La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 7 de Mayo

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Lizie CoBlack
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 7 de Mayo   Mar Mayo 07, 2013 10:01 pm

a) Título del fanfic: Wrapped Around His Finger

b) Autora: Gizy

Traductor: Alisevv

c) Link a la historia: http://www.slasheaven.com/viewstory.php?sid=30759


d) Fragmento que deseen recordar del fanfic en cuestión.


—¿Realmente vale la pena sufrir las consecuencias de mentirme, Potter?—preguntó el profesor de Pociones luego de un momento, su tono apenas un poco menos mordaz—. Estuve observándolo varios minutos antes de reprenderlo—Harry enrojeció profundamente a un tono sorprendentemente intenso, hasta las puntas de sus orejas se tornaron rojo tomate, y Snape no pudo resistir agregar—: Si fuera igual de apasionado en Pociones, sería el mejor estudiante.


—Muy bien, Potter. Cien líneas.

—Si, señor—Harry dejó escapar un profundo suspiro y alcanzó su bolso de estudio para sacar una hoja nueva de pergamino mientras escuchaba una varita deslizándose por el pizarrón. Cuando levantó la vista para leer, sus ojos se abrieron con la impresión.

No mentiré al profesor Snape sobre tener fantasías lascivas en mis horas de estudio cuando debería estar estudiando para poder lograr conseguir algo para mi mismo fuera del campo de quidditch




“Una sorprendida sonrisa floreció en el rostro de Harry; luego, la felicidad ganó fácilmente a la sorpresa, cuando vio que Snape, ubicado en su lugar habitual dos puestos a la derecha de Dumbledore, le sonreía abiertamente. El Profesor inclinó la cabeza y Harry le sonrió, para luego regresar la atención a su plato y comenzar a comer, aún sonriendo para si mismo. Nunca había visto una sonrisa igual en el rostro de Snape durante una comida, ni una en siete años. Se veía verdaderamente feliz por algo, y Harry esperaba fervientemente que fuera por sus calificaciones. Había estudiado de forma constante por todo un año y sabía que serían muy buenas; probablemente, las mejores de la escuela. Si la vida era completamente justa, Snape tendría que estar impresionado.”

““Me sonrió en público”, pensaba, emocionado. “Y me llamó Harry de nuevo, ¡y quiere hablar conmigo!”. Se mordió la lengua para evitar reír en voz alta, sus ojos verdes brillando de esperanza y excitación que apenas podía contener mientras suplicaba con fervor: “Dioses y Diosas, Merlín, quienquiera que escuche… Sé que no les hago mucho caso, pero tampoco les pido nada. Deseo esto más que cualquier otra cosa. Permítanme que esto funcione y no los olvidaré nuevamente, lo prometo”.

—Sí, tenemos—contestó Severus con una ligera sonrisa—. Si podemos llegar a un acuerdo que sea justo para ambos, he decidido aceptarle como mi Aprendiz.

Harry saltó y dejó escapar un grito, haciendo que el profesor hiciera un ligero movimiento nervioso; luego, se ruborizó fuertemente ante la manera en que Severus se le quedó mirando fijamente.

Severus bajó la vista hasta la superficie de su escritorio, frunciendo ligeramente el ceño e incapaz de refutar esa simple verdad. Fijó la vista en la gastada madera oscura por largo rato antes de hablar, apenas consciente de que estaba expresando sus pensamientos en voz alta mientras murmuraba quedamente:

—Voy a arrepentirme de esto… El muchacho va a volver mi vida patas arriba y luego me dejará luchando por mantenerme a flote cuando se vaya.

—No lo haré, señor. Lo prometo.”

“Severus levantó la cabeza bruscamente, para ver a Harry parado en el umbral de la puerta, sosteniendo dos rollos de pergamino y luciendo muy serio—. No hay nadie mejor y, además, no tengo intención de dejarle, si usted me permite quedarme.”



“La esquina de la boca del mago mayor se movió involuntariamente, mientras alargaba la mano para tomar uno de los rollos. Lo desplegó inmediatamente, levantando una ceja en un gesto de sorpresa, al tiempo que leía el breve contrato contenido en la hoja de pergamino.

Yo, Harold James Potter, acepto convertirme en el Aprendiz de el profesor Severus Snape. Acepto vivir con él en el lugar o lugares que elija y obedecerlo, a cambio de que el profesor Snape prometa continuar mi educación y proveerme de alimento y alojamiento.

Este Aprendizaje durará un periodo no menor de cinco años y podrá ser abolido en cualquier momento si ambas partes están de acuerdo, o si una de las partes y un testigo concuerdan en que hay diferencias irreconciliables.

Firmas: Harry J. Potter.

Testigos:


Severus levantó la vista hasta el chico, frunciendo el ceño.

—Harry, tu abogado es un charlatán. Este contrato te convierte en poco menos que un esclavo.

Harry enrojeció aún más profundamente que antes y se apresuró a decir:

—Creo que prefiero la palabra servidumbre, señor—se detuvo un momento antes de admitir—: Y el abogado me advirtió en contra de esto, aún cuando aceptó que era perfectamente legal. Intentó convencerme de un contrato muy diferente, que especificara los fines de semana libre y que usted tuviera que asegurarse que yo adquiriera el conocimiento para mis pruebas de Maestría al final de los cinco años, pero me negué. Éste dice todo lo que deseo; de ningún modo quiero atraparlo en esto.

Severus permitió que el contrato se enrollara de nuevo y lo dejó sobre el escritorio, frente a él, todavía frunciendo el ceño.

—Confío en usted—las cejas del hombre se alzaron ante la sencilla declaración, y Harry agregó tranquilamente—. Ron y Hermione casi tuvieron su misma reacción. Sirius amenazó con tener que encerrarme en San Mungo, pero Remus me dijo que pensaba que era un contrato muy digno considerando quien es y lo que yo quiero. Estuvo de acuerdo en ser mi testigo y ayudarme a persuadir a Sirius de que no estoy loco—hizo una pausa, tratando de pensar en la mejor manera de explicarse, para luego encoger ligeramente los hombros mientras repetía—: confío en usted.

Severus miró al joven por largo rato y luego golpeteó el rollo de pergamino con la punta de sus dedos.

—Esto ni siquiera dice que estoy obligado a enseñarte Pociones, o que deba enseñarte por los cinco años, sólo que debo continuar tu educación. Podría enseñarte un hechizo sencillo y aún así estaría cumpliendo completamente el contrato.


El maestro lo miró fijamente unos cuantos minutos más y luego se acomodó en el asiento, su ceño ligeramente fruncido.

—Así que, en esencia, quieres ser mi Aprendiz, y no te importa lo que haga contigo ni lo que decida que aprendas en tanto vivas conmigo—Harry simplemente asintió, y luego de mirarlo un poco más, Severus suspiró—. Nunca pensé que diría esto, pero Black tiene razón. Estás loco—Harry enrojeció y bajó la mirada, y el mago mayor dejó que reflexionara un rato antes de agregar más suavemente—. Pero creo que debo aceptar, si no por otra razón, al menos para salvarte de ti mismo.

Harry levantó la cabeza rápidamente, sus ojos brillando con esperanza.

—¿Señor?

El hombre bufó suavemente, una comisura de su boca elevándose en una diminuta sonrisa.

—Escuchaste correctamente. Acepto.

Una radiante sonrisa iluminó el rostro juvenil ante eso.

—¡Gracias, señor!

—Severus, Harry, o Sev si lo prefieres—le corrigió, su sonrisa acentuándose a pesar de sí mismo mientras constataba cuan feliz se veía el chico. Si convertirlo en su esclavo lo hacía tan feliz, estaba seguro que se mostraría extasiado cuando se diera cuenta que Severus tenía intención de que aprendiera a disfrutar un poco de la libertad que tanto había faltado en su vida.

—Sí, señ… Sev—se corrigió, todavía sonriendo mientras observaba como Severus abría uno de los cajones de su escritorio y sacaba una pluma con tinta verde oscuro. Sabía que muy poca gente podría llamarlo Sev sin conseguir terminar descabezados, y estaba extasiado de haber sido invitado a usar el familiar apodo. Había escuchado que Remus lo usaba con cierta frecuencia, aunque sospechaba que en realidad no se le había dado permiso de hacerlo, pero nadie más se atrevía.”





“—Con ayuda como esa, no necesitamos enemigos.

Harry sonrió ampliamente, disfrutando el hecho de que Severus se refiriera a ambos como ‘nosotros’, y el maestro se encontró cautivado por sus ojos. Había mirado esos ojos verdes varias veces a la semana durante siete años y todavía podía contar con una mano el número de veces que los había visto brillar como lo estaban haciendo en ese momento. Lucía como si le acabaran de ofrecer el mundo en una bandeja de plata, así que se quedó prendado unos cuantos minutos antes de sacudir la cabeza finalmente. Decidió que era mejor hacer que la conversación regresara a rumbos seguros y evitar mirarse en los ojos de Harry de nuevo, o estaba seguro que se perdería en esas insondables profundidades verdes.”




“—Bueno, ¿cómo te sientes respecto a él, Harry?—interrogó Hermione, dándole una mirada de aliento.

Los labios del chico se fruncieron en una sonrisa ligeramente irónica mientras miraba los ojos de ella, esquivando a Ron pues temía lo que pudiera encontrar reflejado en el rostro de su amigo.

—Creo que haría cualquier cosa para que se sintiera orgulloso de mí, o incluso sólo complacido. Una sonrisa suya hace que sienta toda la calidez y felicidad que sentí la primera vez que atrape una snitch. Me encuentro intentando imaginar más maneras de lograr que sonría, sólo para sentirme así de nuevo—encogió un hombro y, mirando sus manos nuevamente, agregó—: Sólo deseo estar con él. Y creo que podría ayudarlo a ser feliz, si me dejara.

—Estás completamente loco por él—dijo Ron de repente, haciendo que Harry levantara la cabeza, sorprendido—. Suenas igual que Fred y George en su último año en la escuela, cuando sólo podían ver a Oliver en Hogsmeade los fines de semana—rió de improviso, y agregó—: Es malditamente aterrador pensar que estás tan loco por Snape; sabes eso, ¿cierto?”





“El maestro bufó, apartando el recurrente pensamiento de que Harry se veía absolutamente comestible cuando estaba ruborizado.

—Haz un cálculo.

—¿Además de ti?—el hombre asintió con impaciencia y Harry se mordió el labio inferior mientras bajaba la vista, pensando, para luego volver a levantarla y decir, vacilante—: Siete a los que yo les dije, pero George le debe haber contado a Fred, y ellos puede que le hayan dicho a Lee y Oliver, así que serían diez. U once, si Hermione le dijo a Ginny. Pero ninguno de ellos lo contaría. Bueno, a menos que gente a la que no le he dicho lo haya imaginado, pero en ese caso no tengo idea.

—Bien—musitó Severus luego de un rato—. Espero que estés preparado para afrontar las consecuencias si una relación entre nosotros se llega a convertir en pública. Muy pocos mirarían con aprobación la idea de que el Niño Que Vivió tenga una relación homosexual, especialmente cuando eres el último en tu linaje. Y tener una relación con uno de tus profesores, que además resulta que es un antiguo Mortífago, con seguridad provocará un escándalo.

—No le temo a eso—contestó simplemente.

Severus ignoró al resto de los de la mesa mientras buscaba algo en los ojos de Harry, para luego musitar suavemente:

—Perderás tu popularidad, Harry. Podrías dejar de ser bienvenido entre la gente educada del mundo mágico.

Harry no dudo en absoluto antes de contestar, calmada y seriamente.

—No me avergüenzo de lo que siento. Si tuviera que elegir entre tenerte a ti o al mundo mágico en una bandeja, te elegiría a ti.

Severus lo miró por largo rato antes de sonreír, suavizando su mirada.

—Gracias, Harry. Yo… yo creo que también te elegiría a ti.

El joven le regaló una sonrisa deslumbrante, completamente perdidas las palabras, y ambos se limitaron a sonreírse mutuamente hasta que Dumbledore se levantó repentinamente, su silla rasguñando el piso de piedra.”





“Severus se inclinó contra el frente de su escritorio.

—Eso creo, sí. Cinco puntos para Gryffindor.


—¿Así que, como Aprendiz de Snape, tratarás de detener la rivalidad entre Casas?

Todos en la habitación miraron al moreno, quien se movió ligeramente bajo la repentina atención.

—Espero poder ayudar a que vean que el tiempo de luchar unos contra otros terminó ahora que Voldemort no está, pero ésa no es la razón por la que voy a quedarme aquí. Me quedaré porque estoy donde pertenezco.

—En Hogwarts —pronunció Dean, observándolo interrogante.

Harry sacudió la cabeza y miró a Severus, mientras tragaba con fuerza y decía quedamente:

—Con el hombre que amo.

—Bien —dijo Dean, a nadie en particular, mientras de los estudiantes brotaban exclamaciones de incredulidad—, eso explica por qué este chico me dijo que ya estaba tomado.

Severus lanzó a Harry una sonrisa irónica, que era casi extraña ante la suave luz de felicidad que iluminaba sus ojos, ignorando los murmullos de los estudiantes, que se calmaron casi inmediatamente para escuchar cuál sería su respuesta.

—Tú nunca haces nada a medias, Harry, ¿cierto? —preguntó, con tono perplejo—. Siempre demasiado parlanchín para tu propio bien.

Harry, aliviado, hizo una mueca traviesa.

—Quizás puedas enseñarme a mantenerme tranquilo.

Severus se echó a reír, sobresaltando a varios estudiantes y haciendo que le miraran fijamente.

—Soy el mejor Maestro de Pociones de Gran Bretaña, Potter, pero no puedo hacer milagros.

Ron, Dean, y Parvati rieron por lo bajo ante eso, al tiempo que Harry sonreía y replicaba:

—Estoy seguro que podrás encontrar una manera para mantener mi boca ocupada, si de verdad piensas en ello.

Las cejas de Severus se elevaron y sus ojos se abrieron con asombro, y su aturdida expresión logró que Dean riera, mientras Parvati, Lavender y Hermione lanzaban algunas risitas. Un momento después, una pequeña sonrisa elevó las comisuras de la boca del Profesor, y cuando las mejillas de Harry enrojecieron ligeramente en respuesta, Severus tuvo que resistir la urgencia de hacer algo de lo que seguramente se arrepentiría después. En lugar de eso, bufó suavemente y dijo:

—Vas a arruinar mi reputación, Potter. Ve a sentarte y compórtate para variar.

—Sí, señor —contestó, mientras se daba vuelta para ir a sentarse junto a Hermione. Estaba feliz, no sólo por no haberse metido en problemas al provocar tan abiertamente a Severus, sino porque, además, el hombre había tomado todo como la broma que era y respondido en consecuencia.


Ron y Dean se sonrieron uno al otro mientras las expresiones del resto de los estudiantes se iluminaban, pero Severus no les prestó atención.

>>Les pido que permanezcan en sus asientos e intenten actuar conforme a su edad —finalmente, miró hacia el lugar desde donde Harry estaba observándolo con una pequeña sonrisa, antes de bufar y agregar—: Y Harry, trata de no incitar otro motín.

—Sí, señor —contestó, ampliando su sonrisa.

Severus bufó de nuevo y dio la vuelta, levantando el libro que el joven de ojos verdes había dejado sobre su escritorio y dirigiéndose hacia el interior de su oficina.

—Te veré más tarde.

Todos los estudiantes se volvieron a mirar a Harry, quien enrojeció y preguntó:

— ¿Qué? ¿Por qué todos están mirándome?

Dean resopló, sonriendo, antes de llegar hasta su amigo, esquivando el pupitre entre ellos.

—Quiero estrechar la mano de la razón por la que el profesor Snape nos dejó tener un periodo libre en lugar de ponernos a fregar calderos mugrientos.

—No según Padma. Justo antes de entrar a clase, me dijo que nosotros tendríamos que terminar de limpiar el almacén. Sólo está a medias, con todos los calderos pendientes por fregar.

—Ey, después de todo, resultaste bueno para algo, Harry —bromeó Ron, sonriendo y echándose hacia atrás cuando su amigo hizo un amague de arremeter contra él.

Dean rió y empujó a Ron, quien estaba distraído con el movimiento de Harry, casi sacándolo de la silla y ganándose una risita del chico de ojos verdes.

—Gracias, Dean.

—Cuando quieras —contestó con una amplia sonrisa, esquivando cuando Ron intento golpear su cabeza.

—Dije que actuaran según su edad, chicos, no por el tamaño de sus zapatos —se escuchó que Severus decía secamente desde su oficina, distrayendo a Ron y Dean, y haciendo que todos miraran en esa dirección. El maestro había dejado abierta la puerta de su oficina y los vigilaba por encima de Comprendiendo los Principios del Trabajo con Pociones—. Si estar sentados en sus pupitres no es un ejercicio físico lo suficientemente bueno para ustedes, Weasley y Thomas, ciertamente puedo encontrarles trabajo que hacer.

Los chicos sacudieron sus cabezas de inmediato.

—No, señor, estar sentados en nuestros pupitres está bien —declaró Dean.

Severus bufó y regresó su atención al libro, ignorando las risitas de Hermione y Parvati, mientras agregaba:

—Y tuvo razón por una vez, Weasley; Potter es bueno para algo. Sirve bastante bien como un mal ejemplo para el resto de ustedes.

— ¡Ey! —exclamó Harry, sorprendido, mientras el resto de la clase empezaba a reír.

Severus sólo continuó revisando el índice del libro, sonriendo ligeramente para sí mismo.”




“—¡Al menos nunca tomé ventaja de nadie a quien se suponía estaba enseñando! —replicó acaloradamente, mirando a Harry con furia—. Se suponía que él era tu profesor, no que te convirtiera en su discípulo sexual*

—Quizás yo solo sea un discípulo sexual, Sirius, si es que quieres llamarme así —contestó Harry rotundamente, sus ojos duros y enfadados—, pero al menos él no tiene una esposa y un niño.”




“Severus se acercó más a Harry, para acunar su barbilla con la mano y hacer que lo mirara, mientras sus dedos se deslizaban por su firme mandíbula.

—Me gustaría mucho sostenerte mientras dormimos, Harry; si lo deseas.

—Siempre —contestó, su voz era poco más que un susurro, sus ojos expresando cuánto lo deseaba mientras se inclinaba sobre el toque de Severus—. Nunca me había sentido tan en casa como cuando desperté entre tus brazos.

El hombre sonrió y se inclinó aún más cerca, cobijando su mandíbula en su cálida diestra y besándolo suavemente, para luego apartarse apenas lo suficiente como para mirar sus ojos.

—Pienso que ahí es donde perteneces —Harry le regaló una dulce sonrisa, mientras Severus, lentamente, corría su pulgar por su labio inferior y agregaba suavemente—: No sé cómo lo hiciste, Harry, pero ya no puedo imaginarme siendo feliz sin ti.

El joven besó el pulgar que acariciaba su labio y susurró contra éste:

—Estaré contigo todo el tiempo que me permitas quedarme.

Severus movió su pulgar a un lado y lo besó nuevamente, persistiendo un rato antes de alejarse y mirarse en sus brillantes ojos verdes.

—No me he permitido atarme a nadie durante más tiempo del que me importa admitir, pero durante los últimos seis meses no he sido capaz de apartarte de mi mente. Hiciste que recordara lo que es ser feliz y sentirse amado. Había pensado que eso nunca volvería a pasar.

Harry posó sus manos a cada lado de la cintura del maestro, acercándose para mirarse en sus ojos, sonriendo suavemente al tiempo que susurraba:

—Te amo mucho.

—Lo sé —contestó, sonriendo mientras acunaba el rostro juvenil entre sus manos. Cerró la pequeña distancia entre sus labios para besarlo una vez más, succionando suavemente su labio inferior y obteniendo un tenue gemido de deseo como recompensa, mientras las manos de Harry cercaban apretadamente su cintura, uniendo sus cuerpos al límite.”




“Severus gimió y se cubrió el rostro con un brazo, mientras la conocida voz seguía inexorable en su cabeza. Podía imaginar fácilmente a Lucius pavoneándose alrededor de su cama, mientras la voz gruñía en su mente.

Y ahora yo voy a ser tu perro… ¡Vamos, Sevvie, canta conmigo!

“¡No. Tú estás muerto y yo estoy completamente loco al estar hablando contigo! No quiero ser tu perro de nuevo, Lucius. No quiero ser el perro de nadie.

“La mejor parte de mi vida está en el corazón y la mente de la única persona que me amó verdaderamente”, susurró la voz de inmediato, suave y más gentil. “Quizás una canción diferente te iría mejor, Sev; Iggy tenía muchas.”***

“No, no una canción diferente”, contestó Severus, sintiéndose de pronto muy cansado. “Sólo vete, Luc. Por favor.”

La voz lo ignoró y comenzó a cantar de nuevo, esta vez, suavemente.

“Tu piel empieza a picar cuando compras la trampa de algo llamado amor. Amor, amor, amor… igual que hipnotizando jovencitas”

Severus estiró ambos brazos sobre su cabeza, levantando la vista hasta el tapiz, mientras la voz seguía inexorable en su cabeza, cantando Lust for Life. Pocos minutos después, observó a un thestral cruzando por el prado bajo la luz de la luna, pero su mente no estaba realmente enfocada en la belleza de la escena. Estaba perdido en los recuerdos del amante y mejor amigo perdido hace tanto tiempo, deseando, y no por primera vez, que ellos hubieran sido la misma persona.”



“—Te amo, Sev.

El hombre sonrió, y regresó su mano a su espalda, mientras susurraba:

—Yo también te amo, Harry —besó su pelo, cerrando finalmente los ojos para dejar que su cuerpo se relajara completamente mientras despejaba cuidadosamente su mente, permitiendo que lo cómodo y contento que estaba le diera la calma necesaria para dormir. Ya no había miedos. Harry lo amaba y deseaba estar con él, y Severus era demasiado inteligente como para desperdiciar el tiempo que tuvieran juntos.”




“El profesor de Pociones frunció ligeramente los labios, mirando a su aprendiz por un momento antes de replicar:

—Eso no tiene que ver, Harry. A Black no le interesa si merezco su mala opinión sobre mí. Nunca le importó.

—Entonces quizás debamos dejar que nos odie a ambos —dijo suavemente, sin apartar los ojos de su rostro—. Me reitero en lo que le dije. Si él esperaba que yo eligiera, entonces decidió por mí.”



“Oliver se acercó a Remus, eligiéndole porque parecía ser la persona más racional de los allí presentes.

—¿A Harry le golpeó una Bludger en la cabeza?

Remus se echó a reír.

—No, Oliver. No recientemente al menos.

—¿Entonces qué le pasa? —indagó, confundido.

Harry le sonrió, sus ojos verdes brillando divertidos.

—Me enamoré de mi profesor de Pociones favorito, y el pobre diablo parece ser que está muy interesado en mí. Eventualmente te acostumbrarás.

—¿Te enamoraste de Snape? —exclamó, luciendo impactado mientras Remus soltaba una risita y palmeaba su espalda.

—Buena demostración, Harry —comentó George, en tanto Fred y Lee se reían. Le sonrió perversamente y agregó—: Tú ya has tenido un buen efecto sobre él —Severus bufó, frunciendo los labios mientras lanzaba una divertida mirada al gemelo, quien continuó—: Y tienes suerte, él también tiene un lindo trasero.

Severus abrió ampliamente los ojos, observando a George, mientras Harry sonreía y comentaba:

—Lo sé —entonces recordó que las túnicas de Severus no permitían apreciar su trasero y levantó las cejas—. ¿Y tú cómo lo sabes?

George sonrió, alejándose de Severus.

—¿Con quién crees que probamos la Bomba para Exponer la Ropa Interior ?

—¡Sabía que habían sido ustedes dos! —exclamó Severus, luciendo enfadado por unos segundos antes de animarse y agregar—: Sin embargo, dado que yo fui el sacrificado conejillo de indias, considero que debo ser merecedor de la tradición que dictaría que yo pueda conseguir muestras gratis, ¿no?

George asintió, sorprendido, mientras Harry alargaba una mano, empujando el hombro de Severus.

—¿Para qué necesitas tú Bombas para Exponer la Ropa Interior?

El profesor le sonrió, luciendo decididamente malvado.

—Para terminar con las reuniones de profesores, de inicio y final de curso, por supuesto. Peeves estaría encantado de lanzarlas por mí, y estoy bastante convencido de que eso vaciaría la habitación. Incluso me atrevería a apostar que no se programarían nuevas reuniones durante un buen tiempo.

Sirius, George, Lee, Oliver y Remus rieron mientras Fred exclamaba:

—¿Harry, me encanta como piensa tu novio!

El aludido pareció sorprendido y se acercó a Severus, sonriendo.

—Nunca antes había podido decir que tuviera un novio…

Severus bufó, mostrándose divertido.

—Y tampoco puedes ahora —la expresión de Harry cambió a un puchero, antes que Severus agregara—: Soy demasiado viejo para ser llamado el novio de alguien, Harry. Tendrás que vivir con el hecho de llamarme tu Maestro o tu amante.

La sonrisa de Harry apareció de nuevo.

—Sólo que no ambos a la vez.

—Maldición, espero que no —contestó Severus, riendo.

—¿Qué, si puedo preguntar, está pasando aquí? —se escuchó de repente una voz muy conocida haciendo que todos miraran hacia la barrera de hoja. McGonagall estaba parada entre ésta y la pared de piedra del pasillo, mirándoles a todos con evidente desaprobación.

—Sólo probando un poquito nuestro producto más reciente —contestó George de inmediato—. Limpiaremos todo el desastre, Profesora.

—Eso espero —contestó la bruja, frunciendo los labios con indignación mientras su mirada se detenía en Harry y Severus—. Podía haber esperado que Harry, o incluso Sirius y Remus, participaran en algo así, pero no tú, Severus. Hubiera pensado que serías un mejor ejemplo para los estudiantes, pero veo que el señor Potter ya ha cambiado eso.

Severus se movió para sentarse con las piernas cruzadas sobre el piso cubierto de pastel de crema, levantando la vista hacia ella mientras declaraba con tranquilidad:

—Por el contrario, Minerva. Harry no ha cambiado mi actitud hacia los estudiantes en lo más mínimo.

—¿Entonces cómo explicas esto? —preguntó con incredulidad, haciendo un gesto de repugnancia hacia el pasillo—. ¡Esto luce como si una fábrica de pasteles hubiera explotado!

—Hoy no hay estudiantes en la escuela, por lo que yo sé —replicó, el brillo de sus ojos traicionaba la inexpresividad de su rostro—. Los profesores y sus invitados son libres de aprovechar el castillo durante el verano, como ya sabes.

Minerva frunció nuevamente sus labios y miró un momento a Severus, antes de decidir dejarlo de ese tamaño. Rara vez ganaba una discusión con el Slytherin y sentía que esa tampoco la ganaría.

—Albus me pidió que les recordara que no falten a la cena —levantó la mirada hacia Lee y los gemelos, y agregó—: Asegúrense de que esto quede limpio, chicos.

—Sí, madam —respondió George rápidamente—. Tendremos todo limpio en un soplo de viento, profesora McGonagall.”




“Después de un rato, el Gryffindor frotó su nariz contra su hombro, murmurando:

—Te amo más de lo que podría expresar con palabras.

Severus corrió las manos por sus brazos, deleitándose en el amor y la felicidad que fluía entre ambos.

—Lo sé, Harry, y yo te amo tanto como tú —Harry dejó salir un gemido de placer y frotó la nariz contra su cabello, mientras el Profesor sonreía y, en un repentino despliegue de irónica diversión, agregaba—: Aunque tú vas a ser quien me lleve a la muerte.

Harry soltó una risita y besó su nuca.

—Pero moriremos juntos y felices.

Severus gruñó placenteramente y giró la cabeza, dándose la vuelta entre los brazos que le cobijaban, para mirarle y murmurar:

—Suena celestial.

—¿Verdad que sí? —convino Harry con una sonrisa.

Miró los ojos negros por largo rato antes de darle a Severus un beso lento y prolongado, que dijo cómo se sentían de una forma que no podrían expresar con palabras.”




e) Razones por las que recuerdan ese fragmento en especial.


La verdad es que esta traducción me encanta mucho, mu gusto la manera en la que se representó a Sev y como Harry le ayudo a salir de ese caparazón que tenía. Adore mucho esas escenas que puse antes, que van desde como inicio todo, cambios por cambios hasta ya su amor bien desarrollado, pero la que más ame y no sé explicar es la escena de la batalla de los pasteles, ese fue mi capitulo preferido y allí arriba puse la parte que más me gusto de ese capítulo en especial.

Bueno en general a me esa traducción pero más a Sev y la relación con Harry, son el uno para el otro en definitiva. Doy gracias a otra muy buena y linda traducción. Cabe resaltar que puse la conversación mental de Sev con Lucius porque me gusto muchísimo esa parte de él.

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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 7 de Mayo   Miér Mayo 08, 2013 8:04 pm


Ali siempre elige historias preciosas para traducir, éste me encantó, está lleno de ternura y en los fragmentos que pusiste relucen en todo su esplendor ¡cómo me fascina leer y sentir los mismos sentimientos de Harry y Sev!
love













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Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 7 de Mayo
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