La Mazmorra del Snarry


 
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 Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*

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Araleh Snape

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MensajeTema: Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*   Dom Abr 05, 2009 6:55 pm

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Amor hasta el final






Cuando despertó, Harry se encontraba en la enfermería del colegio, miró a todos lados, estaba solo y un pánico angustiante le invadió. Acurrucándose contra la pared, cubriéndose con su sábana hasta el cuello, intentando huir de voces que le gritaban en su cabeza, de sombras que salieron por las paredes acechándolo tenebrosamente. Un ruido lo hizo saltar en su lugar, palideciendo totalmente al ver que una sombra más densa se le acercaba, gritó asustado tapándose los oídos ante las voces que no se iban.


- ¿Harry, estás bien? –le preguntó una suave voz que se coló entre las otras, la conocía a la perfección, pero no pudo responderle, las sombras estaban cada vez más cerca-. Harry, no te preocupes, le avisaré a Poppy para que te dé algo, así podrás dormir tranquilo.


Pero Harry no quería dormir, sólo que no pudo decírselo al Director, la voz no le salía, y lo único que podía hacer era seguir encogido rogando desesperadamente para que las voces se callaran y lo dejaran en paz. No pasó mucho tiempo antes de escuchar a alguien más, otra persona conocida, la enfermera. Pomfrey le pedía que bebiera de algo, pero casi no podía entenderle, no paraba de mecerse de adelante a atrás con la mirada casi fuera de sus órbitas, sus pupilas se habían dilatado y apenas podía verse una minúscula franja verde rodeándola.


Dumbledore estaba preocupado, jamás había visto a Harry tan desequilibrado, pero se rehusaba a llevarlo a San Mungo como sugería la enfermera, lo último que deseaba era dejarlo en el mismo pabellón que a Lockhart, aunque ya hacía planes de buscar a los mejores terapeutas para que lo atendieran en Hogwarts.


Otra voz sobresaliendo entre los lamentos que Harry escuchaba, y ésta le hizo sentir un sabor amargo en la boca, recordaba el nombre… Ángelo. No quería verlo, pero no tenía caso preocuparse por eso, las sombras estaban justo a su lado ocluyéndole la visibilidad, pero luego vino esa otra voz, una que sí quería escuchar y se esforzó por entenderle por encima de los lamentos.


- Me quedaré con él.


“¡Sí… sí, por favor!” pensó Harry al comprender que Severus se ofrecía a acompañarlo.


- No es necesario, Severus, aquí le están dando toda la ayuda que Harry requiera.

- Ángelo tiene razón, Severus. –secundó Dumbledore-. Ya hiciste mucho por Harry y te lo agradecemos, pero tú también tienes que descansar.

- Me quedaré. –respondió el profesor sin hacer caso de sus opiniones-. Ahora pueden marcharse, tampoco es necesario que estemos todos… Potter necesita tranquilidad, así que espero mantengas alejados a esa bola de escandalosos Gryffindors, Albus, te avisaré de cualquier cambio.

- Severus, me parece que…

- Abbatelli, tú deberías estar dormido ahora, toma todas las pociones que te indicó Promfrey, ya no me hagas pasar por más problemas y regresa a la habitación a descansar, debes reponerte de todos los maleficios que recibiste.

- Ya estuve dos días en la enfermería, me siento mejor.

- He dicho que te marches a descansar, Abbatelli.

- Sí, pero me gustaría que vinieras conmigo, necesito que me acompañes, Severus.

- Ahora no puedo… iré más tarde. Regresa a la habitación o harás que me enfade.


Severus usó el tono más imperativo que pudo, a pesar de que sabía que su deber era más con Ángelo, no sólo por ser su compañero sino porque le había salvado de una poderosa maldición, no podía alejarse de Harry, primero debía asegurarse de que todo estaba bien, y al verlo, tenía mucho miedo de lo que pudiera estar pasándole. Ángelo no disimuló un mohín de disgusto pero ya no dijo nada y se marchó seguido de Álbus dejando por fin solo al profesor con Harry.


Severus se le acercó y sentándose sobre la cama fue aproximando su mano con lentitud. No quería asustarlo más de lo que ya estaba, Harry temblaba demasiado y aunque por un segundo retrocedió dando la impresión de que si lo hacía más terminaría incrustándose en la pared, cuando sintió el tacto de Severus sobre su mano, su cuerpo se relajó visiblemente. Severus sonrió con tristeza cuando los ojitos aterrados de Harry dejaron de encontrarse fijos en la nada y le buscaron. Para Harry, encontrarse con ese negro intenso fue como ver la luz, pudo encontrar un camino entre las sombras y de un salto se aferró de Severus.


- ¡Lo maté, Severus!... ¡He asesinado a Tom!

- Harry, respira tranquilo. –le pide al notar como apenas sí podía hablar por la falta de aire-. Estás mirando las cosas de la forma en que él quería… no se lo permitas, pequeño.

- Sabía que era mi destino hacerlo… -le dijo sollozando angustiado-… pero siempre miré el futuro demasiado lejano… y llegó cuando menos lo esperaba… Yo me levanté hoy y todo estaba bien, incluso me sentía más tranquilo… -agregó respirando ruidosamente-… yo quería ir a tu clase… iba rumbo al entrenamiento de quidditch y luego bajaría a las mazmorras y ahí te vería, ¡eso era todo lo que iba a hacer esta noche!... ¡Yo no iba a matar a nadie hoy!… ¡No estaba listo, Severus! ¡No estaba listo para asesinar!


Severus ya no respondió nada, no le aclaró que habían pasado los dos días más largos de su vida, viéndolo sufrir en sueños, despertar gritando por unos segundos antes de volver a caer en ese inquieto estado soporoso. Podía sentir las lágrimas de Harry humedeciendo su cuello, aferrándose a él temblorosamente, casi estrangulándolo con su abrazo, pero eso no importaba, sus palabras le dolieron, él también comprendió que Harry no había tenido nunca un instinto asesino, que su preparación era simplemente para sobrevivir a una batalla, no para destruir una vida, que por muy miserable que fuera, para alguien como Harry debía significar mucho.


Le dejó abrazarlo todo el tiempo que quiso y él hizo lo mismo, con la culpabilidad que le daba el no haber podido evitarle pasar por aquello, sintiéndose todavía peor por haberse concentrado en ayudar a Ángelo cuando era Harry quien más peligro sufría, cuando era a él a quien su corazón siempre le pediría ayudarlo y sin embargo, no quiso escucharlo.


Harry no protestó cuando Severus le recostó sobre la cama pero le impidió marcharse, sujetándole con firmeza de la túnica, escondiendo su rostro del mundo. Severus se acomodó a su lado, dejando pasar los minutos acariciándole el cabello confortablemente, hasta que poco a poco fue escuchando que los sollozos asustados de Harry se fueron haciendo menos audibles hasta convertirse en un suave respirar que significaba un bienvenido sueño. Aún así, no lo soltó, se quedó con él hasta que por la madrugada le escuchó moverse agitado mientras dormía y tuvo que aferrársele cuando el chico se incorporó gritando, de nuevo con la respiración acelerada y sus ojos desorbitados por el terror.


Severus le consoló con caricias dulces y pacientes, esperando sin hablar a que Harry pudiera hacerlo. Los ojos de Harry se movían enloquecidos de un lado a otro, parecía buscar algo que ni él mismo sabía lo que era, y se revolvía en la cama como un león enjaulado hasta que finalmente se quedó quieto a mitad de ella, sentado sobre sus piernas y apretando con sus manos temblorosas la manta bajo de él.


- Sé cómo te sientes. –le dijo Severus sujetándole de la barbilla para hacer que lo mirara-. Y por lo mismo, Harry, puedo decirte que aunque no lo olvidarás, aprenderás a vivir con ello.

- No… no podré. –negó con lágrimas en los ojos-. ¡Yo no quería matar a nadie, Severus, y ví como alguien moría por mi culpa, por ese maldito rayo que jamás debí invocar!

- Era él o tú.

- ¡Pues hubiera sido yo! –gritó enloquecido-. ¡Ahora sé que hubiera preferido morir antes que sentir esto! ¡No me gusta, no puedo soportarlo!

- Harry…

- Esas voces no se van. –dijo mirando paranoico a todos lados-. Dicen que no se irán nunca… puedo escucharlo a él ¿sabes?... a Tom. Puedo oír su grito de muerte repitiéndose una y otra vez ¡una y otra vez!

- Es sólo producto de tu mente… él ya se fue, Harry, ya no puede molestarte.

- ¿Cómo le hago para no oírlas, Severus? –preguntó llorando con desesperación-. Su grito retumba en mi cerebro… duele demasiado para poder soportarlo más tiempo.

- Piensa en mí… ¿no dices que me amas? Pues intenta que sólo eso habite en tu mente.

- Eso duele también… Tom dice que tú no me quieres y tiene razón, él dice que estás aquí por lástima y eso me da miedo… ¡Ya no quiero escucharlo, Severus, quiero morir mejor! ¡Prefiero morirme ya!

- Harry…

- ¡Ya no tiene caso, Severus! ¡Tú estás con Abbatelli, Voldemort está muerto, y yo no quiero escuchar más estas voces… ya no tiene caso seguir viviendo, quiero morir ya!


Severus guardó silencio, miraba a Harry volver a balancear su cuerpo y llevarse las manos a los oídos en un vano intento para no escuchar las voces que lo torturaban. Su alma se quebró al darse cuenta de la gran fragilidad que el valiente Gryffindor había ocultado siempre, su ruego por la muerte le llegaba al alma, tampoco quería verlo sufrir … Severus recordó angustiado que ellos dos jamás tendrían un futuro donde estuvieran juntos, donde pudieran amanecer uno al lado del otro, dándose los buenos días con un beso para enseguida realizar las labores cotidianas y sonreírse de vez en cuando… recordó que nunca iba a poder decirle cuanto lo amaba y que jamás se vería con él en un altar uniendo sus almas para la eternidad. Sus propios ojos se anegaron ante la angustia de esos pensamientos, de repetirse una vez más que no había esperanza para ellos y siendo conciente como nunca en su vida de lo que significaba la palabra “jamás”.


- Harry… espérame aquí.

- ¡No!... ¡No me dejes solo, te lo suplico, Severus! –pidió aferrándosele aterrado.

- No me tardaré, te lo prometo.

- ¡No, no, por favor, por lo que más quieras, no me dejes ahora!


Harry realmente parecía temer que alguien llegara a lastimarlo todavía más en cuanto Severus se marchara, sólo su presencia había hecho posible amortiguar las voces y la idea de separarse de él era espeluznante.


- Bien… entonces, ven conmigo.

- ¿A dónde?

- Ya lo verás, no preguntes nada y confía en mí… ¿lo haces?


Harry asintió consiguiendo emular una pequeña sonrisa y bajó de la cama ayudado por Severus. Durante un rato caminaron entre las penumbras del castillo de madrugada. Harry no se soltaba del brazo de Severus, aún mirando desconfiado a su alrededor, sobresaltándose ocasionalmente por algún ruido que le parecía oír o por alguna sombra emergiendo de los rincones. Finalmente Severus decidió llevarlo en brazos, así evitaría más sustos, Harry escondió la cara en el pecho de Severus y ya no volvió a inquietarse, por lo menos hasta que sintió que el profesor volvía a bajarlo. Entonces se atrevió a revisar dónde estaban y aturdido vio como Severus pasaba tres veces por una pared… hasta ese momento no sabía que él pudiera llegar a conocer la sala de los menesteres. Se olvidó de preguntar cualquier duda cuando el profesor le tendió la mano invitándole a atravesar con él la puerta que se había formado en la fría pared.


Una tímida sonrisa apareció en los labios de Harry, estaban en una habitación pequeña, de cortinas de terciopelo rojo oscuro, iluminada tenuemente por el fuego de una chimenea donde gruesos troncos crepitaban entre destellos dorados. Muchos cojines y almohadones de suave seda y terciopelo blanco se encontraban cubriendo un espacio frente al fuego. Rosas plateadas que jamás había visto en su vida inundaban un par enormes jarrones colocados estratégicamente para que su aroma a sándalo y gardenias llegara con discreción a cada punto de la habitación.


- Es… bellísimo. –comentó Harry y su voz temblaba menos.

- Que bueno que te guste porque lo he pensado especialmente para ti. –le dijo tomando una rosa para dársela con una sonrisa que a Harry le provocó un estremecimiento.

- ¿Porqué? –preguntó confundido aceptando la rosa,

- Porque… te amo.


Harry se alegró de que tuviera almohadones tras de él, jamás esperó escuchar esas palabras y el impacto que tuvo le hizo perder fuerza en sus piernas teniendo que dejarse caer sentado sin dejar de mirar a Severus con el verde de sus ojos resurgiendo en las penumbras y brillo intenso en ellos. Aquellas simples dos palabras, más pequeñas que ninguna otra, consiguieron apagar por completo todo el ruido de su conciencia… hubo silencio al fin, y tuvo esperanza.


- Dime que no es una broma.

- No lo es. –respondió arrodillándose frente a él, permitiéndose mirarlo como siempre quiso hacerlo-. ¡Te amo!

- Severus…

- Te he amado desde hace tiempo, nunca me atreví a decírtelo porque…


Severus ya no pudo decir su porqué, Harry se abalanzó hacia él para besarlo y en esta ocasión no se lo impidió, le correspondió como la primera vez, como siempre soñó. Lentamente fue recostándolo sobre los almohadones mientras sus manos desabotonaban la camisa del pijama que Harry llevaba puesto.


- Severus… -gimió Harry placenteramente-… no estoy soñando, ¿verdad?

- No, amor, ninguno de los dos sueña… ¡Te amo, Harry, te amo más que nada en el mundo!

- ¿Y…

- Olvídate de todo, Harry, en este momento sólo estamos tú y yo, nada más importamos nosotros y nada nos volverá a separar.

- ¡Sí, Severus, yo también te amo y no quiero separarme jamás de ti!


Severus le sonrió brevemente antes de volver a saborear esos juveniles labios que tanto había extrañado, estaba dispuesto a todo, ya nada le importaba, acabaría por siempre con cualquier cosa que le impedía estar juntos.


Harry ya no pensaba, sólo en Severus, aquello era lo más maravilloso que le había sucedido en su vida y era inmensamente feliz siendo besado por el hombre que amaba tanto. Todo su ser vibró emocionado cuando Severus condujo sus labios hasta su cuello, con su lengua le hacía despertar a la sensualidad, era dichoso sabiendo que en esa ocasión ya todo sería diferente… al fin Severus le había confesado que lo amaba y le prometía que iban a estar juntos, nada podía ser mejor.


Con algo de timidez, Harry imitó a Severus y llevó sus manos hacia la interminable abotonadura de la túnica de su profesor. De vez en cuando se miraban y sonreían ante la frustración de Harry por no poder ir más rápido, pero hasta esas pequeñas dificultades aumentaban la excitación que los embargaba.


Por unos segundos Harry abandonó su trabajo cuando Severus terminó de quitarle la camisa y se dedicó a besarle el pecho con veneración. Dedicó unos minutos a succionar suavemente cada tetilla de Harry, mientras que la otra la acariciaba de tal manera que inmediatamente éstas reaccionaron irguiéndose, y el chico removiéndose en su lugar con absoluto deleite. Nuevamente Severus emprendió su camino hacia abajo, ocupando más tiempo en besar y lamer ese pequeño ombligo que se había imaginado infinidad de veces, ahora que podía verlo le parecía de lo más adorable y lo amaba tanto como a su dueño, se lo hizo saber en cada una de sus caricias, humedeciéndole con su saliva, saboreándolo largamente mientras sus manos iban deslizándose por la tersa piel de Harry, percibiendo su textura, su calor, sus líneas.




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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*   Dom Abr 05, 2009 6:57 pm

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Severus sonrió al sentir la excitación de Harry pronunciándose por debajo de su pijama, oprimiéndole el pecho mientras lamía su estómago, y entonces él mismo se encargó de terminar de desabotonar su túnica. Sin embargo, Harry no estaba dispuesto a quedarse sin hacer nada e incorporándose un poco, miró con admiración el varonil torso de Severus mientras le recorría en una caricia que terminaba en sus ya erguidos pezones.


Severus volvió a recostarlo, y le besó larga y profundamente, recordando nuevamente su primer beso, temblando ahora al sentir las manos temblorosas de Harry posarse tímidamente sobre su cintura, era estremecedor sentir sus dedos sobre su piel desnuda. Dejó de besarlo cuando notó un discreto jugueteo de Harry con la pretina de su pantalón, le sonrió ante su travesura, pero él también podía jugar.


- ¿Te atreves a quitármelo?


Harry asintió emocionado por el reto y colocando a Severus de espalda sobre el colchón, se mordió el labio inferior conteniendo su alegría y nerviosismo, pero no renunciaría al desafío impuesto. Desabrochó el pantalón deslizando lentamente la bragueta, consiguiendo que Severus gimiera expectante. Al sentir que el hombre levantaba su cadera no lo pensó dos veces y deslizó la ropa hacia abajo, sus pupilas se abrieron al máximo ante lo que veía, no supo qué decir ni qué hacer hasta que oyó un “Toca” mezclado con un gemido que le hizo exhalar el aire contenido. Llevó sus dedos hacia la entrepierna de Severus para acariciarle… era tan suave, tan caliente, tan viril.


Los dedos de Harry aumentaron el deseo del Profesor, consideró muy pronto para pedirle que hiciera algo más que acariciar, era mejor hacerle disfrutar y le emocionaba saber que sería el primero y el único que lo haría. Imitando el movimiento de Harry, ahora él lo recostó sobre los mullidos almohadones y haciéndolo levantar un poco su cadera le quitó el pantalón de su pijama junto con la ropa interior. Le fue sumamente erótico ver que el chico se sonrojaba visiblemente, aunque guiándose por sus instintos y el deseo que sentía, no se abstuvo de levantar un poco su pelvis en un franco ofrecimiento a realizar lo que se moría por experimentar.




Harry arqueó la espalda y el cuello al sentir la lengua de Severus recorriéndole toda la longitud de su hinchado miembro, gemía extasiado al sentirlo acariciarle los testículos con sus maestras manos, poniendo más cariño y dedicación en eso de lo que incluso le había visto poner al preparar alguna de sus amadas pociones.


- Esto es… delicioso. –gimió Harry voluptuosamente al sentir un suave beso en la punta de su pene.

- Concuerdo. –respondió Severus descendiendo hasta llenar su boca-. ¡Es exquisito!

- No dejes de hacerlo nunca, Severus… ¡me encanta!


Severus sonrió a medias, no tenía pensado detenerse, ansiaba probar el sabor de la virilidad de Harry y se esmeró por lamer, succionar y juguetear con cada parte de sus genitales para hacerlo llegar al éxtasis. Sentía los suaves dedos del chico hundirse en su cabellera en cálidas caricias, estremeciéndose al percibirlos rozando sus orejas o la piel de su rostro. Notaba divertido como Harry se resistía a eyacular, era un juego excitante y enloquecedor, cada uno ansiando disfrutarlo hasta que ya no se pudiera más.


Finalmente Harry fue vencido y un chorro de semen cayó en la boca de Severus mientras el chico era presa de sensuales espasmos post eyaculatorios. Pero Severus no se detuvo, retiró las manos de Harry entrelazando sus dedos con los de él para lamer y continuó lamiendo hasta que no quedó ni una sola gota, y aunque el pene de Harry ya no estaba tan duro eso no lo desanimó, regresó a besarle en los labios, sonriendo al notar la cara de estupefacción de Harry al probar su propio sabor, aún habían tantas cosas que no sabía sobre sexo, pero Severus le enseñaba muy bien, y cada cosa que le hacía resultaba más excitante que la anterior.


Harry sintió como la mano de Severus se dirigía nuevamente a su pene, y con verdadera habilidad empezó a masturbarlo, no podía creerlo, pero el contacto de esos dedos, y además el sentir la firme erección del mago frotándose contra su cuerpo consiguieron que una nueva excitación surgiera dentro de él. Su pene volvía a llenarse como si tuviera fuga, podía sentirlo erguirse con una rapidez asombrosa.


- Severus… ¿vas a…

- Sí… lo haré. –respondió sabiendo a lo que Harry se refería-. No tengas miedo, no se me olvida que es tu primera vez y te juro que será especial, amor.

- No tengo miedo… pero sí me siento raro. –confesó abrumado-. Aunque lo he deseado desde que supe cuanto te amo, no puedo creer que vaya a hacerlo.

- Siempre es así la primera vez, pero cuando me tengas dentro…

- ¿Tenerte dentro? –repitió soñadoramente-. ¡Sí, Severus, eso quiero! ¡Quiero tenerte dentro de mí, quiero que me tomes y ser tuyo para siempre! ¡Sólo tuyo!

- Sí, Harry… sólo mío, y yo también, a partir de este momento soy solo tuyo.


El mago mayor se incorporó ligeramente y separando las piernas de Harry se arrodilló entre ellas… al verlo, el audaz Gryffindor se deshizo de cualquier represión y dejó caer las rodillas a los lados mostrándose totalmente ante Severus, aunque nada impidió que su cara adquiriera un tono escarlata que hacía juego con las cortinas. Severus sonrió y aprovechando la disponibilidad de Harry introdujo un dedo dentro de él para prepararlo. De esa forma consiguió que el chico gimiera mordiéndose los labios mientras sus manos se aferraban a la tersura de los almohadones. Verlo hacer eso aumentó la delirante acción de Severus, quien introdujo otro dedo más y finalmente un tercero. Se tomó todo el tiempo que creyó necesario, no quería ningún tipo de dolor para Harry y aunque éste ya daba muestras visibles de querer algo más, prefería esperar y darle de esa forma un recuerdo que lo hiciera siempre feliz.


- Severus… por favor. –pidió Harry levantando su cadera en busca de mayor contacto-. Esto es delicioso pero…

- Tranquilo, pequeño… sé lo que hago. –respondió tan dulce que ya no parecía él mismo-. Te aseguro que es lo mejor.

- Lo sé, yo confío en ti, pero… te necesito, amor, necesito ya sentirme parte de ti. ¡Necesito sentirme tuyo! ¡Necesito que me tomes sin miedos, sin reservas, que hagas de mi cuerpo lo que tengas que hacer para que goces como nunca!

- Gozo y disfruto con sólo tocarte.

- Eres adorable, Severus… ¡pero quiero más!


Severus sonrió ante la impaciencia de Harry, y decidió complacerlo, después de todo, creía haber conseguido su propósito ya, el chico estaba lo suficientemente preparado para que no sintiera demasiado las molestias de la primera intrusión. De todos modos empleó un pequeño hechizo que le haría suprimirlas por completo sin menguar la sensibilidad al placer… otro invento del que se enorgullecía que se le hubiese ocurrido, porque ahora sabía que había sido imaginado para Harry.


Harry sonrió emocionado al sentir la punta del pene de Severus acariciando su entrada, le rodeó por la cintura con sus piernas pero Severus le levantó la derecha colocándosela sobre su hombro, en ese momento Harry se alegró de la flexibilidad que había adquirido en sus prácticas deportivas, aunque se olvidó de todo cuando empezó a sentirse lentamente invadido. La sensación era única, miró a Severus a los ojos, ambos conectados con el mismo sentimiento de amor y ya ninguno quiso demorar más el momento. Snape sonrió al sentir como Harry se estremecía en el punto en que consiguió rozar la próstata del chico durante su trayecto hasta lo más profundo de Harry. Éste respiraba agitado ante la excitación que aumentaba hasta puntos que nunca creyó posibles, y todo se nubló a su alrededor cuando Severus embistió con más potencia.


- ¡Oh, mi Dios! –exclamó Harry feliz de poder haber llegado vivo hasta ese día-. Hazlo otra vez, Severus, por favor… una vez más.

- Cuantas veces quieras. –respondió sonriéndole mientras hacía de cada embestida un deleite para el chico cuyo rostro reflejaba el placer que sentía con cada roce, Severus también lucía radiante, emocionado y profundamente enamorado… poco a poco hizo más fuerte su empuje, sostuvo las caderas de Harry con sus manos para poder adentrarse más, sin dejar de medir la intensidad con que lo hacía, Severus chocaba su pelvis contra la de Harry procurando no lastimarlo pero enfatizando vigorosamente cada vez que retrocedía un poco para volver entrar y conseguir que ese gesto de pleno éxtasis no se retirara de las facciones del muchacho.

- No te detengas nunca, Severus… -gimió Harry-… no dejes de hacerme sentirme tan amado como ahora… por favor, no te detengas nunca.


Severus sonrió todo lo que le permitía la euforia del momento, pero sabía que esa petición no podría ser. Aguantó lo más que pudo, sin importarle el cansancio, siguió empujando, siguió invadiendo por varios minutos más hasta llegar casi al agotamiento, quería hacer disfrutar a Harry todo el tiempo posible. Pero cuando supo que su límite estaba a punto de llegar, llevó su mano hasta la erección de Harry que todo ese tiempo estuvo acariciando su vientre en cada movimiento y le masturbó consiguiendo de esa forma que el chico le mirara como si fuera un ser supremo en el universo. Por fin, en medio de una fuerte embestida, Harry se convulsionó apretando a Severus más contra su cuerpo mientras que sus paredes hacían lo mismo con el miembro del hombre que amaba. Severus se descargó violenta y abundantemente dentro de Harry quien gritó ante la sensación que le provocó sentir ese líquido caliente y suave en su interior mientras que él humedecía la mano de Severus con el suyo propio.


Snape se dejó caer suavemente sobre el muchacho, ambos respiraban acelerados todavía. El hombre mayor se resistía a abandonar el cuerpo que lo había acogido con tanto amor, era una dulce bendición sentirse estrechado aún dentro de esas lubricadas paredes, y Harry no protestaba, al contrario, parecía feliz de esa decisión pues cuando un par de minutos después empezó a sentir la retirada emitió un tierno quejido de abandono.


- ¿Cómo te sientes? –preguntó Severus acariciándole el rostro sudoroso mientras le despejaba el cabello humedecido de la frente.

- Cansado, agitado, tembloroso… pero más feliz de lo que jamás me he sentido. –respondió Harry con una brillante sonrisa-. Sospecho que en cuanto amanezca no voy a poder ni moverme, Severus, mis músculos se sienten engarrotados y relajados al mismo tiempo, son sensaciones tan hermosas como contradictorias. Aunque algo me dice que este ejercicio me mantendrá en forma, tal vez no será necesaria una dieta tan estricta para bajar de peso.

- ¿De qué hablas? –preguntó divertido.

- No quiero que me sigas viendo gordo.

- Harry, tú no tienes ni un gramo de más… ¡eres perfecto como estás!

- Una vez, en el comedor, me sugeriste que debía ponerme a dieta.

- ¿Nunca te diste cuenta que sólo buscaba pretextos para cruzar palabra contigo? –dijo sonriéndole-. Perdóname por haber sido demasiado agresivo a veces, pero me sentía torpe y aunque fuera restándote puntos o castigándote, necesitaba alguna excusa para acercarme a ti… En esa ocasión te confieso que me sentí celoso de que Abbatelli pudiera hablarte y sonreírte, yo también quería que me sonrieras, pero era imposible, así que lo único que me quedaba era decir cualquier tontería para que me miraras, para llamar un poquito tu atención.

- Severus, nunca me imaginé eso. –respondió halagado.

- Pues es verdad… nunca lo dije en serio. –aseguró acariciándole los labios con la punta de sus dedos-. Es sólo que soy un idiota.

- ¿De verdad te gusto así? –cuestionó sonriéndole enamorado.

- ¡Mucho!... Te amo. –le dijo rozándole los labios con los suyos.

- Yo también te amo. –respondió con un fuerte abrazo-. Y justo cuando creí que mi vida ya no tenía sentido, me dices lo que más ansiaba escuchar y me das además, la felicidad de hacerme tuyo… gracias.

- Yo soy quien debería agradecerte… no me atrevía ni a imaginarme en este momento pero lo he deseado desde hace tanto que ahora me parece estar en un sueño.

- ¿Desde cuando, Severus? –le preguntó mirándole a los ojos-. ¿Desde cuando te enamoraste de mí?

- No lo sé con exactitud… desde cuarto, creo, tal vez desde tercero.

- ¡Severus, en tercero tenía trece años! –exclamó sonrojándose.

- ¿Crees que no me lo repetía mil veces al día? –respondió sonriéndole-. Me sentía un pervertido, pero era imposible no sentirme celoso cuando apareció ese pulgoso en tu vida… yo quería que me quisieras como a él, no, ¡más que a él!, pero no tenía ninguna esperanza. Después, en cuarto año, ¡por Merlín que ha sido el peor de todos!... siempre temeroso de que algo te pasara durante alguna de las pruebas, queriéndote ayudar pero sin saber cómo, no me quedó más remedio que confiar en tu capacidad y orar para que mi pequeño no saliera herido.

- ¿Tu pequeño? –repitió divertido.

- Es nauseabundamente cursi, lo reconozco, pero cada madrugada que despertaba humedecido por soñar contigo y con la conciencia partiéndome en pedazos por tener esos sueños con un casi niño me hizo terminar llamarte de ese modo.

- Severus… -le llamó enternecido por el amor que le mostraba.

- Creo que fue en quinto cuando reconocí plenamente lo que sentía. Fue cuando regresó el pulgoso, cuando sabía que pasabas tus vacaciones con él, que lo abrazabas y veía en tus clases de oclumancia todo el cariño que le tenías… ¡juro que lo odié aún más, Harry, y te pido perdón por eso!

- Entiendo que le odiaras por todo lo que te hicieron cuando jóvenes.

- Aquello ya era cosa del pasado, mi presente eras tú aunque jamás lo supieras. Cuando murió tu padrino me sentí mal, no por él, por supuesto, mi mayor deseo era ir a tu lado y consolarte pero no me sentía con derecho, y decidí permanecer en la sombra, huyendo cobardemente de tu seguro rechazo, no hubiera podido soportar que me recordaras tu odio en ese momento.

- Si yo hubiera sabido, Severus, tal vez no…

- No intentes ser amable conmigo, Harry. –le interrumpió besándolo nuevamente-. Tú me odiabas, y con toda razón, mi confusión y mi papel como espía no me permitía decirte nada y eso me frustraba y terminaba exagerando más mi supuesto odio por ti. Comprendo que me detestaras, lo que no entiendo es cómo terminaste enamorándote de mí….Soy demasiados años mayor que tú, podría ser tu padre.

- ¡Ni lo digas! –exclamó haciendo un gesto de repulsión-. ¡Me muero, por Dios que me muero!


Severus sonrió mientras Harry se acurrucaba restregándose sobre el pecho del mayor. Durante unos segundos permanecieron en la misma posición, en silencio. Harry percibiendo la respiración de Severus sobre su oreja, y el profesor, estremeciéndose con los dedos juguetones de Harry que dibujaban en su espalda frases de amor.


- Yo también soy feliz. –dijo Severus de repente.

- ¿Eh? –preguntó mirándole a los ojos.

- Eso escribías, que eres feliz… y yo también lo soy.





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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*   Dom Abr 05, 2009 6:58 pm


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Harry sonrió al enterarse que Severus había estado adivinando lo que escribía en su piel, pero enseguida su rostro volvió a ensombrecerse.


- ¿Te sientes mal? –preguntó Severus preocupado.

- No, es sólo que… ¿Qué fue lo que pasó? ¿Porqué el rayo no se detuvo?

- No lo sé. –respondió volviendo a estrecharlo contra sí, agobiado de sentir que nuevamente lloraba-. Es tu primer Avada, tal vez eres más poderoso de lo que nos imaginamos, fuiste más fuerte que él, y no sabes cuanto me alegro de eso.

- Nunca… nunca en mi vida volveré a invocar esa horrible maldición. –se prometió angustiado antes de volver a mirar a su ahora amante-. Severus, antes de morir, Voldemort dijo algo, todo es muy confuso para mí, no recuerdo que era pero se refería a ti… ¿qué era?

- Ya no importa, amor… olvida todo lo que pasó. Quedémonos solamente nosotros dos en esta habitación ¿de acuerdo?


Harry asintió volviendo a acurrucarse a su lado. Severus cerró los ojos un segundo para no pensar más en eso. Además, Harry necesitaba olvidar por completo, así que armándose de valor, volvió a sonreír mientras mordisqueaba suavemente el lóbulo de la oreja de Harry.


- Pero no me has dicho, Harry… ¿tú desde cuando te enamoraste de mí?

- No sé… tal vez también en tercero. –respondió consiguiendo olvidarse de Voldemort-. Me sentí tan culpable por enviarte ese expelliarmus en la casa de los gritos, también te pido perdón por eso. O quizá en cuarto, cuando vi tu imagen en el espejo del falso Moody y supe que todo iba a salir bien pues ya venías en camino de ayudarme. Tal vez en quinto, cuando sentí ese cosquilleo en el estómago cuando me dijeron que me darías clases particulares… no lo sé, pero luego, cuando vi como ese estúpido Veela te coqueteaba descaradamente haciendo que los celos me carcomieran, no entendía bien lo que sentía… hasta que me besaste, entonces mi cerebro pareció despertar de un letargo profundo, supe que ya no podría vivir sin ti, que te amaba con el alma… y a propósito, ¿porqué me rechazaste y te fuiste con Ángelo?

- Creí que era lo mejor para los dos, sobre todo para ti.

- Pero no lo quieres… ¿verdad? –preguntó temeroso.

- No, Harry, siento un afecto muy especial por él, no te lo puedo negar, pero solamente amo a un hombre y ese es a ti… y mañana mismo Abbatelli lo sabrá.

- ¿De verdad? –cuestionó ilusionado-. ¿No volverás a dejarme por él?... ¡Por favor promete que me vas a amar siempre, que no te alejarás de mí jamás!

- Siempre te amaré, Harry… lo prometo. Estaremos juntos por la eternidad.

- Sí… eso quiero. –respondió dando un largo bostezo de cansancio.

- ¿Tienes sueño?

- Me siento cansado, pero no quiero dormir, quiero hablar contigo, saber todo de ti, Severus… me resisto a dormirme.

- Ya sabes que te amo y eso es lo más importante. Ahora será mejor que descanses, el día no tarda en llegar y prefiero que estés dormido.

- ¿Porqué?... me gustaría ir a ver el amanecer contigo.

- Te propongo algo… espera aquí un momento.


Severus se puso de pie y caminó hacia un estante cercano, daba la espalda a Harry quien no dejaba de mirarlo con embeleso, Severus tenía el cuerpo más hermoso de lo que hubiera imaginado y su desnudez le fascinaba, por un momento pensó en alcanzarlo para pedirle que volviera a amarlo pero decidió esperar a saber lo que el hombre le preparaba. Aprovechando que Harry no podía verlo de frente, Severus cerró los ojos concentrándose en pedir lo que necesitaba, cuando los abrió tenía frente a sí un par de copas con un líquido burbujeante y cristalino, y junto a ellas un par de frasquitos de cristal, el primero de ellos conteniendo una sustancia azul claro, el segundo, un material oleoso negro.


Vació cada una en las respectivas copas, ninguna de las dos evidenciaba el contenido, sus colores y sabores permanecieron intactos. Una triste sonrisa se dibujó en los labios de Severus, pero que cambió automáticamente a otra más feliz cuando giró sobre sí mismo sosteniendo una copa en cada mano.


- ¿Te gusta el champaña? –preguntó caminando de regreso junto a Harry.

- Nunca la he probado… pero sin duda alguna no creo que me guste más que tú. –respondió clavando su mirada en cierta parte de la anatomía de Severus que hasta hacía unos minutos se había enclavado dentro de su cuerpo.

- No seas avorazado, amor. –le reprendió dulcemente al darse cuenta de donde estaban los ojos de Harry-. Ahora es tiempo de brindar por nuestro amor… toma. –dijo ofreciéndole la copa que sostenía en su mano derecha.

- De acuerdo, brindemos… pero prométeme que un día nos amaneceremos junto al lago para ver salir el sol ¿sí?

- Habrá una eternidad para eso.


Harry sonrió asintiendo y tomó su copa. Severus chocó los dos cristales y fingió dar un pequeño sorbo a la suya mientras que Harry bebía todo, comprobando que el champaña no estaba nada mal. Cuando vio la copa vacía del muchacho, Severus se abalanzó sobre él para besarlo apasionadamente, Harry le correspondió con la misma vehemencia, pero se retiró cuando sintió un sabor salado.


- ¿Qué sucede? –preguntó asustado mientras secaba con sus manos el rostro de Severus-. ¿Porqué lloras?

- Porque soy feliz… porque ahora sé que nada ni nadie me separará jamás de ti.


Severus dejó las dos copas junto a ellos y aferrándose al cuerpo de Harry esperó pacientemente a que el ligero sedante que pusiera en la bebida del chico le hiciera acabar con su voluntad de no dormirse. Sonrió al escuchar como la respiración de Harry se hacía acompasada al caer en un casi natural y sereno sueño, era feliz sabiendo que la muerte no le llegaría de manera dolorosa… entonces vacío el contenido de su copa de un solo trago dejándola ya sin rastros del veneno a un lado, cerró los ojos y volvió a abrazarse de Harry sin dejar ni un hueco entre ellos, esperando que el final le llegara junto al del ser que amaba tanto.





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Susy Snape
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*   Lun Abr 06, 2009 5:37 pm

Hola Ara!!!!
Buenisimo el capi... me dio mucha penita Harry cuando estaba en la enfermería... esa culpa debe ser atroz, sobre todo alguien tan puro como él.....
El lemmon te quedo hot.... me encanto jejeje

Besos Very Happy
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*   Mar Abr 07, 2009 9:41 pm

A Harry se le vino el mundo encima de un día para otro, no estaba preparado aún para ir contra Voldemort, él seguramente pensaba que sería dentro de una batalla planeada para la que se prepararía e iría con todos los demás, no algo tan improvisado, poecito.

QUe bueno que te gustó el lemon, fue su primerita vez y les traerá un bonito regalo, jeje.













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kakarotta
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*   Vie Jun 26, 2009 10:21 pm

a mi tambien me gusto el lemon, es romantico y hot como los que me gustan
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*   Sáb Jun 27, 2009 1:21 pm

Me alegra que te gustara, los lemons cada día me cuestan más trabajo, aunque pongo todo mi esfuerzo y cariño en ellos, ya termino viéndolos todos iguales Crying or Very sad













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kakarotta
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*   Sáb Jun 27, 2009 1:30 pm

en serio, pues yo digo que si le pones variedad, despues de todo cada fic es diferente y tiene cosas diferentes con las cuales puedes experimentar
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*   Sáb Jun 27, 2009 1:36 pm

Me anima mucho saber que realmente los ven diferente, tal vez esté siendo muy exagerada, jeje, pero cada vez que llego a la parte del lemon me quedo mirando la computadora sin saber como empezar, jajaja
mucho menos como terminar =P

Muchas gracias por tus palabras, de verdad

flower













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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*   

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Enfermo de amor. Capítulo 14 *Amor hasta el final*
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