La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 25 de Mayo

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Lizie CoBlack
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 25 de Mayo   Sáb Mayo 25, 2013 10:32 pm

a) Título del fanfic: Tu sarcástico amor.

b) Autora: Araleh Snape

c) Link a la historia:
http://www.slasheaven.com/viewstory.php?sid=40078&chapter=1

d) Fragmento que deseen recordar del fanfic en cuestión.


“— ¡Ya, Snape! Deje de burlarse de mí y sea sincero.

— ¿Quiere que le confiese mi amor por usted?

— ¡Sí, eso quiero!


La ansiedad de Harry ante la posibilidad de haber abierto una puerta que no existía le obligó a responder con demasiada espontaneidad y cuando se dio cuenta ya no podía dar marcha atrás. Suspiró hondo, quizá ni siquiera tenía ganas de retroceder. Sin embargo, tampoco estaba muy conforme con la forma que había tomado esa conversación.


— Lo siento. —se disculpó caminando hacia Snape. El hombre le miraba en silencio, ocultando cualquier sentimiento ante la proximidad, y aunque quisiera apartarse, la mesa a sus espaldas se lo impedía. Harry llegó hasta estar tan cerca de él que hubiese bastado otro movimiento para que sus cuerpos se rozaran—. Lo siento, en verdad, no he querido ser prepotente. Supongo que no ha leído mis cartas.

— No. —dijo casi en un susurro, no podía atreverse a subir más la intensidad de la voz sin estar seguro de que no delataría su inseguridad.

— Si bien no eran cartas de amor, Snape, sí le confesaba mi interés por usted, mi deseo de verlo y pasar más tiempo juntos. Responda mi primera pregunta ahora, por favor ¿porqué no correspondió a mis cartas? O mejor dicho ¿porqué no quiso leerlas?

— Porque ya sabía lo que dirían. —confesó después de tomarse el tiempo necesario para encontrar las palabras adecuadas—. Usted no necesita cartas, Potter, ni siquiera precisa de hablar, su mirada es más elocuente que cualquier discurso y lo noté en el hospital. Pensé que lo mejor era poner distancia de por medio.

— Si mi mirada es elocuente, la suya es un misterio para mí. Ayúdeme, por favor.


Severus descruzó sus brazos y apoyó sus palmas en las caderas de Harry atrayéndolo hacia su cuerpo. Escuchó el jadeo excitado del joven Gryffindor y espontáneamente repitió el sonido, él mismo se sorprendió de lo bien que se sentía así que se tomó unos segundos para disfrutarlo y ese tiempo Harry lo aprovechó deslizando sus manos por los brazos del Profesor en una suave y tímida caricia que revelaba su desesperante deseo.


— Decir que me gusta no es suficiente para definir lo que siento por usted, Señor Potter. —susurró Severus en voz baja—. Hablar de deseo sería correcto pero tampoco abarca toda la profundidad del sentimiento.

— ¿Amor? —se atrevió a preguntar.

— Hablar de amor es peligroso.

— Me gusta el peligro.

— El peligro de muerte, Potter. —le aclaró—. Ese es un peligro que ambos conocemos bien, pero dudo mucho que le agrade el peligro a su libertad.

— ¿Qué quiere decir?


Snape se inclinó un poco más de tal modo que su rostro quedó oculto en el cuello de Harry, sus labios rozaron su piel dejando una línea de besos hacia arriba llegando a la línea de la mandíbula y recorrerla de un lado a otro. Harry cerró los ojos estremeciéndose por el contacto, sus manos se aferraron más a los brazos de Snape, sentía que en cualquier momento sus piernas decidirían irse a descansar.


— Tu olor es delicioso. —dijo Snape hundiendo su nariz en el cabello de Harry—. Es adictivo, Potter. Si ahora me pidieras que te soltara, no podría hacerlo enseguida. Ese es el peligro en mí, Potter. Si llego a probar tu sabor de hombre lo más probablemente es que te esclavizaría a mí, te querría a toda hora y en todo momento, querría que me amaras hasta la muerte, más allá de ella. Te exigiría que no te importe nada que no sea yo. Soy posesivo, absorbente, soy egoísta y si es necesario, soy asesino.


Harry respiró hondo, tomó el rostro de Severus entre sus manos sin mostrar el más mínimo asomo de horror en su mirada, por el contrario, ahora sonreía complacido.


— Así que era eso. —dijo comprendiéndolo todo—. Por eso intentas alejarme, ¿crees que me das miedo con tus advertencias, Snape? ¿Te das cuenta que me ofreces serlo todo en tu vida? Me quieres asustar y lo único que has conseguido es que compruebe que no hay nadie en el mundo que me dé lo que busco si no eres tú.

— ¿Estás loco?

— Tan loco como quieras que esté. —respondió sonriéndole—. Snape, necesitas a alguien que te ame por sobre todas las cosas, bien, yo puedo ser ese alguien.

— Ya no me cabe ninguna duda, has perdido la razón.

— Perfecto, así podrían llevarnos juntos al pabellón psiquiátrico en San Mungo.


Una suave risa conjunta los unió con la promesa de que irían siempre juntos de la mano, a dónde sea que la vida les llevara. Buscaron sus labios fundiéndose excitados en esa caricia que sellaba para siempre su destino. Harry sentía la posesividad en el beso de Severus, pero tras de esa impetuosa demostración de sensualidad también encontró a un hombre que luchaba por apropiarse de un corazón que le diera ternura y cariño.


Harry acarició la mejilla de Snape consiguiendo con ese inocente movimiento que el hombre que se había descrito como una bestia peligrosa y traicionera, ronroneara más inofensivo que un gatito recién nacido.


Al romper el beso, Severus estrechó a Harry tan fuerte que lo levantó del piso sin ningún esfuerzo. El chico se quejó suavemente pero en ningún momento forcejeó para liberarse.


— Ay, eres algo brusco, Snape.

— Harry, acabas de firmar tu sentencia. —susurró aún embriagado por el placer.

— ¿Estás proponiéndome matrimonio? Si es así, dime inmediatamente donde pongo mi nombre.

— Tonto… arrogante… mequetrefe… insensato.

— Mezquino… grasiento… amargado… gruñón.

— Hermoso… dulce… ingenuo… adorable.

— Inteligente… ingenioso… valiente… sensual.



— Mala imagen. —se estremeció Harry—. De acuerdo, salgamos. Tú primero.


Severus asintió, y aunque le costó mucho poder quitar sus manos del cuerpo de Harry, finalmente lo consiguió y se dirigió hacia la puerta. Pero justo cuando la abría escuchó que Harry le llamaba. Apenas tuvo tiempo de girar para verlo corriendo a su lado y de un salto montársele abrazándolo con sus piernas por la cintura y los brazos rodeándole el cuello.


Fue tan fuerte el impulso que cuando finalmente Harry lo besó, Snape ya perdía el equilibro cayendo al suelo del Gran Salón a la vista de todos.


Ups” fue lo único que musitó Harry cuando separó sus labios de los de su ex Profesor, era consciente de que todos los asistentes a la ceremonia estaban observándoles, sabía que la mayoría demasiado sorprendidos para hablar, otros alarmados, quizá algunos aterrorizados, pero comprobó que la única mirada que le importaba eran los del hombre sobre el que continuaba montado a horcajadas.


— ¿Sabías que por actitudes como ésta terminé siendo mortífago?


Harry sonrió de medio lado, ya no podía engañarle. Esos ojos negros que estaba aprendiendo a leer y ahora pretendían ser hostiles, mostraban incredulidad con un toque de satisfacción, pero sobre todo, brillaban tan enamorados como los suyos.”


e) Razones por las que recuerdan ese fragmento en especial.

Me encanto la descripción de ellos por el otro, exaltando sus cualidades y defectos. Me enterneció y divirtió al mismo tiempo, un fic encantador.



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