La Mazmorra del Snarry


 
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La Mazmorra del Snarry... El escondite favorito de la pareja más excitante de Hogwarts

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 Traducción Invisible Capítulo 39

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Eowyn
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MensajeTema: Traducción Invisible Capítulo 39   Dom Abr 15, 2018 4:42 am

Podeis encontrar la historia original aquí https://www.fanfiction.net/s/3780602/1/Invisible

Nota: Estos personajes no son nuestros, le pertenecen a la multimillonaria escritora J.K. Rowling, y otros que hayan comprado sus derechos. Este fic no es de mi autoría, yo solo estoy traduciendo del idioma inglés, este fic pertenece a DebsTheSlytherinSnapefan.

Capítulo 39. Teniendo una charla y volviendo a la situación normal

Severus estaba de piedra pesar de las palabras de su madre; no podía creer que hubiera sido tan obvio sobre la situación. Había pensado que cubría su atracción hacia Harry bien. Tampoco podía creer que su madre le estuviera alentando. Harry apenas tenía 16 años, un niño, y era un joven adulto. No debería tener sentimientos por un niño tan joven, incluso mientras pensaba este, su mente traicionera emergió 'Cuando tengas 100 años te da igual' es solo ahora. Se sentía muy disgustado consigo mismo por lo que sentía por Harry. No ayudaba que Harry ahora fuese tan alto como él y luchando por seguir. Muy dulce si no lo decía. Maldiciendo en voz baja, solo había una cosa que hacer, hablar con él y ver que podían hacer. Sabía una cosa, no iba a llevar a la cama a un niño de 16 años, lo suficientemente joven para ser su estudiante. Infiernos, él era su estudiante; ¡le estaba enseñando todo lo que sabía! No quería perder a un aprendiz tan bueno, por que Harry lo era. Estaba muy dedicado a su arte, lo que aumentaba su valor a ojos de Severus. Especialmente si tenía un enamoramiento que podía pasar, solo el tiempo lo dirá verdaderamente.

Mirando a su madre, quien estaba a punto de arrancarse los pelos y salir corriendo detrás de Harry ella misma. Levantando su mano, sin hablar diciendo que lo había resuelto. Sacando la varita de su portavaritas, hizo un hechizo para localizar a su seguramente muy aterrorizado estudiante. Una esfera blanca salió de su varita, subiendo y bajando, llevando a Severus hasta él. Salió de la mansión, y la siguió hasta los establos; abrió la puerta y oyó a Harry hablando sin ninguna duda con Luna.

"¿Eso significa que no voy a ser expulsado?" el terror evidente en su voz, haciéndole sonar más joven de lo que era. El corazón de Severus se encogió al oírle; no había escuchado la voz tan aterrorizada desde que Harry había confesado su secreto un año antes. Cuando le había contado a su madre y a él que era el niño que vivió. Que Nick no era y nunca había sido un héroe.

"No Harry, no voy a echarte," dijo Severus entrando dentro del establo, el pequeño hechizo localizador desapareciendo. Su corazón era pesado, solo esperaba que Harry no hubiera vuelta a la situación de antes. Había trabajado tan duro para deshacer el daño que los Potter había hecho al ignorar a su hijo.
"Vamos, volvamos a la mansión, hace demasiado frio aquí fuera. Vamos a conseguiros un poco de café, necesitamos hablar." Dijo Severus, temblando por el frío, a pesar de ser verano las noches eran frías.

"Está bien," dijo Harry. Tomó un profundo respiro y se levantó para salir del establo. Severus anduvo al lado de Harry, su mente trabajando duramente. ¿Cómo manejaba la situación? ¿Simplemente le decía a Harry que nada pasaría y esperaría que superara el enamoramiento? Incluso con solo pensarlo le dolía el pecho. No le había parecido atractivo a mucha gente, nunca les dejaba entrar. Nunca veían lo bueno de él, mientras que Harry obviamente lo hacía. ¿O simplemente veía todo lo bueno que había hecho por él y era la forma de devolverlo? Deseaba saberlo.

Había levantado las barreras de oclumancia, parándose a si mismo de seguir pensándolo. Vio que Luna cogía un puñado de polvos flu y le daba una mirada aseguradora a su madre. Al parecer él de verdad era idiota. Obviamente Luna Lovegood lo notó también, y no estaba alrededor para notarlo. Se sintió muy expuesto ante la mirada mientras desaparecía en las llamas verdes.
"Dobby, trae un poco de café y comida, tomaré el mío en mi habitación," dijo Eileen. Mientras Harry continuó estando ahí pareciendo aterrorizado y vulnerable. Sus ojos se agrandaron mientras todos dejaban la habitación, sus seguros, como eran.

Eileen entonces abrazó a Harry fuertemente, y le aseguró que daba igual lo que pasar siempre le querría. Besándole en la mejilla se dirigió escaleras arriba a su habitación. No había nada más que pudiese hacer ella ahora, incluso con su intervención. Le tocaba a su hijo contar la verdad y que se le ocurriera algo para resolverlo. Los ojos verdes de Harry estaban llenos de alivio; obviamente las palabras de Eileen le habían relajado.

"Quédate aquí," dijo Severus su voz sin emoción y tranquila; Harry tembló como si hubiera sido reprendido violentamente. Cerrando los ojos los volvió a abrir y a mirar a Harry, sus ojos se suavizaron haciéndole ver que estaba arrepentido. Harry solo tragó, sus ojos solo mostrando resignación. ¿Por qué iba a pensar que Severus pudiera tener sentimientos por él? Sus propios padres no le habían querido. Parte de él después de todo sabía que nunca sería amado. Amaban a Nick y a Roxy simplemente, solo él era ignorado todo el tiempo. Por años supo que era solo él, tenía que serlo o Roxy también habría sido ignorada.

Severus se maldijo a si mismo, mientras entraba en su laboratorio de pociones; la estaba jodiendo sin tener intención de hacerlo. Abriendo su armario, seleccionó una poción antes de cerrarlo y salir del laboratorio con ella. De pie en la puerta, una vez más pensó en lo que debería hacer. ¿Había apagado la llama que Harry tenía por él en su corazón? Dejarle ir y ahora era lo mejor para él. ¿O sería honesto y esperaría? ¿Se abriría otra vez para ser herido? Realmente no sabía lo que hacer; su corazón estaba siendo retorcido por las emociones de hoy. Sin quererlo su mente voló al beso, una pequeña sonrisa se instaló en su cara, podría haber estado borracho pero era apasionado. Gruñendo apoyó la cabeza en la puerta, no quería dejar la oportunidad pasar. Quería a Harry para si mismo, con todas las consecuencias. Si tenía una oportunidad iba a tener que tomarla. Se arrepentiría para siempre si lo dejaba pasar; era tiempo para él para que comenzase a vivir. A pesar de la guerra, a pesar de que ninguno de los dos sobreviviera.

"¿Dobby?" preguntó Severus mientras que volvía sobre sus pasos al salón, notó ausente que toda la decoración de la fiesta se había ido. Todo había vuelto a la normalidad, pero se sentía de todo menos bien en ese momento. No podía herir a Harry, les devastaría a todos, y no quería romper el espíritu de Harry. No podía hacerlo peor de lo que lo habían hecho sus disgustantes padres.

"¿Sí señor?" preguntó Dobby mirando a Severus, quien paró momentáneamente.
"Quiero que traiga algo de comida y bebida al salón," dijo Severus secamente mientras volvía al salón. No le tomó mucho a Severus entrar en la habitación otra vez, Harry simplemente estaba ahí de pie. Parecía derrotado y desgastado, sintiéndose diez veces peor de lo que se había sentido por las palabras de antes.
"Aquí, bébela, siéntate." Dijo suavemente Severus, su fría voz se había ido sustituida por una voz exhausta.

Harry tomó el vial, no preguntó que había en él, ya lo sabía. Era un remedio común para la resaca. Casi no quería tomarla, puesto que sabía que le iba a hacer sentirse incluso peor. Desafortunadamente sabía que iba a tener que enfrentarle tarde o temprano. Debía empezar ahora, quitando el corcho se bebió la poción. Comenzó a trabajar inmediatamente, su dolor de cabeza y el buzz que sentís del alcohol se fueron. Se sentó como le habían comentado, se negó a mirar al hombre de pelo negro sintiéndose como un tonto. Finalmente consiguió abrir la boca y disculparse "Lo siento." gruñó.

"¿El qué?" preguntó Severus sentándose opuesto al adolescente. Antes de seguir debía saber. Necesitaba saber como se sentía Harry; de otra forma solo se complicaría todo.

Un pop les interrumpió, no por mucho tiempo, Dobby dejó la larga bandeja a su lado antes de desaparecer sin decir una palabras. Los elfos domésticos veían y oían cosas, muchas cosas, por que los humanos (magos y brujas) no notaban su presencia. Podían hacerse invisibles; podían hacer lo que debían hacer sin interrumpir el día a día de su maestro o maestra. Sabía lo que había pasado hoy, y esperaba que Harry y Severus lo arreglaran. Le gustaban ambos, y eran mágicamente compatibles. No muchos magos encontraban a alguien tan compatible mágicamente con ellos. Le gustaba estar aquí así que esperaba que Harry se quedara, pero si Harry se iba él también lo haría. El maestro Harry le había salvado, le había liberado y ahora podía hacer el trabajo que amaba sin tener miedo a los castigos.

Harry suspiró con agonía, parecía que Severus quería ver su humillación. Todavía no podía mirarle; tenía miedo de ver el disgusto en su cara, el mismo que había visto toda su vida en cara de sus padres. Nunca fue lo suficiente para ellos, y se preguntaba si alguna vez sería lo suficiente para alguien. Severus sabía todo sobre él, y parecía no importarle. Su mente fue a sus cicatrices, ¿podían ser ellos los que les parecían repulsivos a Severus? Los veía todos los días y aun así los odiaba. Muchas veces se preguntó si se habría acostumbrado a ellos. No se le ocurría ninguna poción que pudiese borrar eso; habían sido hechas con magia. "Sabes qué." Finalmente levantó sus verdes ojos llenos de lágrimas; cerró sus ojos ante él, no queriendo que las lágrimas cayesen. No queriendo que Severus viera lo mucho que le había devastado. ¿Por qué le había dicho Luna que las cosas se arreglarían si no era verdad? No, él tenía más fe en Luna y sus habilidades. Si es así ¿qué significaba? ¿Lo quería Severus o vendría después el amor? Nunca se había sentido así antes, ni siquiera por Viktor no podía dejarlo ir sin luchar.

Severus suspiró; no le gustaba tener esta conversación. No ayudaba que Harry obviamente estaba cogiendo la impresión que no era. Iba a tener que ser honesto y directo para poder conseguir las respuestas que quería. "¿Desde hace cuanto que te sientes así Harry?" preguntó Severus su voz suave aunque inquisitoria.
Los ojos de Harry se abrieron al apreciar el cambio de voz de Severus, finalmente miró a Severus por primera vez desde que entró en la casa. Podía ver que Severus tenía un conflicto, su corazón bombeó con una esperanza que ni Luna fue capaz de instalar. "Un tiempo ya." Admitió reticente, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Tan fuerte que tuvo miedo de empezar a tener palpitaciones.

"¿Te das cuenta de que nada puede pasar verdad?" dijo en voz baja Severus, antes de añadir. "Por lo menos no mientras seas menor de edad y mi aprendiz."
Harry sintió que había sido golpeado con el inicio del discurso de Severus, sus emociones estaban cambiando tan violentamente que casi no podía seguirles el ritmo. "¿Por qué no?" lloró ante la injusticia, no era un niño pequeño, sabía lo que quería. Sería aprendiz de Severus por por lo menos otros 3 años, o eso había pensado. Él simplemente no se daba cuenta de lo mucho que había avanzado en el arte de las pociones.

"¿No te das cuenta de lo que pasaría si yo...me cito contigo durante tu aprendizaje?" preguntó Severus, Harry era muy inteligente, debía haber pensado sobre esto, pero el amor no era un pensamiento, era un sentimiento. Uno del que no tienes control, evidentemente pues él lo había perdido por un niño de 16 años. "No tendrás credibilidad; la gente no te tomará enserio. Tendrás suerte si lograras publicar algo, estarán bajo la sospecha, errónea sospecha de que he sido blando contigo por nuestra relación."

"Oh," era todo lo que el adolescente podía decir. Harry se preguntó si era eso, o había otra rezón...no tuvo que pensarlo más.

"Después está el hecho de que tengo la edad para ser tu padre, Harry," dijo Severus, se tensó un poco al llegar al centro de la discusión. "Me gustas, pero va en contra de mi juicio. No me gusta el hecho de estar atraído a un niño de 16 años. Si esto no es un enamoramiento pasajero, entonces podemos llegar a un acuerdo en el momento que cumplas la edad." ahí, lo había dicho, lo había admitido y ahora todo estaba en manos de Harry. ¿Podría el adolescente esperar un año? Y ver lo que podían ser juntos, o no.

"Pero no terminaré mi aprendizaje cuando tenga 17." Era todo lo que Harry fue capaz de decir, mientras que su mente estaba en pleno auge, bailando alrededor de la habitación ¡Le gusto! ¡Le gusto! Luna tenía razón.'

Severus bufó, el pensamiento en si era gracioso, los aprendizajes duraban entre 2 y 3 años. A no ser claro que no inventaran una poción que les reconozca oficialmente la entrada como pocionista. Sabía que eso no iba a ser un problema; Harry ya había creado una poción, ¡una que había salvado a su madre! No Harry iba a hacerlo muy bien y sería un pocionista con éxito, y crearía unas muy buenas pociones. Para crear una poción por ti mismo tenías que tener la motivación, e imaginación, el querer creerla y mantenerlo, empujándolo hasta que la creas. Como Harry tenía todo eso después de ser machacado por sus padres y hermano, era algo que no sabía. "Harry has sobrepasado lo que había imaginado. Tu sed por probarte a ti mismo ha resultado. Los periódicos han apostado que serías el maestro de pociones más joven, y tienen razón. Por este tiempo el año que viene estarás listo para tomar tu examen de maestría. Después de eso crearás una poción, dudo que alguien sea capaz de quitarte el título...no mientras estemos vivos." No le importaba renunciar a su título, no por un individuo tan merecedor de ello como Harry. Si se lo hubiesen dicho habría estado furioso de haber sido ganado por un Potter. Ahora las cosas eran distintas, Harry no era un Potter, y los Potter serían los que estuvieran furiosos.

Harry sintió un calorcito recorrer su cuerpo, cualquier cumplido como ese le hacía sentirse cálido por dentro. No estaba acostumbrado a ellos, y escucharlos de Severus...significaba su mundo. Sabía que Severus no mentía, nunca le había mentido y sospechaba que nunca lo haría. Decía la verdad para lo bueno y para lo malo. ¡Sería un aprendiz en un año! Casi no podía creérselo. Podía esperar, esperaría por Severus merecería la pena. No estaba detrás de Severus por su cuerpo o su inteligencia, sino solo por como era. Lo que le hacía sentir, nada se comparaba con él, ni siquiera Viktor. Aunque siempre estaría agradecido con Viktor, sin él no habría tenido el coraje de emanciparse de su familia. No habría tenido el coraje, bebido o no de contarle sus sentimientos a Severus tampoco. Parte de él no entendía por que Severus estaba tan reticente a esperar a que el fuese mayor. ¿Qué diferencia hacía un año? Aunque lo entendiese o no lo haría, esperaría. "Esperaré." Harry le dijo, su cara sincera y solemne mientras hablaba. Convencido de lo profundo que era su amor por hombre que estaba sentado en frente.

"Lo veremos," dijo Severus secamente, agradecido de que la conversación hubiera terminado, "Ahora bebe, come y a la cama."

Harry lo hizo rápidamente; se dio cuenta de que estaba muy hambriento, mientras que tomaba un trazo de tarta y bebía su café. En ese momento un pensamiento le golpeó, y sabía que tenía que hacerlo o le cazaría. "¿No estás diciendo esto por pena verdad?" preguntó con su cara reflejando el horror.

"Señor Peverell ¿me ve usted como un tonto?" preguntó Severus su nariz abriéndose furiosamente.

"No," dijo Harry alegre, sabía que nada ni nadie podía convencerle de hacer algo que no quisiera hacer. A pesar de sus palabras Harry se sentía muy aliviado. Tenía su respuesta habiendo sido su pregunta estúpida o no.

"Bien," dijo Severus su voz todavía cortante, pero se había relajado de alguna manera, ¿honestamente pensaba Harry que era un idiota que llevaba su corazón a cualquiera? ¿O le prometía algo a alguien por pena? Estaba aliviado de ver que Harry se sentía estúpido por la pregunta. Sacudiendo la cabeza con exasperación, terminó su café, deseando ir a la cama después de esa conversación. Tenía muchas cosas sobre las que pensar, incluyendo sobre si habría hecho lo correcto. Si lo había hecho o no, había hecho su cama, tendría que tumbarse en ella eventualmente. Sentía que Harry merecía algo mejor, mejor que él, un gruñón ex mortífago cuyos crímenes eran más largos que sus brazos. Aunque sabía incluso ahora que conscientemente no renunciaría a Harry. Era un hombre posesivo, y un hombre tan fuerte y mayor como él habría sido incapaz de decir que no a Harry. Simplemente era tan delicado, tan guapo y tan diferente de su gemelo que era un chiste decirles gemelos. Nick se miraba y actuaba como un niño de 16 años; Harry se veía y actuaba como uno de 20 años. Sin entrar en el hecho de que no tuvo muchos amigos a lo largo de su vida.

Dejando su taza, se levantó, "Vete a la cama." Le dijo a Harry, ha sido un largo día.

"Lo haré." Harry dijo sonriendo a Severus como si fuera el sol y la luna. Incluso cuando era un niño sus padres nunca le dijeron eso. Le habían ignorado, le dejaban a sus anchas, y nunca le cogieron y le contaron historias para dormir. Sabía que Severus no era sus padres, pero alguien que le prestara atención era un enviado de Dios, aunque fuese a estas alturas.

"Esto no significa que las cosas cambien Harry, sigues siendo mi aprendiz y te voy a seguir empujando tanto como pueda." dijo Severus. Mirando a Harry, arqueando una ceja retándole.

"Lo estoy deseando," dijo Harry, por supuesto se había dado cuenta de que nada cambiaría, por lo menos no ahora...a lo mejor el año que viene. Levantándose abruptamente, tragando débilmente, no podía tener ESOS pensamientos ahora y en ese lugar. No, a lo mejor Severus tenía razón...era momento de irse a la cama. De repente estaba deseando seguir el ejemplo de Severus.

Severus lideró el camino, abriendo la puerta se encontró a su madre. Mirándola sacudió la cabeza en silenciosa exasperación. ¿Qué se pensaba ella que iba a hacer? ¿Cortarle y usarle para pociones? Debería haber sabido lo posesivo que él era, incluso siendo cabezota como era. No, no iba a dejar que Harry se saliera de su vista. Su mente estaba firme sobre ello, Eileen le asintió positivamente antes de irse, antes de que Harry fuera alrededor de Severus y subiera las escaleras a su habitación.

Severus le vio irse, sus ojos pegados a ciertas partes del cuerpo de Harry hasta que desapareció en su habitación. Oh no, no iba a dejar que Harry se fuera de ninguna manera, pensaba mientras que hacía el camino escaleras arriba hacia su habitación. Miraría pero no tocaría, en un año por otro lado...en un año.
No tenía ni idea de lo duro que iba a ser.

La vida de James y Lily había sido reducido a la de un zombie, o por lo menos en apariencia. James no iba a trabajar, lo que ahora les estaba costando dinero. Sus días de enfermedad habían sido gastados, y el Ministerio no le iba a dar dinero por un trabajo que no estaba haciendo. No con la guerra volviendo a comenzar, necesitaban a todos los aurores posibles. No importaba si Nick era el niño que vivió. Lily siempre la cabeza líder, tenía que seguir trabajando para mantener dinero entrando. No había ni siquiera horas extras, desde que los niños atendían a su clase y ya está. No había hablado de ello con James, tan preocupada por Nick para preocuparse por el dinero en ese momento. Cuando Lily no estaba en clase estaba en la enfermería con su marido e hijo. Tanto era, que ya era verano, y Lily no tenía clases a las que ir en ese momento, simplemente planear las clases del año siguiente. Así que no había dinero entrando ya. Ni siquiera había pasado tiempo con su hija, quien se estaba sintiendo muy, muy sola. James estaba dormido en la incómoda silla de la enfermería. Sus gafas habían sido quitadas por su esposa cuando entró. James había estado muy callado, Lily observó, demasiado callado realmente. Normalmente balbuceaba cuando estaba nervioso o estresado, lo había hecho cuando escucharon la profecía. Así era como Sirius supo que algo pasaba. Lily fue sacada de sus pensamientos cuando oyó un gemido salir de su hijo.

Sus ojos verdes se agrandaron y agarró la mano de su hijo, esperando que despertase pronto. Su respiración estaba retenida con anticipación, rezando lo que fuese para que su hijo volviese a ella, que su magia siguiera ahí. El mundo mágico entero estaba reteniendo el aliento con ella. Creían en las palabras de Umbridge, así que Nick era incluso más importante que nunca. Y hasta entonces ningún cheque mágico se había hecho en su hijo, y lo único que entraba en él era agua y comida por los medios muggles. Un solo hechizo podía hacer que su hijo se quedara como un squib. Así que no tomó por sorpresa que Dumbledore hubiera asegurado la enfermería mejor que la seguridad de las bóvedas de Gringotts.

Cuando los ojos de Nick se abrieron, Lily sacudió a su marido para que se levantara, mirando a su hijo. Alivio instalado en cada poro de su cuerpo, su hijo estaba despierto; iba a estar bien. "¡JAMES! ¡JAMES HA DESPERTADO! ¡VE A LLAMAR A POPPY!"

"Está bien cariño, todo va a estar bien," dijo Lily, pasando sus dedos por el pelo.

"¡Muévete!" dijo Poppy demandante, mientras comenzaba a revisar a Nick, todavía sin usar magia. Como siempre, no sacó mucho de la revisión, pero sí que quitó la aguja de su brazo. El tubo de alimento siempre se quitaba en ese momento, Lily había odiado verlo metido. En cambio ella había tenido que ver a su hijo sufrir más al tener que ponérselo ella.

"¿Señor Potter?" preguntó Poppy, sus sentimientos personales nunca interferían con su trabajo. Sentía que Nick era un cobarde, dejar a su hermano en manos de Voldemort de la forma en la que lo hizo. Casi no podía creer lo que veía, pero por lo menos Harry estaba vivo y feliz. Estaba orgullosa de él; a pesa de lo que su familia le había hecho lo estaba haciendo bien. Ganando su maestría en defensa y pociones, el más joven para el caso, no había duda de que Harry era muy parecido a Severus.

"Agua," gruñó Nick, mientras que comenzaba a recordar los eventos, las acciones de sus padres, las palabras de su hermana... después como estuvo con Harry. Nunca debió escucharla, ahora mira lo que había hecho. Había alentado a su hermano a ir más lejos, casi solloza al volver a recordar el pensamiento que usó para realizar el Patronus.

"Aquí estamos," dijo Poppy ayudando al débil adolescente de 16 años a beber agua. Había cartas y regalos en el armario de su lado, para él obviamente. Aunque no estaba lo suficientemente bueno para abrirlos. Le tomaría un tiempo sentirse mejor, especialmente si no se le podía dar pociones.

"Seguro," dijo Nick, gimiendo de dolor, mientras Poppy le ponía de vuelta a la almohada. ¿Qué narices había pasado? Sabía que se había sentido débil pero ahora se sentía diez veces peor. "¿Qu-Qué ha pasado?" ¿cómo había acabado ahí?
"¡Shh!" dijo Poppy mientras James y Lily empezaron a hablar a la vez, mirándoles de mala manera, antes de que sus ojos se suavizaran mientras miraba a Nick una vez más.

"¿Qué es lo último que recuerda señor Potter?" preguntó suavemente Poppy.
Por alguna razón Nick no quería decirles sobre su conversación con Harry. No quería que pensaran que era su culpa, incluso si lo fuera se lo debía. Sin más dilación, abrió su boca y dijo, "Recuerdo ir hacia una clase y después eso es - es todo lo que recuerdo."

"¿Por qué no me dijo lo de su mano? Si ella hubiera continuado podría haber muerto." dijo Poppy sus labios apretados con enfado. Odiaba el pensamiento de cualquier niño pasando por un dolor y no yendo a verla.

"Traté de hablar con mis padres, me dijeron que me lo merecía." dijo Nick tragando el nudo que tenía en la garganta. No les miraba si podía evitarlo, incluso por el rabillo del ojo podía ver sus muecas. Podía ver el dolor cruzando pro su cara. Poppy miraba la incredulidad de la cara de los adultos. A lo mejor estaban fallando con más de un hijo.

"¡No sabíamos que estaba haciendo esto!" lloró James enfadado; su cara pálida y temblando pro la acusación de su hijo.

"No, vosotros simplemente la creísteis por encima de mi," lanzó Nick ácidamente, gimiendo al dolor de sus músculos al moverse. "¿Pudo tener por favor un poción para el dolor?"

Poppy se paró, sabía que esto probablemente sería la gran bomba, "No puede tomar una poción para el dolor, pero tengo unas pastillas para parar el dolor traídas del mundo muggle." dijo Poppy.

"¿Por qué?" refunfuñó Nick, ¿por qué tenía que tomar él medicina muggle? ¿Por qué no pociones, qué estaba pasando, y por qué no le decían nada?

"Su magia necesita tiempo para recuperarse, no puede usar ningún hechizo ni puede dejar que le hagan hechizos." dijo Poppy asegurándose de tener la atención de Nick, "Si lo hace su núcleo mágico puede romperse y quedarse como un squib." Tenía que decírselo, así entendería que no debía romper las reglas.

Nick palideció, "¿Por qué?" se aterrorizo´, ¿qué estaba mal? El pensamiento de ser un squib le aterrorizaba más que incluso el propio Voldemort.

Parecía como si Nick Potter hubiese encontrado algo peor que Voldemort de lo que aterrorizarse.

"Toda la magia que ha aprendido le ha drenado, en unas semanas podremos darle más pociones para fortalecer la magia, hasta entonces le recomiendo que no hagas magia." dijo Poppy.

Nick asintió con la cabeza, entendía lo que Poppy estaba diciendo, esto era culpa de sus padres también. Era agradable ser tratado como un adulto, Poppy dejándole saber todo y no solo un poco. Era refrescante. A pesar de que se sentía devastado y muy vulnerable por primera vez en su vida. Simplemente quería ser dejado en paz.

"Aquí, toma esto," Poppy dijo, ayudando a Nick a tragar las pequeñas pastillas, la medicina Muggle era muy rara. Ella también sabía que no funcionaba muy bien; le tomaría una hora funcionar a pleno rendimiento según las instrucciones. Le dio agua para ayudar a tragarlas, juzgando por sus caras que tenían tan mal sabor como las pociones.

"Yuck," murmuró Nick, esperaba no tener que tomarlas por mucho tiempo más; aunque frunció el ceño cuando nada pasó. "No funcionaron." Murmuró un poco confuso.

"La medicina Muggle no funciona nada más tomarla, toma un tiempo." dijo Poppy acomodando las almohadas. Ayudando a Nick a estar más cómodo, sin duda se dormiría pronto, incluso después de haber estado durmiendo por tanto tiempo. Estaba muy débil, con eso se dio cuenta de que debería darle cosas antes de que se durmiese.

"Bitzy," llamó Poppy, el elfo doméstico le fue concedido a ella para ayudar a mantener el orden en la enfermería.

"¿Sí, señora?" preguntó Bitzy apareciendo, normalmente Poppy no le llamaba en la sala principal. Normalmente le llamaba en su despacho. O vía Floo para conseguir aquello que necesitara.

"Necesito un poco de sopa, y cualquier postre que se esté haciendo, debe ser suave." dijo Poppy. "We have custard?" dijo Bitzy.

"Eso está bien, gracias," dijo Poppy, ayudando al adolescente a que se sentase, rodando sus ojos ante la interferencia de Lily. Sabía como cuidar de sus estudiantes, lo llevaba haciendo desde antes de que Lily Evans llegara a Hogwarts.

Bitzy reapareció bien lejos de la cama de Nick, ella se adelantó y puso la comida en la cama de Nick sin ningún tipo de magia, todos los elfos domésticos fueron notificados sobre la condición de Nick.

"Gracias," dijo Nick, sorprendiendo a James y Lily inmensamente, no eran unas palabras que Nick Potter soltara normalmente. Bitzy asintió sonriendo y dando unos pasos para atrás y desapareciendo de vuelta a las cocinas.
"Oh mi pobre bebé," dijo Lily, finalmente tratando de abrazar a su hijo, pero no fue bien recibida para su sorpresa.

"¡Quítate de encima de mi! ¡Déjame en paz! ¡Quiero estar solo!" lloró Nick estaba muy enfadado con sus padres. Este año había obtenido una dosis de lo que Harry, su hermano gemelo, había tenido que pasar toda su vida. En un coma donde lo único que podía hacer era pensar, se dio cuenta de que se odiaba a si mismo. Se había convertido en todo lo malo de lo que la gente le acusaba y peor.

"Nick," dijo James, "Claramente estás confuso, pero no hables a tu madre de esa forma."


"No estoy confuso, dejadme en paz," dijo Nick sin mirarles a la cara, no queriendo siquiera verlos. Lily sollozó dramáticamente en su silla, mirando como si Nick le acabara de romper el corazón.

"Nick," suspiró James sus ojos brillando de dolor ante la declaración de su hijo. A lo mejor no fue el único que tuvo una revelación sobre Harry y la vida en general. Nick no sabía como lidiar con ello, así que lo estaba dejando salir. Sabía lo que tenía que hacer, tenía que dar a Nick tiempo para lidiar con sus sentimientos, y a lo mejor esta noche volvía a bajar y tenía una charla de hombre a hombre con Nick. Hacerle saber que él también se sentía mal por el trato que le dio a Harry.
Lo que no se dio cuenta era de que no era por Harry. Era ellos con quien estaba furioso. Tenía su propia mierda con la que lidiar respecto a Harry, pero eso era una cosa completamente distinta. Sus propios padres habían elegido al Ministerio por encima de él, Umbridge por encima de él. No les iba a perdonar en un tiempo. Parecía como si Nick Potter hubiera por lo menos encontrado su independencia. A lo mejor si que había esperanza para él.

Otros no estarán contentos por esa independencia. Especialmente no Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore.

"Vale hijo, nos iremos a duchar, duerme y bajaremos más tarde." dijo James dándole a su hijo el espacio que pedía.

"¡James!" lloró enfadada Lily, ¿cómo conseguiría que su hijo le perdonara por lo que había hecho si no estaban allí? Se había dado cuenta de aquello que su marido no se había dado cuenta. Les culpaba del hecho de que casi le convierten en un squib por creer a Umbridge. Que malo que Lily no lo dijera, de otra forma James no habría sido ...estúpido.

"Vamos Lily," suspiró James, guiando a su mujer fuera de la enfermería, dejando a Nick ser alimentado por Poppy, puesto que estaba muy débil para hacer algo, ni siquiera alimentarse.

"Han estado muy preocupados," dijo suavemente Poppy, mientras que le ayudaba.

"No me creyeron," gruñó Nick, sintiéndose muy abandonado, la satisfacción de tener razón no vino. Simplemente estaba demasiado aterrorizado por perder su magia, así que estaba haciendo todo lo que Poppy le decía. No le gustaba pensar en lo que James y Lily si supieran que era un squib. ¡Infiernos, no importaba lo que ellos pensaran! ¡Se mataría! No podía imaginar una vida sin magia. Nacido en el mundo mágico era algo normal que no se imaginase una vida sin magia.

Fiel a su pablara, nada cambió en la relación de Severus con Harry, continuó empujando Harry a su límite. En pociones al igual que en Defensa. Era vital que aprendiese todo lo que pudiese, por si Voldemort le encontraba. O Dios no lo quiera, encontrara que Harry era el destinado a pararle. Si estaba leyendo los periódicos ya debería haberse dado cuenta, Harry era solo...más de todo que su hermano. Poderoso, determinado, un verdadero héroe actuando desde las sombras. Harry no tenía razón para salvarles, y aún así lo estaba haciendo, eso es lo que le hizo un verdadero héroe. La fama le daba miedo a Harry, no era miedo, pero estaba claro que no le gustaba nada que tuviese relación con ser una celebridad, famoso, el mundo sabiendo su nombre. Elegiría siempre permanecer anónimo y en las sombras. No es que Severus le culpara realmente, puesto que él era muy parecido. El pensamiento de la fama hacía que Severus temblara tan fuertemente que acabaría con su reputación.

Había pasado una semana desde el incidente y desde ahí nada remarcable había pasado en la Mansión Prince.

"Buenos días," dijo Eileen alegre entrando al comedor, el cual estaba al lado del salón.

"No por mucho tiempo," dijo Severus pasándole el periódico.
Frunciendo el ceño Eileen aceptó el periódico y lo abrió, ahh pudo ver por que estaba molesto. Nick Potter había despertado por fin, y la prensa estaba escarbando por una noticia.

"Idiotas todos ellos," dijo Eileen rodando sus ojos a la noticia en frente de ella, aunque Potter sí que parecía que había perdido mucho peso. De hecho le recordó a la vez que Harry había entrado en su tienda cuando era niño. Por supuesto ella no se había dado cuenta de su verdadera edad, puesto que Harry era más maduro y parecía más mayor de o que realmente era. Sentía cosas que la gente de su edad no solía sentir.

"De hecho," murmuró Severus completamente de acuerdo, gracias a Dios no había mención de Harry ahí. Eso probablemente habría cabreado al chico incluso más. Cualquier mención de los Potters parecía revolver el estómago de Harry. Aunque fuese una breve mención, o en los periódicos. No es que Severus le culpara, también retorcía su estómago pero él estaba acostumbrado a la fama que venía con ser un Potter. James era amado también, aunque admitiéndolo, la fama de Potter Junior era 10 veces peor. Por lo menos Harry no estaba encerrado en Hogwarts hasta que tuviese que volver después del verano.

"Hola," dijo Harry sentándose rápidamente, Eileen sonrió radiantemente haciendo que Harry sonriera de vuelta. No sabía por que pero recientemente Eileen le había estado sonriendo así esa semana. Estaba exhausto, y casi no podía comer su desayuno con los huesos de la mandíbula crujiendo como si quisieran salir.

"No dormiste bien," era una afirmación no una pregunta.

"No," dijo Harry, respondiendo a la afirmación de Severus.

"¿Pesadillas?" preguntó Severus, estaba preocupado por él, naturalmente, estar cansado y pociones no era una buena mezcla. Un error y boom, especialmente las pociones que Harry estaba haciendo estos días.

"Sí," admitió Harry, no sabía por qué habían vuelto tan fuertes. A lo mejor era por que Voldemort estaba más activo, y las familias estaban siendo asesinadas. Le hacía sentirse mal no poder salir y acabar con ello. Sabía que no estaba preparado, dudaba francamente que alguna vez lo estuviera. No iba a ir a ningún sitio hasta que estuviera preparado; no se iba a arriesgar a perder. Tembló al pensar en sus amigos, su familia muriendo por sus acciones. Su familia consistía en Eileen y Severus, sus amigos, Cedric, Cho, Fleur, Luna, Neville, Viktor y sus padres.

"A lo mejor deberías tomar una poción para dormir sin sueños esta noche," dijo Severus, Harry no se había levantado y tomado su habitual leche caliente. ¿Así que cuanto llevaban sucediendo las pesadillas? Estaba cambiando su rutina para que Severus no pudiera seguir el ritmo.

"Creo que lo haré," dijo Harry evitando otro bostezo, tres noches seguidas había estado sin dormir por las pesadillas. La falta de sueño estaba haciendo mella en él ya, cogió un fuerte café negro, cuanto más cafeína mejor. Su humor se puso incluso más negativo cuando vio el periódico. No quería que llegasen hasta él, así que decidió olvidarles y seguir con su vida.

Había estado tratando de hacer eso por años...todavía no había tenido éxito en olvidarse del todo de ellos.



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Traducción Invisible Capítulo 39
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