La Mazmorra del Snarry


 
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 Enfermo de amor. Capítulo 8 *El Reclamo de Abbatelli*

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Araleh Snape

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MensajeTema: Enfermo de amor. Capítulo 8 *El Reclamo de Abbatelli*   Dom Mar 29, 2009 1:38 pm

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El Reclamo de Abbatelli






Por la mañana, Harry se mordía el labio inferior mientras se miraba el espejo y observaba el círculo morado que había dibujado en su cuello los labios de Severus. Nuevamente una sensación de cosquilleo le recorría la piel al recordar lo que había sentido cuando le fue hecho. Ahora amanecía más optimista, aquella era una muestra de que no se lo había imaginado, que no había sido un sueño hermoso, y se sentía emocionado, con deseos de esquivar cualquier obstáculo. Acomodó con cuidado su camisa para que no se le notara, sabía que podía borrarlo con magia, pero no quería hacerlo, sólo debía esconderlo de las miradas indiscretas de sus compañeros que seguramente querrían saber cómo había amanecido con un chupete así en su cuello.


Harry nunca odió Transformaciones como ese día, su aula estaba demasiado lejos de las mazmorras y no había podido ver a Snape durante el desayuno, ahora le urgía tener pociones pero no tendría clases con él sino hasta el martes, la clase del lunes se había suspendido desde que reacomodaran los horarios para tener más posibilidades de práctica de duelos, algo que ahora a Harry le parecía terrible… ¿porqué las clases de pociones no eran todos los días? Se preguntaba sin poder evitar una sonrisita tonta que no pasó desapercibida para sus dos amigos, quienes le miraban intrigados de que no estuviera haciendo ningún esfuerzo por convertir su cenicero en un ruiseñor.


- ¡Señor Potter! –le reprendió Macgonagall-. Cinco puntos menos para Gryffindor por no poner atención a la clase… ¿qué espera para ponerse a trabajar?

- Sí… lo lamento, profesora.


Harry bajó la mirada a su cenicero, dirigió su varita hacia él, pero los ojos negros de su profesor se reflejaron en el cristal y se olvidó por completo del hechizo, lo cual le hizo perder otros diez puntos a su casa, muy a pesar de la profesora. A la hora de la comida, Harry no hacía caso de lo que Ron y Hermione le decían, estaba seguro era alguna reprimenda por la pérdida de puntos, pero no le importaba. Miraba intrigado la mesa de profesores donde las sillas de Snape y de Abbatelli se encontraban vacías… no quería pensar mal, se resistía a hacerlo y buscó con la mirada encontrarse con Dumbledore, tal vez ahí supiera la respuesta, pero el Director conversaba animadamente con Minerva como si no notara la ausencia de dos de sus profesores. Suspirando, Harry decidió esperar hasta la noche para buscarlo, las manos le temblaban tan sólo de pensarlo, pero prefería simplemente hacerle caso a su corazón y ya no dejaría pasar más tiempo sin decirle que lo amaba.


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Justo en esos momentos Snape se encontraba con una rodilla sobre el suelo, la cabeza inclinada en señal de respeto mientras Voldemort permanecía en silencio sentado en una silla frente a él.


- Veo que cumples tus promesas, Severus, esta vez acudiste al llamado enseguida… creo que se me ocurre una forma de compensarte por eso, mi fiel siervo.

- Me encuentro a su disposición, Mi Lord... –respondió sintiendo un escalofrío en la espalda al percibir la voz llena de lujuria del Señor Oscuro, no quería… ¡ya no quería! ¿pero cómo evitarlo si él mismo se había llevado a esa situación?-… para lo que usted ordene.

- Acércate, Severus.


Severus obedeció, caminó hacia el Lord que se había puesto de pie para recibirlo en sus brazos. El profesor se vio envuelto por la amplia túnica del mago, no pudo evitar un fuerte estremecimiento al momento en que fue besado. Voldemort lo tomó como una señal de placer porque sonrió sobre sus labios, sin imaginarse la náusea que hacía presa de Severus.


- Quiero que esta noche te quedes conmigo. –le pidió en un tono que no admitía réplicas.

- Sí, Mi Lord, me quedaré el tiempo que usted ordene.

- Ahora quédate a mi lado que quiero mostrarte algo.


Severus asintió y se colocó a la izquierda de Voldemort, éste sujetó su antebrazo para colocar la varita sobre él, apretó los labios aguantando el dolor que le provocaba el llamado a otro de los mortífagos consiguiendo una nueva sonrisa de su Amo. Unos segundos después, el corazón de Severus dio un vuelco al ver entrar a dos mortífagos cercando a alguien que caminaba altivo hacia ellos. Ángelo no lucía temeroso en lo absoluto, miraba de frente a Voldemort y sólo dirigió una media sonrisa cuando notó a Severus a su lado. No se detuvo sino hasta que estuvo frente a ellos, entonces inclinó un poco la cabeza, lo suficiente para un cordial saludo sin necesidad de mostrar rendimiento o sumisión.


- Señor… es un honor conocernos finalmente. –saludó Ángelo con una sonrisa que no parecía la suya, ahora lucía más calculadora y nada inocente.

- Me dijeron que te encontraron rondando el refugio, Abbatelli. –siseó Voldemort-. Una idea suicida a mi parecer… ¿cómo supiste de su localización?

- No ha sido tan difícil, tienes mortífagos que pueden abrir la boca y decir lo que les pregunte si tan sólo les das una sonrisa.

- Todo Veela debería ser un Slytherin.

- A veces es necesario usar la manipulación, un método emocionante si me permites decirlo.

- ¿Y a qué has venido si sabías que no podías entrar sin invitación?

- Me he enterado que Severus es uno de ustedes, ha estado intentando averiguar si me interesa unírmeles… demasiado sutilmente para mi gusto, sobre todo cuando había estado esperando una oportunidad para hacerlo.

- ¿Porqué no le dijiste eso a Severus?

- Porque no estaba muy convencido de su lealtad… cualquiera podría pensar que su posición es la perfecta para actuar de ambos lados ¿no te parece?

- Es cierto. –reconoció Voldemort mirando a Severus con sospecha mientras éste hacía todo lo posible por ocultar su desconcierto y no lanzarse a maldiciones contra el imbécil de Abbatelli-. Sin embargo, confío en él, me ha dado pruebas de que está de mi lado… y ni el propio Albus sería capaz de negarlo si lo supiera.

- Me imagino cuáles son. –respondió Ángelo acariciándose los labios con la punta de la lengua mientras lanzaba una fugaz mirada al profesor-. A mí también se me antojaría probarlo, Señor.

- Dejemos eso de lado por el momento. Quiero saber el motivo de tu presencia.

- Ya lo sabes… quiero unirme a ustedes. Servirle, mi señor.

- Severus… ¿crees que se pueda confiar en él?

- No lo sé, Mi Lord. –respondió Severus sin poder evitarlo, Abbatelli le debía una-. Tal vez no. Yo no estaba seguro tampoco de confiar en él, por eso aún no lo traía ante usted.

- Es cierto… ¿cómo sabemos que no eres parte de un plan?

- Tendrás que confiar. Dudo mucho que haya otro Veela que quiera unírseles espontáneamente, en cambio yo aquí estoy, y decidido a convencer a cada uno de mi raza de que su lado es el correcto.

- ¿Y cuál es tu razón para haber venido?

- ¡Él! –señaló Ángelo directo a Severus-. Desde que lo ví en Hogwarts me gustó, pero se resiste, aún cuando despliego mi encanto, Severus no cede… quiero que le ordenes que sea mío y a cambio podrás contar con mi poder a tu antojo.

- Bien, a partir de mañana será tuyo.

- A partir de hoy. –exigió con firmeza-. No puedo estar ni un solo día sin él… desde este momento lo reconozco y reclamo como mi pareja y nadie más puede tocarlo si no quiere morir en el intento.


Severus no entendió bien, pero le bastó ver la palidez en el rostro de Voldemort para saber que las palabras de Abbatelli involucraban algo más que una amenaza, de inmediato Voldemort se apartó de él y le hizo una seña para que se uniera al Veela. Ángelo enlazó su mano a la de Severus para transmitirle un poco de tranquilidad, aunque él también había palidecido al hablar.


- Llévatelo, es tuyo desde ahora. –dijo Voldemort con rabia-. Pero más te vale que tu ayuda sea significativa, Abbatelli, porque puede ser que Severus ya no vaya a ser mío, pero puedo matarlo cuando me plazca y ahora que sé cuanto te interesa, te encuentras en mis manos.

- Y a sus pies, Mi Lord.


Abbatelli y Voldemort unieron sus miradas durante unos segundos, Severus los veía con el corazón palpitante, no podía creer que ese que tenía enfrente fuera el mismo Veela dulce que iba persiguiéndolo por los pasillos para conseguir un poco de su compañía, ahora lucía fuerte e imponente, casi se sintió orgulloso cuando el chico le rodeó por la cintura atrayéndolo como de su propiedad y salió llevándolo con él, salvándolo de haber tenido que pasar la noche con un monstruo que le repugnaba.


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- ¡Es que debiste verlo, Albus! –exclamaba Severus emocionado-. ¡Nunca me imaginé que Abbatelli pudiera comportarse así!

- No lo dudo. –respondió Albus mirando intrigado la cara preocupada del Veela quien permanecía en silencio junto a Severus, sólo cruzado de brazos y con la mirada fija en la alfombra-. Siempre supe que Ángelo era un hombre tan inteligente como tú, Severus.

- Sí, y te debo una disculpa, Abbatelli, lo que hiciste ha superado cualquier expectativa que tenía de ti. Estoy convencido de que te ganaste la confianza del Señor Oscuro, te portaste como él esperaría que lo hiciera un gran aliado y no sólo un arma para sus propósitos… ¡Fue sencillamente fabuloso!


Impulsivamente, Severus sujetó a Ángelo del rostro y le dio un beso, que, aunque él pretendía dárselo en la frente, cuando el Veela quiso esquivarlo levantándose sorpresivamente, sus labios llegaron a rozarse, algo que dejó atónitos no sólo a los dos presentes sino también a alguien más que aparecía en la puerta sintiendo que el corazón se le convertía en polvo.


- Harry… ¿qué haces aquí? –preguntó Dumbledore al mirarlo en su puerta, Severus rápidamente se separó de Ángelo mirando a su alumno sin saber cómo reaccionar.

- Yo, sólo… nada, profesor, siento mucho la interrupción.


Harry sentía las lágrimas en su garganta, pero no dijo nada más, giró sobre sí mismo y desapareció escaleras abajo. Severus quiso seguirlo, disculparse, aclarar las cosas con él, pero Ángelo lo sujetó del brazo suavemente pero con la suficiente firmeza para impedirle ir tras del chico.


- Severus… hay algo que tienes que saber.

- ¿Podríamos hablar en otro momento?... acabo de recordar que tengo algo que hacer y…

- Lo lamento, esto no puede esperar. Albus, será necesario que escuches también porque es de vida o muerte lo que se juega en este momento.


La gravedad en el tono de la voz de Ángelo consiguió que Severus desistiera de ir en busca de Harry, pero prometiéndose que luego aclararía el malentendido, a pesar de todo, no quería perderlo y mucho menos por una tontería que no significaba nada para él.





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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 8 *El Reclamo de Abbatelli*   Dom Mar 29, 2009 1:40 pm

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- Severus… creo que no conoces mucho de mi raza ¿verdad?

- ¿Hay algo importante que deba saber? –preguntó sin poder dejar de mirar la puerta por donde había desaparecido Harry.

- Sí, y creo que Albus entenderá la urgencia de enterarte de lo que está pasando.

- ¿De qué hablas, Abbatelli? –cuestionó Severus apresurado para terminar con eso.

- ¿Escuchaste que te reclamé como mi pareja frente a quien-tú-sabes?

- ¿Lo hiciste? –cuestionó Dumbledore en un gemido ahogado-. ¡Ángelo!

- Era la única salida… -refutó tembloroso-… nuevamente estaba sintiendo esa angustia de saber que algo ocurriría con Severus si no lo sacaba de ahí.

- Pero… podía haber sido de otra manera.

- No, Albus… no se me ocurrió otra. –respondió Ángelo con lágrimas corriendo por sus mejillas-. Perdóname, Severus, te juro que no lo hice premeditadamente y que quisiera remediar el daño pero ya no es posible… tú mismo acabas de sellarlo.

- ¿De qué hablan?

- Con el beso que le diste, Severus… con eso sellaste el trato. –musitó Albus.

- ¿Cuál trato? –cuestionó Severus empezando a angustiarse.

- El reclamo Veela. –respondió Ángelo apesadumbrado-. Ya casi no es utilizado, tenía la esperanza de encontrar una forma de anularlo antes del amanecer de mañana, ese es el plazo para que se consuma nuestra unión. El motivo por el cual quien-no-debe-ser-nombrado ya no te tocó fue porque el reclamo viene unido a una maldición. Nuestro orgullo nos impide ser traicionados, y desde el momento en que te reclamé frente a él si te hubiera llevado a la cama, mañana ya estaría muerto.

- No… no es posible.

- Lo siento. –murmuró Abbatelli bajando la mirada.

- ¡Eres un idiota, Abbatelli! –exclamó Severus furioso-. ¡Ahora mismo vas a tener que romper ese trato, no pienso estar unido a ti de esta forma!

- ¡Es que no es posible! –exclamó impotente.

- ¡Explícate! –ordenó cada vez más alterado.

- Esta misma noche tenemos que unirnos como pareja, o de lo contrario se cumplirá mi advertencia… eres mío o de nadie.

- Eso quiere decir que…

- ¡Lo siento, Severus! –exclamó desesperado y Snape ya no tuvo que escuchar más.

- ¡Es una pesadilla, esto tiene que ser una horrible pesadilla! –bramó Severus caminando desesperado de un lado a otro, sin darse cuenta de cuanto lastimaban sus palabras al joven Veela-. ¡Albus, ayúdame, tienes que sacarme de este lío!


Dumbledore estaba seguro que jamás había visto una mirada tan angustiada en Severus y se preocupó por él, repasó mentalmente todo lo que sabía del reclamo Veela antes de dirigirse hacia Ángelo cuyas manos temblaban, se le veía tan asustado como el mismo Severus.


- ¿El repudio, Ángelo?... ¿Puede hacerse?

- Creo que se podía antes del beso. –negó Ángelo sin levantar la mirada.

- ¡Pero si ni siquiera fue un beso! –protestó Severus respirando dificultosamente-. ¡Apenas si rocé tus labios y por mero accidente!

- Yo te amo… y por eso es válido. No pienso correr el riesgo de repudiarte y ver que no funciona… tal vez si lo hiciera después de un tiempo. –propuso débilmente-. Pero eso no te libra de estar con alguien más, Severus… lo lamento. Los Veelas no compartimos ni siquiera lo que ha dejado de ser nuestro.

- ¡Albus! –suplicó Severus mirando a su mentor ansiando una salida, era incomprensible para él que se hubiera condenado a pasar el resto de su vida con Ángelo, o lo que es peor, sin Harry.

- Si supiera cómo ayudarte, lo haría, Severus. –respondió Dumbledore-. Conozco el reclamo Veela, sólo se necesita un testigo y ese fue Tom, y sobre la advertencia, temo que puedo decir sin ninguna duda, que se cumplirá antes del amanecer. Tal vez es mi culpa, le pedí a Ángelo que hiciera lo que creyera conveniente para alejarte de Tom.

- ¡Pero así no! –le interrumpió Severus, su único pensamiento era Harry y eso lo desesperaba todavía más-. ¡Escúchame bien, Abbatelli, si este es el precio por librarme del Lord, no lo quiero!... ¡Repúdiame ahora mismo, no me importan las consecuencias, no me importa tener que regresar al refugio y dejar que el Señor Oscuro haga de mí lo que quiera, pero no voy a perder mi libertad por tu culpa!

- Severus… -lloró Ángelo destrozado por sus palabras-… ¿cómo me pides que haga algo que te traería la muerte?... ¡Yo te amo!


Por toda respuesta, el Veela obtuvo una fuerte bofetada que lo dejó sin habla. Severus salió del despacho sin decir ni una palabra más, con el mismo único pensamiento en su mente… Harry. Todos sus sueños se habían acabado, ya no podría decirle jamás que lo amaba, ya jamás podría estar con él… ¡¿Porqué demonios no lo hizo cuando pudo?!... ¿Porqué se le tuvo que ocurrir esa estúpida idea de acercarse al Señor Oscuro? ¿Porqué no hizo caso a Albus cuando se lo advirtió?... ¿Porqué tenía que aparecerse Abbatelli en su vida?


Lloraba como nunca en su vida pensó que haría, de rabia, de impotencia, de odio, de amor. No sabía dónde esconderse para escapar de esa pesadilla, sus pasos lo dirigieron hacia el bosque prohibido. Tal vez hubiera sido mejor entregarse a Voldemort, eso podía marcarlo para siempre, pero quizá Harry le perdonaría algún día… En cambio ahora, si había entendido bien, si llegaba a volver a tener algún acercamiento con quien realmente amaba, le condenaría a una muerte segura. ¡Era injusto que ocurriera eso justo cuando empezaba a tener una ilusión en su corazón!... ¡Era totalmente injusto!... Ya no podía más, tal vez era mejor que se cumpliera la maldita amenaza y olvidar que había un amanecer para él.


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- Ángelo… ¿Porqué tuviste que hacerlo? –preguntó Dumbledore al quedarse solos y ver como el Veela respiraba dificultosamente por el llanto.

- ¡Albus, no lo sé, te juro que no lo sé!... Cuando lo vi junto al Lord tuve mucho miedo, hice un gran esfuerzo para no darlo a demostrar, creo que no estaba pensando bien, lo único que quería era alejarlo de él… ¡no pensé en nada más!


Albus ya no dijo nada, se sentía culpable también. Confiaba en la buena voluntad y el amor del joven Veela y no podía seguir recriminándole, ahora lo que tenían que hacer era esperar a que Severus recapacitara. Ángelo y Dumbledore esperaron en vano a que Severus volviera, pero cuando que el sol caía, Ángelo ya no pudo seguir sin hacer nada, buscaba ansioso a Severus, su instinto le había indicado hacerlo en el bosque mientras Albus prefirió revisar el castillo. Estaba desesperado, el tiempo pasaba y la noche estaba por caer, si no encontraba pronto a Severus éste moriría y eso no podía permitirlo, aunque le dolía en el alma saber que el hombre prefería eso a entregársele.


- ¡Severus! –gritaba con todo el aire de sus pulmones-. ¡Por favor, no hagas esto!... ¡Severus, tienes que salir, te lo suplico!.


Se detuvo al llegar a un punto en el bosque, se sentó sobre una roca, cansado, acarició su mejilla donde había recibido el golpe de Severus y no le importaba que aún doliera, creía merecerla, suspirando oró por no haberse equivocado a pesar de todo. Había caminado por horas sin importarle los peligros que lo rodeaban, miraba al cielo ir cambiando de color, rogando para poder encontrarlo a tiempo. No quería que nada le pasara, si Severus moría por su culpa no podría vivir ni un segundo más. Se puso de pie al escuchar los sonidos de los animales nocturnos, ya casi no podía ver, así que encendió su varita y continuó su búsqueda. Algo lo hizo detenerse abruptamente pocos minutos después, su corazón le avisaba que no diera un paso más.


- Sé que me estás escuchando. –le habló al aire, pero convencido de que su corazón no le mentía-. No puedes darte por vencido. Si estabas decidido a entregarte a quien-tú-sabes, es que era porque lo suponías un sacrificio necesario para tus propósitos… si quieres, puedes tomar esto como otro sacrificio, Severus, pero no te dejes morir… -agregó ahogando sus sollozos-… aún tienes mucho por hacer, aún te necesitamos aquí, con nosotros. La causa cuenta contigo… y Harry también, por él puedes hacer muchas cosas aún, eres el único que puede ayudarlo a salir triunfante de su batalla final, necesita de la información que puedas darle, yo no creo poder hacerlo solo, Severus… no lo abandones justo ahora.


Ángelo se sentó sobre un tronco caído limpiándose las lágrimas que no habían dejado de humedecer su rostro. Contuvo la respiración cuando escuchó unos pasos hasta que finalmente vio a Severus emergiendo de las sombras tras de un árbol. Lucía sereno, aunque en la oscuridad que ya reinaba no podía asegurar que sus ojos mostraran lo mismo. Quiso correr hacia él pero Severus extendió la palma de su mano para detenerlo antes de que estuviera suficientemente cerca, y aunque le dolía, Ángelo le complació y permaneció a unos pasos de distancia.


- Lo siento, Abbatelli. –dijo Severus con voz ronca-. Me disculpo por todo lo que te dije en el despacho de Albus… Yo confío en ti y no he querido ofenderte con mis palabras.

- No tienes de qué disculparte, Severus, comprendo que pienses que esto sea terrible… Pero yo te amo, y quiero que sepas que siempre hubiera respetado tu decisión si no fuera porque las cosas han cambiado y tienes que hacer un esfuerzo por aceptarlo.

- Lo sé… y lo acepto ya.

- ¿Eso quiere decir que…?

- Que te recibo como mi pareja, Abbatelli… y que prometo no fallarte.

- Sé que lo harás, confío en ti. Sé que te gusto, Severus, que te sientes atraído por mí, y por lo menos por eso podemos empezar… el tiempo será nuestro aliado.

- Sí, me gustas… y te quiero también, pero no te amo, quiero que eso quede muy claro.

- Esta bien, yo conseguiré que suceda. –sonrió enamorado.

- La noche ya ha llegado… ¿de verdad moriré si no sucede nada entre nosotros?

- La mañana no llegaría para ti, puedo asegurártelo, de otro modo, no te estaría buscando con tanto miedo, Severus… Te doy mi palabra que jamás hubiera formulado el reclamo si no hubiese sentido un real peligro de muerte para ti.

- Te creo… así que, parece que debemos hacerlo ya. –le dice conteniéndose de reclamarle su sentencia mortal impuesta por él mismo, ya no tenía caso herirlo más.

- Regresemos al castillo.

- No… que sea aquí.

- Entiendo… será aquí entonces. ¿Quieres ser tú… o que lo haga yo?

- ¿Hay diferencia? –cuestionó en un frío suspiro de resignación.

- Para el contrato no… es sólo preferencias personales. ¿Qué decides?

- No sé… de verdad no lo sé.


Ángelo extendió su mano y Severus la tomó con timidez, aceptando salir de las sombras para unirse a un hombre que no amaba. No quería pensar en nada más y se abrazó de él, no quería tomarlo como un sacrificio pero era imposible no hacerlo, tenía que pensar en Harry, muerto no le podría ayudar en nada. Se esforzaba por considerar que después de todo, Ángelo no era un monstruo como Voldemort y quizá… sólo quizá, podía engañar a su corazón una vez más.





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Susy Snape
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 8 *El Reclamo de Abbatelli*   Dom Mar 29, 2009 10:39 pm

Que tristeza que Sev tenga que estar al lado de Angelo, y pobre Harry recién empieza la ilusión y ya se la rompen en pedazos Sad
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 8 *El Reclamo de Abbatelli*   Dom Abr 05, 2009 6:39 pm

Sip, poecito Harry, en este capítulo es cuando empieza su verdadera guerra contra Angelo y vaya que el veela le llevaba ventaja, por lo menos con trampas XD Razz

Besitooos!!













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kakarotta
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 8 *El Reclamo de Abbatelli*   Vie Jun 26, 2009 8:25 pm

no maldito angelo, sev pertenece a harry y SOLO a harry es pero que éste rescate a sev sino me dara algo
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 8 *El Reclamo de Abbatelli*   Sáb Jun 27, 2009 1:06 pm

Ángelo ha usado su arma más poderosa, eso es mala para Harry Sad
pero como es cierto que Sev tiene que ser para Harry, pues habrá una solución a ese reclamo, y Ángelo tendrá que quedarse con las manos vacías Twisted Evil













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Prince Alan

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 8 *El Reclamo de Abbatelli*   Sáb Jul 24, 2010 6:07 pm

Se me ocurren mil improperios para el malnacido Angelo... pero espero que todo se solucione... si no te mereces que te crucien... ( disculpa, no soporto la idea del sufrimiento de Severus.

Te sigo leyendo
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 8 *El Reclamo de Abbatelli*   

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Enfermo de amor. Capítulo 8 *El Reclamo de Abbatelli*
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