La Mazmorra del Snarry


 
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 Penumbras. Capítulo 30: El reencuentro y los que se van

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Majo-san
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MensajeTema: Penumbras. Capítulo 30: El reencuentro y los que se van   Dom Dic 26, 2010 5:00 pm

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Capítulo 30: El reencuentro y los que se van.




Dumbledore llegó a la entrada del colegio, seguido de McGonagall y dos maestros más.

—Harry, joven Malfoy —les llamó al ver que iban entrando —diríjanse a sus salas comunes y no salgan de allí —les ordenó.

— ¿Qué es lo que pasa, director? —preguntó Harry, notándose totalmente sorprendido.

Draco miró al chico de oro y pudo encontrar mas rastro de su “madre·” en él. Sirius era un experto en mentir y al parecer había entrenado bien a Potter en ese ámbito.

—Nada de lo que se tengan que preocupar —sonrió dulcemente, provocando que a ambos chicos se les devolviera el estomago. El viejo sabía mentir mejor —sólo espero no necesitar de la ayuda de los alumnos en una situación tan preocupante.

Draco, que sabía perfectamente que hacer, asintió y se alejó en dirección a las mazmorras. El tenía que desactivar la chimenea de su padrino, para que los mortífagos que estaban en la mansión Potter pudieran llegar al colegio por esa vía.

Harry, haciendo gala de toda su valentía Gryffindor, se paró frente al director.

—Quiero ayudar, director.

—No me gustaría que te vieras involucrado en algo como esto, muchacho, es mejor que te vayas a tu sala común.

— ¡Pero es Voldemort, estoy seguro!

El viejo hiso una mueca, simulando un terrible dolor.

—Es verdad, Harry, no te lo voy a negar, pero por eso. Lo más importante en este momento es mantenerte a salvo.

—De todas formas tengo que derrotarlo ¿Qué importa que sea ahora?

— ¡Dumbledore!

El grito de una persona desde las afueras del colegio hizo que todo el mundo se pusiera en alerta.

—Ese es Tom. Maldita la hora en que se le ocurrió venir el primer día de clases.

—Lo mas probable es que quiera atacara ahora que los chicos están tan desprevenidos —dijo la subdirectora —Albus, tenemos que pelear.

—Lo se, lo se —dijo abatido y miró a Harry, para luego posar sus manos sobre sus hombros —no quiero que te arriesgues, hijo.

—No me arriesgaré —le molestaba demasiado cuando el idiota ese le llamaba de manera tan familiar, siendo que era el principal responsable de lo que le había pasado toda su vida —pero ese ser mató a mis padres, no puedo permitir que siga matando a mas personas. Tengo que destruir al responsable de la vida que tuve.

—No es bueno que guardes tanto rencor en tu alma, Harry —le dijo apretando sus hombros, con un tono malditamente condescendiente —sólo recuerda que no puedes morir, hay demasiada gente que te ama en este mundo.

Los ataques se sentían en la puerta del colegio y todos se voltearon para ver hacia el lugar, dándose cuenta de que las barreras no aguantarían mucho más.

— ¡No te escondas más, anciano!  

Dumbledore se hiso el héroe, poniéndose frete a Harry, cubriéndolo con su cuerpo como si fuera una especie de escudo que le protegiera de los desastres que podía ocasionarle Voldemort si se acercara a atacarlo.

Harry que aun estaba tras el viejo, sonrió de lado al darse cuenta de que era su oportunidad. Levantó su varita y apuntó al frente, claro, todos creían que apuntaba a la entrada como lo hacían los demás.

— ¡Confringo!

— ¡Albus! —McGonagall vio impresionada como un fuerte hechizo golpeaba contra el director y lo lanzaba varios metros hasta caer de bruces — ¡Harry! —Se giró para retarle, pero los ojos del chico le hicieron retroceder.

— ¿Algo la asusta, Profesora? —Preguntó con cinismo — ¡Bombarda!

Las puertas del colegio explotaron si que ningún profesor alcanzara a detenerle.

No pasaron ni treinta segundos cuando los mortífagos empezaron a entrar al colegio. Rápidamente entró un licántropo que se fue por los pasillos, seguido de otro encapuchado.

— ¡Remus!

—Él no esta de su lado, profesora —volvió a decir Harry.

— ¿Qué te sucede, Harry? Tus ojos…

—Mis ojos, Oh, si. Resulta que este verano fue ciertamente esclarecedor —comenzó a caminar en dirección a Voldemort, dando con ese movimiento, un alivio falso a sus profesores —pues resulta que siempre había tenido un potente hechizo sobre ellos, mis ojos no eran verdes… eran azul oscuro. Como mi padre.

La mujer palideció cuando el chico se paró frente al encapuchado que estaba a la cabeza y este se descubría el rostro, mostrando un hombre guapo y maduro, de aproximadamente cincuenta años, con el cabello ondulado hasta casi llegar a los hombros, los ojos de un color escarlata altamente reconocido por los demás y que les causo un miedo increíble.

—Profesora McGonagall —saludó al poner la mano sobre el hombro de Harry — ¿Debería darle las gracias por la educación que se le dio a Harry?

—Esto no puede ser —dijo la mujer retrocediendo —no puede pasar.

—Oh, se refiere a que Harry y yo ya sepamos la verdad, pues es así, es como dirían… el pago de la vida.

Los mortífagos no dejaban de amedrentar a los profesores, que se veían rodeados en un margen de tres a uno.

>>Cada escuadrón a cubrir los puntos pactados —ordenó —ningún alumno fuera de las salas comunes.

—Iré a la sala de Gryffindor —dijo Harry, uniéndose al escuadrón de Avery, Alecto y Macnair.

—No. Te quedaras aquí, conmigo, como debe ser.

—Pues resulta que en esa sala común hay tres personas en especial que me deben muchas explicaciones. Tú encárgate de los de tu porte, que yo me encargo de los míos.

Voldemort sonrió de lado. Había muchas ocasiones en que el carácter de Harry se le hacía demasiado parecido al de James cuando recién empezaba su entrenamiento.

—Severus, ve con ellos. Si Harry tiene un solo rasguño…

La amenaza quedó en el aire, y el profesor no hiso más que una reverencia antes de ir por el pasillo.

— ¿Qué pretendes, Tom? —Preguntó Dumbledore, mientras Lucius y otro encapuchado le sostenían. Ya le habían quitado su varita.

—Recuperar aquello que me quitaste, viejo —dijo caminando a donde se encontraban —ya recupere a mi circulo interno.

—No lo creo —dijo tosiendo un poco, el golpe de Harry en la espalda, le había afectado más de lo que le gustaría admitir.

—Pues yo creo que si —dijo el mortífago que estaba a su lado, mientras se quitaba la capucha.

— ¡Sirius! —La exclamación ahogada de la subdirectora causó una, mueca de desagrado en el Lord — ¿Qué haces, muchacho?

—Recuperé mis recuerdos, bruja —le dijo en ambos sentidos —recuerdo a mi hijo y pareja. Y como es lógico, ustedes pagaran por lo que hicieron.

—Sirius, hijo. Tom trata de engañarte.

—Vasta de habladurías, viejo —dijo Tom —es hora de que partamos al ministerio. Hay un reinado que me espera.

—No podemos dejar a los chicos a tu merced —dijo el profesor Filius.

—Desde este momento y hasta que YO decida lo contrario, el colegio queda bajo las dirección de Severus Snape y subdirección de Remus Lupin. Minerva McGonagall, se le acompañará a una celda en el ministerio, al igual que al director, por conspirar contra mi familia.

— ¿Puedo saber qué es lo que pasa aquí? ¿Por qué sólo a Minerva y Albus? —Preguntó la profesora Hoock

—Por que ellos, en conspiración con su “noble” Orden del Fénix se atrevieron a separarme de mi familia… pero todo lo demás lo sabrán cuando todo el mundo se entere sobre lo que este viejo infame ha hecho —dijo dándose vuelta hasta donde el director se debatía entre el agarre de Lucius y Sirius —y tú, viejo de mierda —le dijo mas bajo — prepárate para que Lupin te haga una visita… cuando haya puesto a salvo a su pareja e hijo.

El terror en los ojos del director fue obvio y eso llenó de regocijo a Tom.

>>Escolten a nuestros queridos profesores al ministerio, y ustedes —le dijo a los que se quedaron atrás —se quedaran a dar las clases normales. No quiero faltas. Se elimina estudio muggle y defensa contra las artes oscuras, para pasar a Artes Oscuras. Adivinación también se elimina y los profesores que las impartían, se van ahora o los eliminaré yo mismo.

Tom y unos cuantos mortífagos se fueron, dejando atrás a un gran grupo de hombres que había estado reclutando a escondidas los últimos meses.

º0º0º0º0º0º

Draco dejó entrar a los mortífagos que se quedarían a “resguardar” el colegio y se dirigió a donde su padrino. Ahora debería estar en la dirección. Sabía que él quedaría al mando luego de la baja de Dumbledore.

Llegó al lugar y se dio cuenta de que había un elfo domestico en el lugar, con un plato de comida, seguramente para el director.

—Déjalo ahí y vete.

—Pero el director…

—Él no cenará esta noche, por lo que no será necesario que se la traigas más.

—El director no volverá —comenzó a diaria —¿Verdad? El hombre es malo, el hombre golpea al niño, el niño llora.

— ¿Disculpa? —Le pareció que este elfo sabía exactamente que es lo que había ido a buscar el profesor Lupin a ese lugar — ¿Qué niño llora?

— ¡Oh, no Mitfa malo! —Dijo golpeándose con el escrito — ¡Mitfa habla de mas!

— ¡No hagas eso! —Le dijo llegando a su lado — ¡Dime inmediatamente a donde tiene al niño!

—El niño juega con la luna, el niño no puede salir hoy —dijo mirando a terrado a Draco.

— ¿Para quién es la comida?

—Para los ojos tristes.

— ¿Cómo se llama el de ojos tristes?

— ¡Mitfa no puede decir! ¡Mitfa será liberado!

Draco tenía unas tremendas ganas de golpear a ese elfo, pero algo le hiso reaccionar. Si habló mal de Dumbledore…

—Mitfa, escúchame —le dijo sacándolo de su maldito estado de automutilación — ¿Quieres mucho al niño que llora, verdad?

—Si, Mitfa lo cuidaba cuando ojos tristes dormía, cuando el director lo dejaba llorar.

El estomago de Draco vio un vuelco.

— ¿Qué edad tenía el niño que llora cuando lo cuidabas?

—Oh, niño lindo, bebé, no hablaba.

¡Merlín, este elfo cuidaba al bebé del profesor! Esperen un segundo. Si el hijo del profesor es de su amante, Regulus… eso lo hacia…

—Mi primo —sus puños se cerraron con fuerza. Su propia sangre había sufrido desde el nacimiento, y él lo iba a ayudar. —Mitfa, escúchame bien —le dijo llamando la atención del elfo —el niño que llora es mi familia, y tengo que sacarlo de aquí ¿Tú le quieres, verdad? —Vio como asentía con entusiasmo —entonces tienes que llevarme con él. Tenemos que liberarlo para que no llore más.

El elfo parecía entusiasmado, se notaba el cariño que le tenía al chico, le recordó a Dobby, cuando se hiso amigo de Potter.

Mitfa caminó al estante de libros que estaba tras el escritorio del director y mirando a ambos lados corrió uno de los libros, liberando la trampilla.

Draco sentía su corazón desembocado. Caminó tras el elfo y llegó a un pasillo habían varias puertas, pero el elfo seguía caminando hasta el final. Llegaron a una puerta, pero al llegar, elfo se hizo a un lado.

—El niño esta jugando con la luna, señorito, Mitfa no puede entrar, Mitfa aun teme cuando juega con la luna.

—No te preocupes, Mitfa, ve por el profesor Snape, él me puede ayudar a sacarlos de aquí.

El elfo asintió y se apareció. Draco tenía miedo, no lo podía evitar. Nunca estuvo en contacto directo con un hombre lobo, y lo más probable es que estuviera incontrolable.

Pero no había ruido. Miro a su alrededor y se dio cuenta de que ningún ruido de destrozo o aullido que le espantara o le hiciera retroceder. Las cosas se podrían poner peor, lo sabía bien, podría el Lord sacar a los desgraciados de ahí, pero también podían llegar muy tarde a ayudarle.

No, tenía que ser fuerte. Era su familia quien estaba tras esa puerta. Debía sacarlos de ahí, fuese como fuese.

Abrió la puerta con un Alohomora y se sorprendió de que esta sediera al primer intento. Quizás se había equivocado y no estaban ahí como lo pensó en un principio. Por que tendrían que haber tenido mayor protección con ellos, si es que los tenían en calidad de secuestrados.

Se introdujo en el lugar. Un maldito cuarto de no más de cuatro metros cuadrados. Una pequeña ventana por donde se colaba la luz de la luna y bajo esta, una cama ocupada con dos personas, o por lo menos una persona y una criatura.

Un hombre, de cabello muy largo y enmarañado, oscuro. Dormitaba al tiempo en que movía una de sus rodillas para “acunar” la cabeza del hombre lobo que parecía dormir a su lado. Las manos del hombre estaban atadas a las cadenas de la pared y se veía indefenso.

Draco se acercó con cuidado y sacó su varita. Tenía que actuar rápido.

—Desmaius —dijo despacio, apuntando al hombre lobo, que sólo alcanzó a quejarse un poco, mientras volvía a su posición inicial.

El hombre en la cama se asustó de ver un desconocido y trató de tirar de las cadenas, en un vano intento de liberación.

>>No te esfuerces —le pidió Draco —te liberaré y te ayudaré a salir de aquí.

— ¿Quién eres?

—Soy amigo, es lo único que te puedo decir por ahora. —no sabía si podía decir más o no, así que se desidio por el silencio —Te tengo que liberar.



Harry llegó a la entrada de la sala común de Gryffindor, que ya estaba custodiada por los mortífagos que había mandado Voldemort.

— ¡Harry!

Vio como todos los chicos de la casa estaban reunidos en el lugar, había también un pequeño grupo de niños de once años que aun no habían sido seleccionados. Seguramente Dumbledore los mando allí.

Ron se le acercó, pero él no hiso el esfuerzo de dar un paso.

—Estábamos preocupados por ti, hermano —dijo el pelirrojo.

—Él esta aquí, Harry. Estamos seguros que quiere atacar el colegio —La voz de Hermione le empezó a molestar desde un principio.

Harry sólo los miraba a todos. Los Weasley que aun estaban ahí. Los chicos de su dormitorio. Los niños con sus caritas asustadas. Se sentía superior. Se sentía poderoso.

— ¿Para que has venido?

La voz de Severus lo sacó de su nirvana autoimpuesta. Acordándose inmediatamente de lo que había pensado durante todo el tiempo desde que supo la verdad.

—Si no soy el elegido, sólo queda una opción —dijo moviendo su cabeza en una dirección en especial.

— ¿Qué dices, Harry? —Le preguntó Ginny, que llegaba junto a los mellizos y sus amigos.

—Joven amo —le llamó uno de los mortífagos que estaba en la puerta, recordando el como debía dirigirse al hijo de su amo, desde que este les rebeló la verdad —Mi Lord se dirige al ministerio. Proclamó a Snape el nuevo director —los chillidos quejas y demás se sintieron por toda la sala común —es libre de tomar cartas en el asunto.

El silencio se cernió en el lugar y Harry meditó sus posibilidades. Se giró para quedar de frente con Severus.

— ¿Me puede facilitar su despacho, director? —Preguntó con una sonrisa de lado, la misma que fue devuelta, junto a un cabeceo positivo —Ah, si, lo había olvidado —dijo de repente —¿Puedes hacer que el sombrero me vuelva a seleccionar? —Vio como asentía nuevamente —bien, lo primero será eso.

— ¿Harry?

El chico se giró para ver a los que tenía en frente.

—Mortífagos —llamó a los que estaban en la puerta —escolten a los Weasley, Granger y Longbottom al despacho del director.

Y ahí, empezó el caos.



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Última edición por Majo-san el Lun Jul 07, 2014 3:08 pm, editado 3 veces
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MensajeTema: Re: Penumbras. Capítulo 30: El reencuentro y los que se van   Lun Mayo 26, 2014 1:30 pm

que bueno que ya encontraron a Regulus espero que pronto lo saquen de ese lugar, el se merece una mejor vida, y es tan raro ver a Harry en su plan de mago malvado, es tan lindo tu historia me ha encantado Very Happy
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Majo-san
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MensajeTema: Re: Penumbras. Capítulo 30: El reencuentro y los que se van   Miér Mayo 28, 2014 8:36 pm

sí, lo malo es que me cuesta poner a Harry de malote, se me hace terrible XD
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Yuki Fer
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MensajeTema: Re: Penumbras. Capítulo 30: El reencuentro y los que se van   Lun Jun 02, 2014 4:51 pm

enserio sensei te cuesta trabajo. a mi me parecio que te fue facil..XD hhahaha
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MensajeTema: Re: Penumbras. Capítulo 30: El reencuentro y los que se van   

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