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 Relato concurso

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Lau Black
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MensajeTema: Relato concurso   Mar Feb 22, 2011 4:05 pm

Hará cosa de un par de semanas, en clase nos dijeron que se había organizado un concurso a nivel nacional en cuanto al tema de Prevención de Riesgos Laborales. Habían dos categorías: una parte de fotografía y otra parte de escritura. Con los examenes encima y poco tiempo libre, no iba a participar, pero como nos han dicho que el que lo presente, tendrá un punto más al final del curso en la asignatura, pues he decidido participar. ¡Un punto es un punto! Pues nada, que esta tarde me he sentado un ratito y me he puesto a escribirlo.

El tema no me motiva nada, y con un máximo de 900 palabras, pues poco dejan a la imaginación. La temática es esa, que el relato vaya sobre el cumplimiento de las normas y consejos para prevenir los riesgos y accidentes laborales. Os lo dejo para que le echeis un vistazo a ver que os parece...



El primer trabajo, siempre es un momento importante en la vida de una persona. Esa oportunidad de demostrar que se ha crecido, que se es capaz de valerse por sí mismo, y lo que es más importante, de demostrarse a uno mismo que puede hacer cualquier cosa sin la siempre inestimable y segura ayuda de los padres. Jaime, a sus veinte años, estaba dispuesto a comerse el mundo, sin que por la cabeza le pasase un solo pensamiento negativo o creyese por un momento, que podría fracasar.
Dado que los días de entre semana estudiaba, y le faltaban horas para poder atender todas sus obligaciones como estudiante, se buscó un trabajo para los fines de semana. Gracias a un compañero de clase, consiguió un puesto como ayudante de cocina en un restaurante cerca de su piso de estudiantes.
Nervioso como nunca, se presentó en el restaurante casi una hora antes de que éste abriera al público. El dueño, un hombre rubicundo y con un puro a medio fumar entre sus finos labios, le indicó que pasara a la cocina, sin apenas hacerle caso. Jaime tomó ese gestó como una clara indicación de que no le caía bien, lo que aumentó su nerviosismo e inseguridad.
Una vez en la cocina, vio como ya todos trabajaban afanosamente para tener toda la comida preparada para cuando los clientes empezaran a llegar. Permaneció en la puerta, observándolo todo con curiosidad, pero sin atreverse a decir algo por temor a molestarles. Todos iban vestidos de blanco, con pantalones y camisas de algodón. Las mujeres llevaban una especie de gorrito de rejilla que mantenía recogido y tapado su cabalo.
-Tú debes ser Jaime, ¿verdad? – asintió con la cabeza, tragando saliva. El hombre se tomó un momento para observarle de arriba abajo, y al parecer, no le gustó lo que vio. Y eso que Jaime se había puesto sus mejores vaqueros, sus deportivas nuevas y su camiseta preferida. Quería dar buena impresión. – ¿No llevas otra ropa? Vas demasiado bien vestido para estar aquí, y sobretodo, esos pantalones no son lo más adecuados para estar aquí.
-¿Por qué? Son los mejores pantalones que tengo.
-Son muy modernos, no lo niego, pero con esos agujeros que tanto parecen gustarles a los jóvenes, serían un peligro para ti. – se hizo a un lado para que Jaime vislumbrara bien la enorme cocina, con todos sus trabajadores, sus utensilios, cocinas y otros enseres necesarios. – Aquí hay muchas cosas con las que podrías engancharte y hacerte daño. Pero no te preocupes, no ha sido culpa tuya. El jefe debería haberte comentado al menos la vestimenta adecuada. Ven, acompáñame.
Caminando a un par de pasos por detrás de José, y teniendo cuidado de no tropezarse con nada, lo siguió hasta lo que parecía ser el almacén. Le dio un delantal blanco para que no se manchara y tras coger él un par de cajas de bebidas, le pidió que cogiera un par más y lo siguiera. Iban a rellenar las neveras. Inclinando la espalda, alargó los brazos para coger las cajas.
-No deberías cogerlas así, puedes hacerte daño en la espalda. – Jaime se dio la vuelta y vio a un joven un par de años mayor que él, quien se le acercó y le indicó como debía coger las cajas - ¿Ves? Agachando las piernas, y manteniendo la espalda recta, evitas que te dé un tirón en la espalda, y te digo por experiencia, que duelen mucho. Si ves que no puedes con tanto peso, haz dos viajes, que más vale tardar un poco más que terminar lesionado.
Tras darle las gracias y poner en práctica el consejo que le habían dado, descubrió que el chico tenía razón, podía soportar mejor el peso, aunque al no estar acostumbrado a tantos esfuerzos físicos, terminó la noche con los brazos ardiendo y deseando llegar a casa para tumbarse en la cama.
Al día siguiente, fue vestido como el resto de trabajadores. Le había tenido que pedir a su madre que le comprara varios pantalones y camisas blancas para tener de recambio. Esa noche, fue un infierno para él. Así como la noche anterior nadie parecía reparar en su presencia, ese día, todos parecían no saber ningún otro nombre más que el suyo y siempre andaban pidiéndole ayuda en pequeñas cosas. Llenó de agua ollas enormes, y después de que se le derramaran varias, se dio cuenta de que no debía llenarlas del todo. “No más de tres cuartos, Jaime”, le repetía la cocinera. Y también descubrió que el suelo de una cocina era un lugar muy peligroso cuando éste se encontraba mojado o sucio de la grasa y del vapor que se desprendía de ollas y cacerolas y no se llevaba el calzado adecuado. Para ser sus primeros días, no tuvo muchos accidentes, y a medida que iban pasando las semanas, iba aumentando la confianza en sí mismo y aprendía cosas nuevas que no solo hacían que el trabajo dentro de la cocina se desarrollara de la mejor forma posible para dar un mejor servicio al cliente, sino que hacía más seguro el trabajo para todas aquellas personas.
Uno a uno, cada uno de sus compañeros fueron dándole pequeños consejos que hicieron que la experiencia de su primer trabajo, no fuera un desastre.
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Hatsuan
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MensajeTema: Re: Relato concurso   Mar Feb 22, 2011 4:29 pm

A mi me ha gustado mucho!!! Es sencillo pero claro en lo que se quiere decir!!!
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