La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 6 de Mayo

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Lizie CoBlack
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 6 de Mayo   Lun Mayo 06, 2013 11:06 pm

a) Título del fanfic: Besos que callan.

b) Autora: Araleh Snape

c) Link a la historia: http://www.slasheaven.com/viewstory.php?sid=37478&index=1


d) Fragmento que deseen recordar del fanfic en cuestión.


“— Me acorralas, Dumbledore, me estás obligando a darle la peor semana de su vida a la persona que más me importa… Yo no sé ser agradable a nadie, ni siquiera con él. No te perdonaré nunca haberme impedido mantenerle alejado de mí.

— Aprenderé a vivir sin tu perdón… pero tú aprende a vivir con tu amor, Severus.


Snape cerró los ojos en un rictus de dolor. Mucho tiempo se negó en aceptar esa palabra en su vida, pero ahora sabía que era absurdo continuar haciéndolo, estaba todo muy claro para él, se enamoró de quien jamás le amaría.”





“— ¿Así será todo el tiempo, Potter? ¿Vivirá quejándose de cualquier cosa?

— ¡Fue solo una pregunta, Snape! Un poco de curiosidad no le hace daño a nadie. —Debatió el joven—. Además, mi cuestionamiento es razonable.

— Sí, tan razonable como inútil.

— Basta los dos. —Intervino Dumbledore zanjando la discusión—. ¿Es que no pueden ser más necios?

— ¡No lo desafíe! —exclamaron Harry y Severus al mismo tiempo y con el mismo tono mordaz.


Ambos se miraron sorprendidos de su similar reacción. Fue un momento tan único que Dumbledore optó por guardar silencio y esperar que se olvidaran de su presencia, no hizo ni un solo movimiento, ni siquiera se atrevía a respirar. Adoró esa imagen que miraba, casi podía soñar con verlos reír juntos debido al espontáneo comentario.”

“Snape encogió sus piernas para abrazarlas escondiendo su rostro entre sus doloridas rodillas. Dobby le miró con pena, había sido testigo de muchas noches acompañando a ese hombre en su agonía, ayudándole a beber sus pociones cuando las fuerzas ya no eran suficientes ni para moverse.


Alargó su mano peinando los cabellos negros tan frágiles ahora. Lo hizo con cariño y con toda la confianza de que no sería rechazado. Las primeras veces Snape casi había querido matarle pero al final terminó aceptando esas peculiares demostraciones de afecto del elfo.


— Harry Potter quiere ayudarle.

— Forzado por Dumbledore. —dijo frustrado—. Esto no está funcionando, no me gusta saber que tendré que depender de él para cualquier cosa.

— No será así, por eso Dobby ha venido, para ayudar al Amo Snape en todo.

— En todo, menos en lo que quisiera: regresar a mis mazmorras a morir en paz.

— Dobby no quiere que Amo muera.


Snape enderezó la cabeza respirando profundamente. Habían sido demasiados meses compartiendo con ese impertinente elfo como para no llegar a tomarle cariño.


— Siento haberte gritado, no es tu culpa nada de lo que pasa.

— Si le hace sentirse mejor, Amo Snape puede gritarle a Dobby todo lo que quiera… Dobby será feliz si eso ayuda en algo.

— Entonces, tal vez sí lo vuelva a hacer. —bromeó casi sonriendo—. Después de todo, siempre me ha sido fácil comportarme como un patán.

— Amo Snape no es un patán, es un caballero con reacciones excéntricas.


Severus sonrió tristemente mientras miraba los enormes ojos verdes de Dobby, nunca se atrevería a soñar que otro par de brillantes esmeraldas le miraran sin temor o recelo.”




“— Recuéstese a su lado y abrácele. —pidió el elfo con toda tranquilidad—. Él necesita contacto directo en estos momentos, puedo asegurarle, Harry Potter, que eso ayudará más que cualquier poción.


Harry volvió a asentir, no tenía caso cuestionar nada. Apartó las mantas introduciéndose en la cama. Su corazón latía muy rápido y sentía sus mejillas arder de vergüenza, nunca en su vida se había acostado tan cerca de ningún hombre… bueno, en realidad ni de ninguna mujer, y ahora la situación era por demás extraña y perturbadora.


Snape estaba recostado boca arriba por lo que Harry se acomodó a su lado pasando su brazo por encima del pecho de su profesor y tímidamente apoyó su cabeza en su hombro. Fue sorprendente tener que admitir que se sentía a gusto con esa posición y cerró los ojos por unos segundos, ayudó mucho el saber que solo Dobby estaba presente y jamás nadie se enteraría de aquello.”




“Mientras tanto, Harry continuaba durmiendo ajeno a todo. Y desde una silla cercana, Dobby le miró sonriente, tuvo que llevarse ambas manos a la boca para no gritar emocionado cuando el ojiverde se acurrucó todavía más contra el cuerpo del Profesor y gimió con placer mientras hundía su rostro en el pálido cuello de Severus Snape.”




“Harry no tenía idea de qué pasaba, pero enrojeció cuando la mano de Severus Snape se acercó a su rostro acariciándole tan suavemente que parecía temer que se desvaneciera entre sus dedos.


— Amo la fiebre cuando vienen estos delirios. —gimió fascinado—. Y hoy es más real que nunca… ¿tú también lo ves, Dobby?

— ¿A quién, Amo?

— A Harry… —respondió en un suspiro—… al dulce y hermoso Harry.


Si no fuera porque continuaba recostado, Harry se habría caído al suelo de la impresión. Estaba completamente azorado, nada pasaba por su mente y tan solo se quedó ahí, aceptando que Snape le tocara mientras le miraba de esa forma tan estremecedora.


— Amo, ya no hable, debe guardar fuerza, la fiebre empieza a disminuir.

— Es que nunca le había visto tan definido… es casi como si estuviera aquí… no me quites la fiebre, Dobby… déjame mirarlo más tiempo. —rogó intentando quitarse la compresa fría de la frente, sin embargo, el elfo volvió a colocarla en su lugar.

— Amo, pórtese bien y no vuelva a desobedecer a Dobby como antes.

— Es que no quiero que me quites la fiebre. —repitió entristecido mientras Dobby persistía colocándole la compresa.

— Amo…

— Harry… —le llamó ignorando la súplica de Dobby para que callara—… Harry, te amo. Tengo que decírtelo antes de que te desvanezcas por culpa de mi cruel elfo, cada vez te deja menos tiempo a mi lado… Te amo como no creía posible. —exclamó emocionado mientras que el ojiverde sentía su corazón desbocarse—. No me importa este suplicio porque amarte me hace feliz y lo haré hasta mi muerte… Te amo, mi niño, te amo.


Snape cerró los ojos mientras repetía esas dos últimas palabras una y otra vez hasta que finalmente volvió a quedarse dormido.”




“La tetera silbó anunciando que el agua estaba lista, Harry se levantó para servirse una taza y prepararse su té. Regresó enseguida a la mesa donde vio que Dobby se estrujaba nervioso los dedos.


— Harry Potter, Señor… ¿no sabe cuál es la maldición que agobia al Profesor Snape?


— Ese demonio castigaría al traidor por sus buenos sentimientos, sería su propia lealtad a la luz lo que le embargaría de dolor.


— Hay una solución para que Snape deje de sufrir: corromperse.


— Si el alma del Profesor Snape regresa a la oscuridad, si se dedica a herir, traicionar, matar o ultrajar sin piedad ni remordimiento, entonces el alivio volvería… ya no habría más maldición, y podría vivir sin dolor.


— Claro que lo sabe. Yo me enteré en uno de sus delirios y desde entonces estoy consignado a no permitir que nadie más se entere… ni siquiera el Amo Dumbledore.

— ¿Pero por qué?


Dobby miró fijamente a Harry sin saber si era correcto terminar de romper el gran secreto de Severus, pero la única posibilidad que el hombre tenía estaba frente a sus ojos, y aunque después tuviese que castigarse por horas, no iba a ser él quien se la quitara.


— Amo Severus eligió vivir ese infierno porque hay un sentimiento que no quería borrar de su corazón: su amor por usted.


Harry palideció comprendiendo de pronto el alcance de lo que le estaba ocurriendo a Snape, fue inevitable sentirse culpable aún cuando no tenía nada qué ver en la decisión de su profesor.


— Pero, Dobby… Dumbledore dijo que mi cercanía ayudaba ¿cómo puede ser eso posible? Si me ama y ese amor le lastima, entonces yo debería alejarme.

— ¡No, no, Amo, nunca! —exclamó Dobby alarmado—. ¡Eso lo mataría más rápido!

— ¡¿Pero cómo?! ¡Explícame qué papel juego en todo esto!

— Hay ocasiones, Amo, en que el mejor antídoto es el propio veneno… Voldemort nunca entendería el poder del amor, pensó que la luz y la oscuridad lucharían por siempre en el corazón del Amo Severus y eso sería su continua tortura, no le creyó capaz de sentir algo realmente puro y desinteresado por nadie. Ese sentimiento es cada día más fuerte, usted lo fortalece estando cerca de él… por eso no supo que con su maldición, estaba dándole al Amo Snape la posibilidad de engrandecer ese sentimiento. Él ha elegido, eligió morir de amor y eso lo mantiene a salvo.”




““No mires, Harry, no mires” Se dijo angustiado, pero era imposible no hacerlo y su mirada verde se fijó en el vientre de Snape comprobando que estaba tan empalmado como él.


Su corazón casi se detuvo y alargó su mano tentado para tocarle, era realmente enorme el bulto que se traslucía bajo los pantalones del pijama de Snape, pero se obligó justo a tiempo para detenerse, no pensaba propasarse ahora que no dormía… entonces odió haber despertado, tenía un enorme deseo de seguir frotándose hasta llegar al orgasmo que su cuerpo clamaba.


Tomó aire armándose de valor para ponerse en pie, sintió una dulce punzada en el corazón cuando Snape suspiró su nombre mientras se giraba buscándole. Harry colocó un cojín a su alcance y después de abrazarse a él, el Profesor continuó durmiendo.


Harry le miró por unos segundos, celoso del cojín que ahora ocupaba su lugar, tenía ganas de volver a ponerlo sobre el mueble y ser él a quien Snape abrazara.


Volvió a tomar aire obligando a sus piernas a moverse apresurado al baño, su erección ya era bastante dolorosa y clamaba desahogo. Ahí, bajo el agua tibia y pensando en Snape se corrió tan fuerte y abundante como no recordaba haberlo hecho nunca en su vida.”




“El olor a tocino frito despertó a Severus. El hombre sonrió mientras se desperezaba, a cada momento se sentía más descansado, y ahora que había liberado su alma de su más grande secreto, era todavía mejor. Sin embargo, algo llamó poderosamente su atención, el pantalón de su pijama estaba humedecido y no tenía que ser adivino para saber el motivo.


— El desayuno está casi listo… —le avisó Harry desde la cocina—… si quieres puedes darte un baño antes, así me das tiempo de terminar.


Severus no respondió, miró a Harry ocupado en la cocina y prefirió no preguntarse si el chico había visto lo que le pasó, odiaría ser tomado como un pervertido. Rápidamente fue por una muda de ropa y se encerró en el baño.”





“— Prepararé unos emparedados de pollo con los que te chuparás los dedos, Potter. —comentó Severus mientras caminaban de regreso a la cabaña, le enorgullecían sus habilidades culinarias, pero sobre todo, le emocionaba poder compartirlas con alguien, y mejor aún, que ese alguien era Harry Potter.

— Genial, haces que se me haga agua la boca. —respondió acercándose más al profesor hasta tomarlo de la mano sin darse cuenta—. Yo te prepararé un delicioso pastel de manzana.


Pero Severus sí lo notó, y en ese momento se sentía tan relajado que no tenía ningún ánimo de apartarse. Lo que hizo fue enlazar sus dedos a los del ojiverde sin saber qué esperar en la reacción de Harry, le sorprendió que éste no solamente no lo rechazó sino que volvió a acortar distancia colgándose de su brazo.”





“— ¿Qué haces, Potter? —preguntó Snape cuando vio que Harry, después de salir de la ducha, subió la escalinata y se vestía con su pijama con toda la actitud como si estuviese en su casa.


El chico le ignoró un momento mientras terminaba de abrocharse su camisa, lo cual procuró hacerlo bastante despacio, aunque no miraba, se daba cuenta y sentía que los ojos negros no parpadeaban.

“Esperando que disfrutes de lo que ves, Snape” se dijo mentalmente.


Y no podía estar más en lo cierto. Severus parecía hipnotizado observando el blanco y juvenil torso de Harry siendo cubierto lentamente. Para colmo, el pijama que eligió era uno de satín blanco que permitía que sus formas se dibujaran con bastante exactitud. Al ojinegro le tenía extasiado notar las dos pequeñitas protuberancias que eran los pezones de Harry, levantarse bajo la indiscreta tela.


— Me dispongo a dormir. —respondió finalmente el chico mientras se metía bajo las mantas.

— ¿Aquí?

— No volveré al sofá, Snape, es bastante incómodo… y ayer que dormí contigo descubrí que es mucho más agradable.


Harry sonrió complacido por el suave tono rosado que tiñó las pálidas mejillas de Snape, parecía que se estaba recuperando bastante bien, y rápido.


— Potter, realmente no creo que sea una buena idea. —farfulló estremecido de placer por la cercanía del joven Gryffindor.

— ¿Vas a obligarme a volver a ese frío sillón? —preguntó mientras se acurrucaba envolviendo el cuerpo de Snape con el suyo, esperaba que eso le hiciera desistir de echarlo, pero aún así se ayudó usando su voz más chantajista y melosa que jamás en su vida pensó usar—. Por favor, déjame quedarme aquí, tengo frío.


Snape no supo qué responder, aunque en realidad Harry no parecía estar esperando ninguna respuesta, ya estaba perfectamente acomodado para dormir, así que decidió relajarse y no pensar. Después del beso que le diera en el bosque, necesitaba más tiempo cerca de él.


Respiró hondo consiguiendo que sus músculos se destensaran, entonces cerró los ojos atrayendo más al chico contra su pecho. Era más gratificante de lo que imaginó, e inconscientemente sus labios se estiraron dibujando una sonrisa.”





“Pero la mano de Harry le convenció de que no era así. No supo cómo se había introducido bajo los pantalones de la pijama y apoderado de su miembro que ya comenzaba a erguirse.


— ¡Potter! —exclamó sobresaltado.


Nuevamente hizo un amago por liberarse, su conciencia luchaba por resurgir gritándole que algo no estaba bien… aunque se sentía magnífico. Sin embargo, Harry volvió a besarlo en la boca, callándolo, y volviendo a dejar sin más voluntad que para corresponder al beso.


Harry contuvo una sonrisa, acaba de ratificarlo, podía callar a Snape con un beso.


Siguió besándole y masajeando el pene del profesor, le gustaba sentir como iba endureciéndose con su toque. Ansiaba mirarlo e incluso saborearlo, pero temía que si dejaba de besar Snape volvería a farfullar, y sinceramente, prefería continuar escuchándole jadear de placer.


Snape podía escuchar sus pulsaciones en sus oídos, no conseguía salir de esa especie de trance y finalmente dejó de intentarlo. Llevó sus manos hacia el trasero de Harry amasándolo lujurioso.


El Gryffindor bajó sus pantalones y en menos de un segundo ya tenía apresados con su mano los dos miembros erectos. Ambos ahogaron un grito en la boca del otro, el contacto de sus intimidades le llevó casi a la cima del éxtasis.


Severus separó sus piernas dándole espacio al joven de ojos verdes para que se acomodara mejor. Harry aceptó la invitación y movió sus caderas simulando embestidas sin dejar de apretar sus penes frotándolos el uno contra el otro. Snape contribuía con sus manos sujetando firmemente las desnudas nalgas de Harry atrayéndolas más hacia su entrepierna y aumentar la fuerza del roce.


Harry sentía que moriría en cualquier momento, el orgasmo estaba por llegar y se presentía que sería el mejor de su vida, apenas podía contenerse intentando prolongar más tiempo aquella excitante espera. Pero un dedo de Severus se deslizó entre sus glúteos rozando la apretada entrada, amenazando con introducirse en su interior.


Ese atrevido movimiento fue la chispa que hizo estallar la pólvora. Harry se convulsionó de placer mientras chorros de esperma se mezclaban con los de Snape.”

“Harry volvió a dejar el sombrero sobre la mesa y corrió al baño girando sobre sí mismo, se sentía envuelto en la más absoluta felicidad.





“Es increíble tanta alegría” Pensó mientras se apuraba a bañarse, quería tener tiempo para ir a preparar él mismo el desayuno para Snape “No imaginé que el sexo fuera tan maravilloso… ¡de lo que me había perdido!” Rió con ligereza dejando que el agua le quitara la espuma del jabón. “Y pensar que aún hay más cosas por sentir, y por Merlín que las sentiré con Snape”.”




“— Severus, no me importan. —aseguró convencido—. Escucha, cuando llegué aquí estaba asustado, no tenía idea de cómo iba a resultar, nosotros jamás nos llevamos bien pero eso ha cambiado, ahora me siento muy apegado a ti… y te deseo. —acentuó mirando apasionado los labios de Snape—. Me gusta besarte, me fascina que hablemos, y verte, y no dejo de pensar en que quiero ir a la cama contigo.

— Por eso quiero que sea contigo. —ratificó el ojiverde—. Snape, nunca antes me sentí atraído por nadie de mi propio sexo, sabía que a algunos de mis compañeros les sucedía y hasta fui invitado a explorar ese aspecto, pero la idea no me atrajo nunca… hasta ahora.

— ¿Porqué no hablamos de eso cuando volvamos al colegio? —propuso seriamente—. Entonces veremos si no cambias de opinión.

— ¿Tú no me crees a mí?... Snape, de verdad, quiero que seas la persona con quien yo inicie mi vida sexual, no quiero a nadie más. No me importa si a nuestro regreso puedo elegir a algún otro chico con quien saciar el deseo que solamente tú, y solo tú, estás provocando en mí. No quiero que esta primera vez sea intrascendente y eso solo puedo conseguirlo si comparto esa experiencia con alguien que no me mire como una celebridad.

— Seguramente algún día aparecerá, Potter.

— Pero yo no quiero esperar a nadie más, Snape. Escucha, no quiero presionarte demasiado, tampoco te rogaré por mucho tiempo, solo quiero que me respondas algo… ¿acaso no harías todo lo posible para que mi primera vez sea insuperable?”





“Para Severus era un placer total ver como su pene iba venciendo la resistencia y desaparecía en el interior de Harry. Para el ojiverde fue bastante doloroso, un par de lágrimas resbalaron por sus mejillas pero no se apartó, tan solo se concentró en respirar hondo y recordar lo que significaba aquello: su cuerpo se fundía con el de Severus Snape en la unión más íntima que podían tener dos amantes.


“Amante” Se repitió mentalmente deleitándose con su contexto. Ya no era un niño, estaba pasando el límite, nunca más volvería a ser la misma persona, ahora tenía un lazo con Snape, algo indestructible, era su amante, su primera vez.


Notó que Severus se había inclinado y abrió los ojos descubriendo que le observaba de una manera tan intensa que lo hizo sonrojarse.

Pero Snape no había terminado aún, continuaba empujando una y otra vez. Harry le miró y sonrió. Le gustó ver el gesto fruncido y concentrado del Profesor, le encantó la sensación de que su cuerpo seguía proporcionándole placer. Llevó su brazo sin fuerzas hacia el rostro de su amante, acariciándolo cariñoso y animándole a seguir moviéndose hasta que por fin, sintió algo más.


Harry se sorprendió, creyó haber terminado, pero la sensación de ese líquido ardiente inundando sus entrañas le inyectó de nuevas fuerzas… ¿Sería que Snape tenía afrodisiaco en su semen?


Cuando Severus salió de él, no pudo evitar un gruñido contrariado, y mientras el Profesor se recostaba reposando en silencio, aún con su respiración acelerada, Harry se asomó a mirarse, algunos borbotones de esperma salían de su cuerpo. Luego volteó y vio a Severus a su lado, con su pene semiflácido y humedecido con su propia esencia.


Inconscientemente se relamió los labios, tal vez era demasiado osado por ser su primera vez, pero era aún más fuerte el deseo, y se abalanzó sobre él.


Severus abrió los ojos con sorpresa y descubrió como la cabeza de Harry se removía en su entrepierna. Estaba cansado, eso era indiscutible, pero aún así sonrió feliz. Aunque muriera en el intento, iba a complacerle todo lo que quería.”





“— ¡Severus, espérame! —le gritó desde arriba, afortunadamente Snape no le ignoró y detuvo su caminata hasta que Harry estuvo a su lado.


Harry no dijo nada, en realidad no creía que fuera así, él amaba su varita y sabía que un mago siempre tendría un lazo especial con su principal instrumento mágico. Quiso consolarlo y hacerle olvidar la mala experiencia. Suavemente le empujó contra las sombras besándole apasionado.


Severus cerró sus ojos, besar a Harry en el colegio era bastante excitante, sus besos seguían con el poder de hacerlo olvidarse de todo, y hasta la pérdida de su varita parecía intrascendente.


— ¿Harry? —se escuchó una voz escaleras abajo.


Instintivamente Harry empujó a Severus saliendo él a la luz y fingiendo que nada pasaba. Vio a Ron al pie de la escalera y antes de que su amigo subiera y descubriera que no estaba solo, bajó corriendo.


— Supongo que no, Dumbledore nos dijo que estabas con el murciélago, debió ser una pesadilla para ti.

— Algo así. —respondió evasivo.

— ¿Estabas solo? Mientras me aproximaba creí oír tu voz y la de alguien más.

— Ah, era Dobby pero ya se marchó. Tengo hambre ¿por qué no vamos a las cocinas y pedimos algo a los elfos?

— ¡Claro! Es una gran idea, yo también tengo algo que contarte ¿Sabes?

— Ah, perfecto, entonces me encantará escucharte primero.


Harry y Ron se alejaron hacia las cocinas y Snape salió de su escondite. Su mirada oscura volvía a teñirse de tristeza confirmando lo que era de esperarse: Harry se avergonzaba de que sus amigos descubrieran que se había atrevido a besar el murciélago grasiento.


El sueño había terminado.”





“— Ah, maravilloso. —respondió instintivamente sin darse cuenta que su voz salió acompañada por un suspiro.


Los ojos del pelirrojo se entrecerraron notando como la mirada de Harry se perdía en la nada, parecía estar en otro lugar, muy lejos de ahí. Una idea loca llegó de improviso a su mente haciéndole jadear asombrado.


— ¡Harry Potter, has tenido sexo ya!


Harry negó rápidamente a pesar de que sentía toda la sangre en los pies y que la culpabilidad se reflejaba en su cara.


— ¡Claro que no, Ron, que cosas dices!

— ¡Tú acabas de decir que es maravilloso!

— Pues me entendiste mal. —titubeó nervioso—. Quise decir que debía serlo… ¿con quién voy a tener sexo? Tú siempre estás conmigo.

— Sí, tienes razón. —aceptó más relajado—. Ni modo que te hayas acostado con Snape. —continuó en franca carcajada—. ¡Imagina que absurdo, tú y el murciélago!


Harry sonrió tembloroso, afortunadamente su amigo no le estaba poniendo demasiada atención y continuaba riendo por lo que consideraba un gran chiste. El ojiverde bajó la mirada concentrándose en la superficie de su té viendo sobre ella la imagen de Severus.


Un nudo doloroso se formó en su garganta debido a su mentira. El remordimiento se acentuó cuando vio a Dobby al final de la cocina, el elfo le miraba entristecido.”





“Los ojos de Harry brillaron, casi parecía que estaba a punto de llorar, pero Snape no dejaba de mirarle inquisitivamente sin dejarse conmover por ese rostro afligido.


— No se lo dije. —aceptó bajando la mirada.

— Me lo imaginé.

— ¿Querías que se lo dijera?

— ¡A mí me importa un bledo si Weasley o cualquier otro se entera, Potter! Lo que no tolero es que mi amante se sienta ridiculizado con solo pensar en mí, o niégalo, Harry, niega que temes las risas y las burlas de tus amigos.

— Por favor, no lo tomes de ese modo, yo…

— ¿Sabes qué? No busques más excusas, esta conversación se ha vuelto aburrida.


Severus se apresuró a cerrar la puerta sin dar tiempo a Harry de volver a interponerse. El chico respiró agitado sin poder creer que aquello estuviera pasando, golpeó la madera desesperado, necesitaba aclarar las cosas, pero unos pasos acercándose le obligó a guardar silencio y cubrirse con la capa invisible.


Al quedarse solo, apretó fuertemente sus ojos, se sentía asustado y también muy hipócrita. Había intentado cambiar la opinión de Severus pero a la primera señal de peligro, nuevamente había actuado como un cobarde.”





“El chico respiró hondo, volvía a sentirse con ganas de llorar pero se rehusaba hacerlo frente a Hermione. Sin embargo, ésta pareció adivinar su tristeza y le abrazó cariñosa. Eso fue suficiente para que el ojiverde se quebrara y volviese a llorar a mares.


Por unos minutos Hermione le dejó desahogarse en silencio, se concretaba solo a peinarle el cabello de una manera muy maternal mientras que Harry humedecía su hombro con su llanto.


— Soy un tonto, Hermione… lo eché todo a perder.

— Jamás podrías ser un tonto, Harry, eres una de las personas más nobles e inteligentes que he conocido.

— ¡Pero le lastimé, no me di cuenta y actué como imbécil!... él piensa que le negué por miedo a lo que pudieran pensar los demás, y tiene mucha razón al creerlo, le dí esa impresión. Pero no es así, Hermione, no me interesan los demás, pero sí temí la reacción de Ron, aunque ahora ni siquiera sé por qué. Por mi duda, en estos momentos piensa que no me importa ¡pero sí me importa, Hermione! ¡Me importa mucho!
Harry se apartó, sus ojos verdes brillaban extasiados como si de repente hubiese descubierto algo muy importante.


— Me importa. —repitió esbozando una suave sonrisa.

— Sí, eso parece.


Nuevamente Harry buscó la mirada de su amiga quien le sonreía paciente, casi tenía la misma expresión indulgente de Dumbledore.


— Creí que era solo una atracción, un juego placentero… pero es más que eso. Yo lo…

— No debes decírmelo a mí, Harry. —le interrumpió la castaña—. Son palabras especiales que merecen ser escuchadas por una persona solamente.— Vamos, Harry, es hora de desayunar, más tarde intentarás hablar con Snape. Hay que darle tiempo de tranquilizarse.
Harry asintió y se puso de pie para ayudar a su amiga a hacerlo. Tenía razón, era necesario esperar un poco antes de intentar dar el siguiente paso con Severus… pero le era imposible sentirse inquieto por la idea de esperar, le extrañaba.


Y quería con todas sus fuerzas volver a tenerlo enfrente y poderle decir “Te amo”.





“— Albus, Dobby… —les llamó Severus con una tímida sonrisa—… Me siento bien.

— Pues no lo aparentas.

— Es solo la sorpresa, no creí que fuera posible… estaba en Diagon cuando me di cuenta.

— ¿De qué te diste cuenta, Severus?

— De que no hay dolor, absolutamente ningún dolor, ni siquiera una mínima molestia.


Albus y Dobby se miraron entre sí, ambos creían entender lo que pasaba pero ninguno de los dos se atrevió a expresarlo.


— Severus…

— Estaba tan molesto con Harry por otra cosa que no me di oportunidad de percatarme que la maldición perdía su intensidad… y finalmente, ha desaparecido.

— ¿Estás seguro de eso? —cuestionó cauteloso.

— Totalmente.


Los ojos del elfo se inundaron de lágrimas con la conversación de que era testigo, ahora estaba seguro que dos de las personas que más apreciaba en el mundo estarían juntos y felices.


— Es una gran noticia. —exclamó Dumbledore conmovido—. Pero me ha llamado la atención que mencionaste que estabas molesto con él ¿puedo saber por qué?


La expresión de Severus cambió, su mirada se tornó dura e inflexible lo que sorprendió a los dos presentes


— No. —negó con fuerza—. No hay modo de que yo tolere una relación donde no podamos mostrarnos, donde nos importe más la opinión de los demás que lo que sentimos.

— Severus, te aseguro que no tendrían que esconderse, ambos cuentan con mi apoyo y ninguno de los dos necesita el permiso de nadie. ¡Ay de aquel que se atreva a interponerse!

— Ojalá fuera tan fácil. —musitó con tristeza.


Severus no fue capaz de explicar más detalladamente el desplante de Harry, sin embargo, Dobby sí lo entendía y prefirió guardar silencio. Sin embargo, conocía muy bien a Harry Potter y aún guardaba la esperanza de que pronto demostraría el valor que le daba a sus sentimientos.”





“Pero justo en ese momento sus ojos se toparon con la imagen de Harry. Era el único que no había abierto su libro y tenía todo el cuerpo apoyado sobre su pupitre mirándole y sonriéndole abiertamente.


Severus revisó a su alrededor esperando que nadie estuviese mirando el comportamiento tan descarado del joven Gryffindor. Quiso continuar ignorándole pero Harry levantó entonces su brazo tan alto como su mejor amiga cuando ansiaba participar en clase.


El Profesor apretó los dientes, por un momento pensó en fingir que no lo había visto, pero era obvio que Harry no se daría por vencido y le llamó.


— ¡Profesor Snape! —casi gritó sin bajar su brazo, sus demás compañeros dejaron de estudiar la fórmula de esa clase, lo que pasaba era inaudito.

— ¿Qué quiere, Potter? —respondió sin dejar de apretar su mandíbula.

— Disculparme.


La respuesta de Harry dejó a todos con la boca abierta, no pensaron ser testigos de una escena tan bizarra. Los ojos de Severus brillaron enfurecidos, pero Harry no se dejó impresionar, abandonó su asiento acercándose hasta él y poder hablarle de frente.


— Tengo que explicarte lo que pasó. —le dijo serenamente—. No quiero que te quedes con una mala impresión.

— Potter, éste no es un buen momento. —respondió en voz baja.

— Pienso que sí, me estás huyendo y no encuentro otro modo de que dejes de hacerlo.

— Regresa a tu asiento ahora mismo. —ordenó firmemente—. Te estás comportando como un crío inmaduro, debes saber que estas escenitas son muy desagradables.

— Comprendo que últimamente todo en mí te parezca desagradable, por eso mismo te pido que me dejes aclararte que no es como piensas y…

— Nada, Potter, sea lo que tengas que decir no me importa. Van cinco puntos menos para Gryffindor y seguirán restándose cinco puntos más por cada palabra que digas y…

— Entonces tendré que dejar de hablar... Oh, seis palabras más, que serían treinta puntos menos para Gryffindor.

— ¡Eres un insolente, Harry Potter! —exclamó entrecerrando los ojos, estaba furioso por la impertinencia de Harry, no quería darle el placer de salirse con la suya y estaba dispuesto a todo, a seguir rebajando puntos hasta que el contador de Gryffindor estallara, a mirarle como si quisiera desaparecerlo para siempre, o incluso a empezar a ser realmente agresivo y regresarlo por la fuerza a su asiento y obligarle a permanecer callado… estaría gustoso de que el primer hechizo de su varita fuera por una “buena” causa.


Para lo que Severus no estaba preparado fue para lo que ocurrió a continuación. En cuanto abrió los labios para amenazar a Harry con hechizarlo, el chico se colgó de su cuello y le besó.


Todo, absolutamente todo desapareció de su mente. El beso de Harry no era agresivo ni pretencioso, estaba cargado de una gran dosis de ternura, tal como era él. Y ahora demás, llevaba una hermosa declaración de amor implícita.


Al separarse, Harry aprovechó que estaba de espaldas a sus compañeros y suspiró extasiado.


— Te amo. —le dibujó con sus labios.


Severus sonrió apoyando su frente en la de Harry susurrándole un suave “Lo sé, la maldición terminó”


Al escuchar esas palabras, Harry sintió que el mundo entero se iluminaba aún más y loco de alegría saltó a los brazos de Severus quien le recibió fascinado. Estaban a punto de volver a besarse cuando un ruido les hizo regresar a la realidad y recordar en dónde estaban. Al volverse, Harry vio a Ron en el piso mientras que Hermione le abanicaba con un pergamino.


El resto de los estudiantes parecían estar presos de un encantamiento inmovilizador. Ni Draco Malfoy se salvaba del impacto de la sorpresa, sus pupilas se habían dilatado totalmente y aún jadeaba intentando encontrar el modo de recuperar el habla.


Pero nada de eso importó a Harry, lo único que podía sentir era una enorme felicidad en su corazón. En cambio, Severus consiguió recobrar la compostura, se aclaró la garganta recobrando ligeramente la lucidez de sus alumnos.


— Que yo recuerde no les di permiso de abandonar su tarea. —siseó amenazante—. Y como parece que ya memorizaron el antídoto, ahora lo prepararán sin guía… y más les vale que les salga bien pues me aseguraré de probarlo en ustedes mismos.


El ojinegro hizo desaparecer todos los libros, finalmente eso alertó a los alumnos que jadearon asustados, ninguno de ellos había tenido tiempo de revisar ni los ingredientes que usarían, y todo por estar más al pendiente de la conversación de Snape con Harry Potter.


El ojiverde le miró divertido, a él no le preocupaba tener un cero más, había valido la pena. Intentó volver a su pupitre pero Severus le retuvo por la muñeca.


— Ya has reprobado esta clase, te propongo que los dejes a ellos con sus asuntos… y tú dedícate a los tuyos.


Harry parpadeó varias veces sin comprender, pero cuando Snape le jaló hacia el almacén de los ingredientes, se sintió animado a hacer travesuras. Después de todo, ahora le tocaba entretener al Profesor mientras que Hermione ayudaba a sus amigos a no reprobar.”




“Una semana más tarde, Harry se abría paso entre la multitud de alumnos que acudían al partido entre Slytherin y Gryffindor. Tras de él iba Severus, jalado de la mano por el entusiasta ojiverde que luchaba por tener los mejores lugares.

Severus tenía que admitir que le divertía ver como sus alumnos se tragaban su coraje por las exclamaciones de Harry. Aunque uno de ellos estuvo a punto de abalanzarse contra el ojiverde, se contuvo con una sola mirada de advertencia de su Jefe de Casa. Harry ni siquiera notó el incidente.


Pero en esa ocasión no solamente fueron los alumnos quienes reaccionaron molestos. Un par de bancas más atrás, Lucius Malfoy se puso de pie, y haciendo a los asistentes a un lado, logró bajar hasta donde Harry se apoyaba en la baranda vitoreando a su equipo. Sin embargo, no tuvo tiempo de hacer nada, Severus le detuvo por la túnica y jalándole, le obligó a sentarse a su lado.


— Me alegra que vinieras a acompañarme, se ve mejor desde acá adelante.

— ¿Se puede saber porqué trajiste a ese engendro a nuestras sagradas y exclusivas tribunas? —gruñó el rubio—. Estoy enterado que te lo estás follando y puedo entender que ahora lo quieras disfrutar a cada momento ¡pero hubiera sido mejor que se fueran con la plebe de enfrente! —concluyó señalando las graderías donde abundaba el rojo y el dorado.

— Puede ser, pero esto es mucho más divertido.

— Sí, claro, tan divertido como puede ser que Dumbledore también se mudara a este lado.

— Deja de ser tan amargado y dime cómo te está pareciendo el partido.

Lucius estaba a punto de cuestionarle sus palabras pero justo en ese momento Ron logró evitar otra anotación y Harry se giró saltando emocionado, pero al ver que Severus ya no estaba solo, dejó de reír de inmediato y se acercó haciéndose un espacio entre ellos para sentarse y separarlos.


— ¿Viste lo que hizo Ron? —preguntó tomando posesivamente la mano de su pareja.

— No, estaba platicando. —contestó el ojinegro, empezaba a notar los celos de Harry y le gustaban, nunca nadie en toda su vida le había celado.

— ¿Y no se supone que ha venido en busca de nuevos talentos, Señor Malfoy? —prosiguió Harry mirándole directamente al rubio, se esforzó por sonreír esperando poder ayudar a sus amigos—. Se acaba de perder una jugada que ni en las grandes ligas se consiguen.

— Ya he visto suficiente.


A Harry no le gustó el tono indiferente del aristócrata, decidió olvidarse de sus celos pues estaba en juego una gran oportunidad para gente que amaba.

Un gran alboroto se armó en las gradas en ese momento, Lucius se puso de pie ignorando a Harry, todos a su alrededor saltaban de alegría. Draco Malfoy acababa de atrapar la snitch y con eso, a pesar de la gran ventaja que le llevaban los Gryffindor, consiguió ganar el partido.


Harry aplaudió también pero sin demasiado entusiasmo, aunque se alegraba de que Draco por fin tuviera el triunfo anhelado sobre Gryffindor, había sido en el peor momento.


Al notar su tristeza, Severus se inclinó besando su sien, en esos momentos la algarabía retumbaba a su alrededor y el mundo entero dejaba de prestarles atención ante un hecho sin precedentes. Lucius también estaba eufórico, aunque su alcurnia le impedía demostrarlo como le hubiese gustado.


Se giró buscando al ojiverde con toda intención de regodearse con el triunfo de su primogénito, pero el chico no lo miraba en ese momento, se había abrazado de Severus para hacer espacio a todos aquellos que pasaban corriendo junto a ellos con rumbo a la cancha y poder felicitar a los triunfadores. Quien sí le ponía atención, era el Pocionista, y su mirada era bastante elocuente.


Lucius tuvo que respirar hondo y resignarse comprendiendo la petición que su ex compañero le realizaba en silencio. Se acercó a ellos logrando hacerlo cuando por fin las gradas se habían vaciado.


— Felicidades, Señor Malfoy. —Se apresuró a decir Harry con sinceridad—. Draco ha practicado mucho y se lo merecía.”



“Harry volvió a besar a Severus ahora en un beso más largo, amaba besarlo, pero además, ahora necesitaba callarlo y que no hiciera más preguntas. Una idea loca rondaba en su mente pero tenía un buen presentimiento sobre ello.


Severus se olvidó de cuestionarle nada, como siempre le ocurría, los besos de Harry callaban el mundo a su alrededor.”




e) Razones por las que recuerdan ese fragmento en especial.

Esta es una historia que ame mucho, como todas las de esta autora, me encanto como se fue dando la relación entre ellos, pero más el amor que le tenía Sev a Harry, yo quiero uno de esos. Adore la satisfactoria forma de Harry para callar a Sev, en general fue una historia que ame desde el inicio hasta el final, aunque ame mucho a Sev y a Harry en algunos casos a este último lo quise cruciar, pero bueno estos son los fragmentos que más me gustaron.

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Araleh Snape

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MensajeTema: Re: Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 6 de Mayo   Miér Mayo 08, 2013 7:51 pm


Wii uno mío disco
y como a todos, sean buenos o no, le tengo un profundo cariño, muchas gracias por recordarlo y me siento feliz de que te haya gustado thankyou













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Un mes para el recuerdo… por Lizie CoBlack, 6 de Mayo
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