La Mazmorra del Snarry


 
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 Salvaje, valiente y dulce. Capítulo 30: En Durmstrang

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Majo-san
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MensajeTema: Salvaje, valiente y dulce. Capítulo 30: En Durmstrang   Miér Mayo 25, 2016 7:17 pm

30º Capítulo: En Durmstrang




Cuando Harry y Severus fueron a despedir a Damián, Max y Neville al embarcadero, no se esperaron encontrarse con tanto periodista. De verdad, eso se estaba volviendo francamente molesto. No podían hacer nada, que no aparecerá en las crónicas de El Profeta o cualquier periódico que lucrara con sus vidas privadas. Habían descuerado a sus hijos en todos esos diarios y Harry no estaba dispuesto a más
-Esto es demasiado -dijo Harry, mientras trataba de irse hacia la zona de apariciones.
-¿Qué esperabas? -Le preguntó Severus, luego de mirar mal a un periodista que no paraba de sacarle fotos, mientras escondía más a la pequeña Aurora entre sus brazos.
-Supongo que es verdad, pero quería que no molestaran a Damián ahora que está con el niño recién nacido.
-¡Harry Potter, algo que decir al profeta luego de dejar a su hijo y a Neville Longbottom con un bebé!
-No es necesario que les digas nada -dijo Harry al ver como su pareja se detenía.
-Si quieren saberlo lo sabrán, pero luego nos dejaran en paz -advirtió el mayor -. Nuestro hijo Damián y Neville Longbottom se casaron hace unas semanas y el bebé que vieron es el hijo de ambos, nuestro nieto.
-¿La historia se repite entonces? -Preguntó una mujer con un lapicero en la mano.
-Sí. Ellos se aman tanto como Harry y yo. Ahora, les pediría, que luego de haber saciado su morbosa sed, nos dejaran a todos en paz.
Nadie tuvo tiempo de decir nada más, pues Harry y Severus, junto a la bebita, ya habían desaparecido.

***

Damián veía impresionado el nuevo colegio, mientras que Neville iba al despacho del director. Dedicó un rato para caminar por los fríos pasillos. No era para nada comparable con Hogwarts, pero tenía su propia magia. Su hijo dormía plácidamente en brazos de Neville, así que no quiso despertarlo y era mejor que estuviera en ese cálido lugar.
Vio como los alumnos salían de sus aulas y se dio cuenta de la diferencia que tenía con todos ellos. Claro el tipo de crianza aquí era diferente, eran todos grandes, fornidos, y él mismo era delgado y más pequeño, por lo menos comparable con los de sexto, y quienes serían sus compañeros de clases. Pasaba más por uno de tercero o cuarto.
Era lógico, también, que todos centraran su atención en él. Por lo que, un tanto intimidado por la cantidad de miradas de desconocidos que había alrededor, se dirigió a la oficina de Víktor Krum, director de Durmstrang.
-Pareces asustado -le dijo su esposo cuando le vio entrar. Entretenido por la cara de este.
-Aquí está lleno de gigante -dijo para diversión de los mayores, recibiendo a un más que despierto Maximiliano en brazos. Que había estado mirándolo desde que entró en la oficina- ¿Me extrañaste, amor? -le preguntó besando su frente.
-Hablábamos con Víktor, que lo mejor es que tengamos un cuarto propio.
-Me parece perfecto -dijo feliz. De hecho, no quería tener que dejar a su esposo.
-Sí. No creo necesario que duermas en las habitaciones de Sexto. Mucho menos teniendo al bebé.
-Perfecto -dijo Neville, abrazando a Damián por la cintura.
-Entonces acompáñenme. Es hora del almuerzo y aprovecharemos de presentarlos.  Como se habrán dado cuenta  las clases ya empezaron.
-Lo noté. ¿Entran antes que en Hogwarts?
-Sí. Las clases aquí empezaron el mes pasado, pero creímos que era mejor que esperaras un poco luego del parto -le explicó Neville.
-Gracias -dijo el menor, dejando un beso en su mejilla.
Caminaron por el pasillo y llegaron a un gran comedor, para nada parecido con el de Hogwarts. Había muchas mesas que podían acoger a ocho o diez personas, cuadradas, de manera y con sillas personales. Los alumnos estaban comiendo grandes cantidades de carne y panes. Eso era algo a lo que tendría que acostumbrarse.
-Alumnos -les llamó el director, sin necesitar de hechizo ni nada para hacerse escuchar -. Como se habrán dado cuenta nos acompañan estas personas -dijo mirando al matrimonio -. Desde este año, para los alumnos de sexto y séptimo, el profesor Neville Longbottom será el nuevo docente de Pociones -las exclamaciones y cuchicheos no se hicieron esperar -. Además de un nuevo alumno para sexto, el joven Damián Longbottom, esposo del profesor Longbottom. Así que quiten de su mente cualquier intento de acercarse al joven cualquier intención que no sea académica. Ellos están aquí para estar protegidos -dijo para acallar un poco las voces de los alumnos que empezaron a silbar y cosas así, logrando que Damián se abochornara y se acercara más a su esposo, que no cambiaba su rostro serio -. Hace meces que un hombre les atacó. Y por lo mismo, como ese sujeto aun anda suelto, es que ellos están aquí. Antes pertenecían ambos a Hogwarts, pero el colegio ya no era seguro. Yo les abrí las puertas a nuestro hogar, ¡Por que confió en que nada ni nadie atravesará nuestras paredes! -Las exclamaciones y vítores se escucharon de manera estridente, logrando asustar a Max, que empezó a llorar y logró llamar la atención de todos aquellos que no habían reparado en su presencia -. Además, como podrán ver, tienen un hijo recién nacido. Por lo que Damián no ocupará la habitación normal y dormirá con su esposo e hijo, que requiere de toda su atención.
Damián por fin se sintió más tranquilo, desde que todo hubiera empezado.

***

-¿Cómo crees que lo esté pasando tu hermano? -Preguntó Scorpius mientras empezaban a acomodar sus baúles en la habitación.
-Supongo que bien. Está con su esposo y su hijo. Además que esta lo más lejos posible de ese sujeto.
-Lo que no acabo de entender es como lo hizo para poder entrar a Hogwarts -Dijo Patrick.
-De la misma forma que en casa, creo yo.
-¿Crees que alguien le dejó entrar? -Preguntó Christopher.
-No sé, pero tengo mis sospechas.
-El asunto es quien -dijo Scorpius.
-En fin -dijo Cris, y luego puso una sonrisa pícara - ¿Cómo lo pasaron en vacaciones?
-Veo que no pudiste esperar, ¿Verdad? -Le dijo Rudy, entrecerrando los ojos - ¿Por qué mejor no me cuentan que hicieron ustedes?
- ¿De verdad quieres saber? -Le retó Cris, mientras se acercaba a él con paso seductor, siendo detenido por su novio que le miraba molesto - ¿Qué? -Preguntó divertido - ¿Celoso?
-Ya quisieras -dijo su rubio novio -. Y mejor deja eso de lado -puso una sonrisa pícara -, tú sabes que ellos aún no… -le dijo moviendo las cejas.
- ¿Y qué saben ustedes de lo que hemos hecho o no nosotros? -Les preguntó Scorpius, acercándose a su sonrojado novio.
-Porque a diferencia de nosotros, ustedes ya se ubicaron cada uno en su propia cama.
Rudy vio sus cosas y las de Scorpius, y tal como lo dijo Patrick, sus cosas estaban ocupando cada una de sus camas, a diferencia de las la otra pareja, que estaban en la cama de Patrick, y que ahora notaba, estaba agrandada mágicamente.
-Eso no tiene nada que ver -dijo el moreno, tratando de no dar a conocer que ellos de verdad aún no habían tenido sexo, pero es que con todo lo del matrimonio, lo de María, el cambio de casa, el embarazo de Draco y su poco tiempo junto. No habían podido avanzar nada en su relación, cosa que esperaba se solucionara este año.
-Lo que a mí me parece, es que ustedes aún no se tienen la suficiente confianza -dijo Cris, sin mirar a nadie en particular, mientras arreglaba sus ropas en su baúl -. A diferencia de Patrick y yo, que nos conocemos hace años -no tuvo que darse vuelta para saber quién era el que había salido de la habitación azotando la puerta, por lo que dejó salir una risita y se volteó -¿Qué tal estuve? -Preguntó con cinismo.
-Eres el mejor -dijo Scorpius, mientras se dirigía a la puerta -. A ver si ahora me deja ir más allá.
-Lo que espero yo es que no te corte si se entera que fuiste tú quien extorsionó a mi pareja para que dijera todo eso.
-No pasara, amor -le dijo el moreno -, Rudy ni siquiera le dejará hablar cuando Scorpius le encuentre. Se le tirará encima enseguida.
-Eso espero -dijo el mencionado, al salir de la habitación, segundos antes de que la pareja que quedaba en la habitación se encerrara entre los doseles de su cama y sellara el sonido para no molestar -. Por lo menos ahora son más conscientes -dijo al darse cuenta.


***

Harry estaba en casa con Aurora, mientras arreglaba las cosas. No había necesidad de que saliera de compras ni nada por el estilo, ya que las compras la harían los sábados cuando se encontrara con Severus para pasar el día, y si es que sus hijos no estaban con sus parejas, se podría juntar con ellos también. Por lo menos estaba seguro de Levi, ya que como Hugo aun no tenía autorización para salir a Hogsmeade no estaría pegado al niño por lo menos ese día.
Extrañaba a sus hijos. El año anterior había sido doloroso, pero la compañía de María era buena para pasar las horas en vela y los momentos de nostalgia. Y si bien amaba a su nueva hija, no era precisamente compañía en momentos de angustia.
El asunto de Severus también le tenía inquieto. Desde que Severus volvió a ser parte de su vida, por lo menos de forma física, se había vuelto más dependiente de su presencia, y al saber que estaría en el colegio, por mucho que pudiera ir con él unas cuantas noches a la semana, no era como desde que había salido de Azkaban, que habían aprovechado al máximo su tiempo junto. Sentía que lo estaba perdiendo nuevamente.
Harry no sabía, por supuesto, que una parte de la oscuridad que quedó en su cuerpo por tantos años de compartir con el alma de Voldemort, ahora le estaba pasando la cuenta. La soledad falsa que estaba sintiendo, el terrible abandono que su mente le estaba haciendo vivir, sin ser precisamente eso, le estaba haciendo ver las cosas como no eran. Esto no lo veía, ni siquiera lo sentía, pero si lo hacía el bebé a la que cuidaba y que repelía a veces la magia negra que quería dejar salir su cuerpo.

***

-Falta poco -dijo escondido entre las hiervas que el dejaban ver la casa de los Potter a la distancia.
Tenía que planear muy bien cada uno de sus pasos. No podía dejar nada al aire y si era necesario dejaría que el tiempo pasara nuevamente, pero no se quedaría de brazos cruzados viendo como todos vivían lo que parecía ser una “vida feliz en familia”.
Sus planes no habían salido como él quería, pero tenía la esperanza de que el tiempo bajara las defensas de la familia Snape Potter, y sería en ese momento en que haría su jugada.




Continnuará...

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