La Mazmorra del Snarry


 
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 Enfermo de amor. Capítulo 12 *Táctica nueva*

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Araleh Snape

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MensajeTema: Enfermo de amor. Capítulo 12 *Táctica nueva*   Sáb Abr 04, 2009 9:49 pm

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Táctica nueva






Afortunadamente para Severus, Ángelo no le hizo ninguna pregunta cuando regresó a su lado y poco después descansaba arropado por el mismo Severus, ninguno de los dos acudiría a dar sus clases ese día, así que el Pocionista permaneció al lado de su pareja mirándolo dormir luego de darle una poción para que repusiera sus fuerzas, aún entristecido mirando como se asomaba la marca por debajo de la manga de su pijama.


Ángelo no despertó en todo el día, y al atardecer, Severus alejó su vista de los deberes que revisaba y suspirando pensó en Harry, lamentando que las cosas no funcionaran para ellos… recordó el momento en que lo vio irse casi desmoronándose en sus brazos, el terror le invadió creyéndolo agonizando por su culpa. Aprovechó que Ángelo no despertaría hasta la mañana siguiente para ir a la biblioteca como había estado haciendo en cada momento libre, buscó en todos los libros sobre Veelas, incluso aquellos de la sección prohibida, intentando encontrar una respuesta al hecho de que Harry aún viviera, y al amanecer creyó encontrarla en un viejo manuscrito. “No se puede engañar a la muerte, y mucho menos al orgullo del Veela, es su magia que nunca muere y no su corazón mortal la que resguarda su honor, cuando perciba la traición, la maldición se culminará”


Severus suspiró… “Tal vez no hubo tiempo, un beso no fue suficiente, y la magia de Abbatelli seguramente estaba concentrada en su presentimiento, cada vez que lo ha tenido deja todo por seguirme, se concentra demasiado para localizarme, su magia desvió su objetivo cuando me sintió en peligro y eso hizo que la amenaza abortara… no encuentro otra explicación, de todos modos sé que lo que ví en los ojos de Harry fue la sombra de la muerte… y no pienso volver a arriesgarlo”.


Cerró el libro pensando que hubiera sido tan feliz si el tiempo se hubiera detenido cuando besó a Harry por primera vez, aquel fue el momento más hermoso de su vida, quizá el único, y lo guardaría en su corazón por siempre, sustituyendo a la esperanza que jamás renacería.


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Más tarde, Severus sonrió cuando descubrió que la puerta del aula estaba sellada y daba toques eléctricos si alguien intentaba acercarse. Casi había temido que esas travesuras desaparecieran, pero no, ahí estaba él, sonriéndole disimuladamente, recargado sobre la pared y observando pendiente lo que haría… no supo cómo se controló para no ir y comérselo a besos, lucía tan bello con su sonrisa de niño divertido


Severus le correspondió con una casi imperceptible inclinación de cabeza y dibujando una pequeña floritura con su varita deshizo el hechizo fácilmente ante la mirada ceñuda del chico quien creyó tardaría mucho más en anular su sello mágico. Harry miró su varita con frustración, como si la culpara de no haber dado la potencia necesaria para divertirse un poco más, y resignado tuvo que alejarse hacia su aburrida clase de Historia de la Magia mientras veía con celos como los alumnos de cuarto año entraban a su clase de Pociones. Severus aprovechó que le daba la espalda a sus alumnos para sonreír, sentía un gran alivio, no tenía ninguna duda de que aquella pequeña broma era la forma de Harry para decir un “lo siento” que jamás saldría de sus labios… “Deseo con todo el corazón que también sea el primer paso para que superes tu rencor”


Al llegar la tarde, Harry caminaba con las manos en los bolsillos hacia el comedor. Ron y Hermione habían desaparecido misteriosamente aunque ya se sospechaba que ahora estaban muy ansiosos de pasar tiempo, juntos y solos. Gruñó e intentó volver sobre sus pasos cuando descubrió a Ángelo caminar en sentido contrario al suyo en un pasillo desierto, sin embargo, el profesor le llamó y no tuvo más remedio que detenerse a esperarlo.


- ¿Podemos hablar, Harry, por favor?

- ¿Para qué?... además, tengo prisa y mucha hambre.

- Te invito a comer mis habitaciones.

- ¿”Tus” habitaciones? –cuestionó alzando una ceja mordazmente.

- Sí, a mis habitaciones, Harry. Anda, ven… estaremos solos.


Harry sintió algo extraño al momento que el Veela le sujetó de la mano para llevarlo hacia las escaleras que conducían a las mazmorras. Su mente parecía nublarse de repente y recordó la noche que lo conoció, como se sintió invadido por esa extraña sensación, tan placentera como inquietante. No pudo protestar y se dejó guiar como un autómata. Harry pronto se vio dentro de la habitación de Severus, recordó sus consejos en duelos, sobre el Imperius, eso que sentía no era una maldición pero sí muy parecida, debía resistirse y se esforzó por liberarse hasta que por fin consiguió retirar la mano y percibir como volvía a ser dueño de sí mismo y de sus acciones.


- ¿Porqué estás usando tu magia conmigo? –le recriminó molesto-. Le diré a Dumbledore, estoy seguro de que no le gustará saberlo.

- Lo lamento, Harry, pero es que necesitaba que vinieras y sabía que te negarías de otra forma.

- ¡No vuelvas a hacerlo!

- No lo haré, lo prometo… ¿Sabes? Me da gusto ver que estés mejorando, has logrado liberarte tú mismo.

- Mejor dime qué es lo que quieres para poder irme de aquí.

- Sólo quería disculparme contigo por lo que dije en el despacho de Dumbledore, de verdad no lo sentía realmente, pero es que me encontraba susceptible por lo sucedido… debí ser más maduro y no responder a tus agresiones.

- Bien, estás disculpado.

- ¿Y tú?... ¿No piensas pedirme disculpas?

- ¿Después de lo que acabas de hacer?

- Sí… tienes razón, quizá no las merezca.


Harry no pudo evitar sentirse mal por escucharle la voz tan triste en su última frase, realmente parecía arrepentido de haber usado su encanto con toda intención de someterlo. Le miró tan dulce y amable, esquivándole la mirada con pena… un nudo se le hizo en la garganta, si esa imagen aparecía siempre ante los ojos de Severus era probable que muy pronto terminaría amándolo. Harry levantó una mano para retirarle un poco de su cabello que caía sobre su rostro y al hacerlo, una imagen brotó en su mente. Estaba en la enfermería, y Ángelo estaba con él… ¡se besaban! ¡Ángelo y él se estaban besando como si no hubiera un mañana!... Harry se levantó como impulsado por un resorte, su respiración era agitada, señalaba al Veela sin poder emitir ningún sonido de su boca, ahora recordaba algo más de su estadía en la enfermería y le resultaba francamente impactante.


- ¡Tú… tú… -titubeaba nervioso.

- ¿Qué sucede, Harry?

- ¡Me besaste, tú fuiste a la enfermería y me besaste, Ángelo!


Harry hubiera querido que lo negara, pero Ángelo se concretó a sonreírle apenado lo cual conseguía que confirmara lo que ya sabía. Una náusea invadió a Harry, ese Veela era peor de lo que imaginaba… ¡era un traidor con Severus! ahora se arrepentía de haber sentido pena por él... “Espera”, se dijo a sí mismo, eso podía ser una buena noticia si sabía manejarla.


- ¿Porqué me besaste? –le preguntó regresando a sentarse a su lado.

- No sé… creo que fue algo que me nació hacer al verte enfermo. –respondió con las orejas enrojecidas-. Creí que no lo recordarías, me parece que es mejor que no vuelvas a mencionarlo… ¿sí?

- ¿Porqué no?... si lo hiciste es porque te gusto, Ángelo.

- Me parece que lo malinterpretas… Yo estoy con Severus ahora, Harry.

- Si lo quisieras a él no me habrías besado.

- Fueron las circunstancias… no pienses que tengo interés en ti.

- ¿De verdad no lo tienes?


Harry se inclinó sobre Ángelo para besarlo y aunque el Veela retrocedió, fue acorralado en el sofá en que se encontraban y no pudo evitar el beso, pero no duró mucho, de un empujón se liberó de Harry para ponerse de pie y alejarse del chico, interponiendo el sofá entre ellos. Sólo que no contaba con la persistencia de los Potter, y el chico volvió a acercársele con toda intención de abrazarlo.


- ¡Me gustas, Ángelo! –exclamó Harry sujetándolo de ambas manos.

- Harry, por favor, no hagas esto. –pidió Ángelo respirando nervioso-. No está bien.

- Siempre me gustaste y lo sabes, desde que nos conocimos en el pasillo ¿recuerdas?... no pude disimular cuanto me sentí atraído por ti y sé que lo notaste.

- Sí, pero… han pasado muchas cosas desde entonces y yo creí que tú…

- ¡Me siento morir de los celos cuando te veo con Snape, Ángelo, porque yo quisiera estar en su lugar!... ¿De verdad te gusta más él que yo?

- Harry, eres un chico lindo, pero si quisiera tenerte en mi cama te aseguro que no estaría con Severus.

- ¡Sí, admites que te gusto! –exclamó ignorando el resto de la frase.

- Sí, me gustas, pero es a Severus a quien…

- Si estas con él por cariño o porque crees que es mejor una relación con otro profesor que con un alumno, yo te demostraré cuan equivocado estás, Ángelo.

- ¡Que no! –protesta zafándose otra vez-. A mí me gusta Severus.

- Pero también yo... y voy a luchar por ti.


Harry sujetó a Ángelo del rostro y le dio un beso que el Veela no pudo esquivar pero que en ningún momento correspondió. Harry salió de la habitación llevando una gran sonrisa en la cara mientras que el Veela se moría de angustia ante lo que acababa de pasar… ¿qué pretendía Harry con todo eso?


Sin poder evitarlo, Harry casi saltaba de alegría mientras iba a su siguiente clase, ya se había olvidado de comer, ahora era feliz de saber que tenía a Ángelo en sus manos y no dudaría en utilizar la información que tenía para poder hacerlo a un lado… ¡ansiaba que llegara la noche y poder estar con Severus, ahora tenía algo urgente que decirle!


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Harry no podía controlar la emoción que sentía, esperaba impaciente en la puerta del aula a que Severus apareciera y cuando lo vio caminar hacia él, el corazón le repiqueteó con fuerza, quiso hacer los nervios a un lado pensando que nada podía salir mal. Severus le saludó con una sencilla sonrisa antes de que ambos entraran al salón. Sacó el Pensadero y nuevamente lo puso a trabajar sentándose con él en su escritorio. En esta ocasión, Harry no esperó a ser llamado, se le acercó colocándose tras de Severus, poniendo sus manos sobre sus hombros e inclinándose para supuestamente mirar mejor.


- Espero no ponerte nervioso. –le dijo susurrándole al oído.

- No, pero sí me incomodas… pesas.

- Van tres veces que me dices algo referente a mi físico… ¿de verdad te parezco gordo? –le preguntó incorporándose de repente con aire ofendido-. ¿Por eso preferiste al Veela? ¿Él es más delgado que yo?

- Pareces una quinceañera, Harry… no estás gordo, e incluso eres más delgado que Abbatelli, pesas menos que él y…

- ¡Oh, cállate! –le pidió agitando las manos como espantando imágenes frente a él, lo que causó una sonrisa en Severus-. No quiero ni preguntarme cómo sabes cuanto pesa ese fantoche.

- Bueno, ¿seguimos entonces con la clase?. –le cuestiona dejando de reír aunque sus ojos aún brillaban divertidos-. Mira, aquí es donde usó el Imperius contigo.

- ¡Es un mal nacido! –gruñó Harry volviendo a recargarse sobre los hombros de Severus, aprovechando para inocentemente dejar caer su aliento cerca de la oreja del Profesor.




Severus fingió no darse cuenta, pero Harry no contuvo una sonrisa al notar la piel erizada de su profesor.


- Sé que no debió usar esa maldición, Harry, pero no debes hablar así de uno de tus profesores.

- Ya sé porqué te gusta besar a Ángelo. –dijo de repente-. Es como la miel azucarada ¿Verdad?... que raro, creí que no te gustaba lo dulce, Severus.


Severus le miró sin entender, quiso hacer un esfuerzo por comprender las incoherencias de Harry pero finalmente se dio por vencido y aunque temía preguntar, respiró hondo para armarse de valor y no tener que irse a dormir con la duda.


- ¿Cuál es la relación entre lo que estamos hablando y eso?

- Déjame pensar… ¿será porque cuando besa Ángelo te deja un sabor a miel con azúcar en los labios?

- ¿Tú como sabes eso? –preguntó confundido, ahora que lo decía, sí, esa era una probable sensación que tenía luego de besarlo.

- Pues porque tengo la sabiduría que me da la experiencia.

- ¿De qué hablas?

- De que tu amorcito no es tan inocente como aparenta… él me besó.

- Mientes. –respondió sonriendo divertido-. Ay, Harry, ya no sabes ni qué inventar.

- ¡No estoy mintiendo, Severus!... recuerda que el mentiroso eres tú. –espetó también sonriéndole, convencido de que ahora las tenía de ganar-. Puedo probarte que no te miento, Ángelo me besó el día que me llevaste a la enfermería, se aprovechó de mi estado y de que tú te habías ido dejándonos solos para besarme.

- No, Harry… lo debes haber imaginado.

- ¡Que no!... Y tengo que decirte que hoy a mediodía, usó su encanto Veela para intentar seducirme.

- Ahora deliras. –aseguró poniéndose de pie paseándose de un lado a otro con nerviosismo-. Es mentira, todo es mentira… Ángelo no puede hacer eso.

- Pues lo hizo. –aseguró triunfante-. Me llevó a tu habitación contra mi voluntad, fue ahí cuando recordé el beso, porque te aseguro que algo me hizo para que se borrara de mi memoria… se lo reclamé y él no lo negó.

- Es que no puede ser, Harry, estás confundido.

- ¡Pero que necio eres, Severus! –exclamó irritado-. ¡Ángelo te está engañando, me besó y aceptó que le gusto!.. ¡es más, yo volví a besarlo para…

- ¡¡¿Que tú qué?!! –bramó furioso sujetándolo de los hombros-. ¡¿Lo besaste?!

- Sí… ¡Pero sólo para confirmar que le gustaba y…!

- ¡No quiero que vuelvas a tocarlo! ¡¿Me has entendido, Harry?!... ¡No te lo pienso permitir ni una sola vez más!





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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 12 *Táctica nueva*   Sáb Abr 04, 2009 9:50 pm

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Harry asintió asustado por la mirada histérica de Severus… definitivamente se había equivocado, las cosas sí salieron mal. Había tenido una importante información en sus manos y por su proceder infantil no había sabido aprovecharla... Y desesperado por eso, salió apresuradamente del aula, ya sin saber qué más hacer para que Severus abriera los ojos, pero parecía que estaba enceguecido por el Veela.


Pero contrario a lo que Harry creía, Severus en ese momento ansiaba ir a su habitación y echar a patadas al atrevido Veela por haber osado a tocar a Harry. Descargó toda su furia contra lo que tenía enfrente, y hasta sus amados frascos de ingredientes terminaron en el suelo mientras veía la imagen de Ángelo en cada uno de ellos.


Eran cerca de las tres de la madrugada cuando Severus ya se sintió lo suficientemente calmado para regresar a su habitación y fingir que no sabía nada, pero debía averiguar si Harry no le había mentido en algo. Se adentró en la cama y enseguida sintió como Ángelo lo abrazaba besándole el hombro enamorado.


- ¿Estás cansado? –le preguntó retozando contra el cuerpo de Severus.

- Un poco… ya es tarde.

- Está bien, durmamos.


Severus se sintió mal por rechazarlo pero no se sentía deseoso de nada, le preocupaba la posibilidad de que Harry le hubiese mentido, si ya hubiera llegado a esos extremos para difamar a Ángelo no sabría qué iba a hacer con él. No quería lastimarlo más, pero tampoco podía permitirle que inventara infamias contra quien se suponía era su pareja. Al cabo de unos minutos supo que no podría dormir sin despejar las dudas que tenía, y con suavidad sujetó el rostro de Ángelo, sabía que aún no se dormía, a pesar de que tenían poco tiempo viviendo juntos creía conocer ya cuando su respiración indicaba un sueño real.


- ¿Pasa algo, Severus?

- No, nada importante, sólo quiero saber algo, Abbatelli.

- ¿Qué cosa?

- Me dijiste que según el trato Veela, si yo te engaño con otro, ese otro puede morir, ¿verdad?

- Sí, moriría casi enseguida.

- ¿Y si tú me engañaras?... ¿También la otra persona moriría?

- No… yo fui quien te reclamó como pareja. No eres un Veela, entonces no puedes reclamarme de la misma manera… sé que es injusto pero así es el trato.

- Entiendo.

- ¿Temes que te engañe, Severus? –preguntó algo alarmado-. Porque si es así, te aseguro que no es cierto… yo jamás te engañaría con nadie, no hay ningún hombre ni mujer ni Veela ni nada en todo el mundo que me haga pensar en poner mis ojos en él… sólo te amo a ti y eres lo único y lo más importante en mi vida.

- Sí… lo sé, y te creo.


Severus sonrió besándolo cariñoso. Creía en su pareja, pero ahora no sabía que pensar, no se atrevió a preguntarle directamente sobre las insinuaciones de Harry para no ofenderlo y también para no poner en evidencia al chico. Ahora sabía que Harry sí podía haber recibido un beso de Ángelo sin morir y su cariño le exigía creerle a él, pero no podía olvidarse que aún estaba despechado y podía haber malinterpretado la situación, sin embargo, eso era tan improbable… lo cual quería decir que uno de los dos le estaba mintiendo y su corazón se resistía a aceptar lo que las evidencias mostraban.


Por su parte, Ángelo ocultó su turbación por los cuestionamientos de Severus, y se hundió en sus propios pensamientos… “¿Porqué me hace esas preguntas?... ¿Dudará de mí?... ¿Acaso Harry le habrá dicho que lo besé?... No, no creo, Harry, contra todo lo que yo creía, sí se siente atraído por mí, me siento confundido, todo lo que pensaba estaba mal… ¿Qué voy a hacer con Harry? ¿Será que me está engañando? Pero eso no puede ser, sentí su atracción por mí, aunque, he de admitir que eso no garantiza nada, la mayoría se siente así, hasta Severus a veces… Voy a tener que mantenerme lejos de él. No quiero que Severus se entere jamás del beso que le di a Harry ni de porqué lo hice, eso podría hacerme perderlo y no quiero… ¡No quiero perder a Severus!”.


Ángelo no pudo conciliar el sueño esa noche, trataba de encontrar un modo de hacer callar a Harry pero sin meterse en problemas. La hora de ponerse en pie llegó sin que consiguiera encontrarle un beneficio a la noche, sin dormir y sin solución a su situación. Sólo esperaba que Harry no se atreviera a decir nada, después de todo, aún era su profesor y por jerarquías sabía que el chico las llevaba de perder, no podían creerle más a un joven que siempre parecía enojado con el mundo… no, debía confiar en que nadie tomaría en serio a Harry Potter.


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Una mañana, Harry estaba recostado sobre la cama, liberando en silencio las pelusitas de su cobija, suspirando ocasionalmente cuando su mente pronunciaba un nombre en secreto, tan concentrado que apenas sintió cuando Ron y Hermione se sentaron frente a él observándole con curiosidad en su paciente labor.


- ¿Algo te preocupa, Harry? –le cuestionó Hermione.

- No. –respondió sin interrumpirse.

- Has estado muy raro últimamente, compañero. –terció Ron-. Será mejor que te apresures o llegaremos tarde a clases.

- Creo que hoy no iré a clases… tengo mucho qué hacer.

- ¿Tejer un suéter, por ejemplo? –se burló Ron al ver la pequeña montañita que Harry había formado de sus pelusitas.

- Puede ser… ¿quieres uno?

- Harry, no puedes quedarte acostado solamente porque se te pega la gana. –le amonestó Hermione interrumpiéndole-. ¿O es que quieres que Snape te castigue por faltar a su clase?

- ¡¡¿Hoy es jueves?!! –preguntó levantándose de un salto para correr al baño-. ¡¡¿Porqué demonios no me lo recordaron desde el principio?!!... ¡Creí que era miércoles!


Harry no se detuvo a mirar los rostros asombrados de sus amigos, quienes nunca en la vida lo creyeron capaz de reaccionar de ese modo ante la sola idea de acudir a Pociones. Harry estaba histérico para entonces, tenía sólo quince minutos para bañarse, arreglarse, bajar a desayunar… ¿desayunar dijo?... no, él seguía a dieta, mejor olvidarse del desayuno, así tenía más tiempo para lucir fresco y radiante ante su profesor. Vaya, si tan sólo pensar en él lo hacía suspirar con el corazón alborotado de alegría.


Sus amigos no lo habían esperado, pero eso no le importó, iba corriendo por los pasillos mientras se volvía a bañar en su loción favorita, aquella que llevaba el día en que Severus le había besado, y al dar vuelta en una esquina tropezó con alguien cayendo al suelo… tal como se le había hecho costumbre. Estuvo a punto de expresar una arqueada de náuseas al ver que había caído justo encima de Ángelo, pero al recordar lo sucedido en la habitación de Severus, cambió rápidamente su estrategia y sonriéndole, se acomodó sobre él como si se dispusiera a pasar el día descansando sobre el Veela.


- Hola. –le saludó de la forma más seductora que se le ocurrió.

- ¿Harry?... ¿Puedes dejar que me levante? Tengo que ir a dar clases.

- No hay prisa… es temprano aún. –le dice apoyando sus brazos sobre el piso a los lados de la cabeza de Ángelo para de esa forma mantener su rostro muy cerca del suyo e insinuarse de manera por demás provocativa-. ¿Recuerdas que cuando nos conocimos también chocamos?... debe haber estado predestinado para nosotros.

- No lo creo. –responde riendo con incredulidad-. Más bien indica que eres un poco atrabancado y debes dejar de correr en los pasillos.

- ¿Te han dicho que tus ojos, vistos así de cerquita, parece que tienen un universo en su interior, tan lleno de estrellas que bailan si parar?

- Creo que te hace falta azúcar… ¿no desayunaste?

- No, no tengo hambre siempre pensando en ti.

- Harry, olvídate de eso, por favor. –le pide haciéndolo a un lado, y para su sorpresa, Harry ya no se opuso-. No quiero problemas, así que más te vale que te apartes de mí y de Severus, no te conviene decir ni una palabra. Te aconsejo no encapricharte conmigo… no va a suceder nada entre nosotros ¿ha quedado claro?


Harry asintió dejándole marchar. Suspiró cansado.


"¿Qué haces, tonto? -se cuestionó recargándose en la pared-. Esto no está funcionando... mejor olvídate del Veela. Es en Severus donde puedes encontrar la respuesta a lo que está sucediendo"


En su desesperación, Harry no tenía ninguna duda de que podía llegar a probar que Ángelo no amaba tanto a Severus como aparentaba. Miró hacia la puerta de su salón de clases, hacía tiempo debían haber empezado, Snape se molestaría mucho por llegar tarde. Rápidamente se limpió y alisó la túnica, rumiando por no haber podido llegar tan impecable como quería, tanto trabajo le había costado domar su cabello y ahora lucía como siempre.


- Así que nos honra con su presencia, Potter. –le dijo Snape en cuanto entró.

- Lo lamento, profesor… ¿puedo pasar?

- No. Sabe que no admito alumnos retrasados, así que salga de mi clase.

- ¡Por favor! –suplicó Harry ante el asombro de todos sus compañeros, quienes intempestivamente dejaron de escribir las instrucciones para observar aquello tan inaudito-. No quiero perderme otra de sus clases, Profesor Snape, puedo quedarme castigado después si usted lo dispone, y..

- ¡Potter!... ¡No pienso tolerar que se burle de mí!

- No es burla… ¡Por favor, déjeme quedarme, le prometo que no haré nada malo!... Puedo incluso ayudarlo a clasificar sus ingredientes después de clase, me parece que aún no ha terminado. –sugirió de una forma tan inocente que sólo Snape comprendió realmente sus ocultas intenciones.

- Me interesa mantener el número completo de alumnos en mi clase, Potter, así que no es necesario que se ofrezca a ayudar en lo que es un inepto… Vaya a su lugar y póngase a trabajar, a ver si aprende algo.

- Sí, gracias, Profesor.


Harry obedeció e intencionalmente ocupó el lugar más alejado, ahora estaba más que feliz de haber llegado tarde, otra vez estaba sin compañero, y aunque no tenía ni idea de cómo preparar la poción de ese día, nada podía bajarle el entusiasmo. Sobre todo cuando al estar agregando unas raíces de mandrágora, mientras canturreaba por lo bajo, sintió una electrizante presencia acercársele para hablarle.


- Andas muy feliz hoy. –comentó Snape con voz tan baja que apenas sí movió los labios-. ¿Qué es lo que tramas?

- Nada, te prometí portarme bien y eso hago.

- La poción no la estás haciendo nada bien, Harry… aún no deberías agregar esas raíces, ahora te aconsejo que coloques un poco de polvo de musaraña para equilibrar la textura y…

- ¿Acaso me estás ayudando? –preguntó girándose para quedar frente a frente y sonreírle, aprovechando que él le daba la espalda al resto de la clase-. Marcaré este día en mi calendario, Severus, así no olvidaré la ocasión en que me dieron ganas de besarte delante de todo el mundo.

- Regresa a tu trabajo. –le ordena con nerviosismo.

- Hueles muy bien ¿sabes? –le dijo sujetándolo del brazo para impedirle marcharse como intentó hacer Severus-. Desde que me diste a lavar tu túnica me di cuenta que me gusta mucho como hueles... ¡Cuando estás tan cerca se puede percibir tan bien!

- Harry…

- Siente lo que provocas en mí… pero eso ya lo sabes ¿Verdad?... Me dijiste que yo provocaba lo mismo en ti.


Harry se le acercó lo suficiente para que ambos cuerpos se rozaran y al comprobar lo que el chico le decía, Severus retrocedió con nerviosismo, eso causó que empujara a un chico de Gryffindor que pretendía acercarse a un estante cercano por otro de los ingredientes. La consecuencia fue que al frasco abierto que llevaba el alumno cayera sobre la poción de Harry. Al ver eso, Severus se lanzó sobre el muchacho cubriéndolo con su cuerpo mientras alertaba a los demás de una explosión inminente. Se desató un verdadero caos, algunos salieron corriendo, otros imitaron a su profesor y se tiraron al suelo, en cuestión de segundos todo eran gritos, explosiones, siseos de vapores, ruidos de sillas al caer, todo un desorden.


Pero Harry no se daba cuenta de nada, tenía el cuerpo de Severus sobre él, cubriéndole por entero con el vuelo de su túnica, prácticamente el chico había desaparecido del mundo, no podía oír el escándalo, sólo el latido de su corazón y el de Severus. No veía nada, pero podía oler aquel aroma que desde un inicio lo había hipnotizado, y sentía la piel del cuello de Severus tan cerca de su rostro… era científicamente imposible quedarse estático. Primero con un poco de timidez sacó su lengua y acarició el pedazo de piel que tenía a su disposición, todo su ser tembló ante el sabor y el gemido que escuchó de la garganta de Snape. Enseguida, cual vil vampiro, le succionó con fuerza consiguiendo un grito de placer mientras que ambos se arqueaban en busca de más contacto, percibiendo sus erecciones palpitando febrilmente una contra la otra.





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Susy Snape
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 12 *Táctica nueva*   Dom Abr 05, 2009 2:31 am

Citación :
después de todo, aún era su profesor y por jerarquías sabía que el chico las llevaba de perder

Si me hubiese aprendido esa oración cuando estudiaba en el cole, me hubiese ahorrado muchos castigos jajaja pero bueno no está en mi naturaleza aguantarme y por más que sabía que siempre saldría perdiendo nunca me quedaba callada... sali muy porfiada jajajaja

Ese par no se da cuenta que está en un salón de clases con un varios alumnos... que se controlen!!!! jejejeje

Besos
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 12 *Táctica nueva*   Dom Abr 05, 2009 6:49 pm

jajajaja, no quiero ni imaginarme lo que le respondías a tus profesores, jajaja.

Pero ya ves, Harry tampoco puede mantenerse muy dentro de los margenes de las jerarquías, ningún alumno se aprovecharía de tener tan cerca a su profesor como para darle un chupetón al cuello, jajajaja
Very Happy
Besooos!!













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kakarotta
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 12 *Táctica nueva*   Vie Jun 26, 2009 9:44 pm

yo no soy contestona pero si hay veces en que me dan unas ganas terribles de serlo, es que hay profes que de eso solo tienen el titulo
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 12 *Táctica nueva*   Sáb Jun 27, 2009 1:18 pm

también me pasa, hay gente con la que tienes que morderte la lengua para no responderle... por educación, y jerarquías también, y te pone en desventaja. Cuando es algo sin importancia, pues bueno, ni modo. Pero cuando no, eso sí da rabia 55033













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severus_alexa_snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 12 *Táctica nueva*   Vie Mayo 22, 2015 5:55 am

Ahhhhhh ese Angelo! Me dan ganas de aorcarlo! Y Severus me estresa! Que no ve que el veela es un fantoche? Le voy a prestar mis lentes a ver si asi jajajaja Harry me encanta no puedo decir mas me fascina como lo planteas.
Las apariciones de Ron me encantan también
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 12 *Táctica nueva*   

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Enfermo de amor. Capítulo 12 *Táctica nueva*
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