La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo... Juno Snape... 25 de mayo

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Juno Snape
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo... Juno Snape... 25 de mayo   Sáb Mayo 25, 2013 7:35 pm

a) Título del fanfic: Triste anochecer
b) Autor (a):valethsnape
c) Link a la historia: http://www.slasheaven.com/viewstory.php?sid=28290&ageconsent=ok&warning=5
d) Fragmento que deseen recordar del fanfic en cuestión.:
Los tres habían prometido irse de viaje, ver el mundo y luego ingresar juntos a estudiar para ser Sanadores, serían siempre el trío de oro; pero ahora, los sueños de cada uno iban por caminos diferentes.
Se fregó los ojos con las manos, intentando quitar esos pensamientos amargos de la mente, se levantó, notando que su yo futuro se acercaba hacia él, preocupado.
—Yo, digo, Harry –notó cómo el mayor se sonrojaba avergonzado por la confusión a la hora de elegir una forma de llamarle.- No te sientas mal por Ron, las cosas cambiarán mucho de aquí a unos meses, pero tú dejarás de sentir ese dolor tan terrible, llegará la comprensión.
—Lo supongo así. –dijo Harry sin querer alargar la charla, Snape venía tras él. Harry miró con sorpresa cómo Snape le puso una mano en el hombro y le dijo:
—Harry, debemos ir al despacho, es hora de que tomes la medicina, creo que debemos dejar al señor Potter estudiar en paz. –instó Severus al ojiverde, era extraño que se sintiera así, pero no quería compartir a su nuevo amigo, ni con él mismo.
—Sí, gracias por preocuparte, Severus, además, te recuerdo que prometiste enseñarme tus escritos sobre la poción matalobos, de verdad desearía verlos. –Harry pudo percibir la alegría de sí mismo al observar a Snape tan cercano a él, confundido, le preguntó.
—¿Tú y él, hay algo? –totalmente avergonzado de tan sólo imaginarlo, si bien a él le gustaban los hombres y no se avergonzaba por eso, Snape era la única persona en quien nunca había pensado en fijarse.
—¡No! Somos amigos, Harry, no, no creo. –dijo el Harry mayor con duda, sorprendiendo a los otros dos presentes que abrieron los ojos como platos.
—¿No cree? O no existe nada entre usted y yo en ese futuro cercano. –cuestionó Severus empezando a temer por haberle ofrecido demasiada confianza a Potter.
—No lo sé, hasta ahora somos amigos –aclaró Harry a Severus- Pero nos llevamos tan bien que a veces alguno de los dos no puede evitar tener acciones que a mí me han hecho dudar nuestra amistad, tal vez es una malinterpretación, pero, si recordara mi futuro… Sólo sé que puedo confiar en ti, Severus, que tú eres la única persona a quien no le temo aquí, no sé de dónde venga eso, pero quiero que siga así. –aseguró Harry tomando las manos de Severus y apretándoles fuertemente, cariñosamente.
—Esto no es posible, ¡él me odia! Y yo a él, no juegues, esto es imposible, sólo eres un mentiroso rastrero que busca juntarme con un mortífago. A lo mejor ni siquiera eres yo, sólo finges para asustarme, pero no lograrás hacerlo, no aceptaré nada que me digas, ya no te creo. –hizo saber Harry, molesto, dirigiéndose hacia la salida, dando gracias a Dios que en el comedor todos estaban pendientes de su plato de comida.
—¿Dejarás las cosas así con él? –quiso saber Severus emprendiendo la marcha a la mazmorra.
—Sí, yo no soy el que tiene problemas ahora, él debe canalizar mejor lo que siente, es mejor aceptar que se está enamorado que huir, ¿no crees, Severus? –cuestionó Harry, mirándole embobado.
—No lo sé, Harry. No sé qué pensar de lo que dices, confío en que dices la verdad, pero todo esto es un cambio abrupto para dos personas que, como puedes ver, se detestan. –parándose frente a su despacho, sin dejar de observar al ojiverde.
—Severus, las cosas no cambian de un día a otro, yo estuve deprimido mucho tiempo, como ahora lo estoy, y tú estuviste allí, comprendí que no eras la persona que aparentabas ser y deseaba conocer lo mejor de ti. Así se dio, como hasta ahora, tal vez sea yo quien, aparte de Dumbledore, sabe más cosas de ti.
—Sea como sea, estoy dándote este gesto de confianza, y espero poder llevarme mejor con tu presente, aunque sinceramente estos meses luego de la batalla has estado inaguantable. –aseguró cansado el ojinegro.

(…)—Prometo acompañarte en silencio desde la lejanía todas las noches, aunque no lo sabía hasta hoy, ciertamente en mis últimas rondas, eras mi castigado favorito. Por cierto, hoy tienes una detención, dime algo para no tener que aguantarme tu amargura durante dos largas y penosas horas. –pidió Severus bromeando.
Harry rió con expresión tranquila, luego se enserió y habló.
—Mejor te daré algo para que pienses mientras me soportas. –acercándose a Severus, coloca una mano en su pecho, para después depositar en beso suave en los labios del mayor, beso que el otro no correspondió de inmediato, pero cuando iba a apartarse, decidió profundizar, cosa que emocionó a Harry bastante y se dejó hacer por largo rato de su profesor, sin importarle que cualquiera pudiera estarles mirando.
Harry se agachó detrás de la columna, se odiaba, se odiaba con toda el alma, nunca le hubiera pasado eso de no ser por las palabras que a sí mismo se había dicho, estaba enamorado de Severus Snape mientras antes cualquier acción de su maestro hubiera sido sólo problema del mismo, ahora, le dolía estar presenciando esa escena, aunque él mismo era el causante, no entendía cómo alguien podía sufrir tanto por otra persona que no le interesaba en nada.
Volviendo a mirar al despacho, pudo ver cómo se separaban apenados pero curiosamente sonrientes, más rabia sintió cuando vio a Snape limpiarle restos de babas en los labios de un modo sumamente impersonal y delicado, no lo retuvo más, dejó que las lágrimas fluyeran, nadie podría entender lo que sentía, pero Snape regalaba su cariño a quien no le hacía falta. ¿Por qué no se daba cuenta de que era él quien estaba urgido de un poco de esa ternura considerada?
(…)—Aun no es el toque de queda –dijo comprobando la hora en su reloj- Que yo sepa puedo pasear por el castillo a la hora que sea de mi conveniencia, señor.

—Ciertamente, pero… -mirándole de arriba abajo- Si está tramando algo para dañar a alguien, me temo que tendré que oponerme.

La comprensión llegó demasiado rápido al cerebro de Harry, quien abrió los ojos como platos, sintiéndose ofendido, y dando una severa réplica.

—Por más que me moleste verme desperdiciando mi futuro con usted –aplicando una dosis de rabia en esas palabras-, no creo que me gustaría verme muerto, ¿acaso está loco? ¿Cómo piensa que voy hacerme daño a mí mismo?

Severus no se inmutó con esas palabras; contestó fríamente.

—No sería la primera vez que lo hace, ¿acaso no se está dejando morir ahora? Le asusta demasiado estar enamorado de mí o sencillamente es más fácil echarse a llorar por una muchacha que hubiera deseado estar mil veces en su lugar, y seguramente lo estaría haciendo mejor. –sus palabras salieron tan fuertemente de sus labios, que hasta se sintió mal de haber dicho tantas verdades.

Harry bajó los ojos, sintiendo ese conocido nudo en su garganta; Snape estaba preparado para los berrinches del Gryffindor, pero no para eso.

Notando la verdad en las palabras del hombre, el nudo en su garganta se deshizo, llenándose sus ojos de lágrimas y sin nada que las detuviera, cayendo libremente por sus mejillas. Estaba dolido y nadie podía entenderlo, pero sí, era culpable por no apreciar tanto la vida como lo estaría haciendo ella, posiblemente él estaba sufriendo tanto o más que Ron, y no entendía por qué sentía que estaba en deuda con ella.

Snape quiso abrazarlo, susurrarle que todo ese miedo pasaría, pero sólo pudo quedarse allí a contemplarlo, derrumbarse de dolor. Jamás le había visto tan triste, tan poco valeroso y sobretodo tan hermoso, la fragilidad era una de las cualidades que hasta ahora descubría de un Potter y sencillamente en esa faceta, parecían ser seres totalmente especiales.

Tan sumido estaba mirando al pequeño que no notó al hombre que se acercó a ellos, quien al ver de quiénes se trataba llegó hasta Harry, abrazándolo, tomándolo entre sus brazos y asegurándole entre murmullos.

—Todo va a estar bien, estaré contigo, siempre estaré contigo, nadie volverá a hacerte sufrir así, por más que quieras a esa persona, no es sano sentirse así, Harry, mi pequeño, debes dejarla ir, ella hubiera deseado verte feliz, que como antes tuvieras sueños y expectativas y no vivieras de los recuerdos de alguien que no puede volver y hacer las cosas de maneras distintas, necesitas darte cuenta que fuiste su amigo y con eso, tus deudas hacia ella, siempre estuvieron saldadas, al igual que ella contigo, no se deben nada. –Harry asintió a esa voz cargada de sentimiento que le arrullaba, extremadamente sensible como estaba abrazó al hombre sin importar de quién se tratase.

Severus veía todo sin poder dar crédito a sus sentidos, allí estaba él, algo cambiado, pero su misma esencia, solo que ese “él” abrazaba a Harry Potter como antes lo hubiera querido hacer él y expresaba un perdón que él no llegó a decir, con una ternura inexplicable.

Harry abrió los ojos, viendo a su paño de lágrimas y al maestro frente a él, estupefacto, sonrió y comentó.

—¿Viniste a buscarme? –preguntó mostrando una ligera curiosidad.

—Sí, vine a buscarte, no es sano que sigas revolviendo este tiempo, sabes demasiado y dices más que suficiente, parece que los años, Harry, sólo sirven para hacerte más mimado. En parte es culpa mía. –admitió el hombre mayor, sonriéndole.
(…)—Creo que se marcharon, después de todo, ellos habían dicho lo que tenían que decir, y hecho lo que era necesario hacer. ¿Qué pasará ahora, Harry? ¿Debo resignarme a saber que sólo me aferré a la idea de un futuro que no era más que un espejismo inesperado?

—No, yo estoy aquí, al igual que tú, esperando que te des cuenta que existo, que te necesito, que quiero que seas tú quien me consuele, pero no sé cuán tarde sea para esto, tal vez si me hubiera dado cuenta antes, todo sería distinto, tú te enamoraste de un hombre que ahora no soy yo, él era más tranquilo y maduro, yo soy un desastre y no sé qué puedas hacer conmigo. –admitió algo decepcionado Harry, no podía compararse consigo mismo.

—Yo no sé qué diferencias viste tú, pero yo lo único que noté es que él era considerablemente más alto, del resto ustedes llevan el mismo corazón, los mismos pensamientos y comparten ese agradable aroma que me cierra los sentidos. ¿Necesitas un porqué más fuerte que ese? –preguntó Severus retóricamente.

—No. ¿Podrías acompañarme a mi torre? –pidió Harry, avergonzado ante las palabras de su maestro.

—Será un placer, Harry, ahora dime… ¿Por qué tanta preocupación por el diario de la señorita Granger? Ella posiblemente tenía secretos que preferiría que se quedaran guardados en ese cuaderno. –opinó Severus caminando junto al ojiverde.

—Sé que ella tenía secretos, pero opino que no eran secretos puramente propios, Ron merece saberlo, sea bueno o malo, Ron debe guiar su futuro por las cosas que él desea hacer y no para complacer el recuerdo de Hermione. –respondió Harry, notando que ahora se sentía mejor al pronunciar el nombre de la chica.

Severus se detuvo frente al retrato de la dama gorda, mientras impresionado decía.

—Es un pensamiento maduro para alguien de tu edad. –aseguró, mirando fijamente los ojos verdes.

—¿Crees que no puedo tener ideas maduras? –quiso saber Harry algo disgustado.

Severus buscó una mejor posición, apoyando su peso en una pared, y sin apartar la mirada de Harry, habló.

—Claro que puedes tener ideas maduras, pero esto es algo difícil, y que puedas tener ese grado de comprensión es impresionante, empiezo a notar el parecido con el Harry que estuvo estos días conmigo. –comentó con una felicidad interna indescriptible.

—No sé si quiero ser así, me tengo coraje, me tengo rabia, es increíble que sienta toda esa molestia conmigo mismo, pero… no soportaba verlo contigo. –confesó Harry, bajando su mirada al piso.

Severus se acercó a Harry, esta vez sin temor a un rechazo lo abrazó y aseguró.

—Yo también me sentiría celoso si desde un principio quien hubiera llegado fuera yo, no te odies por amar a alguien, Harry. –susurró Severus tranquilamente.

Harry se separó con pena del hombre que trasmitía un calor avasallante; mirándole, dijo:

—Buenas noches, Severus. Que tengas dulces sueños. –rozando los dedos de sus manos con las del mayor, éste sonrió y contestó.

—Voy a extrañarte, me había acostumbrado a dormir con alguien al lado. –Harry sonrió apenado, aunque no debía ser él quien tenía que estarlo; dando la contraseña, entró a la torre, esperando que esa noche acabara pronto, para poder volver a disfrutar de la cálida presencia del otro.
(…)En otro lugar, diferente tiempo, Harry miraba por la ventana de su hogar, fijándose en lo frío que estaba el viento esa noche; pronto sintió unos brazos envolverle, y sonriendo, preguntó.

—Me extrañaste, ¿cierto? –colgando sus brazos al pecho de su esposo.

—Sabes que si no estás, es como si no tuviera alma. Te extrañé. –confesó, dejando caer un beso en el cuello sensible del moreno.

—Y yo a ti, bueno, más o menos. Te eché de menos en la forma de que contigo nunca he tenido que dar explicaciones, siempre sabes porqué te pido algo, o no lo hago, siempre para nosotros los porqué están de más. –acariciando con ternura la mejilla de Severus.

—¿Vamos a dormir? –preguntó Severus, llevándolo a rastras a la cama.

—Te amo. –dijo Harry, abrazando a su esposo con calma- Sé que lo has oído muchas veces, pero ahora, que no somos dos solamente –recordó tocándose el vientre por un momento- quiero que sepas que tú eres el hombre que amo y eres la única persona que aun sin tener un motivo para odiar, odié, e igual amé, y sea como sea que nos encontremos, eso no cambia. Aquí está el resultado. –le recordó al mayor, colocando una de las manos de Severus en su corazón y otra en su barriga, el otro, solamente dijo:

—Eché de menos el olor de tu cabello en la almohada. –besando sin prisas los labios de Harry.

El ojiverde no necesito más, porque conociendo a su marido como lo conocía, ése era el más hermoso ‘te amo’ que el hombre podía dar, y con eso su corazón podía luchar contra cualquier cosa. Un ligero déja vù vino a su mente, la primera noche juntos, suspiró mientras Severus le llevaba a la cama y algo quedó claro, después de todo, debía volver a visitar a Hermione, sólo esta vez para darle las gracias.

e) Razones por las que recuerdan ese fragmento en especial: Es un fic algo triste, de esos que realmente te hacen sentir el dolor de que hubiese sido si uno de ellos hubiese muerto. Ron y Harry sufren, en especial este ultimo hasta que aparece su yo futuro. Es tan tierno su yo mayor como admira a Sev y Harry deprimido celoso y molesto todo combinado. y después Sev del futuro le consuela, es tan emotivo que me encanta este fic. como se dan cuenta los dos que se estuvieron esperando, amando sin saberlo y después quedan juntos.

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