La Mazmorra del Snarry


 
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 Enfermo de amor. Capítulo 29 *De Enfermedades y Cofres*

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Araleh Snape

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MensajeTema: Enfermo de amor. Capítulo 29 *De Enfermedades y Cofres*   Sáb Abr 11, 2009 1:40 pm

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De Enfermedades y Cofres








No quiso abrir los ojos cuando despertó, rogaba por estar muerto pero los muertos se suponía no sentían ese dolor quemante perforándole el alma ¿o sí?... Nunca en toda su vida había experimentado ese sufrimiento, esa ansiedad de desear jamás haber conocido la felicidad si el precio era tan alto. Simplemente no podría soportarlo… apretó los párpados con fuerza, resistiéndose a abrirlos y mirar un mundo donde ya no estuviera su pequeña a su lado. Su respiración se volvió cortante, ahogada, y aunque se resistía a llorar, las lágrimas escapaban por el canto de sus ojos para ir a mojar sus sienes. ¡Era demasiado desesperante, era un tormento… el infierno que merecía!


- Tranquilo… -dijo una voz suave que le hizo sentirse peor cuando sintió su mano sobre su frente intentando calmarlo-… todo está bien.


Pero él sabía que no era así, empezó a llorar compulsivamente aferrándose a quien estaba junto a su cama, ahogándose en sus sollozos, lamentando lo sucedido.


- Abbatelli… mírame. –le pidió Severus sosteniéndole del rostro con suavidad-. Tienes que abrir los ojos y mirarme.

- Severus… -respondió obedeciéndole-… ¡nuestra bebé, Severus!.

- Beth está bien.


Abbatelli guardó silencio ante esas palabras que creyó había escuchado mal, tal vez ya hubiera enloquecido por completo, pero la mirada tranquila de Severus no podía mentirle y una luz de esperanza resurgió en su interior.


- ¿Pero... cómo?

- No lo sé. –respondió poniéndose de pie-. De repente desapareció en el aire, justo cuando el rayo estaba a punto de alcanzarla. Pensé que se había desintegrado… creí que moriría, pero un llanto a mis espaldas me hizo reaccionar… giré y ahí estaba ella, en brazos de Harry, con Axel.

- Pero… eso no puede ser. –protestó titubeante-. ¡Es imposible!

- Pues no lo es. Ni el mismo Harry sabe cómo explicarlo, sólo que deseó tenerla en sus brazos a salvo y de repente apareció ahí… Creo que aún no conocemos el alcance de su magia, Abbatelli, pero gracias a ella, pudo transportar a nuestra hija lejos del peligro.

- ¡Quiero verla! –pidió fervoroso.


Severus asintió y salió un momento de la habitación. Ángelo se quedó en espera, temiendo que el mago no regresara luego de haberle dado una falsa esperanza, pero cuando le vio volver con ese inconfundible bulto en sus brazos, se incorporó rápidamente, extendiendo sus brazos para recibir a su hija.


- ¡Es mi Beth, realmente está bien! –exclamó cuando finalmente pudo verla y tocarla-. ¡Mi niña hermosa, no sabes cuanto me alegra que estés conmigo!

- A todos nos alegra, Abatelli.

- ¿Qué pasó con los demás?

- Afortunadamente no tuvimos bajas, algunos heridos sí, pero todos recuperándose con rapidez. Capturamos a la mayoría, otros huyeron pero no representan peligro, Lucius murió, Dumbledore le lanzó un hechizo para detenerlo pero tropezó y cayó por el acantilado… los prófugos pronto estarán en prisión, realmente ninguno de ellos es digno de preocupación, si lograron huir fue precisamente porque abandonaron la batalla cobardemente.

- ¿Y… tu hijo?

- Lo sabías… ¿verdad?

- Sí. –reconoció bajando la mirada avergonzado.

- Él está bien. Harry lo está cuidando en casa de los Weasley.

- ¿Qué va a pasar conmigo? –preguntó hundiendo su cara en el cuerpo de su hija, temeroso por la respuesta de Severus-. Supongo que Harry querrá enviarme a Azkaban por haberme llevado a su bebé.

- No puedo negarte que llegó a sugerirlo, pero no lo hará. Hablé con él y con Dumbledore, coincidimos en que no podemos enviarte ahí… no es un lugar para ti.

- ¿Porqué? –cuestionó incrédulo de ver cómo era perdonado tan fácilmente-. No lo entiendo… él me odia.

- No lo conoces bien aún. –respondió despejándole suavemente el cabello de la frente-. Es un chico fuera de serie, no te guarda rencor por lo que pasó, créelo.

- ¿Y tú? –preguntó, a sabiendas que le había mentido con respecto a Harry, pero eso no le interesaba mucho.

- Tampoco. De otro modo nada me hubiera impedido destruirte con mis propias manos.

- ¿Me has perdonado?

- No sé si perdonar es la palabra. –confesó sinceramente-. No podré confiar de nuevo en ti, y mientras vea a mi hijo y a Harry, recordaré siempre el daño que intentaste hacerles… creo que hablar de perdón es algo que no puedo ni podré hacer nunca. Ellos y Beth son lo más importante de mi vida, ¡los amo!... no sé porqué no puedo odiarte, a cualquier otro que hubiese atentado contra quien amo no estuviera vivo para contarlo… sin embargo, aunque no te odio como mereces, el cariño que llegué a sentir por ti se ha esfumado, ya no puedo verte como a un chico dulce que me seguía por los pasillos y se sonrojaba cuando empecé a sonreírle. Ahora sé que siempre me sentí mal por no poder corresponderte, porque fuiste el primero que llegó a mi vida y me hizo sentir que valía lo suficiente para que alguien me amara… tal vez eso fue lo que me dio el valor para acercarme a Harry, pero ahora, Abbatelli, ya no puedo sentirme cómodo contigo, tampoco podría seguir viéndote sin recordar que por tu culpa estuve a punto de perder lo que más he querido en esta vida.... y ese no eres tú.


Mientras lo escuchaba, Ángelo no podía detener el llanto, pero no lo interrumpió en ningún momento, esforzándose por entender, aunque las palabras se le hacían tan difíciles. Miró a Beth durmiendo en sus brazos, con sus dedos le acarició tenuemente el rostro y sonrió, era la hija del hombre que amaba con todas sus fuerzas ¡Cuánto la quería tan sólo por eso!


Severus le miró compasivo sin imaginarse lo que pasaba por la cabeza de Ángelo en ese momento. El Veela lucía agobiado y Severus lo atribuía a lo que había pasado la niña por su causa, estaba conciente de que lo que había hecho era una monstruosidad, pero no podía evitar recordar cuantas había hecho él en el pasado, a cuantos destruyó sin saber si eran o no inocentes, y aun así, el perdón le había llegado en forma de una hermosa familia… ojalá Ángelo pudiera recomponer su vida también.


- Deja de llorar, todo se ha arreglado.

- No, no es verdad… volví a fallarte, Severus, y no sé cómo puedes estar aquí.

- Abbatelli…

- Aunque digas que no me quieres ya, no te creo… si fuera verdad no estuvieras conmigo… te habrías ido, me habrías encerrado en el peor de los calabozos, no me habrías permitido ver a la niña ni aunque todos los Veelas del planeta te lo exigieran. Pero no es así, has venido a consolarme y me has traído a mi hija… creo que sí me quieres, pero pretendes herirme, castigarme por lo que le hice a tu otro hijo.

- Creo que es inútil hablar contigo. –aseguró suspirando resignado-. Será mejor que me vaya, pero debo advertirte que no he cambiado de opinión, me iré con Harry y Axel.


Severus se acercó con la intención de quitarle a Beth, pero Ángelo se aferró de ella y sus sollozos aumentaron considerablemente ante la exasperación del Profesor.


- ¡Basta, Abbatelli, regrésamela!

- ¡Es nuestra hija, la creí perdida para siempre y ahora que vuelvo a tenerla en mis brazos me duele saber que puede ser la última vez que lo haga!

- ¿De qué hablas?... aún podemos hablar, por el bien de Beth.

- Por eso mismo lo digo, Severus.

- Explícate.

- Viví obsesionado contigo desde que te conocí, me enamoré de ti desde que mis ojos se encontraron con los tuyos y te convertiste en mi razón de existir… ¡Eres el motivo que tengo siempre para respirar, para vivir, para amar… tú eres lo más importante de mi vida, Severus! ¡Así como tus hijos lo son para ti, tú lo eres para mí!

- Abbatelli, ya no digas más esas cosas, yo…

- ¡No entiendes lo que te quiero decir! –gritó llorando desesperado-. ¡Nada me importó más que tú, ni siquiera mi hija!


Severus guardó silencio al escuchar esas palabras, creyó entender a lo que se refería y prefirió dejarlo hablar y que sacara de su interior todo lo que Abbatelli quería decirle, contuvo la respiración mientras el joven Veela conseguía mitigar un poco sus sollozos.


- Cuando me enteré que estaba embarazado fui tan feliz, Severus… pero no por las razones correctas, era feliz porque creí que tú lo serías también con la noticia. Era feliz porque ví que tus ojos brillaban cuando viste a Beth por primera vez, cuando la sujetaste en tus brazos.

- Cuando uno ama, es lógico que nos sintamos felices por esa persona, Abbatelli.

- No en la medida en que me pasaba a mí. –respondió con tristeza-. Todo mi mundo ha girado en torno a ti desde que el Profesor Dumbledore nos presentó y quería que fueras mío sin importar lo que tuviera que hacer. Por eso no te conté que había la posibilidad de un indulto, porque temí que me abandonaras… y cuando sospeché lo tuyo con Harry, con mucha menos razón, él era el único con quien podías estar además de mí en todo el mundo, cualquier otro hombre o mujer que se te acercara demasiado moriría, aún puede morir, todos, menos Harry y yo. Tenía que alejarte de él a toda costa o te perdería.

- Ya sé eso… por eso mentías.

- Sí, por eso. –aceptó apenado-. Pero ni cuando nació mi hija cambié, aunque la amo con mi vida, el amor que le tengo no se compara con el tuyo… por eso no me importó dejarla sola en Hogwarts cuando tuve ganas de verte.

- Abbatelli, será mejor que no sigas hablando.

- Cuando te ví en peligro en la colina, la volví a abandonar aún cuando no hacía mucho prometí que no volvería a hacerlo y por mi culpa estuvo a punto de morir.

- Basta… deja de torturarte, no es necesario.

- No te merezco, Severus… ¡pero te amo demasiado para no desear tenerte siempre a mi lado! ¡Te quiero conmigo a cada segundo, quiero que estés conmigo hasta que la muerte llegue por mí!... ¡Te amo tanto, Severus, tanto!


Ángelo abrazó a Severus con fuerza por unos segundos, el otro mago no pudo corresponderle, cerró los ojos conteniendo las lágrimas ante las palabras de Ángelo… comprendiendo que el Veela jamás le dejaría libre. La tristeza que sintió al pensar en Harry y en Axel le impidió reaccionar cuando sintió unos labios sedientos apoderándose de los suyos.


- ¡No, no quiero! –se negó apartándose en cuanto pudo.


Ángelo se separó al sentir el sabor salado del beso que acababa de robar. Cariñosamente le limpió las lágrimas mientras con la otra mano estrechaba con fuerza el cuerpecito tranquilo de Beth. Justo entonces una enfermera entró a la habitación, se detuvo al ver la escena y perturbada intentó marcharse para no interrumpir.


- Espere… -le pidió Ángelo-… necesito un testigo para lo que voy a hacer.


La enfermera asintió y permaneció en su lugar. Ángelo secó sus propias lágrimas mientras miraba fijamente a los ojos negros que tanto amaba y le veían confundidos.


- Yo, Ángelo Abbatelli… -empezó con la voz quebrada mientras nuevas lágrimas humedecían sus mejillas-… te repudio a ti, Severus Snape, como mi pareja, y te pido que cuides de mi hija.


Ángelo estrechó a su hija contra su pecho por unos segundos antes de colocarla en los brazos de un aturdido Severus.


- ¿Qué has hecho? –preguntó Severus retóricamente, creía saber lo que significaba.

- Yo no puedo cuidarla adecuadamente mientras tenga esta clase de amor en mi corazón, Severus… ella tiene que estar bajo la protección de quien la considere lo más importante, y sé que tú lo harás, no me cabe ninguna duda.

- Pero…

- Harry le salvó la vida… ya es suya desde este momento. Suya y tuya… de los dos. –le confirmó ya con los ojos enrojecidos e hinchados de tanto llorar-. ¡Te amo, Severus, por favor perdóname por haberte alejado de quien amas!... Sé perfectamente cómo duele, y no quiero que lo sientas más, quiero que alejes de tu vida la tristeza por no vivir tu amor con quien amas… ¡quiero que seas feliz, Severus, con quien sea! –concluyó visiblemente abatido, sus ojos aceitunados más perdidos que nunca, mirando a Severus intensamente, con la firme intención de jamás olvidar ni un solo rasgo de ese rostro que lo había cautivado desde que Albus le presentó con él.

- Gracias… -le dijo aceptando a su hija feliz-… gracias, Ángelo.

- ¡Me dijiste Ángelo! –exclamó sonriendo en medio de su llanto.

- Ahora sí creo que lo mereces… nunca voy a olvidar esto que haces por mí. Yo sé que hubiera podido amarte sino fuera porque cuando te conocí mi corazón ya era de alguien más.

- Gracias por decirlo. –sonrió sin mostrar su incredulidad ante las palabras de Severus, cuya amabilidad le herían aún más-. Ahora tienes que irte, Severus… creo que ha llegado el final de todo.

- ¿Qué harás?

- Regresaré a Italia… con mi gente.

- Te deseo mucha suerte, sé que podrás ser feliz con alguien más algún día. Yo también supe en algún tiempo lo que tú sientes y te aseguro que a veces los sueños más imposibles se hacen realidad… El amor de Harry es una muestra fidedigna de ellos. –aseguró orgulloso-. El fue mi amor imposible que se cumplió, tú encontrarás al tuyo.

- Sí… es probable.






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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 29 *De Enfermedades y Cofres*   Sáb Abr 11, 2009 1:41 pm

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Severus no notó la desolación en las palabras de Ángelo, y salió luego de darle un suave beso en la frente. La enfermera supo que ya nada tenía que hacer y se marchó dejando al Veela llorando como si le hubieran arrancado el alma, apretaba con tanta fuerza las sábanas que parecía estarse aferrando a ellas por su vida.


Finalmente su llanto cesó y se dejó caer de espaldas contra la cama, mirando aterrado al techo mientras una palidez casi cadavérica marcaba su bello rostro… “¡Por todos los cielos! ¿Qué he hecho?”. Fue lo último que pensó antes de que sintiera que todo girara alrededor, miró hacia la puerta por donde había salido Severus, era demasiado tarde para retroceder… su condena iba empezando.


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- Dime que no me estás mintiendo. –pidió Harry conteniendo lágrimas de emoción cuando Severus le platicó todo y dejaba su hija en los brazos del muchacho.

- Es verdad… me ha repudiado. Renunció a los derechos de Beth, se marchará de Londres y tú y yo podremos estar juntos sin nada que se interponga. –le dijo sin disimular su sonrisa-. ¿Qué me respondes?... ¿Aceptas cuidar de mi hija conmigo?

- ¡Sí, claro que sí, Severus!


Harry dio un beso a su ex profesor antes de mirar a la niña que ya sentía como propia, se prometió cuidarla sin distinción alguna entre sus hijos. No tenía ninguna duda de que la vida les cambiaría para bien de ahora en adelante.


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Unos días más tarde, Severus ayudaba a Harry a instalarse en Hogwarts, y aunque el chico no lo había pedido, Severus se encargó de acondicionar otra habitación para ellos, afortunadamente encontró una en las mismas mazmorras, así no tendría que despedirse del ambiente al que estaba tan acostumbrado. Harry solamente sonrió resignado a que ahora viviría bajo tierra como su amada serpiente.


Pareciera que Albus comprendió un poco su situación y usando un poco de su poderosa magia hizo una extensión de la habitación creando una hermosa y soleada terraza a que podían acceder con sólo subir unos pocos escalones. Harry saltaba de alegría ante el regalo del Director, y ahora le tocó a Severus sonreír resignado a que tendría más luz de la que querría, pero nada era más importante que ver feliz a Harry y a sus hijos.


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- ¿Te gusta? –preguntó Harry emocionado cuando le mostró el cuarto de sus hijos.

- Pues… -responde dudoso observando las cortinas de encaje blanco y las paredes con dibujos de animales sonrientes-… ¿no les dará pesadillas?

- Al contrario, leí en un libro que es el mejor ambiente para relajarlos. En la noche verán estrellas en el techo que se moverán lentamente, y eso les ayudará a dormir toda la noche… ¿me entiendes? –preguntó sugestivamente marcando las palabras “toda la noche”, a lo que Severus sonrió más convencido.

- Pues siendo así, ¡Bienvenida la granja de animalitos y las estrellitas fluorescentes!


Harry estalló en carcajadas que fueron acalladas de inmediato por un apasionado beso que no terminó sino hasta que regresaron a su habitación y cayeron sobre la cama. Ansiosamente, Severus empezó a intentar quitar la ropa de Harry, pero éste se resistió.


- ¡Severus!... no podemos dejar a los niños solos.

- Están con Albus… él moriría por protegerlos. Además cuenta con toda la turba de Weasley sobreprotectores, nada les pasará. –responde sin abandonar su intención de desnudarlo y para convencerlo, restregó su cadera contra la de Harry haciéndole ver cuanto le deseaba-. ¿No te gusta esto?

- Sí, pero… -protesta débilmente mientras sentía la lengua de Severus acariciarle el lóbulo de la oreja, el placer que sintió le hizo poner los ojos en blanco-… se supone que…

Harry ahogó un sollozo ante un suave mordisco en la piel de su cuello…

- Severus, debes detenerte, amor… porque…


Los brazos de Severus cercaron su cintura pegando sus cuerpos, sintiendo como ambas erecciones se acariciaban por encima de la tela de sus pantalones.

- ¿Aún quieres que me detenga? –preguntó Severus cuando su mano se deslizó bajo la ropa de Harry acariciando el nacimiento de sus glúteos y un dedo travieso buscaba el rincón más escondido.

- Se-Severus… -gimió aferrándose al hombre al sentir un suave toque en su entrada-… es que… que… ¿qué te estaba diciendo?... ¡al diablo, hazme el amor ahora mismo!


Severus sonrió triunfante y no se hizo del rogar, deslizó a Harry para que quedara todo sobre el colchón, le quitó rápidamente la ropa e hizo lo mismo con él antes de gatear para colocarse sobre de Harry, le besó en el cuello mientras suavemente ponía su mano sobre el miembro erecto de Harry y le acariciaba con delicadeza.


- Ah… Severus, ¡Te amo! –gimió levantando sus caderas para disfrutar del contacto.

- Yo también te amo, Harry.

- Entonces… ¿qué esperas, lindura?


Severus gruñó ante el apelativo pero eso lo olvidó pensando que era debido a la urgencia de Harry por ser tomado. Tomándolo de su pierna derecha, la colocó sobre su hombro con suavidad.


- ¡Sí… Así fue! –gritó Harry emocionado.

- ¿Qué… qué fue? –preguntó sin entender.

- Así fue nuestra primera vez, Severus… No pares, ¡esto es maravilloso!


Severus sonrió, no recordaba ese momento, probablemente jamás recuperaría ese trozo de memoria que le robaron, pero ahora tenía muchos más recuerdos qué compartir. Con sus dedos volvió a rozar la entrada de Harry, acariciándole con la mayor suavidad. Y usando el mismo hechizo de la primera vez, colocó la punta de su miembro en aquella puerta que le invitaba a pasar, poco a poco fue adentrándose hasta llenar por completo al joven de ojos de esmeralda.


Harry gimió feliz, era en esos momentos cuando sentía su cuerpo cumpliendo la misión para la que fue creado. Moviendo sus caderas en círculos hizo saber a su amante que necesitaba de más movimiento y enseguida lo obtuvo. Ambos exhalaban ruidosamente en cada vaivén, y Harry no dejaba de apretar los cojines que tenía a su alcance cada vez que Severus rozaba su próstata. Se mordió el labio inferior cuando sintió que Severus dirigía su mano libre a su entrepierna y le masturbaba con firmeza.


Al momento del orgasmo, Severus se inclinó para besarlo y fue en sus labios donde ahogó un grito de éxtasis al saber que Harry le pertenecía, que él le pertenecía a Harry… nada podía ser más perfecto.


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Minutos más tarde, Harry se ponía de pie para vestirse sin hacer caso del gruñido de protesta de su pareja que intentó jalarlo para hacerlo volver a la cama sin éxito.


- Tenemos toda la noche para eso, Severus, y más te vale que me cumplas si andas de presumido. –bromeó mientras se abotonaba su camisa verde, sin tomar en cuenta la mirada lujuriosa de Severus admirándole las piernas pues aún no hacía lo mismo con su pantalón-. Anda, tienes que levantarte para ir por los niños.

- De acuerdo. –aceptó poniéndose de pie pero lo que hizo fue rodear a Harry por la cintura mientras deslizaba su mano hacia los blancos muslos que lo enloquecían-. Ahora mismo iré, tú quédate aquí y descansa, pequeño mío.

- ¿Qué planeas? –preguntó entornando los ojos con sospecha ante el desplante de consideración de su ex profesor-. Algo estás tramando, y no creo que me guste.

- Tal vez sí… espera, no me tardo, voy por los niños.


Harry sonrió y decidió olvidarse del pantalón si no iba a salir, así que fue a sentarse en un sillón junto al fuego mientras esperaba el regreso de Severus. El profesor le miró doblar su pierna adoptando una peculiar posición sobre el sillón, aquello casi lo hace olvidarse de su intención de ir por los bebés, pero despejó su cabeza y giró sobre sí mismo obligándose a salir de esa habitación. Al quedarse solo, Harry esbozó una divertida sonrisa, le gustaba mucho hacerlo sufrir de esa manera.


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A su regreso, Harry se rió de ver entrar a Severus con dificultad al no llevar ninguna mano libre, tenía a Axel en su brazo derecho y a Beth en el izquierdo, de sus hombros colgaban las pañaleras y un par de juguetes con los que se estuvieron entreteniendo mientras sus padres practicaban sus propios juegos.


- ¡La próxima te toca ir a ti!. –le advirtió Severus gruñón-. Albus y esos tontos Weasley no dejaban de burlarse de mí… ¡menos mal que aún no entran los estúpidos estudiantes porque me vería obligado a lanzarles maldiciones a todos.

- ¿Y con qué mano sostendrías la varita? –se burló Harry.

- ¡Deja de ser tan odioso y ven a ayudarme!


Sin dejar de reír, Harry le complació y sostuvo a Beth para llevar a los dos niños que ya dormían hasta sus cunitas. Estuvieron un largo rato mirándoles en silencio, abrazados entre ellos.


- ¿Ahora me vas a decir ya lo que planeabas? –susurró Harry para no despertar a sus bellos durmientes.

- Sí… ven conmigo.


Severus llevó a Harry hasta su recámara y de una de las pañaleras sacó el cofre que había logrado robar de Gringotts. Al verlo, Harry dejó de sonreír y fue a sentarse nervioso sobre la cama.


- ¿Ya me vas a dejar abrirlo?

- Severus… -le miró suplicante-… no sé si sea el momento adecuado aún.

- ¡Me tienes muerto de la curiosidad, Harry! –exclamó ansioso-. ¡Por favor, pequeño, déjame abrirlo ya!

- Está bien. –aceptó temeroso-. ¡Pero si no te gusta lo que hay adentro tienes que tomar en cuenta que lo hice cuando andaba de tonto con mis travesuras, y siempre quería molestarte, incomodarte, y además…


El nerviosismo de Harry lo hacía hiperventilar, Severus lo notó pero era demasiada su curiosidad, así que sentándose junto a Harry, introdujo la llave plateada en la cerradura y la giró. Harry guardó silencio y cubrió su cara apenado. Severus abrió la tapa y se encontró con un pergamino blanco enrollado y sujeto con una cinta dorada.


- ¡Oh por Dios! –exclamó Harry angustiado al ver que Severus se disponía a leer.


Severus sentía la cama moverse por las piernas nerviosas de Harry que no se quedaban quietas. Hubo un minuto de silencio mientras Severus leía el contenido. Harry no se atrevía a mirar, y cuando sintió el peso de Severus abandonar la cama su corazón se estremeció con angustia. Armándose de valor, retiró las manos y vio que el hombre había ido hacia uno de los cajones donde revolvía sacando algo del fondo de uno de ellos. Luego regresó a su lado y acuclillándose colocó un hermoso anillo dorado en el dedo de Harry.


- Lo único que no te perdono… -dijo Severus-… es que te me hayas adelantado.


Harry sonrió olvidándose de sus nervios al comprender lo que Severus quiso decirle, le abrazó tan efusivamente que el Slytherin dejó caer al suelo el pergamino blanco, donde a la luz de la luna podía leerse con una infantil pero cuidadosa letra…. “¿Te casas conmigo?”.




FIN









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Susy Snape
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 29 *De Enfermedades y Cofres*   Sáb Abr 11, 2009 6:36 pm

Hermoso capi!!!!
no recordaba que en el cajón existia esa nota... muy bella la forma que tuvo Harry de pedirle matricidio a Sev jejeje

Besos Very Happy
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 29 *De Enfermedades y Cofres*   Dom Abr 12, 2009 9:49 pm

Siii, mi Harryto bello, por eso no había querido que Sev abriera el cofre, sabía que antes no tenía posibilidades de obtener un "sí" y tan sólo metería en conflictos a quien amaba, pero de todos modos necesitaba proponérselo.

Besitooos!!!

sunny













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kakarotta
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 29 *De Enfermedades y Cofres*   Miér Jul 01, 2009 3:47 pm

que romantico van a unir sus vidas como debe ser
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 29 *De Enfermedades y Cofres*   Miér Jul 01, 2009 5:48 pm

Así debieron empezar, pero ángelo llegó para arruinar las cosas... ahora es momento de que todo tome su rumbo perfecto love













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Yuki Fer
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 29 *De Enfermedades y Cofres*   Lun Nov 26, 2012 2:59 pm

si dijiera que siento pena por angelo al hacer tremendo sacrificio seria mentir......maldito veela...se merece k sufra y mucho mass...es mass merecia morir... Twisted Evil ....XD pero olvidando el tema del estupido veela......ahhhhhhhhhhhhh k romanticoooo................k forma de pedir matrimonio...^^ love ..me alegro por harry y por sev de k porfin puedan estar juntos sink se entrometa el estupido de angelo.... disco felicidades sensei tu historia es super no me canso de leerla...^^ palms palms palms reverencia
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 29 *De Enfermedades y Cofres*   Sáb Mayo 11, 2013 1:32 pm

jaja pobre angelo pero yo lo adoro pobrecito
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 29 *De Enfermedades y Cofres*   

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Enfermo de amor. Capítulo 29 *De Enfermedades y Cofres*
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