La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo.... Por YukimuraSayu - 18 de mayo

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YukimuraSayu
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo.... Por YukimuraSayu - 18 de mayo   Sáb Mayo 18, 2013 9:29 pm

Título: Un milagro de Navidad
Autor: Alisevv
Link: http://www.slasheaven.com/viewstory.php?sid=26324&chapter=1

Fragmento.

—¿Ya tienes todo listo, Padrino? —preguntó Draco que, sentado sobre la cama de Severus en su villa de Italia, veía como el hombre cerraba su baúl.

—Sí. Las pinturas están embaladas y ésta es toda la ropa que voy a llevar.

—¿Tienes donde llegar?

—Alquilé un pequeño apartamento amueblado.

—Ya veo —el joven se movió, incómodo—. ¿Puedo hacerte una pregunta?

—Claro —replicó, distraído, al tiempo que revisaba que todos sus papeles estuviesen en regla.

—¿Por qué no invitaste a Harry a acompañarte?

Esta pregunta sí logró que Draco captara la completa atención de su padrino quien, levantando la cabeza con brusquedad, fijó sus negros ojos en los del joven.

—¿A qué viene esa pregunta?

—Lo digo porque ustedes han estado tan juntos estos meses, que yo de verdad pensé que le amabas.

El hombre aspiro profundamente y se sentó en la cama al lado del rubio.

—Y le amo —confesó al fin.

—¿Pero no se lo has dicho, verdad?

—¿Cómo lo sabes? —preguntó, frunciendo el ceño.

—Porque te conozco, sigues sin atreverte a expresar tus sentimientos —puso una elegante mano sobre el brazo del hombre—. Y Harry es una persona muy especial, necesita oírtelo decir. Todos los Gryffindors lo necesitan, te lo digo por experiencia.

—¿Te ha dicho algo?

—No, pero no hace falta ser adivino para saber que él lleva días anhelando que le invites a viajar contigo a Alemania, y que sabe que no se lo has pedido porque no quieres establecer un compromiso más profundo.

Severus se quedó largo rato pensativo; al final, suspiró y confesó con voz ahogada.

—Tengo miedo, Draco —musitó—. Harry es muy joven y hermoso. Si entablamos una relación más seria y luego se enamora y me deja, no lo resistiría.

—¿Y por no perderle más adelante vas a permitirte perderle ahora?

El hombre le miró, perdido.

—¿Qué voy a hacer, Draco?

—Si me preguntas, yo movería el culo y le llamaría para invitarle a irse contigo a Alemania.

Severus le miró por un rato. Su ahijado tenía razón, por su miedo, él mismo estaba apartando a Harry. Sonriendo agradecido, se levantó y se dirigió al teléfono. Luego de un rato, regresó al lado de Draco.

—Nadie contesta en su apartamento —informó, contrariado.

—Bueno, igual puedes llamarlo mañana desde Alemania.

—No, si no lo hago ahora no sé si me atreva.

—Pues no sé… —musitó Draco, antes que su rostro se iluminara con una sonrisa—. Ya sé. ¿Cómo vas a viajar?

—Por avión, desde Londres. Se trata de una invitación del mundo muggle.

—Perfecto. Compra un pasaje a nombre de Harry y mándale una lechuza pidiéndole que se reúna contigo en el aeropuerto.

—¿Tu crees?

—Claro, será perfecto —se levantó y buscó papel y pluma—. Vamos, empieza a escribir.

@@@@@@@@

Harry regresó a su apartamento bastante deprimido. Sabía que Severus partiría en poco tiempo desde el aeropuerto de London City y había estado luchando contra el deseo de correr a despedirlo. Pero no podía; sabía que si lo hacía, se lanzaría a sus pies y le suplicaría que lo llevara con él.

Antes de que incluso pudiera quitarse el abrigo, observó una lechuza que picoteaba una de sus ventanas con algo que bien podía definirse como cabreo. Apresurándose, abrió la ventana y dejó entrar a la aterida ave. Cuando intentó quitarle la carta que llevaba en la pata, el animal empezó a picotearle.

—Vale, vale, no te enojes. No estaba en la casa, lo siento —mientras le daba una golosina para que se tranquilizara, rescató la misiva y desplegó el pergamino.

Harry

Cuando recibas esta carta probablemente estaré en el aeropuerto. Traté de llamarte al apartamento pero no te encontré.

Yo… sabes que no sé decir palabras bonitas. Todo lo que sé es que no quiero alejarme de ti.

Te lo ruego, ven conmigo a Alemania. Te estaré esperando con tu pasaje junto a mi corazón.

El avión parte a las ocho, no me dejes seguir sin ti.

Te amo

Severus

Se quedó largo rato mirando la hoja que temblaba en su mano, mientras las letras se distinguían borrosas a través de sus lágrimas.

Te amo

Merlín, Severus le amaba y quería que fuera con él.

Angustiado, miró el reloj que se encontraba encima de la repisa de la chimenea: faltaban diez minutos para las siete, debía apurarse.

Corrió hacia su cuarto y metió unas cuantas prendas y objetos personales en su baúl, pensando sonriente que su pareja le regañaría al ver tanto desorden. Cerró el baúl, lo encogió y lo metió en su bolsillo. Ya desde Alemania hablaría con los muchachos para que arreglaran todo con el casero y le enviaran lo demás, ahora no podía perder tiempo, Severus le esperaba.

Buscó su documentación y salió volando, bajando los escalones saltándolos de tres en tres. Al llegar a la calle y dar la vuelta hacia el pequeño callejón que acostumbraba utilizar para aparecerse, encontró con frustración que estaba ocupado por una pareja haciéndose arrumacos.

—¡Demonios! —masculló, ahora tendría que ir más lejos, menos mal que tenía tiempo. Caminó calle abajo y observó a lo lejos la casa abandonada que solía utilizar cuando no tenía alternativa. Al verla, aceleró el paso, ansioso, sólo tenía que cruzar la calle, andar media cuadra, y podría aparecerse.

Iba feliz y enamorado. Tan feliz que ni siquiera observó que estaba encendido el letrero de ‘NO PASE’. Tan feliz que ni siquiera escuchó el ruido de los frenos del auto. Tan feliz que sólo pudo sentir el fuerte golpe en su cadera y piernas, y todo su mundo se oscureció.

@@@@@@@@

—Pasajeros del vuelo ochocientos once con destino a Colonia, favor embarcar por la puerta número tres.

De nuevo esa espantosa voz llamando y Harry no llegaba. Angustiado, Severus miró una vez más hacia la entrada del aeropuerto pero no había ni señal de su pareja. ¿Por qué no habría llegado?

—Ultima llamada: Pasajeros del vuelo ochocientos once con destino a Colonia, favor embarcar por la puerta número tres.

—¡Maldición! —murmuró por lo bajo. Estaban a punto de cerrar la rampa de acceso, ya no podía seguir esperando. Quien sabe, quizás había recibido tarde el mensaje—. Mañana hablaré con él y cambiaremos el pasaje —colocó el pequeño papel en un bolsillo, junto a su corazón—. Sólo unas horas y mañana estaremos juntos para no separarnos más, mi amor.

@@@@@@@@

El timbre del teléfono resonó en el apartamento de Draco y Hermione. Maldiciendo en arameo, el hombre rubio miró el reloj en su mesita de noche.

—Las cinco de la mañana, ¿quién demonios estará llamando a esta hora?

Refunfuñando y medio dormido, se levantó a contestar, pero cuando regresó a la habitación estaba completamente despierto y blanco como la cera.

—¿Draco? ¿Qué ocurrió? —preguntó su novia, preocupada.

—Harry tuvo un accidente, se encuentra en San Mungo

—¿Un accidente? —repitió la chica, mientras se levantaba veloz y caminaba a un armario a sacar ropa para Draco y para ella—. ¿Qué ocurrió? —preguntó, mientras ambos se vestían aceleradamente.

—No sé, parece que fue atropellado.

—¡Por Merlín! —gimió—. ¿Qué pasaría? ¿Te llamó Severus? —indagó, pues Draco le había contado sobre la carta de su padrino.

—No, fue alguien del hospital. Anda, dejemos de especular y vamos al hospital.

Cuando entraron a la habitación de Harry y lo vieron rodeado de tubos, el alma se les vino a los pies.

—Harry —Hermione se apresuró hacia la cama de su amigo, con los ojos anegados, se sentó en una silla que había a un lado y le tomó la mano—. Por Merlín, Harry, ¿qué te pasó?

El joven la miró mientras las lágrimas de congoja se deslizaban suavemente por su rostro demacrado.

—Estaba tan feliz, Hermi —gimió, angustiado—. Sev me escribió una carta, decía que me amaba, y ahora… —la voz se quebró en un sollozo angustiante—. ¿Qué voy a hacer ahora sin Sev?

—¿Le ocurrió algo a mi padrino? —preguntó Draco, alarmado, malinterpretando las palabras de su amigo.

—No, no, Severus debe estar en Alemania.

—¿Entonces por qué hablas así? —preguntó Hermione, quien también se había asustado pensando que le había pasado algo irremediable al hombre.

—Porque lo perdí.

—¿De qué hablas? —dijo el muchacho rubio, mientras sacaba su teléfono celular—. Yo tengo su número en Colonia. Le voy a llamar y en unas horas estará de regreso.

—¡NO!! —el grito del herido sobresalto a sus dos amigos—. No quiero que le llames —al ver que los otros dos le miraban sin entender, Harry respiró con fuerza para tranquilizarse—. Los doctores hablaron conmigo. No tengo heridas de gravedad, y los huesos rotos y los golpes mejorarán en unos días, pero… —se detuvo un momento y tragó con fuerza—… el golpe del auto afectó mi columna vertebral. Los doctores no saben si podré volver a caminar.

Sus dos amigos se le quedaron mirando, tan abrumados por la noticia que de momento no supieron que decir. Al fin, Hermione, acudiendo a su sentido práctico, le preguntó:

—¿A qué te refieres con que no saben?

—Toda la zona está demasiado herida e inflamada. Hay que esperar a que cure completamente antes de poder evaluar la situación y determinar si hay posibilidad de operar o va a ser una invalidez permanente. Aunque no son demasiado optimistas al respecto.

—Entonces con más razón debemos llamar a mi padrino —insistió Draco.

—No, no quiero.

—¿Por qué, Harry? —preguntó Hermione con voz dulce—. Tú lo necesitas mucho en este momento.

—¿Es que no entienden? —Harry habló con voz algo más calmada—. Severus tiene una oportunidad única. Sí sabe lo que pasó, se va a ver obligado a venir a cuidarme.

—No se va a sentir obligado —razonó Draco—. Él te ama, lo va a hacer de corazón.

—Lo sé. Pero yo también le amo y por eso no puedo aceptar que arruine un futuro prometedor por quedarse conmigo. Severus ama pintar, le he visto cuando pinta, y pasó demasiados años sin hacerlo por tristezas de la vida. Ahora que lo reencontró, no seré yo quien le impida disfrutarlo —miró fijamente a Draco—. Por favor, si te llama preguntando por mí, dile que me fui de Inglaterra.

—No me va a creer.

—Dile que te dejé una nota diciendo que quería viajar un tiempo, conocer mundo, antes de empezar el postgrado. Que recibí su nota, pero que todavía no estoy preparado para un compromiso más serio, que me perdone. Te creerá.

—Le romperás el corazón, y destrozarás el tuyo, Harry —le advirtió Hermione.

—Mi corazón siempre va a estar con Severus, Hermione, pero yo ya no puedo seguir a su lado. Quizás lo nuestro nunca estuvo destinado a ser.

¿Por qué lo escogí?

Ver el amor incodicional que se tienen es lo que hace que me guste este fic, y sobre todo este fragmento. Ver a Severus dejar sus miedos para enviarle la nota a Harry, y a Harry dejar de lado su enfermedad solo para que ser sea feliz, me recuerda que a pesar de todo, aun existen personas así, pocas, pero si las hay.
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