La Mazmorra del Snarry


 
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 Héroe Caído

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Araleh Snape

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MensajeTema: Héroe Caído   Miér Jul 30, 2014 9:58 pm

Título: Héroe Caído.
Resumen:Fue el final de una guerra pero el principio de otra. Harry Potter por fin había logrado vencer a Voldemort en una batalla cruenta y trágica, varias vidas se perdieron en el camino, y el niño que vivió probablemente ya no lo hiciera más.
Con el Avada que quitó la vida a su más acérrimo enemigo, también su vida se escapaba.
Pero tal vez haya alguien que pueda evitarlo.

Género: Romance
Palabras: 6102
Capítulos: 1
Completo: Sí
Link al fanart en que se basó la historia: aquí






Héroe caído





Harry Potter cayó inconsciente en medio de los gritos de victoria. Solo sus dos mejores amigos guardaron silencio, observándolo desde lejos, con el miedo apoderándose de sus jóvenes almas.


Ron tomó la mano de su novia y muy lentamente caminaron hacia él, las lágrimas ya resbalaban por las mejillas de Hermione presintiendo lo peor. Poco a poco los demás combatientes se fueron dando cuenta de lo que pasaba y dejaron de lado la celebración mientras les miraban caminar hacia su amigo.


Llegaron juntos. Ron respiró hondo antes de atreverse a inclinarse. Rogaba por un milagro, era imposible imaginarse la vida sin su mejor amigo. Fueron sólo unos pocos segundos los que le llevó doblar sus rodillas hacia el cuerpo inerte, pero en ese tiempo recordó toda una vida a su lado, desde el día en que lo conoció en aquel andén del tren, cruzaron esa barrera hacia el mundo mágico al mismo tiempo y desde entonces Ron ya sentía que tenía un hermano más.


Su corazón volvió a latir cuando tocó el cuello de Harry. Ahí estaba, débil y errante, su pulso de vida.


Jadeó emocionado mientras daba la buena noticia a su novia. Rápidamente Hermione se arrodilló junto a ellos mientras se corría entre los asistentes las mismas palabras: “Vive, el héroe está vivo”.


Lo que siguió a continuación Ron y Hermione lo vivieron confundidos. Gente apresurándose a intentar ayudar, medimagos llegando desde San Mungo para trasladar a Harry hasta su hospital. Los dos jóvenes no tuvieron más remedio que hacerse a un lado escuchándolos coordinarse para poder darle atención al joven hechicero.


No pudo pasar desapercibido que la mayoría intercambiaban miradas preocupadas, no parecían tener esperanzas, pero aún así, ninguno de ellos lo mencionó.


Fue hasta varios minutos después de haber llegado al hospital que Hermione notó que su cabeza le dolía y al llevarse una mano a ella sintió una fea herida rebanándole el cuero cabelludo. Volteó a mirar a Ron y éste no tenía mejor aspecto, su jersey tenía varias rasgaduras por donde veía trozos de piel quemada y sangre ya coagulada.


— Debemos atendernos. —dijo sin muchas ganas, su mayor deseo era continuar en esa silla de la sala de espera hasta saber qué sucedía con su mejor amigo.


Ron asintió pero ninguno de los dos se movió.


De pronto un alboroto llamó su atención y de inmediato se incorporaron sintiendo que el corazón se les saldría del pecho. Medimagos y enfermeras corrían hacia uno de los accesos al piso donde se encontraban, y luego los veían salir disparados hacia las paredes.


Ron se interpuso frente a su novia, asustado e incrédulo de que la guerra aún no terminara. Esperó ver aparecer una horda de mortífagos intentando llegar a Harry pero el único que apareció fue Severus Snape.


Bajó un poco la guardia, un día antes Harry le había confesado lo impensable, ver la muerte de Snape en la casa de los gritos le dolió demasiado. No por remordimientos, no porque ahora supieran que no era un traidor… le dolió porque lo necesitaba.


No dijo más, pero para Ron no era necesario. La lágrima que escapó de los verdes ojos era de inmensa pena y abandono.


— ¿Dónde está? —increpó Snape llegando hasta ellos dos.


Ron señaló unas puertas giratorias que conducían a las salas de atención intensiva mágica. No pudo ni hablar mirando una compresa empapada de sangre en el cuello de su ex profesor, su rostro más pálido que nunca y aún así, con la mirada cargada de determinación.


A su lado, Hermione jadeó emocionada. Ella también estaba segura que Snape habría muerto unas horas antes, pero saber que se habían equivocado era la prueba de que cualquier milagro podía suceder aún, y rogó para que sucediera uno con su gran amigo.


Más medimagos llegaron, ahora acompañados por media docena de Aurores y guardias de seguridad.


— ¡No sabemos cómo pudo atravesar los retenes! —exclamó una enfermera al jefe de Aurores—. ¡Es peligroso, el joven Potter los necesita!

— ¡No es peligroso! —gritó Hermione pero nadie les hizo caso.


Aurores y medimagos entraron a la sala, y Ron y Hermione decidieron ir tras ellos. Si Snape necesitaba ayuda ellos se la darían. 


Al fondo vieron a Harry en una de las camas, aún sin abrir los ojos, su lividez demostraba su gravedad y eso los hizo titubear un poco. Sin embargo, quien no parecía nada perturbado era Snape quien se apostó a un lado de donde reposaba su ex alumno y encaró a los recién llegados.


— ¡Largo de aquí, Potter necesita descanso! —ordenó como si estuviera en medio de un aula de pociones y Aurores y Medimagos fuesen solo unos cuantos alumnos de primer año.

— ¡Quien debe marcharse es usted! —vociferó el Medimago a cargo de la salud del héroe—. Ninguno de nosotros permitirá que lastime al joven Potter.

— ¿Lastimarlo? ¡Usted no tiene idea de nada!

— Sabemos que es un mortífago, que interactuó con quien-usted-sabe y además entró a este lugar sin permiso y lastimando a medimagos y enfermeras.

— ¡Porque son todos unos ineptos, no iba a perder tiempo dando explicaciones, ahora salgan y no molesten!


Al ver que uno de los Aurores se disponía a atacar, Hermione se armó de valor para interponerse entre ellos. Intentó tragar saliva pero tenía la boca seca, las piernas se le debilitaban cada vez más por el miedo y el dolor físico.


— Él no es un mortífago como creen. —les dijo procurando mostrarse segura, Ron decidió imitarla y fue a reunirse a su lado sujetándola de la mano—. Actuó como espía, Harry lo confesó en la batalla, quizá algunos de ustedes lograron oírle.

— Yo. —respondió uno de los aurores—. Creí haber entendido mal, pero…

— Es cierto. —intervino Ron—. No pueden pedirle que se marche, él no lastimará a Harry.

— ¡Pero tampoco le hará ningún bien tenerlo aquí!


Severus bufó sin moverse ni un ápice de su lugar junto a la cama.


— Quiero ver que alguno de ustedes se atreva a intentar sacarme. —murmuró entre dientes, su voz fue suave pero poderosa, y su oscura mirada lanzaba una amenaza que les provocó a todos un intenso escalofrío—. He cuidado de Harry Potter desde siempre, mi vida fue dedicada a preservar la suya y les aseguro que ni muerto lograrán apartarme de aquí.


Por unos segundos nadie se atrevió a decir nada, la erguida postura de Snape decía más que mil palabras. Fue el gemido de Hermione quien se llevó una mano a su herida cabeza lo que logró hacer reaccionar a un medimago quien se dio cuenta del estado lamentable de los dos jóvenes.


— ¿Porqué no han sido atendidos?

— Harry es más importante. —dijo la chica sosteniéndose de su novio a su lado.

— El joven Potter está estable, se está haciendo todo lo posible por su recuperación, pero no le agradará mucho saber que descuidamos a sus dos mejores amigos.


El Medimago sostuvo a Ron y Hermione por uno de sus brazos, y mientras se dirigía a la salida ordenó que los demás también lo hicieran. Aurores se miraron entre ellos sin estar convencidos de dejar a Snape a solas con Harry, pero el que había logrado escuchar las revelaciones del joven Gryffindor durante la batalla les dio la señal para obedecer.


Nadie se dio cuenta, cuando en la habitación sólo quedaron Harry y Severus, que éste último se dejó caer débilmente sobre el sillón más cercano. Se había sobre esforzado, pero le bastó unos pocos segundos controlando su cansada respiración antes de disponerse a cumplir con su deber velando de Harry.




=SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS=




Poppy parpadeó varias veces consecutivas, seguía sin creer lo que acababa de escuchar en labios de Snape. Éste le miraba impaciente.


— ¿Y bien? —la cuestionó desesperado por su silencio—. ¿Es posible o no?

— Profesor Snape, no entiendo porqué me mandó llamar, aquí están los medimagos necesarios para responderle cualquier pregunta, yo soy solo una enfermera.

— Una enfermera que sé que me dirá la verdad.

— ¿Pero cómo quiere que la sepa? Yo…

— ¡Sólo revise el expediente, carajo, y deme su opinión!


Poppy dio un pequeño salto en su lugar al escuchar gritar a Snape, era algo que ocurría demasiadas pocas veces, el tono de su voz siempre había sido suficiente para imponerse por sobre cualquier persona. Titubeó un poco pero finalmente se armó de valor, y mientras leía el grueso expediente de Harry Potter, el Profesor respiró hondo volviendo a mirar a su alumno.


Harry parecía que sólo dormía, por eso era incomprensible que en una semana no hubiese despertado aún.


Unos minutos después, la enfermera de Hogwarts cerró el expediente y volvió a tomar aire mientras su mirada se unía a la de Snape.


— ¿Puedo hacerlo? —quiso saber Snape, y Pomfrey logró ocultar su asombro al notar una nota de ansiedad en la voz del siempre frío Profesor.

— Es posible, pero no creo que sea correcto, aquí…


Sin embargo Snape ya no la escuchaba, la respuesta afirmativa era lo único que necesitaba. Desconectó el Monitor de Harry y con cuidado lo envolvió en una manta antes de cargarlo en brazos. Poppy lo miró preocupada, no iba a ser fácil llevarse a Harry del hospital, pero parecía que Snape no tenía intención de pedir permiso a nadie.


Las alarmas de la desconexión ya sonaban por todo el hospital, aún así Snape salió de la habitación sin mostrarse siquiera preocupado por tener que enfrentarse a todo San Mungo. Ahí no habían conseguido nada.


Ahora era su turno de poner manos a la obra.




=SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS=




Dos meses transcurrieron, y esa noche Severus Snape no pudo evitar su frustración e hizo estallar en pedazos los calderos con la fallida poción. Su aliento era agitado, le desesperaba que el tiempo pasara y no consiguiese hacer ningún cambio en la salud de Harry.


Regresó a su dormitorio cuando logró obligarse a calmar su ánimo. No le gustaba dejarlo solo demasiado tiempo, y además era hora de alimentarlo. Dobby lo cuidaba durante su ausencia pero a nadie más le permitía que se hiciera cargo de las necesidades de Harry. Despidió al elfo que tuvo que marcharse aunque deseara lo contrario.


Severus colocó en la mesita junto a la cama un pequeño cazo en el que revolvió diversos polvos y pociones hasta formar una suave papilla grisácea. Después, con mucho cuidado acomodó a Harry sobre su pecho y con pequeñas cucharadas llevó la mezcla hasta su boca. Tenía que usar su varita para obligarlo a tragar y estaba siempre pendiente de evitar que se ahogara, pero era necesario administrarle esos preparados para su nutrición.


Le llevaba casi una hora hacerlo, pero no le importaba, gracias a eso el cuerpo de Harry se mantenía como siempre, no había afecciones secundarias por su inmovilidad y lucía como si continuara dormido solamente.


— Es un cerdo, Potter. —le musitó mientras limpiaba cuidadoso un poco de papilla que resbaló por la comisura de los labios del Gryffindor—. ¿Es que no le han enseñado buenos modales?


Obviamente no hubo respuesta. Severus cerró los ojos respirando hondo mientras se permitía un momento en que estrechaba al joven de ojos verdes más contra su pecho y rogaba en silencio: “Regresa”


Pero Harry no despertaba nunca, por más que se lo pidiera, se lo ordenara o se lo advertía, los párpados de Harry Potter continuaban cerrados.


Unos golpes a su puerta lo sobresaltaron. Volvió a acomodar a Harry sobre la cama cuidando que estuviera confortable y bien arropado. Fue abrir sabiendo ya de quien se trataba.


Severus no permitía que nadie viera a Harry, sólo Ron y Hermione, ellos eran los únicos que diariamente se aparecían por la calle de la Hilandera a visitar a su amigo. Pero en esa ocasión no iban solos, la hija menor de los Weasley los acompañaba y Severus no pudo evitar sentir un retortijón en los intestinos al verla. Sin embargo, no dijo nada, se hizo a un lado permitiéndoles la entrada.


De inmediato Ginny corrió hacia la cama de Harry. Severus prefirió mirar hacia otro lado. La joven nunca había ido a esa casa antes, pero sí se apareció en el hospital mientras Harry estuvo internado, sin embargo sólo fue una única ocasión, lo cual Severus no pudo evitar agradecer en su interior.


Al mirar a los otros dos amigos de Harry, notó que Ronald llevaba un libro oscuro en sus brazos y el que reconoció de inmediato.


— ¡¿Qué hacen ustedes con eso?!

— Ginny lo encontró en la Sección Prohibida del colegio, estaba casi quemado por los daños de la batalla, pero hemos encontrado algo que podía ayudar.

— ¡Todo en ese libro es peligroso, no debieron ni siquiera tomarlo sin autorización de Minerva!

— Hermione lo ha estudiado. —continuó Ron obligándose a no temblar—. Ella dice que hay un conjuro que podría despertar a Harry.


Severus retrocedió un par de pasos. Ahora comprendía la presencia de Ginny Weasley en ese lugar y muy a su pesar no pudo evitar sentir admiración por ella.


— Es tan loable como estúpido lo que piensa hacer, señorita Weasley. —siseó Snape—. Pero me temo que no puedo permitírselo, es demasiado peligroso.


Ginny, quien había estado sentada en la cama con la mano de Harry entre las suyas, se puso de pie y miró al Profesor quien se había apostado del otro lado del lecho.


— Usted no podría evitar que lo hiciera si yo supiera que funcionaría conmigo, pero no es así. —dijo con firmeza mientras Severus le observaba confundido—. Estoy aquí para asegurarme de no haberme equivocado de lo que vi la ocasión en que visité a Harry en el hospital y ahora lo estoy confirmando.

— ¿Quiere explicarse?

— Usted será quien haga el conjuro, Profesor. 


Severus entrecerró los ojos. Ginny Weasley debía haber enloquecido, o quizá es que ninguno de ellos había logrado entender de qué se trataba ese conjuro.


— Sabemos que se requiere un fuerte lazo afectivo, Profesor. —intervino Hermione sosteniendo ahora ella el libro—. Ginny dice… ella dice que usted es quien tiene la mayor posibilidad de éxito, que su lazo con Harry es el más fuerte de que tenemos cualquiera de nosotros.

— Usted lo ama. —afirmó Ginny sin titubear mientras que a su lado, Hermione y Ron se sonrojaban violentamente.


El Profesor guardó silencio y sostuvo la mirada de la pelirroja.


— No puede negarlo. —continuó Ginny—. No a mí. Veo en su mirada lo mismo que siento yo. Cuida de Harry no por una promesa, no por obligación, no por sentirlo su misión… cuida de él porque lo ama. Cuida de Harry como sólo una persona que ama podría hacerlo. ¿Va a negarlo?


Severus continuó en silencio, sin dejar de mirar los ojos castaños de la pelirroja que le observaban envalentonados, y entonces, sin siquiera pensarlo, respondió:


— No, no lo negaré. Lo amo.


Hermione se llevó las manos a la boca para contener una exclamación de sorpresa. A su lado, Ron se había quedado sin aire y totalmente pálido. Por su parte, Ginny logró sonreír.


— Entonces Harry tiene una esperanza.




=SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS=




Las voces de los tres Gryffindor se escuchaban lejanas. Severus no podía creer su entusiasmo, pero le parecía aún más insólito no haberos echado a patadas desde hacía tiempo. ¿Es que estaban burlándose de él?


— Podemos hacerlo ahora mismo. —apremió Hermione extasiada—. No se necesita demasiada preparación, sólo memorizar el conjuro y estoy segura que el Profesor Snape lo hará en poco tiempo.

— ¿Creen que debemos avisar a alguien? —cuestionó Ron preocupado—. No sé, tal vez deberíamos tener un medimago presente para que revise a Harry cuando despierte. Además mis padres querrán verlo en cuanto abra los ojos.

— El Profesor Snape ha cuidado bien de Harry, Ron. —dijo ahora la pelirroja—. Está en perfectas condiciones físicas, un medimago no sería más útil de lo que lo ha sido el Profesor. Claro, si él considera que debemos llamar a uno, pues así será.


Los tres miraron al hombre que continuaba escuchándolos con poca atención. Al sentir los tres pares de ojos fijos en él, ya no pudo contenerse y estalló.


— Será mejor que se vayan. —rugió enfadado—. No voy a creerles que no sepan que es totalmente imposible que yo haga ese conjuro. Potter jamás reaccionaría con mi magia, ustedes parecen haber estudiado bien las condiciones necesarias para la invocación y me temo que no les permitiré que se burlen de la situación.


Los tres Gryffindor intercambiaron miradas comprendiendo lo que pasaba. Ginny fue la primera en reaccionar pero sólo respiró profundo y retrocedió un paso susurrando: “Díganle”.


Hermione intentó hablar pero su voz le traicionó por lo que tuvo que aclararse la garganta fuertemente antes de conseguir hilar palabra.


— Usted es el único que puede ir por él y traerlo de regreso, Profesor.

— Granger, no me haga pensar que su cerebro se ha freído finalmente. —respondió Snape aún contrariado—. ¿Ha estudiado con verdadero detenimiento ese conjuro? ¿Sabe lo que significa?

— Unión. —afirmó de inmediato—. Unión mágica e indestructible. El conjurante debe llegar a la consciencia dormida del hechizado y despertarlo, guiarlo de regreso a la vida.

— Y el hechizado debe de estar de acuerdo.

— Harry lo estará.

— No lo hará cuando descubra el significado de “unión mágica e indestructible”


Hermione titubeó ligeramente pero casi enseguida volvió a armarse de valor para hablar.


— Sabemos lo que hacemos. —afirmó categórica—. Por eso Ginny acepta que no es la adecuada para pronunciar el conjuro a pesar… bueno, de su afecto por Harry.

— Explíquese. —le ordenó Severus desde el otro lado de la cama.

— Harry se lo confío a Ron antes de ir a la última batalla.


Severus volteó a mirar al pelirrojo quien tenía una actitud insegura y preocupada al darse cuenta que era su turno de hablar. Pero prefirió hacer algo mejor, sacó de su túnica un libro negro ya bastante maltratado que Snape reconoció de inmediato.


— Harry lo llevaba consigo. —afirmó el pelirrojo dejando caer el libro a mitad de la cama.


Snape lo recogió, era su libro de pociones que Harry usó en su sexto año. Odió tener que reconocer que no entendía nada.


— Para Harry fue inesperado sentirse como se sintió con su muerte. Su supuesta muerte. —aclaró—. Me dijo que cuando lo tenía en sus brazos se imaginó estar sosteniendo al dueño de ese libro, al estudiante, pero también al Profesor. Y le dolió no poder seguir a su lado. Luego vio sus recuerdos y sus sentimientos se fueron aclarando, estaba asustado, sus palabras fueron: “¿Qué haré ahora, Ron? ¿Qué hago con lo que siento si él ya no está?”


El Profesor continuó en silencio, sosteniendo su libro con tanta fuerza que los pulpejos de sus dedos estaban blancos como el papel.


— Usted malinterpretó. —respondió entre dientes—. Esas son las estúpidas palabras esperadas del estúpido remordimiento de un estúpido Gryffindor y sus estúpidos actos de mártir.

— Es verdad que Harry no verbalizó con la palabra “amor”, pero las lágrimas que brillaban en sus ojos y que no derramó, el dolor que tenía en su mirada, su voz quebrada confiándome: “Lo necesito”… eso no podía ser malinterpretado.

— ¿Está tratando de decir que…?

— Que sólo usted puede traerlo de regreso, que sólo con usted Harry aceptaría volver… ¿Es que no se da cuenta que Harry no despierta porque le cree muerto? 




=SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS=




Severus no podía creer que se había dejado convencer por tres tontos Gryffindor. ¿Es que estaba tan ansioso de preservar una ilusión que siempre se prohibió tener?


Ahora estaba ahí, dispuesto a arriesgar su propia vida por Harry. Respiró hondo. No importaba. Si Weasley había malinterpretado el sentimiento de Harry no cambiaba en absoluto su decisión, por él sería capaz de todo… pero si por culpa de Weasley estaba uniendo eternamente a Harry con alguien que odiaba, se juró a su mismo que el pelirrojo pagaría las consecuencias.


Había recostado a Harry sobre su costado izquierdo, y él se acomodó a su lado, cara a cara. Sostuvo sus manos entre las suyas envolviendo las dos varitas que les pertenecían.


“Que esto funcione” Rogó en silencio. Conocía el riesgo, si no lograba traer a Harry de regreso él tampoco podría volver, pero realmente le parecía una estupidez querer regresar.


Juntó su frente a la de Harry y cerró sus ojos mientras comenzaba a pronunciar el conjuro. Se concentró como nunca en su vida, a tal grado que prácticamente se olvidó que había tres Gryffindor conteniendo la respiración en un mismo deseo.




=SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS=




Severus se sintió a sí mismo como atravesando un túnel hecho de nubes blancas a toda velocidad. No supo cuánto tiempo duró ese trayecto pero las nubes se fueron despejando y apareciendo un cielo azul reluciente y soleado. Tuvo una sensación de caída pero suave, casi como si flotara hasta que finalmente sus pies tocaron suelo firme.


Miró a su alrededor, y fue impulsivo arquear las cejas. La inconsciencia de Harry era un parque infantil, con columpios, sube-bajas, remolinos, resbaladillas… todo en una extensa área de colinas tapizadas del más verde césped y cientos de flores de todos colores: violetas, naranjas, rojas… toda una alfombra de ellas. A lo lejos se distinguía una serie de arboledas y hasta un tranquilo río de aguas cristalinas.


Buscó a su alrededor, no había nadie más. Se miró a sí mismo, llevaba su túnica formal, la que usaba para dar sus clases en el colegio, con la abotonadura forrada en seda, y manchada de tiza en la orilla de las mangas. Ese debía ser el recuerdo que Harry tenía de él ¿se había fijado siempre en aquellos detalles?


Pero si ese era su recuerdo, entonces Harry debía de estar cerca.


Algo le llamó la atención, uno de los columpios se balanceaba con más suavidad que los que eran empujados por el viento. Poco a poco fue apareciendo la figura de Harry sentado ahí. Llevaba su uniforme de colegio pero sin la capa, sólo un suéter celeste que le iba un poco grande. Tenía la cabeza inclinada hacia la cadena que suspendía el asiento, y le miraba con una sonrisa, no recordaba haberlo visto antes con esa expresión de relajación absoluta.


— Comenzaba a perder la esperanza de verlo otra vez… pero si este es mi cielo, usted tendría que venir algún día, tarde o temprano. Y aquí está. —dijo el joven sin dejar de columpiarse.

— Este no es su cielo, Potter. —le aclaró caminando hacia él—. Usted no está muerto.

— Claro que lo estoy, por eso puedo verlo. —dijo emocionado—. Al fin ha sucedido… ¿Me escuchó, me escuchó llamarlo?


Severus negó con la cabeza, y aunque por un breve instante la sonrisa de Harry desapareció, de inmediato regresó con más luz que antes.


— ¿Entonces vino porque me buscaba?

— Eso es verdad, he venido por usted, Potter.


El profesor miró despectivo los columpios, era el único asiento disponible y se resistía a usarlo.


— ¿Porqué un parque infantil? —cuestionó intrigado—. ¿Porqué no una cómoda estancia con sillones decentes e iluminada solo por una confortable chimenea?

— Porque ese sería su cielo, no el mío. —respondió el joven sin borrar su sonrisa—. Aunque para ser sincero, sí me agrada su idea, pero me gusta este lugar, es como… volver a tener la oportunidad de una infancia como me hubiera gustado.


Snape no dijo nada. Estaba al tanto de la terrible niñez de Harry y podía comprenderlo a la perfección, la suya tampoco había sido plagada de arcoíris y sueños. Decidió darle una oportunidad y con un poco de recelo ocupó el columpio junto a Harry. Le sorprendió notar que su ex alumno se mostró entusiasmado al verlo y se meció con más intensidad.


— Colúmpiate, Snape. —le pidió, y aunque Severus notó que Harry le tuteaba volvió a omitir comentar al respecto.

— No creo que deba hacerlo.


Harry saltó de su columpio, y ante el asombro de Snape lo vio colocarse tras de él para empujarle. Estuvo a punto de bajarse y quitarle mil puntos a Gryffindor pero por alguna extraña razón simplemente se sujetó con fuerza de las cadenas y permitió que el columpio se balanceara.


— ¿Ves que no pasa nada?

— Nunca creí que algo fuera a suceder. —dijo, y detuvo el movimiento, no estaba ahí para jugar—. Potter, será mejor que se siente, tenemos que hablar.

— Estoy de acuerdo, pero aquí no. Acompáñame.


Harry tomó a Snape de la mano obligándolo casi a correr colina abajo hasta el riachuelo. Ahí, bajo la sombra de un enorme árbol de sauce estaba un lecho acojinado de más flores en el que Harry se recostó como si estuviera en la más cómoda de las camas. El Profesor bufó suavemente, lo había temido y sucedió, ahora tenía que sentarse en el suelo, pero por esa vez decidió no tomarlo demasiado en cuenta y aceptó la invitación ocupando un lugar junto a Harry. Para su sorpresa, el joven Gryffindor se acomodó recostando su cabeza en el regazo de su profesor. 


— Primero que nada quiero que sepas que no pienso dejarte volver a tu cielo. —comenzó Harry, como si hubiera sido su idea el hablar—. Te esperé mucho tiempo, y aunque no venías no perdí jamás la esperanza… Tal vez en tu cielo yo sea para ti un invitado más, pero aquí tú eres especial. 

— Potter… ya se lo dije, usted no está muerto.


Harry le dedicó una incrédula sonrisa pero sin preocuparse en lo absoluto, sujetó el rostro de su Profesor con sus dos manos.


— Parece que quien se resiste a aceptar la realidad eres tú. —afirmó procurando mostrarse comprensivo—. Snape, no hay nada porqué temer, este lugar es mucho mejor de lo que esperaba, sobre todo ahora que estás aquí. Pensé en mil cosas para decirte cuando te viera, en todo lo que teníamos que aclarar, en los malos entendidos, en los rencores pasados, pero nada de eso tiene importancia. Lo único que quiero es mirarte a los ojos y decirte que no he llamado a nadie desde que estoy aquí, porque tú eres la única persona que deseaba seguir viendo… ¿entiendes lo que quiero decir?


Severus no pudo responder, creía entenderlo pero aún le resultaba difícil de creer que realmente Harry Potter no le odiaba como siempre creyó.


— Potter, quizá…

— Me enamoré de ti. —le interrumpió incorporándose hasta abrazarlo, Severus abrió los ojos desmedidos, no se esperó una reacción tan impetuosa y su corazón se aceleró como nunca le había pasado en su vida—. Ahora no tengo miedo de decirlo, no te burlarás de mí ¿verdad?

— ¿Burlarme?

— Comprendo que no sientas igual que yo, que ni la muerte pueda cambiar los sentimientos de una persona, pero igual creo que aquí no tiene caso que sigas fingiendo ser un total y real capullo.


Harry hundió su rostro en el cuello de Snape y mientras le acariciaba el pecho fue desabotonando lentamente su túnica. El Profesor cerró los ojos dejándose llevar por la agradable sensación de las manos de Harry acariciándolo, pensó que debía detenerlo antes de ser demasiado tarde pero sus dedos solo rozaron la piel de Harry.


— Déjame hacerlo. —pidió Harry atreviéndose a besar un trozo de cuello de Snape—. Es mi cielo, no lo olvides.

— Tal vez… tal vez sea el mío. —jadeó extasiado.

— Eso es justo lo que dirías en mi cielo.


Severus sonrió a medias y por algunos minutos no pasó más, Harry se concretaba a deslizar su mano por sobre la camisa de su profesor adivinando el contorno de su cuerpo bajo la suave tela. Después, Snape, sin dejar de disfrutar de los mimos del chico, suspiró resignado a terminar con el momento.


— Quizá estés confundido. —propuso amargamente—. Puede ser un sentimiento pasajero tan común a tu edad.

— Ya no tengo edad, he muerto y lo tengo todo claro. Esta es la eternidad y quiero pasarla a tu lado.

— Potter… no estás muerto.

— ¿Y entonces porqué me siento tan feliz? —preguntó volviendo a recostarse en el regazo de Snape.


Severus no respondió de inmediato, le gustaba esa sensación, tener a Harry usándolo de almohada, con la brisa cálida envolviéndolos en suave paz. Deslizó una mano acariciando el brazo de Harry mientras con la otra jugueteaba con sus cabellos. ¡Daría lo que fuera por tener el derecho de hacer eso todo el tiempo!


Y para eso debía ser claro.


— ¿Qué dirías si te dijera que podemos volver a la realidad?

— Que no quiero. —respondió de inmediato—. No volvería a un sitio donde no estés tan sólo para vivir mis últimos días en franca agonía.

— Dije: “Podemos”. Ambos, Harry. Juntos.

— Ya estamos juntos.

— Este, u otro lugar al que estemos destinados, nos esperaría a su debido tiempo. Ahora tu sitio está en despertar, tú no has muerto, Harry Potter. —aseguró con firmeza—. Estás en un coma muy profundo y he tenido que venir por ti.


Harry se incorporó lentamente, su sonrisa ya no estaba y en su lugar apareció una mueca de preocupación.


— Calla. No puedes decir eso en mi cielo.

— Y esa es la prueba palpable de que todo lo que ves a tu alrededor te lo has inventado… menos yo.

— Pero… no entiendo.

— Yo tampoco morí en esa batalla, Harry, pero no tuviste ocasión de descubrirlo.


Los ojos verdes volvieron a relucir con suave esperanza, aún contenida por el miedo de estar entendiendo todo mal.


— ¿Seguimos vivos? ¿Pero cómo? ¿Cómo es que puedo verte tan nítidamente como si realmente estuviésemos en este lugar?

— Hay un conjuro. —le informó con seriedad—. Tuve que hacerlo, era la única oportunidad de llegar a tu más lejano subconsciente y llevarte de regreso.

— Entonces… —empezó Harry retrocediendo asustado—… ¿Entonces no… no sientes igual que yo? Si eres real, entonces me has estado escuchando decirte que te amo y… ¡Oh por Dios! —exclamó cubriéndose avergonzado su rostro.

— Tenía que escucharlo porque sólo así podía creerlo. Harry, me atreví a hacer el conjuro porque tus amigos me dijeron lo que sentías por mí, solo ese sentimiento me traería hasta ti, y solo mis sentimientos podrán llevarte de regreso.

— ¿Tus sentimientos?

— Dijiste que querías pasar la eternidad conmigo ¿no? Pues eso estaría bien porque el conjuro ha funcionado y eso quiere decir que estaremos unidos siempre… aquí, allá, o donde quiera que estemos.

— ¿Realizaste un conjuro así… por mí?

— Lo hice. —respondió apenado—. Lo siento, Harry, si hubiera habido un modo de consultarte antes, te aseguro que lo habría hecho y…

— ¡… y la respuesta hubiera sido Sí!

— ¿Qué dices?

— Si me amas, Severus, si me prometes que no me has engañado y cuando regresemos te veré ahí conmigo, entonces sí, quiero volver y ser tuyo por siempre.


Severus palideció, cuando formuló el conjuro no esperaba una respuesta tan apasionada de Harry, pero ahora que tenía una idea de cómo sería la vida a su lado, y el amor tan inmenso que sentía y que creyó imposible, se realizaría, ahora no había duda que había hecho lo correcto.




=SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS=




Cuando abrió los ojos, Severus vio que Harry había ya despertado. Estaba sentado sobre la cama mirando fijamente a Ginny Weasley.


Por un segundo temió que al volver a verla ya se habría arrepentido de sus palabras hacia él, pero notó que su mano continuaba enlazada a la de Harry y éste la sostenía tan firmemente como si temiera que desapareciera si la soltaba. Entonces supo que la expresión de Harry no era de desilusión, ni siquiera de culpa, sólo estaba expectante esperando la reacción de quien fuera su novia hasta hacía muy poco.


— ¿Estás…?

— Muy contenta al ver que funcionó. —respondió la pelirroja con una sincera sonrisa—. Bienvenido de vuelta, Harry.


Harry entendió que Ginny sabía y aceptaba sus sentimientos así que logró por fin sonreír. 


Al verlo, Severus abandonó lentamente la cama mientras Harry se reencontraba con sus mejores amigos quienes casi saltaban de emoción al verlo despierto.


— Aún debes seguir reposando, Harry. —comentó Hermione al cabo de un rato de explicaciones—. Has estado inconsciente por demasiado tiempo, debes recuperar fuerzas.

— Lo sé, y lo haré, no te preocupes, pero…

— Nada de peros. —intervino Ron—. Supongo que te quedarás aún en casa de Snape, pero vendremos a verte todos los días.

— Pero…

— Como dijo Ron, Harry, no pongas pretextos. El Profesor te dará de sus pociones y debes tomarlas tal como él lo indique.

— Sí, pero…

— Mis padres seguramente querrán venir a verte, no te preocupes, yo los contendré cuanto me sea posible para que no te agobien, aunque no te prometo que mi madre no empiece a enviarte de sus sopas fortificantes.

— Y se lo agradecería mucho, ¿pero quieren dejarme hablar?

— ¿Necesitas algo?

— Acabo de enterarme que prácticamente me he casado y me muero por besar a mi esposo ¿no les importa dejar la charla para después?


Severus, quien les había estado escuchando pacientemente, no pudo reprimir el brillo en su mirada. Ni siquiera se dio cuenta de lo que los amigos de Harry respondían, él le sonreía ahora con una significativa mirada.


Apenas sí esperó a que la puerta se cerrara antes de lanzarse a estrechar a Harry hacia su cuerpo. Las manos del joven Gryffindor le sostuvieron el rostro, rozando con sus dedos cada uno de sus rasgos mientras en su verde mirada se adivinaba la emoción.


— Sí. —susurró Harry extasiado—. Se siente diferente tocarte aquí, esto sí es real… tu piel es tan cálida… quiero besarte, Severus.

— Y yo quiero que me beses. —declaró en un suspiro mientras sus labios ya rozaban los de Harry.

— Y después quiero que selles esa puerta por un tiempo, no quiero ver a nadie más hasta saciarme de ti, de tus besos, tu cuerpo… de hacer el amor contigo una y otra vez.

— Y con las ganas que te tengo, mocoso, no creo que vuelvas a ver la luz del día hasta tu próximo cumpleaños.


Harry sonrió brevemente antes de por fin apoderarse de la boca de su profesor y caer juntos sobre esa cama que prometía ser testigo del nacimiento de un amor sin igual.






=SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS=





FIN





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Gabriela Cruz
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MensajeTema: Re: Héroe Caído   Lun Ago 04, 2014 11:43 pm

Adoro a esta pareja.
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Scholita Snape-Potter

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MensajeTema: Re: Héroe Caído   Jue Ago 14, 2014 3:27 pm

Sinceramente Araleh me encanta tu manera de escribir, siempre le pones mucha emoción, me gusta mucho los "roles" que les pones a los dos, te quedan geniales...
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yatta
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MensajeTema: Re: Héroe Caído   Lun Ago 18, 2014 10:32 am

Harry todo avergonzado con Sev al saber ke no esta muerto jajaja genial!
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Yuki Fer
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MensajeTema: Re: Héroe Caído   Sáb Sep 27, 2014 11:38 pm

ahhh que lindo...por un momento pense que harry no despertaria y que sev terminaria en el mundo de harry..u_u lo bueno fue que sev logro decirle la verdad a harry y que este la creyera..n_n
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MensajeTema: Re: Héroe Caído   Sáb Nov 29, 2014 6:09 pm

Ohh Arita sabes cuanto amo leer tus historias y ms con estos finales, aunque falto saber que paso en esa habitación cerrada jajaja (pervertida)
Creo que este es uno de los fic en los que la pelirija no me cae tan mal, solo tu podias conseguir eso jejeje
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NANNDYTA
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MensajeTema: Re: Héroe Caído   Jue Feb 18, 2016 6:01 pm

Estoy aprovechando el tiempo libre para releer buenas historias, las tuyas son de las mejoresque he leido.
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Octolord73



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MensajeTema: Re: Héroe Caído   Vie Mayo 27, 2016 12:07 pm

Hermoso fic ;u; me encanto *-*
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