La Mazmorra del Snarry


 
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 Death Eater takes a Holiday. Capítulo 13. Bocados de amor.

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alisevv

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MensajeTema: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 13. Bocados de amor.   Dom Abr 12, 2009 3:53 pm




Death eater takes a holiday
Capítulo 13

Bocados de amor


Cuando Harry regresó, Severus estaba acostado en su cama, con un vial lleno de una poción azul girando entre sus dedos. Era la poción analgésica que habían utilizado para hacer que la primera vez de Harry fuera menos dolorosa.

—Hola, Severus—cerró la puerta tras él, dejando que la toalla cayera al suelo—. Humm, te ves tan concentrado, ¿me pregunto qué estarás pensando?—preguntó seductoramente, mientras veía el recipiente en la mano delgada. Se tiró en la cama, frotando el cuello del Slytherin con la nariz.

—Estaba pensando en el porqué está mi firma en el vial de tu poción.

Harry se congeló.

Oh, no. No, no ahora

>>¿Yo la preparé?

Harry asintió lentamente.

—¿Enseño Pociones aquí?—indagó, de forma lenta y calmada.

El otro asintió nuevamente, esta vez sin volver a levantar la cabeza. De repente, se sentía incómodamente desnudo, al lado de un Severus completamente vestido camino de la comprensión.

>>Esta mañana, unos estudiantes de primero me preguntaron qué tal me sentía durmiendo en la torre, en comparación con las mazmorras. Creo que se refería a los dormitorios de Slytherin—notó cuan lastimoso se veía Harry—. Esto explica muchas cosas. Cuando averiguaste quien era, pusiste tu mayor esfuerzo en excluirme—Harry murmuró en voz baja ante el comentario y Severus continuó—. Pensaba, dado que todavía te excitaba, que estaba bien presionarte un poco. Nunca se me ocurrió que tu renuencia era debido a que era poco ético.

Eso fue todo lo que Harry pudo soportar; cayó de espaldas, poniendo los brazos por encima de su rostro.

—¿Podrías evitar el uso de palabras como ‘poco ético’ mientras estoy aquí acostado, desnudo? Es posible que nunca se me levante de nuevo.

Severus bufó. Harry se veía absolutamente sexy en esa pose, con los brazos sobre su cabeza.

—Harry, lo siento, te presioné. Fui egoísta, y no me di cuenta en la posición que te estaba colocando. Como debes haberte sentido, yo sien…

—¡Suficiente!—rugió Harry, saltando de la cama. Se paró desnudo, apoyando las manos en sus caderas con indignación—. Deja ese discurso de autocompasión. ¡Nunca me lo has dado en estos siete años y no lo quiero ahora!—el otro hizo un intento de hablar pero Harry levantó la mano para detenerlo—. Antes que nos presentaran fuiste agresivo y prepotente. Me besaste a la hora de conocerme—Severus se veía apropiadamente regañado. El Gryffindor continuó—. Nunca en mi vida me había sentido tan excitado—sus labios se curvaron en las esquinas mientras lo ojos de Sev se abrían—. No hice nada que no hubiera querido, ni antes ni después de la presentación. No me arrepiento. ¿Comprendes eso?— asintió y Harry suspiró—. Esto es mucho más complicado de lo que crees; una parte de mí desea que el lunes llegue ya, para que todo se resuelva y yo pueda averiguar si tengo alguna oportunidad contigo, y con suerte, poder llegar a conocerte realmente. Pero otra parte de mí desea que esta semana nunca termine; odio que sólo nos queden dos días, y si ahora te sientes incómodo, ni siquiera tendremos eso. No estoy listo para despertar—esta última parte la murmuró suavemente.

Severus se arrastró a través de la cama de rodillas, colocándose al mismo nivel que Harry. La expresión del Gryffindor no dio muestra alguna de consentimiento, pero se acercó hasta el borde de la cama, casi tocando a Severus. Dedos largos y delgados se enredaron en su pelo, atrayéndolo más cerca. Besos suaves y gentiles comenzaron en el centro de su frente, besando sus ojos cerrados. Podía sentir el camino de besos cruzando su mejilla, el lóbulo de su oreja, siguiendo la línea de su mandíbula. Suaves labios apenas palpando los suyos. Harry no había notado que sus ojos se habían cerrado desde que Sev los besara. Casi ni notó que el beso se había detenido. Abrió perezosamente los ojos para ver la mirada oscura adorándolo, el modo en que inclinaba ligeramente la cabeza, los labios abiertos.

Sin decir ni una palabra, Severus se levantó para quitarse la ropa, rápidamente y sin esfuerzo. Harry se movió, ubicándose en el centro de la cama, en un movimiento sinuoso.

Demonios, era suave y fuerte como el demonio

Esas gloriosas manos se deslizaron por el cuerpo de Harry, masajeando sus tensos músculos. El vuelo lo había liberado física y mentalmente. Luego, la ducha, además de relajarlo, le había dado la oportunidad de reflexionar sobre la reunión, dejándolo un tanto tenso. El masaje se movió hacia su torso y piernas, ignorando completamente cierta parte muy importante, pero disfrutando el resultado mientras sentía el ahora cálido aceite siendo extendido por su cuerpo. “Delicioso toque”, pensó. Cuando Sev hubo concluido el masaje en la parte delantera de sus piernas, fue ayudado a girarse. Animado por los roncos gemidos, atenuados ligeramente por las almohadas. Severus continuó suavizando la tensión de los músculos bajo sus fuertes manos. Dedos largos y delgados amasaron y apretaron los hombros, mientras los pulgares se deslizaban arriba y abajo por la base del cuello de Harry. Se derritió como si no tuviera huesos, en el colchón bajo su cuerpo, mientras las manos bajaban por sus costados y subían por el centro de su espina dorsal. Sev repitió esto varias veces, mientras montaba a horcajadas sobre los delgados muslos de su amante.

Harry apenas pudo pensar coherentemente cuando sintió las manos aceitosas acariciar su trasero. Continuó gimiendo y dejando escapar pequeños sonidos de felicidad mientras Sev lo preparaba. Sus adormecidos lloriqueos pronto se convirtieron en una súplica desesperada y gimió por más. No notó cuando Sev agregó el resto de la poción calmante al aceite, sólo las fuertes manos que envolvían sus caderas, empujándolo hacia una mejor posición. El Slytherin se inclinó sobre la morena espalda, besando su nuca, deslizando la lengua antes de morder su hombro. Su erección incitó la entrada de Harry.

—Sev, por favor—jadeó —. Te estoy suplicando.

El aludido rió y mordió su hombro una vez más. Harry gimió al sentir que ahora, en su entrada, había una sólida presión. Severus parecía aguardar por algo. El Gryffindor tomó una relajante bocanada de aire: justo cuando la dejaba escapar, sintió el suave movimiento. Jadeó, completamente lleno. El ligero dolor se fue amortiguando. Cálidos brazos se enroscaron protectores alrededor de su cintura, dándole tiempo para acostumbrarse. Severus se mantuvo quieto en el apretado calor, para evitar llegar al límite antes que hubieran comenzado siquiera. Ardientes soplos de aire en el cuello mandaron estremecimientos a lo largo de la columna vertebral de Harry, y él comenzó a acunarse, arriba y abajo. Sev gimió ante la sensación, contento de mantenerse mientras Harry marcaba el paso de la penetración. Al principio fue lento y cuidadoso, aunque un poco brusco a veces. Se aferró sus caderas para estabilizarlo; era tiempo de comenzar a golpear con determinación la glándula que era su objetivo.

>>¡Oh, Severus!—gritó cuando el Slytherin golpeó su diana, sonriendo ante las reacciones que obtenía de la grandiosa criatura que temblaba junto a él.

Su paso se aceleró, los cuerpos relucían de sudor, las palabras de ánimo de Harry convertidas en sonidos de placer. Entonces, cuando sólo se podían escuchar jadeos y algunos chillidos ocasionales, Sev supo que su amado estaba cerca del clímax.

Estirando la mano para tomar la goteante dureza de Harry, lo masturbó al tiempo que embestía, o lo mejor que pudo ante su propio inminente orgasmo.

En el momento que Harry sintió el firme agarre alrededor de su dureza, comenzó su descenso hacia el límite. Con un grito, se corrió en la mano de su amante, y el apretado calor se trajo a Sev con él.

El Slytherin se encargó de él, lamiendo la marca que había hecho en su hombro. Eventualmente, rodó a un lado para permitirle respirar. Girándose de lado, le enfrentó y corrió sus dedos por los negros cabellos.

—Hmm, se siente rico—suspiró el chico de ojos verdes—. Podría quedarme así todo el día, pero ya nos perdimos la mitad del almuerzo. Ron y su mamá deben estar esperando por mí.

—¿Es tan mala la madre de Ron?

—¿Huh? No, no lo es—Harry tomó conciencia que Sev lo había visto luego de su vuelo en el campo y también había escuchado el comentario de Madame Pomfrey—. Molly Weasley siempre me ha tratado como a su propio hijo. Siempre está allí para apoyarme cuando algo me pasa.

—¿Pero…?—lo animó Sev.

—Pero, durante una época, solo la veía cuando pasaban cosas malas. No podía evitar la compasión que me demostraba cada vez que la encontraba, así que plasmaba una sonrisa para mostrarle que estaba bien y feliz. Después de un tiempo, empecé a resentir el tener que mostrarle mi rostro feliz todo el tiempo y simplemente me irritaba cada vez que la veía—suspiró, recordando cuando había tenido que hablar de eso con su consejero, pero prefería no tocar ese punto con Sev.

>>Tuve que entrenar mi mente para que mi reacción inicial hacia ella no fuera negativa, para no pensar en las cosas malas sino en los estupendos momentos que había pasado con ella y su familia a lo largo de los años. Además, si no actuaba como soy en verdad, ella podría darse cuenta; después de siete niños no iba a hacerla pasar por tonta mucho tiempo—agregó, lanzando una risita con la última parte.

—¿Así que vuelas hasta la extenuación cada vez que tienes que verla?—preguntó Sev, incrédulo.

—No, es solo que hoy fue una de esas veces en que tenía demasiadas cosas en mi mente, así que preferí descargar algo, antes de verla y caer en el viejo patrón.

El otro chico asintió en señal de comprensión. Se preguntaba si Harry y él se habrían manejado del mismo modo; si la antipatía entre ellos era sólo un hábito, quizás podrían lograr que esto funcionara. Siendo él un profesor sería difícil, pero prefería no pensar en eso de momento; ya tendría toda la tarde para reflexionar cuando Harry se hubiera ido.

Comenzó a arrastrar un dedo por el firme pecho.

—Volar funciona, pero sabrás que puedes conseguir el mismo resultado con algo de sexo caliente. Incluso si necesitas descargar—musitó, ofreciendo sus servicios.

Harry se encaramó sobre él, enterrando el rostro en su cuello y succionando el lóbulo de su oreja.

—Aceptaré tu oferta alguna vez. Puedo ver fácilmente que ser follado hasta perder el sentido es infinitamente mejor que volar por horas—Sev rugió en respuesta y el Gryffindor bajó la mirada a sus cuerpos pegajosos—. No hay tiempo para una ducha, ya estamos retrasados—dijo, tomando su varita. Lanzó un hechizo de limpieza sobre ambos, saltó de la cama y buscó su ropa en el baúl

Sev tomó su túnica, observando como su amante sacaba un par de jeans; no eran apretados, pero se pegaron a su trasero deliciosamente antes de ser seguidos por una cómoda franela.

—¿Listo?—preguntó Harry, la mano en la perilla de la puerta. Sev colocó su propia mano sobre la de él, manteniendo la puerta cerrada. Harry alzo una ceja y el Slytherin lo atrajo más cerca, besándolo profundamente.

—Ahora, estoy listo.

Molly y Albus estaban hablando sobre el futuro de Ron después de Hogwarts, cuando observaron a Harry entrar al Gran Comedor. El chico se vio envuelto en un cálido abrazo antes que tuviera siquiera oportunidad de saludar a alguien.

—Harry, querido, hace mucho que no te veía—dijo la bruja, pasando una mano por su todavía húmedo cabello. El muchacho rodó los ojos juguetonamente—. Déjame verte—rompiendo el abrazo, tiró del hombro de su franela, apartando el tejido lo suficiente como para revelar una marca donde su cuello se unía a la clavícula. Harry la miró con curiosidad, al escuchar que tomaba aire con fuerza—. No saldrás conmigo hoy luciendo así—declaró la mujer, sacando la varita de su bolso.

—¿Qué? Esta franela es nueva—protestó, sabiendo que ella no podía estar refiriéndose a sus ropas muggles, ya que las llevaba puestas todo el tiempo cuando estaba en su casa. La bruja frunció el ceño, pero la sonrisa no abandonó sus ojos.

—Los magos respetables no van por ahí con marcas de mordiscos en sus cuellos—declaró firmemente. Con un rápido hechizo, la huella desapareció. Harry tuvo la decencia de lucir apropiadamente avergonzado. En segundos, la gran sonrisa de ella había regresado. Harry le presentó a Sev, pero sin mencionar su apellido. Si ella sumaba dos mas dos… Prefería no tener que lidiar con eso ese día. Sev fue muy cortés y ella le preguntó si deseaba acompañarlos; dado que se habían perdido el almuerzo, quería llevarlos a comer a Hogsmeade. Severus agradeció a la señora Weasley pero se disculpó.

El paseo hasta el pueblo fue bastante agradable; Molly les contó sobre cómo estaba la familia, que a Charlie le estaba yendo bien, que Percy se estaba superando en su Departamento y varias cosas más. Ron ya estaba empezando a planificar la primera fiesta que aseguraba Harry debía dar en su nuevo departamento. Molly le informó de todas las comodidades que supuestamente tenía el lugar. Ella le había ayudado muchísimo, buscando en diferentes viviendas en alquiler y obteniendo información más detallada que la que contenía la lista que habían entregado a Harry. Le había mandado lechuzas con los detalles de cada lugar, a fin de que él pudiera hacer una selección previa y así evitar tener que pasar todo el fin de semana mirando lugares, con la consiguiente pérdida de tiempo.

Cuando llegaron a su destino, Harry comenzó a excitarse por primera vez. Tendría su propio lugar, uno donde podría recibir a sus amigos y acostarse el fin de semana sin compañeros de cuarto que le despertaran. Podría cocinar por primera vez para si mismo, sin el resentimiento hacia sus parientes.

El casero era un agradable anciano que les mostró los alrededores, señalando detalles que consideraba de interés. La gran chimenea tenía una encantadora repisa labrada, perfecta para colocar fotos y cosas así. La cocina era algo pequeña, pero Harry convenció a Molly de que si quería comer con más de cuatro personas, probablemente sería en la Madriguera de todas formas. Ron también había comentado sobre el enorme closet de la habitación, perfecto para su siempre creciente guardarropa. Harry le contestó que simplemente estaba celoso de que no hubiera crecido tanto como él, así que no podía pedirle prestada su ropa.

El casero se mostró muy orgulloso al decir que era amigo personal de Albus Dumbledore, y lo había ayudado en múltiples ocasiones alojando a huéspedes cuando Albus necesitó un lugar reservado donde permanecieran. Harry se preguntó brevemente qué clase de huéspedes serían si no podían quedarse en el castillo, y si Sirius se habría quedado allí. Entonces se dio cuenta que el recuerdo de Sirius no estropeaba su buen humor y se alegró por ello.

Un buen rato después, él, Ron y la madre de éste, estaban comiendo y discutiendo los pro y los contra del lugar que acababan de ver.

—Fue una suerte que encontráramos a la señora Donovan hoy, no creo que ella estuviera planeando verte hasta dentro de unas semanas—comentó Molly, refiriéndose a una antigua compañera de estudios. Se habían tropezado con ella en la calle, y cuando salió el tema de que Harry estaba buscando un sitio para quedarse, les dijo que esperaba que el joven quisiera ver un lugar que ella estaba enseñando. Molly no la había reconocido en su lista porque el lugar pertenecía a su hija, y estaba anotado con el apellido de casada de la muchacha.

—Me alegra que la encontráramos, pero creo que no voy a elegir ese lugar—dijo Harry con tono casual.

—¿Por qué no? Es tan lindo como el primer lugar que visitamos.

Harry tomó un sorbo de su cerveza de mantequilla, buscando una respuesta, cuando Ron vino a su rescate.

—Mamá, vamos, mientras hablamos, la mujer estuvo todo el tiempo mirando su cicatriz.

Molly lanzó a Harry una mirada de disculpa.

—Lo siento, querido, no lo noté, y tendrías que verla todo el tiempo pues vive en la planta baja.

Harry le guiñó un ojo a Ron.

—¿Me estuvo mirando?—preguntó con sarcasmo—. La verdad es que no quiero vivir ahí porque es amiga suya. Con todas las fiestas salvajes que voy a ofrecer, podría enterarse de cómo se comporta Ron cuando usted no está cerca.

Chocó su vaso contra el del pelirrojo mientras Molly abría los ojos de par en par, apenas unos segundos antes de echarse a reír.

—Muy gracioso, Harry James. Vale, búrlate, no vas a ser peor que los gemelos.

Harry sonrió ante el uso de su segundo nombre y Ron se echó a reír.

El resto del tiempo en Las Tres Escobas fue menos polémico, hasta que llegó la cuenta. Harry quería agradecer a Molly por su ayuda en la búsqueda de vivienda, mientras ella insistía en invitar y que ni siquiera soñara en que le dejaría pagar. Al final, decidieron que cuando él estrenara su nuevo hogar, prepararía una cena para ella y el señor Weasley. Cuando se levantaban para partir, Molly se detuvo repentinamente.

—Ron, casi lo olvido—sacó un pequeño paquete envuelto en papel marrón. Harry pensó que se parecía mucho a la forma de los paquetes con que envolvían los embutidos en la charcutería, pero pronto, el empaque fue alargado hasta un tamaño mucho más grande—. Bill mandó esto a casa esta semana. Debería habértelo enviado, pero no confié en Errol para ese encargo.

—¿Qué es?—preguntó el pelirrojo, curioso ante lo que pudiera haberle enviado su hermano.

—Una túnica de etiqueta; el mes pasado necesitó una para asistir a la boda de un amigo, y pensó que podrías usarla para tu ceremonia de graduación. Es bastante elegante, y la ajusté para ti.

—Genial—exclamó, besándola en la mejilla—. Gracias, mama; oh, y gracias por el almuerzo, también.

Ella abrazó a ambos y les recomendó que no se metieran en líos, antes de aparecerse de regreso a su casa. Harry y Ron comenzaron a caminar rumbo a Hogwarts. Más temprano, la señora Weasley había sugerido que Harry comprara de una vez su propia túnica, pero él estaba agotado. Sonrió mientras el recuerdo de Sev venía a su mente; definitivamente, valía la pena la fatiga

Una hora más tarde, Severus acababa de abandonar el corral donde estaba ayudando a Hagrid, cuando vio a Harry y Ron en el césped cercano a los jardines ubicados frente a él. Harry estaba acostado en la grama, las piernas cruzadas, las manos tras la cabeza, y completamente dormido. Ron estaba sentado a su lado con un gran paquete. Estaba leyendo una carta, mientras una diminuta lechuza ululaba incesantemente, volando alrededor de su cabeza. El pelirrojo levantó la mirada de su lectura al sentir que Sev se acercaba.

—Hola, Sev—saludó, doblando su carta y colocándola en el paquete enviado por Bill—. ¿Ayudaste a Hagrid con el caballo?

El aludido asintió y se sentó, observando a la lechuza, divertido.

—Sí. Apenas puedo esperar a la semana que viene, cuando pueda cabalgarlo. ¿Cuánto tiempo lleva durmiendo la Bella Durmiente?

Ron lanzó una risita, mirando la dormida figura de Harry, y luego la regresó a Sev, para ver que también estaba observando al Gryffindor dormir.

—Alrededor de media hora. Yo estaba bastante aburrido, pero Pig llegó con una carta. ¡Las cartas acostumbran llegar en la mañana!—declaró, dirigiendo la última línea a Pig, lo que sólo ocasionó que la feliz lechucita ululara más alto.

Severus miró la pequeña ave y el enorme paquete al lado de Ron.

—Eso fue una hazaña; ¿entregaste todo eso tú sola?—preguntó Sev.

Ron encontró muy entretenido ver a su joven profesor de Pociones hablando con su lechuza como si fuera un niño. Pig se posó al lado de la carta y esponjó las alas con orgullo.

—Mi poderosa lechuza—dijo Ron, sacudiendo la cabeza.

Girándose, notó que Sev ya no prestaba atención al ave, sino a Harry. Se veía tan relajado ahí acostado, el sol besando su rostro, que sólo mostraba señales de sueños felices. El Slytherin dejó escapar un suspiro feliz, una sonrisa en su rostro, sus ojos mirando al amigo dormido. Ron nunca había visto tanta emoción en el rostro de Sev.

Claramente, Harry le importaba mucho. Pero éste era Sev, no Snape; no el hombre que volverían a enfrentar en clase la semana siguiente.

—No confías en mí, ¿verdad?—dijo Severus, notando la expresión medio despectiva de Ron.

El pelirrojo reflexionó por un momento antes de comentar.

—Eres una anomalía, Severus Snape. No sé qué hacer contigo. Quizás te confiaría su vida—miró la cicatriz en la frente de su mejor amigo—, pero no su corazón.

Severus eligió no contestar. Sabía que sin importar cuánto se preocupaba por Harry, en realidad, no sabía qué esperar cuando regresara a su vida real. Permanecieron en silencio durante un rato. Eventualmente, Ron recogió sus cosas y a la diminuta lechuza.

>>Quiero contestar esta carta, ¿te quedas?—era obvio que Ron no dejaría a Harry durmiendo solo, únicamente partiría si Sev planeaba quedarse hasta que el chico despertara.

—Sí—contestó Severus, categórico, y Ron se aprestó a partir.

—Por si sirve de algo, espero estar equivocado sobre cómo va a terminar esto—dijo el pelirrojo con sinceridad.

El Slytherin asintió brevemente, y por un momento, Ron vio el rostro de su profesor, el hombre, tras los ojos negros del joven.

Una vez a solas, Sev miró nuevamente a Harry, y lanzando un hechizo para que nadie los notara, se acostó a su lado, dejando un pequeño beso en sus labios.

Los ojos verdes parpadearon para abrirse, bizqueando ante el sol.

—Hmm… Hola, Sev—murmuró, antes de acurrucarse más cerca y caer nuevamente dormido.










“No es el árbol, ni la chimenea.
La Navidad es el calor que vuelve al corazón de las personas,
la generosidad de compartirla con otros
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Última edición por alisevv el Dom Ene 24, 2010 4:42 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 13. Bocados de amor.   Vie Oct 02, 2015 6:23 pm

Vaya yo tambien necesito un masaje de relajación como ese Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Severus fue apropiadamente distraido de sus propios pensamientos jajajajja y si que lo disfruto Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil

Molly a veces es tremendamente despistada (cuando le conviene), mira que si se fijo en la marca de Harry pero no en la señora metiche jajajjaja, lo bueno es que Ron si.

Bueno al menos Ron espera que las cosas no terminen mal entre ellos, a pesar de no confiar en las decisiones de Severus sabe que su amigo es muy feliz con el y siempre lo va a poyar y eso es bueno jejjeje
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