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 Death Eater takes a Holiday. Capítulo 53. Impresiones y distorsiones

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alisevv

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MensajeTema: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 53. Impresiones y distorsiones   Mar Nov 16, 2010 9:09 pm


Death eater takes a holiday
Capítulo 53

Impresiones y distorsiones


Poco después de que Seamus llegara con los dos Dursley, toda la atención giró en torno al ataque.

El psiquiatra más importante del Ministerio era un amigo personal de Albus Dumbledore. El mismo mago que almorzaba con Arthur Weasley cada miércoles, cuando Molly le enviaba sus preciados pastel de carne y pudding de manzana. Así, no fue una sorpresa que el medimago se mostrara dispuesto a elaborar una serie de preguntas para una cita con Petunia Dursley.

—Ahora, señora Dursley, no le quitaré mucho tiempo —explicó el doctor.

Ella le observó con repugnancia. Él comenzó una serie de preguntas y hablaron sobre Vernon y su hijo. Esto calmó a la mujer… claro, además de una poción tranquilizante que habían vertido en su té.

>>Aquí en el Ministerio, consideramos que el cuidado de los niños es muy importante. Es imperativo que nos aseguremos de que su hijo se encuentra en un entorno seguro.

Después, el interrogatorio se prolongó por un buen rato, hasta que el Ministerio tuvo todas las respuestas que necesitaba. Luego de esto, el doctor comenzó con algunas preguntas provenientes de su lista especial de Albus, agregando varias propias a lo largo del proceso. Cuando fue evidente que la señora Dursley no estaba cooperando, e incluso que estaba mintiendo descaradamente, tomaron un pequeño descanso y una segunda taza de té. El doctor revisó sutilmente los ojos de Petunia, confirmando que el suave suero de la verdad había llegado a su efecto completo. Ella no debía notar que sucedía nada malo.

—Cuénteme un poco sobre su sobrino, Harry. ¿Cómo era de pequeño?

—Él arruinaba todo.

—¿Cómo así? ¿Era un niño difícil? ¿Lloraba mucho?

—No, aprendió muy pronto que no conseguiría nada llorando.

La mujer continuó, explicando cómo había sido Harry en las diferentes etapas de sus primeros años. Una vez que esta particular línea de preguntas hubo finalizado, al medimago le quedó claro que lo que hacía difícil a Harry era el comportamiento de su primo. Al alabar a su hijo y no a Harry, habían enseñado al joven Dudley que su pobre comportamiento recibía recompensas, mientras que el trabajo duro y mantener la boca cerrada lograba poco más que proteger la espalda.

>>Necesitábamos que Didums supiera que a él le amábamos más. Le dábamos más atención, más cosas; ignoramos unos pocos incidentes en los que se portó mal, alabándolo siempre que era posible. Si no podía pensar en algo para ensalzarle, siempre podía desmoralizar a Potter, lo que haría que mi Didums se sintiera bien consigo mismo.

—¿Y entonces, llegó la carta de Hogwarts? —sonsacó el medimago.

Ella suspiró.

—Los ciclos escolares eran tranquilos, sólo Vernon y yo. Hacía mi mejor esfuerzo para ser la feliz ama de casa, y me aseguraba de revisar el correo primero, por si había algo que pudiera hacerle enojar. Los veranos eran horribles. Apenas podía esperar a deshacerme de él. Y luego, aquellas horribles personas vinieron a nuestra casa. Ha pasado casi un año y todavía no he podido conseguir que el césped sea como lo era antes.

—¿Los Mortífagos?

—¡La gente mágica! —replicó ella con enojo—. ¡Magos! ¡Ellos vinieron y prácticamente destruyeron mi hogar, luchando en mi propio jardín! Mi pobre Dudikins estaba tan contrariado. Pero ellos se ‘lo llevaron’. Uno de esos horribles hombres de la escuela vino y sacó la ‘basura’, y no tuve que volver a ver los ojos de Potter. Bueno, no hasta que tuvo la cara dura de presentarse en mi casa y hablarnos como lo hizo. Amenazarnos con magia si no hacíamos lo que quería. ¡Poner protecciones! Nos negamos, y pasó justo lo que nos dijo que pasaría. ¡vinieron y me quitaron a Vernon! —sollozó—. ¡Es SU culpa! Harry Potter es el único culpable. ¡Él es el que debería estar muerto, no mi Vernon! —gritó, desplomándose en el suelo.

Un sedante y algo de comida más tarde —después de consumir pociones, el estómago muggle lo necesitaba— continuó el interrogatorio, esta vez utilizando un suero de la verdad más potente. Ella ya no podría distorsionar la verdad a su conveniencia. Podía haberse convencido de lo que había dicho antes, pero ahora, únicamente la verdad saldría de su boca. Necesitaban descubrir si los Dursley se habían deshecho de Harry cuando Privet Drave había sido atacado el año anterior. Además, les preocupaba que ella estuviera lo bastante furiosa como para vengarse de su sobrino. Una vez, Harry había bromeado diciendo que si les hubieran ofrecido el precio correcto, los Dursley lo hubieran entregado felices, o al menos habrían ayudado a sus enemigos tanto como pudieran.

—¿Usted cree que Harry Potter debería estar muerto?

—¡Sí! ¡Él destruyó mi familia!

—¿Cómo hizo eso?

—Se fue.

Desconcertado, el doctor preguntó:

—Usted dijo que quería a Potter fuera de su casa, fuera de su vida, ¿no?

—Sí.

—Entonces, ¿en qué forma su partida destruyó a su familia?

—Yo pensaba que era su culpa que los veranos fueran tan horribles, una vez que empezó en esa monstruosa escuela. Entonces, se fue para siempre, pero el verano no fue mejor. Fue el infeliz de mi propio hijo el que convirtió mi vida en un infierno. Habíamos consentido mucho a ese mocoso para que supiera que le amábamos más, pero no resultó bien. Es un repugnante matón malcriado, igual que su padre —sollozó.

—¿Su esposo era un abusador?

—Sí. Golpeaba al fenómeno constantemente. No sé lo que Vernon hizo antes que se llevaran a Potter durante el ataque. Vernon no me permitió entrar a la habitación del muchacho durante varias semanas. Decía que el fenómeno tenía comida mágica y yo no necesitaba preocuparme por alimentarle.

—¿Comida mágica? ¿Le sonaba eso posible?

—Sus fenómenos pueden hacer cualquier clase de magia. Pienso que estaba consiguiendo comida de sus amigos con esas aves del infierno.

—¿Vernon era abusivo con usted o su hijo?

—¡No! Él nunca hubiera dañado a su hijo. Él… él —hizo una pausa—. Es culpa de Potter. Si él hubiera estado allí, Vernon hubiera tenido una manera de canalizar sus agresiones. Pero entonces, el fenómeno dejó de venir a casa. Vernon no tenía a nadie más cuando se enojaba. Nunca me hubiera golpeado si Potter hubiera estado allí para él. He oído que ni siquiera tiene trabajo. Ese vago bueno para nada, justo igual que su padre.

El doctor, en otro tiempo un Auror que había conocido a los Potter gracias a Albus, apenas pudo contenerse para no maldecir a la mujer.


Severus estaba arrodillado en el piso, aguardando a que el Señor Oscuro se dirigiera a él personalmente. Repasaba mentalmente los sucesos de esa noche. Muchas cosas habían salido mal. Vernon debería haber estado solo. Fue un completo impacto cuando Petunia y su hijo llegaron pocos momentos después de que ellos hubieran irrumpido en la casa. Se suponía que iban a estar fuera por horas. Originalmente, el plan era torturar al querido Vernon y luego llevarle al Señor Oscuro para la verdadera diversión. Voldemort había querido que Vernon fuera una de las más recientes visiones de Harry Potter. Severus había tenido toda la intención de alterar el plan. Él pensaba asegurarse de que Dursley no sobreviviera a la tortura. Si no se le llevaba ante Voldemort, todo el asunto quedaría fuera de las visiones de pesadilla de Harry y a él le permitiría el honor de tomar personalmente la vida de Vernon en venganza por los años de abuso hacia el joven.

El problema es que estaba preocupado por la reacción de su pareja. Harry había estado furioso con sus parientes justo antes que Severus partiera a ver a Voldemort. Sin embargo, no estaba muy seguro de que después de un tiempo, ya con el ánimo más calmado, Harry le perdonara por quitarle la vida a su despreciable tío.

Preparado para cambiar nuevamente de planes, Severus pensaba asegurarse de que Dursley pagara por su atroz comportamiento. Le administraría el Filtro de los Muertos para convencer a los demás de que había muerto durante la tortura y que le dejaran allí. Voldemort se pondría furioso, pero Severus sabía que ésa sería su reacción sin importar lo que él hiciera o dejara de hacer. Siempre que el Señor Oscuro no conseguía lo que deseaba con toda exactitud, había un Infierno que pagar.

Con el nuevo plan en marcha, el Problema Número Dos fue la llegada de la esposa e hijo de Dursley. Ellos fueron sometidos con facilidad, pero Severus no podía administrarles toda la poción para que lucieran como muertos. El Problema Número Tres fue la llegada de dos inesperados magos. Bastante extrañamente, ellos se hicieron cargo del Problema Número Dos. La esposa e hijo fueron sacados del camino. De lejos, lo único que había salido del modo previsto era que Harry estuviera ocupado esa noche. Severus había esperado que Ron le mantuviera entretenido, pero el pelirrojo tenía planes. El chico se había mostrado bastante nervioso cuando le había mencionado el miércoles. “¿Estaría creyendo que yo intentaba ligármelo?”. Severus casi se había echado a reír ante la idea. Al final, todo se había resuelto. Le había pedido a Kiaran que invitara a salir a Harry, pero el joven ya tenía una cita para ir a alguna clase de espectáculo en la universidad de Granger. Si al menos todo lo demás hubiera salido como lo había planeado.

Severus salió de sus reflexiones cuando el Señor Oscuro se acercó. El mago se detuvo ante Goyle senior, quien estaba arrodillado a su lado.

—Goyle —el tono acusatorio de Voldemort les puso más nerviosos.

El aludido se veía pálido y afligido a raíz de los eventos de esa noche. Sin esperar a que recuperara su compostura, el Señor Oscuro le lanzó un hechizo de proyección de memoria. La habitación, que ya estaba en penumbras, se ensombreció aún más, sumergiéndoles en la oscuridad total por unos segundos antes de que una escena se exhibiera frente a ellos. Cinco figuras con túnicas negras y máscaras entraban en el hogar de los Dursley. Voldemort sostuvo la punta de su varita sobre la cabeza de Goyle, haciendo que el hombre se sacudiera por el dolor mientras la escena avanzaba rápidamente hacia partes más interesantes.

En la escena, Severus se acercaba sigilosamente a Walden McNair y le susurraba algo al oído. McNair miraba al enorme y tembloroso muggle y una sonrisa torcida aparecía en su cara.

—Vaya, Severus, nunca me lo imagine. Cuán creativo… Sí, ah… delicioso —el mortífago parecía estar al borde del climax—. ¿Me permitirías el placer? Ahora entiendo el porqué te aburren los métodos más comunes. Somos unos conocedores, tú y yo.

Lucius Malfoy observó en silencio unos segundos. No había visto a Severus en acción desde hacía un tiempo. Tenía curiosidad por saber si el maestro de Pociones se había suavizado, luego de haber conseguido evitar asistir a las escenas de tortura a cambio de dedicarse a la preparación de pociones. Estaba consciente de que ésta podía ser una actuación de Snape a fin de mantener contento al Señor Oscuro.

El Mortífago enmascarado ubicado al lado de Lucius se alejó. Estaba familiarizado con los métodos de McNair, y si esto era algo que él consideraba ‘especial’, no le interesaba observar. Simplemente, se sintió más que feliz de ir como voluntario a investigar el repentino ruido proveniente de la cocina. Nadie presto demasiada atención al hecho de que no había regresado. La mayoría asumió que se había quedado a jugar con los dos muggles.

Severus declinó la oferta de Lucius de atar al miserable gordo que se retorcía como si tuviera un ataque. Internamente rió ante la descripción que hizo Lucius del despreciable muggle. Movió su varita hacia la tubería de agua caliente. La tira de metal que la sujetaba al techo bajó y se enroscó alrededor del inmenso cuello de Vernon.

—Creo que esto le mantendrá en su lugar —Severus deslizó su dedo entre el metal y la piel roja, mirando a los ojos al tío de Harry—. Pienso que podríamos comenzar con algunas técnicas muggles, antes de mostrarle cómo los magos producimos verdadero dolor —sonrió con una mueca malvada.

Lucius estaba bastante decepcionado por el modo en que iban las cosas, y sintió la necesidad de expresarlo.

—Un hechizo de atadura evitaría que ‘esta cosa’ siguiera retorciéndose. Espero que al menos hayas hecho esto filoso —se quejó, deslizando sus manos alrededor del cuello de Vernon para examinarlo, y mostrándose decepcionado ante la falta de sangre. El muggle, que había permanecido en silencio, miró a Lucius con furia por atreverse a tocarle—. Interesante, Severus; esto es tibio, caliente incluso cerca de la parte superior. Imagino que cuando se caliente el agua que pase a través de la tubería, lo chamuscará de manera encantadora —miró al maestro de Pociones con un brillo de aprobación—. Eres jodidamente enfermo, Snape. Ahora recuerdo lo que me gustaba de ti. Veamos algo de acción.

Severus apuntó a la tubería de agua caliente con su varita, lanzando a Vernon una mirada directa.

—Sólo un jodido enfermo pensaría algo así —susurró sedosamente al oído de Vernon, antes de lanzar un hechizo a la tubería, aumentando la temperatura. Los ojos del muggle se abrieron de par en par, tanto por las palabras de Severus como por el aumento del calor proveniente de la tira de metal que rodeaba su cuello. Mientras movía la cabeza, los rollos de grasa caían sobre la tira, quemando aún más su cuello.

Severus retrocedió un paso, permitiendo que los otros tres tuvieran una vista de Vernon. Había pasado bastante tiempo desde la última vez que participara en una tortura, y aún más desde que la disfrutara. Evaluó la sesión con ojo crítico. Lucius era particularmente brutal, pero no creativo. Sólo lo disfrutó por un rato, observando a Vernon pasar de la furia al pánico, y luego al terror, hasta el punto de mojarse en los pantalones. Después de eso, Severus ya no disfrutó la expresión de terror en el rostro del hombre. Había una sensación de distanciamiento, y una vaga conciencia de otras sensaciones que no se preocupó por investigar. Solo podía pensar en su Harry soportando castigos similares de parte de ese muggle. Puede que hubiera dejado de disfrutar, pero no había dejado de sentir la ira hacia despreciable hombre cuando fue nuevamente su turno. Cuando no estaba participando, lanzaba un silencioso ‘Legiremens’, moviéndose con facilidad a través de los pensamientos y recuerdos de Vernon. Fue interesante revisar su mente durante la tortura, antes que Lucius lanzara el tercer Cruciatus sobre él.

No era difícil encontrar los recuerdos de Harry, ya que el hombre culpaba a su sobrino por su actual predicamento. Ver los recuerdos del abuso de Vernon aumentó la furia de Severus. Estaba viendo de primera mano cómo se habían producido algunas de las cicatrices de Harry. Mientras se recuperaba del incidente de la ventana, el joven había soportado un tratamiento muy doloroso para remover la mayoría de dichas cicatrices, pero Severus recordaba cada una de ellas. Aunque no hablara con su pareja sobre tales marcas, las había recorrido a conciencia durante su exploración del cuerpo de su amante. Hacia el final de esa noche, había infligido muchas de esas mismas heridas a Vernon. Ahora, esbozó una sonrisa malvada al recordar el momento exacto en que había infligido sobre Vernon el patrón de la tortura.

Mientras la escena continuaba, la furia de Voldemort crecía al ver cómo sus seguidores se equivocaban. McNair se había dado un gusto excesivo, empujando a Vernon demasiado lejos. El muggle había comenzado a convulsionar, y hubiera colapsado por un ataque al corazón si hubieran continuado. Severus le obligó a tomar una poción. En segundos, el ritmo de su corazón se normalizó, y el maestro de Pociones criticó a McNair por estar a punto de quitarle al Señor Oscuro su oportunidad de presenciar personalmente la tortura y muerte del hombre.

Severus había estado a punto de hacer tomar a Vernon el Filtro de Muertos cuando escucharon la conmoción. Los Mortífagos se Aparecieron rápidamente alejándose de Privet Drive; no habían tenido tiempo de activar el traslador para Vernon Dursley. La escena proyectada se disipó cuando Voldemort ladró un Crucio contra Goyle. Continuó lanzando la maldición Cruciatus a cada uno de ellos. La mantuvo sobre McNair durante un tiempo más prolongado, y ‘premió’ a Severus maldiciéndole sólo la mitad de tiempo que al resto.

Cuando Goyle logró recuperarse un poco, Voldemort le envió a buscar al quinto Mortífago, quien había desaparecido durante la noche. McNair todavía estaba sacudiéndose demasiado como para escuchar con coherencia, así que de momento no se le podían dar más instrucciones. Severus, aunque sufriendo la misma maldición, conseguía energías para disfrutar de la vista de Lucius Malfoy tirado en el suelo. El rubio que habitualmente exudaba refinamiento, educación y atractivo sexual, cuando estaba en el piso siendo castigado, gritando, no era mejor que el mismo Severus.


Luego de concluir su recado para Albus Dumbledore, Ron se Apareció rápidamente en el Ministerio de Magia, para ver qué tal le había ido a Seamus y dar explicaciones, pues estaba seguro que tendrían un montón de preguntas en relación a los hechos acaecidos esa noche, y sobre cómo la señora Dursley y su hijo habían llegado en compañía de Seamus a una habitación de seguridad, utilizando su traslador de emergencia.

Convenció a un Auror que se había entrenado en su mismo grupo para que fuera a informar a Harry y le escoltara hasta las instalaciones del Ministerio. Su amigo Auror protestó, pues no tenía experiencia para tales situaciones. Los Consejeros sabían cómo plantear esos temas con tacto y manejar los descontroles emocionales; ellos eran los que debían lidiar con esa clase de cosas, no un nervioso Auror que apenas tenía entrenamiento. Ron, por otra parte, sabía que en esos momentos los mejores psiquiatras estaban junto a su padre, Arthur Weasley, hablando con los Dursley. No pensaba que Harry se fuera a sentir terriblemente devastado por la muerte de su tío, por lo que mentalmente negó la necesidad de un Consejero, al menos de momento. De haber podido, él mismo hubiera llevado la noticia a Harry, pero sabía que debía quedarse a hacer el reporte, pues de cierta forma él había empezado todo eso.



Harry se sobresaltó ligeramente ante la repentina aparición de la cabeza de Albus en la chimenea. El anciano le explicó que algo había pasado, y que Remus iba en camino para contárselo personalmente.

—¿Albus, qué sucede? Es algo malo, ¿cierto? —en la voz de Harry se detectaba un ligero toque de pánico.

—Harry, no voy a darte esa información por la red flu, Remus ha sido designado para hablar contigo. Quisiera hacerlo personalmente, pero me temo que tengo las manos llenas de momento. Estoy esperando el reporte de Severus —agregó la última línea para tranquilizar a Harry indicando que su pareja estaba a salvo, o tan a salvo como era habitual.

Harry ya había caminado la salita de un extremo al otro varias veces cuando escuchó que tocaban a la puerta. Como un relámpago voló hasta la entrada, pero su saludo a Remus murió en sus labios al ver a un extraño parado en el umbral.

—¿El señor Harry Potter? —preguntó un joven no mayor que el propio dueño de casa.

De inmediato, Harry reconoció el sobre negro que el hombre estaba leyendo. En el mundo mágico, lo único peor que un mago con el uniforme del Ministerio llevando un sobre negro a tu casa, era la Marca Oscura planeando en el cielo encima de tu casa. Ambos significaban noticias terriblemente malas. Él había visto a un mago entregar uno de esos sobre negros a una profesora de Hogwarts; por ese medio le informaban de un fallecimiento. Cuando el oficial había llegado, el silencio había caído sobre el Gran Comedor. Cuando el hombre se había detenido delante de la profesora de Astronomía, ella había hecho de todo menos derrumbarse en el piso, y fue rápidamente escoltada a la salida por Albus y Minerva. Fue entonces cuando Ron le había explicado lo que acabada de pasar. Siempre había asumido que dado que no tenía parientes mágicos, nunca recibiría esa clase de noticias.

Harry asintió en silencio al darse cuenta que el mago estaba esperando respuesta.

—Oh, um, claro que usted es Harry Potter —tartamudeó el Auror—. Lamento estar aquí para informarle que hubo un ataque en la residencia de su familia —explicó, antes de proceder a recitar la dirección en un intento por sonar tan oficial como le era posible. El hombre había comenzado a sudar.

—¿Qué? —Harry interrumpió su preparado discurso. Pero el mago continuó leyendo su largo y prolijo discurso de un pergamino que tenía en la mano, hasta que Harry se exasperó, arrebatándoselo y arrugándolo—. ¡Sólo dígame claramente qué sucedió!

En un intento por empezar con las buenas noticias —las buenas noticias eran que su tía y primo estaban bien— el nervioso oficial comenzó a explicar.

—En un gran despliegue de valentía, nuestro mutuo amigo Ron Weasley salvó las vidas de su tía, Petunia Dursley, y su primo, Dudley Dursley.

—¿Ron? ¿Qué estaba haciendo Ron en Privet Drive?

—No estoy seguro. Lo vi en la Unidad de de Cuidados Intensivos cuando me pidió que viniera a buscarle —explicó, antes de recordar el porqué estaba allí y volver a usar su tono oficial—. Pero, um, me temo que a pesar de los mejores esfuerzos, Ron no pudo regresar a por su tío, Vernon Dursley —leyó el nombre en el sobre.

—¿Qué Unidad de Cuidados intensivos? ¿Qué le sucedió?

Harry estaba al borde del pánico. Difícilmente escuchó las palabras para entender que Vernon podía estar en problemas. En lo único que podía pensar era en la seguridad de Ron. Al Auror no se le ocurrió explicar que Ron no era uno de los pacientes de la UCI, sino que estaba entregando un mensaje a un doctor de la unidad.

—Señor, creo que debería venir conmigo al Ministerio de Magia, donde pueda hablar con alguien que pueda contestar mejor a sus preguntas.

—No, sólo dígame qué le ocurrió —exigió. De algún modo estaba conservando el rostro impasible, pero era evidente que estaba a punto de descontrolarse.

Respirando profundamente, el Auror explicó lo que había sucedido.

—Un equipo de aurores llegó a Privet Drive, que había sufrido un ataque de Mortífagos. Él todavía vivía al llegar a la UCI, pero sucumbió a sus heridas poco después. Lo siento mucho, señor Potter —suspiró.

Harry se congeló al malinterpretar sus palabras. En realidad, el Auror no había aclarado que Vernon era el que estaba muerto, asumiendo que Potter estaba preguntando por su pariente. Pero Harry estaba preguntando si Ron estaba bien. Incapaz de encontrar las palabras en su cabeza, decidió que no entraría en pánico hasta estar seguro.

>>Debe acompañarme al Ministerio de Magia. Ahora, señor —el joven Auror se encogió al ver cuán disgustado estaba Harry. Se dio cuenta que el joven tenía su propia edad, y que él realmente no estaba preparado para lidiar con las implicaciones de hablarle sobre las heridas y muerte de sus familiares.

—¿El Ministerio? —Harry estaba aturdido.

—Sí, señor. Es que, umm, puede visitar al difunto antes… —su voz se apagó—. La verdad es que yo no debería estar explicándole todo esto, señor. Lo que sucede es que, de momento, los mejores psicólogos del staff están trabajando con Arthur Weasley y su familia.

Harry se congeló. El consejero estaba con Arthur Weasley. Sus esperanzas acerca de Ron se evaporaban. Tenía sentido que todos los consejeros estuvieran ocupados, considerando lo amplia que era la familia Weasley. Nunca se le ocurrió que el otro mago estuviera refiriéndose a la familia Dursley. Los Weasley era a los únicos que él consideraba como su familia. Sin otro pensamiento, cerró su vivienda. Apenas prestó atención cuando el oficial puso el sobre negro en sus manos y ambos fueron trasladados ante una recepcionista en el edificio del Ministerio de Magia.

—Éste es el señor Potter —explicó el Auror, mirando a la mujer y haciendo un gesto hacia el sobre negro. La bruja alzó la vista y les saludó.

—Señor Potter, sé que esto es difícil para usted y haremos todo lo que esté en nuestras manos para que el proceso sea lo más cómodo posible —dijo la mujer de mirada agradable, que hablaba con autoridad pero también con amabilidad.

—Gracias —la máscara de impasibilidad de Harry apenas vaciló—. Él dijo que yo podría ver a Ron —sus palabras eran monótonas, a juego con su expresión. No se permitiría pensar en que Ron estaba muerto, pero el pavor amenazaba con superarle.

—¿Ronald Weasley? —preguntó ella.

Harry asintió en silencio, y la bruja revisó una tabla que tenía en su escritorio. Escribió el nombre de Ronald Weasley en la parte superior y esperó un momento. Harry se inclinó sobre el escritorio para observar las palabras que aparecieron bajo su nombre. Era un listado completo de todos los sitios del edificio donde Ron había estado y el lugar donde se encontraba en ese momento. Sus ojos corrieron sobre las palabras hasta detenerse en las últimas: Unidad de Cuidados Intensivos, la morgue, y el último lugar de la lista era ‘sala de exhibición’. Cerró los ojos apretadamente, determinado a mantener la compostura frente a esas personas. No vio las otras palabras que se estaban formando, mientras Ron recorría diversas habitaciones del edificio. En realidad, en ese momento estaba siendo amonestado por enviar a un inexperto Auror a traer a Harry.

La bruja salió de detrás de su escritorio y tomó el brazo de Harry, conduciéndole a otra área. Le preguntó si deseaba esperar a su tía y primo, o prefería verlo en privado antes. Harry apenas fue consciente de lo que le estaban diciendo. Cuando ella repitió la pregunta sobre ver a su tía y primo, él sacudió la cabeza y murmuró que todavía no estaba listo para verles. Entonces, la bruja le guió hasta una habitación con un pequeño aviso que rezaba: Vernon Dursley (no mágico)

>>Le daré algo de privacidad, pero siéntase libre de llamar si necesita cualquier cosa. Alguien va a esperar del otro lado de la puerta —hizo un gesto para señalar la pequeña campana en la pared—. Iré a ver dónde está Ronald en este momento —y salió, cerrando la puerta con suavidad

Harry entró en el pequeño recinto. Estaba débilmente iluminado, con pareces pintadas en un tono crema, y con focos que brillaban intensamente, dando a la habitación un aire etéreo. Había varias sillas y pequeñas mesas con cajas con tejido encima. Finalmente, estaba Vernon Dursley, acostado sobre un mueble extraño que Harry nunca había visto antes. “¿Qué fue lo que dijo el Auror?”, se preguntó. ¿Ron había salvado a su tía y primo, pero no había logrado salvar a Vernon? ¿Ron había muerto intentando salvar a este bastardo? Dio vuelta a la estructura similar a una mesa sobre la que estaba su tío. El enorme individuo estaba vestido con su mejor traje, luciendo demasiado tranquilo. Harry estaba viendo algo, pero no estaba seguro de qué. Pensó que quizás lo que estaba detectando se trataba de alguna clase de glamour, pero no le importó lo suficiente como para ver lo que estaban tratando de ocultar en la apariencia de su tío. Sus furiosos pensamientos de Ron muerto a causa de este hombre se estaban levantando con celeridad impresionante. Frente a los otros, había logrado contener sus emociones, pero ahora, solo…

—¡Ves lo que hiciste! —espetó, gritando al fallecido Vernon—. ¡Tenías que ser tan malditamente cabezón! No, tú no querías ‘magia’ para proteger tu casa de esto. ¡Asqueroso y desgraciado bastardo! —aferró las solapas de la chaqueta de Vernon y le sacudió. Su cuerpo sin vida apenas se resistió, no podía protestar. Derrotado, Harry caminó por la habitación, mientras los pensamientos sobre Ron fluían por su mente. Ron, su mejor amigo, con tanta vida por delante. Luego pensó en los Weasley y en cómo reaccionarían ante esa pérdida. Pensamientos de Hermione, de cuán segura estaba de que Ron y ella se comprometerían ese año y tendrían un puñado de cabecitas pelirrojas corriendo alrededor durante los siguientes años. Harry casi estaba hiperventilando, pero rehusaba permitir que sus emociones le superaran. ¿Qué era lo que le habían enseñado Severus y Kieran? ‘Manten el control hasta estar seguro de que vas a poder manejarlo’. Podía sentir sus emociones bullendo cerca de la superficie. Tragó saliva, y su respiración sonó sospechosamente similar a un sollozo. Estaba determinado a mantener su frialdad, consciente de que la bruja regresaría pronto, pero los pensamientos sobre Ron regresaron multiplicados por diez.

Afuera de la sala de exhibición, unos pocos magos estaban lanzando hechizos de contención sobre la habitación.

—¿No está esa habitación ya asegurada ante una liberación de magia? —preguntó uno de los magos.

—Sí, pero he escuchado que Potter se veía mal cuando entró, y se rumorea que su poder juega en la misma liga que el de Albus Dumbledore cuando tenía su edad.

—Él no es tan poderoso como Dumbledore —argumentó el primer mago.

—Todavía —replicó su compañero de manera simple, y continuó lanzando el hechizo de contención.

Antes que el primer mago pudiera contestar, se estremeció mientras sentía una oleada de magia barrer sobre el hechizo que estaban construyendo. La puerta de la habitación donde Harry se encontraba vibró, partiéndose, y una ancha grieta se abrió a la derecha, a través de la gruesa madera. Sus cabellos se erizaron mientras los dos magos sentían el contragolpe de magia, como si una enorme tormenta hubiera azotado a lo largo del edificio.


En ese momento, un furibundo psiquiatra estaba reclamando a Ron.

—¿En qué estaba pensando al mandar a un Auror de primer año con un ‘Sobre Negro’ oficial? —regañaba. Estaba informando a Arthur Weasley acerca del estado mental de la señora Dursley cuando había escuchado lo que Ron había hecho—. ¡A Harry Potter, nada menos!

—Usted habló con su tía, sabe cómo le trataban sus tíos. No creí que él fuera a sentirse muy disgustado, y no quería apartarle a usted de lo que estaba haciendo —explicó Ron—. ¿Cómo reaccionó cuando se lo comunicaste? —le preguntó al mago con quien había mandado el recado, trayendo a Harry con él. El joven Auror hizo una mueca y bajó la vista hacia sus zapatos. Al ver su reacción, Ron también hizo una mueca de contrariedad.

El psiquiatra dejó escapar un suspiro.

—Me gustaría saber qué esperar antes de hablar con el señor Potter. ¿Si no le importa? —pidió al Auror, apuntando su varita hacia su cabeza, explicándole que le gustaría ver la escena, ya fuera usando un pensadero o con un hechizo de proyección. Por supuesto, el permitirle al mago elegir era sólo un gesto de cortesía, puesto que ambos sabían que no era factible disponer de un pensadero en tan corto tiempo. Ron, su padre, y los otros dos magos permanecieron en silencio mientras observaban la escena acaecida en el umbral de la casa de Harry un rato antes.

—Él estaba más disgustado por lo acontecido a su tío de lo que yo esperaba —comentó el Auror, mientras la escena se acercaba a su fin. Pero Ron, conociendo a Harry tan bien como le conocía, se dio cuenta de lo que había pasado.

—¡No, idiota! ¡Él piensa que yo estoy muerto! —rugió, saliendo por la puerta antes que el resto tuvieran siquiera tiempo de entender lo que acababa de decir. Ron corrió a todo lo que daban sus piernas en dirección a la sala de exhibición. Vaciló apenas un momento al pasar junto a la bruja que le había estado buscando por parte de Harry.

Mientras daba vuelta a la última esquina, sintió la oleada de magia que atravesaba el aire como una corriente. Trató de abrir la puerta de la salita, logrando únicamente que la grieta se ampliara, haciendo que la puerta casi se partiera en dos. Cuando logró abrirla, vio a su amigo parado en la esquina más alejada de la habitación, con los brazos cruzados sobre el pecho. Se veía como si estuviera completamente controlado. Su rostro era impasible, pero sus ojos rojos traicionaban sus emociones.

Harry observó la puerta abierta y varias personas en el pasillo, y luego el conocido pelirrojo se acercó a él.

—¿Ron? —indagó con incertidumbre, maldiciendo su voz rota.

—Sí, Har, soy yo —contestó, su propia voz también rota. Vio que su amigo había estado lo bastante desesperado como para ocasionar una cantidad sustancial de daño en la habitación durante la liberación de su magia descontrolada, además de atravesar algunos hechizos de contención muy poderosos, y aún así parecía estar dando su mejor esfuerzo para controlarse. A pesar de la angustia de Harry, Ron no pudo evitar sentirse un tanto honrado por la reacción de su amigo ante su supuesta muerte.

Harry le miró varias veces, convenciéndose de que su amigo estaba parado ahí, luciendo tan saludable como de costumbre, o por lo menos, no muerto. No recordaba cuándo se movió, pero al momento estaba junto a Ron, aferrando firmemente sus hombros, confirmando a su agotado cerebro que estaba ahí, sano y salvo.

—Dios, Ron —sollozó. Contuvo las lágrimas, pero el enorme abrazo que le dio casi le dejó sin respiración. Una oleada de alivio le recorrió mientras le sacudía con emoción.

—Har, lo siento. Nunca debí haber enviado a ese tipo. No pensé que te sintieras verdaderamente afectado por lo de tu tío, y no tuve la paciencia para esperar por el arregla cabezas oficial.

Click

Harry le dio un nuevo apretón de hombros antes de retroceder y enfrentarle.

—Está bien, compañero —miró el cuerpo de Vernon—. ¿De verdad está muerto? Apenas puedo creerlo.

Se acercaron al cuerpo para echarle un vistazo. Ron cerró la puerta para darles privacidad ante los que estaban en el pasillo.

—¿Cómo te sientes? Quiero decir, ¿estás disgustado, aliviado…? —indagó Ron, tentativamente.

—Creo que sigo impactado. No sé lo que siento —admitió—. ¿Escuchaste el click hace un momento?

—Sí, pero no quise arruinar el momento.

Harry puso los ojos en blanco ante el amigo al que quería entrañablemente, todavía aliviado de que estuviera vivo.

Ron bufó.

>>¿Lo rastreamos? ¿Te molesta? —preguntó. Ya estaban familiarizados con el click de las cámaras.

Harry negó con la cabeza.

—Déjales hacer dinero vendiendo mi foto. No me importa —contestó sinceramente; ya hacía tiempo que había dejado de preocuparse por su falta de privacidad. Aunque preferiría que Sev no le viera luciendo tan patético—. ¿Qué sucedió esta noche? —preguntó, refiriéndose al ataque a su ‘familia’.

—Bien, Seamus y yo… —comenzó Ron su explicación.



Después de escuchar todos los detalles que Ron podía recordar de la historia, Harry le agradeció por su estúpida misión de asustar a la familia Dursley, y por el heroísmo demostrado por salvar a quienes había podido. Todavía se encontraba aturdido, inseguro de cómo sentirse respecto a Vernon. No podía evitar sentirlo por Dudley. Apenas si soportaba a su primo, pero comprendía lo que significaba perder un padre. Habiendo muerto Sirius, sabía lo que su primo debía estar sintiendo. Tenía todavía que pensar en su tía. De momento, lo único que deseaba era salir de esa habitación.

—¿Listo? —preguntó Ron antes de abrir.

Harry respiró profundamente y asintió. Sabía que habría un grupo de personas al otro lado de la puerta y no quería lidiar con nada de eso. Cuando la puerta se abrió, se sintió aliviado al ver a Remus Lupin allí parado. Ignorando a los empleados del Ministerio, sonrió al licántropo.

—Cuando recibí la carta, olvidé completamente que venías rumbo a mi casa —explicó a Remus, moviendo la mano.

—No importa —replicó, tendiéndole los brazos. Le dio un breve abrazo y continuó sosteniéndole el hombro con firmeza, en señal de apoyo. Harry encontró el gesto sorpresivamente confortante—. El señor Weasley ha dispuesto una habitación segura donde podremos conversar libremente —explicó, al tiempo que le conducía en dirección de Arthur Weasley.

Una vez instalados en un cuarto seguro e insonorizado, Remus volvió a tomar la palabra.

>>Harry, antes de empezar, necesito saber dónde hacerlo. Odio tener que preguntar, pero debo hacerlo. ¿Sabías del ataque antes de ser informado por el agente del Ministerio? —interrogó con tono formal.

—No —contestó con sinceridad. De inmediato se dio cuenta el porqué Remus había preguntado eso—. Severus —exclamó en voz alta, aunque sin intención—. Él está, él… —se calló, sin estar seguro de lo que quería preguntar.

Afortunadamente, Remus comprendió y continuó—:

—No creí que supieras, pero como comprenderás, tenía que preguntar —prosiguió, y Harry asintió, indicándole que entendía—. Severus fue convocado justo después de terminar las clases; no ha regresado aún —levantó una mano para detener el arrebato del joven—. Obtuvimos la información de otro espía. No tiene un rango muy elevado, pero puede hacer pequeñas labores de inteligencia. Él confirmó un deceso. No pudo descubrir la identidad del Mortífago, pero nos dijo que su cuerpo fue entregado a su esposa y familia —le entregó a Harry una taza de té antes de seguir—. Un vial conteniendo Filtro de los Muertos fue encontrado en la escena. Lleva la marca del stock personal de Snape. Sería seguro afirmar que Severus formaba parte del grupo que fue a Privet Drive esta noche. No sabemos si intentaba usar la poción para mantener a tu tío con vida o no. No tendremos forma de saber nada con certeza hasta hablar con él.

—Ron me dijo que los Mortífagos habían huido antes de ser atrapados. Entonces, ¿cómo es que uno resultó muerto? No me puedo imaginar a Vernon ofreciendo mucha resistencia contra un grupo de magos. Se queda sin aire después de lanzar un par de puñetazos —Harry levantó la vista hacia Ron y se perdió las expresiones de tristeza en los rostros de Arthur y Remus; odiaban que el joven tuviera experiencia de primera mano sobre la violencia de Vernon—. ¿Crees que lucharon entre ellos mismos? ¿Y si descubrieron que Sev es un espía?

—No te preocupes tanto, Harry. Si Snape hubiera sido descubierto, nuestro otro espía hubiera escuchado sobre eso. En este momento, la noticia más importante entre ellos es lo del muerto.

Ron permaneció sentado en silencio. Recordó que Snape le había preguntado qué haría el miércoles en la noche. Había mencionado algo sobre mantener a Harry ocupado, pero nada más. Decidió no compartir el hecho con los demás. Hablaría con el hombre si podía, pero no estaba seguro de querer contarles a ellos que el maestro de Pociones había sabido lo que iba a suceder y no advirtió a nadie. No podía evitar pensar que Snape había hecho lo que todos los demás siempre habían dicho que harían, aunque fuera en broma. Vengarse de Vernon, al estilo Mortífago.



Severus agitaba la poción bajo la mirada vigilante de su odioso aprendiz. Sabía que Voldemort le tenía elaborando pociones para alejarle de las manos de Dumbledore el mayor tiempo posible. Continuó con su poción, sin molestarse en alzar la mirada cuando la puerta se abrió de pronto, sobresaltando al aprendiz.

—Al parecer, puede que haya subestimado tu evaluación del mocoso Potter, Severusss —siseó Voldemort—. Grandes noticias hoy. El Profeta incluso ha sacado una segunda edición.

Severus tomó el periódico ofrecido. En los titulares en negrilla se leía: ‘El Niño Que Vivió’, ahora apodado ‘El chico que sobrevivió a la mayor parte de su familia’ . Snape ignoró el texto en favor de la gran fotografía. Le impactó en gran medida ver a Harry abrazado por Weasley, temblando de emoción. La reseña debajo de la foto rezaba: Potter, sufriendo por la pérdida de su tío, es consolado por su amigo y amante, Ronald Weasley.

Si Snape no hubiera estado tan preocupado por Harry, se hubiera echado a reír de pensar en lo difícil que le iba a resultar a su pareja calmar a Ron después que leyera la reseña bajo la foto. El pelirrojo estaba empezando a madurar. No pudo evitar echar otro vistazo a la foto. Con sus hombros temblando, Harry se veía completamente desconsolado mientras se aferraba a su amigo con fuerza. Oh, demonios.

>>Severusss, tengo que admitirlo, Potter está mucho más loco de lo que yo pensaba. Este hombre casi le mató, y aún así se lamenta por el asqueroso muggle. El sentimiento de culpabilidad es mayor del que yo podía haber imaginado. No me sorprendería que el mismo encantadoramente tonto muggle que le mantuvo en su casa todos estos años no hubiera pensado en conseguirle terapia al mocoso. Esto es muy bueno, Severusss. Ahora que el chico tiene la mente ocupada, será un blanco más fácil. Es una pena que no pudiéramos usar al tío para algunas visiones, pero aún podemos llevar al chico al límite, ¿verdad? Esto puede hacerlo incluso más entretenido de lo que yo pensaba —la malvada risa fue suficiente para que Severus cerrara los ojos, a punto de conseguir un buen dolor de cabeza.


@@@@@@@@


Albus Dumbledore tomó un corto respiro de sus muchas reuniones para Aparecerse en casa de Harry. Abrió la red flu, permitiendo el acceso a Molly y su familia. Ella ya había comenzado a preparar la comida para cuando Harry regresara con Ron y Arthur. Había preparado varios platos para que Harry tuviera congelados para los próximos días. Ginny y Hermione arreglaron el apartamento, en tanto George y Fred atendían el correo. Estaban sentados al lado de la ventana abierta, inspeccionando las múltiples cartas que estaban llegando, tanto de amigos como de extraños, todos enviando sus condolencias por la pérdida de Harry. Ocasionalmente, alguna carta sospechosa era desvanecida. El nuevo periódico llegó. Los gemelos pensaron que era muy tarde para que llegara el diario.

—No sé, mamá. ¿Estás segura que papá dijo que Harry estaba tomando el asunto bastante bien? —preguntó Fred.

—No parece así en esta foto —agregó George.

Hermione leyó rápidamente la reseña, y se cubrió la boca ante la vista de su angustiado amigo. Ninguno notó la pequeña noticia en la esquina derecha inferior, junto a una foto de Vincent Crabbe, senior.

El patriarca de la Familia Crabbe fue encontrado muerto en su jardín hoy, después de sucumbir a la picadura fatal de una serpiente.
Muchos lamentarán el deceso de Vincent Crabbe, senior, un orgulloso padre de una larga línea de magos pura sangre.









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MensajeTema: Re: Death Eater takes a Holiday. Capítulo 53. Impresiones y distorsiones   Vie Dic 16, 2016 12:39 pm

Pero que desvergonzada es esa Petunia como se atreve a decir esas cosas de Harry y de su familia, creo que lo que le hicieron a VErnon no tuvo ni l a mas minima comparacion de lo que Harry sufri a manos de ellos, ojala y hubieran tenido mas tiempo para torturarlo se merecia mas sufrimiento. Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil

Pobre Harry como malinterpreto las cosas lo bueno que el susto solo duro muy poco y bueno ayudo para que Voldy también malinterprete las cosas
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Death Eater takes a Holiday. Capítulo 53. Impresiones y distorsiones
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