La Mazmorra del Snarry


 
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La Mazmorra del Snarry... El escondite favorito de la pareja más excitante de Hogwarts

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 Logrando lo imposible capitulo 18

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IndraSnape
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MensajeTema: Logrando lo imposible capitulo 18   Mar Feb 03, 2015 8:47 pm

Un escalofrió recorrió mi cuerpo completo, reconocería esa voz en donde fuera. Sentí como el color abandonaba mi cara y mi corazón dejaba de latir lentamente. ¿Por qué el destino se empeñaba en hacer mi vida más desgraciada? Esto era enserio lo último que me podía suceder.

Camine mecánicamente al hall mientras los escalofríos seguían recorriendo todo mi cuerpo y una gota de sudor bajaba por la línea de mi espalda. Sebastián tras de mi soltó un suspiro resignado y me siguió.

No tenía palabras para explicar los sentimientos que me inundaban en ese instante, todos se juntaban y hacían el mismo efecto que el de un frenesí al momento de consumir alguna droga prohibida. Estaba completa y totalmente seguro que en cualquier momento, si no hacía uso de todo el autocontrol que conseguí durante los seis meses en los que Severus no estuvo, colapsaría contra el piso.

Sabía perfectamente las consecuencias que traerían mis actos, pero jamás en mi vida imagine que todas llegarían al instante, como una ola de mar que me hundió completamente, vergüenza, arrepentimiento, dolor, ira, pero la emoción que más me extrañaba tener era felicidad, felicidad porque por primera vez en mi vida hacia algo por olvidar a Severus Snape. Aunque eso no me sirviese de mucho.

Mi mirada era aún baja cuando entre al recibidor, sabía perfectamente que mi cara estaba pálida, el color se había borrado de mi vida.

-Harry- Volvió a decir esa voz aterciopelada ya tan familiar para mí y al instante subí la vista.

Ahí con toda la majestuosidad de su belleza estaba Chris, Lestat y Severus. El primero tenía una sonrisa de felicidad extendida en toda la cara, por lo visto no se había dado cuenta de lo sucedido. Pero en lo que se refería a Lestat y Severus era diferente. Lestat me veía con una sonrisa de tristeza y Severus me veía con enojo, llamas salían por sus orbes negros, tenía las manos crispadas en dos puños y la mandíbula tensa. Sabía perfectamente que significaba eso.

Problemas.

-Pa… papá- Balbucee rompiendo el hechizo de su mirada -Que bueno tenerte aquí- Corrí a abrazarlo mientras las traicioneras lagrimas inundaban mis ojos. Aunque no sabía bien si eran lágrimas de felicidad o de un sentimiento muy diferente.

-Hijo- Dijo Louis mientras me abrazaba con uno de sus brazos enyesados.

Se escuchó un carraspeo detrás de mí y me gire para ver quién era. Sebastián me estaba viendo con una cálida sonrisa en su cara.

-Pequeño me tengo que ir porque ya se hizo tarde- Se tomó el cuello con una de sus manos- Vengo mañana por ti para ir al instituto.

Asentí acercándome a él.

-No me arrepiento de nada, te quiero hermoso- Me murmuro en el oído tan bajo que apenas yo lo pude escuchar antes de abrazarme, me dio un beso cargado de cariño y se fue.

Un incómodo silencio inundo el hall, mientras yo seguía con la vista fija en la puerta donde segundos antes había salido Sebastián, sabía que me tendría que enfrentar con las dos miradas inquisitivas que ahora me taladraban la espalda y hacían que tuviese escalofríos.

-Ayudare a Louis a subir a su habitación- Dijo la sedosa voz de Lestat a mis espaldas.

Asentí aun sin dejar de observar la puerta, a la espera de que el mundo me callera encima, pero para mí desgracia personal no lo hizo.

Escuche pasos en la escalera, seguidos por gruñidos provenientes de la garganta de Louis y por ultimo una puerta cerrándose. "Míralo Harry… Míralo" me alenté mentalmente, esperando que mi cara pacifica fuera lo suficientemente creíble para que no se transparentara el huracán de emociones confusas que tenía dentro de mí.

Tome aire y el valor que aun tenia y me gire para observarlo, el aún seguía ahí, viéndome ahora con ojos tristes y desalentadores, tenía las manos relajadas a cada lado de su cuerpo pero podía ver por lo tenso de su mandíbula que el enojo seguía ahí.

Lo observe un largo rato perdiéndome en sus orbes negros, esos orbes que tanto tiempo me habían vuelto y me seguirían volviendo loco. No sé porque tuve la extraña sensación de que intentaba decirme algo, un sentimiento detrás del enojo. Solo que no me quede a investigarlo. Esto era simplemente más fuerte que yo.

Me gire y fui a zancadas hacia la cocina para poder seguir con la cena que estaba preparando antes de que todo lo que ahora me atormentaba sucediera. Sentía sus pasos detrás de mí, solo que no me voltee para verlo, sabía que si lo hacía todo mi autocontrol se iría al bote.

Tome un cuchillo y me puse a picar la verdura que tenía en la tablita, aun consciente de que Severus estaba demasiado cerca detrás de mí.

-Harry- Su voz fue un susurro.

-¿Si dime?- Dije aun picando la verdura.

-Mírame- Demando en otro susurro.

Yo no levante la mirada por temor a que viera las lágrimas que llenaban mis ojos, lágrimas de tristeza y coraje.

-¿Qué es lo que necesitas Snape?- Murmure poniendo las verduras en una hoya.

Suspiro frustrado.

-¿Así va a ser esto?- Pregunto con enojo

-No sé a lo que te refieres- Dije mientras cortaba trocitos de carne.

-¿Me vas a obligar a decirte lo que necesito sin mirarme?-Rogo.

-Estoy ocupado así que dime de una vez que es lo que necesitas- Dije con tono frio.

-Tú lo pediste- Gruño.

-Al grano Snape- Masculle.

Todo se quedó en silencio por algunos segundos, pareciese como si estuviera debatiendo consigo mismo entre decirme o no, pero al final hablo.

-¿Sabes en lo que hubiera terminado su jueguito si Lestat y yo no hubiéramos aparecido?- Gruño detrás de mí.

Ipso facto me congele.

Ese comentario prendió una chispa en mi de enojo, él pensaba que esto era un jueguito, él pensaba que yo no era lo suficientemente fuerte como para hacer algo por olvidarlo realmente, pues obviamente él no me conocía como yo creía no, el no conocía al nuevo Harry y es que ¿Cómo no se podía dar cuenta si el mismo lo había creado?, el mismo había acabado con mis ilusiones, el mismo me había matado en vida.

-Lo que yo haga- Me gire para enfrentarlo- O deje de hacer eso es algo que no te concierne- Hice una mueca burlona -Y no te preocupes… que este "jueguito"- Hice unas comillas en el aire -Así como tú lo llamas si va a tener final tarde o temprano.

Su cara se crispo, dio un paso alejándose de mí y viéndome con ojos asesinos.

-No sabes lo que dices- Gruño.

-Claro que lo se Severus- Seguía con mi mueca burlona- No hare nada que tú no hayas hecho ya con Andre ¿No crees?

"Que se aguante… él empezó".

-Harry- dijo entre dientes- Tú no estás preparado para eso.

Bufe y puse los ojos en blanco.

-¿Y tú si estabas preparado cuando lo hiciste?- Gruñí exasperado -¿No era esto lo que querías? ¿Qué viviera todas las experiencias humanas?- Comencé a hablar más rápido por temor a que las lágrimas salieran de mis ojos -Ya que tu decidiste por mi respecto a esto, mínimo déjame decidir cuándo y como quiera cada experiencia ¿No crees? ¿O tengo que pedirte también autorización para ver cuáles son las adecuadas?- Conteste con sarcasmo.

Los dos nos aniquilamos con la mirada en ese instante, él no tenía derecho a hacerme esto ¿Qué era lo que quería? ¿Qué aparte de que se va a casar con Andre, por su maldito egoísmo, yo me quede solo? ¿Qué demonios pensaba?, las palabras de aquel día en el bosque de Louis retumbaban en mi mente y por cada de esas palabras sentía a mi corazón achicándose más y más.

Sentía de nuevo la sensación de hormigueo en mis manos, deseaba golpear a alguien o algo, necesitaba sacar la ira contenida que tenía.

Antes de que alguno de los dos pudiera decir algo Listar apareció en el marco de la puerta de la cocina.

-Harry.- Dijo con su sedosa voz- Aquí están los medicamentos de Louis- Me entrego una bolsita de papel -Son dos pastillas cada ocho horas y el jarabe es por si llegara a sentir demasiado dolor. En cuanto cene ahorita por favor que se duerma, ha sido un viaje muy cansado desde Inglaterra hasta acá.

Asentí con la cabeza.

-y ¿Harry?- Su gesto se endureció- Hoy Diana vendrá a dormir aquí, empezaremos la vigilancia por lo de Bellatrix, recuerda que no puedes estar sin ninguno de nosotros.

El miedo apareció en mi semblante como por arte de magia, Bellatrix me estaba buscando… Bellatrix vendría por mí. Un escalofrió recorrió completo mi cuerpo haciendo que me tambaleara. Las manos fuertes de Lestat me tomaron por los hombros.

-Lestat,- Pregunte dubitativo- ¿Hay alguna oportunidad de que ella se acerque a mí?- Mi voz se quebró en la última palabra.

-No Harry.- Negó con la cabeza y apretó más su agarre -No hay oportunidad mientras siempre estés con alguien de nosotros, Diana te explicara qué es lo que vamos a hacer. Yo me tengo que ir al hospital.– Me dio un abrazo y un beso en la frente -Cuídate mucho mi niño.

Me sonrió, pero vi que esa alegría no subía a sus ojos, estaba en peligro, lo sabía, pero no me sentía así por eso, temía demasiado por las personas que me rodeaban. Louis, Draco, Ron y Sebastián, por todas sabía que estaban en peligro y todo por mi culpa.

-No hemos acabado con esto- Murmuro Severus antes de salir por la puerta y desaparecer por donde vino.

Me quede ahí en silencio en medio de la cocina intentando entender el significado de sus palabras. Mordí mi lengua para que no saliera de mi boca el sollozo que tanto había guardado, aun no me podía derrumbar. Necesitaba estar completamente solo, sabía perfectamente que lo que me esperaba detrás de la puerta de mi cuarto sería algo que realmente nadie querría presenciar… "Harry James Potter, eres un idiota por seguir atormentándote así" me regaño la voz de mi conciencia, a la que por cierto no le hice mucho caso. Severus siempre iba a ser lo más importante en mi vida, un hermoso error, si eso era lo que Severus era un hermoso error que había entrado a mi vida para cambiarla, aunque sus acciones dijeran lo contrario.

Termine la cena de Louis y se la subí, me parecía que mi mente aun no entendía del todo bien que era lo que había sucedido. Las imágenes de lo que hice con Sebastián me venían a la mente como diapositivas. La manera en la que me había tocado, salvajemente dulce, despertó un nuevo sentimiento dentro de mí que no supe del todo descifrar. ¿Lujuria? ¿Pasión? ¿Deseo? no supe cuál de esos tres era, lo que si sabía es que mi cuerpo deseaba más de esos casuales toques y suaves caricias. Mi cuerpo estaba a la espera, aunque mi corazón dijera lo contrario, ya que quería esas caricias, pero de otras manos.

-Hijo ¿Me estas escuchando?- La voz de Louis me saco de mi mente.

-Esto… papá... si... si te estoy escuchando- Dije sacudiendo la cabeza para poder volver a la realidad.

-Hay Harry- Suspiro mi padre divertido- Ese chico Sebastián te está volviendo loco.

"No tienes una idea"

-Ja, Ja, Ja haber señor "Yo-hago-bromas" ten tu medicina la necesitas- Dije con una sonrisa maternal… cuanto había extrañado a Louis en estos últimos días.

Refunfuño incoherencias mientras se metía las pastillas a la boca y tomaba agua.

-Bien, si necesitas algo solo grítame papá- Lo apunte con un dedo mientras me dirigía de espaldas a la puerta- Lestat dijo que necesitabas dormir.

-Sí, si mamá pensé que ya habías muerto- Dijo en un gruñido.

-Ja, no, soy su reencarnación- sonreí- Así que ahora a dormir, no desobedecas.

-Bien, bien... buenas noches- Dijo en un bostezo mientras se acomodaba en su almohada y cerraba los ojos.

Cerré la puerta de la habitación de Louis y me fui a la mía. Necesitaba pensar en todas las cosas que me habían sucedido hoy.

Entre a mi habitación y empecé a caminar de un lado a otro hablando para mí mismo esperando a que llegara el colapso tan familiar que había estado esperando.

-Bien, Severus hoy estuvo más que extraño, casi estuve a punto de hacerlo con Sebastián en la cocina, Severus me dijo que no estaba listo, Severus vino a mi casa, Sebastián dijo que no se arrepentía por casi hacerlo conmigo- Me pare en el instante- ¡Estuve a punto de HACERLO con Sebastián en la cocina!- Chille.

-Wow y yo que pensé que eso de las hormonas no se aplicaba a ti- Dijo Diana mientras yo saltaba por el susto.

-Diana… no… me… vuelvas… a… asustar… así…- Jadee mientras me ponía una mano en el pecho para checar los latidos de mi corazón.

-Lo siento, lo siento- Puso sus manitas frente a mí a modo de defensa- Solo que no es mi culpa que justo cuando yo subía por tu ventana te pusieras a hablar contigo mismo- Sonrió.

Me deje caer sobre la cama y resople mientras me ponía las manos en la cara.

-Así que… Harry… ¿No me piensas dar detalles de tu encuentro culinario?- Dijo como quien no quiere la cosa.

-Diana- Chille- ¿Por qué demonios todo me pasa a mí?

-¿A qué te refieres Harry?- Dijo mientras se sentaba a un lado de mi en la cama.

-Diana- me apoye sobre un codo para verla mejor- Tu hermano llego justo en el momento en que casi… bueno tu sabes… y un MALDITO demonio!- Chille con mis mejillas en tres tonos de rojo.

-¿Severus?... espera… no... Espera… ¿Severus?-Dijo con tono de incredulidad. Se quedó retraída un momento y luego su boca formo una perfecta O antes de chillar- Ya entendí ¿Qué demonios hacia Severus aquí?- Casi grito.

-¿Y me lo preguntas a mí?- Masculle.

-¿Qué fue lo que te dijo?- Pregunto con curiosidad.

Suspire, a este era al punto en el que no quería llegar porque sabía que me volvería a lastimar de alguna manera u otra. Le conté todo lo que nos habíamos dicho y por cada palabra que repetía me sentía peor. La culpa empezó a llenar mi sistema y mi cabeza empezó a dar vueltas al instante por el huracán de emociones y sentimientos que tenía dentro de mi intentando salir a como diese lugar.

Diana escucho todo mi relato sin interrumpir, cada vez fruncía más el ceño en su marmolea frente y entrecerraba más los ojos hasta que se quedaron en una línea.

-Severus es un idiota, ya lo sabes- siseo.

-Diana - Murmure- ¿Por qué me está haciendo esto? ¿Qué es lo que quiere de mí?- Dije mientras una silenciosa lagrima recorría la piel de mi mejilla.

-No lo sé cariño- Dijo mientras me limpiaba la lagrima con uno de sus fríos y níveos dedos -Pero sabes que Severus es un egoísta, no entiendo la verdad que es lo que se propone con todo esto. Pero, por favor Harry , no caigas en su juego de nuevo, por favor no lo hagas.- Su voz tomo un matiz de enojo.

-Diana lo amo- Solloce con lágrimas en los ojos mientras abrazaba a Diana con todas mis fuerzas. -Él lo sabe, tú lo sabes, Demonios hasta creo que el presidente lo sabe… ¿Por qué me tiene que hacer las cosas más difíciles de lo que ya son?- Solloce de nuevo contra su hombro.

-Sh… calma Harry.- Canturreaba mientras me acariciaba el cabello -Todo saldrá bien.

Me aferre más a su hombro mientras dejaba salir de una vez por todo lo que tenía dentro. Las lágrimas no dejaban de salir de mis ojos ni los sollozos de mi boca, sentía como la herida de mi pecho se iba abriendo horrorosamente lento y me dejaba sin aire. ¿Por qué todo esto era tan difícil? ¿Qué había hecho yo para merecer esto?, lo único que había hecho en todo este tiempo había sido sobrevivir de esperanzas y recuerdos, no había hecho nada más que aferrarme a la idea de que Severus muy dentro de, el aún me quería, aunque eso quedó descartado cuando se decidió casarse con Catherine, ese fue el peor día de toda mi existencia. "No te quiere Harry… el ya no te quiere" me repetía como un mantra dentro de mi intentado que quedara grabado, aunque lo único que hiciese fuera lastimarme más.

Su boda seria pronto, lo sabía, aunque me negaba rotundamente a saber la fecha, no quería saber el día en que perdería al amor de mi existencia completamente. Este pensamiento hizo que tuviera un ataque más grande de lágrimas y sollozos a lo que Diana contesto abrazándome más fuerte. "Severus te amo" me recordaba instintivamente en mi fuero interno.

Sabía que esto no iba a cambiar con el tiempo, ni mañana ni dentro de mil años, lo único que podía hacer con el dolor que sentía era acostumbrarme, intentar respirar y vivir por la gente que me rodeaba. No porque yo quisiese sino porque era mi obligación.

¿Alguna vez alguien había amado tanto como yo amo a Severus?, esa pregunta rondaba en mi cabeza salvajemente terminando con la poca conciencia que me quedaba. ¿Enserio alguien lo había hecho? mi subconsciente me dio la respuesta al instante no, nadie lo había hecho ni lo haría nunca, es más, dudaba que alguien siquiera supiera la existencia de lo mucho que lo amaba.

No supe en qué momento me quede dormido en los brazos de Diana. Tuve varios sueños y pesadillas, de todos colores y de todas texturas, pero siempre aparecía la misma persona en ellas.

Severus.

Sabía que hasta en mis sueños seguía llorando, podía sentir la cálida sensación de mis lágrimas recorriendo mis mejillas y el sabor salado en mi boca que dejaban a su paso. Solo esperaba poder sobrevivir a su partida sin volver a caer de nuevo en el abismo obscuro que tanto aclamaba por mi ausencia.

-Harry, Harry despierta- Cuchicheaba Diana mientras me movía el hombro una y otra vez.

-5 minutos más- Grazne mientras me tapaba la cara con una almohada para que la luz perlada que se introducía en la ventana no me molestara.

-Levántate ahora, tenemos el tiempo contado para arreglarte- Chillo.

Gruñí.

-Harry James Potter, levántate ahora- Chillaba de nuevo mientras me quito las cobijas.

-Demonios Diana , eres molesta ¿Lo sabías?- Sisee mientras me tallaba los ojos hinchados y rojos por tanto llorar con las manos y me estiraba en la cama.

-Lo sé, pero aun así me quieres- Me saco la lengua como una niña de cinco años.

-Lo empiezo a dudar- Dije en un bostezo.

Cruzo sus bracitos sobre su pecho y me miro con los ojos entrecerrados.

-Oh… vamos tonta sabes que si te quiero- Dije con una sonrisita mientras veía como Diana empezó a dar saltitos por toda la habitación mientras aplaudía.

Diana me empujó hacia el baño para que tomara una ducha, hoy tenia instituto "maldito lunes" pensé en mi fuero interno. No me quería encarar con la realidad, sabía que lo tendría que hacer tarde o temprano, pero no quería hacerlo por el momento.

El olor a mi shampoo me ayudo a regresar a mi mundo. El agua corría caliente por mi espalda mandándome una sensación de tranquilidad a todo el cuerpo ¿Por qué las cosas no podían ser así? ¿Por qué la gente tenía que sufrir de esa manera? ¿Por qué el amor dolía tanto?

Salí de bañarme y me puse lo que Diana había dejado para mí en el lavabo. Me rehusé a verme en el espejo por temor a lo que me pudiera enseñar mi reflejo, temor a que ni siquiera me pudiese reconocer a mí mismo, ser un completo y total extraño.

Me lave los dientes y salí a la espera de mi próxima media hora de tortura con la duendecilla, que por cierto ya me esperaba en la habitación con un cepillo en la mano.

Suspire.

No dije nada y me senté en el banquito, no serviría de mucho realmente ponerme a pelear con ella, no había nada capaz de hacerla cambiar de opinión. Ni Albafica mismo lo lograba.

-Harry- Chillo Diana mientras trabajaba en mi cabello - Mira ayer no te pude explicar las nuevas medidas de seguridad que hemos tomado, así que pon atención- Suspiro -No puedes ir solo a ningún lugar fuera de Londres a excepción que sea con alguno de nosotros o con alguien de la manada. No puedes estar tu solo por las noches aquí en tu casa, aunque ahora que lo pienso tampoco de día, así que aquí vamos a estar todos ¿Te parece bien? aaahh si y por cierto cuando Louis no esté en casa te irás a comer a la nuestra. – Debió de haber visto mi expresión de perplejidad porque agrego- Y no te preocupes Severus no estará ahí cuando tu estés… que va a ser muy pocas veces. Listo ya acabe tu cabello ahora- Chillo de nuevo.

Yo lo único que atine a hacer fue a asentir con la cabeza, no podía hacer otra cosa, era por mi seguridad y por nada más, aparte de que no tenía por qué estar con Severus ¿Cierto? Lucius no dejaría que él estuviera tan cerca de mí, lo sabía Lucius me lo había prometido. Me aferre a esa idea como si mi vida dependiera de ello.

-Enserio que me sigo impresionando a mí misma- Dijo limpiándose una lagrima imaginaria.

Puse los ojos en blanco.

Afuera se escuchó el clacson del auto de Sebastián, cogí mi mochila le di un beso en la mejilla a Diana, fui a despedirme de Louis pero él seguía dormido y baje las escaleras pitando. Cerré la puerta con la llave que estaba debajo del alero y me subí al auto de mi novio que me esperaba con una gran sonrisa.

-Hola pequeño… Wow… que novio tan hermoso tengo- Se acercó y me dio un beso.

-Hola- Sonreí contra sus labios- Hm… si me vas a dar la bienvenida así todas las mañanas entonces tendrás que venir por mi todos los días.

Me callo de nuevo con sus labios poniendo una mano en mi cabeza y acercándome más a él – Si era físicamente posible-.

-Claro hermoso- Rio entre dientes -No tienes por qué decirlo dos veces, vendré por ti todos los días si me recibes con esa clase de entusiasmo.

Reí y sacudí la cabeza.

-Pequeño necesitamos hablar sobre lo de ayer- Dijo mientras encendía el auto y veía hacia la calle.

-Si, lo mismo pensaba yo- Murmure con diez tonalidades de rojo abarcándome las mejillas de tan solo recordarlo.

-Eres tan hermoso cuando te sonrojas- Dijo acariciándome una de mis mejillas.

-Sebastián- Tome aire -Siento mucho lo de ayer yo no debí comportarme así, lo siento de veras- Solté todo tan rápido que me quede sin aire.

-Pequeño no hay de que pedir disculpas, yo también acepte y la verdad- El más lindo color de rosa coloreo sus mejillas -Hubiera deseado que no nos hubieran interrumpido.- Murmuro al final.

Solté una risita tonta cuando dijo eso, muy dentro de mí también desee lo mismo sabía que intentándolo sería la única manera de olvidar a Severus.

-Yo pensé desee lo mismo- Dije mientras me sonrojaba de nuevo.

Todo el auto se quedó en silencio, ninguno de los dos sabíamos que decir respecto a mi respuesta, lo único de lo que fui consciente fue de que los dos estábamos más sonrojados y de la sonrisita que se dibujaba en los carnosos labios de Sebastián. Un extraño sentimiento creció dentro de mi, sentía como si estuviese traicionando a algo o a alguien, aunque eso no tuviese sentido.

-Pequeño- Dijo Sebastián con aquella sonrisa que tanto me gustaba -Que te parece si saliendo de la escuela vamos por un café y platicamos bien respecto a esto, con más tranquilidad- Me guiño el ojo.

-Claro- Suspire internamente de alivio, tendría más tiempo para saber realmente lo que quería y como explicárselo, aunque sabía que al final del día al único al que seguiría amando y deseando seria a Severus, eso no cambiaría nunca.

Entramos al estacionamiento y aparcamos el auto. Salí de él y Sebastián tomo mi mano mientras yo le sonreía y el veía hacia el frente.

-Wow… no sabía que Snape pudiera utilizar de esa manera la lengua- Murmuro para sí mismo.

Seguí la dirección de su mirada y lo que me encontré fue la peor imagen que pude haber vislumbrado. Severus estaba besándose, si así se le podía llamar a eso porque más que besar parecía tragar, con Andre. El tarado de Andre estaba recargado sobre el auto y Severus aplastándolo contra este con sus manos recorriendo todo su cuerpo.

Y ahí mismo sentí como si mi corazón se hubiera partido en mil pedazos y mi autocontrol hubiera salido volando.
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Yuki Fer
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MensajeTema: Re: Logrando lo imposible capitulo 18   Dom Mayo 31, 2015 5:38 pm

Pero que le pasa al baka de sev ahhhhhhh sensei que mala pronto harry tendra polvo por corazón ='(
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