La Mazmorra del Snarry


 
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 Death Eater takes a Holiday. Capítulo 16. La calma antesde la tormenta

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alisevv

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MensajeTema: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 16. La calma antesde la tormenta   Jue Abr 23, 2009 12:51 am


Death eater takes a holiday
Capítulo 16

La calma antesde la tormenta



A veces, simplemente no puedes evitar romper a cantar.

Oh, lunes en la mañana, lunes en la mañana sin poder garantizar
… que el lunes por la noche estarías aquí, conmigo.

Mamas and the Papas



Como en cualquier vacación, eventualmente, ya basta; hay tanto que se puede hacer cada día, incluso en un gran castillo como Hogwarts. Hay tantos días para volar, y tantas partidas de ajedrez para jugar. Varios de los profesores decidieron ver a Albus y tomar sus pociones antes. Filius había preguntado a Severus si iba a seguir por ahí todo el día, o aprovechar el tiempo para ponerse al día en su actividad como profesor. Tenían por delante entre ocho y diez horas de aburrimiento que podían pasar mejor, pero Severus no estaba listo para regresar, aunque no contara a Filius sus razones.

No quería perder sus últimas horas con Harry, libres de preocupaciones, aunque no estuviera tan tranquilo como en sus primeros días. Su chico le había comentado que su yo mayor hubiera sido el primero en regresar. Esa tarde, Hermione había arrastrado a Ron al Gran Comedor para charlar con los profesores. Harry y Severus decidieron hibernar en el dormitorio de séptimo. Cuando entraron en la habitación, el Gryffindor cerró la puerta, lanzó un hechizo de silencio, y rodeó a Severus con sus brazos, sus manos extendidas sobre su espalda, abrazándolo estrechamente. Sev devolvió el abrazo, sosteniéndolo muy cerca, sintiendo como Harry suspiraba contra su pecho. Permanecieron así por mucho tiempo, sin distracciones, sólo con la silenciosa lechuza nevada dormida en su percha.

—¿Te gustaría que continuáramos esto en la cama?—preguntó suavemente Severus al oído de Harry.

—No si eso significa separarme de ti—contestó, con la mejilla presionando contra el pecho de Sev. Éste sonrió y besó su cabello, antes de bajar y aferrar su trasero, levantándolo del piso. Las piernas, tonificadas de tanto volar, se cerraron alrededor de su cintura. Sintió más que escuchó como el Gryffindor dejaba escapar una risita sobre su túnica. Envuelto en Harry, caminó a la cama, apartando las cortinas y las cobijas antes de depositarlo sobre el colchón. Harry se movió lentamente hasta la almohada y observo con una sonrisa mientras Sev usaba un hechizo para retirar primero sus ropas, y luego las de él, antes de trepar a la cama. Él se giró para acurrucarse contra Severus, como antes.

Dedos largos y delgados juguetearon sin prisa a través del desordenado pelo negro. Harry cerró los ojos para sólo sentir. Pensamientos de la semana transcurrida y de cómo serían las reacciones de su maestro de Pociones, llenaban su mente. Le había tomado un tiempo quedar en paz con el hecho de que Sev era Severus. Ciertamente, el profesor también necesitaría tiempo para internalizarlo.

“Quizás no debería estar a la vista mañana”, pensó.

No sabía cuando la mano que masajeaba su cráneo se había movido a sus hombros y pecho. Sus pezones se endurecieron ante la atención.

—Es mi última noche—musitó Severus—. Debería ser especial.

—Ya lo es—Harry lo atrajo más cerca.

—Ya que es tu última oportunidad, ¿te gustaría estar arriba?—preguntó Severus con una sonrisa salvaje.

Harry sonrió, pera sacudió la cabeza.

—No. Después que te tomes la poción, pídemelo de nuevo. Pero hasta entonces, no tomaré tu oferta completamente. Pregúntamelo de nuevo la semana que viene—dijo con un guiño. Se miró en sus hermosos ojos negros y observó las largas pestañas que no había notado en toda la semana—. Sev, sé que sólo me has conocido por una semana, por así decirlo, y si esto fuera una situación normal y no una especie de demente bucle temporal, no lo preguntaría, pero… ¿esto de nosotros es algo más que sexo?

Severus vio la súplica en los ojos verdes; estaban tan llenos de emoción.

¿Estaba tan inseguro de si mismo?

—¿Realmente necesitas preguntar?—musitó Sev, besando sus labios suavemente.

Harry nunca se había sentido así; ni había tenido a nadie que lo tratara como lo hacía Sev. Era tan extraño para él que de repente temía que alguien viera cuan feliz se sentía y lo arrancara de él. En su niñez, nunca le había sido permitido conservar nada que le hiciera feliz. Dudley siempre descubría un renovado interés en un juguete descartado que Harry encontraba entretenido. Pronto descubrió que sólo le sería permitido tener lo que nadie más deseaba, ya fueran las ropas viejas de Dudley o incluso la cuestionable comida de su plato. De repente, se preguntó si eso tendría algo que ver con su atracción por su profesor de Pociones. ¿Alguien más lo querría? ¿Podría conservarlo sólo si nadie veía que lo disfrutaba? Voldemort era el Dudley del mundo mágico para él. Era el único que lo privaba de su felicidad cada año. Voldemort le quitó a Sirius, su última oportunidad de tener una familia. ¿Evitaría que su Sev fuera suyo cuando regresaran a la normalidad? ¿Realmente necesitaba preguntar si era sólo sexo?

—No.

Severus jaló las cobijas sobre ellos y se acurrucó contra Harry. Ellos no eran sólo sexo, ya no. Pasaron la noche uno en brazos de otro.

Severus se encontró despertando en una habitación oscura. Las velas se habían consumido, y un vistazo entre las cortinas le mostró que Ron no había tenido intención de pasar esa noche en su propia cama. Dudaba que Hermione hubiera dormido esa noche con las luces apagadas. Ella era una joven interesante. Se puso una túnica, salió de la habitación y se dirigió hacia la lechucería. Allí siempre había plumas y pergamino, por si acaso. Mandó una nota para que fuera entregada a Harry posteriormente y regresó a la cálida cama junto al Gryffindor dormido. Lo encontró moviéndose y temblando. No había tenido ni una sola pesadilla desde el lunes. No estaba muy seguro de porqué Harry necesitaba la poción para dormir sin sueños. Se subió a la cama. El chico estaba arañando su cuello detrás de su oreja derecha, como si estuviera tratando de sacar una apretada camisa sobre su cabeza. Con cuidado, Sev apartó sus manos de su ahora enrojecida piel. Se había rasguñado con fuerza. Era el mismo punto que a él le gustaba succionar y lamer hasta lograr que Harry se derritiera en sus brazos. Los ojos verdes parpadearon para abrirse, para ver a Severus sentado, observándolo con preocupación.

—Lo siento—murmuró, avergonzado.

Sev frunció el ceño.

—Shh, no te disculpes. ¿Necesitas alguna poción?

—No, sólo fue un mal sueño, es todo. No debería pensar en mi familia antes de irme a dormir.

Severus se acostó al lado del joven y lo atrajo hacia si una vez más. Cuando despertó nuevamente, encontró que Harry lo estaba observando. Mostraba una expresión solemne. Pasaría bastante tiempo antes que volviera a despertar con ese hombre, si es que lo volvía a hacer. Sev se enderezó, apoyándose en un codo.

—¿Crees que la persona que eres ahora será parte de la persona en que te convertirás?—Harry se encogió de hombros—. Eres un mago legalmente adulto. ¿Crees que te transformarás en alguien completamente distinto en diez, veinte o cincuenta años?

—No, supongo que no. Puedo ver a donde quieres llegar con esto, pero no sabes las decisiones que has tomado en tu vida, decisiones que cambian a una persona. Me doy cuenta que nunca antes tuve oportunidad de conocerte, así que muy bien podría haber mucho de ‘Sev’ en tu yo mayor. Pero antes de esta semana, nunca alcancé a vislumbrar ningún detalle de ti; nunca—alargó la mano y sostuvo la de Severus. Fue algo asombrosamente íntimo, considerando todo lo que habían hecho físicamente.

>>Recuerda algo por mí, Severus. Quiero llegar a conocer a quien eres. Creo haber visto algunos cambios en ti este año; de hecho, estabas algo más relajado. Dame la oportunidad de conocer a la persona en que te has convertido.

Sev apretó su mano.

—Lo recordaré.

Harry sonrió y besó a su joven profesor. Se le ocurrió que podría ser su último beso por un tiempo. Sostuvo su rostro y lo atrajo en un beso apasionado, sus labios presionando con tanta fuerza que pudo sentir los dientes del otro. Cuando al fin rompió el beso, siguió con varios pequeños besos.


En la sala común, se reunieron con Ron y Hermione.

—Severus—lo llamó la chica—, pienso que te gustaría recuperar esto—le entregó el pergamino que él había llevado en su bolsillo durante toda la semana, en el que había escrito las preguntas—. Lamento si era privado. No me di cuenta cuando lo leí, hasta que le di vuelta para ver mi nota.

El chico se encogió de hombros.

—Sólo son cuestiones sobre las que tengo curiosidad. Me preguntaba si podría contestarlas cuando recuperara mis recuerdos.

—Pienso que conoces la respuesta de algunas. Unas pocas sólo Ron y yo las sabemos, y yo no traicionaría la confianza de Harry. Si mañana todavía tienes preguntas, sería feliz de aclararte aquellas que me sea posible—dijo con sinceridad.

—Gracias, Hermione—contestó con una sonrisa.

Ella le sonrió a su vez y de repente recordó una de las notas que él había escrito.

—De nada. Será agradable tener a nuestro Maestro de Pociones de vuelta—declaró guiñándole un ojo.

Era un Maestro de Pociones. Había alcanzado su meta. Su sonrisa se ensanchó.

Harry, que acababa de entrar tras él, susurró para que nadie más pudiera escuchar.

—¿Te gustaría desayunar ahora, Maestro?

Severus tragó. Se preguntó brevemente si podría saltarse el desayuno y follar a Harry hasta la inconsciencia.



En el desayuno, Albus sonrió a todos. El brillo era evidente en sus ojos azules mientas daba los buenos días al grupo en el último día de sus vacaciones.

—Pienso que han sido unas vacaciones agradables para todos nosotros—Harry apretó una pierna de Sev por debajo de la mesa—. Nuevas amistades han sido formadas. Viejas amistades, renovadas— concluyó Dumbledore, con una mirada de realización. El alimento apareció y todos comenzaron a comer.

Era extraño ver a Filius Flitwick nuevamente con su verdadera edad. Era gracioso notar que no se veía muy diferente. Mayor y más peludo, pero el mismo pequeño mago. De nuevo, Harry sintió que lo recorría un desacostumbrado sentimiento de esperanza. Si Filius no era tan distinto luego de cincuenta años o más, Sev todavía podría ser parte de Severus Snape, maestro de Pociones. Quizás, la dura vida de Mortífago convertido en espía no había sacado a Sev fuera de su existencia.

Cuando el desayuno terminó, Sev se giró hacia Harry.

—¿Cuándo te veré de nuevo?

—Te veré el miércoles en Pociones; algo antes de eso dependerá de ti—se levantó para partir—. Gracias, Severus.

—¿Por qué?

—Esperanza.

Harry podía estar optimista, pero no era estúpido. Ese día, Ron, Hermione y él saldrían del castillo y se alejarían de un Severus-a-punto-de-recuperar-sus-recuerdos-Snape al ser alumnos de séptimo y legalmente adultos, había privilegios para el trío. Podían ir al pueblo los fines de semana, incluso cuando no había salida a Hogsmeade asignada. Sólo necesitaban firmar su salida y conseguir el permiso de su Jefa de Casa o del Director. Dumbledore les dio su autorización y su conocida sonrisa. De hecho, los profesores que ya habían regresado a su edad, pensaron sobre la semana en que habían visto a Snape pasando el tiempo con Harry Potter y decidieron pasar ese día lejos de la oficina de Dumbledore, aguardando la inevitable explosión.



Harry y Ron presentaron a Hermione con el propietario del primer lugar que habían visto. A Harry le parecía el mejor y había decidido decirle al hombre que le gustaría quedarse con él. Hermione curioseó alrededor, revisando las vistas y los pocos aparatos muggles que estaban en el lugar, mientras Ron señalaba la red flu y la disposición de la habitación en relación con la chimenea. Harry no había considerado que podría hablar con la gente a través de la chimenea, y le pareció sensato que hubieran pensado ese detalle. Era lógico que Ron, habiendo crecido en la sociedad mágica, pensara en esas cosas antes que él. Esto le recordó que tenía que hablar con Hermione acerca de una clase que había visto en un folleto de ella. Después de firmar el contrato de arrendamiento, Hermione los arrastró a Madam Malkin, Túnicas Para Toda Ocasión, para seleccionar sus túnicas de gala. Ron declaró con orgullo que ya tenía la suya y que era espectacular. La verdad fuera dicha, Bill se había superado a si mismo y elegido la túnica más hermosa que Harry hubiera visto; no que hubiera estado en muchas reuniones formales, pero había asistido a unas cuantas. Ron luciría muy bien.

—Harry, ni siquiera estás prestando atención—reclamó Hermione, exasperada, mientras sostenía dos túnicas para que el chico las viera.

—La azul está bien—decidió él, sin prestar real atención a las prendas. No le importaban particularmente. No podría bailar con quien deseaba, ni aunque el hombre quisiera hacerlo. ¿Querría?. Miró su reloj, preguntándose si Sev ya habría hecho el cambio.



El Director sostuvo la puerta de su oficina abierta para un ansioso Severus. Hizo un gesto hacia una silla y el joven profesor de Pociones se sentó, casi con tanta elegancia como lo haría su versión más vieja, lo que hizo al viejo mago sonreír. Era como si él mismo hubiera regresado en el tiempo, a una época más feliz.

—¿Estás listo para regresar a tu vida, Severus?

—Sí, señor—contestó, mientras cambiaba de posición en la silla.

Albus sonrió nuevamente.

—Bien, realizaré el encantamiento para reunir tus nuevos recuerdos con los viejos. Cuando esté terminado, beberás tu poción, regresarás a tu antiguo yo … ¿o debería decir a tu yo futuro?—Albus soltó una risita y sacó su varita de su túnica. Cuando alzó la vista, Severus estaba bebiendo el vial con la poción—. Severus, se suponía que esperaras por el encantamiento.

Sev hizo una mueca ante el horrible sabor de la poción. Vio que Albus lucía ligeramente decepcionado. Odiaba esa mirada.

—Sé que se suponía que esperara, pero conseguí esta nota de mi mismo, y bien…

Le pasó la nota al Director. Todos los profesores tenían notas para si mismos, como una manera de tranquilizarse. Albus leyó rápidamente la nota.

1—. No hagas nada que te avergüence.
2—. ¡Si pierdes la poción, morirás!
3—. Bebe el vial antes del encantamiento.
4—. Evita a McGonagall.


Albus le lanzó una sonrisa cansada, mientras observaba como el Sev adolescente se transformaba en el Severus adulto.

—Bienvenido de vuelta, Severus—saludó, al tiempo que regresaba el brillo de sus ojos. Había extrañado al joven hombre. Joven, pero de nuevo en sus treinta.

—Es bueno estar de regreso, Albus—contestó con una extraña sonrisa.

Sabía que dado que se sentía como si nunca hubiera partido, había tomado la poción antes del encantamiento, tal como había puesto en su nota. En ese momento, se sintió particularmente divertido, mientras pensaba:

“Sé como funciona esta poción, Albus. Yo la inventé. Tú dices el encantamiento y yo termino con todos los recuerdos de las vacaciones contaminando mi cabeza en la vanguardia de mi mente, junto con las emociones asociadas a ellos. Haciendo esto a mi manera, regreso comandando mi propia mente. Luego lanzarás el encantamiento y me llenaras con esos recuerdos de una divertida semana, como insistirás con toda seguridad”

Dumbledore sólo se sentía ligeramente decepcionado de que las cosas no hubieran salido exactamente como las había planeado. Claro, Severus había manipulado la situación para que esos recuerdos no fueran su mayor prioridad, pero él sabía que los recuerdos y pensamientos más importantes serpentearían de modo de obtener toda su atención. Sí, el brillo estaba de regreso.

—Si estás listo, Severus.

El hombre estaba parado delante del escritorio del Director, los brazos cruzados sobre su pecho, sus delgados labios, sonriendo. Ahora era varias pulgadas más alto que Sev, pero con un rápido movimiento de su varita, alargó y ensanchó su túnica para adecuarla a su talla de hombre completamente desarrollado.

Albus levantó su varita cuando recibió un asentimiento, ejecutando el encantamiento, y retrocedió un paso.

Severus estaba parado en su habitual posición solemne. Sus brazos todavía cruzados, la sonrisa en su lugar. Esa sonrisa fue lo primero que desapareció, mientras los recuerdos comenzaban a fluir hacia su cerebro. De repente, los brazos no se cruzaban tan apretadamente. Su mano derecha se estiró hasta el escritorio para mantener el equilibrio, mientras la izquierda estaba contra su sien, sus dedos en ángulos extraños, como si estuviera aquejado de artritis.

>>¿Te gustaría una taza de té, hijo?

La cabeza de Severus se levantó bruscamente como si hubiera olvidado que el otro hombre se encontraba allí. Tomó una profunda bocanada de aire antes de recuperar la máscara de indiferencia que lucía ante el resto del mundo.

—No, tengo que preparar unas clases.

Albus asintió, comprendiendo. Estaría en su oficina todo el día, esperando a que su profesor de Pociones se decidiera a plantearle todas las preguntas que ahora se estaban formando en su cabeza.

Cualquiera que tuviera la mala fortuna de encontrarse en el mismo pasillo que Severus Snape, sentiría su ira. Los pocos que se encontraban por allí, prácticamente abrazaron la pared del lado opuesto, poniendo tanta distancia como pudieron entre ellos y la furia del Jefe de la Casa Slytherin. Una novata de primer año lo saludó al pasar. Él contestó con un gruñido y le dio un puñetazo a la siguiente armadura que encontró.

Minerva retrocedió al escuchar el estruendo de las piezas de la armadura desperdigadas por el piso.

“Severus ha vuelto”, dijo para si misma con una sonrisa. Ya había tenido todo el día para lidiar con su propia vergüenza de haber flirteado con los chicos durante toda la semana. Ahora, estaba libre para disfrutar atormentando a Snape por su amistad con el premio mayor de Gryffindor. Estaba consciente de los beneficios de esa amistad con Potter, y ahora veía las tácticas de Albus para que ello ocurriera, pero eso no evitaría que se divirtiera un poco a costa de su rival. Cada año, Snape y ella apostaban sobre las Copas de las Casas y los juegos de quidditch. Se hostigaban constantemente uno al otro. Era una relación mutua con la que se sentía a gusto.



—Bienvenido de vuelta—saludó el retrato. Severus gruñó y miró la ahora sangrante mano con que había destruido la armadura y abollado una estatua cerca de la entrada a las mazmorras—. Nadie me ha atravesado desde que te fuiste—le aseguró el retrato, y abrió cuando le dio la contraseña.

Él cerró la puerta, lanzándole un hechizo para asegurarla. No se preocupó por un hechizo de silencio. Ningún estudiante de Slytherin se había quedado por vacaciones; ninguno estaría alrededor para escuchar. Mirando en derredor, pudo verificar que sus habitaciones estaban tal y como las había dejado. Todo estaba limpio y ordenado; los elfos habían conservado el lugar libre de sucio. Levantó una figurita de cristal que decoraba su salita de estar. Era la figura de una serpiente, enroscada en la parte de abajo, donde estaría la cola, y erguida desde la mitad, la cabeza en alto con la boca abierta, los colmillos listos para asestar el ataque mortal. Había sido un regalo de una estudiante graduada, muchos años antes. Era una joven especialmente buena en Pociones, y quiso agradecerle por haber sido amable con ella. Como Harry, ella también había visto sutiles cambios en él durante su séptimo año. Observó por un momento el bello diseño de la figurilla.

—¡Yo no soy amable!—gruñó antes de lanzarla al otro extremo de la habitación, complaciéndose ante el sonido que hizo al destrozarse contra la pared de piedra.










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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 16. La calma antesde la tormenta   Sáb Abr 25, 2009 5:39 pm

ya... qe buena historia!!

me muero por saber como sigue...

una preguntita... eso de 1/88 significa qe son 88 capitulos??
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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 16. La calma antesde la tormenta   Jue Mayo 14, 2009 6:40 pm

Que genial que te guste. Pronto actualizaré un nuevo capítulo

Sí, son ochenta y ocho capítulos doh

Besos






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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 16. La calma antesde la tormenta   Dom Oct 04, 2015 3:38 pm

lloro1 lloro1 lloro1 lloro1 lloro1 lloro1 lloro1 lloro1 Sevreus regreso, pero esta megaincreiblemente enojado lloro1 lloro1 lloro1 lloro1 lloro1 lloro1

Me gusto la conversacion que Harry tuvo con Severus asi puedo aclararle ciertas inseguridades a Harryto.

Harry y Severus tuvieron una semana increíble y los dos se la pasaron muy bien, pero ahora es momento de afrontar las consecuencias de sus actos y Severus no esta siendo muy razonable jajajajja.

Me encanta la forma en que todos huyen de él jajajajaj eso es genial, ahora la relacion verdadera comenzara.
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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 16. La calma antesde la tormenta   

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