La Mazmorra del Snarry


 
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 Un mes para el recuerdo por… Lizie CoBlack, 4 de Mayo

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Lizie CoBlack
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MensajeTema: Un mes para el recuerdo por… Lizie CoBlack, 4 de Mayo   Sáb Mayo 04, 2013 8:59 pm

a)Título del fanfic: Sedúceme tú.

b) Autora: Araleh Snape.

c) Link a la historia:
http://www.slasheaven.com/viewstory.php?sid=32363&index=1


d) Fragmento que deseen recordar del fanfic en cuestión.

Capítulo 5:
Una cita de ensueño.

"Ese día Harry se la pasó observando a sus amigos, tenía pocas horas y entre ellos debía encontrarse el adecuado para Snape. No se daba cuenta que Ron y Hermione cuchicheaban a sus espaldas y ambos parecían haber llegado ya a una conclusión luego de conocer los requisitos que su Profesor pedía para su cita.


En un par de ocasiones quisieron decírselo a su amigo, pero éste no podía ponerles atención, iba de un lado a otro intentando sonsacar información entre sus compañeros sobre quien se mostraría interesado en la cita.


Además, pasó unas horas metido en la cocina preparando la cena, eso le restó tiempo para confirmar el invitado.


Ya eran casi las cuatro de la tarde, le quedaban un par de horas para tener a alguien asegurado antes de irse a realizar los cambios al despacho de Snape. Y desesperado al sentir que la última oportunidad se le iba, hizo una reunión de emergencia con sus compañeros de generación.


Con lo poco que había podido averiguar, decidió colocar a Dean, Seamus y Neville en el sillón más grande de la Sala Común. Aprovecharon que, al ser domingo, la mayoría se encontraba en los patios disfrutando de los últimos días libres antes de partir a sus casas.

Ron y Hermione también estaban presentes, pero sentados juntos en una butaca a la derecha de su amigo. Ambos aún se encontraban indecisos de cómo plantearle la conclusión a la que habían llegado.


— Dean ¿Eres gay? —soltó Harry sin previo aviso, provocando que sus tres amigos enrojecieran al instante.

— ¿Eh?... ¡Pero, Potter, que preguntas son esas! —exclamó el irlandés abochornado, mirando a su amigo plantado frente a ellos.

— Sólo respóndeme, por favor… Anda, te he visto platicando muy seguido con Seamus, por eso quiero saber si te gustan los hombres.

— ¡¿Tú le dijiste algo?! —bramó el chico volteando a ver a su amigo.

— ¡Te juro que no!


Harry sonrió feliz al sentir que sus teorías acababan de confirmarse y ni se fijó que Ron y Hermione intercambiaban miradas apuradas.


— Dean, tú eres un buen alumno, además muy agradable y buen tipo…

— Harry, creo saber por donde vas y de verdad, me simpatizas pero…

— ¡No, no es para mí! —le atajó sonrojado—. Pero sí quisiera que aceptaras una cita para un amigo.

— No me parece buena idea. —bufó Seamus cruzándose de brazos con enfado.

— Ah, pues eso debiste pensarlo antes. —respondió Dean sonriendo malicioso para luego, con toda satisfacción, girarse de nuevo hacia Harry—. ¿Qué amigo?

— El Profesor Snape.


Seamus rió ante la decepción que se dibujó en el rostro de Dean. Mientras tanto, Neville tan sólo esperaba seguir siendo invisible para Harry.


— Eso me parece una broma de muy mal gusto, Potter. —gruñó Dean.

— No es broma. Escucha, ya está todo preparado y sólo necesito a alguien que vaya, tú reúnes todos los requisitos. No te preocupes por Snape, él está de acuerdo.

— ¿Está de acuerdo en tener una cita conmigo? —repitió palideciendo.

— Él aún no sabe, pero ya te dije que reúnes los requisitos que pide.

— ¿Y mis requisitos no cuentan?... Snape no me gusta, además es un Profesor, puede estarte engañando para tener un buen motivo para suspenderme antes de mi graduación.

— ¡Claro que no! —protestó indignado—. Severus Snape sería incapaz de hacer algo así… Además, no puedes decir que no te gusta si aún no has intentado conocerle, cuando pases un tiempo con él te darás cuenta que es un hombre maravilloso, culto, elegante, valiente y divertido, te gustará tanto estar a su lado que no querrás separártele nunca y te sentirás inmensamente orgulloso de haber sido elegido por alguien tan fascinante.

— ¿Sí? —cuestionó asombrado por la pasión que Harry empleó en cada una de sus palabras—. Pues sinceramente lo dudo… Es viejo para mí, y no sabría qué decirle ni creo poder soportar cinco minutos con él.

— Severus Snape no es viejo, ¡es un hombre!... notarás la diferencia entre lo que es tener una buena conversación y los cotilleos insulsos entre chicos de nuestra edad. Él sabe cómo hacer que las horas pasen volando a su lado, no tienes ni que esforzarte en tener un tema de conversación, hasta sus silencios son suaves y exquisitos.

— ¡Pero ya te dije que no me gusta!

— ¡Pero si es hermoso! —exclamó instintivamente—. Sus ojos no los he visto nunca en nadie más, brillan tan lindo cuando sonríe, y cuando pone su mano en mi mejilla siento que el mundo entero desaparece y me hace sentir que por él sería capaz de cualquier cosa… —continúa, cerrando los ojos y llevando su propia mano a su rostro emulando las sensaciones que despertaba su profesor en él—… su piel es suave y tan blanca que siempre provoca tocarlo, huele tan bien que dan ganas de comértelo… Ese hombre es el más excitante que he conocido, el más sensual y ardiente…


Harry guardó silencio consciente de que ya su cuerpo estaba empezando a sentirse tan vivo como cuando Severus le tocaba, y no era el momento adecuado, no podía perder más tiempo. Abrió los ojos y buscó a su amigo con intensa súplica en la mirada.


— Dean, por favor, acepta esta cita.


Dean negó, no creía para nada en ninguna de las palabras de Harry, si eso fuera cierto el ojiverde no andaría pregonándolo a los cuatro vientos y se quedaría con el profesor… no, Dean no se creía tan tonto como para caer en un juego así.


Harry miró entonces a Seamus, quien aún continuaba asombrado por la forma en que su compañero de estudios había descrito a su profesor. Negó simplemente por inercia, aunque pensaba que un hombre así debía ser digno de conocer.


Por último, Harry volteó a mirar a Neville, quien ya se encontraba acurrucado en una esquina del sillón pretendiendo pasar desapercibido, casi chilló cuando los ojos verdes se fijaron en él.


— ¿Neville… tú no estarías dispuesto a ir?

— Harry… él me odia. —gimoteó el chico—. Sé que no le gustaría verme ahí.

— ¿Pero estarías dispuesto a hacer el intento?


Neville bajó la cabeza, no podía negarse a ninguna petición de su amigo y a quien le debía tanto, pero simplemente era superior a sus fuerzas mostrarse animado por algo que le aterraba. Harry, completamente decepcionado, frunció los labios… en lo único que pensaba era en que ya sólo quedaban unos minutos y nadie quería ayudarlo.


— Ustedes son malos… —les reprochó suavemente—… Él es tan maravilloso y no se merece que no quieran ir, no sé qué puedo hacer para convencerlos si ya les he dicho lo que podrían encontrar en esa cita… No pueden imaginarse lo afortunados que serían si él les eligiera.

— Pero, Harry, ¿porqué entonces no…?

— ¿No qué, Dean? —le interrumpió exasperado—. ¿Qué más quieres para aceptar? Dime qué pides y te daré lo que sea, ¿quieres mi saeta? Pues será tuya, e incluso tengo un mapa y cierta capa que te aseguro que no conseguirías en ningún lado… ¡te daré lo que quieras!


Ron y Hermione se miraron alarmados al ver de lo que Harry estaba a punto de hacer. La chica se dispuso a protestar cuando un movimiento cerca de la salida del retrato los hizo girarse a mirar allá. Al ver que sus amigos palidecían, Harry volteó a sus espaldas y sintió que el piso se hundía ante sus pies al ver a Severus Snape dirigiéndose hacia ellos… y parecía verdaderamente enfadado.


— Profesor…

— No tiene porqué ofrecer nada por una cita para mí. —siseó amenazante.

— Lo lamento. —se disculpó bajando la mirada.


Severus no respondió pero continuó su camino hasta quedar frente a su alumno, suavemente le obligó a levantar el rostro para mirarlo.


— Si realmente quiere conseguirme una cita con quien me gusta, deje de hacer y decir tantas payasadas… ¡y consígame esa cita con usted!


Harry parpadeó un par de veces creyendo haber entendido mal, pero enseguida sintió como un brazo lo rodeaba por la cintura atrayéndolo casi con violencia hacia el cuerpo de su profesor.


Un jadeo brotó de su garganta ante el inesperado placer que sintió y que aumentó el calor de todo su ser.


Todo sucedió en un segundo, Harry cerró los ojos cuando su boca conoció un nuevo sabor. La firmeza con que Severus le sostenía por la cintura era tan intensa que incluso le levantó del piso quedando de puntillas. Harry llevó sus manos hacia los hombros del Profesor para sujetarse, ni notó que estaba temblando visiblemente, era demasiada la emoción… demasiadas las sensaciones.


Olvidaron de inmediato que no estaban solos, simplemente se concentraban en ese beso que hasta ese momento supieron cuanto deseaban.


Los cinco chicos presentes habían quedado petrificados por la escena, sus expresiones eran de absoluto asombro y no podían dejar de mirar aquel beso, sorprendidos por la avasalladora pasión que demostraba el siempre frío profesor de pociones. Fueron testigos de cómo conseguía que Harry se derritiera entre los fuertes brazos que ya se habían adueñado del ojiverde.


El silencio de la sala común sólo se rompía con las succiones y jadeos de ambas gargantas, del roce de la ropa, de los gemidos que gritaban por más.


Severus fue bajando a Harry para que quedara bien plantado en el piso mientras deslizaba sus manos hasta el rostro del ojiverde para acariciarlo al tiempo que iba separándose lentamente. Le gustó ver que el chico se estaba resistiendo, que buscaba afanosamente prologar el contacto y también había llevado sus manos hacia las mejillas de Severus esperando recontinuar el beso.


Cariñosamente Severus colocó sus manos sobre las de Harry para apartarlo, y sonriendo triunfante, le susurró…


— Usted dirá si quiere probar más.


Severus se marchó enseguida, Harry no le apartó la mirada hasta verlo desaparecer por el retrato de la dama gorda, y un profundo suspiro inundó el ambiente.


Tras de él, Dean se atrevía tímidamente a levantar la mano.


— Harry… pensándolo bien, sí quiero esa cita.


El dulce y enamorado rostro de Harry se transformó, y girándose amenazante, señaló a su compañero de casa.


— No tendrás tanta suerte, amigo. Acércate a él y te quedas sin dedos… ¡Ese hombre es mío y no lo comparto con nadie!... ¡M-í-o!


Y luego de pronunciar su amenaza, Harry volvió a poner su rostro enamorado, y canturreando se fue directo a su recámara… tenía poco tiempo para ponerse algo adecuado para esa noche.”







“Severus no paraba de caminar por sus habitaciones, nunca en su vida se había sentido nervioso por nada y al mismo tiempo tan extasiado, era la primera vez que realmente le costaba serenarse y quedarse quieto.


— ¿Y si lo eché todo a perder? —se cuestionaba yendo hacia la chimenea y luego regresando a su cama, sentándose el filo de ella para enseguida ponerse en pie y hundir sus dedos en su larga cabellera—. Sé que le gusto… escuché bien todo lo que dijo, pero… ¿Y si lo espanté?


>> Tal vez aún no estaba preparado para admitirlo… tal vez fui demasiado brusco… quizá tan sólo debía decirle lo que siento y no agredirlo de esa manera.


>> ¡Oh Merlín! ¿Qué hago?... Espero, sí, tengo que esperar, no queda de otra manera. Él dirá si está interesado o no y asunto arreglado, si no viene pues no debo tomarlo a mal, después de todo ya había renunciado a alguna posibilidad con él desde hacía tiempo.


>> Respira, Severus… tan sólo respira.


Tomando aire profundamente, Severus intentó obligarse a sentarse en un sillón junto a la chimenea, aún faltaban algunos minutos… aún había esperanzas.


De pronto, las llamas cambiaron suavemente de color y un sobre rojo con dorado, con el sello de Gryffindor grabado en él, apareció girando. Severus saltó hacia él sacándolo de las llamas, las cuales enseguida cambiaron a su coloración normal.


Quedándose en la alfombra como un adolescente despreocupado, rápidamente abrió el sobre, y sonrió al ver la conocida y garabateada letra de Harry en la nota del interior.



“¿Acepta una cita conmigo?

Me sentiría tan feliz como nunca en mi vida si me permite ser su invitado.
Quiero compartir con usted esta cena desde el principio… quiero ser yo quien aparezca ante su puerta cuando la abra, quiero ser a quien le sonría e invite a pasar, quiero tener el baile que no tuvimos.

Y quiero más besos.

A las nueve, tengo prisa por abrazarlo y decirle que… No, mejor se lo diré personalmente”



— ¡Es mío! —exclamó Severus sin dejar de mirar la carta—. Mi adorable distraído… ¡por fin es mío!


Quería saltar de alegría, pero Harry había adelantado la cita una hora, así que tenía menos tiempo del que suponía, y esa noche debía ser la mejor de todas, por fin tendría la cita con la que no se había permitido soñar.”





e) Razones por las que recuerdan ese fragmento en especial.

Fue la parte que más me gusto del todo el fic, que en general es muy bueno romántico y divertido sobre todo por los despiste de Harry XD. Me agrado mucho la parte donde Harry le busca una cita a Sev, y lo defiende y exalta sus atributos a sus amigos, que me divirtió que no se diera cuanta de sus sentimientos, si estos ya hablaban por si solos.
Me encanto cuando Harry y Sev exclamaron “MÍO” en distinto tiempo.
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