La Mazmorra del Snarry


 
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 Penumbras. Capítulo 32: Regreso al mundo de los vivos.

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Majo-san
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MensajeTema: Penumbras. Capítulo 32: Regreso al mundo de los vivos.   Lun Ene 10, 2011 10:07 am

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Capítulo 32: Regreso al mundo de los vivos.

Draco no había pegado pestaña en todo la maldita noche, para no apartar la vista de su primo, que aun se mantenía en su forma licana. Sólo salió un minuto para ver el escandalo que había a unos metros de ellos, dándose cuenta de que los ex amigos del hijo del Lord, estaban siendo encerrados en una de las celdas desocupadas que habían en ese estrecho pasillo. Bien, por lo menos al parecer Potter se había desecho de esos inútiles.

Un gemido a su lado lo hiso ponerse alerta. Vio como el licántropo empezaba a removerse sobre la cama y como poco a poco volvía a su forma humana.

Pocos minutos pasaron para que el niño volviera a ser el chico que siempre debió ser.

Draco quedó literalmente mudo cuando vio el cuerpo desnudo del adolecente sobre la cama. Era pequeño, pero por lo que les habían dicho, era mayor que ellos por lo menos por un año. Su cabello era de color castaño y cubría gran parte de su espalda, era sumamente largo. Se acercó con cuidado y le ayudó a acomodarse en la cama, con cuidado corrió el cabello de su rostro y se fijo en que era realmente hermoso. Su piel era clara y sin daños, por lo que imaginaba que Dumbledore le había dado la poción matalobos desde muy pequeño para que no se dañara a si mismo.

— ¿Estas bien? —le preguntó al ver como poco a poco comenzaba a despertar.

El chico miró al rubio junto a él y se aterró, retrocedió en la cama, contra el cabecero y miró a ambos lados.

— ¡Papá!

—Tranquilo, tranquilo —le dijo sin acercarse, para no perturbarlo mas de lo que estaba. Aunque su voz sabuesita le había parecido exquisita —te sacaremos de aquí.

— ¿Quién eres? ¿Dónde esta mi papá?

—Mi nombre es Draco. Draco Malfoy Black. Soy tu primo —vio la confusión en la cara linda del chico —tu papá es hermano del mío, y hemos venido a rescatarte.

— ¿Mi tío Sirius? —Preguntó confundido.

—Si, él es mi papá. Ahora tenemos que sacarte de aquí.

—Pero mi papá… —dijo mirando la cama. El lugar donde siempre vio a su papá. Durante toda su vida.

—Tu papá ya fue sacado de aquí —le dijo poniendo una manta sobre su desnudo cuerpo —Tu padre lo sacó. —los ojos del chico parecieron iluminarse ante la mención del profesor Lupin. — ¿Cómo te llamas?

—Dziban Lupin Black.

—Los dos lobos —sonrió Draco —bien, pues sigues la tradición de la noble familia Black y llevas el nombre de una estrella.

—Eso dijo mi papá —se puso de pie y ayudado por Draco salió de la celda.

Draco lo guió por el pasillo y sintieron como golpeaban una puerta y eso asustó al lupino.

—No te preocupes, sólo están encerrados para su propia seguridad.

— ¿Pero no los sacaran? No es bueno estar encerrados.

Draco se giró a mirarlo, se notaba que no le gustaba lo que estaba pasando.

— ¿Sabes que? Te llevaré a mi sala común, es mejor que te alejes de toda esta mierda por un rato.

Dziban asintió, no es que tuviera una inmensa confianza en ese chico, pero nunca en su vida había visto a otra persona que no fuera su papá. Ahora este chico le decía que los sacarían del lugar sonde estaban atrapados.

Recordó mientras caminaban por esos pasillos, cuando su papá le contaba d su padre. Le dijo que era igual a él, que aullaba a la luna llena y que él se enamoró de ese hombre por lo bueno que siempre fue con él.

>>Tenemos que subir por estas escaleras, para poder llegar al despacho del director.

La sola mención del hombre hizo que Dziban diera un paso atrás. Cosa que notó enseguida Draco.

—No… es el hombre malo. El que hace llorar a papá.

—Ey, ey, calma, Dziban —le dijo sosteniéndolo de los hombros — ¿Has escuchado hablar de Lord Voldemort? ¿Tu papá te habló de él?

—Si. Él quería hacer grandes cosas.

—Así es, tus padres y los míos están de su lado. Él se llevó al director —le dijo haciéndolo caminar de nuevo —él no dejara que ese hombre vuelva hacer llorar a tu papá, ni a nadie más.

Dziban asintió y salió de su actual escondite en compañía de Draco. Afuera había un grupo de mortífagos que le esperaban.

—Snape dijo que estarían abajo hasta que el chico terminara su transformación —dijo Alecto, mirando al niño que se refugiaba al lado de Draco.

Dziban no quería estar rodeado de tantas personas. No le gustaban como lucían, además de no haber visto nunca ninguna persona parecida a ellos.

—Lo llevaré a mi sala común.
 
—No creo que sea lo mas conveniente —le volvió a insistir la mujer.

—Yo veré lo que es o no conveniente para mi primo, señora —le dijo con desprecio —es sangre de mi sangre y los Malfoy protegen a los suyos.

El tinte de reproche iba incluido en las palabras del rubio. Su padre le había contado de las intervenciones de los Carrow con su papá y simplemente no estaba para nada conforme con sus actitudes.

>>Sólo les pediría que le den aviso a mi padrino o al Lord de que Dziban ya esta a salvo.

Draco no miró a nadie más, pasó uno de sus brazos por los hombros de Dziban para hacerlo avanzar y que nadie se le acercara. Era mejor que se apartaran rápido, no quería que todo el mundo tuviera sus ojos puestos sobre él.

Cuando llegaron al pasillo principal, la luz se colaba por todos lados y esto daño inmensamente los ojos de Dziban, que al no haber visto mas luz que la poca que se colaba por la ventanita de su celda, se tuvo que cubrir la cara con las manos.

—Me duele —dijo adolorido.

—Mantente con los ojos cerrados. Yo te guiaré.

Draco lo guió por los pasillos desiertos. No había nadie en el lugar, ya sea por lo temprano que era o por que los mortífagos no los dejaban salir de las salas comunes. Vio que por uno de los pasillos aparecía Harry Potter y que se cercó rápidamente a ellos.

—Él es...

—Si. Es el hijo del profesor Lupin.

— ¿Por qué va con los ojos cerrados?

—Por que la luz le afecta. Lo llevaré a mi sala común mientras.

—Bien. Yo iré al despacho de Severus. Quiero saber que es lo que pasó en el ministerio.

Harry partió en la dirección desde donde venían Draco y Dziban.


En medio de la espesura del bosque prohibido, Remus volvía a su forma humana. Sentía el cuerpo adolorido y un cansancio que no sentía desde hace años. Su cuerpo desnudo recibía el viento helado de la madrugada.

—Hola.

Su cuerpo completo se estremeció al escuchar la voz a sus espaldas. No se atrevió a voltear en ese mismo momento, pero esa voz la reconocería en cualquier momento.

—Era verdad —dijo sin dar la vuelta —estas vivo.

— ¿Cómo puedes saberlo si no me vez?

Remus se volteo lentamente. Ahí estaba Regulus. Mayor, pero igual de hermoso a sus ojos.

—Reg —se acercó casi con miedo de que fuera una aparición y desapareciera en cuestión de minutos —Eres de verdad.

—Claro que lo soy —le dijo estirando una mano para acariciar su rostro. Su semblante se volvió serio de un momento al otro —no tienes idea de cuanto te extrañé.

—Yo también, Regulus —se arrodilló a su lado y le abrazó contra su cuerpo —cada día pensé que en cualquier momento perdería la cabeza, que la locura por fin me reclamaría al no tenerte a mi lado.

—Yo tenía que mantenerme cuerdo... tenemos un hijo, Remus.

—Lo se —le dijo besándolo en la frente —hicimos confesar a Greyback antes de que el Lord lo matara.

— ¿Lo mató? —Dijo con emoción —Oh, buen merlín. Siempre creí que Dumbledore le entregaría a nuestro hijo.

—Pero ya no tienes nada que temer —le trató de levantar, pero le costó mucho.

—No creo que pueda caminar, Rem. Hace años que no camino ni me muevo. Supongo que mis músculos estarán atrofiados.

—No te preocupes. Encontraremos la manera de que vuelvas a ser como eras.

En su interior, Regulus sabía que no sería así.  Que el Lord no recibiría entre sus filas a un Squid.


En el ministerio de magia, las cosas se estaban poniendo cada vez más tensas. Había tantos mortífagos como Aurores. Los civiles, magos que nada tenían que ver con la guerra, estaban apostados en las salas de juntas, en la recepción o cualquier lugar que les protegiera de lo que podía pasar en el lugar.

Voldemort llegó al despacho del primer ministro. El muy cobarde ni siquiera se había presentado cuando le avisaron que el Lord oscuro estaba en el lugar.

—Veo que se encuentra bien, señor ministro. Por un momento pensé que le podría haber pasado algo —su voz cargada de ironía, era lo que menos le asustaba al hombre tras el escritorio. De hecho, todo su ser temblaba ante la presencia del Lord —vengo para hacerle un trato. Uno justo para todos.

—No hay nada que se pueda considerar justo de tu parte.

— ¡Oh! No sabía que tenías el valor para hablarme —se acercó de manera amenazante —nadie esta en este lugar, maldito desgraciado —lo sostuvo de la solapa —sabías todo ¿Verdad? sabías que Harry Potter es mi hijo, mi heredero.

El ministro se puso completamente blanco, tratando de separarse anfractuosamente del agarre de Voldemort.

>>No huiras esta vez, desgraciado. Tengo a mi hijo conmigo, a mis leales mortífagos. Nada en este momento me hará caer. ¡Soy Lord Voldemort t seré quien cambiara el orden del mundo mágico! —Levantó la varita contra el hombre que chillaba entre sus manos —y tú serás el primero... ¡Avada Kedabra!

El cuerpo inerte del ministro de magia calló al piso, mientras las alarmas contra maldiciones se prendían en el lugar.

Voldemort salió del despacho del ministro, con el cadáver del hombre tras de él. Sus mortífagos le abrían el paso al verlo pasa. Algunos sonriendo con prepotencia y otros desviando el rostro, los mas nuevos, los recién iniciados.

Cuando Voldemort llegó al centro del ministerio, ya habían llegado los reporteros gráficos de todos los periódicos y medios de comunicación.

—Mi señor —dijo un mortífago a su lado, haciendo una reverencia —todo esta listo.

—Traigan al viejo —su voz no sonó fuerte, pero el lugar estaba tan sumido en el silencio, que era imposible no escucharlo — ¡Magos del mundo! —Dijo elevando la voz, mientras los flash se disparaban al instante — ¡Lord Voldemort esta ante ustedes para hacer el mas importante de los anuncios! —Los murmullos, de aquellos que no reconocieron su rostro, se elevaron como el polvo. Algunos quedaron tan blancos que seguramente estaban a un paso de un ataque cardiaco. — Están aquí para ver el inicio del mundo nuevo. Del mundo libre de muggle.  

Las vuela pluma se apuraban a anotar todo lo que sus reporteros le decían, mientras que unos, esos estúpidos valientes que habían en el lugar, empezaron a quejarse por las palabras del Lord. Unos mortífagos se acercaron a ellos, pero el lord les hiso una seña de que aun no les hicieran nada. Requería que todo el mundo supiera todo.

—Si se les llamó aquí es para que lleven mi palabra a los magos, brujas y hechiceros del mundo. —Todos tenían su vista en el hombre —hace muchos años, todo el mundo me juzgó sin escuchar mis ideas. Di mi versión de la vida como mago, pero a nadie le importo, se dejaron llevar por las palabras, patrañas, que decía un viejo al cual todo el mundo catalogo casi como Merlín.

Uno de los mortífagos trajo a Dumbledore, desarmado desde hace mucho y lo dejó frente a los que escribían y unos cuantos que presenciaban todo desde la distancia. Querían saber a que atenerse, que es lo que el nuevo orden dictaba.

—Dumbledore, viejo, viejo amigo. ¿El mundo sabe todo lo que hiciste para ganar popularidad?

—El mundo sabe que es necesario hacer de todo por detenerte, Tom. —dijo desde el suelo, sin apartar su mirada desafiante de él.

— ¿Incluso violar a uno de mis mortífagos por los últimos quince años? —Los gemidos aparecieron enseguida.

—La gente no creerá esa mentira, Tom. Lo haces para perjudicarme.

—Violaste por quince años a Regulus Black, al cual todo el mundo creía muerto. Ahora aparece en tus manos, ultrajado, alejado de su pareja. Pareja de Remus Lupin, uno de los que supuestamente estaban de tu lado. Que le diste trabajo en Hogwarts.

—Remus nunca estaría involucrado con un mortífago como lo era Regulus Black.

—No tomaste en cuenta eso cuando le ultrajaste y no dejaste que su hijo viera la luz del día, pues lo encerraste desde que nació.

—Es mentira.

—No vas a reconocer nada, viejo —le dijo con una sonrisa de lado. —Pero lo que no podrás negar es a mi hijo —comenzaron los murmullos en todo el lugar, y fue el momento en que el Lord se dirigió al mundo —Quiero que todo el mundo sepa lo que este viejo miserable hizo. Me separó de mi familia, con sus mentiras. Su héroe, ese que todo el mundo clama. Harry Potter. Mi hijo.

La algarabía se desató en el momento, nadie podría creer que algo por el estilo fuera verdad.

Desde una de las puertas laterales, uno de los mortífagos atendió a la señal que hizo el Lord y se dirigió a la chimenea que estaba cerca de ellos y llamó al despacho de Hogwarts.

—Que venga el joven amo —dijo con tono solemne.

La gente vio como desde las llamas verdes surgía Harry Potter. Con el uniforme de Hogwarts, pero con pequeñas diferencias, como la pulcritud de sus ropas, algo de lo que antes no podía jactarse al estar al cuidado de los Dursley.

Harry vio como todos estaban reunidos en el lugar y se acercó a su padre que le llamaba con la mirada. Las plumas escribían cada vez con más rapidez, esperando tener las exclusivas del fin del mundo.

—Seguramente todos creerán que esta bajo un hechizo, o algo por el estilo, por lo que no harán preguntas ni nada por el estilo a mi heredero. —Nadie se atrevió si quiera a decir A —Harry Potter es el hijo que concebí con James Potter, al cual alguien, asiéndose pasar por mi, asesinó hace catorce años, pero esa persona también pagara por ello. La orden del Fénix pagará el haberme separado de los míos y no quedará nadie que se atreva a volver a desafiarme.


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Última edición por Majo-san el Jue Mayo 29, 2014 4:02 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Penumbras. Capítulo 32: Regreso al mundo de los vivos.   Miér Mayo 28, 2014 5:54 pm

que sorpresa a de a ver sido para todos ver a Harry y Voldemort juntos, eso si se gana la primera plana del profeta, espero que Dumbledore pague por todo lo que les hizo.
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Majo-san
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MensajeTema: Re: Penumbras. Capítulo 32: Regreso al mundo de los vivos.   Miér Mayo 28, 2014 8:38 pm

Lo hará, tarde o temprano pagara por todo lo que hizo
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MensajeTema: Re: Penumbras. Capítulo 32: Regreso al mundo de los vivos.   

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Penumbras. Capítulo 32: Regreso al mundo de los vivos.
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