La Mazmorra del Snarry


 
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 Enfermo de amor. Capítulo 19 *El mejor regalo*

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Araleh Snape

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MensajeTema: Enfermo de amor. Capítulo 19 *El mejor regalo*   Mar Abr 07, 2009 10:02 pm

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El Mejor Regalo






Esa noche, Harry se concentraba en sus tareas, escribía frenéticamente sus redacciones, quería ponerse al corriente luego de tantos días de apatía que no le habían dejado nada bueno. Un cosquilleo en la nuca le hizo sentirse observado, levantó la cara y vio a su par de amigos en silencio junto a él, mirándole como si se tratara de un fenómeno.


- ¿Qué? –les cuestionó abrumado.

- Nada. –respondió Hermione débilmente mientras Ron no cerraba la boca.


Harry intentó volver a concentrarse e ignorarlos, pero le fue materialmente imposible, y dejando la pluma y el pergamino a un lado, volvió a mirarlos.


- ¡¿Qué?! -repitió tan brusco que los hizo saltar en su asiento.

- ¿Qué de qué? –preguntó Ron pasando saliva ruidosamente.

- ¿Porqué me están mirando de ese modo?

- ¿Cómo? –preguntó Hermione con fingida inocencia.

- ¡Así!... ¡Justo como me están mirando ahora!


Ron y Hermione cruzaron una mirada y haciéndose señas que no cumplieron su objetivo de pasar desapercibidas, finalmente Hermione comprendió que el pelirrojo no se decidiría a hablar. Tal vez no pudiera culparlo pues ella también moría de nervios, pero respirando hondo se acercó a Harry sentándose a su derecha mientras que Ron, motivado por la valentía de su amiga, lo hizo al otro lado.


- Te vimos esta mañana coqueteando con Snape. –dijo Hermione con un hilo de voz.

- ¿Coqueteando? –cuestionó Ron-. ¡Ustedes prácticamente estaban llegando casi a tercera base frente a toda la clase, compañero!

- Vieron mal. –respondió Harry regresando a su trabajo ocultando a la perfección el bochorno que sentía.

- Te creeríamos, Harry, pero te vimos… ¿qué sucede entre tú y Snape?

- Escucha, Hermione, y tú también Ron. Olvídense de cualquier cosa que vieron o que creyeron ver, eso es lo mejor que pueden hacer.

- Yo creí que te gustaba el Veela. –comentó Ron confundido.

- ¡Que te dije muchas veces que no me gustaba, Ron!

- Ya nos dimos cuenta, no grites, compañero… ¿Pero… el murciélago?

- Mi murciélago es divino y no te permito que vuelvas a llamarlo de esa manera. –exigió resignado a que no se conformarían con una mentira-. Severus y yo tenemos una relación muy bonita y no quiero que nadie la estropeé.

- Pero él está con el Profesor Abbatelli ¿o no?

- Aparentemente. –respondió Harry encogiéndose de hombros-. Escuchen, les contaré todo pero quiero que me prometan que nadie más se enterará, esto es muy importante para Severus y para mí.


Ron y Hermione asintieron y aprovechando que no había nadie más que ellos en la sala común, Harry les relató todo lo que había estado viviendo los últimos meses desde que se diera cuenta de sus sentimientos por Severus. Al final, sus dos amigos batallaban para emitir sonido alguno, pero de pronto, la expresión de Ron fue la primera en cambiar hacia una de furia e indignación.


- ¡Maldito Veela, mira que se veía tan buena gente! –bramó indignado.

- Estoy de acuerdo contigo. –secundó Hermione igual de embravecida-. ¡Y pensar que me caía bien!... ¡Que ilusos todos de creerle!

- Gracias por su apoyo. –respondió Harry conmovido por sus palabras-. Pero ahora no podemos arriesgarnos a que se marche e impida a Severus conocer a su hijo, por eso nadie más debe enterarse ¿de acuerdo?

- De acuerdo. –aceptó Hermione y Ron asintió-. Pero queremos ayudarte, así que si podemos hacer algo por ti, Harry, cuenta con nosotros siempre.

- Cierto, aunque el murcie… digo, el profesor Snape nunca ha sido de mi agrado, amigo, te ayudaremos a deshacerte de ese Veela del infierno.


Harry se rió, era realmente reconfortante poder hablar de lo que le sucedía con sus amigos, pero por el momento no creía necesario molestarlos con ninguna petición, así que solamente disfrutó de los múltiples apodos que a Ron se le ocurrieron para su nueva víctima y pasaron un rato agradable imaginándose las formas en que podían desquitarse del Veela, a pesar de que sabían que muchas de ellas jamás se atreverían a llevarlas a cabo… pero era tan gratificante poder imaginarlas.


La mañana siguiente, Harry no podía evitar fruncir el ceño al ver a Ángelo en la mesa del comedor junto a Severus, odiaba ser testigo de las formas en que se le acercaba y las sutiles maneras de tocarlo a cada momento. Así que prefirió concentrarse en su desayuno, aquella mañana en particular había amanecido con mucho apetito. Mientras tanto, en su lugar, Ángelo miraba divertido como Severus bañaba sus panquecitos con abundante miel además de jarabe de mapple y mermelada de fresa.


- ¿No crees que es demasiada azúcar, amor?

- Se me antojaron, Abbatelli. –respondió lamiéndose los labios saboreándose su platillo casi preparado-. ¿No hay chocolate?... –preguntó mirando a ambos lados-… ¿Dónde está Lupin cuando se le necesita?

- Salió a otra empresa de Dumbledore, ¿quieres que te consiga chocolate?

- Por favor… en jarabe si es posible.


Snape miró como Abbatelli se ponía de pie para ir a la mesa de Slytherin que era la más cercana en busca del jarabe de chocolate. Severus se preguntaba de dónde le venían tantas ganas de dulces que jamás en su vida había tolerado, y entonces miró a Harry apretujando una botella con su anhelado jarabe de chocolate, parecía que el Gryffindor también había tenido la misma idea y estaba a punto de saborear lo que él tanto ansiaba.


- Aquí tienes. –le interrumpió Abbatelli regresando a sentarse en su lugar.

- Gracias, creo que ya no aguantaba más. –le dice derramando el chocolate sobre su desayuno y dándole por fin el primer bocado.

- Me parece que engordarás si sigues cumpliéndote todos los antojos, Severus. –dijo el Veela sonriéndole-. Pero no importa, me gusta verte contento.

- ¿Antojos?

- Claro, seguro es por mi embarazo… a veces son los otros padres los que sufren de los antojos raros, y supongo que no es muy común verte comer de esa manera.

- Pues no sé, pero esto sabe riquísimo.


Ángelo acentuó todavía más su sonrisa antes de regresar a comer su pan tostado con un poco de mantequilla, sintiéndose feliz de compartir algo tan hermoso con su pareja.


- ¿No te vas a comer eso? –preguntó Ron asqueado al ver la montaña que había hecho Harry de su desayuno para luego retirarlo sin probarlo.

- Creo que no era buena idea mezclar tanto… luce horrible.

- Me alegro que hayas recapacitado, compañero, ya temía que te fueras a enfermar si lo comías.

- No, no lo comeré. –aseguró Harry cubriendo su plato con su servilleta para no continuar mirando algo tan nauseabundo.

- Harry, tienes que comer. –le reprendió Hermione-. Últimamente no te has alimentado bien con esa idea loca de que estás gordo.

- ¡Pero es que lo estoy! –aseguró con un mohín de disgusto-. Esta mañana apenas sí cupe en mis pantalones, y no me pude abrochar el pantalón… necesito una dieta, no quiero que ya-saben-quien siga pensando que estoy gordo.

- Yo no creo que lo piense. –agregó Hermione-. Desde hace rato no deja de mirarte y da miedo la manera en que come, pareciera estar imaginando cosas sucias.


Hermione se estremeció en un escalofrío que Ron secundó mientras que Harry sonreía ilusionado dirigiendo su mirada hacia Severus, pero justo en ese momento el profesor llevaba a su boca un pedazo de pastelito con chocolate derramándose por los lados y Harry no pudo más. Llevándose las manos a la boca para ocultar sus náuseas, salió corriendo hacia el baño más próximo.


No había pasado mucho tiempo desde que Harry llegara al baño y supuestamente vaciara su estómago sobre el excusado cuando escuchó unos golpes suaves en la puerta.


- Harry… ¿te sientes mal?

- ¡Claro que me siento mal! –respondió furioso mientras salía del baño para ir a enjuagarse al lavabo ignorando la presencia de Severus-. ¿Qué pregunta es esa? ¡Ves que me estoy muriendo y preguntas si me siento mal!

- Vamos, te llevo a la enfermería.

- ¡No quiero! –se negó soltándose de la mano que Severus le había tomado-. ¡Me van a hacer comer y no quiero! ¡Estoy demasiado gordo, batallé hasta para inclinarme sobre la taza de baño! -agregó melodramático.

- Harry ¿De qué estás hablando? –preguntó sin poder evitar reírse-. Tú no estás gordo.

- ¡Sí lo estoy y no te burles, tú mismo me lo has dicho muchas veces! ¡Tú tienes la culpa de todo!

- ¿Yo?

- ¡Sí, tú!... ¡Y olvídate de que hagamos el amor este sábado, no pienso desnudarme ante ti hasta no bajar por lo menos quince kilos más!

- ¡¡¿¿Quince Kilos??!! –repitió en franca carcajada-. Harry, espero que no estés teniendo problemas alimenticios, creo que sí será mejor que te lleve con Pomfrey.

- ¿Porqué eres tan malo conmigo? –preguntó derrumbándose al piso llorando.

- ¿Yo soy malo?

- ¡Sí, te sigues burlando de mí! ¡No entiendes la gravedad del caso, Severus, no quiero que dejes de quererme porque ya no te gusto, y no te gustaré si estoy gordo!

- Me gustarás aunque peses quinientos kilos. –dijo sentándose frente a él, ya sin reírse-. Harry, eres hermoso pero no te amo por eso, te amo porque eres valiente, bondadoso, divertido, travieso, soñador… te amo hasta porque respiras, no me importa lo que comas o cuanto comas.

- ¿De verdad? –preguntó enjugándose las lágrimas.

- ¡Claro que sí, mi amor! –aseguró sonriendo enternecido por aquel desplante de sentimentalismo-. Así que ahora regresa al comedor y desayuna un poco, no quiero que te enfermes.

- No me enfermaré… mejor bésame, eso se me antoja más que cualquier comida.

- De acuerdo, con gusto.


Severus unió sus labios a los de Harry y el chico de inmediato abrió la boca para profundizar la caricia. El profesor había tenido la precaución de hechizar la puerta para que nadie entrara así que disponían de casi quince minutos mientras empezaban las clases matutinas.


- Mmm, sabes rico, Severus. –dijo Harry succionando los labios del hombre-. A chocolate, ¿comiste chocolate?

- Sí, panquecitos con miel, maple, mermelada de fresa y chocolate.

- Delicioso. –respondió Harry introduciendo su lengua hasta la garganta de Severus-. creo que prefiero comer de esta manera, así, directo de tu boca. Para mediodía come algo de pastel de carne, se me antoja.

- ¿Pastel de carne?


Ahora fue Severus quien se levantó del piso para alcanzar a llegar al baño y vaciar su estómago de su elaborado desayuno. Harry sonrió malicioso mientras se acercaba gateando hasta el profesor.


- ¿Te sientes mal? –preguntó con fingida inocencia.

- ¡Harry, claro que me siento mal!



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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 19 *El mejor regalo*   Mar Abr 07, 2009 10:03 pm

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Harry se rió disfrutando su desquite, pero enseguida Severus se le unió fingiendo pelear con lo que terminaron jugueteando en el piso del baño por un par de minutos antes de volverse a besar decididos a no separarse hasta que llegara la hora de irse a sus respectivas clases.


Esa noche, Harry devoraba ávidamente un libro que sostenía sobre sus piernas en su cama de la torre de Gryffindor, sus ojos recorrían las líneas con rapidez mientras la piel de su rostro cambiaba de pálido a verde, luego a rojo y una vez más a blanco como el papel. Sus demás compañeros apenas sí le prestaban atención hasta que un agudo grito de júbilo los hizo saltar a todos en sus lugares, Neville incluso estuvo a punto de destripar a su sapo del susto, y Dean se había llevado las manos al pecho para retener lo acelerado de su corazón. Ron, por su parte, aún batallaba para devolver el dulce que había quedado atorado en su garganta cuando vio a su amigo saltar sobre su cama mientras arrojaba el libro hacia el techo y lo volvía a atrapar antes de salir corriendo de la habitación.


- ¿Qué le pasó? –preguntó Ron cuando al fin pudo respirar.

- Ni idea. –respondió un aturdido Seamus quien aún se sacudía las orejas que le habían quedado sordas por el grito-. ¿Qué leía Harry?


Nadie pudo responder a su pregunta, así que no tuvieron más opción que olvidarse de Harry y su extraño comportamiento y retomar lo que hacían antes de que gritara. Harry se había olvidado de tomar la capa de invisibilidad pero no le importaba ser amonestado, tenía que hablar con Severus a la brevedad posible, no podía esperar para contarle lo que acababa de descubrir. Por eso, arriesgándose a ser descubierto por Ángelo, fue hasta su habitación y tocó. Afortunadamente fue precisamente Severus quien le abrió, y sorprendido salió sigilosamente con él al pasillo para que su pareja no los descubriera.


- ¿Qué haces aquí?

- Tengo algo que decirte… ¡ven, vamos a otro lugar!

- Harry, ¿no puedes esperar a mañana?

- ¡No! ¡Apúrate, esto es importantisisisisisímo! -respondió saltando feliz en su lugar sin dejar de abrazar su preciado libro.

- Está bien, adelántate, iré en unos minutos al salón de clases.


Harry asintió y luego de darle un rápido beso en los labios se fue corriendo y saltando con algarabía mientras Severus le miraba intrigado. Unos pocos minutos después Severus había inventado una excusa para salir de su habitación y poder reunirse con Harry sin que Ángelo sospechara nada. Al entrar al aula, el chico corrió hacia él y llevándole de la mano lo hizo sentar en un pupitre mientras él permanecía de pie intentando controlar su agitada respiración.


- Estás muy raro… ¿te pasa algo? –preguntó Severus mirando como Harry parecía andar buscando las palabras que necesitaba con urgencia.

- Sí, ya sé porqué estoy gordo. –respondió sonriendo emocionado.

- Harry, ya te dije que no estás gordo, amor.

- Sí lo estoy… ¡Mira!


Harry se levantó el Jersey que llevaba puesto y mostró una minúscula barriguita que se ocultaba bajo sus ropas.


- Harry, estás sacando el estómago. –advirtió Severus sonriéndole.

- Vale, de acuerdo, un poquito, pero era para que vieras bien. –aceptó sacando el aire para mostrar que aún sin inflarlo, su vientre lucía algo más pronunciado de lo normal.

- ¿Harry? –cuestionó Severus notando intrigado el abultamiento sin comprender del todo lo que el muchacho quería decirle-. Bueno, no debes preocuparte, a veces es sólo una leve inflamación intestinal, tal vez son bichos.

- ¿Bichos?... sí claro, y cuando un bicho de ojos negros corra hacia ti gritándote papá entonces podemos hablar. –se burló divertido.

- ¿De qué hablas?

- ¡Estoy embarazado! –gritó volviendo a saltar feliz en su lugar.

- ¡¡¡¿¿¿Cómo que embarazado??!!! –gritó aún más fuerte mientras se ponía de pie con el rostro encendido de cólera y celos-. ¡¡¿¿Quién demonios fue el infeliz bastardo degenerado que se atrevió a tocarte??!!

- Tú. –respondió poniendo los ojos en blanco-. ¡Demonios, Severus, que sea la última vez que se te olvida que tú eres el único infeliz bastardo degenerado que me ha tocado!


Severus se quedó paralizado de repente, miró a Harry comprendiendo la magnitud de sus palabras, era tan extraño no recordar haber hecho el amor a Harry y ahora enterarse que esperaba un hijo suyo, pero al recapitular las palabras del chico se olvidó de eso, su corazón se hinchó de alegría y poco a poco recuperó su sonrisa, nervioso, pero feliz.


- ¡Vas a tener un hijo mío! –exclamó emocionado mientras Harry asentía repetidamente y extendía sus brazos hacia él para que lo abrazara, obtuvo más que eso, Severus le besó tan apasionadamente que casi le hace perder el equilibrio pero no le importó, era demasiado feliz para no sentirse divertido por la brutalidad del futuro padre de su hijo.

- ¡Hoy es el día más feliz de mi vida, Severus, te lo juro! –exclamó radiante.

- También el mío… ¡es que me parece increíble todavía!... Pero dime… -continúa poniéndose serio de repente-... ¿todo va bien? ¿el bebé está bien?

- Pues yo supongo que sí porque me siento muy bien yo, y en el libro dice que…

- ¿Libro?... No, Harry, quiero saber qué te ha dicho Poppy, ¿cuáles fueron sus indicaciones?... ¡Por todos los cielos, Harry, has estado trabajando con pociones! ¿qué dijo la enfermera sobre eso?

- Pues, es que en realidad no sé, no he ido a verla. En cuanto supe que estaba embarazado lo único que quise fue decírtelo.

- ¡Ahora mismo vamos a verla!

- ¡Pero, Severus, tú no puedes venir conmigo!

- ¡Claro que puedo, ni loco voy a dejarte solo justo ahora! ¡Anda, apúrate, tenemos que hacer que te revise cuanto antes!


Harry no tuvo tiempo ni de protestar, Severus lo llevaba de la mano rápidamente hacia la enfermería, le preocupaba que el profesor no se diera cuenta del peligro que corría yendo con él, aquello podría provocarle serios problemas con Ángelo. Cuando llegaron a la enfermería, Severus colocó a Harry sobre una de las camas y llamó a la enfermera presuroso.


- ¿Qué sucede aquí? –preguntó Pomfrey en cuanto entró a la sala-. ¿Potter, otra vez se ha lastimado con algo?

- No, no es eso, es que… -empezó Harry y entonces se le ocurrió una idea y frunció el ceño con marcado disgusto-… ¡el profesor Snape es un entrometido, no pasa nada!

- Necesito que lo revise, Pomfrey. –dijo Severus comprendiendo las intenciones de Harry y adoptando él su característica expresión de severidad-. Parece que nuestro gran héroe ha andado de fiesta y ahora pagará las consecuencias.

- ¿A qué se refiere profesor? –preguntó la enfermera.

- Este chico se ha enredado con algún pervertido y sin protección… está embarazado.


Harry apenas pudo contener la risa al escucharlo llamarse pervertido, pero sobre todo por la expresión de incredulidad que puso la enfermera, quien luego del primer momento de sorpresa decidió poner manos a la obra, y mientras salía por su material de trabajo, Severus se inclinó hacia Harry para darle un beso de solidaridad.


- Eres genial, te amo.

- Y tú un pervertido, y también te amo.


Al escuchar que la enfermera regresaba tuvieron que separarse y volver a fruncir el ceño mirándose con repulsión. Poppy arqueó los ojos pensando que esos dos nunca cambiarían. Los próximos minutos los pasó revisando a Harry exhaustivamente.


- Parece que todo esta bien con tu embarazo, Potter, tienes aproximadamente tres meses de gestación.

- Tres meses, dos semanas, cuatro días y diecinueve horas.

- Parece que sabes muy bien el día en que fue concebido. –dijo la enfermera sin evitar una sonrisa divertida mientras que Severus a escondidas hacía lo mismo-. Entonces sabrás quien es el padre, así que creo que debes decírmelo.

- ¡Claro que lo sé! –exclamó ofendido y la enfermera no pudo hacer más que ruborizarse a modo de disculpa mientras Severus apenas podía mantenerse serio-. ¿Para qué quiere saber quien es?

- Bueno, puedo ayudarte con él, tal vez ambos necesiten una plática para que conozcan todo lo referente al embarazo masculino.

- No creo que sea necesario, Pomfrey, Potter se hará responsable por sí solo.

- No es una buena idea, Profesor Snape. –contrarió la enfermera-. Un embarazo es un evento especial para cualquier pareja, y si es masculino se necesita de mucha más información, el proceso no es el mismo aunque se parece, y creo que a Harry le gustaría que su pareja lo acompañara.

- Es verdad. –respondió Harry ante la sorpresa de Severus-. No me importa lo que usted opine, profesor, hágalo cuando se trate de su hijo, con el mío no tiene ninguna injerencia, así que pienso decirle al padre que me acompañe.

- ¿Y quién se supone lo hará, señor Potter?

- Ya lo sabrá a su debido tiempo, primero tengo que hablar con él, creo que merece saber la noticia por mí y no por los profesores, así que me guardo su identidad hasta que sepa si tiene algún problema en acompañarme o no.

- Bien. –exclamó la enfermera-. Me parece una buena decisión de su parte, Potter, ahora será mejor que espere aquí, iré por el Director, una noticia de semejante magnitud debe conocerla.


Harry y Severus vieron salir a la enfermera y al quedarse solos, Severus se sentó sobre la cama acariciando inconcientemente el vientre de Harry.


- Nos olvidamos del cotilla de Albus. –le dice preocupado-. A él vamos a tener que decirle la verdad, Harry.

- No, no es necesario, podemos continuar con la farsa hasta que le encuentre un “padre” a mi hijo.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Le pediré a Ron que me ayude.

- ¡¡¿¿Estás loco??!!... ¡No, me rehúso a que mi hijo sea considerado un Weasley!

- Será solo por unos meses, Severus, cuando nazca le diremos a todos la verdad.

- ¿Pero y los padres de tu amigo?... Dumbledore querrá informarles y ya me los imagino organizando la boda. No, definitivamente no es una buena idea.

- Pues entonces no sé qué hacer. –confesó Harry apesadumbrado-. Cuando Ángelo se entere que estoy embarazado de inmediato sabrá que es tuyo y nos va a armar un lío… no quiero que eso derive en que te separe de tu hijo, Severus.

- Cada día haces que me enamore más de ti, ¿sabes? –le dice besándole embelesado por su constante preocupación por él-. Está bien, diremos que el niño es de Ronald Weasley, pero le diremos la verdad a Dumbledore y a los Weasley, así no andarán haciéndose ilusiones con mi bebé. El único engañado será Abbatelli, claro y el resto del colegio.

- Me encanta la idea de burlarnos de ese tarado. –respondió emocionado-. Mañana mismo hablaré con Ron… voy a tener que deberle favores por el resto de mi vida por esto, pero estoy seguro de que lo convenceré.

- Gracias, Harry. –dijo Severus en un suspiro luego de volver a besarle.

- ¿Porqué?

- Por nuestro hijo… es el mejor regalo que me podías haber dado. Te amo.


Harry sintió sus ojos inundarse de lágrimas de felicidad, abrazó al hombre que tampoco podía disimular le emoción que lo embargaba, ahora sólo esperaba que todo les saliera bien y cuando Severus estuviera seguro de no perder a su hijo, repudiaría al Veela y su vida por fin tomaría el rumbo que siempre había soñado.



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Susy Snape
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 19 *El mejor regalo*   Mar Abr 07, 2009 11:28 pm

Citación :
Mi murciélago es divino

Frase del capítulo!!! aunque todo el capí en su estuvo hermoso... y que Sev y Harry vayan a ser padres está más que genial Very Happy

Besos
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 19 *El mejor regalo*   Miér Abr 08, 2009 1:36 pm

No recuerdo con exactitud, pero creo que éste fue el primer fic donde puse Mpreg, y quedé enganchada jajaja
De verdad que Harry da mucha ternura embarazadito XD

Besooos!!













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kakarotta
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 19 *El mejor regalo*   Vie Jun 26, 2009 11:28 pm

y si que te enganchaste en todos tus fics harry queda embarazadito y no solo el, me encanto en corazones clandestinos, draco embarazado de ron tambien fue muy mono deberias hacer otro fic con esa pareja me gusto
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 19 *El mejor regalo*   Sáb Jun 27, 2009 1:45 pm

Tengo otro Ron/Draco en Oliendo a tí, la pareja me encanta, aunque me gustó mucho más en corazones clandestinos, eran muy tiernos ahí
y sobre el mpreg, pues sí, quedé fascinada con esa posibilidad jajaja
pero más de Harry, a Sev como que aun no me acostumbro, lo leo pero no creo poder escribirlo Razz













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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 19 *El mejor regalo*   

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Enfermo de amor. Capítulo 19 *El mejor regalo*
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