La Mazmorra del Snarry


 
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La Mazmorra del Snarry... El escondite favorito de la pareja más excitante de Hogwarts

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 Traducción Invisible Capítulo 37

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Eowyn
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MensajeTema: Traducción Invisible Capítulo 37   Sáb Abr 14, 2018 9:38 am

Podeis encontrar la historia original aquí https://www.fanfiction.net/s/3780602/1/Invisible

Nota: Estos personajes no son nuestros, le pertenecen a la multimillonaria escritora J.K. Rowling, y otros que hayan comprado sus derechos. Este fic no es de mi autoría, yo solo estoy traduciendo del idioma inglés, este fic pertenece a DebsTheSlytherinSnapefan.

Capítulo 37
. La Situación como es

Cornelius Fudge, antiguo Huffelpuff graduado del colegio Hogwarts de magia y hechicería, se sentó aterrorizado. Las cuerdas de la muñeca apretándole duramente contra la silla como ataban a los criminales. No es que Fudge se hubiera ido a algún lado; todo su cuerpo estaba temblando y su normalmente inmaculado pelo rubio estaba desordenado. Si se hubiese levantado sin ayuda se habría caído. Sus ojos estaban muy abiertos mirando alrededor; casi podías ver como su mente estaba corriendo para encontrar la manera de salir de esa situación. Desafortunadamente para él, no había forma de salir de esa. Una vez más querían sangre por el daño que se había hecho a su niño dorado.

Las miradas que recibía de todos, incluido el Wizengamot estaba haciendo que su cara se volviera a un color más pastoso. Por un segundo había esperado que por lo menos Dumbledore estuviera de su lado. Habían trabajado juntas, durante sus años como Ministro de Magia. Albus había sido su camarada, lo cual no había parado cuando anunciaron que Voldemort había vuelto. Eso había sido por que Albus había jurado que no iba detrás de su puesto. El viejo hombre le conocía bien después de todo. Ahora estaba ahí mirándole, con esos ojos azules disgustados. Ojos que había odiado incluso cuando era joven, la forma en la que brillaban no era nunca natural. Te miraban como si estuvieran midiendo las medidas de tu ataúd. Le habían dado grima; no eran menos intensos ahora.

"Interrogador: Amelia Susan Bones, Jefe del Departamento de la aplicación de la Ley Mágica. Escribano de Corte Percy Ignatius Weasley y Brian Sanchez como abogado defensor." dijo Madam Bones, les faltaba algunas personas, y puesto que Fudge y Umbridge estaban destinados a ser condenados, ella era la única interrogador. Un nuevo ministro y secretaría debía ser encontrado. Ahora que estaban en guerra, no pintaba bien. De hecho el mundo era un lugar peligroso; Fudge realmente se la había liado a todos. No sólo a Nicolas Potter, el mundo no tenía un líder, sin él - se desmoronaría. Amelia le estaba mirando sin ninguna emoción, haciendo su trabaja a pesar de sus sentimientos por el Ex-Ministro de Magia.

"¡Los cargos!" Dijo Madam Bones, poniéndose el monóculo en el ojo y desenrollando el pergamino. Antes de comenzar a leer sin tono juzgador los cargos de Fudge.

"Dañar a estudiantes menores, al permitir el uso de un objeto prohibido"


"Alentar a Dolores Umbridge a torturar estudiantes, ¡mediante el uso de una pluma de sangre"

"Por entregar la ilegal pluma de sangre a un miembro de la comunidad" era cierto que dijo que tenían que ser destruidas. Algo que iba a tener que revisar, con esperanza no encontraría más objetos ilegales en la oficina de Fudge. Mierda, se dio cuenta de que podía tener su oficina y casa registrada. Por lo que sabía podía ser acusado de más cargos.

"Por ser el causante de que Nicolas Potter esté mágicamente drenado y en coma,"

Una vez que los cargos fueron leídos, anduvo hacia Kingsley Shacklebolt y ojo loco Moody. Susurró tan bajo que nadie la pudo oír, incluso en la silenciosa sala. "Necesito que registren su oficina y casa, Jasmine os conseguirá lo que necesitáis." Dijo yéndose cuando la asintieron. Ella asintió de vuelta antes de volver a asumir su rol de principal interrogador.

"¿Es usted Cornelius Fudge o no lo es?" preguntó Madam Bones, las direcciones de los Ministros nunca se revelaban. Era demasiado arriesgado para permitirlo, sólo se compartía esa información con los jefes y secretarios de los departamentos. Toda su información pública era erradicada, incluida la carta de aceptación en Hogwarts. Incluso si ya no vivían ahí.

"Sí lo soy," dijo Fudge mojándose los labios con nerviosismo, su mente estaba corriendo. Todos temían ir a Azkaban por una razón, aquellos que no lo hacían - digamos que debían estar ya locos. Fudge no estaba loco, pero estaba locamente aterrorizado de lo que iba a venir.

"¿Cómo se declara de los cargos?" preguntó Madam Bones, la cual obviamente no estaba jugando. Normalmente preguntaría alguna pregunta más, y si las niegan o no. Brian Sanchez siguió en silencio, como si tratara de fundirse con la silla. Obviamente no iba a hacer nada para defender a Fudge, justo como había hecho con Umbridge. Bones se dio cuenta de que iba a tener que hablar con él sobre la profesionalidad Culpables o no tenían derecho a ser defendidos, lo cual no estaba haciendo.
"Son circunstancias extenuantes," dijo Fudge sin contestar, "Tenía que tomar una decisión que nos afectaba a todos."
"¿Cuál sería esa?" preguntó secamente Madam Bones.

"Nick Potter necesitaba ser entrenado," dijo suavemente Fudge, como si estuviera hablando a un niño. Su frente estaba sudando rigurosamente, y no podía hacer nada mientras caía por su cara.

"¿Y pensó que usted sería el indicado para hacerlo?" preguntó Madam Bones.

"Protesto, está retorciendo las palabras de mi cliente," dijo Brian levantándose por primera vez.

"¿Le dio o no le dio a Dolores Umbridge permiso para usar una pluma de sangre?" preguntó Madam Bones asintiendo a Brian, antes de mirar a Fudge una vez más.

"Firme algo," dijo Fudge dudoso, y odioso. Obviamente estaba tratando de ganarse algo de tiempo.

"¿No me diga que firmó algo sin mirarlo?" dijo Madam Bones secamente, "Exhiban la prueba A, el contrato que Cornelius Fudge firmó, dando a Dolores Umbridge permiso para usar una pluma mágica."

Percy Weasley, rápidamente se la dio al primer miembro del Wizengamot, fue pasada alrededor para que todos la viesen.
"¿Lo leyó o no lo leyó?" preguntó Madam Bones exasperada.
Fudge se enterró en la silla, sabía que no iba a salir de ahí, "Sí." admitió.

"Así que, ¿permitió el uso de una pluma de sangre?" preguntó Madam Bones.


"Protesto, mi cliente ya le ha dado una respuesta," dijo Brian levantándose una vez más.

"Si el Señor Potter muere, tanto usted como Umbridge serán traídos de vuelta bajo cargos de homicidio." dijo Madam Bones, "Ahora, puesto que tenemos una confesión, sugiero que terminemos esta reunión" a diferencia del mundo Muggle, no les tomaba días deliberar. El Wizengamot tenía una decisión que tomar en una hora. Incluso menos si tomaba Veritaserum, el cual era sólo usado en los peores casos. Tortura, homicidio y asesinato siendo estos los tres peores escenarios en los que verdaderamente se usaba la poción.

Amelia Bones miró alrededor, mirando en cada par de ojos de los miebros del Wizengamot. Casi podía ver la sentencia reflejada en sus ojos. Su voz alta y demandante pidió "¡Todos aquellos que estén a favor de aclarar los hechos levanten la mano!" Nunca quitó los ojos de ellos. Esperando con la respiración aguantada, para que se llegara a alguna sentencia.

Nadie levantó sus manos; el silencio era abrumador por no decir menos. La mayoría de miembros del Wizengamot estaban entre la espada y la pared. Sabían que probablemente le estaban dando a quien-vosotros-sabéis la oportunidad que estaba esperando. Un movimiento erróneo suyo y podían verle tomando el puesto de Ministro, sin que ni ellos ni la gente se diera cuenta. Hasta que por supuesto como siempre, era demasiado tarde para ellos para pararle. Desafortunadamente si dejaban libre a Fudge, estaría mal. Sus manos temblando, las mantuvieron bajas mientras su mente procesaba los posibles caminos de sus acciones.

"Aquellos a favor de que el acusado sea culpable que levanten la mano," dijo Madam Bones su voz como siempre que se hablaba al Wizengamot era alta. Para poder ser oida incluso al fondo.

Más de la mitad de los miembros del Wizengamot levantaron sus manos; algunos sintieron que la responsabilidad era demasiado grande. Se abstuvieron de votar, pero no importó. Los resultados eran obvios; Cornelius Fudge iba a ir a la prisión de Azkaban.
Fudge estaba sentado tenso en la silla, o tan tenso como las ataduras les permitían. Su cabeza ya no estaba sudando, su cara cazada y resignada. Deseando con todo lo que tenía que nunca hubiera escuchado a Umbridge. Ahora su vida había terminado, e iba a estar en Azkaban para el final de la noche. Había frenado a su esposa para que no viniera; no quería que la atención se volcase hacia su mujer o sus hijos. Eran inocentes aquí, y no quería que viesen como se le llevaban. Como se arrepentía de eso, quería que lo último que viese antes de ir a Azkaban fuese su cara. La echaba de menos, a todos, terriblemente. Por lo menos estaría a salvo de la guerra; su mansión estaba muy bien protegida. La había hecho prometerle que no saldría de la mansión una vez que la guerra empezara. Podía ser codicioso y estúpido pero quería que estuvieran a salvo.

"Me sorprende que no estén aquí," dijo Harry, bajando su libro, no había prestado mucha atención a lo que estaba pasando a su alrededor. Notó que ni los estudiantes ni Severus habían sido llamados al estrado. Había sido una pérdida de tiempo, aunque los estudiantes agradecían el tiempo libre, y viendo como recibían venganza por el daño que les habían hecho.

"Dudo que hayan dejado la enfermería," dijo Severus secamente, sabiendo a quien se refería Harry. Lily y James, nunca decía sus nombres si podía evitarlo.

Harry simplemente curvó el labio antes de volver a desaparecer en su libro.

El Wizengamot deliberó un rato antes de dar la sentencia de Fudge. La discusión se estaba llegando acabo, incluso aquellos que se abstuvieron de votar. Pensaban que se merecía un castigo peor pues estaba en un puesto mayor. Si no hacían eso la gente podía revolverse o protestar. Las protestas del Wizarding eran algo malo, y algo que el ministerio siempre trataba de evitar. Después de 20 minutos deliberando, finalmente llegaron a consenso. Albus Dumbledore, quien normalmente regulaba la reunión, estaba sentado alejado dejando que el resto decidiera. Imaginarías que están perdidos sin él, sin su líder. No era el caso para nada; lo estaban haciendo bien, viéndolo hasta el final. Considerando todas las posibilidades desde todos los ángulos.

Una vez que tomó su decisión, quitaron el hechizo silenciador antes de sentarse. Sus caras no mostraban nada, no había regodeo, ni felicidad nada, solo resolución.

"¿Se ha llegado a una decisión?" preguntó Madam Bones, hablando estrictamente al representante, al líder del Wizengamot.

"Se ha llegado a consenso," dijo Albus su brillo normal desaparecido mientras miraba a todos por encima de sus gafas de media luna. "Sentimos que por quien es y lo que era Cornelius se tiene que ejemplificar. No toleraremos traición, abandono o actividades ilegales de nuestros Ministros. Hemos llegado a la conclusión de que el castigo debe ser doblado. El acusado es sentenciado a 28 años de prisión en Azkaban."

Fudge palideció incluso más si era posible, ¡incapaz de creer que hubieran doblado la sentencia! Ni siquiera había hecho algo. Tragó pesadamente, veintiocho años, nunca sobreviviría. Probablemente moriría en Azkaban; nunca vería a su mujer otra vez.

"¿Puedo pedir una cosa?" preguntó Fudge su voz rasposa.

"¿Qué es eso?" preguntó Madam Bones mirando a Fudge con incredulidad.

"¿Puedo ver a mi mujer 5 minutos antes de ir a Azkaban?" preguntó Fudge su voz temblando ante la mención de Azkaban.

"Muy bien, llevadle a las celdas, contactaré con ella por ti," dijo Madam Bones.

"Gracias," respiró aliviado Fudge. Para un hombre que acaba de ser condenado a Azkaban, estaba muy calmado. Madam Bones se aseguraría de que estuviera vigilado 24/7. Nadie estaba tan calmado después de que fuera sentenciado a pasar 28 años en Azkaban.
Fudge rápidamente fue escoltado por dos inefables, y os estudiantes fueron trasladados a salvo por traslador a Hogwarts por Dumbledore. La sala rápidamente se vacío, y Harry no pudo salir de ahí lo suficientemente rápido. Simplemente quería hacer pociones, entrenar y hacer lo que fuera para derrotar a Voldemort. Era duro pero se dio cuenta de que debía parar de llamarle Voldemort. Tenía que llamarle de otra forma; no quería que los mortífagos entraran en la Mansión Prince. Era su hogar, su paraíso seguro, un lugar que sentía como su hogar más que ningún otro sitio en su vida.

Albus Dumbledore aterrizó con gracia, mientras que sus estudiantes hacían malabares para mantenerse de pie. Ni siquiera se habían podido despedir apropiadamente de sus padres. "Estoy profundamente apenado por no haberme dado cuenta de lo que estaba pasando en el colegio. Estoy más apenado por haberos fallado a todos y cada uno de vosotros." Les dijo mirándoles sintiendo la disculpa desde el fondo de su corazón. "Estoy incluso más apenado de que ninguno de ustedes tuviera la confianza suficiente para venir a decírmelo."

Os alumnos miraron al suelo, contrariados, sintiendo pena por ellos mismos a pesar de que ellos fueron los heridos. Algunos de ellos se dieron cuenta de que Dumbledore estaba tratando de mover la culpa para así no sentirse tan mal. Otros eran lo suficientemente estúpidos para no darse cuenta de lo que estaba pasando, simplemente continuaron mirando al suelo.

"Cuando es sobre nosotros la casa de Slytherin, nos hemos dado cuenta de que tomas el lado de los profesores o estudiantes, sobretodo de los Gryffindor, encima de nosotros. Por qué iríamos a ti?" preguntó Zabini. No iba a permitir que le tratasen como si todo fuera su culpa.

"Entonces os he fallado más de lo que puedo entender," dijo Albus suavemente, a lo mejor Severus estuvo en lo cierto todo el tiempo. A lo mejor sí que era un viejo prejuicioso. "Vamos, regresad a vuestra sala común, la comida se servirá pronto."

"Sí señor," dijeron los estudiantes a coro, haciendo su camino a la sala común. El camino tan familiar, podían hacerlo con los ojos cerrados y a oscuras.

Albus les vio irse extremadamente pensativo, ¿eso era lo que todos los alumnos pensaban? ¿Qué no le importaban si no eran un profesor o un alumno de Gryffindor? ¿Cuán lejos de su alcance estaban? ¿Cómo podía rectificarlo? Mierda, debió darse cuenta de lo que estaba pasando. Desafortunadamente había estado demasiado metido en asegurarse que Nicolas cumpliera las expectativas para darse cuenta. Un plan exitoso y perdió a sus alumnos. Un suspiro cansado dejó sus labios, el precio de la guerra pesaba mucho sobre sus hombros su conciencia. Se encaminó a la enfermería, su mente pesada.

"¿Cuántos años?" preguntó James Potter en el segundo en que Albus entró en la enfermería. Parecía no haber signos de mejora en la apariencia de Nick Potter o en sus monitores.

"Dolores recibió 14 años, Cornelius 28 años," dijo Dumbledore calmado.

"Bien." sonrió James malévolo; si hubiera ido habría acabado en un juicio por asesinato. Habría matado a ambos, casi quería quitarse de Auror. Para hacer un levantamiento contra el ministerio por lo que habían hecho. Desafortunadamente no podía, taba usando sus días libres para estar al lado de su hijo.

"¿Cómo está?" preguntó Albus sentándose, Lily estaba durmiendo incómodamente en una silla, su cabeza descansaba al lado de la de su hijo. Podía sentir la magia a su alrededor, sin duda un hechizo silenciador.

"Igual." dijo James tragando un nudo que se había formado rápidamente en su garganta.

Albus miró a Nick su corazón hundiéndose más, pero se aferró al hecho de que no estaba empeorando. James había sido empujado al límite también; Skeeters había entrado a la enfermería. Demandando respuestas y empujándole, hata un punto de ruptura. James la había agarrado tan fuerte; que había caído en la inconsciencia por el golpe. Albus la llevó a San Mungo agradecidamente no recordaba nada.

"Por favor hijo," rogaba James, "Por favor levántate, lo siento tanto, lo siento tanto, te necesito, por favor...por favor ¡despierta!" rogaba James Potter a su hijo. El único que de verdad le quedaba. Harry no quería tener nada que ver con él, y por primera vez James no le culpaba. Ni siquiera le culpaba de tener que trabajar por que él había robado el dinero. Había estado mucho tiempo pensando sobre todo, analizando todos sus recuerdos. Se dio cuenta de que había sido negligente con su hijo durante toda su vida.
"Perdonadme," dijo Albus dejando la enfermería para dejar al padre la soledad que se merecía.

No pasó mucho tiempo para que James fuera interrumpido otra vez, una hora después. Sirius y Remus entraron en la enfermería luciendo decaídos y deprimidos. El corazón de James se cayó al ver esto. Echaba mucho de menos a sus amigos; sabía que desafortunadamente no estaban ahí para él. "Remus, Sirius...¿qué hacéis aquí?" preguntó debilmente.

Sirius miró a su amigo, era un desastre, sus ojos inyectados de sangre y lucía como si no hubiera dormido en días. "¿Quieres que nos vayamos?" preguntó Sirius capaz de ayudarle. Todavía estaba muy cabreado con James por lo que le había hecho a Harry. También Remus para el caso, pero no significaba que les hubiera parado de importar.

"No," dijo James roncamente su corazón retorciéndose, prefería tener un cuchillo en el estómago a continuar con esta tortura.
"¿Cómo está?" preguntó Sirius.

"No hay mejoras, pero Poppy es optimista, no tener noticias son buenas noticias ha dicho. Obviamente ella no ha estado en esta posición antes." dijo James amargamente, normalmente le gustaba de verdad, pero su hijo estaba sufriendo, y tenía que quejarse sobre algo.

"¿Por qué no duermes un poco? Sirius y yo podemos vigilar a Nick por un tiempo." Sugirió en voz baja Remus.

James a penas negó con la cabeza, pero si iba a romper y a quemar pronto.

"Las noticias han salido, sobre Umbridge y Fudge." dijo Sirius awkwardly, mientras se sentaban al lado de Nick. Asegurándose de no molestar a Lily, quien todavía estaba durmiendo.

"No recibió ni de cerca el tiempo que se merecía," dijo James malévolo.

"Lo sé," dijo enfadado Remus.


"Lo que no entiendo es por que su núcleo mágico se rompió" dijo Sirius agitado.

James miró al suelo antes de admitir con voz estrangulada "Le entrenamos durante el verano... Umbridge le estuvo entrenando, después Lily y yo le entrenamos durante el año también. Estábamos muy preocupados; ni siquiera notamos lo que le estábamos haciendo a nuestro hijo."

Remus y Sirius respiraron profundamente y pesadamente ante lo que había admitido. "¿Estás loco? ¿Nadie te dijo lo que podía pasar?" dijo Sirius.

"¿No te preguntaste por qué no te dejé entrenarle todos los días este verano, sólo dos días a la semana?" preguntó Remus sus ojos ambar abiertos con horror y sorpresa. ¿James y Lily le habían entrenado después de que él entrenase a Nick durante el verano dos veces al día?

"No," dijo James negando con la cabeza, "¿Cómo sabías esto cuando ni siquiera yo lo sabía? Lo encontré después de que Poppy me lo dijera y ¡casi maté a mi hijo!" su voz enfadada y llena de reproche hacia si mismo.

"Mi madre no hacía más que decirlo cuando mi padre y mis tios trataban de enseñarnos nuevos hechizos durante el verano." dijo Sirius gruñendo. Odiaba mencionar a su padre; las cosas estuvieron tensas cuando fue sorteado en Gryffindor. A pesar del hecho de que era un Black, y que había recibido el mismo entrenamiento que Regulus. Eso fue hasta que se fue y nunca miró atrás. Sus padres estaban muertos ahora, la mayor parte de los Black lo estaban.

"Leí sobre ellos," dijo Remus, por ello estaba siempre hecho polvo durante el año escolar. Cuando se convertía en lobo, básicamente estaba usando magia de su núcleo para mantenerse con vida. Por ello se hacía mayor antes que cualquiera de su misma edad.
Las cosas estaban tensas para todos, todos con la esperanza y rezando por que Nicolas Potter consiguiera sobrevivir. Había salido el discurso de Umbridge; se lo estaban comiendo para desayunar al día siguiente. Creían en Umbridge, que Nicolas Potter era responsable de todos ellos. Después de todo si un oficial del ministerio lo creía lo suficiente como para romper las reglas...tenía que ser cierto, ¿no? Desafortunadamente se creían todo lo que les decían. Eran incapaces de creer por si mismos. Probablemente tenía algo que ver con Dumbledore. Dumbledore apoyaba totalmente al ministerio, así que para las ovejas de ahí fuera - el ministerio no podía hacer nada mal. Si el ministerio declaraba que Lucius era inocente le creían. Incluso si le veían con las ropas de mortífgo, cogiendo a un Muggle muerto con cada mano. Eso no era todo lo que salía en el periódico ese día.
Cornelius Fudge, Ex- Ministro de Magia Encontrado Muerto en la Celda.

Habían encontrado a Cornelius Fudge muerto en su celda, parecía un suicidio. Había conseguido meter una pastilla de veneno, escondida en su persona. Después del la autopsia se dieron cuenta de que había estado en su diente. El nacido de Muggles se dio cuenta de que lo había tomado de los viejos tiempos, los espías usaban lo mismo. Por si acaso eran cogidos, preferían morir antes que delatar a su país. Era algo nuevo para los sangre limpia.

A parte de eso el periódico era sobretodo sobre Nick Potter y cualquier progreso que hacía. Lo que ponía de los nervios a Harry, tanto que tuvo que parar de leer el periódico.

"Harry, ¿cómo te sientes sobre hacer una fiesta?" preguntó Eileen, tanto como le gustaría sorprenderle no sabía si le iba a gustar.
"No conozco a la suficiente gente como para hacer una fiesta," dijo Harry sorprendido, pero su corazón se calentó con el pensamiento. La amaba como a nadie, se dio cuenta de que trataría y acabaría con la guerra. Para que ella pudiera conocer la una paz como no tuvo durante su juventud ni mientras fue adulta.

"Por supuesto que lo haces, no tiene que ser algo grande, solo los más cercanos y queridos cariño." dijo Eileen, tratando de convencerle.

"Bueno...vale." dijo Harry sonriéndola, sus verdes ojos brillando cegadoramente. "Bien." dijo Eileen casi haciendo un baile - se había salido con la suya otra vez.

"¿Qué está bien?" preguntó Severus entrando, "Lo hiciste bien en tus test, solo un error." Le dijo dándole los test, asintiendo con la cabeza, sus ojos ónix brillando con orgullo.

"Brillante," sonrió Harry aceptándolo, estaba haciéndolo mejor en recordar cosas. A lo mejor si que había un punto en todos esos test todo el tiempo. Si entrenas tu mente lo suficiente, eventualmente haría lo que tu quisieras. Notando cosas que normalmente no harías, entrenar era algo útil.

"Por supuesto," sonrió Severus sentándose en su sitio para comer.

"Simplemente estaba sugiriendo una fiesta para Harry, su cumpleaños se está acercando rápidamente." dijo Eileen, con esperanza Severus no se habría olvidado.

"Lo sé," dijo Severus, se había estado preguntando que comprarle durante mucho tiempo. Quedaba un mes, se estaba acercando. Ahora tenía que asegurarse de no comprarle lo que le iban a comprar todos. A lo mejor le decía a su madre que hiciese una lista. Para que así nadie le cogiese dos veces la misma cosa. La mantendría feliz, su madre siempre estaba más feliz cuando estaba en movimiento.

"Perdonadme," dijo Harry, siempre lo hacía cuando recibía sus test, ponía todo nítidamente en su habitación. Era muy organizado y recogido; era algo bueno en cuanto a ser Maestro de Pociones. Un laboratorio desorganizado causaba contaminación, accidentes y todo tipo de suciedad. Le ponía a Severus de los nervios el desorden, a no ser por supuesto que estén realizando algo. Serías capaz de decirlo. Dejaban un rastro de desorden por donde pasaban, hasta que cumplían su misión. Después de dormir, lo recogían todo y lo volvían a dejar en su estado normal.

Eileen siempre sabía cuando estaban haciendo algo gordo. Era su momento para hacer algo grande, sabía de los amigos de Harry, y él hablaba de ellos a menudo. Aunque Severus tendría que hablar con los maestros y aprendices. A lo mejor Harry saldría más de su concha, y estaría más con gente de su edad.


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