La Mazmorra del Snarry


 
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 Táctica desesperada

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Araleh Snape

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MensajeTema: Táctica desesperada   Sáb Ene 09, 2016 2:53 pm

Resumen:Harry por fin se decidió a confesar su amor por Severus Snape ¿podrá hacerlo a tiempo?

Advertencias: Ninguna
Género: Romance
Palabras: 4851




Táctica desesperada




Era ya tarde pero Harry no podía dormir, hacía noches que el sueño demoraba en aparecer y no podía hacer nada al respecto, detestaba tomar pociones que solo lograban privarlo de la conciencia pero la ironía era que despertaba más cansado que nunca.


Miró el reloj en la pared, faltaban cinco minutos para la medianoche y entonces sería el cumpleaños de Severus Snape. Desvió su mirada hacia la caja que tenía frente a él, estaba casi llena de objetos navideños que volvían a su celda después de cumplir su misión. 


Con un Accio atrajo una esfera plateada del árbol, y con profundo cuidado la limpió y envolvió con sus propias manos antes de colocarla encima del resto de los adornos. El reloj dio inicio a las campanadas y Harry no pudo contener un sollozo. 


Cerró la caja y gateó hasta la chimenea, ahí todavía estaban las cajas de regalo, abiertas y con el papel destrozado, y sobre una de ellas reposaba abandonado un libro.


“Debate cultural sobre resultados de la carrera Roma vs Escocia. 1754”


El título más aburrido del mundo pero en lugar de bostezar lo acunó entre sus brazos.


Deseó que Snape estuviera a su lado y recriminarle por su regalo de Navidad, y luego reírse juntos por la pésima elección. Pero no estaba ahí.




o—o—o—o—o—o—o—o




Dos semanas antes:



Harry se miró al espejo muy emocionado. Era Nochebuena y lo tenía todo planeado. Sus amigos acudirían a cenar y con gran alegría preparó para ellos la comida más exquisita, las bebidas más deliciosas y los regalos más espectaculares… sobre todo para uno de ellos: Severus Snape.


Esa noche sería perfecta, y ya tenía armado un gran plan para que al final todos se marcharan dejándolos solos y poder hacer lo que había soñado y temido desde que se dio cuenta que estaba enamorado: Iba a declarársele a su ex–profesor.


La puerta se abrió, era Hermione quien le sonreía feliz. Harry se lo había confiado, a ella y a Ron, y ambos se mostraron de acuerdo con su elección. Snape seguía siendo áspero y formal con ellos a pesar de que había transcurrido ya más de un año desde el final de la batalla, sin embargo cuando Harry les dijo lo que sentía por él, extrañamente presintieron que ese era su destino y la mejor elección.



— Luces muy apuesto, Harry. —aseguró Hermione acercándose para mirarle a través del reflejo del espejo—. Snape será un tipo suertudo.

— Yo seré el afortunado si me acepta. —refutó con visible nerviosismo.

— ¿Y porqué no habría de hacerlo? Hacen una pareja perfecta.

— También lo creo. —dijo entre risas emocionadas—. ¿Recuerdas la palabra clave?

— Por supuesto, cuando digas “calabaza” Ron y yo nos llevaremos a todo el mundo lejos de aquí, y así tendrás a Snape a tu disposición.


La puerta volvió a abrirse y esta vez era Ron quien apareció en el quicio de la puerta.


— Harry, ya llegó, pero…


Harry no le dio tiempo de terminar la frase, salió corriendo emocionado y ansioso por verlo. Su corazón rebosaba de alegría inmensa, nunca creyó capaz de enamorarse de esa manera tan ilusionada y vibrante. Se asomó por el balcón de la escalera. Y ahí estaba, y como desde hacía algún tiempo, el aire se volvía más puro y respirable en su presencia. Tenía tantas ganas de seguir corriendo a la planta baja y lanzarse a sus brazos pero estaba hipnotizado mirándole.


No era el hombre más atractivo del mundo pero a Harry le parecía maravilloso, y le electrizaba mirarlo siempre vestido con sus túnicas formales. Ahora llevaba una capa que le cubría del frío invernal, pensó en apresurarse para quitársela, eso siempre le provocaba un cosquilleo en el estómago.


Sin embargo, apenas dio un esbozo de paso para continuar su descenso cuando notó que alguien se había acercado a Snape y usurpaba su lugar ayudándole a despojarse de la capa.


— Vienen juntos. —le informó Ronald apesadumbrado—. Lo siento, intenté decírtelo en tu habitación.

— ¿Juntos?... ¿Juntos como qué?


No hubo necesidad de respuesta, la congoja de Ron era notable y el oxígeno se le fue.


— No, no puede ser. —suplicó titubeante—. Debes haber malentendido.


Hermione también había llegado junto a ellos y miraba hacia abajo con una expresión de sorpresa. Harry odió reaccionar tan instintivamente que siguió la mirada de su amiga confirmándole que no había error alguno.


Charlie, el hermano de Ron, por quien sentía un especial aprecio, a quien admiraba y quería como parte de su familia. Él, precisamente él, se inclinaba ahora hacia Severus susurrándole algo al oído que hacía que el Profesor se sonrojara. La actitud era demasiado íntima como para ser solo de amigos y fue confirmada en el momento en que Charlie rozaba con sus dedos los labios de Snape y éste no le rechazó.


Harry retrocedió como impulsado por un hechizo, sus ojos esmeralda perdieron por total su brillo para dar paso a la más abrumadora tristeza.


— Cancelaré la cena. —afirmó Hermione preocupada por su amigo.

— No… sólo necesito unos minutos. —jadeó Harry ya retrocediendo nuevamente hacia su habitación—. Por favor… quédense con ellos… yo… bajaré enseguida.


Ron y Hermione le vieron desaparecer en su recámara, decidieron complacerlo bajando a recibir a los invitados mientras daban tiempo a su amigo para recomponerse. ¿Pero podría hacerlo?




o—o—o—o—o—o—o—o




Cuando Harry bajó, quince minutos después, se había quitado la túnica de gala y llevaba puesto un pantalón formal con un suéter verde oscuro y bufanda en los mismos tonos, pero sobre todo, llevaba una discreta sonrisa en su rostro que, extrañamente, parecía sincera.


Hermione pensó que si Harry pretendía lucir menos impresionante, se equivocaba. Tenía que aceptar que su amigo era un hombre por demás atractivo y ese atuendo sencillo lo único que lograba era acentuar su belleza de hombre.


— ¿Quieres dejar de mirarlo así? —le susurró Ron al oído—. Sigo presente ¿sabes?


Hermione bajó la mirada manifestando la culpabilidad de sus pensamientos, aunque su corazón estaba claro, no cambiaría a su pelirrojo por nada ni nadie en el mundo, y Ron lo sabía, por eso le estrechó la mano bajo la mesa haciéndola sentir mejor. Se miraron sonrientes.


Después de saludarles, Harry se apresuró a servir la cena, no podía hacerlos esperar más tiempo y se mostró sereno cuando Charlie le comunicó que él y Snape decidieron salir juntos. Les felicitó sin permitirse ni un solo instante de tristeza, después de todo, ambos eran muy queridos para él y debía apoyarles.


Snape casi no habló, lucía preocupado y nervioso y Harry lo atribuyó al hecho de no estar acostumbrado a exponer públicamente ninguna relación. Harry sintió su mirada muy fija en él, como si estudiara su reacción, por lo que se obligó a regalarle una sonrisa.


“Es mi amigo” Se repitió mentalmente. “Debo sentirme tan feliz como cuando Ron y Hermione decidieron estar juntos”


E imitando su reacción en aquel momento, Harry aprovechó el brindis después de la cena para abrazarle como antes lo hiciera con Ron, sólo que la respuesta no fue la misma. Ron le correspondió con la alegría que le embargaba al ser correspondido por Hermione. Severus en cambio, se notaba tenso, quizá a disgusto. Sin embargo, eso no le preocupó, extraño hubiera sido verlo saltar emocionado como niño en víspera de Navidad… como él se había sentido unos minutos antes.




o—o—o—o—o—o—o—o




Cuando abrió su obsequio y vio el regalo que Severus llevó para él, lo miró sin comprender. No le importaba lo aburrido que sonara el título del libro sino el hecho de que creía que Snape le conocía un poco más para saber de sus gustos. Sin embargo, logró que su sonrisa permaneciera en su rostro cuando le agradeció sinceramente que llevara algo para él.


Muy diferente fue cuando Severus abrió el regalo que le preparó con todo su cariño: un par de boletos para acudir a la presentación del último libro del autor favorito de Severus Snape en el campo de las pociones. Sí, quizá tampoco parecía muy divertido, pero incluía el viaje a París por todo un fin de semana.


Snape le miró asombrado mientras los demás manifestaban su impresión ante tan generoso obsequio.


— No puedo aceptarlo, Potter… es demasiado. —dijo extendiéndole el sobre conteniendo los pasajes y boletos.

— Me ofenderé si no lo aceptas, quería darte algo que demostrara lo que siento por ti. Es decir, te debo mucho, Snape.

— Pero…

— No seas obstinado, Severus. —intervino Charlie arrebatándole el sobre—. Por supuesto que te acepta el regalo, Harry, y creo que estaré más que encantado de acompañarle.


Harry sonrió asintiendo y ocultando su decepción, habría querido ser él quien acompañara a Severus, pero no, eso no era lógico. Lo lógico es que fuera con su pareja y no con él. Se giró para buscar a Ron, necesitaba de algo que le distrajera de sus pensamientos.


No se dio cuenta que Snape no le apartó la mirada. 




o—o—o—o—o—o—o—o




En la actualidad…


Volvió a mirar el reloj, era ya casi la una.


¿Dónde estaría Snape? ¿Solo en su casa? ¿Con Charlie? ¿Pasarán noches juntos, abrazados?


Harry sacudió su cabeza intentando alejar pensamientos tan masoquistas. Ya había dejado de llorar pero aún se sentía entristecido. Terminó de guardar los arreglos navideños y se quedó sentado junto a la chimenea tomando una gran taza de chocolate caliente.


Sonrió irónico. Se había dejado llevar demasiado por su ilusión y había soñado que Snape correspondería a sus sentimientos, y había planeado que esa noche dormiría a su lado, que le amaría con todas sus fuerzas, y lo despertaría con un beso y un desayuno en la cama.


No pudo evitarlo, apoyó su mentón en sus rodillas, cerró los ojos sonriendo, como su realmente viviera su sueño. Bien, si no podía tenerlo en la vida real, por lo menos nadie podía arrebatárselo de sus sueños.


“Feliz cumpleaños, Severus” Susurró sonriéndole a la imagen tras de sus párpados cerrados. “Te amo, mi adorado tonto, te amo muchísimo”




o—o—o—o—o—o—o—o




Cuando Harry llegó a La Madriguera justo al atardecer, sintió que alguien le jalaba hacia una habitación contigua y cerraba la puerta tras de ellos sin darle oportunidad a que nadie más le viera.


— ¿Qué haces aquí, Harry? —le cuestionó Ron sin ocultar su molestia.

— Fui invitado… ¿o no?

— No seas tonto, claro que sí fuiste invitado ¡Pero debiste rehusarte!

— ¿Pero porqué? —cuestionó en verdad intrigado—. ¿Qué pasa, Ron?

— ¡Snape y Charlie no se merecen que seas tan bondadoso con ellos! Deberías alejarte y evitarles la satisfacción de ser parte de su estupidez.

— ¿Porqué estás tan enfadado?

— ¡¿Porqué carajo no lo estás tú?!


Harry sonrió comprendiendo que para Ron aquello era bastante frustrante. Charlie siempre había sido su hermano predilecto, a quien admiraba desde niño y su modelo a seguir, pero desde que se interpuso en el camino entre Harry y Snape se debatía entre uno y otro.


— No es justo que culpes a Charlie por nada. —aseguró Harry tranquilamente—. Yo estoy bien y feliz por ellos, y tú también deberías estarlo, se trata de Charlie.

— ¡Precisamente por eso me enfurezco más! —gruñó impotente—. ¡Si fuera cualquier otro ya le habría roto la nariz, pero…!

— Pero con él no puedes. —concluyó la frase—. Te entiendo, Ron, también creo que lucharía por Snape si no se tratara de Charlie.


Hermione apareció en la habitación sin sorprenderles del tono de la discusión. Conocía bien a su pareja y lo que le provocaba esa situación.


— Chicos, no pueden quedarse aquí tanto tiempo.

— Hermione, tú dile que regrese a su casa. —imploró Ron.

— No seas tonto, Harry es fuerte y no por el hecho de que a ti te incomode que esté aquí es que tenga que evitártelo.

— ¡Si no es por mí! ¡Es que no quiero que los vea!

— Ron, cambia ya esa actitud ahora mismo.

— ¡Es que Charlie no tenía porqué haber organizado esta cena, no tenía porqué invitar a Harry! ¡¿Es que quiere restregárselo en la cara?!

— Charlie no haría eso.

— ¿No? ¿Apostamos? —increpó furioso—. ¿Cuánto apuestas a que en cuanto Charlie vea a Harry se pondrá en plan de lapa con Snape?


Hermione respiró paciente antes de acercarse a su novio y mostrarse más compresiva.


— Estás dolido por Harry y eso lo entiendo. —dijo acariciándole el rostro para calmarlo—. Y estás más dolido por ser a causa de Charlie, pero no te sientas comprometido a culparlo, es tu hermano, sé feliz por él.

— Pero Harry…

— Harry está bien… ¿verdad, Harry? —cuestionó Hermione buscando a su amigo.


Pero Harry ya no parecía estar tan bien como cuando llegó a La Madriguera, respiraba agitado y su nariz lucía enrojecida por el llanto contenido.


— No, no estoy bien. —confesó entre dientes—. Y sí, Ron, yo también quiero darle un puñetazo a Charlie pero sé que sería injusto. Yo llegué tarde, y si fuera a la inversa sé que él se apartaría para dejarme tranquilo con Snape… ¿es que no tenemos la obligación de hacer lo mismo?

— A veces quisiera decírselo. —admitió Ron avergonzado—. Pedirle que regrese a Rumania, que se olvide de Snape.


Harry logró sonreír ante la sinceridad y lealtad de Ron y agradecía mucho que tomara más partido por él, pero no podían hacer nada más. No podían culpar a Charlie de arrebatarle nada.


Tardó demasiado en decidirse a revelar su amor, y todo por el estúpido temor al rechazo. Hubo un momento en que pensó que quizá Snape quisiera a alguien más intelectual, o más maduro, o más sereno… pero Charlie no era precisamente nada de ello. Ahora Harry sabía que siempre tuvo más oportunidades de las que creyó, pero ya de nada servía.




o—o—o—o—o—o—o—o




En cuanto Harry entró a la sala, lo primero que vio fue a Charlie sentado junto a Severus, y un segundo después, el pelirrojo se había deslizado hasta pegar totalmente su cuerpo al de su ex profesor y poner una pierna sobre las suyas de manera bastante posesiva. 


Harry sintió algo muy pesado cayendo en su estómago. ¿No era esa una actitud demasiado descarada?... Podía escuchar su respiración saliendo en resoplidos por su nariz, como un toro en brama a punto de salir a embestir. Es lo que quería, abalanzarse en son de guerra y atravesar a Charlie Weasley con la espada más filosa y oxidada a la vez, destrozarle las entrañas hasta verlo expirar su último aliento.


— ¿Gustas un poco de té, querido? —le habló Molly ofreciéndole una taza.


Y Harry le sonrió aceptándola. Su sonrisa tan dulce volvió a aparecer en sus labios iluminando todo a su alrededor. Charlie y Severus dejaron de ser la novedad para los que estaban presentes y se giraron hacia Harry quien les sonreía y contagiaba de su aura amigable y serena.


Relegados en un rincón, Ron y Hermione solo observaban sin participar.


— ¿Aún no me crees? —insistió Ron—. Charlie se ha vuelto un exhibicionista.

— Debe de estar muy enamorado. —sugirió Hermione sin emoción, miraba a Charlie ignorando a Harry y concentrándose en hablarle a Severus al oído, aunque éste no mostraba ningún tipo de señal de estar escuchándole.

— ¿Cuánto piensas que duren juntos?

— No tengo idea, pero si Snape accedió a hacer pública su relación…

— ¿Qué quieres decir con eso?

— Que vamos a tener que resignarnos, Ron, no tenemos derecho a entrometernos entre ellos.

— Lo sé. —aceptó finalmente el pelirrojo desviando su mirada hacia Harry.


A Ron no le engañaba la aparente alegría de su amigo, y se sentía un miserable por tener que guardar silencio, después de todo, por sus venas corría la misma sangre que la de Charlie… ¿cómo iba a tener valor de dar siquiera un paso que atentara contra su felicidad?




o—o—o—o—o—o—o—o




A la hora de la cena, Harry intentó ocupar un asiento lo más alejado posible de la pareja, pero el que eligió Ginny se lo ganó, y al ir por otro ahora fue George quien se apoderó de la silla sin darse cuenta del agobio en que colocaba al chico de ojos verdes. Finalmente no tuvo otro remedio, la única silla desocupada y quien nadie peleaba, era la que estaba a la izquierda de Severus. En silencio fue hacia allá, y se sentó, procurando no levantar la mirada del plato mientras el corazón le latía con fuerza.


Tenía sus manos sobre sus rodillas, respiró hondo varias veces intentando concentrarse en eliminar cualquier emoción. A lo lejos podía escuchar el barullo de la reunión, el golpeteo de cucharas y platos pasándose de mano en mano, las risas y bromas de cada uno de los integrantes de la familia. Y justo cuando creyó que estaba listo para levantar la mirada, vio una mano acercarse hasta colocarse sobre la suya.


— ¿Se siente mal, Potter?


Harry se olvidó de cómo respirar, lo único que podía sentir era la mano de Snape sobre la suya… la mano de Snape acariciando su mano… sus dedos acomodándose para enlazarse a los suyos… ¿cómo debía reaccionar?


— No. —respondió con gran esfuerzo mientras se alarmaba al ver como sus dedos actuaron por voluntad propia y se cerraron entorno a los de Severus, entonces todo su miedo se fue, levantó la mirada encontrándose con los ojos negros mirándole de tal manera que el mundo entero se desapareció, y sonrió—. Ahora estoy bien… muy bien.

— Hace tiempo que no hablamos a solas y necesito decirle… decirte algo, Harry.

— Mi casa siempre estará abierta para usted.

— Hoy mismo, cuando todo esto termine ¿puedes recibirme?

— Pero… —dijo Harry sin poder evitar desviar sus ojos hacia Charlie quien, aunque conversaba con Arthur del otro lado de la mesa, parecía que estaba también atento a ellos—… es su cumpleaños, creí que celebraría después con Charlie.

— No puedo esperar más, hoy mismo… por favor.


Harry asintió y Snape por fin soltó su mano. Lucía ya más relajado de lo que estuvo el resto de la noche, pero también ansioso por concluir esa celebración de su cumpleaños que no parecía muy de su agrado.


— Le he pedido a Severus que venga conmigo a Rumania. —dijo Charlie de repente consiguiendo la atención de todos—. Han empezado un buen colegio de magia en Budapest y no dudo que consiga trabajo ahí ¿no sería maravilloso?


Arthur y Molly aclamaron la decisión, aunque quizá más por compromiso que por creerlo una buena idea. Por su parte Severus había palidecido totalmente, sus labios se entreabrieron como intentando decir algo sin éxito, Charlie le ayudó sujetándole del rostro para besarlo, pero fue un beso demasiado breve, Severus se apartó y su expresión se mostraba endurecido.


— Nunca dije que haría eso. —gruñó molesto, y Harry pudo escucharlo logrando mitigar un poco el dolor por la perspectiva de dejar de verlo por siempre.

— Pero, cielo, ¿o prefieres que renuncie yo? —propuso animado—. Podría asociarme con Hagrid y traer unos cuantos dragones para adiestrar… ¿No te gustaría unírtenos al proyecto, Harry? —agregó alargándose hacia el amigo de su hermano—. Hasta podrías ser nuestro padrino de bodas.


Harry le miró con la boca abierta, ¿cómo se atrevía Charlie a hacerle semejante propuesta? Y luego lo vio pasar su brazo sobre los hombros de Snape y besarlo escandalosamente en la mejilla, demasiado cerca de sus labios.


Eso fue todo, hasta ahí llegó la serenidad de Harry Potter. Se puso de pie golpeando la mesa tan fuerte que todo mundo se sobresaltó y guardó silencio.


— ¡¡¡Para lo único que quiero un dragón en estos momentos es para encadenarlo a tus estúpidos piercing y que te arrastren al infierno, Charlie Weasley!!!


Ni bien había terminado su frase y Harry ya sentía morir de vergüenza. Se llevó las manos a la boca arrepentido por las palabras que salieron de ella sin siquiera pensarlo. Sentía las miradas de todos clavadas en él por la sorpresa, el silencio apoderado por completo de la cocina hasta que una fuerte carcajada lo rompió.


Era Charlie quien reía tan fuerte que tuvo que sostenerse la barriga con las manos. ¿Es que había perdido la razón? Nadie más lograba aún reponerse, primero del exabrupto de Harry y ahora de la loca risa del pelirrojo.


— ¡Lo sabía, lo sabía! —exclamó Charlie entre lágrimas de risa—. ¡Te lo dije, Snape! ¡Sííí, yo tenía razón!


Severus no respondió, tenía el ceño fruncido de rabia mientras miraba a Charlie aún descompuesto por la risa.


— ¿De qué hablan? —se atrevió Molly a cuestionarlos.

— ¡Ay madre! —suspiró Charlie intentando dejar de reír sin demasiado éxito—. Lo que pasa es que Snape está coladito por Harry y le dije que tenía que darle celos para que se diera cuenta que también quiere a Snape.

— ¡Eres un imbécil, Weasley! —dijo Snape mirando a Charlie sin importarle que su insulto pudiera ofender a gran parte de los presentes, luego se volvió hacia Harry quien observaba todo como petrificado de miedo—. Harry, te juro que yo no quería hacerlo, no sé cómo demonios me dejé convencer por este atolondrado… pero por eso quería hablar contigo, necesitaba confesártelo todo hoy mismo.

— ¡Como sea, yo gané! —se pavoneó Charlie.

— ¡Eres un idiota! —ahora fue el turno de Ron, quien, ante la sorpresa de su familia, su subió a la mesa para llegar hasta su hermano.


Ron derribó a Charlie de su silla enfrascándose en una fuerte pelea en el piso.


Harry sintió que Snape le sujetaba de la mano sacándolo del comedor donde Ron continuaba reclamándole a su hermano por la idea que hizo sufrir a su amigo, aunque Charlie se defendía, continuaba riendo sin parar mientras el resto de la familia intentaba separarlos.


Al quedarse solos en la sala, Harry continuó en silencio, miraba a Snape en espera de una explicación que le hiciera entender lo que estaba pasando. El Profesor tenía un semblante de agobio y pena.


— Sé que no tengo derecho a pedir que me perdones pero ojalá tu corazón sea tan noble como siempre y pueda darme lo que no merezco.

— Severus ¿tú y Charlie…?

— Maldeciré el día en que me convenció de esta locura hasta el final de mis días, pero no creí que resultara. En ningún momento se me pasó por la mente que pudieras estar interesado en mí, estaba convencido de que ese entrometido terminaría por aceptar que se equivocaba contigo. ¿Es que, cómo podías fijarte tú en mí? Soy tan viejo y horrible, ni siquiera he sabido ser gentil contigo, no tengo nada que ofrecerte… y él dijo que me equivocaba, que había notado que me mirabas diferente pero que probablemente no te hubieras dado cuenta o te resistieras a aceptar que sentías algo por mí. Me aseguró que cuando creyeras que me habías perdido despertarías y reconocerías que me quieres contigo… Una locura, así lo pensé entonces. ¿Harry Potter se encelaría si me viera con alguien más? No, imposible. Era más probable que lo celaras a él y no a mí. Y si por un breve segundo mi mente me traicionó imaginando que realmente me deseabas y sufrirías por perderme… no, no fue bonito, me odié hasta lo más profundo de mi ser cuando te vi gritarle a Charlie… no por él, sino porque hasta entonces me di cuenta de lo cruel del plan, hacerte sufrir es algo que no podré perdonarme nunca.


Harry siguió en silencio, parpadeando de vez en cuando mientras escuchaba la larga explicación de Severus. A lo lejos podría aún escuchar las amenazas de Molly, la vajilla quebrándose, y a Ron soltando improperios acerca de que ahora se buscaría un nuevo hermano preferido, y a Charlie sin dejar de reír, pero su risa ya no le molestaba.


— ¿Me odias? —continuó Severus sin poder ocultar la ansiedad en el tono de su voz— Tendrías todo el derecho a odiarme ¡Hasta me dejé convencer por ese tonto de regalarte aquel aburrido libro en Navidad! Es increíble lo obtuso que actúa mi cerebro cuando se enamora si mis tontos oídos escuchan que un corazón se conquista con indiferencia. ¡Jura que no me odias por eso!

— Ni por eso ni por nada, pero… ¿Y ahora? —cuestionó nervioso.

— Ahora puedes sacarme el corazón del pecho y arrojárselo a los cerdos si eso te apetece, no porque sea mi cumpleaños tengas misericordia por mí, no protestaré si inclusive quieres atarme a ese dragón para enviarme al infierno.

— La noche de Navidad iba a declararte mi amor.

— ¡Oh por piedad! —jadeó Snape adolorido—. Eso ha sido más hiriente, pero lo merezco.

— Hemos sido unos tontos, yo titubeé tanto para confesarte lo que siento. Pensé que debían atraerte otra clase de personas, y cuando te vi con Charlie… comprendí que quizá sí hubiera habido una pequeña esperanza para mí.

— ¿Pequeña? Eres mi sueño, Harry Potter, mi sueño imposible.

— En realidad, no tan imposible. —aclaró sonrojándose.

— ¿De verdad aún quieres estar conmigo?

— Sólo si no hay posibilidad de que después de haber estado con Charlie ya no te parezca tan buena idea.

— ¿Qué tiene que ver ese idiota?

— Bueno, es muy atractivo, y moderno… y su vida es divertida, llena de aventuras con dragones, además tiene piercings y músculos… y es más alto y atrevido.

— Tú eres mucho más atractivo, interesante y osado, y además, hecho a mi medida ¿o de qué otro modo podría hacer esto?


Severus sujetó a Harry rodeándolo por la cintura con uno de sus brazos mientras usaba el otro para protegerle el cuello antes de doblarlo de espaldas y besarlo en un típico final de película clásica. Harry apenas sí sentía sus pies apoyados en el suelo pero no tenía miedo de caer, acarició la mejilla de Snape mientras probaba sus labios por primera vez.


Cuando Snape volvió a erguirlo sintió un suave mareo de felicidad.


— Cásate conmigo. —pidió aún embriagado de placer por tan intensa caricia—. Sé mío para siempre, Severus.

— Harry Potter, ya lo soy. Te amo.

— Yo más, yo te amo muchísimo más.


Y ansioso por demostrarlo, ahora fue Harry quien se colgó del cuello de Snape para apoderarse de su boca. Había soñado tantas veces con besarlo, pero ni en el mejor de sus sueños hubiera podido imaginar lo delicioso que era sentir su lengua enredándose en la de Snape mientras conjugaban sabores y se succionaban con ansiedad.


Ni siquiera se dieron cuenta que el ruido de la cocina había cesado y ahora varios pares de ojos, algunos bastante amoratados, les observaban sonrientes desde la puerta.








o—o—o—o—o—o—o—o













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NANNDYTA
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MensajeTema: Re: Táctica desesperada   Dom Ene 10, 2016 12:49 pm

Hermoso, simple mente una historia hermosa de principio a fin, espero seguir leyendo más fic tuyos.
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YukimuraSayu
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MensajeTema: Re: Táctica desesperada   Dom Ene 10, 2016 6:02 pm

Debo decir que me sacaste algunas lágrimas. Cuando Harry se enfrentó a Charlie, juro que pensé que Harry se marcharía y allí se armaba el culebrón.

Doy gracias porque eso no sucediera, y que todo haya salido bien. Me gusta lo agridulce del fic, me fascinan los fics dramáticos. Espero con ansias otras de tús historias Very Happy
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MensajeTema: Re: Táctica desesperada   

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Táctica desesperada
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