La Mazmorra del Snarry


 
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Araleh Snape

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MensajeTema: Última respuesta   Jue Jun 26, 2014 9:54 pm

Resumen: Había un secreto que no querían revelarle, eso Harry lo tenía claro, pero lo que no se imaginaba era el cambio que daría su vida cuando finalmente se enterara
Personajes: Harry Potter, Severus Snape
Categoría: Drama, Romance
Advertencias: Mpreg
Palabras: 6509
Completo: Sí



Última respuesta






Harry no tenía aliento cuando llegó a la enfermería, pero desde que Ron le contó sobre los rumores acerca de que Severus Snape había vuelto muy mal herido de una de sus reuniones con Voldemort no pudo dejar de correr hasta asegurarse con sus propios ojos y dejar de prestar oídos a los cotilleos que no hacían más que alarmarlo más.


Él nunca se había llevado bien con su profesor de pociones y a veces creía que era una animadversión insuperable, sin embargo, eso no demeritaba su preocupación por todos los que luchaban con él en contra de Voldemort, en especial por Snape… muy en especial por él.


Sin embargo, apenas puso un pie dentro de la enfermería y Dumbledore ya le tenía una mano en el pecho impidiéndole ir más allá.


— Lo siento, Harry, pero no puedes pasar.

— ¿Cómo está él? —cuestionó intentando mirar al fondo de la enfermería donde vislumbraba la silueta de Snape sobre una cama cercada por la enfermera Pomfrey y por un par de medimagos que no conocía.

— Ahora no puedo darte explicaciones, será en otro momento. Por favor, regresa a la Torre y mantente ocupado en tus estudios, eso es lo importante.


Harry quiso protestar pero no pudo, lo último que vio en la enfermería fue el gesto de aflicción de Poppy antes de que Dumbledore le cerrara la puerta casi en las narices.




———ooo———ooo———ooo———




Las siguientes semanas fueron complicadas para Harry. Intentó hablar con Dumbledore en varias ocasiones pero éste siempre encontró un pretexto para no recibirlo. Lo único que sabía era que había surgido un traidor en la Orden del Fénix, alguien que delató a Snape y por consiguiente éste ya no pudo continuar con su labor como espía. De su salud no tenía ninguna información, el Profesor no se encontraba en el castillo pero Harry creía que podía estar en su vieja casa de la calle de la Hilanderas.


Quería creer que la ausencia de noticias auguraba que se estaba recuperando, de lo contrario ya habrían dado a conocer si hubiese una complicación. 


Una noche, casi cuatro meses después de la ausencia de Snape volvió a surgir un rumor que se extendió como pólvora encendida. Decían que el Profesor había vuelto al colegio y que seguramente empezaría nuevamente a impartir sus clases. La mayoría del estudiantado no estaba nada feliz con la noticia, pero para Harry era diferente, apenas podía esperar al día siguiente y ver aparecer nuevamente a Snape en su aula.


Pero eso no ocurrió. No recordaba haberse desilusionado tanto cuando vio que el Profesor sustituto continuaría impartiendo las clases. 


Entonces no lo pensó más, esa misma noche de la manera que fuera, averiguaría qué pasaba con Severus Snape.




———ooo———ooo———ooo———




Necesitó la ayuda de Ron quien le consiguió una de esas orejas espías que sus hermanos comercializaban en su tienda, y con mucha paciencia por fin consiguió enterarse de la contraseña para entrar en las habitaciones de Snape.


Tenía el corazón desbocado cuando aquella noche solitaria hizo que la puerta cediera su cerrojo y entró sin saber lo que encontraría, mucho menos sin saber si saldría vivo de aquel atrevimiento.


Nunca había estado en la habitación privada de Snape, era bastante austera, con solo una cama grande típica de la casa Slytherin, toda verde oscuro y con el emblema de la serpiente en la cabecera. El suelo tenía alfombra en el área de la chimenea, el resto era de piedra típica de las mazmorras. Al fondo la puerta que supuso iría al sanitario y otra para el armario empotrado en la pared. 


Snape estaba sentado junto a la chimenea, vestía un cómodo albornoz y su tez era mucho más pálida de lo que Harry recordaba. Se quedó parado en su lugar mirándole, hasta ese momento comprendió lo sorprendente de su audacia. Ellos jamás se habían llevado bien, no tenía ningún justificante para su presencia, pero aún así, no retrocedió cuando Snape se giró a mirarle.


— Potter. —escupió sin asombro, sólo mucho cansancio había en su voz—. Subestimé su nivel de entrometimiento.

— Yo… he escuchado lo que le pasó. —comentó sin comprender el porqué Snape frunció el ceño por sus palabras—. Es decir, sé que Voldemort le hizo daño y quería saber… sólo quería cerciorarme que estaba bien.

— Como siempre, tan compasivamente humanitario.

— Profesor, es obvio que no le agrado pero eso no quiere decir que pueda permanecer indiferente a lo que le suceda, sobre todo si es relacionado con la guerra contra Voldemort.

— Ni se le ocurra hablar de culpas. —bramó indignado—. No me interesa escuchar disculpas por algo que no le incumbe, sabía bien los riesgos de mi papel como espía, Potter, no le permitiré adjudicarse más protagonismo del que ya presume.

— Esa no es mi intención. —intentó disculparse procurando no subir el tono de su voz, aún podía ver en la piel de Snape las huellas de heridas que debieron ser bastante dolorosas—. Profesor, no expresaré mi mortificación si eso le ofende, pero ojalá entienda que no podía quedarme cómodamente en mi habitación sin saber si estaba bien o no. Su ausencia no es desapercibida, no por mí, todos los rumores que se dicen en los pasillos… bueno, me preocupé.

— Oh, por favor, Potter, ¿Va a resultar ahora con que está enamorado de mí?

— ¿Qué? ¡No, claro que no! —exclamó dando un paso hacia atrás y sintiendo que sus mejillas ardían de vergüenza.

— Bien, porque no estoy interesado.

— Bien, porque yo tampoco.

— Entonces ya puede irse.


Harry asintió mientras retrocedía hacia la puerta, pero antes de marcharse respiró profundamente mirando a Snape quien había dejado de ponerle atención para fijar sus ojos en el fuego que iluminaba desde la chimenea.


— Vendré mañana después de clase.


Snape no le respondió, probablemente ni siquiera le había escuchado, ´pero su expresión vacía le confirmó a Harry su determinación para volver.




———ooo———ooo———ooo———




La noche siguiente Harry pudo entrar sin problemas a la habitación de Snape. No sabía si realmente él no le había escuchado o si le permitía su regreso, el hecho es que no cambió la contraseña y eso le animó un poco.


Volvió a encontrarlo en penumbras cerca de la chimenea, con la misma expresión sin vida de la noche anterior. En esta ocasión no se quedó de pie sino que fue a sentarse en otro de los sillones. Había escuchado que Snape sufrió de grandes torturas en pago a su traición, fueron casi dos días en que lo dejaron casi muerto y aún no entendía el porqué seguía con vida pero prefería no preguntárselo ni a sí mismo.


— Mis amigos le envían saludos. —dijo provocando casi una sonrisa despectiva en los delgados labios—. Es de verdad, Snape, Ron y Hermione también se preocupan pero no están seguros de lo conveniente de venir a visitarlo.

— Demuestran más sensatez que otros Gryffindor que conozco.

— Como sea, ellos quieren que sepa que esperan su pronta recuperación. Lo que le pasó…

— ¿Quiere dejar de hablar de “lo que me pasó”? —bufó contrariado—. No le he permitido entrar para tener la misma conversación que tengo con Dumbledore, Pomfrey y cualquier otra persona que venga.

— De acuerdo, ¿y de qué quiere que hablemos?


Snape miró a Harry por primera vez y frunció el ceño.


— Realmente no tengo idea de qué podría hablar con usted. Tal vez no fue buena idea que regresara, Potter, esto no va bien.

— ¿Bromea? Es la mejor conversación que hemos tenido en nuestras vidas. Es más, creo que es la única vez que lo hemos hecho sin insultarnos.

— ¿No ha captado un par de insultos que le he dado? Cielos, o su ingenuidad va en aumento o he perdido práctica.

— No podemos permitirlo, cierto. Puede contar conmigo para que practique todos sus sarcasmos e insultos si eso le hace sentir mejor.

— ¿De verdad no está enamorado de mí?

— ¡Que no!


En esa ocasión Snape sonrió sinceramente, y aunque fue apenas un suave esbozo, a Harry le hizo sentir que valía la pena volver cada noche.




———ooo———ooo———ooo———




Al final de la semana, Harry seguía sorprendido de que Snape continuara sin cambiar la contraseña de su puerta. Conversaban poco y cuando lo hacían, el joven Gryffindor tenía que armarse de paciencia para soportar la acidez de su Profesor. 


Procuraba quedarse el mayor tiempo posible a pesar de que pasaban los minutos sentados en silencio junto a la chimenea. Aún así no se aburría. A veces le daba sueño pero eso lo sorprendía aún más, nunca creyó sentirse relajado en presencia de Snape pero así era. Lo único que continuaba rondándole la cabeza era la duda del porqué no regresaba a dar sus clases.


Snape continuaba mejorando físicamente, sus lesiones estaban casi invisibles e iba recuperando el tono de su piel, cetrino, pero suyo. 


Esa noche, Harry llevó una pequeña cesta con frutas que colocó en la mesa de té. Snape bufó despectivo y ni siquiera la tocó.


— No es que me estén matando de hambre, Potter, así que puede llevársela y repartirla entre sus fans.

— Lo haría si tuviera. Bien, si no quiere la fruta puede decirme si necesita de algún libro, puedo conseguirlo.

— Conservo mi capacidad para enviar solicitudes a Diagon, Potter, no necesito que se entrometa.


Harry asintió y no volvió a insistir, en realidad la lengua le cosquilleaba para hacerle la pregunta que en verdad necesitaba saber. Finalmente respiró hondo para armarse de valor.


— ¿Porqué no ha vuelto a impartir sus clases?


Los labios de Snape se tensaron hasta el punto de volverse una fina línea y sus manos apretaron tan fuerte su sillón que sus dedos blanquecieron. Harry temió que le lanzara una maldición pero se obligó a no retirar la pregunta.


— Aún no lo sabe todo ¿verdad? —le increpó Snape con rabia—. Es un metomentodo pero aún así no logra que Dumbledore le diga lo que sucedió.

— Dumbledore ni siquiera me recibe. —respondió molesto—. Y sé que algo malo sucede. Si quiere considerarme un fisgón puede hacerlo, pero de verdad que necesito saber si está en mis manos ayudar en algo.

— ¿Le parece poco haber sido torturado casi hasta morir?

— Pero no murió, y cada día está mejorando un poco más… ¿qué es lo que lo retiene encerrado en sus habitaciones?

— ¿Quiere saberlo? —increpó con un brillo malicioso en sus ojos—. Bien, Potter, prepárese para la muerte de su inocencia.


Harry no tuvo tiempo ni de intrigarse, Snape se puso de pie y hasta ese momento notó que era la primera vez que lo hacía. Firmemente se desató el cinto de su albornoz dejando ver su cuerpo cubierto solo por un cómodo pijama oscuro.


El mundo giró vertiginosamente a su alrededor pues bajo la dócil tela se vislumbraba la redondez de un vientre claramente embarazado. Se puso de pie con lentitud, temiendo que las piernas le traicionaran y volviera a caer sin fuerza.


— ¿Satisfecho? —interrogó Snape volviendo a cubrirse—. Ahora váyase, Potter, ni siquiera puede disimular su repudio.


Harry le buscó con la mirada, quiso negar que esa fuera su reacción pero ni una palabra brotó de su boca. Realmente ni siquiera sabía qué pensar, mil dudas le atormentaban revueltas. Por un segundo pensó en tomarle la palabra y marcharse pero eso sólo empeoraría las cosas, Snape no iba a considerar una buena señal su confusión. Y de cualquier forma no pensaba salir sin tener las respuestas necesarias.


— ¿Es… de Voldemort?


Snape le miró incrédulo por esa primera pregunta. 


— Él no podría ni aunque quisiera, ¿sabe lo que es un eunuco, Potter?... Bien, ahora conoce un secreto más de su enemigo. —comentó casi con burla—. Ni siquiera existe un nombre, ya estaba más inconsciente que despierto para cuando sucedió pero le aseguro que fueron varios mortífagos los que quisieron congraciarse con el Señor Tenebroso y les pareció una gran idea dejar la tortura para enfocarse en la humillación.


Si en algún momento de su vida Harry sintió odio fue en ese momento, apretó los puños deseando tener a su alcance a todos y cada uno de esos monstruos. Ni siquiera deseó tanto lastimar a Voldemort como ahora quería hacerlo por sus súbditos asquerosos.


Volvió a sentarse sin dejar de mirar el rostro de Snape y notó en él su asombro al no verlo salir despavorido. Poco a poco el Profesor volvió a ajustarse su albornoz regresando a su asiento.


— Sigue sin responderme mi pregunta. —continuó Harry con un tono de voz más seguro, y Snape le miró sin comprender—. Me refiero al porqué no ha regresado al aula de clases y reclamar su lugar como Profesor.

— ¿Le parece poco?

— Para usted sí. —afirmó categórico—. A usted no le importa la opinión de las personas y además tiene el poder de acallar rumores si llegaran a suscitarse, sé que en condiciones normales usted habría vuelto al aula y maldecido a quien se le ocurriera faltarle al respeto, incluso si solo lo miraran con curiosidad… pero no regresó ¿Porqué?


Snape sostuvo la mirada de Harry, en su rostro ya no había ningún tipo de emoción y Harry comprendió que había vuelto a colocarse su máscara de frialdad, con ello supuso que lo que estaba pasando por la mente del Profesor era en verdad importante por lo que se obligó a mantenerse estoico.


— Eso no es de su incumbencia.

— No me importa si es o no es de mi incumbencia, sé que no es normal y quiero saber el porqué.

— ¡Arrogante mocoso! —bufó Snape con rabia—. ¡Salga de mis habitaciones, no permitiré que…!

— ¡Ya basta, Snape! —le interrumpió Harry con más rabia aún—. ¡Es típico de usted creer que no necesita de nadie, pero es tiempo que abandone su estúpido orgullo y empiece a hablar! ¡Ya no soy el imbécil niño de once años que creyó que usted era un cretino detestable, tiene que entender que somos parte del mismo equipo y no merezco su menosprecio! ¡Soy perfectamente capaz de actuar como una persona madura si me ven como tal!


Los ojos de Snape relucieron de ira, y aunque Harry sintió que su sangre palpitaba de temor sintiéndose realmente ese niño de once años que creía estar en peligro en presencia de su profesor, aún así, logró no mostrarlo. Ahora era más importante vencer esa barrera que Snape se empeñaba en poner ante ellos. Esperó pacientemente a que el Profesor terminara de imaginarlo muerto de mil formas hasta que por fin notó que relajaba los músculos de su cuerpo. Snape hizo un gesto que a Harry le pareció como de resignada contrariedad antes de sacar el aire contenido y asentir.


— Cuando estuve en mi casa, reponiéndome de las heridas… —empezó Snape con la mirada perdida en las llamas de la chimenea—… mi salud empeoraba cada vez más. Poppy hizo algunas pruebas, fue así que descubrió el embarazo. Mi primer pensamiento fue interrumpirlo y todos aprobaron la idea, pero antes de que pudiéramos siquiera intentarlo supe que no sería posible. Hay algo en esta criatura que se resiste a morir, pero en cambio, se nutre de mí más de lo normal. Está matándome lentamente, Potter.


Por unos segundos quedaron en silencio. Harry comprendió la gravedad de la situación aunque era difícil entender cómo es que un bebé podía hacer algo tan terrible. Pensó que tenía que haber alguna maldición de por medio, sólo eso podría explicarlo.


— Cuando nazca… entonces usted estará bien ¿verdad?

— Sigo vivo gracias a varias pociones, Potter, pero un parto requerirá de tanto poder que no está en mis manos.

— ¿Qué quiere decir con eso?

— ¿No es obvio?... Mis días están contados, y nada ni nadie puede evitarlo, Potter, ni siquiera usted. Ahora ya está enterado de todo, ha cumplido su misión al venir cada noche, puede irse con la curiosidad satisfecha.


Harry no respondió, por el momento estaba tan aturdido que no podía concentrarse en nada más.




———ooo———ooo———ooo———




La noche siguiente, Harry se presentó puntual a su visita a Snape, sin embargo en esta ocasión sí falló en entrar. La contraseña había sido finalmente modificada, pero eso no iba a detenerlo, tocó con fuerza la puerta sin importarle hacer escándalo en plenos pasillos de las mazmorras.


— ¡Snape, abra la puerta! —le gritó desde afuera, no obtuvo respuesta pero estaba seguro de que el Profesor le escuchaba—. ¡No me pienso ir de aquí hasta que no hablemos! ¡Y no me interesa si tengo que quedarme a acampar en su puerta!


Harry esperó unos segundos pero el silencio continuó ponderando. 


— ¡Bien! ¡Si así lo quiere así será, dormiré aquí y esperaré hasta que sus Slytherin aparezcan, a ellos les va a gustar escucharme rogarle para que me abra!


No pasó mucho tiempo antes de escuchar que finalmente la puerta se abría para permitirle el paso. Entró decidido sin dejar de mirar indignado el rostro sombrío de su Profesor.


— ¿En serio pensaba que no volvería?

— ¿Y porqué cree que cambié la contraseña? —bufó Snape mientras caminaba hacia su sillón—. Le conozco mejor de lo que piensa, pero me temo que esperaba equivocarme.


Harry no respondió y fue a sentarse cerca de él. Respiró hondo para calmarse, le gustó ver que esa noche Snape no llevaba puesto el albornoz permitiendo que su vientre ligeramente pronunciado se dibujara bajo su ropa oscura.


— ¿Y bien? —preguntó Harry.

— ¿Y bien qué, Potter?

— Supongo que habrá algún modo de solucionar el problema. Quizá debamos investigar, usted sabe de magia oscura ¿no se le ocurre qué maldición pudieron colocarle esos mortífagos?

— Potter, paso casi todo el día escuchando las teorías de Dumbledore y sus planes para encontrar una solución. Poppy no cesa de consultar medimagos expertos, y éstos no hacen otra cosa más que hacerme cuanto estudio se les ocurra y me hablan de tratamientos experimentales que jamás funcionan… ¿realmente cree que necesito a alguien más agobiándome con el mismo tema?


Harry guardó silencio comprendiendo el sentir de Snape, pensó que si estuviera en su lugar querría tener cerca a alguien que le proporcionara una salida a la realidad, alguien que no le atormentara con preguntas ni dedicara cada segundo del día en enfocarse en el mismo pensamiento.


— Tiene razón. —afirmó vehemente—. Dejemos ese asunto en otras manos y nosotros emplearemos este tiempo en charlar, así podremos ir conociéndonos un poco más ¿le parece?

— ¿Potter?

— Dígame.

— Creo que realmente sí está enamorado de mí.

— ¡Que no! —bramó frotándose el rostro con ansiedad, pero satisfecho de sí mismo por haber logrado no sonrojarse—. Deje de bromear con eso, Snape.

— ¿Y porqué he de hacerlo? Es de lo más entretenido.


Harry frunció el ceño pero estaba dispuesto a no molestarse realmente por las burlas de su profesor, sobre todo si eso lograba quitarle de la mente su inminente fatalismo.




———ooo———ooo———ooo———




Un mes más tarde la relación entre Harry y Snape continuaba progresando. Harry descubrió que le resultaba más fácil de lo pensado no sentirse tan intimidado con Snape, y aún le sorprendía ver que el hombre actuaba menos hosco de lo habitual.


— No miento, Snape, su sustituto es insoportable. —juró Harry mientras se deleitaba con un helado sentado en la alfombra frente a su ex profesor.

— Imagino que no ha logrado adherirlo a su club de fans.

— Al contrario, parece que todo lo que hago está bien de una u otra forma. Y no solo soy yo quien cree que es insoportable, Ron dice que sus clases le dan dolor de cabeza y Hermione incluso fracasa intencionalmente en las pociones, pero nada parece hacerlo enfadar. Ya ni siquiera disfruto de las caras furiosas de los Slytherin cuando ven que el reloj de nuestra casa sube puntos como la espuma.

— Seguro es una premisa de Dumbledore.

— No lo dudaría ni un instante. —aceptó divertido—. Creo que si se lo insinúo probablemente acepte graduarme antes de tiempo.

— Y a propósito de estudios ¿no cree que pasa demasiado tiempo por acá, Potter? Debería estarse entrenando.

— Lo hago, Ron y Hermione me ayudan mucho.

— Grandioso consuelo. —bufó burlón—. Hablo en serio, no podrá salir vencedor contra el Señor Tenebroso si sigue perdiendo el tiempo conmigo.

— No pierdo el tiempo. —aseguró de inmediato—. Es mi momento de descanso y hago lo que me gusta en él.

— ¿Entonces por fin admite que está perdidamente enamorado de mí?

— ¡Que no! —volvió a negar por enésima vez—. ¿Es que no se cansa nunca de esa broma?

— La expresión de su rostro consigue hacerlo cada vez más entretenido.


Harry movió la cabeza de un lado a otro, incrédulo de que Snape realmente se divirtiera con esa tontería.




———ooo———ooo———ooo———




— ¿Nunca piensa en él? —preguntó una tarde de sábado interrumpiendo la redacción que realizaba en las habitaciones de Snape—. En el bebé, me refiero.

— Ella. —aclaró—. Será una niña.

— ¿En serio? —exclamó incorporándose emocionado—. ¿Porqué no me había dicho que ya sabía que esperaba una bebé?

— Aún no sé porqué tendría qué informarle, pero de acuerdo, se lo comento porque, aunque no sea imprescindible en mis planes, quizá sea buena idea que se entere.

— ¿Planes? ¿Qué planes?

— Sobre lo que pasará con ella cuando nazca.


Harry sintió que el corazón se le aceleraba, Snape no había mostrado interés en hablar de su hijo a futuro hasta ese momento y eso le llenó de esperanza.


— ¿Han encontrado ya un modo de sanarlo?

— No. —negó encogiéndose de hombros—. Ya le dije que no hay remedio, por eso necesito pensar en el futuro de la bebé.

— Ah. —suspiró decepcionado—. ¿Y qué ha planeado?


Snape frunció los labios un momento antes de animarse a hablar y cuando lo hizo, su voz no reflejaba demasiada emoción, o por lo menos eso fue lo que Harry supuso que era lo que quería aparentar.


— Potter, sé que es demasiado joven para una responsabilidad tan grande, pero no tengo duda de que podrá hacerlo.

— ¿Hacer qué?

— Cuidar de la niña, por supuesto. —dijo como si no estuviera diciendo nada importante.

— ¿Yo?... ¿cuidar de su hija?

— Dumbledore es demasiado viejo y no tengo más conocidos o familiares que puedan hacerlo. Así que le advierto que tiene que salir vivo de su enfrentamiento con el Señor Tenebroso, Potter ¿me ha entendido?


Harry asintió lentamente pero aún sentía que su corazón latía tan fuerte que podía escucharse por toda la habitación. 




———ooo———ooo———ooo———




Por muchos días Harry apenas sí pudo conciliar el sueño, ahora no dejaba de soñar con bebés y él cuidándolos de la manera que se le ocurriera, siempre tenso y estresado. Algunas veces estuvo tentado a pedirle a Snape que buscara a alguien más, pero no se atrevió, y la idea se fue totalmente de su cabeza el día en que su ex Profesor le permitió colocar una mano sobre su vientre y percibir el movimiento de la bebé.


Aquel día Harry sintió que algo muy grande nacía en su corazón, los ojos le cosquilleaban amenazando con ponerse a llorar pero logró ocultarlo tras de una sonrisa que reflejaba mejor sus sentimientos. A partir de entonces sus sueños fueron diferentes, seguían apareciendo bebés, o mejor dicho, una pequeña bebé que dormía en sus brazos mientras que Severus Snape descansaba después de regresar de impartir clases nuevamente.


Ahora tenía muchas esperanzas. No importaba que Snape se hubiera rendido, él no lo haría, algo muy dentro de su corazón le gritaba que no podía morir. Confiaba plenamente en que algo sucedería que salvaría la vida de Snape, así tenía que ser.


… así debía ser.




———ooo———ooo———ooo———




Una noche que Harry volvió a las mazmorras se encontró a Snape recostado sobre su cama. Eso lo alarmó, y más aún al notar un sudor perlando su frente pálida.


— ¿Está enfermo? —preguntó corriendo a su lado, instintivamente tomó la muñeca del Profesor checando su pulso acelerado.

— No precisamente. —respondió entrecortado—. Es la bebé… está por nacer.

— ¡¿Qué?! ¿Ya llamó a la enfermera? ¿A Dumbledore?

— Ya lo hice, Potter, no soy tan inútil, vendrán cuando puedan.

— ¿¿Cuándo PUEDAN?? —bramó indignado—. ¡Esto es de suma importancia, si no vienen voy a traerlos de inmediato!

— De cualquier forma no podrán hacer nada por mí.


La voz de Snape continuaba siendo tan metódica como siempre pero eso a Harry no lo engañaba, tenía que sentirse preocupado o temeroso por su destino. Apretó más fuerte la mano de Severus rogando en silencio para que nada malo le sucediera.


— ¿Y sigue negando estar perdidamente enamorado de mí? —jadeó Snape haciéndole reparar en su mano apresada ahora contra el pecho de Harry quien de inmediato la soltó frunciendo el ceño.

— ¡Que… no! Y no es momento para sus pullas de mal gusto. —aseguró notando que el mago apretaba los dientes en señal de dolor—. Iré ya mismo por Dumbledore.

— Vaya… pero quédese con él. Albus seguramente debe de estar buscándole por todo el castillo, Potter.

— ¿A mí, porqué?

— Como siempre tan metido en asuntos de otros menos en los suyos. El Señor Tenebroso se aproxima… ha llegado su momento, Potter. 


Harry tembló de pies a cabeza, aquello no podía ser cierto, Voldemort no podía haber desatado una guerra justo en ese momento en que lo último que quería era separarse de Snape.


— Yo estaré bien. —aseguró Severus con dificultad—. Por lo menos hasta asegurarme que vuelve con vida… lo prometió ¿recuerda?... una bebé lo necesita.


El chico asintió con determinación. No quería marcharse justo ahora pero entre más pronto lo hiciera más pronto podría volver.




———ooo———ooo———ooo———




Las horas que Hogwarts fue atacada por Voldemort y su horda de mortífagos y criaturas oscuras fueron las más largas en la vida de Harry Potter. Él quería ir directamente hacia su cruel enemigo y acabar con aquella afrenta de una vez por todas, pero no se la pusieron tan fácil. 


Dumbledore y sus aliados intentaron ayudarle a llegar hasta Voldemort pero éste tenía dispuestos varias líneas de defensa. Harry estaba tan cansado cuando por fin tuvo al mago tenebroso frente a él que no sabía si podría levantar la varita con su propia mano.


Finalmente lo logró. No fue fácil, pero ahora tenía un motivo para no rendirse, peleó con todas sus fuerzas y aunque por algún momento se le pasó por la cabeza que no resultaría, de inmediato resurgía de las cenizas recordando aquella ocasión en que Snape le pidió que cuidara de su bebé, un bebé que ahora amaba como si fuera propio.


En cuanto vio a Voldemort muerto, Harry ni siquiera se permitió un segundo de descanso. Corrió esquivando las muestras de felicitación e incluso alguno que otro Auror aún luchando con Mortífagos insensatos que no reconocían la derrota. No paró hasta llegar a las mazmorras aunque ya sentía que expulsaba los pulmones y las piernas se le doblaban por el esfuerzo.


Para su mala fortuna la puerta a las habitaciones de Snape había sido bloqueada, supuso que era una medida de seguridad de Dumbledore y aunque lo apreciaba, ahora resultaba un fastidio no poder llegar hasta Snape.


— ¡Snape! —gritó con el poco aire que tenía—. ¡He vuelto!... ¡He vencido a Voldemort como se lo prometí!


Pero nadie respondió. 




———ooo———ooo———ooo———




Dumbledore apareció tras de Harry colocando su mano en hombro del cansado chico.


— ¿Qué haces aquí, Harry? —preguntó sombrío.

— Quiero hablar con Snape, abra la puerta, por favor.

— ¿Porqué mejor no regresas con tus amigos? No creo que sea un buen momento.

— ¡QUIERO VERLO AHORA! —gritó exhausto pero decidido a no marcharse.


Dumbledore dudó pero finalmente abrió la puerta y en cuanto hubo espacio suficiente Harry entró a la habitación apresuradamente. Sus ojos buscaron a Snape quien continuaba sobre su cama… parecía dormido.


A un lado, Poppy se enjuagó una lágrima, en sus brazos sostenía un pequeño bulto envuelto en sábanas rosas de bebé. Lentamente caminó hacia Harry quien no lograba despegar sus ojos de la cama pero sin atreverse a dar un paso más hacia ella, se negaba terminantemente a aceptarlo.


— Su corazón acaba de dejar de latir. —le informó la enfermera con voz quebrada—. Su último deseo es que te entregara su hija a ti, Potter… y que siempre supo que la respuesta no era “No”


Harry ya no pudo contener el llanto, miró brevemente a la niña aún en manos de Pomfrey. Era hermosa. Sus facciones se dibujaban con finura, su nariz pequeña parecía perfecta, y su cabecita relucía un esbozo de cabello inmensamente rubio. Fue en ese momento que la niña abrió un poco sus párpados y Harry pudo notar ojos grises con suaves vetas negras como el carbón.


No pudo tomarla en brazos, no porque no quisiera sino porque estaba temblando tanto que temía dejarla caer al piso. Pidió a la enfermera que continuara cuidándola mientras él por fin se armaba de valor y se aproximó hacia a la cama.


Tanto la enfermera como Dumbledore ocultaron su sorpresa al ver al joven héroe dejarse caer abrazando el cuerpo aún tibio de Snape y llorar desesperado sobre él.


— ¡No puedes hacerme esto! —exclamó entre sollozos—. ¡Tienes que volver a repetirme la pregunta! ¡Tienes que volver a preguntarme si estoy enamorado de ti, Snape! ¡Por favor despierta para poder cambiar mi respuesta, necesito decirte que sí, que te amo con todas mis fuerzas y no puedes dejarme solo!


Por algunos segundos sólo se escuchó el suave ruego de Harry suplicando a Severus Snape que despertara, hasta que Dumbledore se decidió a intervenir.


— Era imposible que sobreviviera, Harry, lo lamento… hicimos todo lo posible por encontrar una cura, pero la bebé necesitaba su magia para vivir y él no quiso negársela.

— ¡No me diga que hizo todo lo posible porque no le creo! —gritó enfurecido—. ¡Eso no es normal, ningún bebé toma la vida de su padre de esa forma, era un maldito hechizo y sólo había que encontrar la forma de anularlo! ¡Se supone que usted es el mayor hechicero actual y no pudo contra una tonta y estúpida maldición!


Si Dumbledore pensaba responder a eso no tuvo oportunidad. Harry se levantó como impulsado por un resorte, su mirada lucía desquiciada reflejando su mente trabajando con desesperación, buscó nuevamente a la niña… miró su rostro mientras se secaba las lágrimas. Ahí estaba la respuesta. 


Por eso la maldición continuaba.




———ooo———ooo———ooo———




No sabía cuánto tiempo habría pasado, pero eso no importaba, estaba dispuesto a todo, incluso morir en el intento. Harry corrió lo más rápido que le permitieron sus piernas hasta llegar al Lobby donde los Aurores ahora mantenían apresados a los mortífagos que luego conducirían al Ministerio para su juicio.


Buscó con la mirada a su alrededor hasta que encontró a uno de ellos en especial. Lo mantenían acuclillado con unas esposas mágicas amarrando sus manos a su espalda, aún llevaba puesta su máscara de mortífago pero unas hebras de cabello plateado caían desordenadas a un lado de su rostro.


No lo pensó dos veces, con un par de zancadas llegó hasta él y sin importarle llamar la atención de todos los presentes le arrancó la máscara de un solo jalón.


— ¡Rompe la maldición que colocaste a Severus Snape! —le ordenó colocándole amenazadoramente su varita en la frente.


Lucius Malfoy sonrió sin intimidarse, sangraba de su sien pero no aparentó dolor alguno.


— No sé de qué hablas, niño. —refutó desdeñoso.

— ¡No perderé el tiempo contigo, o rompes la maldición o…!

— ¿O qué? —le afrentó envalentonado—. ¿Me matarás? Entonces jamás sabrás la contra-maldición que puede ayudarlo.


Harry sonrió malicioso lo que provocó que la expresión decidida del gran magnate titubeara.


— Si te mato… ya no la necesitaré. —siseó Harry con odio—. ¡Avada Kedavra!


Una exclamación de horror y sorpresa se desató en el lobby cuando el rayo verde emergió de la varita del gran héroe golpeando de tajo en la frente del mago oscuro. Lucius Malfoy cayó inerte sobre el suelo de piedra.


Luego vino el silencio y Harry sólo se tomó un segundo para respirar antes de dar media vuelta de regreso a las Mazmorras. Ni cuenta se dio que algunos Aurores intentaron detenerlo pero fueron obstaculizados por Dumbledore quien apareció justo en el momento en que Harry mataba al patriarca Malfoy.


— Asumo la responsabilidad de lo sucedido. —dijo Dumbledore apesadumbrado.

— ¿Lo sucedido? —respondió el jefe de Aurores manifestándose—. Aquí no ha pasado nada más que el triunfo de una guerra, señor Director.


Dumbledore asintió comprensivo. Respiró hondo mientras miraba la escalera que descendía a la habitación de Severus y rogó con fuerza para que Harry no enloqueciera de dolor al ver lo inútil de su acción.




———ooo———ooo———ooo———




Cuando Harry volvió a llegar junto a la cama de Severus y le vio aún sin cambios sintió que el mundo se derrumbaba a sus pies.


— Snape… —le llamó arrodillándose a su lado mientras gruesas lágrimas resbalaban humedeciendo sus mejillas—… no seas tonto, ¿qué no sabes que los hechizos se rompen cuando mueren quien los formuló?... ¿porqué no despiertas?


Muy cerca, Poppy lo observaba con el corazón roto, pensó que quizá era momento de darle el espacio que necesitaba para aceptar lo sucedido. Se acercó lentamente para colocar a la bebé junto a Severus Snape, ella tenía que sentir su calor mientras aún existiera.


Harry escuchó cuando la puerta se cerró dejándolo solo con Snape y la recién nacida.


— Sé que te lo prometí… —continuó sollozante—… y voy a cumplirlo, cuidaré de ella con mi vida entera, pero por favor… regresa a mí, no puedo resignarme a que no la conozcas. Mírala, es muy hermosa, ¡y tan suave!


Al levantar la vista hacia la bebé, Harry paró su llanto, notó sorprendido que ésta había logrado liberar su manita de las mantas y torpemente rozaba el rostro de Severus. Era un movimiento que podía interpretarse como instintivo en un bebé y sin propósito alguno, sin embargo, el corazón de Harry dio un vuelco al ver que el pecho de Severus Snape había vuelto a subir y bajar en una lenta pero firme respiración.


— Oh… por Merlín. —jadeó volviendo a llorar pero ahora con la más absoluta y brillante felicidad.


Severus Snape abrió los ojos buscando de inmediato el calor que provenía de esos pequeños dedos que le rozaban la mejilla.


— ¡Snape, lo sabía, sabía que no podías morirte! —exclamó lanzándose a abrazarlo.


El Profesor hizo una mueca de dolor pero sonriendo débilmente.


— Potter, ten cuidado… con la bebé.

— Sí, perdón, perdón. —se disculpó controlando su entusiasmo para no aplastar a ninguno de los dos—. Es que… ¡ay, Snape, la que me has hecho pasar, idiota!

— ¿Sufriste, por mí? —cuestionó tornando su feliz sonrisa en una pícara burla—. ¿O sea que sí estás enamorado de mí, Potter?

— ¡Con toda mi alma! ¡Te amo, maldito cretino, te amo y te amaré el resto de mis días! Esa es mi definitiva y última respuesta.


El rostro de Snape se ensombreció un poco, guardó silencio mirando a la bebé que ahora había quedado dormida en sus brazos.


— ¿Sabes que ya no tengo magia? —preguntó con seriedad—. Ella la necesitaba toda… y no me arrepiento de habérsela dado.

— Y por eso te amo aún más, Severus.

— ¿Aún así… no te arrepentirías?

— Por nada del mundo. —aseguró recostándose cuidadosamente en el pecho de Snape para no lastimarlo—. No me enamoré de tu magia, sino de ti… sólo necesito que estés conmigo y con la bebé… y con sus futuros hermanitos que yo podría darle si quieres… aunque tú no lo has dicho aún ¿Me amas también?

— Si me lo hubieras preguntado desde el principio, yo jamás habría podido mentirte… Sí, Harry Potter, te amo. 

— Entonces todo estará bien. Si podemos encontrar un modo de regresarte tu magia lo haremos, si no, la disfrutaremos en nuestra pequeña hija.


Severus asintió, eso era justo lo que necesitaba, saber que Harry consideraba suya a su bebé. La magia ya no la necesitaba, le había dado la posibilidad de dar vida y mientras ella fuera feliz, él también lo sería.







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Última edición por Araleh Snape el Sáb Jul 04, 2015 11:44 am, editado 1 vez
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gabrielle62

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MensajeTema: Re: Última respuesta   Vie Jun 27, 2014 2:14 am

¡Vamos, vamos, vamos! Me has tenido con el alma en vilo hasta el final, ¡menos mal que no ha muerto si no me da un patatús! La niña es ideal, y que haya muerto el ca.... de Lucius es un plus añadido a la historia. Me ha encantado guapa y me he partido de la risa cada vez que Severus le preguntaba si estaba enamorado de él xD




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MensajeTema: Re: Última respuesta   Jue Jul 03, 2014 6:39 pm

Un poquillo tarde, pero al fin estoy leyendo. Te copio el comentario de SH, que fue larguito  sarcastic 

Pobre mi Severus, que mal lo pasó, pero al final tuvo a su niña y tiene a Harry. Lo de la falta de magia no es tan grave, tiene a Harry para cocinar y limpiar la casa (juro que si por algo me gustaría tener magia es para eso, jaja). Me hizo mucha gracia que Sev le decía siempre que estaba enamorado de él, jaja, y me enterneció que le dejara al cuidado de su niña. Pero lo que me gusto de verdad verdad fue lo de Lucius: ¿no quieres quitar la maldición? Vale, yo te raspo a ti y asunto arreglado. Ese es mi Harryto^^. Genial, preciosa. Besitos mil






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yatta
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MensajeTema: Re: Última respuesta   Vie Jul 04, 2014 1:22 pm

al principio no me acordaba que iba a ser un fic dramatico y cuando iba ya algo empezada quise dejar de leer, pero luego pense no seria capaz y continue jajaaj XD!! y cuando murio dije eh! no! como en el enime ahora lo revives! y aunque se quedara sin magia que bueno que revivio, eso de la broma de me amas me encanto!
gracias por escribir disfrute dramaticamente jeje...
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MensajeTema: Re: Última respuesta   Dom Jul 06, 2014 12:00 pm

me encanto la historia, por un momento pensé que Severus iba a morir, sentí tanta tristeza por Harry y por la bebe, pero me encanto cuando Severus regresa para poder estar con ellos, con su familia, y su comentario "Si me lo hubieras preguntado desde el principio, yo jamás habría podido mentirte… Sí, Harry Potter, te amo." me fascino, un gran trabajo Very Happy
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Mahozahamy Arisugawa
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MensajeTema: Re: Última respuesta   Dom Jul 06, 2014 12:55 pm

Lloré un montón.  lloro1 De verdad me hiciste sufrir. Aunque eso no disminuye lo buena que es, fue atrapante de principio a fin. Fue muy natural el modo en el que se fueron acercando. Aunque fue horrible y triste lo que le ocurrió a Sev, después creí de verdad que iba a morir fue desgarrador y hermoso que al final tuviera la oportunidad de dar esa última respuesta. Hermosa historia. Bellisima.
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Yuki Fer
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MensajeTema: Re: Última respuesta   Lun Sep 29, 2014 5:16 pm

en serio por un momento pense que sev no lo lograria y que realmente fue un inutil esfuerzo matar a lucius..u_u ahh pero mi alma regreso a mi cuerpo cuando volvio a respirar...>.<
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MensajeTema: Re: Última respuesta   Mar Sep 30, 2014 6:45 pm

Estuvo hermosoooo, merece un capítulo más.
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MensajeTema: Re: Última respuesta   Sáb Jul 04, 2015 10:19 am

Me has hecho llorar frente a la pantalla, mira que tenerme al borde del escritorio hasta el final... ya decía yo "¡Me mataron a Sev!" en serio que me deprimí horrible, pero al final me hiciste lagrimear de felicidad.

Solo espero que en el futuro Harry aprenda a lidiar con la muerte que le causó a Lucius, porque una vez que se aclare su mente se va a sentir mal. Pero creo que Severus va a estar allí para ayudarle a superar de todo.

Me encantó, hermoso Oneshot.
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