La Mazmorra del Snarry


 
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 Enfermo de amor. Capítulo 7 *Un beso inesperado*

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Araleh Snape

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MensajeTema: Enfermo de amor. Capítulo 7 *Un beso inesperado*   Sáb Mar 28, 2009 4:07 pm

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Un beso inesperado






Nuevamente el silencio se había apoderado de la sala ante las palabras de Severus, nunca antes lo habían escuchado hablar en ese tono, con tanta preocupación por otra persona, había algo en su voz, algo parecido a un cariño que a todos conmovió. Molly se enjugaba las lágrimas por la ternura que le inspiraba la pareja de profesores. Severus les recorrió con la mirada observando como cada uno le veía con simpatía por primera vez desde que los conociera, y no estaba seguro de que eso le agradara. Albus estaba más que feliz, no podía disimularlo. En el único en quien no se atrevía a poner los ojos era en quien más interesado estaba de conocer su reacción, sentía que acababa de cometer un grave error, pero era cierto, no quería arrastrar a nadie a ese mundo tan terrible, y menos a Abbatelli, quien a pesar de que a veces le exasperaba, y esa noche más veces que nunca, ahora que estaba a punto de verlo en peligro comprendió que empezaba a tenerle algo de afecto.


- Severus… -susurró Ángelo entrelazando sus dedos con los del profesor-… gracias por preocuparte por mí, ha sido algo hermoso, pero no tienes porqué hacerlo.

- No puedes imaginarte lo que es traer la marca, Abbatelli. –dijo apretando con más fuerza su mano enlazada con el Veela-. No va contigo, no la mereces.

- Tú tampoco, pero quiero luchar a tu lado… ese es el lugar que quiero.

- Esto es… muy romántico. –comentó Harry finalmente, aunque su voz no sonaba tan burlona como pretendía y lucía casi quebrada-. No me imaginé que las reuniones de la Orden fueran así, ahora entiendo la restricción para menores… ¿qué sigue ahora? ¿la propuesta de matrimonio?... ¿o Ángelo nos dará clases sobre sus habilidades en manipulación sexual?

- ¡Harry Potter! –bramó Dumbledore enfadándose sinceramente-. No hagas que me arrepienta de haber considerado que eras lo suficientemente maduro para entrar a este círculo. Deberías estar contento de que uno de nosotros tendrá ayuda cuando más lo necesita… ¿o es que no te preocupa el futuro de Severus?

- Creo que no hace falta su respuesta, todos la sabemos. –respondió Snape adelantándose-. Siento que esto le aburra, Potter, pero nadie le obligó a venir.

- Vuelve a disculparte, Harry, no entiendo lo que sucede contigo. –pidió Dumbledore suspirando cansado.

- De acuerdo… lo siento, otra vez. –dijo apretando los dientes.

- Me parece que será mejor que continuemos con la reunión otro día. –propuso Albus-. Esta noche no parece que nos podamos poner de acuerdo… Quiero verte en mi oficina ahora, Harry, sin demora.


Harry notó como todos le miraban intrigados, algunos incluso con reprobación y se sintió extraño, por primera vez parecían apoyar a Snape por sobre de él. Vio como Molly quiso acercarse a consolarlo, quizá era la única que no lo juzgaba tan duramente, pero al ver como Ángelo se colgaba del brazo de Severus para salir, se apresuró a despedirse de la mujer y fue tras de ellos.


- ¡Me pusiste en ridículo! –escuchó que Severus le reclamaba a Ángelo en voz baja al dar vuelta en una esquina-. ¡Por andar usando esas dotes tuyas de Veela hasta Potter se burló de mí!

- Harry no se burlaba, sólo estaba…

- ¡No me importa cómo estaba! ¡Odio saber que pudo aprovechar la oportunidad para dejarme como un idiota!... ¡Yo no estoy enamorado de ti, y por tu culpa ahora todos piensan que sí!

- ¿Y sería tan malo eso? –preguntó dolido.

- Abbatelli… sácame de tu cabeza ahora mismo ¿me has entendido?

- Ya no puedo, porque también te has metido hondo en mi corazón, Severus… ¡te quiero!


Harry tuvo una extraña sensación al escuchar la declaración de amor hacia Severus, éste no decía nada y el Gryffindor contenía la respiración esperando su respuesta. Ángelo pensó que quizá sería buena idea ayudarlo a reaccionar y se le acercó sujetándolo de los brazos.


- Yo no siento lo mismo por ti. –dijo Severus procurando no ser tan brusco al rechazarlo, a pesar de todo, le dolió ver la expresión triste de Ángelo al escucharlo.

- Si tan sólo me dieras una oportunidad.

- No. –negó Severus con firmeza mientras le quitaba sus manos para liberarse-. Que te quede bien claro, no seremos más que amigos. Y será mejor que controles tus instintos Veela, no me agradan esas escenitas en público.

- No usaré más mi efecto contigo, no te preocupes, pero… me gustaría que un día pudieras corresponderme. Sé que me aprecias, lo que dijiste salió de tu corazón y no de ningún tipo de magia, Severus, y me siento contento de saber que sientes algo por mí, aunque estés empeñado en negarlo.


Harry vio a Severus bufar antes de irse rápidamente hacia las mazmorras, y no se movió de su lugar hasta no ver que Ángelo no seguía el mismo camino y se marchaba a su habitación, entonces pudo continuar y dirigirse hacia el despacho de Dumbledore, donde el Director seguramente le esperaba con otra fuerte reprimenda y castigos hasta que se graduara. No se equivocó, durante más de una hora Albus Dumbledore le habló como nunca antes lo había hecho, su voz era fría, desilusionada y muy amenazante. Tuvo que prometerle que volvería a disculparse y que jamás abriría la boca en una reunión de la Orden a menos que se le hiciera una pregunta directa. Harry asentía a todo, sabía que no le convenía contrariarlo y luego de saber que quedaba suspendido de paseos a Hogsmeade pudo al fin retirarse.


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A la mañana siguiente, fue directamente hacia las mazmorras. Toda la noche había estado pensando y necesitaba aclarar algunas cosas con su profesor de pociones. Tocó a la puerta y esperó a que le abrieran.


- ¿Qué hace aquí, Potter? –preguntó Snape al verlo en el quicio de su puerta-. ¿No le parece demasiado descarado de su parte después de lo de ayer.

- Quedamos en que me enseñaría lo que sabe. –respondió entrando al despacho sin importarle no haber sido invitado-. ¿O es que ya se arrepintió?... tal vez no quiera que su novio pierda un duelo conmigo.

- Abbatelli no es mi novio. –respondió con inusitada calma-. Lo que sucedió en la reunión fue por… Bueno, yo no tengo porqué explicarle nada.

- No, claro que no. –dijo con igual tranquilidad-. ¿Me va a dar las clases?

- Aún no me paga la cuota.

- Precisamente a eso vengo. No puedo comprar un Pensadero, Dumbledore me ha prohibido las visitas a Hogsmeade y dudo mucho que quiera prestarme el suyo, así que, ¿cómo podría pagarle ahora?

- Tiene suerte, he conseguido uno. –respondió con una brillante sonrisa.

- Cuando quiere disfrutar algo se esfuerza por lograrlo, ¿verdad?

- Sí, puede ser. Venga conmigo.


Snape se dirigió a una habitación contigua, mucho más pequeña que el despacho, parecía un armario. Apenas cabían los dos y Harry pudo percibir por encima del olor de las pociones dispuestas en los anaqueles, el aroma que emanaba de Snape. Las rodillas le temblaron y prefirió salir rápido. Snape no le dio importancia y regresó al despacho con una vasija de piedra muy parecida a la de Dumbledore y le hizo una seña para que colocara ahí el pensamiento que le pedía. Harry obedeció y llevándose la varita a la sien, sacó un hilo de plata que colocó sobre la superficie del Pensadero.


- Bien, eso es todo… regrese por la noche, Potter, entonces podemos empezar con la primera lección.

- Debí imaginarme que con usted se pagaba siempre por adelantado ¿verdad?

- ¿A qué viene ese comentario?

- Pues a eso, y a que espero que su novio no le esté pagando también para que le ayude a seguir venciéndome… después de todo, no podía esperar otra cosa de un espía de dos bandos.

- Cincuenta puntos menos para Gryffindor. –gruñó Snape mientras apretaba con fuerza los puños para no terminar golpeando a un alumno.


Harry palideció, no por la pérdida de puntos, sino porque al hacerlo, Snape le recordó quien era. Harry estaba muy sorprendido de sí mismo, de haber hablado en ese tono a un profesor, ¡A Severus Snape!, con quien jamás había podido llevarse bien pero nunca había llegado a esos extremos. Abrió la boca para disculparse pero el hombre ya había salido por la otra puerta dejándolo ahí solo, con su imagen chocando en la pared del pensadero… tal vez Snape ya no querría ayudarlo y no podría culparlo por eso.


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Severus daba vueltas en su habitación, recordando furioso cada palabra dicha por Harry, desde la reunión hasta lo ocurrido hacía unos minutos en su despacho.


“¡Muchachito impertinente, pero no tiene idea de con quien se ha metido!... ¡Debería negarme a darle sus estúpidas clasecitas, a ver cómo le hace para superar su trauma tras la derrota con Abbatelli!... ¡Y todo es culpa de ese tonto Veela, si no hubiera salido con sus ocurrencias en la reunión de la Orden, nada de esto habría sucedido!”.


Severus respiró hondo y regresó a su despacho, tenía que ver el pensamiento de Harry, pero no por las razones que el Gryffindor creía. Severus sólo pretendía poder estudiarlo y saber con exactitud cuáles fueron sus errores y la manera en que podía ayudarlo a superarlos. No podía evitar gestos de dolor al verlo estrellarse contra la pared, y casi mirar con odio a Abbatelli cuando notó que la sangre empezó a derramarse, pero lo que más le sorprendió fue verlo caer tan fácilmente en el Imperius. Podía recordar que Lupin le había comentado que Harry lograba vencer esa maldición gracias a sus clases con el falso Ojo Loco Moody… ¿entonces porqué no había logrado resistirse con el Veela? Y la conclusión a la que llegó le hizo salir del Pensadero y dejarse caer en uno de los sillones con una indescifrable expresión en su rostro.


“Le gusta” –musitó débilmente-. “Le gusta Abbatelli… ahora entiendo todo. Por eso se sintió tan humillado, por eso cree odiarlo, por eso esas escenitas de anoche… todo era por él”


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Harry no podía hacer otra cosa más que mirar su reloj, las horas jamás se le hicieron tan largas y no podía ni concentrarse en sus deberes, lo único que quería era que llegara el momento de bajar a las mazmorras y comprobar si no había cometido el peor error de su vida. Cuando por fin se dirigía hacia los pisos inferiores y bajaba la última escalera, su corazón retumbaba violentamente, pero toda buena intención de disculparse y portarse bien se disipó cuando vio que Ángelo salía del despacho del profesor Snape y se despedía de él con un beso en la mejilla. Ya no parecían disgustados, al contrario, Snape le había sonreído. Permaneció escondido en las sombras hasta que vio al Veela desaparecer por el corredor y entonces se animó a llamar a la puerta. La voz de su profesor le hizo pasar y al hacerlo lo vio repasar las figuras que se movían por sobre el Pensadero, él rebotando contra la pared una y otra vez.


- ¿Se divirtieron mucho burlándose de mí?

- ¿De qué está hablando?

- Abbatelli… iba saliendo de aquí. ¿Vieron la escena juntitos, abrazaditos acaso?

- ¿Acaso está ebrio, Potter?... piense su respuesta, porque si me dice que no y está diciendo esos disparates totalmente conciente ya puede irse despidiendo de mis lecciones y no hablo solamente de estas clases extras, sino también de Pociones, así que perdería toda oportunidad de graduarse. Pero si ha bebido… la expulsión será en este mismo momento, sin siquiera la intervención de Dumbledore o de consejo escolar alguno.

- Profesor, yo…

- Salga de mi despacho ahora mismo. –ordenó en un escalofriante susurro-. No quiero volver a ver su cara por aquí nunca más.

- No, por favor… lo siento, no sé que me pasa, no quise ofenderlo.

- ¡Que salga, he dicho!







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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 7 *Un beso inesperado*   Sáb Mar 28, 2009 4:11 pm

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Harry no pudo moverse ni aunque quisiera, su cuerpo no le obedecía y contra su propia sorpresa se puso a llorar ahí, frente a Snape, decididamente acababa de enloquecer… sólo siendo demente lloraría frente a él. Severus pareció pensar lo mismo cuando vio su cara inundada de lágrimas, aquello lo sacaba de balance, esperaba una reacción altanera e insolente, que le gritara que se fuera al infierno, cualquier cosa menos esas lágrimas.


- Potter…

- No sé qué me está pasando. –confesó temblando angustiado-. Las palabras salen de mi boca sin pensarlas, no puedo retenerlas… lo lamento, de verdad, profesor.

- Deje de llorar… no me gusta. –ordenó nervioso-. No es para tanto… es muestra de debilidad, no lo haga.

- Entiendo que quiera expulsarme, ahora no podría más que aceptarlo y reconocer que tiene toda la razón. –gimió entre sollozos sin tomar en cuenta las palabras del profesor-. Vine hoy con toda la intención de disculparme por lo de anoche y lo de esta mañana… pero sigo diciendo tonterías, sigo actuando como un estúpido. Ahora sí merezco la expulsión, pero no me odie, por favor, no he querido ofenderlo, ¡se lo juro!.

- No lo odio, Potter, yo… no lo odio.


Harry asintió tímidamente. Antes de marcharse se atrevió a mirar de nuevo a los ojos de su Profesor y éste notó la sinceridad de su arrepentimiento. Severus tuvo una extraña sensación en su garganta al verlo tan triste, todo rastro de disgusto había desaparecido y solamente podía sentir su corazón angustiado con el mismo pesar que Harry.


- Gracias. Ahora iré a recoger mis cosas para irme.

- Espere.


Severus caminó hacia el chico, por un breve instante permanecieron de pie, mirándose a los ojos sin decir nada. Un toque cálido llegó hasta las mejillas de Harry y él supo que no era sólo el rubor que ya se agolpaba en su rostro. Severus limpiaba sus lágrimas con la yema de sus dedos. Harry lo vio impactado, nunca se imaginó que su profesor de pociones pudiera actuar tan gentil… tan suave. Sus sollozos se calmaron como por encanto y le fue imposible contener una exhalación de sorpresa cuando el Profesor le abrazó. Tuvo que sujetarse suavemente del pecho del Pocionista, temiendo que en cualquier momento se desmayaría.


Era la segunda vez que sentía ese abrazo y ahora volvía a comprobar que la sensación no se la había imaginado… era algo en extremo dulce, supo que ya no quería separarse nunca de él. Y ese aroma, era mucho mejor que cualquier encanto Veela. No supo en qué momento sintió que su rostro era levantado con suavidad antes de sentir unos labios rozar suavemente a los suyos. El corazón le revoloteaba como nunca en su vida, instintivamente rodeó a Snape por el cuello para prolongar más la caricia y con algo de timidez se aventuró a hundir sus dedos entre los largos cabellos de Severus, acariciándole la nuca con tanta ternura que el profesor se estremeció.


Harry fue entreabriendo sus labios y pudo sentir la lengua de su Profesor acariciando tímidamente la punta de la suya. Luego sus dientes mordisqueándole delicadamente el labio inferior por unos segundos antes de sentir una tierna succión que poco a poco se hizo tan intensa que parecía querer arrancarle hasta el último aliento, y la sensación no era nada desagradable. Se atrevió a jugar igual, responder en la misma forma apasionada, apoderándose sin darse cuenta de la voluntad del hombre que le besaba.


Harry gemía extasiado, era la primera vez que un hombre lo besaba… ¡y que hombre!. Supo que ese era el beso por el que había esperado toda su vida, y Severus era el hombre que podía despertar en él tantos sentimientos al mismo tiempo.


Al terminar el beso, no dejaron de abrazarse, Harry apoyó su cabeza en el pecho de Severus, escuchando que su corazón latía tanto como la primera vez que le abrazó. Cerró los ojos disfrutando de ese sonido, sonriendo, sintiéndose más feliz de lo que había sido jamás.


“¡Wow, éste sí fue un beso!” –pensó Harry maravillado-. “¡Y qué bien se siente estar así… me gusta mucho, Él me gusta!… ¿Querrá besarme otra vez?... ¡sí, por favor, que me vuelva a besar!”


Por su parte, Severus aspiraba delicadamente el aroma que emanaba del cuello de Harry, entrelazaba sus manos rodeándole por la cintura, sintiendo el calor de su abrazo, su nariz hundiéndose entre el rebelde cabello del muchacho y también se sentía extremadamente feliz.


“¡Por Merlín!” –era el pensamiento de Severus-. “¡Lo estás haciendo, Severus, al fin lo haces, y siéntelo, siente como te está correspondiendo!... Él también te está abrazando, él también te besó... sus labios son más exquisitos de lo que jamás me imaginé… ¿Aceptará que lo bese de nuevo?”…. ¡Por favor, que le gusten mis besos!”


Al mismo tiempo se separaron lo suficiente para volver a mirarse a los ojos antes de cerrarlos y unirse en otro amoroso beso. Así estuvieron por espacio de varios minutos, explorándose, conociéndose, saboreándose, descubriendo sensaciones que no imaginaban que pudieran sentir con el otro. Finalmente Severus fue quien dio por terminada la caricia, de una manera tan suave como lo empezara, sonriendo ante el gemido de protesta del muchacho quien buscaba ansioso volver a tener ese contacto físico.


- No. –negó colocando su frente sobre la de Harry, sin dejar de abrazarlo. Su voz estaba más ronca que nunca por el placer que sentía al tenerlo junto a él-. Esto no puede ser… eres un alumno, Harry.

- Me gusta como se oye mi nombre en tus labios… dilo de nuevo.

- No, ya no… debes irte. –repitió acariciando la mejilla de Harry con la suya.

- Suéltame y me voy. –le retó sonriente afianzándose más al abrazo y suspirando al sentir que Severus hacía lo mismo-. ¿Ves que no puedes?... yo tampoco puedo.


Severus al volver a abrazarlo, lo hizo tan fuerte que parecía querer introducirlo dentro de su piel, pero eso no incomodó a Harry, al contrario, sonreía sintiéndose muy feliz, ahora podía descansar de tantos días de confusiones, empezaba a darse cuenta de lo que quería y a quien quería en realidad. Nunca en su vida se había sentido tan en paz con el mundo y consigo mismo, el peso que se había alojado en su estómago había desaparecido sin dejar huella para dar paso a las clásicas mariposas de las que siempre le habían hablado y ahora les daba la bienvenida con su sonrisa. Se estremecía sentir la respiración de Snape sobre la piel de su cuello, y ansioso, buscó un nuevo beso.


Snape le complació, le besó de manera por demás intensa, sin embargo, sus pensamientos ya no eran tan serenos como los de Harry. “Es tu alumno, Severus… no está bien, no deberías besarlo aunque te hayas estado muriendo por hacerlo durante… ¿desde cuándo querías hacerlo, Severus? creo que ni cuenta te diste cuando terminaste enamorado de este chiquillo malcriado… Ahora no puedo detenerme, ¡es tan dulce, es justo lo que quería!... Aún no puedo creer que no me haya rechazado, que esté disfrutando este beso tanto como yo… ¿Será posible que Harry sienta lo mismo… que también me ame?... No, es tan joven aún, no creo que sepa nada del amor… ¡Pero no le gusta Abbatelli!”. Ese último pensamiento le invadió de alegría, todo le parecía perfecto, le despertaba nuevas ilusiones, pero no debía olvidarse de quienes eran.


- Harry… ya no. –pidió haciendo un enorme sacrificio de abandonar esos labios.

- ¿Porqué no? –protestó acariciándole las mejillas cariñoso-. ¡Me gustas!

- Tú también me gustas, pero eres mi alumno… ¡es una locura!

- Intentémoslo, por favor… Severus.


Ante la sola mención de su nombre en boca de Harry, Severus ya no pudo más, toda su fortaleza y resistencia física y emocional se vino al suelo, y sosteniéndolo por los aires volvió a besarlo, haciéndolo girar, riendo divertidos y felices de sentirse juntos por fin.


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- Me parece que vas por bien camino, Ángelo. –comentó Albus contento-. Lo que pasó en la sala de juntas fue único. Severus no es de los que expresan sus sentimientos, más bien es un tipo reservado y muy serio. Si mostró su angustia e interés por ti delante de todos, es porque no le eres indiferente.

- Lo sé, Profesor.

- Llámame “Albus” –pidió sonriente-. Somos amigos y si pronto serás pareja de uno de los mejores que tengo y a quien considero como un hijo, con mucha mayor razón.

- De acuerdo, Albus. –aceptó feliz-. De verdad espero que Severus se decida pronto a darme una oportunidad, sé que le gusto pero hay cosas que lo retienen.

- Cierto, pero no te rindas. Severus es un hombre que le gusta seguir las reglas, seguramente piensa que una relación entre profesores no sería bien vista, pero entre tú y yo lograremos convencerlo de que se equivoca.

- ¿Puedo hacerte una pregunta, Albus?

- Claro, dime.

- ¿Porqué estás tan interesado en que haya algo entre Severus y yo?

- Pues, porque son el uno para el otro, de eso no me cabe la menor duda. Tengo la certeza de que mi amigo necesita de alguien como tú para poder ser feliz, alguien que lo ame y que pueda protegerlo también, tanto como él podría hacerlo contigo.

- ¿Protegerlo de qué?... Severus es un hombre perfectamente capaz de cuidarse de sí mismo. ¿A qué es a lo que le temes, Albus?

- Creo que será mejor que te lo diga todo, Ángelo, es la mejor forma de saber hasta dónde estás decidido a actuar para proteger a Severus.


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- Harry… no hemos practicado nada. –dijo Severus dificultosamente entre los besos que Harry se negaba a dejar de darle, pero no hacía nada por zafarse, le gustaba demasiado sentirse aplastado sobre el sillón, casi sin que lo dejara ni respirar.

- Me gusta más practicar esto. –respondió sin dejar de besarlo a pesar de que los labios de ambos se mostraban hinchados ya-. Tus besos son adictivos, Severus, nunca me imaginé que supieras besar tan delicioso.

- Harry, si continúas voy a tener un pequeño problemita con cierta parte de mi cuerpo que empieza a pensar por sí sola. –le dijo levantando un poco su cadera para que el chico notara su creciente excitación-. Anda, no me pongas en situaciones comprometedoras.

- ¿Te gusto tanto como para eso? –preguntó con un emocionado brillo en sus ojos al sentir la dureza bajo el pantalón de Severus.

- Me gustas para muchas cosas… ¿recuerdas cuando tropezaste y quedaste sentado sobre mí? –preguntó y ante el asentimiento de su alumno continuó-. Tuve que gritarte, lo siento, pero es que estaba a punto de que sintieras algo que crecía por ti… o cuando tropezaste y te abracé, creo que mi corazón no había latido tan rápido… y cuando te vi llorar por lo que te dije, me odié, y en lo único que pensé era en que quería que jamás volvieras a derramar una lágrima en tu vida… cosas parecidas logras que me pasen… ¿yo a ti no?


Harry dejó de sonreír y sonrojado hasta las orejas se retiró hasta quedar sentado del otro lado del sillón, donde bajó la mirada para asentir. Aquella tímida respuesta enloqueció aún más al profesor, y febrilmente se lanzó a un nuevo beso, siendo ahora él quien acorralaba al muchacho contra el sillón.


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- ¿Severus planeaba… entregarse a quien-tú-sabes? –preguntó Ángelo con una palidez casi cadavérica en su rostro luego de haber escuchado al Director.

- Aún no estoy muy seguro de que haya abandonado sus planes, Ángelo, por eso necesito tu ayuda… No me parece justo que Severus se sacrifique hasta ese punto por todos nosotros, y sé que si se enamora entonces ya no podrá hacerlo.

- Pero si quien-tú-sabes se lo pide… no podrá negarse ¿cómo hacerlo?

- Por eso me gustó tu posición de nuevo espía. Será riesgoso para ti, Ángelo, pero podrás separarlos.

- ¿Cómo? –preguntó angustiado-. ¡Dime cómo lo hago, Albus y te prometo que no dudaré en hacer lo que sea por salvarlo!

- Si supiera la respuesta te la daría, confío en que sabrás como actuar cuando llegue el momento… por lo pronto, tengo la esperanza de que algo suceda para que Severus cambie de opinión, pero tiene que ser lo suficientemente fuerte para hacerlo desistir de lo que él considera su deber.


Ángelo asintió, pero ahora estaba más que nunca decidido a seducir a Severus, ya no sólo a conquistarlo, no podía esperar, era demasiado riesgoso para él y no iba a permitir que nadie le tocara, mucho menos Voldemort.


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Harry gemía profundamente, era delirante sentir los labios de Severus en su cuello, su lengua acariciándole con suavidad. Apretó los párpados ante el placer que sintió por la profunda succión en su piel, mezcla de pasión con suavidad, doloroso pero excitante, acariciador como agresivo, era todo junto, era el paraíso. Recordó cuantas veces lo llamó murciélago, imaginándole un vampiro monstruoso, en éste momento le daría gustoso cada gota de su sangre. Podía sentir como su entrepierna ya estaba mucho más despierta que la de Severus y pegaba su cuerpo al de él en busca de más contacto, haciéndole saber que tenía vía libre para hacer de él todo cuanto se imaginara.


Sin embargo, cuando Severus le sintió introducir sus manos bajo su camisa para acariciarle el pecho, volvió a separarse, ésta vez decidido a poner orden a sus pensamientos. Intentando recuperar el ritmo habitual de su respiración se puso de pie, caminando de un lado a otro bajo la mirada expectante de un frustrado Harry.


- Creí que querías. –dijo Harry poniéndose de pie para acercársele.

- Quiero… pero no así. –respondió girándose a mirarlo para abrazarlo suavemente-. Eres demasiado joven aún, y soy tu profesor, son cosas que no debo olvidar.

- ¿Y entonces?

- Vamos demasiado rápido… démonos tiempo, Harry, ¿de acuerdo?

- ¿Cuánto?

- No lo sé… por ahora regresa a su habitación. Empezaremos con tu entrenamiento mañana por la noche, pero te advierto que seré rudo.

- Sí, como tú quieras estará bien.


Severus sonrió ante esas palabras, por un segundo su excitación volvió a incrementarse al imaginarse poseyendo a Harry y él gritando de placer, pero no era así como quería las cosas… estaba enamorado, no era un capricho, no era nada confuso, y su amor por Harry le hacía querer darle todo, pero en el momento adecuado, en el momento en que pudiera hacerlo feliz, ahora eso no era posible.


Harry sintió algo doloroso en el corazón cuando Severus le condujo a la salida y con un rápido beso en los labios lo dejó en el corredor antes de regresar a refugiarse en su despacho. Una pregunta quedó en los labios de Harry y no tuvo más remedio que lanzarla al aire aunque nadie le respondiera… ¿qué somos, Severus? ¿qué somos ahora?.


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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 7 *Un beso inesperado*   Sáb Mar 28, 2009 4:12 pm

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Por su parte, Severus se dirigió hacia su botella de whiskey de fuego y sirviéndose un vaso lleno, lo bebió sin respirar.


“¿Qué demonios hiciste, Severus? ¿Cómo es posible que no pudieras controlarte?... ¡No puede haber nada entre tú y Harry! ¡Ahora debes concentrarte en entrenarlo y lo que acabas de hacer pudo echarlo todo a perder!. No debes sacarlo de concentración, es demasiado joven e inexperto, olvidará sus deberes si encuentra placer en otras cosas, y que finalmente estarías poniendo en riesgo… Si algo le pasa, Severus, será tu culpa, ¡sólo tuya!”


Severus se dejó caer en el sillón donde minutos antes conociera la gloria, pero ahora estaba arrepentido de su debilidad, de no haber podido acallar sus sentimientos como lo había estado haciendo hasta ese momento, se odió por sentir que todo su plan de vida se venía abajo y con ello, muchas esperanzas para Harry. Estaba convencido que su actitud anterior siempre le motivaría a fortalecerse, ahora le veía débil, abrumado, ansioso por complacerlo… eso no estaba bien, Harry no debía ser así, él debía ser invencible, debía desarrollar sus habilidades en toda su plenitud, y Severus se creía la persona quien debía ayudarlo a conseguirlo, no a sabotearlo.


Al llegar a su cama, Harry no podía dormir, pasaba de la alegría de recordar los besos de Severus, a la tristeza de aquella inesperada despedida… ¿qué había pasado?... ¿cómo estaban ahora?... ¿porqué la frialdad del final con ese beso tan ligero que apenas sí alcanzó a sentirlo?... ¿porqué lo dejó solo en el pasillo cuando creyó que ya no podrían separarse, no después de haberse encontrado?... ¿qué pasaba, qué estaba pasando?


Estaba más confundido de lo que jamás se había sentido en su vida, quería volver a bajar y hablarlo con Severus, quería que lo ayudara a entenderlo, pero sobre todo, quería volver a besarlo y ahora no intimidarse y decirle lo que había descubierto que sentía por él… algo más que un gusto por sus besos, algo más que una atracción física que era innegable. Pero no lo hizo, tuvo más miedo que de pensar en ir a encontrarse con Voldemort, y permaneció en su cama, temblando, asustado por lo que acababa de confesarse a sí mismo, temeroso por lo que sería de su vida si no era correspondido.


Justo en esos momentos, Severus dejaba de lado su copa, paseaba de un lado a otro, hundiendo sus dedos en sus cabellos, recordando la sensación de las caricias de Harry. Fue hacia la puerta, iba a abrirla pero no se decidió, recargándose en ella se inclinó para apoyarse sobre sus rodillas, notablemente cansado de tanta mezcla de emociones.


“Mañana le diré lo que siento… -se propuso respirando nervioso-… le diré que quiero estar con él, le aclararé el motivo por el cual no podemos estar juntos todavía…no hasta que nos deshagamos del Lord”


“¡Merlín, en qué lío me he metido! –exclamó recordando su situación con Voldemort-. Debo mantenerlo alejado… Harry no me lo perdonaría”.





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Susy Snape
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 7 *Un beso inesperado*   Sáb Mar 28, 2009 9:53 pm

Que hermoso momento el de Harry y Sev juntos.... me encanto......

jejeje

Besos Very Happy
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 7 *Un beso inesperado*   Dom Mar 29, 2009 12:18 am

Hasta que por fin se dijeron lo que sentían!!
creo que para esa parte ya estaba yo más desesperada que ellos, jeje, pero por lo mismo disfruté mucho de escribir su primer besito XD

sunny













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kakarotta
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 7 *Un beso inesperado*   Vie Jun 26, 2009 8:11 pm

ah si estuvo muy romantico ya era hora lo que me preocupa es la reaccion de angelo conociendolo luchara con uñas y dientes por sev
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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 7 *Un beso inesperado*   Sáb Jun 27, 2009 1:02 pm

Ah como disfruté yo de escribir ese capítulo, de verdad que sí, el pobre Harryto tenía demasiada tensión guardada, creo que por eso ese beso le ayudó mucho, relajándole y aclarando sus sentimientos flower


Ah, pero no creo que Ángelo se quede de brazos cruzados jjeje













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Patyrickman

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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 7 *Un beso inesperado*   Jue Nov 08, 2012 7:20 pm

Bonito lo lei en slasheaven pero no podia dejarte mensajes porque no tengo una cuenta ayi y aqui lo estoy volviendo a leer
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MensajeTema: Re: Enfermo de amor. Capítulo 7 *Un beso inesperado*   

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Enfermo de amor. Capítulo 7 *Un beso inesperado*
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