo de la torre Gryffindor, en lo profundo de las mazmorras, el maestro de Pociones se encontraba en sus aposentos privados, revisando las preguntas que se había hecho a si mismo durante los últimos siete días. Se sentó frente a un escritorio ubicado en un lado de su salita de estar. Era un escritorio pequeño, utilizado para actividades personales, cartas, su calendario, y otras cosas que le agradaba hacer en un sitio tranquilo, a diferencia del enorme escritorio de trabajo de su oficina, que estaba repleto de papeles por calificar, listas de ingredientes, y las publicaciones mensuales de Maestros de Pociones de Gran Bretaña. Se reclinó en su silla de cuero de respaldo alto, revisando la lista. Al principio, sus ojos nadaron a lo largo del pergamino arrugado, logrando irritarse nuevamente mientras sus pensamientos viajaban en diversas direcciones.

“Analizaré esto sistemáticamente. Conseguiré las respuestas y luego tendré toda mi información correcta. Le diré al chico que se vaya a la mierda”

Feliz con su plan, Severus sacó un pliego limpio de pergamino y lo dividió en tres categorías:

1) Preguntas que puedo contestar.
2) Cuestiones que preguntaré a Albus
3) Preguntas que tendré que investigar.

Sus pensamientos derivaron hacia Hermione Granger y su ofrecimiento para ayudarlo con algunas de las respuestas si lo necesitaba. Él la había evitado, pero internamente le daba crédito por haber manejado la embarazosa situación entre ellos con mucha madurez. Su habilidad para investigar los hechos y analizar las cosas antes de permitir que sus emociones enturbiaran el problema siempre la beneficiaba, y eso era necesario para hacer contrapeso a las reacciones de su novio Weasley.

La lista fue reescrita, poniendo o quitando alguna que otra pregunta mientras clasificaba las cosas a su conveniencia.

1) ¿Harry había salido del armario?
2) ¿Albus sabía que era gay?
3) ¿Por qué Dobby me teme?
4) ¿Sé porqué Harry toma pociones?
5) ¿Recuerdo a Sirius Black?
6) ¿Qué sé sobre el ataque a su casa?
7) ¿Por qué estaban esos barrotes en la ventana de Harry?
¿Harry tiene cosquillas? (Sólo algo de información almacenada para futura referencia)
9) ¿Por qué tengo que dejar la enfermería, pero Ron no?
10) ¿El martes será buen día para ayudar a Hagrid con el caballo volador?
11) ¿Por qué no alcancé mi meta de convertirme en Maestro de Pociones?



P1: ¿Harry había salido del armario? Severus leyó la pregunta, pensando que eso ya lo había averiguado. Cuando escribió esa pregunta, el joven aún no le había contado sobre sus pasadas experiencias, o falta de ellas. Harry lo había estado convenciendo de cuanto había hecho su yo mayor por él, y eso, según palabras del propio Gryffindor, era el irrevocable regalo que le había dado Severus.

“¿Cómo puede pensar que yo soy especial?”, reflexionó el hombre.

Levantó su taza de té, y estaba a punto de lanzarla contra la pared del otro lado de la habitación, cuando respiró profundamente, tomó un sorbo de líquido y bajó la taza nuevamente. Se sentía bien volver a ser el hombre que había hecho del auto-control una forma de vida. Originalmente, había ido hacia el armario de licores, pero lo pensó mejor. Necesitaba conservar la mente clara y un agradable y tranquilizante té le ayudaría a conseguirlo. Su mente divagó. En verdad disfrutaba regalarse cosas como las galletas dulces que comía Albus, pero solamente en sus aposentos privados, donde no hubieran ojos que observaran que era, de hecho, humano.

Bien, debía regresar a las preguntas o se tardaría hasta el Banquete de Despedida y entonces ya no importaría. Reflexionó que esa idea tenía su mérito; podría ignorar todo esto y seguir adelante. No, quizás no. La pregunta uno fue marcada como algo que ya sabía.

P2: ¿Albus sabía que era gay? Reflexionó por un momento y se dio cuenta que no estaba seguro de lo que había querido decir cuando escribió esa pregunta. Era una de las primeras cosas que se había preguntado. Lo más probable, es que se estuviera refiriendo a si mismo; pero eso ya no importaba. Albus había estado consciente de que Sev era gay por años, y ahora sabía que Harry también lo era.

El número tres. Severus bufó mientras leía nuevamente la pregunta. ¡Maldito elfo doméstico, le había temido! Hizo nota mental de que, en todo caso, ese elfo tendría que contestar sus preguntas de porqué asumió que su yo mayor sabría las respuestas. La criatura parecía bastante encariñada con Harry; sería bueno interrogarlo. ¿Dónde conseguía las pociones el elfo? ¿Cuál era la política en esto? A los estudiantes no les era permitido almacenar pociones. Una vez más, el Niño Que Vivió recibía un trato especial. Ese pensamiento había llegado de manera tan inconsciente que Severus tuvo que sacudir la cabeza por un momento para revaluar cómo sus reacciones habían cambiado a piloto automático. Su recuerdo del ‘mal sueño’ de Harry era alarmante. ¿Por qué él no sabía nada sobre esos sueños? ¿Eran sobre el ataque a su casa, de la muerte de Black? Le diría a Harry lo que sabía del día del ataque, ¿pero cuando?

Mientras Severus reflexionaba sobre estas primeras preguntas, se dio cuenta que tenía las respuestas a algunas, pero las demás sólo originaban más interrogantes. Sostuvo su cabeza entre las manos.

Esperanza. Lo único que Harry dijo que no se permitía a si mismo. La única cosa que me agradeció por darle. Él me dio sus secretos, se entregó completamente a mí, ¿Y yo qué le di a cambio? Esperanza
Apretó los ojos con fuerza.

Esta vez, la taza de té se reunió con la pared.

Caminó sobre los fragmentos de porcelana china que una vez fueran su taza, entró en su habitación y se despojó de la túnica. Se encaramó a la cama, a pesar de saber que el sueño lo evadiría esa noche.










“No es el árbol, ni la chimenea.
La Navidad es el calor que vuelve al corazón de las personas,
la generosidad de compartirla con otros
y la esperanza de seguir adelante”
Anónimo


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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 18. Buscando respuestas   Dom Oct 04, 2015 6:04 pm

lol! lol! lol! Me encnata el mologo interno que tiene Severus cuando esta platicando con Albus lol! lol! lol! Si Albus supiera lo que Sev estaba pensando que se arma lol! lol!

conciencia conciencia conciencia conciencia ahora solo falta que Severus tome las cosas con calma y reflexiones jajajja sin tantos golpes ni seguir rompiendo cosas wall wall wall
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