La Mazmorra del Snarry


 
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 La familia que siempre quise. Capítulo 19.

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Araleh Snape

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MensajeTema: La familia que siempre quise. Capítulo 19.   Sáb Jun 29, 2013 1:35 pm

CAPÍTULO 19



LA DECISION DE SNAPE












Nuevamente ahí estaba, Severus piense y piense aprovechando un momento libre entre sus clases. Recordaba el momento en el lago, realmente no había sido tan difícil como creyó, e incluso podría calificarlo como agradable, y si era demasiado flexible, podía reconocer que le hubiera gustado prolongarlo un poco más, pero eso ya era indebido. Sin embargo, aún se sentía bien al recordar la mirada feliz de Harry cuando le miró a los ojos para sonreírle… no, definitivamente fue mucho más fácil y gratificante de lo que jamás creyó.



Por su parte, Harry aún caminaba entre nubes de algodón, su sonrisa era perenne en su rostro llamando la atención de cuanto estudiante y profesor se encontraba en el camino, pero él los ignoraba a todos, el único que le importaba debía estar encerrado en su despacho y hacia allá se dirigía. Sin embargo algo lo detuvo, y olvidándose temporalmente de su destino, sujetó su varita con fuerza antes de colocarse frente a un asustado Adam que era presa de intimidaciones por parte de algunos estudiantes de Slytherin.



— ¡Déjenlo en paz y regresen a sus ocupaciones! —les ordenó Harry con furia.

— ¿Y tú quien te crees que eres para intervenir, Potter? —respondió Blaise desafiante—. Este squib es una vergüenza para el colegio, no debería estar aquí.

— ¿Es que se han olvidado que es hijo del jefe de su propia casa, bola de estúpidos?

— Algo más para quererlo fuera de nuestras vidas. —aseguró el chico Slytherin—. Todos sabemos que fue Snape quien asesinó a Draco y nunca tuvo ni siquiera un juicio, simplemente se le perdonó y no es justo que éste squib siga viviendo cuando nuestro amigo está muerto.

— El profesor Snape no hizo nada malo… su amigo sí. —respondió Harry sin intimidarse—. Draco no era un inocente y todos ustedes lo saben bien, cometió muchos crímenes, incluso contra el mismo Adam… sólo obtuvo lo que se merecía, y que él mismo se buscó.

— A mí no me importa lo que digas, Potter. ¡Quiero a este maldito squib fuera de mi escuela!... y todos los demás me apoyan.

— Pues lamento informarles que tendrán que aguantarse, todo aquel que intente hacerle daño a Adam se las verá conmigo, y les aseguro que pueden tener una muerte mucho menos piadosa que la que tuvo Draco Malfoy… ¿Alguno de ustedes quiere ser el primero en enfrentarse a mí?



Algunos retrocedieron conscientes de que no podían hacer nada contra Harry, otros más se miraron entre sí indecisos, solamente Blaise continuó impávido, aún con su varita en alto apuntando hacia Adam tras de Harry. De pronto, la aparición de alguien más los hizo abrir los ojos con asombro. Un pelirrojo se había colocado junto a Harry apuntando firmemente en medio de los ojos de Blaise, y nunca habían visto en él tanta determinación, después de todo, era solamente un Weasley, sombra de Potter, sin ningún otro mérito, pero en ese momento, algunos de los indecisos, dieron un ligero paso atrás.



— Puede que no sea tan poderoso como Harry. —les dijo Ron apretando los dientes—. Pero les doy mi palabra que tendrán que matarme para llegar a Adam, y les aseguro que no les será tan fácil como piensan.

— ¿Tú porqué te metes en esto, Weasley? —preguntó Blaise intrigado—. ¿Acaso te gusta el pequeño Snape?

— No sólo me gusta, es mi novio y me siento muy afortunado por eso… ¿tienes algún problema al respecto, Blaise? —le cuestionó burlón.

— Pues sí, realmente sí. —aceptó furioso—. No entiendo como un sangre pura como tú anda mezclándose con squibs, eso es traición, Weasley.

— Prefiero a un squib que a un mago con tu corazón y cerebro. Ya deberías haberte dado cuenta que la sangre y el alma de Adam es mucho más pura que la tuya o la de cualquiera de todos tus amigos

— Te arrepentirás de haberlo elegido a él… ya lo verás.



Blaise se giró para ordenar a sus compañeros marcharse, pero grande fue sorpresa al ver que realmente ya quedaban sólo un par de ellos, así que se fue rumiando su rabia. Enseguida, Ron se volvió hacia Adam para darle un suave beso en los labios con todo el cariño del que era capaz.



— ¿Estás bien?

— Más o menos… me molesta no poder defenderme mientras tengan siempre esas varitas. —dijo con frustración—. Ojalá y tuviera la oportunidad de enfrentármeles como un simple muggle, entonces sí que me dejarían en paz.

— Nada de eso. —respondió Ron sujetándole el rostro para acercarlo al suyo—. Nadie magullará a mi murcielaguito, esta carita es sólo para que sea besada por mí.

— ¡Por todos los cielos, que cursilería! —exclamó Harry al ver a su amigo dar pequeños besitos por la cara de Adam, quien con eso se olvidaba de su enfado y sonreía feliz—. ¿Es que no pueden ser más normales?

— Acepta que estás celoso, Potter. —dijo Ron sin descuidar sus mimos—. Morirías por tener a alguien como Adam contigo, pero ni se te ocurra acercarte, él es mío, mío y sólo mío
.
— Aghhh, mejor váyanse a donde no pueda verlos, empiezan a provocarme náuseas.

— Te estás volviendo tan amargado como Snape, amigo. —dijo Ron riendo mientras se llevaba a Adam consigo—. Deja de pasar tanto tiempo con él o terminarás fascinado por las pociones.



Harry frunció el ceño mientras veía como su amigo le mostraba la lengua infantilmente. Aunque ni bien había dado unos pasos, Ron cayó estrepitosamente golpeándose el trasero contra la piedra. Harry sonrió mientras veía divertido como Adam intentaba ayudar a levantarlo sin éxito, parecía que las piernas de Ron se hubiesen convertido en gelatina. Finalmente pudieron alejarse aunque con gran dificultad.



Al quedarse solo en el corredor tuvo que aceptar que Ron tenía algo de razón, estaba muy celoso, y quería a alguien como Adam con él, pero no cualquiera, quería a Severus Snape.



— Gracias por defenderlo. —dijo Severus apareciendo de pronto y consiguiendo sobresaltar al joven Gryffindor—. Pude verlo todo y me parece que ese Weasley no es tan inútil como se empeña en demostrar… aunque sigue sin agradarme en lo absoluto.

— Es un buen tipo, un poco idiota, pero bueno. —respondió bromeando—. Usted fue el del hechizo, ¿verdad? —preguntó sonriéndole—. Veo que no lo dejará en paz tan fácilmente.

— No, me parece que su amigo aún no entiende con quien se ha metido. —aseguró sonriendo placenteramente—. Voy a gozar mucho mi situación de suegro.

— Estaré atento a lo que suceda.

— ¿Le gustaría tomar un poco de té conmigo? —propuso sorprendiéndose a sí mismo.

— ¡Me encantaría!



La efusiva respuesta de Harry puso en sobre alerta al profesor, pero ya no podía dar marcha atrás, además, tenía que admitirlo… Harry empezaba a agradarle más de lo que podía considerarse normal, le gustaba estar con él y ya no sentía con ese impulso de huirle desde que se enterara de sus sentimientos.



Mientras tomaban el té, casi no hablaron, pero el silencio no era nada incómodo, a veces simplemente se miraban y sonreían un poco antes de regresar a tomar de su bebida. Pero a pesar de la aparente serenidad de Harry, su torrente sanguíneo era un violento río de deseo y pasión, de ansiedad por decir lo que se moría por decir, pero se repetía una y otra vez las palabras de Dumbledore “es demasiado pronto”… aún así, sabía que un día no iba a poder contenerse y muy a su pesar deseaba que fuera ya.



Por su parte, Severus dejaba volar sus pensamientos hacia el pasado. "Se ve tan ilusionado”. Se dijo a sí mismo mirando fijamente al muchacho. “No puedo dejar de pensar que probablemente ya sentía todo ésto cuando yo le gritaba, cuando no tenía de mí más que odio... aquella vez de la torre, fue después que peleamos... después que, por Merlín, fue cuando lo reté a ese estúpido duelo. Yo sabía que era mi culpa pero no me imaginé qué tanto le afectaba mi actitud con él... ¿Cómo puede seguir sintiendo algo bueno por mí, después de la forma en que me porté?"



Severus exhaló hondo intentando dejar de pensar, y al momento de volver a la realidad notó a Harry más cerca, con las mejillas encendidas y una sonrisa que delataba a todas luces sus sentimientos. Rápidamente se puso de pie, sin poder evitar que también sus colores se subieran al rostro, tuvo que darle la espalda para que Harry no lo viera, pero supo que su decisión debía ser tomada ya.









Pero pasó todo un mes más, el humor de Harry era muy variable, con frecuencia le costaba trabajo no irritarse por cualquier tontería, estaba comenzando a sentir que la impotencia le agobiaba, que debía actuar ya… no tenía caso esperar más ¿a qué?.... Snape nunca se fijaría en él si seguía mirándolo como otro de sus alumnos, o como el amigo de su hijo, debía cambiar esa perspectiva lo más pronto posible. Por lo tanto, debía armarse de valor, había pasado el día de los enamorados encerrado en su habitación, odiando a medio mundo por andarse besuqueando por los pasillos, y no quería que, como Ron le dijera, terminara convirtiendo su vida en una amargura. Él deseaba encontrar la felicidad y poder compartirla con el hombre que amaba, hacerlo a él aún más feliz y tener una razón para vivir… y si sabía que había encontrado a ese hombre, no encontraba un motivo para no darle todo lo que quería darle, a menos claro… que él no lo quisiera, pensamiento que lo hizo estremecer de pánico.



Aún con todos sus miedos, Harry se dirigió aquella noche hacia las mazmorras, pero a medio camino se detuvo y se asomó por una ventana, aspirando el aire fresco de la noche, comprendiendo que no tenía un gran plan… ¿cómo lograría que se quedaran solos cuando Adam estaría estudiando pues esa noche Ron tenía que preparar un ensayo?... ¿Y Sally, ella quizás ya estaría dormida, pero sería sumamente incómodo pensar en su presencia en la habitación contigua cuando su intención era sincerar sus sentimientos con su padre?... Harry sabía que no era una buena idea ir así, pero ya no podía aguantar más. Volvió a tomar aire hasta llenar sus pulmones de él, esperando encontrar en cada partícula de oxígeno el valor que requería, pero cuando se dio la vuelta no pudo evitar un fuerte sobresalto al ver a Severus Snape tras de él, observándole en silencio, con una media sonrisa en sus labios.



— Es una bonita noche ¿no cree? —comentó Snape colocándose a su lado.

— Necesito hablar con usted. —dijo apresuradamente—. ¿Podemos ir a dar un paseo al lago?

— Prefiero la torre de Astronomía, si no le molesta.

— No, claro que no… vamos.



Caminaron en silencio, uno al lado del otro, ambos lucían tranquilos, y en parte lo estaban, sabían que el momento había llegado y era hora de enfrentarlo… Snape esperaba no equivocarse, había tomado una decisión y nada le haría desistir, pero no podía evitar preocuparse por Harry, deseaba profundamente no terminar hiriéndolo más aún.



El hecho de haber elegido la torre de astronomía para dar aquel paso era importante para Severus, aún podían verse algunas cuantas grietas que manifestaban el poderío de Harry, y de lo que hasta entonces había podido hacer con él. Podía tener presente en cada momento que fue gracias a ese poder que sus hijos seguían vivos… que él también lo estaba. Eso le daría valor para no acobardarse, para poder permanecer impasible y al mismo tiempo compresivo… para actuar como lo había planeado. Nunca en su vida había agradecido tanto la intervención de Dumbledore, estaba convencido de que si Harry lo hubiese tomado por sorpresa, los resultados seguramente serían catastróficos… ahora no sería así, él confiaba en eso porque pondría su alma en retribuirle en algo por la vida de sus hijos.



— Profesor Snape… yo, yo quería decirle algo que…

— Puedes hablarme con toda confianza, Potter. —le aseguró procurando ser suave, aunque tuvo que ir a recargarse cerca de la ventana, así podría tomar aire al mismo tiempo que tenía un punto de apoyo—. No me molestaré en lo absoluto, se lo aseguro.

— Es que… desde hace tiempo he estado sintiendo cosas. —empezó con un poco de torpeza mientras se acercaba al hombre, animándose al ver que el profesor no le huía y le miraba directo a los ojos en espera de que terminara su confesión—. Cosas por usted… aquí, dentro de mí. Sé que es atrevido de mi parte… que quizá no sea correcto, pero necesitaba decírselo… decirle que lo amo
.


Harry guardó silencio, aliviado de al fin sacarlo y preocupado del silencio del hombre, aunque realmente no parecía molesto. Su asombro llegó al cielo cuando el profesor le sonrió con ternura.



— No parece sorprendido. —dijo Harry sin saber qué más decir.

— Tal vez un poco. Me siento halagado por ese sentimiento, Potter, pero…

— Sé que va a decirme que es demasiado pronto, que estaba enamorado de ella, que quizá aún lo esté, puedo entenderlo, creo… pero…

— Lo que quiero decirle, es que sí, es demasiado pronto, y que además, yo jamás antes… no sé si me entienda, no se había ocurrido fijar mi atención en alguien de mi mismo sexo. No era algo que naciera en mí.

— Entiendo, yo… sólo quería que lo supiera. —dijo con lágrimas contenidas—. No esperaba que me amara como yo lo amo, de verdad.

— Potter… ¿está completamente seguro de lo que siente?.... puede ser que sólo sea algo pasajero, que cuando menos lo espere aparezca alguien que lo haga olvidarse de mí.

— Me conozco, sé que no sucederá… y daría todo lo que tengo por una oportunidad.

— ¿Oportunidad de qué?

— De que me deje amarlo, y de intentar que me quiera, aunque sea un poco.

— Podemos ser amigos. —propuso ante la desilusión de Harry—. Yo le aprecio, Potter, como nunca me imaginé que podría sucederme con nadie… pero pienso que es demasiado joven, podría ser mi hijo.

— ¡No, eso no! —bramó retrocediendo un paso—. ¡Puede volver a odiarme si quiere, pero no se le ocurra decirme que me quiere como un hijo, eso no, por favor!

— No siento por usted un cariño que se asemeje al que siento por Adam. —respondió decidiéndose a volver a acortar la distancia—. De sentirlo, Harry Potter, esta conversación no tendría caso, y míreme, aquí estoy, intentando que esto funcione.

— No entiendo.

— Yo le creo cuando me dice que me ama, pero no sé qué tan fuerte sea ese amor… apenas nos conocemos, casi no sabe nada de mí.

— Sé lo suficiente, sé que es honesto, valiente, valeroso, inteligente, hermoso…

— ¿Hermoso? —le interrumpió sin poder evitar reírse.

— Sí, para mí lo es… ¡Me gusta mucho, profesor! —exclamó acariciándole el rostro mirándole con admiración.

— Eso es una prueba más de que ha enceguecido. Bien, no importa, lo que quiero es que quede claro que no puedo darle ninguna esperanza, de que no podría dejarlo estar cerca de mí si piensa que siento algo como lo que siente usted, no por el momento.

— ¿Por el momento?

— Podemos pasar un tiempo juntos, no como pareja. —se apresura a aclarar al ver la expresión feliz de Harry—. Simplemente para conocernos un poco más, para que me conozca realmente y esperemos que con eso, pueda aclarar sus sentimientos.

— Yo los tengo claros, pero sí, ¡me encantaría pasar más tiempo con usted! —exclamó feliz—. Podríamos empezar teniendo nuestra primera cita este sábado.

— ¿Cita? —repitió temeroso ante esa palabra.

— ¡Por favor, déjeme pensarla como una cita, aunque sea de amigos, pero quiero sentirme feliz de tener mi primera cita con usted, profesor!

— De acuerdo… será una cita. —aceptó sin poder negarse a esa dulce súplica—. Nos veremos el sábado en mi despacho, a las nueve en punto. Aunque antes tendré que hablar con Albus, no nos podemos olvidar que aún sigo siendo su profesor y él podría no estar de acuerdo
.
— ¡Por favor, que no lo deje retractarse, por favor! —pidió Harry sin poder reprimirse a abrazarlo, se sentía extremadamente feliz para contenerse.

— No se preocupe, no lo hará… pero nadie debe enterarse.



Harry asintió sin soltarlo, podía sentir que volaba de felicidad cuando Severus le abrazó también, apoyando su mentón sobre su cabeza, acariciándole dulcemente la espalda. Aquello era mejor de lo que había esperado y ansiaba que llegara el sábado y poder tener su primera cita con ese hombre. A pesar de todo, sus ilusiones se multiplicaban a cada segundo, Snape había hablado en pasado cuando le comentó sobre sus inclinaciones sexuales, y utilizó la frase “por el momento” cuando le dijo de lo que sentía, eso debía ser una esperanza, aunque ni el mismo hombre estuviera seguro de lo que había dicho.









Al día siguiente, Snape se encontraba frente al escritorio de Dumbledore, quien aún no podía cerrar la boca por la impresión recibida, casi esperando en cualquier momento sentirse objeto de la primera broma que Snape hacía en su vida… pero no sucedía, el profesor más joven continuaba esperando su respuesta.



— Creí que… —empezó Dumbledore… creí que eras hetero.

— Yo también, creo. —respondió inseguro—. Pero, si he de serte sincero, no creo que Potter sea feo… así que es probable que me guste un poco.

— Bueno, yo tampoco pienso que Harry sea un espantapájaros, y eso no me hace gay, Severus… ¿no crees que estás confundiéndote?

— No lo sé. —respondió en un sincero suspiro—. Pero quiero darle esa oportunidad, quiero que me conozca, que pasemos tiempo juntos… es probable que de esa forma comprenda que no soy nadie especial y termine por acostumbrarse a la idea de que puede conseguirse a alguien más.

— ¿Le has dado esperanzas?

— Intenté no hacerlo, porque ni yo mismo tengo muchas esperanzas de que esto pueda funcionar, pero me he propuesto conseguirlo, Albus… quiero pagarle un poco por todo lo que hizo por mí y por mis hijos.

— Dudo mucho que Harry ande en busca de una recompensa, y se sentirá herido si sabe que lo haces por agradecimiento solamente.

— Le quiero, Dumbledore, eso no lo voy a negar aunque no es como él quiere.

— Perdona mi pregunta, pero… ¿qué pasará cuando Harry pretenda besarte?

— Le dije claramente que sólo seríamos amigos, no le permitiré nada más.

— A veces me sorprende tu ingenuidad, amigo. Harry está enamorado y en sus ojos se adivina una intensa pasión, querrá demostrártela, te lo aseguro.

— ¿Entonces no estás de acuerdo con que salga con él?

— ¿Qué has estado planeando exactamente?

— Nada en especial, sólo comer juntos de vez en cuando, salir a pasear… no sé, lo que tú permitas, Albus, no iré contra tu autoridad.

— Es tu decisión, Severus, no me involucraré. Harry ya es mayor de edad, y lo único que te pido es que tengas toda la discreción posible, aún quedan algunos meses de clases y no es conveniente que el resto del alumnado se entere.

— No te preocupes, tendré cuidado… además, es probable que no sean más que un par de citas, Potter se desilusionará rápidamente.

— ¿Citas?

— Él quiere llamarlas así, y no me molesta que lo haga.



Dumbledore entrecerró los párpados, había algo en la voz del profesor de pociones que no había antes cuando hablaba de Harry… ¿ilusión tal vez?... no, debía ser otra cosa, tal vez su autoestima estuviera siendo tocada, después de todo, un chico atractivo y poderoso había puesto sus ojos en él, y aunque Severus no era esa clase de hombres que se dejan deslumbrar, algo estaba cambiando y por primera vez tuvo esperanza de que el final no era como había estado temiendo.






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