La Mazmorra del Snarry


 
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 Enfermo de amor. Capítulo 13 *El enfrentamiento que nadie esperaba*

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Araleh Snape

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MensajeTema: Enfermo de amor. Capítulo 13 *El enfrentamiento que nadie esperaba*   Sáb Abr 04, 2009 10:00 pm

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El Enfrentamiento que nadie esperaba






Harry aún estaba en las nubes cuando escuchó a Severus gritar “¡No!”, ponerse rápidamente en pie, sujetarlo de la mano y sacarlo del salón junto con sus demás compañeros para enseguida quedarse solo dentro del aula. Fue el ruido de la puerta cerrarse violentamente lo que lo hizo a Harry regresar al mundo en que vivía. Dio unos pasos hacia atrás para recargarse sobre la pared, conteniendo las ganas de llorar por la frustración ante lo mal que terminaba siempre cualquier acercamiento con Severus.


Nadie le ponía atención, ocupados en comentar el incidente, lentamente se dejó resbalar hasta quedar sentado en el corredor que poco a poco iba despejándose. Ron y Hermione apenas iban a acercarse a preguntarle cómo estaba cuando la puerta volvió a abrirse y salió Snape con el rostro más pálido que nunca y al ver a Harry en el piso se acuclilló frente a él mirándole aterrado.


- ¡Todos, largo de aquí! –ordenó tan tajantemente que hasta Ron y Hermione se olvidaron de su amigo para salvar su pellejo.


Snape no despegó los ojos de Harry, y cuando al fin sintió que no había nadie a su alrededor, le sujetó del rostro para mirarlo de una extraña manera que a Harry le pareció casi una oración.


- ¿Te pasó algo? –preguntó angustiado

- No… me cubriste a tiempo. Gracias.

- No me refiero a eso… quiero saber si estás bien, ¿no te sientes mal? ¿No sientes que te falte el aire o que estés a punto de desmayarte?

- No. –respondió algo inseguro ante tanta preocupación-. ¿Debería sentirlo?... ¿Acaso algo de esa explosión era peligroso?

- No, creo que no… Me alegra saber que estás bien.

- Bueno, tanto así como estar bien, pues no lo estoy.

- ¿Porqué? ¿Te duele algo?... ¡Dímelo, Harry! –apresuró ansioso, revisándole con sus manos cada parte de su cuerpo.

- Si sigues haciendo eso me pondré peor… ¿No se te apetece continuar con esta revisión en la intimidad de tu despacho?


Harry lo había dicho en broma… bueno, no tanto, pero cuando sintió que era tomado nuevamente de la mano y llevado al interior del salón, ya se estaba imaginando cuando sería mejor programar una boda. Sin embargo, Snape solamente le ordenó sentarse en uno de los pupitres que había sobrevivido íntegro y se puso a caminar de un lado a otro, mirándole como si estuviera viendo un fantasma.


- Severus… -le llamó luego de unos minutos de espera-… no es que no disfrute tu compañía, pero me estás poniendo nervioso.

- ¿Seguro que estás bien?

- Si me lo sigues preguntando me harás dudar.


Severus contuvo una sonrisa, por un segundo se asomó el alivio en su mirada, pero enseguida la preocupación regresó… “¿Porqué no pasó nada?” se preguntó mentalmente, “Me siento feliz por eso, pero esto es demasiado extraño… ¿y la advertencia Veela? En esta ocasión la magia de Abbatelli no tuvo ningún presentimiento que la desconcentrara, de otro modo ya estaría aquí… tal vez, sólo tal vez, pueda deberse a que reaccioné enseguida y no le di oportunidad de avanzar… sí, eso debe ser…no hay otra explicación, y tengo que tener cuidado, el hecho de que deseé tanto a Harry no puede ser un motivo para ponerlo en peligro… de todos modos, le vigilaré bien hasta mañana”


- ¿Severus? –volvió a llamarlo Harry al ver que el hombre se alejaba en sus pensamientos-. Me preocupas… creo que el que no está bien eres tú. ¿No te golpeaste la cabeza cuando caímos?

- No, estoy bien. –aseguró con un esbozo de sonrisa consiguiendo que Harry también sonriera aliviado.

- Me salvaste. –recapituló Harry acercándose divertido al profesor para tomarlo de ambas manos-. Me cubriste con tu cuerpo tal cual príncipe valiente, eso debe significar que me quieres ¿verdad?

- Me caes bien… creo que ya no tiene caso negarlo. –respondió encogiéndose de hombros para restarle importancia a su propio comentario.

- Que lindas palabras. –le dijo divertido mientras se columpiaba de las manos de Severus de un lado a otro, aunque al hacer el movimiento, la túnica del profesor dejaba ver por momentos el resultado de la succión recibida en el cuello-. ¡Oups!

- ¿Qué pasa?

- Creo que te dejé una marca.

- ¿Eh? –Severus se llevó la mano al cuello sintiendo un exquisito dolor donde Harry le besara-. No importa, olvídalo.


La sonrisa de Harry era inmensa, pero no diría nada, pensando que le gustaría mucho ver la cara de Ángelo cuando viera aquello. Severus ya no preguntó, y soltándole le pidió que se quedara a ayudarlo a limpiar. Harry protestó aunque en realidad ni loco se iría realmente, prefería quedarse a fregar pisos en compañía de Severus que acudir a cualquier otra clase donde no estuviera él. El profesor, por su parte, quería tenerlo cerca el mayor tiempo posible y vigilar que no hubiera efectos retardados en la advertencia Veela.


- Creo que desde que me besaste no habíamos estado juntos sin pelear. –comentó Harry mientras acomodaba los pupitres en su lugar.

- ¿Eso quiere decir que ya no estás molesto conmigo?

- Comienzo a perdonarte de corazón. –le dijo ganándose una espontánea sonrisa de su profesor-. Aunque seas tan tonto para no confiar en mí.

- Nunca has sido alguien de confianza. –respondió comprendiendo que Harry había comenzado a bromear.

- Intentaré que algún día llegues a creerme más que a ti mismo.


Harry dejó de sonreír por un momento, y fijó sus ojos en las negras pupilas de Severus, adivinó en ellos su cariño, pero también su determinación a permanecer alejado… ¿qué podía hacer ya? Cada intento siempre terminaba igual… ¿Iba a seguir así, haciéndole y haciéndose la vida más difícil cada vez?... Suspiró hondo cuando creyó encontrar la respuesta… lo amaba tanto que estaba dispuesto a hacer lo que fuera por verlo feliz. Ese pensamiento le llenó de mucha tranquilidad y sus labios volvieron a curvarse en una inmensa y deslumbrante sonrisa ante el asombro de Snape, quien continuaba mirándole como hipnotizado.


Sin dejar de sonreír, Harry se acercó al profesor quien apretó tan fuerte los libros que sostenía en sus manos como si estuviese sosteniéndose de ellos. Pero Harry no llegó hasta él, despejó un poco el desorden del escritorio y se sentó sobre su superficie de un salto.


- Te quiero mucho. –le dijo mirándole de tal forma que el sentimiento brotaba de color esmeralda.

- Harry… no digas más.

- Sólo déjame decirlo, Severus. –pidió sin dejar de sonreírle-. Si ya elegiste con quien compartir tu vida, de acuerdo, al final de cuentas creo que no me quedará más que aceptarlo… pero eso no cambia lo que siento.

- Nunca quise lastimarte.

- Lo sé.


Harry volvió a bajarse del escritorio y acercándose a Severus le abrazó. El profesor no le correspondió repitiéndose mentalmente “la advertencia, no la olvides, la advertencia”.


- Te amo… Adiós.


Severus dejó caer los libros al escucharlo, quizá estaba siendo presa de la advertencia porque se sentía morir, el aire no entraba a sus pulmones como antes… dolía el corazón, dolía el alma. Nunca en su vida había sentido un vacío tan gélido como cuando Harry se separó para irse a continuar recogiendo el desastre ante la sorpresa de Severus.


- No tienes porqué hacerlo… puedes marcharte si quieres.

- Me gusta ayudarte, y además, quiero que por lo menos seamos amigos… si estás de acuerdo.

- ¿Estás seguro de eso?

- No tengo ninguna duda. –respondió más sonriente aún-. Sólo que no se te ocurra contarme tus intimidades con tu amorcito, él sigue cayéndome muy mal. Ah, y más te vale que consigas que lo derrote lo antes posible… ¡muero por tener mi venganza!

- La tendrás… te lo prometo.

- Bien, continuemos entonces recogiendo. –propuso mientras intentaba levantar un pesado estante sin conseguirlo hasta que éste empezó a levitar para colocarse suavemente en su lugar.

- La magia, Harry… no la tienes sólo de adorno.

- En este momento prefiero hacerlo a mi modo. –gruñó fingiéndose ofendido.

- De acuerdo… será a tu modo.


Severus le sonrió antes de girar para ponerse a recoger manualmente los cristales de frascos rotos mientras escuchaba que Harry decía algo sobre “Mi poción era perfecta, haces peores desastres que Neville”… Severus sonrió pero no se volvió a mirarlo, las lágrimas ya no las podía contener y el silencio se apoderó del aula, aunque de vez en cuando, escuchaba un casi imperceptible sollozo que sabía que no provenía de su llanto.


Esa noche, cuando Severus se quitó la camisa, sintió que algo le dolía y fue a revisarse al espejo. Palideció al notar la marca de Harry sobre él y se apresuró a volver a esconderla cuando vio a Ángelo salir del cuarto de baño ya disponiéndose a dormir, con un sutil movimiento de su varita la ocultó, prometiéndose que a primera hora se pondría una poción para desaparecerla por completo… aunque ese pensamiento le entristecía.

En su cuarto, Harry se limpiaba sus últimas lágrimas del día, convencido a que había dicho adiós a su oportunidad de ser feliz.


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Por la mañana, Harry miraba a Severus desde su asiento en el comedor, ya no sonreían, pero parecía que el mundo había desaparecido para ellos. Fue finalmente Harry, quien luego de un largo y profundo suspiro de resignación, esquivó la mirada y la fijó en su plato… ¿cómo iba a poder comer si ese estúpido nudo en la garganta apenas le dejaba respirar?. Severus también bajó la mirada, la comida era horrenda, intentó probar un bocado y lo dejó, todo sabía a papel. Instintivamente llevó su mano a su cuello, ya no llevaba la marca, pero la sensación y el calor que le habían provocado seguían tatuadas en su piel. Cerró sus párpados recordando ese momento con Harry y un suave rubor tiñó sus mejillas. A su lado, podía escuchar lejanamente la voz de Ángelo pero no podía entender lo que decía, no le costó mucho bloquearla por completo y concentrarse en aquellas placenteras sensaciones… En poco tiempo comprendió su error, estaba en pleno comedor y su entrepierna le estaba jugando una mala pasada. Tuvo que salir rápidamente sin poner atención a los llamados de Ángelo, y procurando no mirar a Harry, eso solamente empeoraría su gran problema.






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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 13 *El enfrentamiento que nadie esperaba*   Sáb Abr 04, 2009 10:02 pm


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La tarde ya estaba por caer, Harry se dirigía hacia su práctica de quidditch con todo el desgano del mundo, lo que él quería era llegar temprano para su clase con Snape pero para eso faltaba más de dos horas, así que no pudo dar ningún otro pretexto para no acudir a la práctica. Ya todos se le habían adelantado, así que caminaba solo por los corredores. Había llegado al vestíbulo cuando escuchó unos pasos apresurados subir por las escaleras desde las mazmorras, tan sólo por eso se detuvo a observar quien corría, pero al ver que se trataba de Ángelo quiso fingir no haberlo visto y continuar su camino… demasiado tarde.


- ¡Harry! –le gritó Ángelo-. ¡Gracias al cielo que te encuentro!

- Estoy ocupado, voy a la práctica de quidditch. –pretextó Harry, ya ni ánimo tenía de seguir el juego del coqueteo, su mentira ya caería por sí sola, sólo quería mantenerse lejos del Veela-. Nos vemos luego.

- No, espera, tienes que venir conmigo… ¡Severus está en peligro!

- ¿Qué? –preguntó deteniéndose abruptamente-. ¿Porqué dices eso?

- No hay tiempo para explicar… ¡Sígueme!


Harry odiaba tener que confiar en el Veela, pero con sólo escuchar que Severus estaba en peligro no se detuvo ni a pensar en sus celos y siguió a Ángelo hasta los límites del colegio, ahí, el Veela lo abrazó sin importarle la renuencia del chico y desaparecieron para volver a aparecer en un bosque que Harry no conocía, pero que parecía estar muy lejos de Hogwarts.


- ¿Dónde estamos?

- Guarda silencio, necesito oír si hay alguien por aquí. –le pidió mirando nervioso para todos lados-. Se suponía que en este lugar sería la emboscada, pero no parece haber nada… espero que no sea demasiado tarde.

- ¿Porqué no me explicas de qué hablas?

- Escucho ruidos, vamos a escondernos… ¡pronto!


Harry no tuvo tiempo de reaccionar, Ángelo lo empujó hacia un pequeño escondite tras de unos matorrales. Iba a protestar por la forma tan brusca en que lo trató cuando escuchó los ruidos a los que se refería el Veela y guardó silencio. Mirando a través de las hojas pudo distinguir varias figuras, una de ellas era la que hacía que su piel se estremeciera cálidamente.


- Te dije que no necesito ayuda. –le reprendía Severus a uno de los mortífagos-. Regresen a la guarida de inmediato o echarán todo a perder.

- Sólo dinos dónde está el Veela y nos iremos, Snape.

- Eso precisamente quisiera yo saber, ya debía haber aparecido por aquí.

- No me refiero al del Ministerio, sino a tu concubino… se suponía que era él quien debía hacer el trabajo, no tú.

- Abbatelli se encuentra ocupado realizando su parte, así que no te involucres. –mintió Severus-. Si arruinan el plan por sus burdas sospechas me dará mucho gusto reportarlo al Señor Oscuro.

- Sé que algo planeas, Snape, y te aseguro que no te saldrás con la tuya.


Todos los mortífagos desaparecieron dejando a Snape solo. Harry iba a salir pero Ángelo le detuvo con firmeza, eso le hizo enojar y se zafó con agresividad. El ruido que ocasionaron hizo que Severus se girara hacia los matorrales y los incendiara con un hechizo.


- ¡Severus, somos nosotros! –le advirtió Ángelo apartándose de las llamas.

- ¿Abbatelli? ¿Qué haces aquí? –le preguntó con enfado, aunque al ver que también había salido Harry, su rostro palideció totalmente-. ¡Harry, por Merlín!... ¿qué hace Harry aquí, Abbatelli?

- Creo que primero debes explicarme porqué has venido tú. Se suponía que este era mi trabajo, Severus, y si descubren que no lo hice…

- Olvida eso y responde… ¿tú trajiste a Harry?

- Sí, tuve un presentimiento, corrías peligro y…

- ¡¡¿¿Es que eres estúpido??!! –le reclamó tan furioso que hasta Harry retrocedió espantado-. ¡Acabas de cometer el peor error de tu vida, Harry no debería estar aquí! ¡Regrésalo ahora mismo a Hogwarts antes de que…

- Demasiado tarde, mi querido Severus.


Los tres se giraron hacia el lugar donde provenía la silbante voz que había congelado su sangre. Vieron a Voldemort observándoles casi con deleite mientras su grupo más fiel de mortífagos permanecían a la expectativa, junto a ellos el cadáver de un Veela que Severus y Ángelo supusieron era el tal Giovanni.


- Siempre supe que me ibas a ser de mucha utilidad, Ángelo, pero jamás me imaginé cuanto. –le dijo Voldemort apuntándoles con su varita-. Tal vez no cumpliste con mis órdenes explícitas, pero no te preocupes, mis leales mortífagos ya lo hicieron por ti… ahora me siento feliz de que me hayas abierto los ojos con respecto a este traidor. –agregó dirigiendo su varita a Severus, instintivamente, tanto Harry como Ángelo se colocaron frente a él apuntando al Señor Tenebroso con sus varitas-. Esto es muy conmovedor, pero nada impedirá que Severus nos diga adiós para siempre esta misma noche.

- No necesito que me defiendan. –gruñó Severus intentando salir de la barricada que hicieron ante él pero sin éxito-. ¡Háganse a un lado los dos!

- ¡No! –respondieron al unísono.

- Severus, no vamos a permitir que nadie ponga un dedo sobre ti. –afirmó Ángelo con determinación-. Te darás cuenta que puedo remediar mis errores, ya verás.

- Y a propósito… -intervino Voldemort-…gracias por traerme a este niño a una muerte segura. Me parece que de ésta no te libras, Harry.

- Ya no recuerdo cuantas veces has dicho lo mismo, Tom, creo que una vez más no importará.

- Puedes burlarte todo lo que quieras, tienes tus minutos contados… ¡Crucio! –gritó apuntando a Harry mientras hacía una seña a sus demás mortífagos para que se encargaran de Snape y Ángelo.


Ángelo lanzó un par de hechizos a los mortífagos que se acercaban consiguiendo repelerlos. Severus lo dejó solo con ellos, no podía abandonar a Harry quien para entonces se retorcía en el suelo víctima de la poderosa maldición de Voldemort. Asombrándose de sí mismo, Severus se atrevió a atacar a su antiguo Amo consiguiendo romper el hechizo, pero eso sólo logró enfurecerlo más y recordando su traición le envió otro Cruciatus, dirigido especialmente a él, con toda la saña que fue capaz, pero Severus no fue quien lo recibió. Ángelo logró atravesarse en el camino para salvarlo, consiguiendo con eso que sus demás atacantes lo hicieran presa fácil de sus maldiciones.


Severus miró a Harry, ya empezaba a recuperarse y se erguía dificultosamente, temía que no pudiera enfrentarse a Voldemort en esas condiciones, pero le fue imposible quedarse sin hacer nada mientras Ángelo casi moría frente a sus ojos, atacado por más de una docena de mortífagos, todos contra él, pudo ver tras la máscara de uno en especial, Lucius se preparaba para enviar un Avada.


Haciendo a un lado sus dudas, Severus decidió ayudar a su compañero, confiando en que Harry pudiera esquivar los ataques de Voldemort mientras encontraba la oportunidad de escapar. Lanzó un hechizo que desarmó a Lucius y poco a poco, Severus logró quitar a Ángelo del peligro, podía ir repeliendo los ataques pero eran demasiados, ya no podía hacer nada más que defenderse mientras miraba asustado como Harry apenas había logrado escapar por un centímetro de un mortal Avada que terminó impactándose contra uno de los encapuchados.


Harry ya respiraba agitado, estaba cansándose y no conseguía hacer retroceder a Voldemort. A pesar de recordar los consejos de Severus, no podía evitar voltear a mirarlo a cada segundo para asegurarse de que estuviera bien, le era imposible no hacerlo aunque sabía que eso le restaba concentración.


De pronto, vio que Voldemort también miraba a su antiguo sirviente y sonreía de tal forma que erizó la piel de Harry.


- ¿Qué tanto le vigilas, eh, Harry? –le preguntó entornando sus ojos con sospecha-. ¿Pasa algo entre ustedes que yo no me hubiese dado cuenta?... parece que mi querido Severus tiene más secretos de los que pensaba, y yo que creía que vivía enamorado de su Veela… ¿o se lo comparten?... No, no creo, ví cuando hizo el reclamo, eso te mantiene apartado… pero te gusta ¿verdad?. Bueno, no puedo criticarte tus gustos cuando hasta hace muy poco estuve a punto de follármelo.

- No sé de qué demonios hablas, Voldemort. –respondió Harry confundido-. Ahora será mejor que te vayas y nos dejes en paz… esto no terminará bien para ti.

- Mi querido Harry… -dijo falsamente-… me parece que te equivocas. ¡Avada Kedavra!


Harry reaccionó con rapidez pronunciando el mismo hechizo que Voldemort, no tenía muchas esperanzas de que funcionara y terminaran otra vez en una escena similar como la del cementerio. Sin embargo, cuando los rayos de luces verdes se unieron, las espigas de Harry avanzaron mucho más rápidamente que en la ocasión anterior. La mirada de Voldemort se transformó reflejando su sorpresa y miedo.


Sin saber qué fue lo que lo impulsó a hacerlo, Harry detuvo el hechizo, y aunque el rayo de luz dejó de salir por su varita, el que ya se había unido a la maldición de su contrincante continuó su camino con determinación.


- ¡No! –gritó Voldemort revelando el miedo que sentía al ver que no podía detener la maldición que cada vez estaba más cerca-. ¡No puedes hacer esto!... ¡Detenlo!

- Yo… yo no estoy haciendo nada. –murmuró Harry sin saber lo que pasaba.


El silencio se formó a su alrededor. La mayoría de los mortífagos salieron huyendo al ver que su amo estaba a punto de ser alcanzado por el Avada. Otros se quedaron mirando estupefactos, asustados al ver retroceder a Voldemort sin conseguir apartarse del rayo verde. De pronto, el cuerpo de Voldemort se transformó y apareció la imagen de Tom Riddle, cuando tenía aproximadamente la edad de Harry. Ambos se miraron a los ojos, y Harry sintió que el corazón le daba un vuelco al notar el terror en ellos, en los de un joven de su misma edad y que se parecía tanto a él, cuyas vidas tenían similitudes que no podía ignorar.


- ¡Ayúdame, Harry! –suplicó Tom retrocediendo aún más-. ¡No me dejes morir, yo no tuve la culpa de nada!

- Tom… -murmuró Harry dando un paso adelante.

- ¡Harry, detente! –le ordenó Severus al ver lo que sucedía-. ¡Es una trampa, no es Tom!

- ¡Soy Tom, Harry… ayúdame, no quiero morir, aún puedo cambiar, te lo prometo!


La voz suave de Tom parecía hipnotizante para Harry, no podía evitar sentirse atraído por la idea de salvarlo, de ayudarle a componer su vida, que tuviera una nueva oportunidad. Dio otro paso más hacia delante decidido a hacer algo, lo que fuera, pero poder darle a esa alma otra vida para recapacitar.


- ¡No! –gritó Severus corriendo a abrazarlo con fuerza para evitar que siguiera avanzando hacia una muerte segura-. ¡No puedes creerlo, Harry, te está engañando!

- ¡Es Tom, Severus! –insistió Harry esforzándose por soltarse-. ¡Quiero ayudarlo, me necesita!

- ¡Él no te necesita, Harry, entiéndelo!

- ¡No quiero que muera, Severus, déjame ayudarlo!

- ¡Tom está muerto desde hace mucho… al que ves es otro que no tiene nada que ver!

-¡Ayúdame Harry! –volvió a suplicar Tom desesperado, llorando como un niño pequeño ante una muerte que no comprendía porque lo estaba acorralando-. ¡No puedo soportarlo más, no seas el culpable de mi muerte… sálvame!


Harry se esforzaba por zafarse de Severus, pero éste parecía dispuesto a fundirse a su cuerpo con tal de no dejarlo cometer tal tontería. No le permitía moverse cuando le vio intenciones de usar su varita. Las lágrimas empezaron a correr en el rostro del Gryffindor al comprender que cada vez tenía menos tiempo para ayudar a remediar su error. El rayo esmeralda estaba a tan sólo unos centímetros y ni toda la fuerza que ponía Tom en detenerlo era suficiente, veía aterrado que pronto sería tocado y ya no habría salvación alguna. Los pocos mortífagos que quedaban no se atrevían ni a moverse para ayudar a su Amo, parecía que ninguno estaba dispuesto a dar la vida por él como lo hacía Harry. Los ojos azules enviaron una última mirada implorando ayuda, pero aunque Harry parecía estar luchando por su vida, y arañaba las manos de Severus en un intento angustiante por liberarse, éste no decaía y sin importarle el dolor, no lo soltó.


Finalmente su rayo y el del propio Voldemort que había retrocedido fundiéndose con el de Harry tocaron a Tom, y contra lo que siempre provocaba, su muerte no resultó limpia y rápida. Fue desintegrándose poco a poco desde sus pies, mirando él mismo como su cuerpo se convertía en polvo ardiente. Aullando de dolor y con sus gritos penetrando al alma de Harry quien se unió a él en un último lamento que arrasó con todos los sonidos de la tierra, Voldemort se desapareció.


Con el final de Voldemort, Harry perdió totalmente el conocimiento cayendo rendido en los brazos de Severus, quien también sin fuerza, se dejó caer al suelo, sin soltarlo, abrazándolo cuidadosamente. Muy cerca, Ángelo los veía y sus ojos refulgieron de manera extraña… eso no se lo esperaba.






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Susy Snape
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 13 *El enfrentamiento que nadie esperaba*   Dom Abr 05, 2009 2:48 am

Angelo fue muy tonto al llevar a Harry a su misión, lo bueno es que Voldy se murio.... jejeje que mala Very Happy

Besos
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 13 *El enfrentamiento que nadie esperaba*   Dom Abr 05, 2009 6:50 pm

Voldy no le duró ni el primer round a Harry, jajaja, pero ya me urgía deshacerme de él, como que en esta historia no lo quería demasiado cerca, con un maloso como Angelo era más que suficiente, y sin querer, el mismo Angelo ayudó a precipitar el final de Voldemort, XD

Besitooos!













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kakarotta
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 13 *El enfrentamiento que nadie esperaba*   Vie Jun 26, 2009 10:00 pm

pobre tio voldy ya estiro la pata pero se lo merecia ahora es el turno de angelo ñaca
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 13 *El enfrentamiento que nadie esperaba*   Sáb Jun 27, 2009 1:19 pm

jajaja, a Voldemort me lo eché tempranito en el fic XD, como que en esta historia Ángelo era más que suficiente, no se necesitaban más problemas
Así que ahora, a concentrarse a deshacerse del Veela Razz













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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 13 *El enfrentamiento que nadie esperaba*   

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