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 Mi esclavo se llama Harry 4

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yatta
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MensajeTema: Mi esclavo se llama Harry 4   Sáb Jun 21, 2014 2:39 am


MI ESCLAVO SE LLAMA HARRY

4.- El secreto de mi esclavo
Made in yatta´s Brain

**O-o**



Severus Snape estaba intranquilo, mientras el agua caliente de la ducha le ayudaba a relajar los músculos de la espalda, pensó en el encuentro con Lucius. El aristócrata podía llegar a ser el más pedante y maldito mago sobre la faz de la tierra, pero le había hecho darse cuenta de lo mucho que estimaba a su esclavo. Y no es que Severus considerara a Harry su esclavo. Hacía ya un tiempo que Severus se trataba de convencer a sí mismo, diciéndose que el chico como una mera compañía, pero la verdad era que el joven era mucho más que eso en su corazón. Severus anhelaba el contacto, la cercanía, una simple y deliciosa comida hecha por Harry... Y era allí donde había comenzado todo.

Severus no sabía cómo ni cuándo había pasado, pero ya no podía imaginarse vivir sin el muggle. Sólo bastó que Lucius intentara arrebatárselo para que por fin abriera los ojos. Los sentimientos que se apoderaron de su ser fueron muchos, y muy intensos...miedo, ira, pasión, pero sobre todo deseo de monopolizar al que todos conocían como su esclavo.

Temía tanto marcarlo, simplemente no podía encontrar en su ser el valor para hacerlo, pero los ruegos de Harry, suplicando quedarse a su lado, sin importarle cuánto podría sufrir en el proceso, le hizo entrar en razón. No importa cuán detestable encontrara la idea de marcar a Harry como su propiedad, debía hacerlo o alguien más, como Malfoy, lo habría de hacer, arrebatándole a Harry de su vida para siempre.

Terminó de enjuagarse y tomó una toalla. Había decidido tomar una ducha y al mismo tiempo había mandado a Harry hacer lo mismo. Eso aclararía la mente de ambos al mismo tiempo que les daría una última oportunidad para reflexionar y pensar las cosas con un poco más de claridad. Una vocecilla en su mente le decía a Severus que una vez que estuvieran desnudos y en la cama ya no se detendría, aunque quisiera. Severus gruñó al no poder parar esa clase de pensamientos.

O-o


Harry iba a lavarse a conciencia. Se pondría agua perfumada, cremas para suavizar su piel, enjuague de menta... todo lo que le habían enseñado que habría de resultar agradable a su amo.


Realmente estaba nervioso. Harry sabía que si fuera otra persona, el habría de tratar de hacer las cosas metódicamente tal y como cuando practicara con su entrenador: Su mente enfocada en no vomitar mientras su cuerpo habría de seguir los inmundos pasos esperados de un esclavo, pero con su amo, jamás podría tener esa clase de sentimientos. A esta altura estaba temblando de ansiedad. Que pararía si lo que hacía no era suficientemente bueno ¿Seria botado a la calle, o peor, al mercado otra vez. Entre el miedo, el deseo y la ansiedad, Harry sabía que tenía al menos algo para ofrecer: Su virginidad. A pesar del entrenamiento, jamás había sido tomado. Eso le correspondería a su verdadero amo.

Harry complacería a su amo como debió haberlo hecho desde el principio. El señor Snape era diferente. Por supuesto que tenía su carácter, pero Harry sabía que en el fondo era una buena persona. Desde que llegara a la casa, el amo no lo había lastimado o humillado. Harry era libre de hacer lo que quisiera siempre y cuando no se metiera en problemas, además el señor Snape se preocupaba cuando Harry estaba enfermo o herido.

En verdad Harry quería permanecer al lado de su amo. Cuando el señor Malfoy llegó esa tarde y trató de imponérsele, Harry sintió pánico. Pero por sobre todo sintió que traicionaba a su amo y esa sensación no le gustó. A esta altura en su vida, lo que Harry quería era que su amo fuera feliz. No deseaba secretos entre ellos, al menos no por su parte, así que, quizás lo mejor fuera contarle al Sr. Snape su pequeño secreto...

Un sonido en la puerta lo sacó de sus pensamientos. Su amo ya estaba listo, Harry debía apresurarse. No podía hacerlo esperar.

Tímidamente se asomó para ver que era el ruido que escuchara fuera del baño y vio un elfo que estaba parado junto a la puerta –El amo Snape me pidió que te guiara. También dijo que no había necesidad que te vistieras, puedes venir con la toalla si te sientes más cómodo –Dijo el elfo dirigiéndose a la salida de su habitación.

Harry enrojeció, y caminó tras el elfo, sin tener idea de donde era que estaban yendo ¿Acaso no quería marcarlo en su cama? Los esclavos muggles normalmente tenían camas de lujo precisamente para ser usada en situaciones como esta, ya sea cuando el amo quisiera desahogarse con ellos. Harry podía no creer que el elfo podía estar guiándolo a la habitación del amo. Esa habitación solo estaba destinada al esposo o esposa, un amante, lo que fuera, pero ciertamente alguien que fuera un mago, no un simple esclavo muggle.

En contra de todo lo que Harry aprendiera en su entrenamiento, el elfo efectivamente lo había dejado en la entrada de la habitación de Severus.

Sus nervios habían aumentado. Harry simplemente no se sentía merecedor de estar en esa cama. Tratando de quebrar un nuevo ataque de timidez, asomó la cabeza y encontró a su amo recostado en la cama. Snape sostenía un libro si bien, al parecer, no estaba realmente interesado en la lectura. Los ojos de Harry recorrieron el pecho desnudo del hombre y fueron bajando hasta toparse con una sábana que cubría a Snape de la cintura para abajo.

–¿Piensas sólo mirar o vendrás aquí? –Snape había sentido la mirada del joven ¿Podía ser deseo lo que vio brillar en esos ojos?

Harry juraría que humo salía de sus orejas. Había sido pillado en plena inspección! Armándose de valor, aferró con su mano la toalla y comenzó a caminar tratando de que no se notara que sus piernas temblaban. Se detuvo frente a su amo esperando instrucciones.

–Retira esa toalla, quiero verte –Ordenó Snape sin ninguna expresión en su cara.

Eso puso más nervioso a Harry. Pero él había sido entrenado, y sabía qué era lo que debía hacer: Apretó con fuerza la tela en sus manos y la liberó. Un ligero sonido rompió el silencio cuando la toalla cayó al suelo. El joven deseaba cubrirse con las manos pero las órdenes fueron que deseaba ser visto. Sólo esperaba que su amo estuviese complacido.

–Si no deseas hacer esto, esta es tu última oportunidad. Una vez que subas a mi cama no me detendré aunque me supliques –Dijo el amo con voz ronca. Snape esperaba que Harry no se negara, porque por Merlín que deseaba más que nunca marcar a su esclavo.

Harry brincó asustado al escuchar la voz del pocionista. No tenía dudas de querer recibir la marca de su amo. No sólo para permanecer en el único lugar en el que recordara ser feliz. También deseaba complacer a su amo. Harry negó frenéticamente con la cabeza –Quiero hacerlo amo –Sus mejillas se encendieron –Pero me parece que primero tengo que confesarle algo, amo –Harry bajó la mirada y su tono de voz.

Por el amor de Merlin, Morgana y los cuatro Fundadores! Lo último que Snape necesitaba en ese instante eran absurdas declaraciones de amor! Suficiente con la culpa de profanar un cuerpo tan delicado. No necesitaba confesiones o confidencias, ni nada por el estilo, al menos no por el momento –Si me complaces como se merece, escuchare lo que tengas que decirme –Dijo Snape como respuesta mientras levantaba la sábana en una clara invitación a que el joven entrara en la cama.

Harry no lo pensó dos veces. Se sentía demasiado expuesto, parado desnudo frente a su señor. Se metió debajo de las sábanas y esperó que su amo haga el primer movimiento.

Unos de los pocos esclavos con los que había conversado le había, comentado que a la mayoría de los magos les gustaba estar arriba, porque así hacían ver quien mandaba. Pero, Harry había oído que también había otros amos que preferían que sus esclavos hicieran todo el trabajo. Por supuesto Harry había sido entrenado para cualquiera de las dos situaciones, también estaban los amos que eran violentos y amarraban a sus esclavos a la cama y les daban latigazos en el trasero. Harry no sabía que pensar, pero se imaginaba que el señor Snape no era de estos últimos, puesto que no veía nada parecido a un arma con que golpearlo.

Harry se quedó muy quieto observando detenidamente el rostro de su amo. Snape sólo lo miró por lo que pareció una eternidad, hasta que lamió sus labios. El joven sintió la necesidad de unir su lengua a la otra y quiso acercarse, pero se detuvo a medio camino asustado por su osadía y se dejó caer en la almohada.

Snape notó la reacción del joven esclavo, elevó una ceja y sonrió con malicia. Al parecer el chico quería participar más de lo que estaba dispuesto a admitir.

Severus sujetó a Harry de los hombros y lo subió a horcajadas sobre él –Muéstrame lo que sabes hacer –susurró de manera sensual

Al parecer, al inicio el joven no comprendió que era lo que se esperaba de él, ya que se quedó muy quieto, sentado sobre Snape, mirándolo con intensa concentración. Pero cuando su amo puso sus manos detrás de su cabeza, usándolas como almohada, en un gesto que trasmitía un estado de comodidad y, de alguna manera una invitación a que el muchacho hiciera lo que le placiera, Harry reaccionó.

El muchacho empezó deslizando sus manos lentamente por el blanco pecho. La piel era suave y tibia contra sus dedos. Una vez que llegó al ombligo, sus caricias empezaron a subir por el abdomen hasta llegar a los pezones. Con su índice delineó primero uno, después el otro, moviendo en círculos hasta que estos comenzaron a endurecerse. Harry levantó la cabeza para ver si lo que estaba haciendo complacía a su amo, pero no notó ningún cambio en su expresión. Debía esforzarse más! Sabiendo que quizás esto fuera una suerte de examen, pensó que lo mejor sería usar su boca.

Bajó sus manos hasta posarlas en las caderas de Snape y acercó su rostro al abdomen. Subió, deslizando su lengua y dejando un camino húmedo, hasta que llego a su destino, los rosados y endurecidos pezones de Snape. Harry quería succionarlos y jalarlos, ver qué clase de reacción le producirían al pocionista: ¿Un jadeo? ¿Un gemido? Sin dejar que sus pensamientos lo afectaran más, lamió con lujuria el saliente pico rosado, pero no parecía afectar a su amo.

Dispuesto a ocasionar una respuesta por parte de Snape, Harry comenzó a bajar usando suaves besos. Llegó hasta el ombligo y metió su lengua en el pequeño orificio. Snape jadeó y Harry sonrió. Había encontrado el primer punto sensible. Más animado siguió bajando, hasta que una mano lo detuvo. Sin entender Harry miro a su señor.

–No tienes que obligarte a hacer eso –Severus lo acercó para poder besarlo.

No lo admitiría, pero Snape estaba desesperado por un beso. Cuando Harry comenzó a subir con su boca creyó que subiría por su cuello y lo besaría, pero eso no paso, el chico bajo para enterrar su lengua en su ombligo y no que eso no se hubiese sentido de maravilla solo que en ese momento necesitaba esa boca pegada a la suya y la necesitaba ya!

El esclavo se dejo guiar dócilmente. Su amo lo tomó con las dos manos y profundizó el beso. Se sentía demasiado increíble el ser besado, podría derretirse allí mismo con las sensaciones que su amo le transmitía con esos labios. El joven abrió la boca invitando al otro a que profanara y explorara su cavidad oral con su lengua. Harry podía sentir a su amo recorriéndole el paladar, acariciándolo con su lengua. No llevó mucho para que el muchacho estuviera altamente excitado, sobre todo cuando se dio cuenta de que no solo era él. Harry podía sentir la erección de Snape crecer debajo de sus glúteos, el joven Jadeo ante la sensación y comenzó a temblar. El esclavo estaba cada vez más nervioso, el momento que lo marcara se acercaba con cada caricia y cada beso.

Severus notó que su esclavo era un manojo de nervios –¿No fuiste debidamente entrenado? –Soltó la pregunta el pocionista.

Harry bajó la mirada, avergonzado. A su amo no le gustaba lo que estaba haciendo. Tenía que esforzarse aun más.

Snape elevó una ceja –No me mal entiendas, eres delicioso, pero pareces un adolecente virginal ¿Es esa tu técnica? ¿Intentas hacerme creer que soy el primero para excitarme?

Harry miró a los ojos a su amo un poco confundido –¿No lo sabe amo? Todos los esclavos que pusieron a su disposición éramos vírgenes. Nunca nos penetraron. Al parecer, tenemos más valor de esa manera ya que somos pocos los que somos vírgenes. No tengo mucha experiencia pero me esforzaré amo! Por favor, sólo quiero pertenecerle a usted –El joven enrojeció al darse cuenta de su osadía al decir esas palabras.

Snape intentó recordar la velada de venta de esclavos que Voldemort arreglara la noche en la que le obsequió a Harry –Ahora que el muchacho lo mencionaba, era cierto que no era un grupo muy grande de esclavos y todos eran jóvenes. Severus estaba seguro de que el Lord Oscuro debió pedir solo lo mejor, por lo tanto…

Una llama de pasión se encendió en sus entrañas. Severus sería el único para Harry. Con un movimiento rápido, giró al chico y lo colocó debajo de si mismo. Acercó su boca a la oreja del joven –Mentiría si te dijera que no me complace el saber que seré yo quien te dará tu primera experiencia sexual –Susurró sensualmente y mordisqueó la oreja que tenía tan cerca.

escena N-17 si no eres mayor de edad no hagas trampa!:
 


Deseaba abrazarse a ese cuerpo y dormir, pero aún no podía, debía terminar lo que había empezado. Convocó su varita y perezosamente se incorporó, aún sin sacar su miembro de Harry. Se tomó un segundo para admirar la vista y luego apuntó su varita a su amante –Yo, Severus Snape, reclamo a este joven como mi esclavo.

Una luz emanó del pecho del joven. Cuando el destello se desvaneció, el escudo de los Snape había sido tatuado en su lugar. Snape sacó su miembro del joven. Se recostó, jaló el cuerpo del muchacho contra sí con la intención de irse a dormir. Pero su joven esclavo no tenía los mismos planes.

–Amo ¿Puedo contarle ahora? –Preguntó Harry.

Snape gruñó –Mejor descansa. El día de hoy va a ser largo. Mi idea es que no salgas de mi cama hasta mañana. Claro que mañana renegociaremos! –Fue su respuesta

Harry se sonrojó. Su amo quería repetir aquello y eso lo hacía muy feliz. Pero necesitaba contarle su pequeño secreto –Es importante amo, no quiero guardarle secretos –Dijo sinceramente.

Severus bufó –Esta bien, habla –No mostró interés, aunque estaba deseoso por saber todo lo que fuera de su Harry.

–Es más fácil si se lo muestro –dijo el joven y se sentó en la cama.

El pocionista observó al joven.

Sus ojos se abrieron como platos al saber el pequeño secreto de su esclavo. Se levantó como resorte y tomó con sus manos el rostro del joven. Por Morgana! de nuevo estaba alucinando!

–Alguien me dijo que era peligroso que mostrara el color de mis ojos, por eso los oculté con unas lentillas. Siempre tuve acceso a ellas porque soy más ciego que un topo.

Severus no estaba alucinando. Este muchacho era Potter! En verdad! No sabía cómo y no le importaba, solo sabía que el chico estaba allí sano y salvo. Lo apretó fuertemente en sus brazos. Nunca en su vida había deseado un esclavo. Se había molestado con Lucius y el Señor Oscuro por haberle hecho adquirir uno y ahora agradecía enormemente el haber sido obligado.

Harry Potter estaba con vida. Y lo más increíble era suyo, sólo suyo. El Potter de la profecía había muerto aquel día y ahora sólo estaba Harry, su esclavo. Lo besó con emoción. El se encargaría de cumplir con su promesa esta vez: lo protegería y lo haría inmensamente feliz.

FIN

__________________________________________________________

Hello!! Creo que el final a quedado estupendo! Gracias a mi beta!! Suzuki1969 valió la espera!
Solo falta el epilogo no se si la próxima semana no tendré ya que no voy a tener un día libre en el trabajo y hay mucho! Buuuu
Solo puedo adelantarles que en el epilogo escribiré como es que Harry llego a su situación de esclavo y esas cosas, así que si les quedan dudas pueden preguntar y tratare de responder.
Gracias por leer!!

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Yuki Fer
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MensajeTema: Re: Mi esclavo se llama Harry 4   Sáb Jun 21, 2014 3:29 pm

ohhhhhhhh entonces si era harry....mmmm ahhh sensei yo queria que siguiera la historia...T_T hhaha ok ok ...asi tambien me encanto..>.< bravo sensei...n_n
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yatta
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MensajeTema: Re: Mi esclavo se llama Harry 4   Lun Jun 23, 2014 11:36 pm

Aun tengo la idea de ese capitulo extra, asi que no queda descartado, pero con lo del maraton ni chance de hacer nada U.U asi que sera hasta el otro mes no pierdas las esperanzas jeje...
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Mi esclavo se llama Harry 4
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