La Mazmorra del Snarry


 
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 Único en mi vida

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Araleh Snape

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MensajeTema: Único en mi vida   Mar Jul 08, 2014 1:15 pm

Disclaimer: Harry y Severus son personajes de la autoría de JK Rowling... aunque ellos se pertenezcan el uno al otro Smile


Resumen: Aquella noche Harry fue al despacho de Snape intentando recuperar sus clases de oclumancia, pero no se imaginó que un evento inesperado cambiaría su objetivo
Género: Humor, Romance
Capítulos: 1
Completo: Sí
Palabras: 3815
Advertencias: Chan.


Como parte del reto esta historia está inspirada por este art

http://fc08.deviantart.net/fs47/f/2009/226/6/5/Harry_and_Snape_fighting__HP__by_Harry_x_Snape.jpg






Único en mi vida





Tres meses pasaron desde que Snape le echó de su oficina después de descubrirlo mirando sus recuerdos en el Pensadero de Dumbledore, y desde entonces que Harry no lograba conciliar el sueño.


Por más que Sirius y Remus le aseguraron que todo había sido cuestión de niñerías, él no lograba convencerse a sí mismo de justificar la conducta de su padre. 


Es cierto que Snape continuaba siendo un bastardo cruel e injusto con él, pero aunque quisiera seguir odiándolo ya no podía. Sus clases se convirtieron en una tortura, pero Harry decidió dejar de protestar ante la sorpresa de sus compañeros que lo veían aceptar resignadamente las malas notas y castigos inmerecidos.


Tenía la esperanza de que un día Snape se cansara y decidiera cesar la guerra entre ellos, pero eso parecía cada vez más lejano. Su actitud obediente en lugar de tranquilizarlo enfurecía aún más al Profesor, es por eso que una noche decidió tirar por la borda todos sus miedos y se presentó a la puerta de Snape.


Tocó con suavidad mientras intentaba ignorar el vacío en su estómago y ese cosquilleo que recorría su piel y que intentaba adjudicarlo a su nerviosismo.


La puerta se abrió casi de inmediato y Severus Snape le miró tan fríamente como siempre, quizá esa frialdad había anidado ya así, quizá ya no podía mirar de otra manera… o quizá la tenía lo suficientemente ensayada como para no mostrar sorpresa nunca.


— Hoy no tiene castigo, Potter. Fuera. 


Snape intentó cerrar la puerta pero Harry supo que probablemente jamás podría armarse de valor para volver, así que interpuso su cuerpo en el quicio.


— Necesito hablar con usted. Es importante.


El Profesor entrecerró los ojos, pero suponiendo que se trataba de algo relacionado con el Señor Oscuro y que Dumbledore jamás le perdonaría si lo dejaba ir sin escucharle, se apartó permitiéndole la entrada.


— Sea breve, Potter, no tengo demasiado tiempo.


Harry asintió pero al abrir la boca olvidó completamente todo el discurso que había estudiado y sólo farfulló sin sentido.


— ¿Acaso se está burlando de mí, Potter?

— ¡No!... no, yo sería incapaz. —dijo finalmente—. Justamente he venido a disculparme en nombre de mi padre.


El rostro de Snape se tensó de furia. Harry le vio apretar los puños y supo que tenía que seguir hablando antes de que lo echara de su despacho.


— Comprendo si no me cree, pero no me he sentido bien desde… bueno, desde lo sucedido en la última sesión de oclumancia.

— ¿Quiere decir desde que rompió todo límite de respeto hacia mi autoridad?

— Esa no fue precisamente mi intención, Profesor.

— ¿Y qué pretende, Potter? —cuestionó con los dientes apretados—. ¿Que me olvide de su carencia de entendimiento por la privacidad? ¿Necesita escuchar que acepto su disculpa para poder seguir viviendo? ¿Es que el magnánimo Harry Potter necesita prodigar su lástima?

— ¡No es lástima! —le interrumpió preocupado—. Y no quiero una disculpa para mí, bueno, sí la quiero, pero si no me la da lo entenderé perfectamente, no debí entrometerme dejándome llevar por la curiosidad, sé que hice mal y lo acepto. En realidad lo que me interesa es ofrecerla en nombre de mi padre… lo que hizo tampoco estuvo bien.

— Ah, ahora le duele saber la clase de perros que eran.


Harry respiró hondo. Aunque consideraba reprochable la conducta de su padre y padrino, eso no impedía que le molestara que Snape les ofendiera continuamente. 


— Ojalá usted también estuviese dispuesto a hacer las paces, Snape. Creo que es cansado vivir continuamente peleando.

— ¡Usted me provoca!

— ¿Qué yo lo provoco? —repitió azorado—. Usted también suele ser bastante obstinado.

— ¡Potter! —bramó ofendido.

— Suspendió las clases de oclumancia sin importarle las consecuencias, y sé que fue mi culpa, no tiene porqué recordármelo, pero precisamente por eso he venido. Necesito calmar las afrentas entre nosotros y quizá entonces acepte retomar las clases.

— Yo nunca quise darle esas clases, siempre supe que eran una pérdida de tiempo.

— ¡Pues tampoco fue mi idea y sin embargo aquí estoy, dejando a un lado los tontos orgullos para volver a empezar y nada, que usted sigue pensando que soy un inútil!


Un breve instante quedaron en silencio, pero al ver que el Profesor continuaba empecinado en su postura, decidió esforzarse un poco más, respiró hondo intentando suavizar el tono de su voz.


— ¿Me va a perdonar?


Los músculos del rostro de Snape se relajaron por un breve segundo. Harry casi tuvo esperanzas de que su relación cambiara para bien, pero de inmediato el Profesor volvió a tensarse. Estuvo a punto de decir algo pero los golpes a la puerta lo interrumpieron.


— Escóndase, Potter. —siseó empujando a Harry hasta un armario.

— ¿Qué me esconda? —preguntó resistiéndose un poco, jamás se imaginó esa reacción de Snape que ahora lucía preocupado—. ¿Porqué tengo que esconderme?

— ¡No haga más preguntas! ¡Obedezca y quédese dentro y sin hacer ruido!


Harry estaba estupefacto, vio cómo Snape lo empujaba con firmeza hasta tenerlo dentro del armario y cerraba la puerta con llave. Iba a gritar pero cambió de opinión. Si Snape le escondía era porque probablemente él también estuviera escondiendo algo y sentía curiosidad por saber quién había tocado a la puerta.


— ¿Qué haces aquí? —oyó que cuestionaba Snape al recién llegado—. Te dije que era inútil que insistieras, Malfoy.

— Pero Severus… quiero que volvamos a hacerlo otra vez.


Harry sintió que el estómago se le hacía nudo, que sus ácidos gástricos amenazaban con desintegrarlo desde su interior. Apretó los puños de sus manos conteniendo las ganas de salir de ahí y mostrarse. ¡Qué se creía ese Draco Malfoy apareciendo a mitad de la noche en el despacho de Snape!


— Lo lamento, pero eso fue un error. —oyó que Snape le respondía—. Me dejé convencer una vez pero no puede volver a repetirse, si el Director se entera me echará del colegio.

— ¡No se enterará nadie, Severus! —insistió Draco obsesionado—. ¡Te lo juro!


En el interior del armario, Harry intentaba recuperar la respiración. Aquella conversación era demasiado comprometedora y a cada segundo iba sintiéndose más y más furioso. No supo cómo fue que pudo permanecer escondido y no salir a lanzarse a la yugular de esa arrastrada viborita.


Draco Malfoy jamás había sido una de sus personas favoritas, pero lo que ahora estaba sintiendo no se comparaba a nada, era inmensamente desagradable hasta sentir su presencia del otro lado de la madera de ese armario.


— Además… —prosiguió Snape—… tú tienes otras personas que pueden ayudarte y estarían encantados de hacerlo contigo.

— ¡Pero tú eres el mejor! —aclamó Draco con una voz demasiado lambiscona—. Sé que mi tía o mi padre serían felices si yo les pidiera su ayuda, pero probablemente sólo me usen para practicar y no para que yo aprenda.


¡Pero qué clase de familia era esa! Pensó Harry con un gesto de náuseas… Tan sólo imaginar a Draco y a su padre… no, no, tenía que respirar hondo o se vomitaría ahí mismo.


— Lo lamento, pero es mi última palabra. —oyó decir a Snape—. Regresa a tu dormitorio y olvida que una vez pasó lo que pasó.

— ¿Olvidarlo? ¡Pero si fue la mejor experiencia que he tenido en mi vida!


¿En serio? ¿Con… Snape? Se cuestionó Harry, aunque en ese momento no pudo sorprenderse demasiado ante tal descubrimiento, sin embargo seguía molestándole que fuera el estúpido rubio quien se atreviera a ir más allá de los límites entre Profesor y Alumno.


— Te lo agradezco, Draco. —respondió Snape—. Para mí también fue agradable enseñarte nuevas cosas, pero ya te dije que es totalmente inapropiado… no esa clase de enseñanzas, no en el colegio.

— ¿Entonces podremos vernos en vacaciones? Me gustaría mucho que fueses a la mansión, tal vez… tal vez puedas pasar unos días alojado en casa.


¡Arghhhh! ¡Nunca! ¡Sobre mi cadáver! Pensó Harry casi tronándose los dedos de las manos.


— Sería un honor, Draco. Sin embargo, sinceramente creo que primero deberíamos consultarlo con tu padre, él no podría estar de acuerdo.

— ¡No me importa si no está de acuerdo!

— Pero tal vez él deseé estar presente en tus primeras veces… o te repito, imagino que querrá enseñarte de acuerdo a su propia experiencia.

— No creo que haya nadie mejor que tú. Por favor, Severus, ya no pongas más pretextos, ahora mismo estoy dispuesto a abrirme todo para ti.

— Lo sé, pero… no, lo lamento.

— ¡¿Es que porqué no quieres darme otra sesión de oclumancia?!


¿Oclumancia? Se repitió Harry, deteniéndose a tiempo pues estuvo a punto de salir a abofetear y dejar calvo a ese ofrecido rubio desabrido. Primero se sintió intrigado, y después, volvió a la furia… ¡Oclumancia! El maldito Snape estaba enseñando a Draco lo que debía enseñarle a él ¡sólo a él!


— Siempre es agradable tenerte como alumno, Draco, pero en esta ocasión no puedo complacerte más.

— Eso dices ahora, pero siempre terminas haciéndolo. —aseguró Draco, y Harry casi pudo sentir por su voz que sonreía.

— No será así, regresa a tu dormitorio o tendré que castigarte.

— Bien, porque así pasaría más noches contigo y con más posibilidades de convencerte.

— Fuera.


Desde su escondite, Harry escuchó que Snape abría y cerraba la puerta con fuerza, y él sacó su varita para abrir la cerradura e hizo lo mismo estrellando la puerta sobre sus goznes. Salió del armario como un bólido, su mirada furibunda fija en su Profesor quien le observó con cierto nerviosismo. 


Snape se lamentó para sí mismo, quizá hubiera sido una buena idea encapsular el armario para que no escuchara, pero había estado tan apurado por esconder a su alumno que lo olvidó.


— No es lo que parece, Potter. —dijo retrocediendo un paso sin darse cuenta.

— ¡¡¡¿¿¿Me está diciendo que no…???!!!

— ¡Por supuesto que no!

— ¡Pero lo acabo de ver venir a usted!

— ¡Y supongo que también lo vio marcharse sin nada!

— ¡Porque yo estaba aquí! ¡Niegue que nunca le dio clase!

— ¡Pero fue sólo una vez, un mísero momento de debilidad en que no pude decirle que no! ¡Ni siquiera significó nada… y no volverá a repetirse!

— ¿Quién me lo asegura? Debió haberlo disfrutado mucho ¿no es cierto?

— ¡No disfruté nada! ¡¿Es que acaso cree que no pensé en que debía estar dándole esas clases a usted en lugar de a él?!

— ¿Pensó en mí mientras estaba con ese idiota? ¡Que consuelo!

— ¡No estoy diciéndolo para consolarlo o justificarme, es simplemente la verdad!

— No lo creo… Seguramente me está mintiendo y cuando yo me vaya lo buscará. Lo prefiere a él. —le reclamó sorprendiéndose incluso a sí mismo de que la voz saliera acompañado por un lastimero gemido.

— ¡Potter, no sea ridículo!

— ¡Claro, yo soy el ridículo ahora, pero usted es el mentiroso! No dudo que disfrute tener un alumno tan… complaciente. ¿Es que él le hace sentir mejor Profesor? ¿Es que él es más que yo? 

— ¿De qué está hablando?

— ¡De que usted juraba que no quería dar clases de Oclumancia pero a él sí se las da!

— ¿Es que está… celoso?

— ¡No me cambie la conversación! ¿Es por eso que ya no quiere darme clases? ¡No es porque no me perdone, es porque tiene a alguien más!

— ¡NO HAY NADIE MÁS!


Ambos guardaron silencio sorprendidos por el grito del Profesor. Pero sus respiraciones continuaban agitadas, sus miradas lanzando chispas.


— Si hasta le amenazó con castigarlo. —le recriminó Harry frunciendo los labios—. ¿Ahora tampoco me castigará a mí? Así tendría todo el tiempo del mundo para dejar que ese rubio imbécil le “convenza” —concluyó con tono irónico mientras dibujaba unas comillas con sus dedos en el aire.

— ¡Que no me convencerá de nada, carajo!

— ¡¿Y entonces porqué no quiere hacerlo conmigo?!

— ¡Porque usted no aprecia mi tiempo ni mi esfuerzo por enseñarle! ¡Cada noche penetraba en su mente tan fácilmente como… bueno, fácil!


Harry volteó su rostro indignado, sus brazos cruzados como muestra de la rabia que sentía. Escuchó a Snape exhalar hondo y volvió a mirarlo, el Profesor lucía más calmado pero eso no era precisamente una buena señal. Le vio caminar hacia su escritorio aparentando indiferencia.


— Esta conversación es absolutamente irracional. —siseó encogiéndose de hombros—. Si quiere ir de cotilla con Dumbledore y decirle lo que escuchó esta noche, de acuerdo, no voy a malgastar mi tiempo convenciéndole de guardar silencio.

— ¿Es que piensa que todo voy y se lo cuento al Director?

— Obviamente sólo lo que le conviene.

— Puedo quedarme callado si quiero. —gruñó molesto.

— Sería toda una hazaña, no ha parado de reclamarme como si esto fuese un matrimonio al borde del divorcio.

— No, no quiero el divorcio.

— ¡¿De qué carajo está hablando?!

— ¡Usted lo mencionó primero! ¡Y no quiero ningún divorcio!

— ¡No hay matrimonio, no puede haber divorcio! ¡No hay nada entre nosotros, Potter!

— ¡Lo habría si usted quisiera!


Harry bajó sus brazos caminando hasta Snape. Se sentía tan furioso aún que no lograba escuchar a su cerebro sugiriéndole que retrocediera. Casi podía verse a sí mismo sorprendido por actuar de esa manera. Fue imposible detenerse y de pronto se vio empujando a Snape contra su escritorio y lo que era peor, apoderándose de su boca en un ansioso beso.


Snape abrió tanto sus ojos que hasta se mareó. Quiso apartar a Harry pero sus manos se quedaron a medio camino, su cuerpo no reaccionaba como se lo pedía. Él quería empujar lejos a su imprudente alumno pero en cambio lo que hizo fue mordisquear su labio y gemir cuando la juvenil lengua se adentró en su boca.


Finalmente sacó fuerzas de la nada para deshacerse de Harry hasta apartarlo poniendo un espacio entre ellos, un espacio que de repente resultaba extrañamente incómodo, sin embargo jamás lo admitiría. No supo cómo lo logró pero su expresión recuperó su seriedad habitual a pesar de que frente a él continuaba Harry Potter como nunca antes lo había visto. Con esa mirada llena de deseo, su respiración jadeante, sus mejillas ruborizadas y sus labios hinchados por el beso.


— ¿Tiene una explicación coherente sobre lo que acaba de hacer, Señor Potter? —cuestionó, asombrado por su capacidad para poder hablar.

— Hace unos segundos me parecía coherente. —confesó sin dejar de lamerse los labios y sin apartar sus ojos de la boca de su profesor—. Ahora sinceramente creo que fue una locura… pero que disfruté mucho.

— No sé qué bicho le ha picado y no me interesa saberlo, será mejor que se marche ahora mismo.

— Sí, es lo que debería hacer. —murmuró Harry con falso pesar—. Pero voy a arriesgarme un poco más, si no me ha matado hasta ahora quizá no lo haga si antes de salir me doy un poco más de gusto.


De un solo movimiento Harry barrió con todo lo que había en el escritorio ante la mirada anonadada de su profesor y antes de que éste pudiera reaccionar se abalanzó sobre él haciéndolo caer sobre la superficie del mueble.


Instintivamente Severus le sostuvo por la cintura temiendo que la impetuosidad del chico los hiciera caer al piso.


— Potter, es la última advertencia. —siseó desde su lugar, observando como Harry se acomodaba amoldándose a su cuerpo y apoyando sus brazos a ambos lados de la cabeza del pocionista impidiéndole casi cualquier movimiento.

— Bien, ya la ha hecho, ahora besémonos en paz.


Snape apretó los labios como si de esa manera demostrara su renuencia a semejante insensatez. Sin embargo Harry no se dio por aludido, si no podía besarlo en la boca tenía más sitios que se le antojaban. Empezó por el cuello, y su corazón revoloteó complacido cuando fue Snape quien giró su rostro dándole más espacio. Recorrió esa blanca piel cubriéndola con suaves y delicados besos, se deslizó por todo el arco de la mandíbula hasta llegar a la oreja de Snape que lamió humedeciéndola con su lengua.


Para entonces Snape ya jadeaba y empujaba su pelvis contra la de Harry.


— Detente, Potter. —ordenó inútilmente—. Detente… antes de que sea demasiado tarde.

— En mi opinión, ya se nos estaba haciendo demasiado tarde.


Harry regresó a los labios de Snape y en esta ocasión ya no encontró resistencia. Se consintió succionando de su boca el sabor de su Profesor mientras que éste, muy a su pesar, gemía de placer y las manos que antes empujaban a su alumno ahora se aferraban a su espalda atrayéndolo más hacia su cuerpo y envolviéndolo con sus piernas. 


— Me excita escucharte excitándote por mí.

— Eres un mocoso calenturiento, disfrutaré al ver tu cara de arrepentimiento cuando regrese tu cordura… y la mía, perderás muchos puntos por ésto. Apártate ya.

— Apártate primero. —le desafió sin dejar de besarlo.

— Tú empezaste, tú termínalo.

— Mmm, terminar… ¿Porqué todo lo que dices suena como un orgasmo?


Severus bufó queriendo aparentar estar bajo control pero en realidad le preocupaba que sus manos continuaran aferradas a la cintura de Harry y tentadas a bajarle esos pantalones escolares de una vez por todas, moría por lamerle toda su intimidad, conocer su polla que ya sentía endurecida y meterla toda en su boca hasta dejarla vacía.


Escuchó que Harry suspiraba profundamente, hizo sus pensamientos a un lado al darse cuenta que ya había dejado de besarlo, sin embargo seguía sin apartarlo. Fue en ese momento que la alarma subió a grados máximos, la mirada de Harry era fogosa pero también dejaba escapar chispas de un sentimiento más profundo aún.


— ¿Tus ojos siempre fueron tan brillantes, Snape? —preguntó Harry enredando sus dedos en el cabello de su profesor sin dejar de observarlo maravillado.


Por toda respuesta, el Profesor se incorporó intempestivamente. Una cosa era tontear y darle un poco de gusto al cuerpo… no es que lo hubiera hecho antes, con nadie, pero otra muy diferente era intercambiar miradas ensoñadoras.


Debido al movimiento imprevisto del profesor, Harry estuvo a punto de perder el equilibrio pero logró mantenerse aferrado a horcajadas en la cintura de Snape hasta que éste se sintió en tierra firme y entonces, con suavidad, le ayudó a poner los pies en el suelo.


— De acuerdo, Potter, esta vez es en serio. Salga de mi despacho de inmediato. —ordenó Snape, en esta ocasión logrando apartarse de Harry mientras se reacomodaba la túnica.

— Pero… estábamos besándonos.

— Y ahora estamos arrepentidos.

— Yo no. —admitió con seguridad—. He descubierto que me gusta tu sabor y sentir tus manos sobre mí. Quiero que seas mío y sólo mío, Snape.

— Si aprecia en algo su vida, márchese ahora mismo.

— ¿Puedo regresar mañana? —propuso volviendo a acercarse, apoyó sus manos en el pecho de Snape consiguiendo sentir sus palpitaciones por debajo de su túnica—. Bueno, eso si no tienes un compromiso con Malfoy.

— ¡Que no hay nadie más, carajo! ¡Eres el único en mi vida, Harry Potter! —exclamó enfadándose nuevamente mientras se sacudía del chico.


No obstante, Harry tenía una gran sonrisa en su rostro para entonces, por lo que el Profesor comprendió que sus acciones resultaban incongruentes con sus palabras.


— No quise decirlo así. —intentó retractarse—. Sólo, por favor, que quede claro que no le daré clases de nada a Malfoy.

— ¿Y a mí?

— ¡¿Es que no se cansa nunca?! ¡Fuera!


Severus ya no dio oportunidad a Harry de decir más, temía que cada frase que dijera le confundiera a puntos inauditos. Le empujó hasta la salida obligándolo a abandonar su despacho de inmediato.


Sin embargo, al quedarse solo, no pudo sentirse mejor. Recordó la carita entristecida del joven Gryffindor cuando le cerró la puerta en la nariz. 


— ¡No puedo creer que esto me esté importando! —gruñó jalándose los cabellos con desesperación.


No pudo más, esa noche le llegarían todos los demonios del remordimiento si permitía que Harry Potter se marchara llevando a sus espaldas su rechazo. Sería hipócrita fingir que se había visto totalmente obligado. Esa noche también había descubierto algo, a pesar de lo frustrante que eran las clases de oclumancia con Harry, notó que incluso su despacho añoraba su regreso.


Salió del lugar a toda prisa para darle alcance a su alumno. Logró dar con él cuando estaba a punto de subir las escaleras del lobby y le llamó.


Harry dio media vuelta mirándolo en silencio, aunque su corazón palpitaba y el alma sonreía conteniendo una suave luz de esperanza, él simplemente puso su expresión más inocente. No sabía qué esperar de Snape en ese momento así que se detuvo en los escalones sujetándose del barandal, las rodillas le temblaban un poco, por un momento creyó que las escaleras del colegio le hacían una trastada, pero no era así… ¿desde cuándo es que con sólo ver a su Profesor el mundo giraba tan rápido a su alrededor?


Snape se detuvo también. Quedó un espacio de un par de metros entre ambos, una distancia que los dos querrían eliminar pero no lo hicieron.


— Mañana. —dijo Snape con voz suave.

— ¿Mañana qué?

— Mañana después de la cena… mañana y todos los días, Potter, así que ni se le ocurra hacer planes con sus amiguitos, si quiere exclusividad también tendrá que dármela a mí.

— ¿Para las clases? —preguntó sin abandonar su gesto indefenso—. ¿O… para besarnos?


La mirada oscura del Profesor brilló maliciosa, dio media vuelta regresando a su despacho mientras murmuraba: “Averígüelo”.






FIN













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yatta
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MensajeTema: Re: Único en mi vida   Mar Jul 08, 2014 3:24 pm

segunda parte o secuela? digo para averiguar que fue al final jajaaj XD!! me encanto eso del divorcio jajaja XD!! y Snape como si se hubiese tomado varitaserum jajaja XD!!
te quedo genial!
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Yuki Fer
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MensajeTema: Re: Único en mi vida   Miér Jul 09, 2014 9:46 pm

y donde encuentro la segunda parte...... XD ohhh mi diossss peroooo woahhhhhhhhhh hhahaha la pelea que mantuvieron fue emocionante hahahahahahah como tood una pareja..XD me encantoo sensei onegai haga otro cap..*o*...>.<  cheers cheers 
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Kariin

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MensajeTema: Re: Único en mi vida   Jue Jul 31, 2014 6:03 pm

C: Me lo voy a leer ahora mismo...
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MensajeTema: Re: Único en mi vida   Lun Ago 04, 2014 5:50 pm

Por favor merece una segunda parte.
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Scholita Snape-Potter

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MensajeTema: Re: Único en mi vida   Jue Ago 14, 2014 2:57 pm

¡Wow! Es decir.... ¡Esta genial! Me encanto la interacción de los dos y de la decisión de Harry, pobre de Severus no sabe ni en lo que se metió... Si merece segunda parte...  Very Happy Laughing 
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Yuki Fer
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MensajeTema: Re: Único en mi vida   Lun Sep 29, 2014 4:32 pm

hahhhaah lo leo y me sigue encantando la pelea..XD hahaha
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MensajeTema: Re: Único en mi vida   Lun Jun 15, 2015 12:15 am

Harry está con todas las hormonas alborotadas sin duda, pero que alboroto más adorable el del ojiverde, es de esos que contagian al otro entre tanta pelea enmarañada disfrazada de muchas cosas más.
Me encantó y también quiero continuación ^^
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MensajeTema: Re: Único en mi vida   

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Único en mi vida
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