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 Salvaje, valiente y dulce. Capítulo 31: La desaparición y Harry contra su magia negra

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Majo-san
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MensajeTema: Salvaje, valiente y dulce. Capítulo 31: La desaparición y Harry contra su magia negra   Miér Jun 01, 2016 8:24 am

31º Capítulo: La desaparición y Harry contra su magia negra



Severus estaba dando vueltas por la oficina de Dumbledore de un lado al otro.
Los chicos habían vuelto ese día a casa por las vacaciones de navidad. Todos, incluyendo a Damián y Longbottom. Lo pasarían en familia y según Harry, les tenía una buena noticia, algo que les haría feliz a todos, pero que no había querido revelar a nadie.
Severus tenía sus claras dudas de lo que fuera a ser, pero no había querido hacerse ilusiones ni echar abajo los planes de su pareja. No por lo menos antes de saber lo que los chicos le habían dicho.
-Severus, debe mantener la calma, hijo.
-Por favor, Albus, no me pidas que me calme después de lo que me dijeron los chicos.

Severus estaba en su despacho, terminando de revisar los exámenes de séptimo que había impartido antes de que los jóvenes salieran de vacaciones por las fiestas de navidad y año nuevo.
Este año las cosas no estaban muy bien. Se cumpliría un año desde que fueron atacados en su propia casa, y las cosas con Harry no habían estado de lo mejor, para ser sincero. No había podido hablar con él en semanas, porque cada vez que quería ir a casa, algo le detenía y no podía ir. Por lo menos Rudy y Levi habían partido esa mañana a casa y estarían cerca de la hora de llegar. Sólo esperaba terminar rápidamente de corregir para poder ir a casa lo antes posible.
Recordó que tenía el regalo para su pareja en su habitación. La única que lo había recibido las últimas dos semanas. Extrañaba horrores a Harry y estaba seguro que lo más probable es que su amante no estuviera muy feliz cuando le viera, pero tenía que recordar que ambos decidieron que harían esto para proteger a los chicos de ese tal Mathew.
-¡Padre!
-¿Qué sucede? -preguntó inquieto, cuando vio a Rudy salir de la chimenea con el rostro contorsionado del miedo.
-Papá no está en casa -dijo sosteniéndolo del brazo-. Tampoco está Aurora.
-Deben haber salido para comprar las cosas del día.
-No, papá, tienes que venir a ver la casa.
Severus no esperó y se metió a la chimenea con premura. La imagen que lo recibió fue desalentadora. Los muebles, el piso, toda la casa estaba con notorio descuido. Se notaba que la casa no la habitaban hace semanas. Quizás las mismas que él no había ido a ver a Harry y a la niña. Subió corriendo las escaleras, dejando atrás a sus hijos que le seguían de cerca. Entró en la habitación de Aurora y se dio cuenta de que las cosas de la niña estaban intactas y con mucho polvo. Un dolor punzante le comenzó a invadir al dirigirse a su habitación. La cama estaba igual a como la había dejado la última vez que estuvo con Harry, su pijama estaba en el borde de la cómoda y el vaso de agua de su mesa de noche estaba casi verde.
-No puede ser.
-Papá y Aurora no están en casa desde hace días, aparentemente -dijo Levi.
-Hace dos semanas, para ser más preciso -dijo Severus-. Algo malo debió pasar, porque no puede ser que desaparecieran así como así.
-¿Cómo puede haberse ido hace tanto y nosotros sin enterarnos?
-¡Hola! ¡Estamos en casa!
Severus bajó corriendo, reconociendo la voz de Damián y esperando que Harry y Aurora estuvieran con él, pero cuando llegó al pasillo principal de la casa se topó con Dami y Longbottom.
-Damián -dijo sintiéndose cada vez más desesperado.
-Hola, padre -le dijo abrazándolo, aprovechando que Neville tenía a Max en brazos- ¿Dónde está papá?
La pregunta quedó en el aire y nadie fue capaz de responder.

Habían pasado tres horas de eso y aun no tenían ni la más mínima pista de donde podría estar o que es lo que había pasado.
-¡Padre!
El corazón de Severus volvió a dar un brinco y tal como un dejà vu, Rudy apareció nuevamente, pero esta vez sus hermanos y Longbottom con el bebé, venían con él.
-¿Han averiguado algo?
-Parece que sí.
-No te vez muy entusiasmado -le dijo a Longbottom, quien le extendía una hoja de pergamino- ¿Y esto?
-Lo encontramos en la casa.

Harry Potter:

Veo que el tiempo no pasa en vano, Harry, por lo menos desde que alejaron a Damián de mi lado, pero no te preocupes, no te guardo rencor, no detesto tu compañía como todos los demás parecen hacerlo. ¿Hace cuánto que estás solo, Potter? ¿Hace cuánto que tu pareja no te va a visitar? ¿No será que dejaste de ser el pilar que sustentaba a tu familia?
Admítelo, Harry, el tiempo que más temías por fin pasó, la gente que más amabas te dejo de lado y ya no hay vuelta atrás.
Sólo un consejo te doy, no dejes que sigan burlándose de ti, sé lo que te digo, lo viví en carne propia.
No sacaras nada con tratar de volver a tus orígenes, de volver a tener un bebé que reemplace el amor perdido de tus hijos mayores. No sacaras nada con criar a mi hija como tuya, lo sabes bien, cuando crezca sabrá la verdad y te abandonará como todos los demás.
Te doy una posibilidad de resarcir todo eso.
Te doy la oportunidad de dejar de estar solo, de dejar de pensar en las malas cosas del presente y volver el tiempo atrás.
¿Sabes? También la extraño.
¿No te gustaría volver a tener a María en tu vida?
Te estoy dando todo lo que siempre quisiste, la oportunidad de volver a tener la familia que siempre quisiste tener. Sólo te pido que vengas y hablemos, no quiero hacerte daño, sólo quiero conocer a mi bebé. Tú bien sabes lo que es perder un hijo, no me hagas lo mismo, déjame por lo menos conocer a mi hija.
Te espero en dos horas junto a la pileta que está a tres cuadras de tu casa.

Mathew Macnair


Severus sintió como el alma se le caía al piso, tal como lo pensaba, algo muy malo había pasado. ¿Harry realmente creería que él lo había abandonado? Si era así nunca se lo perdonaría. Sabía que Harry estaba pasando por un mal momento, que las cosas no estaban siendo fáciles para él y que pese a todo lo dejó de lado, pero lo hacía por los chicos. O por lo menos se consolaba en este momento diciendo eso.
-¿Qué vamos a hacer, papá? –le preguntó Levi, casi entrando en un estado de histeria propia de un niño sin su dulce. Se sentía culpable como sus hermanos, pero nada podía hacer en ese momento, sólo buscar y rogar con que el mal nacido no hubiera hecho nada contra su padre.
-Lo primero es encontrarlo, saber dónde lo tiene –tenía que pensar con cabeza fría, no podía dejarse llevar por las emociones justo ahora.
Neville miraba la carta desde su posición, frente a Severus y notó algo que no había visto algo. Algunas letras se distorsionaban.
-Esperen un momento –dijo apuntando a la carta- Aparecium.
Severus vio como las letras antes escritas se disolvían y una nueva y más reducida carta aparecía.

Severus Snape:

Supuse que Harry no vería la carta escrita bajo la que le envié, nunca fue lo suficientemente desconfiado y si mis cálculos son buenos, los cuales estoy seguro que son así, te invito a que nos encuentres, bajo tus propias narices…
¿Te suena a algo la casa de los gritos?
Seguramente los gritos de tu amante se escuchan hasta Hogwarts y no lo notaste nunca.

Mathew Macnair


-Están en la casa de los gritos –dijo apretando la carta. Se sentía impotente y no sabía cómo miraría a Harry de nuevo.
El sonido de la aparición se hizo presente y voltearon a ver de quien se trataba, frente a ellos el matrimonio Black se hacía presente, quienes también habían estado buscando a Harry desde que supieron por Scorpius de la desaparición del mago.
-¿Se ha sabido algo? –preguntó Sirius, mientras se acercaban a ellos con paso presuroso, todo lo presuroso que podían con Draco en su octavo mes de embarazo.
-Lo tiene Macnair, en la casa de los gritos.
-Entonces vamos…
-Ustedes no irán –le dijo Severus a Rudy que ya se estaba encaminando- esto es algo que sólo tengo que hacer yo…
-Es nuestro padre también –alego Damián.
-No podrás hacer nada con Max llamando tu atención –dijo apuntando a su nieto, quien se removía en los brazos de su joven padre, precisamente queriendo buscar su atención.
-No nos puedes prohibir…
-Claro que lo puedo hacer, Levi y en este momento sólo estamos perdiendo tiempo valioso discutiendo. Ustedes se quedaran en la mansión Malfoy y harán lo que les digo –se notaba furioso y lo estaba, pero no quería desquitarse con sus hijos-. No permitiré que algo les pase y si van ahí sólo harán  que me preocupe el doble y no me pueda concentrar como es debido.
Los chicos no podían hacer nada, era claro que su padre tenía razón y no podrían ir contra su palabra.
-Yo los llevare a casa de mis padres, padrino, pero deja que Sirius te acompañe.
-Yo también iré –dijo Neville y vio cómo su esposo empezaba a negar-, traeremos a tu padre de regreso –le dijo besando los labios de su esposo, queriendo llevarse con él el recuerdo de sus besos en la próxima batalla.
-Cuídate mucho –le dijo apretando su mano y sintiendo como las lágrimas ya caían de sus ojos, impotente por no poder ayudar en nada más.
Los trillizos y Draco no pudieron hacer más que ver como los tres magos desaparecían frente  a ellos. No les quedaba de otra que marcharse a la mansión Malfoy con un terrible mal sabor de boca.


.-.-.-.-.-.-.-.-.


Harry se sentía cada vez más desdichado. Había caído tontamente en la trampa que Macnair le había puesto y ya llevaba quizás cuanto tiempo encerrado en ese calabozo. No sabía dónde estaba. Ni siquiera sabía cómo había sido tan estúpido como creer en las palabras de Macnair e ir a su encuentro ¿En qué demonios estaba pensando cuando lo hizo? Y lo peor es que lo sabía. De verdad creía que estaba cada día más solo, que Severus prácticamente no pasaba tiempo con él y con la niña… y su nuevo bebé. Se había enterado, poco antes de la llegada de la carta de Macnair, de que estaba esperando un nuevo bebé y tenía tres meses. ¿Quizás cuatro ahora? El tiempo es relativo cuando estas solo e incomunicado. Le aterraba que algo le estuviera pasando a Aurora. Se la habían arrebatado el mismo día que lo secuestraron y el desgraciado de Mathew no le había querido decir nada de ella. Ahora sólo se refugiaba entre sus sucias ropas, las mismas que no se había cambiado desde hace días o semanas y la que ya se le pegaba de manera asquerosa a la piel.
El sonido de la puerta abriéndose lo alerto, pero sus fuerzas eran nulas como para combatir. Cada nuevo día solo un pan, un plato de sopa y un brebaje que inhibía su magia era lo que lo sustentaba.
-Traigo buenas nuevas para ti, Harry –dijo Macnair entrando con Aurora en brazos. La niña se veía claramente más delgada y llorosa. Seguramente esos mal nacidos ni siquiera se habían preocupado de alimentarla como corresponde-, tu amante por fin se puso en marcha y ya viene hacia acá. De eso estoy seguro, ¿Pero será que de verdad quiere recuperarte?
-Pierdes el tiempo, Macnair, no caeré en tus trucos mentales nuevamente –dijo mirándolo con rabia y sin poder avanzar por el grillete que lo mantenía imposibilitado de avanzar más allá de un metro de la pared a la que estaba confinado.
-¿Quién dice que yo quiero jugar con tu mente? Sólo me remito a los hechos –dijo divertido y acercándose a Harry para entregarle a la fastidiosa mocosa que no paraba de llorar día y noche.
Harry recibió a su hija y pudo notar las manchitas del llanto en la cara de su bebé.
-Son unos desgraciados.
-Y ella una verdadera molestia. No puedo creer que de verdad lleve mi sangre –dijo casi con asco-, pero no nos desviemos de nuestro tema principal –decía paseándose por el lugar, regocijándose de la miseria de Harry- ¿Sabes acaso cuanto tiempo llevas aquí, Harry? ¿Cuánto tiempo tu familia ni siquiera notó tu ausencia?
-Cállate –dijo sintiéndose temeroso. Su magia estaba descontrolándose y haciendo llorar a su hija en brazos. No podía permitirse dañarla, por lo que la dejo en el lio de mantas que estaba a su lado y lo cobijaban del frio del lugar.
-Casi un mes, Harry. A nadie le importo que estuvieras desaparecido.
-Por favor, basta –tenía que ser un error. Severus y los niños lo notarían mucho antes, Macnair estaba mintiendo.
-No le importas a nadie, Potter, no eres más que un lazo que los une a todos, pero ahora veo que ni eso eres. No se preocuparon en buscarte y estoy seguro que de no haberles dicho que estábamos en la casa de los gritos no lo hubieran notado tampoco.
Harry cerró los ojos con fuerza. Todo eso estaba haciendo que su corazón se destrozara. Un mes, un maldito mes y nadie los había buscado. Estando a unos pasos de ellos, en los terrenos cercanos a Hogwarts.
¿Tan poco le importaba a su familia?
Macnair se regocijó al ver como las piedras del lugar se estremecían, el poder maligno de Harry era como una bomba de tiempo a punto de estallar. Sus planes se veían cada vez más cercanos a cumplirse.
El resurgimiento del señor de la oscuridad estaba a la vuelta de la esquina.


Continuará...

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Última edición por Majo-san el Jue Jun 09, 2016 2:34 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Salvaje, valiente y dulce. Capítulo 31: La desaparición y Harry contra su magia negra   Miér Jun 01, 2016 1:45 pm

maravilloso capitulo Smile pobre harry u.u sera que la familia snape-potter no puede estar en paz? en fin me encanto este cap nwn esperare la continuacion ansiosamente Very Happy
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Salvaje, valiente y dulce. Capítulo 31: La desaparición y Harry contra su magia negra
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