La Mazmorra del Snarry


 
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 Enfermo de amor. Capítulo 18 *Embarazo y Confianza*

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Araleh Snape

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MensajeTema: Enfermo de amor. Capítulo 18 *Embarazo y Confianza*   Lun Abr 06, 2009 11:56 am

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Embarazo y Confianza






Había un ruido, parecía muy lejano, Harry no podía comprender de lo que se trataba hasta que enfocó sus pupilas en una oscura mirada que le veía confundido mientras liberaba a Abbatelli de sus ataduras. El Veela se abrazó con fuerza de Severus al poder moverse y hundió su rostro en el cuello del hombre, llorando asustado. Harry estaba más confundido cada segundo… ¿cuándo había llegado Severus? ¿Porqué lloraba Ángelo?... tal vez estaba enloqueciendo, aunque unas náuseas continuas al mirar a su rival le hacían sentir que no, que la repugnancia que sentía le demostraba que no había imaginado nada, que la noticia era real.


- ¡Gracias al cielo que llegaste! –exclamaba Ángelo agobiado-. ¡Harry me atacó enloquecido, quería matarme porque le dije que tú me amabas, Severus, y que estarías feliz cuando te dijera que estoy esperando un hijo tuyo!


Severus dejó de mirar a Harry para fijar sus ojos negros en su pareja, ¿acaso había escuchado mal?. Su expresión era de absoluto desconcierto y Harry supo que Severus no estaba enterado… tenía que reconocerlo, Ángelo podía ser brillantemente maquiavélico, era justo el momento adecuado si quería volverlo en su contra… nunca en su vida tuvo tanto miedo de volver a ver los ojos de Severus y encontrar en ellos la recriminación por haber atacado a quien esperaba un hijo suyo.


- Yo… no sabía. –aclaró bajando la mirada.

- ¡Mentiroso! –lloriqueó Ángelo-. ¡Cuando le pedí que no me lastimara porque estaba esperando un hijo tuyo me envió un cruciatus y luego me ató sin importarle mi condición, Severus!... ¡Tengo miedo de que algo le haya pasado a mi hijo!

- Te llevaré con Pomfrey. –respondió Severus tan bajo que apenas pudo escucharse.


Severus pasó una mano por debajo de las piernas de Ángelo y con la otra sosteniéndole por el talle salió del despacho sin volver a mirar a Harry. El chico se quedó ahí, casi sin respirar y odiando el hecho de haber sido indultado cuando lo mejor hubiera sido morir luego del beso de Severus.


Unos minutos más tarde, Severus intentaba todavía consolar a Ángelo, quien sollozaba quedito acariciándose suavemente el vientre totalmente plano.


- Poppy dijo que no hay ningún problema, Abbatelli. –le dijo Severus por milésima vez-. El embarazo va bien, así que no tienes nada de qué preocuparte.

- Lo sé… pero es que me asusté mucho. Nunca había visto a Harry tan embravecido, su mirada era la de un asesino cuando le hablé de nuestro hijo, ¡pero te juro que no lo hice con mala fe, lo único que quería era proteger a mi bebé de sus agresiones!

- Ya, relájate. Poppy indicó que bebieras esta poción. –dijo mientras le acercaba un vaso con un liquido verde transparente como agua-. La conozco, es un relajante ligero, no te afectará en el embarazo, Abbatelli, así que puedes tomarla con toda confianza, lo único que hará será ayudarte a dormir un poco.

- Si me duermo, ¿te quedarás conmigo, verdad?

- Sí… anda, no seas desobediente y bebe.


Ángelo asintió sonriéndole antes de beber todo el contenido del vaso. Severus le miró complacido, al dejar el vaso en el buró sintió la mano de Ángelo aferrando a la suya, por lo que se giró a mirarlo para sonreírle procurando mostrarse lo más tranquilo posible.


- Perdóname por la forma en que te enteraste. –le dijo Ángelo-. Había planeado una velada romántica para decirte que serías papá, y ahora lamento que todo se haya arruinado.

- No te preocupes, ya lo celebraremos en otra ocasión.

- ¿Estás feliz con la noticia, verdad?

- Muy feliz… gracias. –respondió inclinándose para besarle suavemente en la frente.

- Yo soy quien te lo agradece, me has dado un gran regalo con la familia que formaremos, Severus… Te amo.


Severus sonrió casi imperceptiblemente, se recostó a un lado de Ángelo y esperó pacientemente a que se quedara dormido. Cuando finalmente estuvo convencido de que no despertaría, salió al corredor, necesitaba un poco de aire, y acercándose a una ventana aspiró hondo sin importarle el frío del invierno que aún no se marchaba.


“Mentiroso” murmuró con profundo dolor mientras volvía a llorar en silencio.


- No soy un mentiroso. –respondió una triste voz a sus espaldas.

- Harry. –musitó volviéndose a mirarlo-. No me refería a ti.

- ¿A quién entonces? –preguntó mientras se acercaba-. No me has creído nunca.

- Abbatelli es quien miente.


Severus se dejó resbalar hasta quedar sentado en el helado piso del corredor. Harry se arrodilló frente a él y amorosamente limpió las lágrimas del rostro de su profesor.


- Sé que jamás lastimarías a un inocente. –dijo Severus mirándole a los ojos-. Eso me hizo ver que Ángelo es capaz de mentir… nunca le atacarías sabiendo que está embarazado.

- Gracias… ¡Gracias por creerme! –exclamó respirando aliviado-. Estaba muy asustado, Severus, creí que me odiarías por atacarlo, pero no supe de su condición hasta después.

- Lo sé, pero me entristece saber que no te creí nunca, Harry, eres a quien amo… debí apoyarte, pero también estaba asustado, tu vida es demasiado preciada para mí y no podía arriesgarla mientras hubiera una pequeña posibilidad.

- Él me habló de un indulto que…

- Harry, Ángelo está embarazado. –repitió interrumpiéndolo-. Debo olvidarme de las mentiras y las verdades que ha dicho, mi deber es estar a su lado. No podría estar lejos de mi hijo… no quiero hacerlo.

- Entiendo. –murmuró sin poder evitar abrazarlo y recargar su cabeza en el pecho de Severus-. Hoy mismo me hablaste de tu ilusión por un hijo… no puedes renunciar a él.

- No, no puedo. En fin, de cualquier manera lo nuestro era imposible. –afirmó sonriendo amargamente-. Lo del reclamo Veela no puede ser mentira, Albus me lo ha confirmado.

- Pero… habías dicho que me creías.

- Es que no entiendo qué pasó. Pero tengo la plena seguridad de que jamás te hubiera hecho el amor si eso acabaría con tu vida… aunque me hubiera encantado que un día pudieras ser mío, Harry.

- Yo no pierdo las esperanzas, Severus.

- Harry…

- Escúchame bien, Severus, porque lo que te diré es muy importante y necesito que me creas, que abras tu corazón y confíes en mí.

- No me pongas en más disyuntivas, Harry, por favor.

- Lo lamento, pero tengo que decírtelo. Me lo debes, Severus, así que guarda silencio y escucha. -dijo y el Profesor asintió-. Antes de que llegaras, Ángelo me confesó porqué conmigo no funcionó la advertencia Veela.

- ¿Porqué? –preguntó interesado.

- El día que te robé el beso en nuestra primera clase sí funcionó, por eso tuviste que llevarme a la enfermería. Pero te fuiste y me dejaste en manos de Ángelo por unos minutos, ahí me besó.

- Recuerdo que me lo habías dicho, Harry, pero ¿eso qué tiene que ver?

- Ese beso fue el indulto Veela. Ángelo comprendió que no podía dejarme morir porque aún tenía que vencer a Voldemort, por eso me dio el indulto… por eso pudimos hacer el amor poco después, porque yo ya era inmune a esa advertencia.

- P-pero… no puede ser.

- ¡Claro que puede ser, Severus! Ángelo dice que solamente unos pocos de su familia saben que existe una forma de perdonar al supuesto traidor, dijo que él ha sido el único que lo ha utilizado porque ningún Veela dejaría vivo al amante de su pareja, por eso el método no se conoce, Severus, nadie lo practica y nadie lo hubiera practicado de no ser porque él me necesitaba vivo.

- Harry, eso suena como un sueño hecho realidad, pero… -protesta, pero sin ocultar un brillo de esperanza en su mirada-… Albus lo sabría.

- He comprobado que el Profesor Dumbledore también se equivoca… pensó que ese Veela era un buen prospecto para ti.

- Si eso es verdad, Harry, Abbatelli me va a escuchar.

- No, no puedes decirle. Ángelo me amenazó, aseguró que si te lo decía jamás conocerías a tu hijo, Severus. Recuerdo que leí algo de eso en algunos libros que me prestó Ron hace tiempo, lamentablemente los quemé y no puedo acordarme de todo, pero es necesario que investigues bien, no quiero que te arriesgues a que Ángelo cometa una infamia más y te aleje de tu hijo.

- ¡Pero él no puede hacer eso! –exclamó ofendido-. ¡Es mi hijo también!

- Ángelo es capaz de cualquier cosa por retenerte. Te sugiero que esperemos a que el bebé nazca, y cuando estemos seguros de que no puede privarte de tu paternidad, entonces algo podremos hacer para que puedas quedarte con el niño, Severus, tampoco creo que sea buena opción para tu hijo que crezca junto a una persona tan detestable como Ángelo… es mejor que esté con alguien como nosotros ¿no lo crees así?


Severus sonrió ante esa posibilidad, era algo que definitivamente le gustaría que sucediera pero no se animaba a emocionarse demasiado aún.


- Sí, es probable que tengas razón. No diremos nada a nadie, ni siquiera a Albus, Harry, así no correremos ningún riesgo de que Ángelo se aleje.

- O atente contra ti. –completó con temor-. Me amenazó también con eso.

- ¡Es un mal nacido! –bramó Severus mirando con odio hacia la puerta de la enfermería.

- Sí, es cierto. –aceptó Harry sonriente para enseguida cambiar su expresión a una más seria-. ¿Me echarán del colegio?... Ángelo puede pedir que me expulsen.

- Escúchame bien, Harry, sobre mi cadáver permito que vuelva a atentar contra ti… si se atreve tan sólo a sugerirlo, Ángelo Abbatelli me va a conocer realmente.

- Gracias. –dijo acariciándole amorosamente el rostro-. Ahora, ¿podríamos dejar de hablar de él por unos minutos para que me beses?... ¡te he extrañado tanto, Severus!


Severus le miró enamorado, suavemente le acarició el rostro, recorriendo con la punta de sus dedos cada rasgo de Harry, dibujando sus contornos con delicadeza. Fue acercándose lentamente, pero antes de que sus labios se unieran a los del Gryffindor bajó la cara con impotencia.


- No… no puedo. –le confesó preocupado-. Aunque te creo, Harry, tengo miedo de que te haya engañado de algún modo y entonces la muerte venga de otra forma y…

- Severus, tienes que creerme… no creas más en esa advertencia que en mí, por favor.

- Es que… si lo que me estás diciendo es cierto… –dijo mortalmente pálido-… eso quiere decir que yo… que yo, sin saber lo del indulto, atenté contra ti al hacerte mío... ¡odio ni siquiera poder recordarlo!

- Severus, no te enfoques en eso. –le pidió sosteniéndole del rostro-. ¡Yo te amo, y si la amenaza hubiera sido cierta, esa era justo la muerte que yo hubiera querido!

- Harry…

- Severus, escucha… ¡Te amo, y quiero estar contigo siempre, en la vida o en la muerte, no me importa, pero que sea contigo!

- Yo no sé que hice para que me quieras, no merezco tu amor, me he comportado contigo como el peor de los canallas… ¿Me perdonas? –preguntó luego de un par de minutos de silencio en el que sus mejillas se inundaron de lágrimas.

- Te perdono de corazón. –dijo sabiendo que Severus necesitaba escuchar esas palabras.

- Gracias. –respondió esforzándose por volver a sonreír mientras Harry limpiaba su rostro y le llenaba de suaves besos-. Pero quisiera seguir averiguando si no hay ningún fallo en ese indulto, tal vez…










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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 18 *Embarazo y Confianza*   Lun Abr 06, 2009 11:57 am

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Severus ya no pudo continuar hablando porque Harry se apoderó de sus labios con fiereza. El Profesor intentó separarlo pero el chico se montó a horcajadas sobre sus piernas, aferrándole el rostro con ambas manos para impedirle escapar. Por unos segundos Severus no atinaba qué más hacer, pero finalmente pudo más su deseo y terminó por corresponder al beso con infinita vehemencia y pasión.


- Bien… ya nos besamos. –dijo Harry cuando se separaron un poco para respirar-. Si he de morir pues que sea bienvenida la muerte, pero como no hay diferencia entre uno y mil besos, Severus Snape, espero que de aquí al amanecer no dejes de besarme ni un segundo.


Severus rió por esa ocurrencia, pero ya no tuvo tiempo de decir nada más, Harry regresó a besarlo luego de tomar el suficiente oxígeno para tener un beso que compensara tanto tiempo de espera. En esta ocasión Severus no se hizo esperar ni un segundo, apretó a Harry contra su pecho para besarlo con todo el deseo suprimido por semanas.


- ¡Te amo! –le dijo deslizando los labios hasta el cuello del chico quien ladeó la cabeza gimiendo placenteramente ante las caricias y las palabras que escuchaba-. ¡Eres lo más importante para mí, Harry, aunque no te lo haya sabido demostrar!

- Lo sé… sé cuanto me quieres, Severus. –dijo, recordando su intento de suicidio, eso prefería guardárselo por el momento, no quería darle ideas si es que estaba equivocado y no pudiera presenciar el amanecer-. Yo te amo igual.


Las horas las pasaron ahí, sin moverse de su lugar, susurrándose al oído palabras de amor alternándolas con besos. Harry acariciaba el rostro y pecho de Severus, estaba muy tentado a pedirle que fueran a alguna habitación para hacer el amor pero no era el momento adecuado, él lo sabía, habría que esperar.


- Me encantaría poder recordar nuestra primera vez. –dijo Severus ante la alegría de Harry, era la primera ocasión que hablaba con tanta seguridad sobre su fe en él-. Perdóname por no creerte antes.

- No importa… tendremos una segunda primera vez. –respondió sonriendo animado-. Además, te confieso que reparé el pensadero que rompí… el recuerdo sigue ahí, para cuando quieras mirarlo y revivirlo, aunque tengo sugerencias mucho mejores. –concluyó besándole el cuello seductoramente.

- Me imagino, yo también tengo unas cuantas.

- Severus… creo que está a punto de amanecer. –advirtió mirando por la ventana sobre sus cabezas-. En esa ocasión me prometiste que lo veríamos juntos.


Severus le sonrió aunque el corazón empezó a latirse demasiado deprisa. Harry se desmontó del hombre y le ayudó a ponerse en pie. Abrazados miraron como el sol fue saliendo tras de las montañas hasta que sus rayos débiles se tornaron cálidos y acariciadores.


- Bien, creo que oficialmente ha amanecido y no estoy muerto. –comentó Harry divertido, aunque debía reconocer que por un segundo llegó a dudar de la intención de Ángelo al confesarle del indulto-. Así que, ¿estamos juntos aunque nadie se entere?

- Estamos juntos. –confirmó aún con el rostro pálido por el miedo que había estado experimentando mientras el sol emergía de su escondite-. ¿Harry?

- ¿Qué?

- ¡Harry, estás vivo, no hay advertencia Veela! –exclamó emocionado.

- No, no la hay.

- ¡Estas vivo y te amo, y estamos juntos!


Harry sonrió ante la felicidad que veía en Severus, era conmovedor ver a su gruñón profesor de pociones con los ojos inundados de lágrimas de alegría. Y rió también cuando el hombre le levantó por la cintura haciéndole girar en el aire, mostrando la algarabía que le embargaba por tanta dicha. Ambos reían, por fin nada ni nadie los separaría, ahora sólo habría que esperar a que el embarazo del Veela llegara a su fin y encontraran el modo de que Severus no perdiera a su hijo, pero aún faltaban meses para entonces, por el momento sólo reían aprovechando los últimos momentos de soledad de los corredores.


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Severus miraba dormir a Ángelo, nunca se perdonaría haber sido tan injusto con Harry y creerle a quien no lo merecía. Si no fuera porque llevaba a su hijo en su vientre no dudaría en hacerle pagar caro por sus difamaciones hacia el muchacho. Sin embargo, cuando notó que el Veela se movía dando los primeros indicios de que despertaba, usó sus habilidades para enmascarar sus sentimientos y sonrió al mismo tiempo que se sentaba en la orilla de la cama.


- ¿Cómo te sientes?

- Mejor, gracias por quedarte conmigo. –respondió Ángelo acariciándole las mejillas.

- Ha sido un placer. Ahora debo irme a mis clases, Abbatelli, pero puedes quedarte más tiempo para que descanses.

- Prefiero hacerlo en nuestra habitación… ¿me llevarías?

- Por supuesto, pero antes tenemos que dejar claro algo. No quiero que nadie se entere de lo que pasó en el salón de clases... ¿entendido?

- Pero... Harry me atacó, creo que Albus debería saberlo.

- También sabrá entonces que atacaste a un alumno, Abbatelli, y conociendo el tipo de maldiciones que sabes hacer, creo que te conviene seguir callando o mi hijo terminará naciendo en Azkaban y no quiero que eso suceda.

- ¿Y Harry se quedará sin castigo? -preguntó indignado-. ¡Mi hijo corrió peligro por su culpa!

- Tu también tuviste culpa, estando embarazado no debiste responder a sus agresiones... además, te aseguro que ninguna culpa se quedará sin pagar, puedo prometerte que así será.


Ángelo sonrió, no le agradaba la idea de que Harry no tuviera lo que él consideraba su merecido, pero le emocionó ver un brillo de odio en la mirada de su pareja, y sin saber que era por él, enfatizó más su sonrisa creyendo haberse salido con la suya. Severus se sorprendió de que le costara más sonreírle a Ángelo que besar los bajos de la túnica del Señor Oscuro, sin embargo tenía que continuar con la farsa, por su hijo era capaz de hacerlo. Ahora lo que más le emocionaba era saber que era jueves, su primera clase era con Harry, y ansiaba poder estar cerca de él, aunque todavía tuviera que restarle puntos y fingir que lo odiaba frente a los demás. Su corazón revoloteó cuando entró al aula y lo vio esperándole sentado obediente en su lugar, su mirada era brillante e iluminaba todas las mazmorras. Con un esfuerzo sobrehumano, Severus se reprimió de sonreírle, aún cuando lo que quería era ir y comérselo a besos sin importarle el alboroto que ocasionaría. Harry pareció darse cuenta de su atribulación porque no podía disimular que se divertía, y en esta ocasión le fue imposible darse cuenta del intercambio de miradas sospechosas entre Ron y Hermione.


Poco después, Hermione daba un codazo a Ron para que mirara lo que nadie hacía al estar concentrados en la elaboración de sus pociones. Ron casi se desmaya al ver a Harry sonriéndole al cretino murciélago, pero lo más increíble era que el profesor le correspondiera sin ironía ni malicia. Ambos Gryffindor casi tuvieron que sostenerse el uno del otro cuando vieron que Snape se acercaba por detrás de Harry fingiendo revisar su poción y rozaba con su nariz el contorno de la oreja derecha de su amigo, y éste en lugar de girarse y apartarlo, cerraba los ojos disfrutando del contacto mientras ladeaba discretamente la cabeza y sonreía ante algo que el profesor le susurraba al oído. El sonrojo hizo presente de los amigos de Harry cuando notaron la mano de éste deslizarse disimuladamente hacia atrás y acariciar la pierna de su profesor mientras retrocedía su cuerpo en busca de más contacto, y definitivamente apartaron la mirada cuando el mago mayor restregó su pelvis contra el trasero de Harry y éste exhalaba un gemido que fue acallado justo en ese momento por el caldero de Neville que explotaba.


Bufando frustrado, Severus tuvo que ir a arreglar el desorden mientras Harry se apoyaba con ambas manos sobre la mesa respirando fatigosamente. Ron y Hermione se resistían a seguir mirando pero era demasiada su curiosidad sólo que cuando vieron que Harry se sentaba doblándose sobre sí mismo ya no insistieron, era obvio que el gesto que tenía Harry no era de dolor, o por lo menos no era un dolor que no estuviera disfrutando mucho.


Al final de la clase, cuando no lo vieron salir con todos los demás, se miraron entre sí sin atreverse a hacer ningún comentario y abochornados se marcharon a la siguiente clase, prefiriendo no imaginarse lo que sucedía tras la puerta cerrada del aula de pociones.


- ¡Ah… más, Severus!. –gemía Harry sobre el escritorio mientras sentía como el hombre le besaba apasionadamente el cuello y restregaba su cuerpo frotando ambas erecciones una contra la otra-. ¡Así, mi amor, bien!

- No creí que te había dejado tan excitado, amor.

- ¡Siempre lo haces, me alegra que ahora puedas ayudarme a solucionarlo! –confesó divertido-. ¡No te detengas, sigue!

- No lo haría ni aunque me lo ordenaras.


Harry sonrió feliz, abrió los ojos como platos al sentir la mano de Severus desabrochando su bragueta y sujetando su pene con fuerza contenida. Entonces quiso hacer lo mismo y Severus rió pero lo aceptó gustoso, de esa forma, besándose y masturbándose mutuamente llegaron a un ansiado orgasmo al mismo tiempo. El primero que compartían luego de la noche que Severus no recordaba.


- ¡Cielos! –exclamó Severus poniéndose de pie para acomodarse la ropa mientras Harry hacía lo mismo, ambos respiraban muy agitados aún pero sin borrar las sonrisas de sus caras-. Si esto es por una masturbación, no quiero imaginarme lo que vivimos esa noche, Harry… debió ser fabuloso.

- Pronto lo comprobarás. –le dijo besándole.

- ¿El sábado te parece bien?

- Uy, parece que detecto un poco de ansiedad en el aire.

- No un poco, ¡mucha ansiedad! –aceptó sujetándolo con fuerza por la cintura para pegarlo a su cuerpo-. ¡Muero por hacerte mío!

- Bien, pues el sábado será entonces. Tienes que preparar algo que supere lo de la sala de los menesteres, Severus, recuerda que tendrás que conseguir que también sea como mi primera vez.

- Creo que ya tengo una idea de lo que haré. –le confesó volviendo a besarlo-. Por eso quiero que sea el sábado.

- ¿Porqué? ¿Qué tiene de especial ese día?

- Harry Potter, eres un distraído de lo peor… ese día es el baile de San Valentín.

- ¿Hay un baile? –preguntó sinceramente confundido-. No sabía.

- Tienen preparándolo desde que regresaron a clases. En fin, siempre los he odiado, pero ahora me parece que me servirá para mis propósitos.

- Pero no podemos ir juntos. –comentó tristemente.

- Sí podemos, es de máscaras y yo me encargaré de que nadie nos reconozca, confía en mí.

- ¿Y tu amorcito?

- Mmm… ya me encargaré de mi amorcito, no te preocupes.


Harry sonrió feliz y emocionado ante los planes de Severus, no tenía idea de cuales podían ser pero eso no importaba mucho, ya era feliz y siempre lo sería a su lado, aunque tuviera que esconder el amor que quería gritar.




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Susy Snape
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 18 *Embarazo y Confianza*   Mar Abr 07, 2009 12:40 am

Yo tengo un "ligero" (que de ligero no tiene nada) trauma con los engaños y de por si nunca disfruto de esos momentos en la historia aunque los amantes sean Harry y Sev... pero con este fic ha sido totalmente diferente... me encanto este capítulo y que tanto Sev como Harry le estén viendo la cara de tonto a Ángelo jejejeje

La escena en el salón de clase estuvo genial... me hubiese encantado estar en el lugar de Ron o de Hermione y por nada del mundo apartaría la vista jajaja

Besos Very Happy
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 18 *Embarazo y Confianza*   Mar Abr 07, 2009 9:56 pm

jajaja, por supuesto que yo también odio la infidelidad, aunque haya quien lo dude XD, pero como dices, en este caso hasta daba gusto que Angelito ni cuenta se diera de que sus mentiras ya no surtían efecto.

Besitooos!













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kakarotta
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 18 *Embarazo y Confianza*   Vie Jun 26, 2009 11:16 pm

yo tambien odio las infidelidades pero esta ves me alegro que exista angelo se lo merece por manipulador y malvado
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 18 *Embarazo y Confianza*   Sáb Jun 27, 2009 1:32 pm

Y es que Ángelo tiene a Sev a la mala con él, no se merece que le sean fiel porque él tampoco ha sido sincero y además, Severus jamás le dijo que lo amaba Evil or Very Mad
en esta ocasión es bueno que le vean la cara al malvado jeje













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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 18 *Embarazo y Confianza*   

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Enfermo de amor. Capítulo 18 *Embarazo y Confianza*
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